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Saturday, July 28, 2018

No hay una profecía de tiempo que vaya más allá de 1844



Declaré definidamente a estas personas fanáticas, en las reuniones espirituales celebradas en Jackson, que estaban haciendo la obra del adversario de las almas; que se hallaban en tinieblas. Pretendían poseer una gran luz según la cual el tiempo de gracia terminaría en octubre de 1844. Entonces declaré en público que al Señor le había placido mostrarme que no habría una fecha definida para el mensaje dado por Dios desde 1844.—Mensajes Selectos 2:83 (1885).

Nuestra posición ha sido de esperar y velar, sin que se proclame un tiempo [o fecha] que tenga lugar entre el fin de los períodos proféticos en 1844 y el momento de la venida de nuestro Señor.—Manuscript Releases 10:270 (1888).

La gente no tendrá otro mensaje acerca de un tiempo definido. Después de este lapso (Apocalipsis 10:4-6), que ahora abarca desde 1842 a 1844, no puede haber ningún cómputo definido de tiempo profético. El cálculo más prolongado llega hasta el otoño de 1844.—Comentario Bíblico Adventista 7:982 (1900). 


Eventos de los Ultimos Dias, p. 34.



Saturday, October 31, 2015

Los Estados Unidos en la Profecia (Capitulo 26) - El Conflicto de los Siglos



26 - LOS ESTADOS UNIDOS EN LA PROFECÍA - EL CONFLICTO DE LOS SIGLOS - ELENA G. WHITE


Published on Jul 18, 2012


El Conflicto de los Siglos en audio - Elena G. White - Iglesia Adventista del Séptimo Día. Suscribete: http://www.youtube.com/jespadillchannel1
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Saturday, October 19, 2013

Creencias Adventistas 1 Pr Alejandro Maya





Gerardo Esteban Contreras

Published on Feb 7, 2013

Les presento el 1º video de 3 sobre "Creencias de los Adventistas del Séptimo Día": Un ataque contra Cristo, Su Santuario y contra el Espíritu de Profecía. Hasta dónde los verdaderos hijos de Dios deben estar preparados para no ser engañados por el enemigo de las almas en este tiempo tan difícil que nos toca estar, sólo los que estén decididamente de parte del Señor podrán pasar este tiempo de prueba, aquellos que hayan estado vigilante a la espera del esposo, pero con una porción extra del aceite en sus vasijas, para que no sean tomadas por sorpresa cuando oigan el clamor: ´´He aquí el Esposo, salid a recibirle!...´´.
Oración, ayuno, arrepentimiento y estudio diligente de las escrituras para poder resistir al enemigo, velad y orad es el consejo del Testigo Fiel...Maranatha!...muy pronto.

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Saturday, July 6, 2013

Rechazo a la ley que impone el descanso dominical

19/6/2013 - 00:57 | La Ciudad




Edición del 19/6/2013


Los adventistas de La Pampa iniciaron una campaña de recolección de firmas contra la recientemente aprobada ley de "Regulación de Horarios de Actividades Comerciales", más conocida como ley de "descanso dominical obligatorio". Desde la Iglesia Adventista del Séptimo Día argumentan que "el descanso dominical obligatorio vulneraría los derechos individuales de las personas" y afectaría "la libertad laboral religiosa y de conciencia" de muchos ciudadanos.
En dos solicitadas publicadas en mayo y junio, los adventistas reivindicaron su fe, que respeta "el sábado como día de descanso bíblico" y reclamaron a los legisladores provinciales que no aprobaran el proyecto. Sin embargo, el jueves pasado, durante la sesión ordinaria, la Legislatura provincial aprobó, por amplia mayoría (sólo se abstuvo Sandra Fonseca) el descanso dominical obligatorio, con el apoyo de los empleados de comercio y también de los empresarios nucleados en CAME.


El veto de Capitanich. 

En un informe enviado a esta redacción, los adventistas pampeanos recordaron que una ley similar, aprobada por la legislatura del Chaco en noviembre de 2011, fue vetada por el gobernador Jorge Capitanich, que la consideró "inconstitucional". Efectivamente, esa ley (Nº 6878) "viola la Constitución Nacional, la Constitución Provincial y los tratados internacionales" afirmó Capitanich, además de regular "dos materias que escapan a la competencia natural de la Legislatura provincial: comercio y trabajo".
Según el mandatario chaqueño, el principio de supremacía de leyes impide a las provincias legislar sobre derecho comercial y derecho laboral de fondo. Por ello, esta ley "padece visos de inconstitucionalidad que al postre generarían en la provincia una anarquía en el régimen legal, afectándose seriamente la seguridad jurídica y la calidad institucional", lo que podría derivar además en "conflictos judiciales con las personas afectadas por la restricción, situaciones que deben prevenirse".
El chaqueño recordó además que el "artículo 18 del decreto nacional 2248/91 (firmado por Carlos Menem) suprime "toda restricción de horarios y días de trabajo en la prestación de servicios de venta, empaque, administración, expedición y otras actividades comerciales afines, sin perjuicio de los derechos individuales del trabajador". Ese decreto fue ratificado por Ley Nacional 24307 y las provincias adhirieron en 1993, mediante el Pacto Federal, un acuerdo que la Corte ha considerado como instrumento legal integrado al derecho intrafederal argentino. Como las leyes nacionales tienen privilegio frente a las provinciales, "al contrariar una ley de rango superior, esta norma devendría en inconstitucional".
De todas maneras, si el gobernador Oscar Jorge opinara igual que su par chaqueño y vetara la norma, la Legislatura provincial estaría en condiciones de ratificarla con los dos tercios de sus diputados, ya que el proyecto contó con la adhesión de los bloques mayoritarios.


Argumentos religiosos.

Frente al argumento de que sus cuestionamientos provienen de dogmas teológicos, los adventistas afirman que también la ley recientemente aprobada tiene fundamentos religiosos y citan el apoyo "del papa Francisco al cierre de comercios los domingos", una posición que Jorge Bergoglio defendía como cardenal porteño y que ahora apoya como máxima autoridad de la Iglesia Católica. Osvaldo Cornide, titular de CAME, mantuvo una audiencia con el Papa a principios de este mes y le entregó un documento con detalles de la campaña para el cierre de los domingos. Bajo el título "Cierre dominical del comercio minorista", el informe incluye el subtítulo "Domingo y descanso en la visión cristiana".
Luego de visitar, sin éxito, a varios diputados provinciales, los adventistas iniciaron una campaña de firmas "a favor de que se garantice el derecho individual a elección del día de descanso obligatorio". Advierten que ya sumaron más de 700 firmas de vecinos de La Pampa "que quieren garantizar la libertad del individuo a elegir su día de descanso".


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Sunday, June 9, 2013

Dos Mil Trescientos Dias



Y él me dijo: Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana; y el santuario será purificado.

Daniel 8:14
Reina-Valera Antigua (RVA)

Toque la foto para verla amplificada
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Saturday, February 23, 2013

1844 y La Ultima Batalla I - Walter Veith



25. 1844 y La Ultima Batalla, I - Walter Veith


EvangelhoEterno

Uploaded on Sep 28, 2011


REAVIVANDO LA FE, parte 1- WALTER VEITH

En este seminario el Prof. Walter Veith presenta los 22 capítulos de Apocalipsis a la luz de la historia y de la profecía.

Detalla el cumplimiento y lo que aun ha de cumplirse. El plan de Dios para salvar a la raza humana, y el plan del enemigo para destruirla. Este seminario ayudará a los que no conocen el Apocalipsis y también ayudará a los que de años han estado estudiando estos temas.

El seminario es en ingles traducido al español. El método de estudio es el mismo que ha distinguido los judíos en la antigüedad, la iglesia temprana y los Reformadores: es el de comparar la Biblia con otros textos Bíblicos para tener una visión global del significado del texto de Apocalipsis.


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Tuesday, February 22, 2011

Se explica la demora


Se explica la demora

La larga noche de lobreguez es angustiosa, pero se posterga la mañana por misericordia, porque si el Maestro viniese muchos serían encontrados sin preparación.-2T 194 (1868).

Si los adventistas, después del gran chasco de 1844, se hubieran aferrado a su fe y hubieran ido unidos en pos de la providencia de Dios que abría el camino, y si hubieran recibido el mensaje del tercer ángel y si lo hubieran proclamado al mundo con el poder del Espíritu Santo, habrían visto la salvación de Dios, el Señor hubiera obrado con poder mediante sus esfuerzos, la obra se habría terminado y Cristo habría venido para recibir a su pueblo y darle su recompensa... No era la voluntad de Dios que se demorara así la venida de Cristo...

Durante cuarenta años, la incredulidad, la murmuración y la rebelión impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Canaán. Los mismos pecados han demorado la entrada del moderno Israel en la Canaán celestial. En ninguno de los dos casos faltaron las promesas de Dios. La incredulidad, la mundanalidad, la falta de consagración y las contiendas entre el profeso pueblo de Dios nos han mantenido en este mundo de pecado y tristeza tantos años.-Ev 504-505 (1883).
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Wednesday, December 15, 2010

El Mensaje del Tercer Ángel


Capítulo 28



El Mensaje del Tercer Ángel


Cuando el ministerio de Jesús terminó en el lugar santo, y él entró en el santísimo, y se paró ante el arca conteniendo la ley de Dios, envió otro poderoso ángel a la tierra con el tercer mensaje. Colocó un pergamino en la mano del ángel, y a medida que éste descendía hacia la tierra en majestad y poder, proclamó una impresionante advertencia, la amenaza más terrible que jamás se haya dado al hombre. El propósito de ese mensaje era poner en guardia a los hijos de Dios, y mostrarles la hora de tentación y angustia que se hallaba ante ellos. El ángel dijo: Serán llevados a tener un combate acérrimo con la bestia y su imagen. Su única esperanza de vida eterna se encuentra en permanecer fieles. Aunque sus vidas estén en juego, aún deben seguir siendo leales a la verdad. El tercer ángel termina su mensaje con estas palabras: Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús. A medida que repetía esas palabras, señalaba hacia el santuario celestial. Las mentes de todos los que acepten ese mensaje serán dirigidas hacia el lugar santísimo donde Jesús está ante el arca, haciendo su intercesión final en favor de todos los que han quebrantado la ley de Dios en ignorancia. Esta expiación es efectuada por los justos muertos tanto como en beneficio de los justos vivos. Jesús hace una expiación por los que han muerto no habiendo recibido la luz acerca de los mandamientos de Dios, quienes pecaron ignorantemente.

Después de que Jesús abrió la puerta del lugar santísimo, la luz del sábado fue descubierta y el pueblo de Dios había de ser puesto a prueba y examinado, como Dios probó a los hijos de Israel en la antigüedad, para ver si guardarían su ley. Vi al tercer ángel señalando hacia arriba, mostrándole a los que habían sido chasqueados el camino hacia el lugar santísimo. Ellos siguieron a Jesús por la fe en el lugar santísimo; nuevamente habían encontrado a Jesús, y el gozo y la esperanza brotaron otra vez. Los vi mirando hacia atrás, recordando el pasado, desde la proclamación del segundo advenimiento de Jesús y el periodo de su viaje hasta llegar al cierre del tiempo en el 1844. Vieron la explicación de su chasco y nuevamente los animaron el gozo y la seguridad. El tercer ángel había iluminado el pasado, el presente y el futuro, y sabían que Dios ciertamente los había guiado mediante su misteriosa providencia.

Se me mostró que el remanente siguió a Jesús al lugar santísimo, y contempló el arca y el propiciatorio, y fueron cautivados por su gloria. Jesús levantó la cubierta del arca, y he aquí las tablas de piedra con los diez mandamientos escritos en ellas. Ellos investigaron los oráculos vivientes, pero retrocedieron con temor cuando vieron el cuarto mandamiento viviendo entre los diez preceptos sagrados, mientras que una luz más abrillante brillaba sobre él que sobre los otros nueve y un nimbo de gloria lo rodeaba. No encontraron allí, nada que les informara que el sábado había sido abolido o cambiado al primer día de la semana. Este se lee como cuando fue enunciado por la boca de Dios en solemne y terrible majestad sobre el monte, mientras los relámpagos fulguraban y el trueno retumbaba, y cuando fue escrito con su propio y santo dedo en las tablas de piedra: Seis días trabajarás y harás toda tu obra; más el séptimo día es el sábado del Señor tu Dios. Se asombraron al contemplar el cuidado que se había tomado de los díez mandamientos. Los vieron colocados cerca de Jehová, cubiertos y protegidos por su santidad. Vieron que habían estado pisoteando el cuarto mandamiento del Decálogo y que habían observado un día transmitido por los paganos y los papistas, en vez del día santificado por Jehová. Se humillaron ante Dios, y se lamentaron por su pasadas transgresiones.

Vi el incienso humear en el incensario, mientras Jesús ofrecía sus confesiones y oraciones a su Padre. Y a medida que ascendían, una brillante luz descansaba sobre Jesús y sobre el propiciatorio; y los fieles que oraban, quienes estaban turbados porque habían descubierto que eran transgresores de la ley de Dios, fueron bendecidos, y sus rostros se iluminaron con esperanza y gozo. Se unieron a la obra del tercer ángel, y elevaron sus voces y proclamaron la solemne advertencia. Al principio, sólo unos pocos recibieron el mensaje, sin embargo, ellos continuaron proclamando la advertencia con vigor; Entonces vi a muchos aceptar el mensaje del tercer ángel, y unir sus voces a las de los que habían proclamado anteriormente la amonestación, y exaltaron a Dios y lo magnificaron al observar su día de descanso santificado.

Muchos que aceptaron el mensaje del tercer ángel no tenían una experiencia en los dos mensajes anteriores. Satanás lo entendió y su ojo maligno se fijó en ellos para vencerlos, pero el tercer ángel los estaba dirigiendo hacia el lugar santísimo, y los que tenían una experiencia en los mensajes pasados, les estaban señalando el camino hacia el santuario celestial. Muchos vieron la perfecta cadena de verdad en los mensajes de los ángeles, y la recibieron gozosamente. Los aceptaron en su orden y siguieron a Jesús por la fe en el lugar santísimo. Esos mensajes me fueron representados como un ancla para mantener firme al cuerpo de creyentes. Y a medida que las personas los recibían y comprendían, eran protegidas en contra de los muchos engaños de Satanás.

Después del gran chasco en el 1844, Satanás y sus ángeles estaban ocupados en poner trampas para trastornar la fe del grupo. Estaban afectando las mentes de individuos que tenían una experiencia personal en esas cosas. Tenían una apariencia de humildad. Cambiaron el primer y el segundo mensaje, y señalaron hacia el futuro para su cumplimiento, mientras que otros señalaban hacia el pasado, declarando que habían sido cumplidos entonces. Esos individuos estaban apartando las mentes de los inexpertos y perturbando su fe. Algunos estaban escudriñando la Biblia para tratar de fortalecer una fe propia, independiente del cuerpo de creyentes; Satanás se regocijó acerca de todo eso, porque sabía que podía afectar a los que se apartaran del ancla, mediante diferentes errores, y los podía desviar con vientos de doctrina. Muchos que habían sido líderes en el primer y segundo mensajes, los negaron, y a través del grupo de creyentes se produjo división y separación. Entonces, vi a Guillermo Miller. Se veía perplejo y estaba oprimido por el pesar y la angustia por su gente. Vio el grupo que había estado unido y que había sido amoroso en el 1844, perdiendo su amor y oponiéndose el uno al otro. Los vio caer en un estado de frialdad y apostasía. El pesar agotó sus fuerzas. Vi a dirigentes observando a Guillermo Miller y temiendo que él aceptara el mensaje del tercer ángel y los mandamientos de Dios. Y cuando él se inclinaba hacia la luz del cielo, esos hombres hacían un plan para apartar su mente de ésta. Vi una influencia humana ejercida para mantener su mente en las tinieblas, y para retener su influencia entre ellos. Al final, Guillermo Miller levantó su voz en contra de la luz del cielo. Él fracasó al no recibir el mensaje que hubiera explicado completamente su chasco, y arrojado una luz y gloria sobre el pasado, lo cual hubiera revivido sus energías agotadas, animado su esperanza, y lo hubiera guiado a glorificar a Dios. Pero él se apoyó en la sabiduría humana en vez de en la divina, y habiéndose desgastado con ardua labor en la causa de su Maestro y debilitado por la edad, él no era responsable como lo eran aquellos que lo apartaron de la verdad. Ellos son responsables, y el pecado reposa sobre ellos. Si Guillermo Miller hubiera podido ver la verdad del tercer mensaje muchas cosas que le parecían oscuras y misteriosas hubieran sido explicadas. Sus hermanos profesaban un amor e interés tan profundos por él que pensó que no se podía apartar de ellos. Su corazón se inclinaba hacia la verdad, pero entonces buscaba a sus hermanos. Ellos se oponían a ésta. ¿Podía separarse de aquellos que habían estado a su lado, hombro a hombro con él proclamando la venida de Jesús? Pensó que ciertamente ellos no lo desviarían.

Dios permitió que él pasara bajo el poder de Satanás, y que la muerte tuviera dominio sobre él. Lo escondió en la tumba, lejos de aquellos que constantemente estaban alejándolo de Dios. Moisés erró justamente cuando estaba a punto de entrar en la tierra prometida. De igual manera, Guillermo Miller erró cuando estaba por entrar en la Canaán celestial, al permitir que su influencia fuera ejercida en contra de la verdad. Otros lo llevaron a hacer eso. Otros deberán dar cuanta de ello. Pero ángeles vigilan el precioso polvo de ese siervo de Dios, y él se levantará al sonido de la trompeta final.

Favor hacer referencia a: Exodo 20:1-17, 31:18; 1Tesalonicenses 4:16; Apocalipsis 14:9-12.




La Gran Controversia
Entre
Cristo y sus Ángeles,
Y
Satanás y sus Ángeles
__________________
Por Elena G. de White

Battle Creek, Michigan
Publicado Por James White
1858

Traducido
1998

Titulo Original: The Great Controversy, Between Christ And His Angels, And Satan and His Angels

Traducir 1998. Ayudar, pregunta, consejo, Email Daniel Winters at: earlysda@hotmail.com
© Copyright 2002. Free to copy.

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Friday, August 27, 2010

Estudiemos El Tema Del Santuario


Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. (Dan. 8: 14).


Debemos ser fervientes estudiosos de la profecía; no debiéramos descansar hasta entender plenamente el tema del santuario, que aparece en las visiones de Daniel y de Juan. Este asunto esparce mucha luz sobre nuestro punto de vista actual y nuestra obra, y nos da una prueba irrefutable de que Dios nos ha dirigido en nuestra experiencia pasada. Explica nuestra desilusión de 1844, pues nos muestra que el santuario que debía ser purificado no era la tierra, como habíamos supuesto, sino que Cristo entró entonces en el lugar santísimo del santuario celestial, y allí está realizando la obra final de su misión sacerdotal, en cumplimiento de las palabras que el ángel dirigió al profeta Daniel.

Se había comprobado que los 2.300 días principiaron cuando entró en vigor el decreto de Artajerjes ordenando la restauración y edificación de Jerusalén, en el otoño del año 457 AC. Tomando esto como punto de partida, había perfecta armonía en la aplicación de todos los acontecimientos predichos en la explicación de ese período hallada en Daniel 9: 25-27. . . Las setenta semanas, o 490 años, les correspondían especialmente a los judíos. Al fin del período, la nación selló su rechazamiento de Cristo con la persecución de sus discípulos, y los apóstoles se volvieron hacia los gentiles en el año 34 de nuestra era. Habiendo terminado entonces los 490 primeros años de los 2.300, quedaban aún 1.810 años. Contando desde el año 34, 1.810 años llegan a 1844. "Entonces -había dicho el ángel- será purificado el santuario".

Nuestra fe con referencia a los mensajes del primero, el segundo y el tercer ángeles, era correcta. Los grandes hitos por los cuales hemos pasado son inamovibles. Aunque las huestes del infierno intenten sacarlos de sus fundamentos, y se entusiasmen con la idea de que han tenido éxito, no alcanzarán su objetivo. Estas columnas de la verdad permanecen tan firmes como las colinas eternas, inamovibles a pesar de todos los esfuerzos de los hombres combinados con los de Satanás y sus huestes. Podemos aprender mucho, y debemos estar constantemente escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas son así.


Maranata p. 245.
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Saturday, March 27, 2010

Se Va A Tratar Su Caso


Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. (Apoc. 14: 7).

En 1844, nuestro gran Sumo Sacerdote entró en el lugar santísimo del santuario celestial para comenzar la obra del juicio investigador.

A medida que los libros de memoria se van abriendo en el juicio, las vidas de todos los que hayan creído en Jesús pasan ante Dios para ser examinadas por él. Empezando con los que vivieron los primeros en la tierra, nuestro Abogado presenta los casos de cada generación sucesiva, y termina con los vivos. Cada nombre es mencionado, cada caso cuidadosamente investigado. Habrá nombres que serán aceptados, y otros rechazados. En caso de que alguien tenga en los libros de memoria pecados de los que no se haya arrepentido y que no hayan sido perdonados, su nombre será borrado del libro de la vida. . .

Estamos viviendo ahora en el gran día de la expiación. Cuando en el servicio simbólico el sumo sacerdote hacía la propiciación por Israel, todos debían afligir sus almas arrepintiéndose de sus pecados y humillándose ante el Señor, si no querían verse separados del pueblo. De la misma manera, todos los que desean que sus nombres sean conservados en el libro de la vida, deben ahora, en los pocos días que les quedan de este tiempo de gracia afligir sus almas ante Dios con verdadero arrepentimiento y dolor por sus pecados. Hay que escudriñar honda y sinceramente el corazón. . . Empeñada lucha espera a todos aquellos que quieran subyugar las malas inclinaciones que tratan de dominarlos. La obra de preparación es obra individual. No somos salvados en grupos. La pureza y la devoción de uno no suplirá la falta de estas cualidades en otro. . . Cada cual tiene que ser probado y encontrado sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante.

A todos los que se hayan arrepentido verdaderamente de su pecado, y que hayan aceptado con fe la sangre de Cristo como su sacrificio expiatorio, se les ha inscripto el perdón frente sus nombres en los libros del cielo; como llegaron a ser partícipes de la justicia de Cristo y su carácter está en armonía con la ley de Dios, sus pecados serán borrados, y ellos mismos serán juzgados dignos de la vida eterna.
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Maranata, E. G. White, p.91.
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Saturday, February 20, 2010

El mensaje del tercer ángel


VERS. 9-12: Y el tercer ángel los siguió, diciendo en alta voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y toma la señal en su frente, o en su mano, éste también beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero: y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran a la bestia y a su imagen, no tienen reposo día ni noche, ni cualquiera que tomare la señal de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.

El mensaje del tercer ángel.--Este es un mensaje del significado más pavoroso. No puede hallarse en toda la Biblia una amenaza más severa con relación a la ira divina. El pecado contra el cual nos amonesta debe ser un pecado terrible, y debe ser tan claramente definido que todos podrán comprenderlo; y así saber cómo evitar los juicios pronunciados contra él. Debe notarse que estos mensajes se van añadiendo uno al otro, es decir que uno no cesa cuando se introduce el otro. De manera que por un tiempo el primer mensaje era el único que se proclamaba. Luego fue introducido el segundo mensaje, pero esto no hizo cesar al primero. Desde entonces hubo dos mensajes. Les siguió el tercero, no para reemplazarlos, sino tan sólo para unírseles, de manera que tenemos ahora tres mensajes que se proclaman simultáneamente, o mejor dicho, un mensaje triple, que abarca las verdades de los tres; y el último es, por supuesto, la proclamación culminante. Mientras la obra no se haya terminado, no cesará de ser verdad que la hora del juicio de Dios es venida y que Babilonia cayó. Sigue siendo necesario proclamar estos hechos en relación con las verdades introducidas por el tercer mensaje.

También se notará la relación lógica que hay entre los mensajes mismos. Si consideramos la situación en el momento que precede inmediatamente a la introducción del primer mensaje, vemos que el mundo religioso protestante se hallaba en gran necesidad de reforma. Existían divisiones y confusión en las iglesias. Estas seguían aferradas a muchos errores y supersticiones papales. El poder del Evangelio quedaba coartado en sus manos. Para corregir estos males, la doctrina de la segunda venida de Cristo fue introducida y proclamada con poder. Debieran haberla recibido y obtenido de ella una nueva vida. En vez de hacerlo, la rechazaron y sufrieron las consecuencias espirituales. Luego siguió el segundo mensaje, que anunciaba el resultado de aquel rechazamiento, y declaraba lo que no sólo era un hecho en sí mismo, sino un veredicto judicial de Dios sobre las iglesias por su rebelión al respecto; a saber, que Dios las había abandonado, y que habían sufrido una caída espiritual.

Esto no tuvo por efecto despertarlas e inducirlas a corregir sus errores, como podría haberlo hecho si hubiesen estado dispuestas a ser amonestadas y corregidas. ¿Qué sigue? Está preparado el camino para un movimiento más retrógrado aún, para una apostasía más amplia y males aun mayores. Las potestades de las tinieblas seguirán adelante con su obra, y si las iglesias perseveran en esta conducta de rehuir la luz y rechazar la verdad, no tardarán en encontrarse adorando la bestia y recibiendo su marca. Tal será la consecuencia lógica de aquella conducta que iniciaron al rechazar el primer mensaje. Ahora se manda otra proclamación, que anuncia en forma solemne que si alguno hace eso, beberá del vino de la ira de Dios, que es derramado sin mezcla en la copa de su indignación. Esto equivale a decir; Rechazasteis el primer mensaje, y sufristeis una caída espiritual. Si continuáis rechazando la verdad y despreciando las amonestaciones enviadas, agotaréis los últimos recursos de la gracia de Dios, y sufriréis finalmente una destrucción literal sin remedio. Esta es una amenaza tan severa como la puede hacer Dios en esta vida, y es la última. Unos pocos la escucharán y se salvarán, pero la multitud seguirá adelante y perecerá.

La proclamación del mensaje del tercer ángel es el último movimiento religioso especial que se ha de realizar antes que el Señor aparezca, porque inmediatamente después de esto, Juan contempla a Uno como el Hijo del hombre que viene en una gran nube blanca a segar la mies de la tierra. Esto no puede representar otra cosa que la segunda venida de Cristo. Por lo tanto, si la segunda venida de Cristo está a la puerta, ha llegado el momento en que debe realizarse la proclamación de este mensaje. Son muchos los que de viva voz y por escrito enseñan fervientemente que estamos en los últimos días, y que la venida de Cristo está a la puerta; pero cuando les recordamos esta profecía, se encuentran repentinamente como perdidos en el mar, sin ancla, mapa ni brújula. No saben qué hacer con él. Pueden ver tan bien como nosotros que si lo que han estado enseñando con respecto a la venida de Cristo es verdad, y el Señor está cerca, en alguna parte--sí, por toda la tierra--deben oírse las notas amonestadoras de este mensaje del tercer ángel.

Los argumentos referentes a los dos mensajes precedentes fijan la época en que se ha de dar el tercero, y demuestran que pertenece al momento actual. Pero la mejor evidencia de que el mensaje se está proclamando al mundo, se halla en los acontecimientos que demuestran su cumplimiento. Hemos identificado el primer mensaje como proclamación principal del gran movimiento adventista de 1840-1844. Hemos visto el cumplimiento del segundo mensaje en relación con ese movimiento durante el último año mencionado. Miremos ahora qué ha sucedido desde aquel tiempo.

Cuando Cristo no vino en 1844, todo el cuerpo de adventistas sé vio sumido en mayor o menor confusión. Muchos renunciaron completamente al movimiento. Muchos más concluyeron que el argumento relativo al tiempo era erróneo, e inmediatamente procuraron reajustar los períodos proféticos, y fijar una nueva fecha para la venida del Señor, labor en la cual han continuado en mayor o menor grado hasta el momento presente, fijando una nueva fecha cada vez que transcurría una. Unos pocos buscaron atenta y sinceramente la causa del error, y se vieron confirmados en su opinión de que el movimiento adventista había sido providencial, y correcto el argumento referente al tiempo; pero vieron que se había cometido un error en cuanto al santuario, y que este error explicaba la desilusión. Vieron que el santuario de Daniel 8:14 no era esta tierra, como lo habían supuesto, que la purificación no se realizaba por el fuego, y que la profecía relativa a esto no significaba la venida del Señor. Encontraron en las Escrituras evidencias claras de que el santuario aludido era el templo celestial, que Pablo llama "santuario," el "verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no-hombre." Vieron además que su purificación, según la figura, iba a consistir en el ministerio final del sacerdote en el segundo departamento, o lugar santísimo. Comprendieron entonces que había llegado el momento para que se cumpliese Apocalipsis 11:10: "Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué vista en su templo."

Habiendo sido atraída su atención al arca, se vieron naturalmente inducidos a examinar la ley contenida en el arca. Que el arca contenía la ley se desprendía del mismo nombre que se le aplicaba. Se la llamaba "el arca de su testamento," pero no habría sido el arca de su testamento, y no podría haber sido llamada así, si no hubiese contenido la ley. Allí estaba pues el arca celestial, el gran antitipo del arca que, durante los tiempos de las sombras, existió aquí en la tierra. La ley que contenía esta arca celestial debía ser por consiguiente el gran original del cual la ley de las tablas que había en el arca terrenal no era sino una copia. Ambas estas leyes deben decir precisamente lo mismo, palabra por palabra, tilde por tilde. Suponer otra cosa sería imaginar mentiras. Esta ley sigue siendo pues la ley del gobierno de Dios, y su cuarto precepto, hoy como en el comienzo, exige que se observe el séptimo día de la semana como día de reposo. Nadie que admita el argumento referente al santuario disputa este punto.

Así quedó recalcada la reforma referente al día de reposo, y se vio que todo lo hecho en oposición a esta ley, especialmente al introducir un día de reposo y un culto que destruían el sábado de Jehová, debía ser obra de la bestia papal, la potencia que iba a oponerse a Dios e intentar cambiar sus leyes al procurar ensalzarse por encima de Dios. Pero ésta es precisamente la obra acerca de la cual el tercer ángel pronuncia su amonestación. De ahí que empezaron a ver los creyentes de 1844 que la época del mensaje del tercer ángel sincroniza con la de la purificación del santuario, que se inició al terminar los 2.300 días en 1844, y que la proclamación se basa en las grandes verdades desarrolladas por este tema.

Así resplandeció sobre la iglesia la luz del mensaje del tercer ángel. Sus miembros vieron en seguida que el mundo tenía derecho a exigir de los que profesaban proclamarlo una explicación de todos los símbolos que contiene: la bestia, la imagen, el culto y la marca. De ahí que hicieran de estos puntos asuntos de estudio especial. Encontraron que el testimonio de las Escrituras era claro y abundante, y no necesitaron mucho tiempo para formular, basados en las verdades reveladas, declaraciones y pruebas definidas que explicaban todos estos puntos.

Un mensaje de amonestación.--Los argumentos que demuestran lo que constituye la bestia, la imagen y la marca, se han presentado ya en los comentarios sobre Apocalipsis 13; y se ha demostrado que la bestia de dos cuernos, que hace una imagen de la bestia e impone su marca, es los Estados Unidos de Norteamérica. Esta obra y estos agentes, contra los cuales lanza su amonestación el mensaje del tercer ángel, constituyen una prueba adicional de que este mensaje debe proclamarse ahora, y revelan la armonía más concluyente en todas estas profecías. No necesitamos repetir los argumentos aquí; bastará recapitular los puntos establecidos.

La "bestia" es la potencia católica romana.

La "marca de la bestia" es aquella institución que esta potencia presenta como prueba de su autoridad para legislar sobre los asuntos de la iglesia, y dominar las conciencias de los hombres para mantenerlos en pecado. Consiste en hacer en la ley de Dios un cambio que le quita la firma real. El sábado, o séptimo día de la semana, que es la gran institución conmemorativa de la obra creadora de Jehová, es arrancado de su lugar en el Decálogo, y se pone en su lugar un día de reposo falsificado, el primer día de la semana.

La "imagen de la bestia" es una combinación eclesiástica que se asemeja a la bestia por estar revestida de poder para imponer sus decretos so pena de castigos de la ley civil.

La "bestia de dos cuernos," que da a la imagen poder de hablar y actuar, representa a los Estados Unidos de Norteamérica, que avanzan hacia la formación de la imagen de la bestia. La bestia de dos cuernos impone la marca de la bestia, es decir que establece por ley la observancia del primer día de la semana, o domingo, como día de reposo. Ya hemos notado lo que se está haciendo en este sentido. Muchas personas y grupos organizados están entrelazando los mejores fines con una agitación en favor de las leyes religiosas.

Pero la gente no ha de ser dejada en las tinieblas al respecto. El mensaje del tercer ángel lanza una solemne protesta contra todo este mal. Desenmascara la obra de la bestia, revela la naturaleza de su oposición a la ley de Dios, amonesta a la gente contra el cumplimiento de sus demandas, y señala a todos el camino de la verdad. Esto despierta naturalmente oposición, y la iglesia se siente tanto más inducida a procurar la ayuda del poder humano en favor de sus dogmas por cuanto carecen de autoridad divina.

"El tercer ángel lo siguió." Así que este movimiento sigue a los dos mencionados antes. Reanuda y continúa la promulgación de las verdades que ellos proclamaban, y les añade lo que entraña el mensaje del tercer ángel.

El tercer mensaje se caracteriza como amonestación contra la bestia. Así también este movimiento recalca entre sus temas una explicación de este símbolo, expone a la gente lo que es, como también sus asertos y actos blasfemos.

El tercer mensaje amonesta a todos contra la adoración de la bestia. Así también este movimiento explica como esa potencia creó en el cristianismo ciertas instituciones que se oponen a los requerimientos del Altísimo, y demuestra que si las acatamos, adoramos dicha potencia. "¿No sabéis--dice Pablo--que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis?" (Romanos 6:16.)

El tercer mensaje amonesta a todos contra la recepción de la marca de la bestia. Así también este movimiento dedica su obra mayormente a demostrar lo que es la marca de la bestia, y a amonestar a la gente contra su recepción. Es tanto mayor su solicitud en ello por cuanto esta potencia anticristiana ha obrado tan astutamente que la mayoría se ha dejado seducir y hace inconscientemente concesiones a su autoridad. Se demuestra que la marca de la bestia es una institución que ha recibido el manto cristiano, y se ha introducido insidiosamente en la iglesia cristiana en forma tal que anula la autoridad de Jehová y entroniza la de la bestia. Despojada de todos sus disfraces, levanta simplemente un día de reposo falsificado propio como el primer día de la semana, en lugar del reposo de Jehová, que es el séptimo día de la semana. Pero es una usurpación que el gran Dios no puede tolerar y de ella debe librarse la iglesia remanente antes que esté preparada para la venida de Cristo. De ahí la urgente amonestación: Nadie adore la bestia ni reciba su marca.

El tercer mensaje tiene algo que decir contra la adoración de la imagen de la bestia. Así también este movimiento habla del tema y explica lo que será la imagen, o por lo menos explica la profecía de la bestia de dos cuernos. Revela dónde se ha de formar la imagen. La profecía concierne a esta generación; y está evidentemente a punto de cumplirse.

Fuera de los adventistas del séptimo día no hay en existencia empresa religiosa alguna que asevere ser un cumplimiento del mensaje del tercer ángel; no hay otra que haga resaltar como sus temas prominentes los asuntos a los cuales se este seminario. ¿Qué haremos con estas cosas? ¿Es éste el cumplimiento? Debe reconocérselo como tal, a menos que se puedan desmentir sus asertos: a menos que se pueda demostrar que no se oyeron los mensajes del primer y del segundo; que las interpretaciones dadas a la bestia, la imagen y la adoración no son correctas; y que pueden descartarse completamente todas las profecías, señales y evidencias que demuestran la proximidad de la venida de Cristo, y por consiguiente la necesidad de proclamar el mensaje. Difícil le resultará hacer esto a toda persona que estudie la Biblia con inteligencia.

El fruto de la proclamación presentada en el versículo 12 demuestra aún mejor la exactitud de las interpretaciones ofrecidas. Se menciona allí a una compañía de la cual se dice: "Aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús." En el mismo corazón de la cristiandad se está haciendo esta obra, y los que reciben el mensaje se distinguen por su práctica con referencia a los mandamientos de Dios. ¿Cuál es la diferencia que hay en su práctica, y cuál es la única diferencia que hay entre los cristianos al respecto? Tan sólo ésta: Algunos piensan que se guarda el cuarto mandamiento al dedicar el primer día de la semana al descanso y al culto. Otros sostienen que el séptimo día es el que ha sido separado para tales deberes, y de acuerdo con esto santifican sus horas y reanudan sus trabajos comunes el primer día. No podría trazarse entre estas dos clases una raya de demarcación más clara. El tiempo que una clase considera sagrado y destinado a usos religiosos la otra lo mira como secular y lo dedica a la labor común. Una clase descansa píamente, mientras que la otra trabaja celosamente. Mientras una clase atiende sus vocaciones mundanas, encuentra a la otra retraída de todas estas actividades, y esto corta abruptamente todo trato comercial entre ellas. Durante dos días por semana estas dos clases quedan separadas por su diferencia de doctrina y práctica con respecto al cuarto mandamiento. Ningún otro mandamiento podría crear una diferencia tan notable.

El sábado se destaca en el mensaje.--El mensaje del tercer ángel induce a sus adherentes a observar el séptimo día, porque sólo de esta manera llegan ellos a distinguirse, por cuanto la observancia del primer día no distinguiría una persona de las masas que ya estaban observando ese día cuando el mensaje fue introducido. Tenemos en esto evidencia adicional de que la observancia del domingo es la marca de la bestia, porque el mensaje, que recalca principalmente la amonestación contra la recepción de la marca de la bestia, inducirá por supuesto a sus adherentes a descartar esta práctica que constituye la marca, y les hará adoptar la conducta opuesta. Los induce a descartar la observancia del primer día de la semana y a adoptar la del séptimo. En vista de esto, se ve inmediatamente que hay más que simples deducciones en favor de que la observancia del domingo es la marca de la bestia contra la cual se nos amonesta, y de que la observancia del séptimo día es lo opuesto, o sea, el sello de Dios.

Esto armoniza con los argumentos referentes al sello de Dios, que se dieron en las observaciones sobre Apocalipsis 7. Se demostró allí que las palabras "señal," "sello" y "marca" son sinónimas, y que Dios nos indica que su sábado es su señal, o sello con referencia a su pueblo. De manera que Dios tiene un sello, que es su sábado. La bestia tiene una marca, que es el día de reposo falsificado. Uno es el séptimo día, la otra el primer día. La cristiandad quedará al fin dividida en dos clases solamente: (1) los que estarán sellados con el sello del Dios viviente, es decir que tendrán su señal y guardarán su sábado; (2) los que recibirán la marca de la bestia, es decir que tendrán su señal y observarán su día de reposo falsificado. Con referencia a este asunto, el mensaje del tercer ángel nos ilumina y nos amonesta.

En vista de que tiene tanta importancia el séptimo día como día de reposo, convendrá presentar aquí los hechos principales que se relacionan con la institución del sábado.

El sábado se fundó al principio, cuando terminó la primera semana. (Génesis 2:1-3.)

Era el séptimo día de aquella semana, y se basó en hechos inmutables e inseparablemente relacionados con su propio nombre y existencia. Al reposar Dios en el séptimo día, hizo de él su día de reposo, o sábado (reposo) de Jehová; y nunca podrá dejar de ser su día de reposo, puesto que aquel hecho no puede cambiarse nunca. Dios santificó entonces, o puso aparte aquel día, según nos indica el relato; y esa santificación no ha de cesar nunca, a menos que la elimine un acto de parte de Jehová tan directo y explícito como aquel por medio del cual la concedió a aquel día en el principio. Nadie puede decir que haya hecho esto alguna vez y quien lo dijera no podría probarlo.

Nada tiene el sábado que sea de naturaleza típica o ceremonial, porque fue instituido antes que pecara el hombre, y por esto pertenece a un tiempo en que no podía existir un tipo, sombra o figura. Las leyes e instituciones que existieron antes de la caída del hombre eran primarias en su naturaleza. Provenían de la relación que había entre Dios y el hombre, y de la que debían sostener los seres humanos entre sí; y habrían conservado para siempre su carácter si el hombre no hubiese pecado, y no hubiese sido afectado por su pecado. En otras palabras, eran por su misma naturaleza inmutables y eternas. Las leyes ceremoniales y típicas debieron su origen al hecho de que el hombre había pecado. De una dispensación a la otra eran sujetas a cambios; y ellas fueron, y tan sólo ellas, abolidas en ocasión de la crucifixión. La ley del sábado era una ley primaria, y por lo tanto inmutable y eterna.

La santificación del sábado en el Edén prueba su existencia desde la creación hasta el Sinaí. Allí fue colocada en el mismo seno del Decálogo cuando Dios lo pronunció con voz audible y lo escribió con su dedo en tablas de piedra. Estas son circunstancias que lo separan para siempre de las leyes ceremoniales, y lo colocan entre las morales y eternas.

El sábado no es indefinido; no es cualquier séptimo día después de seis días de trabajo. La ley del Sinaí (Éxodo 20:8-11) lo indica en forma tan definida como lo permite el lenguaje. Los sucesos que le dieron origen (Génesis 2:1-3) lo limitan a un séptimo día definido. Los 6.240 milagros realizados en ocasión del sábado mientras el pueblo de Israel estaba en el desierto, a razón de tres cada semana durante cuarenta años, cuando se proporcionaba una doble provisión de maná el sexto día, se conservaban el maná del sexto día hasta el séptimo día, y no caía maná el séptimo día (Éxodo 16), demuestran que es un día particular, y no simplemente una proporción de tiempo. Decir otra cosa sería como aseverar que el aniversario de Washington o del día de la Independencia es tan sólo 1/365 de un año, y puede celebrarse en cualquier día igual que el día en que realmente ocurrió.

El sábado es parte de aquella ley que nuestro Señor declaró abiertamente que no había venido a destruir. Por otro lado, afirmó muy solemnemente que subsistiría con todas sus jotas y tildes mientras perdurase la tierra. (Mateo 5:17-20.)

Forma parte de aquella ley que Pablo declaró, no anulada, sino corroborada por la fe en Cristo. (Romanos 3:31.) Por el contrario, la ley ceremonial o típica, que apuntaba a Cristo y cesó cuando él fue crucificado, queda anulada o reemplazada por la fe en él. (Efesios 2:15.)

Forma parte de aquella ley real, la ley que pertenece al rey Jehová, que Santiago declara ley de libertad, y por la cual seremos juzgados en el postrer día. Dios no establece normas diferentes de juicio para diferentes épocas del mundo. (Santiago 2:11, 12.)

Se nos presenta como la institución acerca de la cual se predice una gran reforma para los postreros días. (Isaías 56:1, 2 comparado con 1 Pedro 1:5.) Esta reforma abarca también el mensaje que estamos considerando.

En la nueva creación, el sábado, fiel a su origen y naturaleza, vuelve a aparecer, y derramará desde entonces sus bendiciones sobre el pueblo de Dios a través de toda la eternidad. (Isaías 66:22,23.)

Esta es una breve sinopsis de algunos de los argumentos demostrativos de que la ley del sábado no ha sido abrogada ni ha sido cambiada la institución; que no se puede decir de una persona que guarda los mandamientos de Dios a menos que observe su día. Es un alto honor hallarse relacionado con una institución tal; y prestar atención a sus requerimientos reportará una bendición infinita.

Castigo de los que adoran a la bestia.--Estos serán atormentados con fuego y azufre en presencia de los santos ángeles y del Cordero. ¿Cuándo se inflige este tormento? En Apocalipsis 19:20 se nos muestra que cuando venga Cristo por segunda vez habrá castigos por fuego que pueden ser llamados lagos de fuego y azufre. En ellos son lanzados vivos la bestia y el falso profeta. Esto puede referirse únicamente a la destrucción que se les inflige al comienzo, y no al fin, de los mil años. Hay en Isaías un pasaje notable al cual nos vemos obligados a referirnos para explicar las frases de amenaza que pronuncia el tercer ángel, pues describe indudablemente escenas que han de.ocurrir aquí en ocasión del segundo advenimiento y mientras la tierra permanece asolada durante los mil años que siguen. Es casi forzoso reconocer que el lenguaje del Apocalipsis reproduce partes de aquella profecía. Después de describir la ira de Jehová manifestada sobre las naciones, la gran matanza de sus ejércitos, y el apartamiento de los cielos como un rollo, el profeta dice:"Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión. Y sus arroyos se tornarán en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez ardiente. No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo: de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella." (Isaías 34:8-10.) En vista de que se revela expresamente que ha de haber un lago de fuego en el cual perecerán todos los pecadores al fin de los mil años, no podemos sino concluir que la destrucción de los impíos vivos al comienzo de este período, y la condenación final de todos los impíos al terminar dicho período, son similares.

La expresión "para siempre jamás," del tercer mensaje (Apocalipsis 14:11), no puede significar la eternidad. Ello es evidente por el hecho de que este castigo se inflige en esta tierra, donde el tiempo se mide por los días con sus noches. Esto se demuestra aún mejor en el pasaje de Isaías ya mencionado, que es, como se ha sugerido ya, de donde se sacó el lenguaje usado, y se aplica al mismo tiempo. Lo que dice Isaías lo aplica a la tierra de Idumea; pero sea que esta expresión designe la tierra literal de Edom, situada al sur y al este de Judea, o que represente, como indudablemente sucede, toda la tierra en el momento en que el Señor Jesús será revelado del cielo en llama de fuego, cuando llegue el año de retribuciones en el pleito de Sión, en cualquier caso la escena tendrá eventualmente un fin. Esta tierra ha de ser finalmente renovada, purificada de toda mancha del pecado, de todo vestigio de sufrimiento y decadencia, y llegará a ser habitación de la justicia y del gozo a través de las edades eternas. La palabra aion, aquí traducida "para siempre jamás" queda así definida por G. Abbot-Smith, en su pequeño diccionario griego del Nuevo Testamento: "Un espacio de tiempo, como una vida, una generación, un período de la historia, un período indefinidamente largo." De manera que, sin hacer violencia al significado aceptado de la palabra griega, podemos interpretarla aquí en armonía con otras declaraciones categóricas de la Escritura.

El período del mensaje del tercer, ángel es un tiempo de paciencia para el pueblo de Dios. Pablo y Santiago nos dan ambos instrucciones al respecto. (Hebreos 10:36; Santiago 5:7, 8.) Mientras dura, la compañía que aguarda observa los mandamientos de Dios, el Decálogo, y conserva la fe de Jesús, es decir que cumple todas las enseñanzas de Cristo y sus apóstoles según están contenidas en el Nuevo Testamento. El verdadero sábado, según lo presenta el Decálogo, resalta así en vívido contraste con el día de reposo falsificado, la marca de la bestia, que finalmente distingue a los que rechazan el mensaje del tercer ángel.

VERS. 13-16: Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen. Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda. Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada.

Una solemne crisis.--Los acontecimientos cobran solemnidad a medida que nos acercamos al fin. Este hecho es el que da al mensaje del tercer ángel, que se está proclamando ahora, una solemnidad e importancia inusitadas. Es la última amonestación que se ha de proclamar antes de la venida del Hijo del hombre, al que se representa aquí como sentado sobre una nube blanca, con una corona en la cabeza, y una hoz en la mano, listo para segar la mies de la tierra.

Estamos recorriendo rápidamente un plazo profético que culmina en la revelación del Señor Jesús desde el cielo en llama de fuego, para vengarse de sus enemigos y recompensar a sus santos. No sólo esto, sino que nos hemos aproximado tanto a su cumplimiento que el siguiente eslabón de la cadena es este acontecimiento culminante y portentoso. El tiempo no retrocede nunca. Como el río no vacila al acercarse al precipicio, sino que arrastra consigo con poder irresistible todos los cuerpos que flotan en él; y como las estaciones no invierten nunca su curso, sino que el verano sigue al enternecimiento de las yemas de la higuera, y el invierno sigue a la caída de las hojas; nosotros también somos llevados hacia adelante, querámoslo o no, estemos preparados o no, hacia la crisis inevitable e irreversible. ¡Ah! ¡Cuán lejos están de soñar qué suerte arrostrarán pronto los que profesan orgullosamente su religión y los pecadores negligentes! ¡Cuán difícil es comprender esto, aun para los que conocen la verdad y profesan seguirla!

Una bendición prometida.--Una voz del cielo le ordenó a Juan que escribiese: "Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor," y la respuesta del Espíritu es: "Sí, . . . que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen." "De aquí adelante" debe significar desde algún momento particular. ¿Qué momento? Evidentemente, el comienzo del mensaje en relación con el cual se dice esto. Pero ¿por qué son bienaventurados los que mueren desde este momento? Por alguna razón especial debe haberse pronunciado esta bienaventuranza sobre ellos. ¿No será porque escapan al tiempo de terrible peligro que los santos han de encontrar al acercarse al fin de su peregrinación? Aunque son así bienaventurados en común con todos los justos muertos tienen sobre ellos la ventaja de pertenecer indudablemente a aquella compañía que resucitará para vida eterna en la resurrección especial de Daniel 12:2.

Es de notar que en esta cadena profética tres ángeles preceden al Hijo del hombre que viene en la nube blanca, y tres de ellos son introducidos después de ese símbolo. Ya se ha expresado la opinión de que los ángeles literales participan en las escenas aquí descriptas. Los tres primeros tienen a su cargo los tres mensajes especiales. El mensaje del cuarto ángel se ha de proclamar evidentemente después que el Hijo del hombre termine su obra sacerdotal y se siente en la nube blanca, pero antes que aparezca en las nubes de los cielos. Como las palabras se dirigen a aquel que está sentado en la nube blanca, teniendo en la mano una hoz aguda lista para la siega, debe denotar un mensaje de oración de parte de la iglesia, después que ella terminó su obra en favor del mundo, cuando ya cesó el tiempo de gracia, y sólo falta que el Señor aparezca y lleve a su pueblo consigo. Es indudablemente el clamor de día y de noche que menciona nuestro Señor en Lucas 18:7, 8, en relación con la venida del Hijo del hombre. Esta oración será contestada; los escogidos serán vengados; porque ¿no dice acaso la parábola: "¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?" El que está sentado en la nube arrojará su hoz, y los santos, representados por el trigo en la tierra, serán recogidos en el alfolí celestial.

El trigo recogido.--"El que estaba sentado sobre la nube--dice la profecía--echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue segada." Estas palabras nos llevan más allá del segundo advenimiento con sus escenas acompañantes de destrucción para los impíos y de salvación para los justos. Debemos por lo tanto buscar más allá de estas escenas la aplicación de los versículos siguientes.

VERS. 17-20: Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas. Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios. Y el lagar fue hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.

El lagar de la ira de Dios.--Los últimos dos ángeles tienen algo que ver con los impíos, a quienes representan en forma muy idónea los purpúreos racimos de la viña de la tierra. ¿No será que la suerte final de aquella clase al fin de los mil años nos es presentada aquí, y la profecía nos muestra lo que sucede finalmente tanto a los justos como a los impíos: los justos quedan revestidos de inmortalidad, establecidos en salvo en el reino, mientras que los impíos perecen fuera de la ciudad? Es difícil aplicar esto al tiempo del segundo advenimiento, porque los acontecimientos se dan aquí en orden cronológico, y la destrucción de los impíos sería contemporánea con el recogimiento de los justos. Además, los impíos que están vivos cuando viene Cristo beben de la copa de su ira. Pero este pasaje nos presenta el momento en que perecen en el lagar de su ira, acerca del cual se dice que fue hollado "fuera de la ciudad," lo cual corresponde totalmente a la descripción de Apocalipsis 20:9, donde se denota en forma más natural su destrucción completa y final.

El ángel sale del templo, donde se guardan los registros y se determinan los castigos. El otro ángel tiene poder sobre el fuego. Esto puede relacionarse con el hecho de que el fuego es el agente que destruye al final a los impíos, aunque, para seguir con la figura, se compara a los impíos con los racimos de la viña de la tierra, y se dice que son echados en el gran lagar que es hollado fuera de la ciudad. Del lagar sale sangre que llega hasta los frenos de los caballos. Sabemos que los impíos están condenados a ser absorbidos al fin por una llama devoradora que bajará del cielo de Dios, pero no sabemos qué matanza precedente debe realizarse entre la hueste condenada. No es improbable que estas expresiones se cumplirán literalmente. Como los primeros cuatro ángeles de esta serie denotaron un movimiento notable de parte del pueblo de Dios, los dos últimos pueden denotar lo mismo; porque los santos han de desempeñar cierto papel en la determinación y ejecución del castigo final de los impíos (1 Corintios 6:2; Salmo 149:9.)


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Saturday, April 11, 2009

La Marca de la Bestia

Capítulo 25

La Marca de la Bestia

Los Estados Unidos En La Profecía



Una de las amonestaciones mas solemnes dada en las Escrituras se encuentra en los capítulos trece y catorce del libro de Apocalipsis. Qué ES la Marca de la Bestia? Cuándo se la dará? Quién la recibirá? Y lo mas importante, qué debemos hacer Ud. y yo para evitar recibirla?

Este es un tema de vital importancia. Contiene hechos que Ud. debe saber. Estamos viviendo en el mero fin del tiempo, y los pensadores reconocen que una inmensa crisis se aproxima rápidamente.

"FUE abierto el templo de Dios en el cielo, y fue vista en Su templo el arca de su pacto." Apocalipsis 11:19. El arca del pacto de Dios está en el lugar santísimo, en el segundo apartamento del santuario. En el servicio del tabernáculo terrenal, que servía "de mera representación y sombra de las cosas celestiales," este apartamento sólo se abría en el gran día de las expiaciones para la purificación del santuario. Por consiguiente, la proclamación de que el templo de Dios fue abierto en el cielo y fue vista el arca de su pacto, indica que el lugar santísimo del santuario celestial fue abierto en 1844, cuando Cristo entró en él para consumar la obra final de la expiación. Los que por fe siguieron a su gran Sumo Sacerdote cuando dio principio a su ministerio en el lugar santísimo, contemplaron el arca de su pacto. Habiendo estudiado el asunto del santuario, llegaron a entender el cambio que se había realizado en el ministerio del Salvador, y vieron que este estaba entonces oficiando como intercesor ante el arca de Dios, y ofrecía su sangre en favor de los pecadores.

El arca que estaba en el tabernáculo terrenal contenía las dos tablas de piedra, en que estaban inscritos los preceptos de la ley de Dios. El arca era un mero receptáculo de las tablas de la ley, y era esta ley divina la que le daba su valor y su carácter sagrado a aquélla. Cuando fue abierto el templo de Dios en el cielo, se vio el arca de su pacto. En el lugar santísimo, en el santuario celestial, es donde se encuentra inviolablemente encerrada la ley divina—la ley promulgada por el mismo Dios entre los truenos del Sinaí y escrita con su propio dedo en las tablas de piedra.

La ley de Dios que se encuentra en el santuario celestial es el gran original del que los preceptos grabados en las tablas de piedra y consignados por Moisés en el Pentateuco eran copia exacta. Los que llegaron a comprender este punto importante fueron inducidos a reconocer el carácter sagrado e invariable de la ley divina. Comprendieron mejor que nunca la fuerza de las palabras del Salvador: "Hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni un tilde pasará de la ley." Mateo 5:18. Como la ley de Dios es una revelación de su voluntad, un trasunto de su carácter, debe permanecer para siempre "como testigo fiel en el cielo." Ni un mandamiento ha sido anulado; ni un punto ni un tilde han sido cambiados. Dice el salmista: "¡Hasta la eternidad, oh Jehová, tu palabra permanece en el cielo!" "Seguros son todos sus preceptos; establecidos para siempre jamás." Salmos 119: 89; 111:7, 8.

En el corazón mismo del Decálogo se encuentra el cuarto mandamiento, tal cual fue proclamado originalmente: "Acordarte has del día del Sábado, para santificarlo. Seis días trabajarás, harás toda tu obra; mas el séptimo día será Sábado a Jehová tu Dios: no hagas obra ninguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija; ni tu siervo, ni tu criada; ni tu bestia, ni tu extranjero, que está dentro de tus puertas: porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay; y en el día séptimo reposó: por tanto Jehová bendijo el día del Sábado, y lo santificó." Éxodo 20:8.

El Espíritu de Dios obró en los corazones de esos cristianos que estudiaban su Palabra, y quedaron convencidos de que, sin saberlo, habían transgredido este precepto al despreciar el día de descanso del Creador. Empezaron a examinar las razones por las cuales se guardaba el primer día de la semana en lugar del día que Dios había santificado. No pudieron encontrar en las Sagradas Escrituras prueba alguna de que el cuarto mandamiento hubiese sido abolido o de que el día de reposo hubiese cambiado; la bendición que desde un principio santificaba el séptimo día no había sido nunca revocada. Habían procurado honradamente conocer y hacer la voluntad de Dios; al reconocerse entonces transgresores de la ley divina, sus corazones se llenaron de pena, y manifestaron su lealtad hacia Dios guardando su santo Sábado.

Se hizo cuanto se pudo por conmover su fe. Nadie podía dejar de ver que si el santuario terrenal era una figura o modelo del celestial, la ley depositada en el arca en la tierra era exacto trasunto de la ley encerrada en el arca del cielo; y que aceptar la verdad relativa al santuario celestial envolvía el reconocimiento de las exigencias de la ley de Dios y la obligación de guardar el Sábado del cuarto mandamiento. En esto estribaba el secreto de la oposición violenta y resuelta que se le hizo a la exposición armoniosa de las Escrituras que revelaban el servicio desempeñado por Cristo en el santuario celestial. Los hombres trataron de cerrar la puerta que Dios había abierto y de abrir la que el había cerrado. Pero "el que abre, y ninguno cierra; y cierra, y ninguno abre," había declarado: "He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie podrá cerrar." Apocalipsis 3:7, 8. Cristo había abierto la puerta, o ministerio, del lugar santísimo, la luz brillaba desde la puerta abierta del santuario celestial, y se vio que el cuarto mandamiento estaba incluido en la ley allí encerrada; lo que Dios había establecido, nadie podía derribarlo.

Los que habían aceptado la luz referente a la mediación de Cristo y a la perpetuidad de la ley de Dios, encontraron que éstas eran las verdades presentadas en el capítulo 14 del Apocalipsis. Los mensajes de este capítulo constituyen una triple amonestación, que debe servir para preparar a los habitantes de la tierra para la segunda venida del Señor. La declaración: "Ha llegado la hora de su juicio," indica la obra final de la actuación de Cristo para la salvación de los hombres. Proclama una verdad que debe seguir siendo proclamada hasta el fin de la intercesión del Salvador y su regreso a la tierra para llevar a su pueblo consigo. La obra del juicio que empezó en 1,844 debe proseguirse hasta que sean falladas las causas de todos los hombres, tanto de los vivos como de los muertos; de aquí que deba extenderse hasta el fin del tiempo de gracia concedido a la humanidad. Y para que los hombres estén debidamente preparados para subsistir en el juicio, el mensaje les manda: "¡Temed a Dios y dadle gloria," "y adorad al que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua!" el resultado de la aceptación de estos mensajes está indicado en las palabras: "En esto está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús." Para subsistir ante el juicio tiene el hombre que guardar la ley de Dios. Esta ley será la piedra de toque en el juicio. El apóstol Pablo declara: "Cuantos han pecado bajo la ley, por la ley serán juzgados; ... en el día en que juzgará Dios las obras mas ocultas de los hombres . . . por medio de Jesucristo." Y dice que "los que cumplen la ley serán justificados." Romanos 2:12-16. La fe es esencial para guardar la ley de Dios; pues "sin fe es imposible agradarle." Y "todo lo que no es de fe, es pecado." Hebreos 11:6; Romanos 14:23.

El primer ángel exhorta a los hombres a que teman al Señor y le den honra y a que le adoren como Creador del cielo y de la tierra. Para poder hacerlo, deben obedecer su ley. El sabio dice: "Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es la suma del deber humano." Eclesiastés 12:13. Sin obediencia a sus mandamientos, ninguna adoración puede agradar a Dios. "Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos." "El que aparte sus oídos para no escuchar la ley, verá que su oración misma es cosa abominable." 1 Juan 5:3; Proverbios 28:9.

El deber de adorar a Dios estriba en la circunstancia de que el es el Creador, y que a el es a quien todos los demas seres deben su existencia. Y cada vez que la Biblia presenta el derecho de Jehová a nuestra reverencia y adoración con preferencia a los dioses de los paganos, menciona las pruebas de su poder creador. "Todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas Jehová hizo los cielos." Salmo 96:5. "¿A quién pues me compararéis, para que yo sea como el? dice el Santo. ¡Levantad hacia arriba vuestros ojos, y ved! ¿Quién creó aquellos cuerpos celestes?" "Así dice Jehová, Creador de los cielos (el solo es Dios), el que formó la tierra y la hizo; . . . ¡Yo soy Jehová, y no hay otro Dios!" Isaías 40:25, 26; 45:18. Dice el salmista: "Reconoced que Jehová el es Dios: el nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos." Salmo 100:3. "¡Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor!" Salmos 95:6. Y los santos que adoran a Dios en el cielo dan como razón del homenaje que le deben: "¡Digno eres tú, Señor nuestro y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas!" Apocalipsis 4:11.

En el capítulo 14 del Apocalipsis se exhorta a los hombres a que adoren al Creador, y la profecía expone a la vista una clase de personas que, como resultado del triple mensaje, guardan los mandamientos de Dios. Uno de estos mandamientos señala directamente a Dios como Creador. El cuarto precepto declara: "El séptimo día será Sábado a Jehová tu Dios ... porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay; y en el día séptimo reposó; por tanto Jehová bendijo el día del Sábado, y lo santificó." Éxodo 20:10, 11, Versión Valera de la S.B.A. Respecto al Sábado, el Señor dice ademas, que será una "señal . . . para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios." Ezequiel 20:20. Y la razón aducida es: "Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó." Éxodo 31:17.

"La importancia del Sábado, como institución conmemorativa de la creación, consiste en que recuerda siempre la verdadera razón por la cual se debe adorar a Dios,"—porque el es el Creador, y nosotros somos sus criaturas. "Por consiguiente, el Sábado forma parte del fundamento mismo del culto divino, pues enseña esta gran verdad del modo mas contundente, como no lo hace ninguna otra institución. El verdadero motivo del culto divino, no tan sólo del que se tributa en el séptimo día, sino de toda adoración, reside en la distinción existente entre el Creador y sus criaturas. Este hecho capital no perderá nunca su importancia ni debe caer nunca en el olvido."—J. N. Andrews, History of the Sabbath, cap. 27. Por eso, es decir, para que esta verdad no se borrara nunca de la mente de los hombres, instituyó Dios el Sábado en el Edén y mientras el ser el nuestro Creador siga siendo motivo para que le adoremos, el Sábado seguirá siendo señal conmemorativa de ello. Si el Sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos e inclinaciones de los hombres se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de reverencia y adoración y nunca habría habido un idólatra, un ateo, o un incrédulo. La observancia del Sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, "que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua." Resulta pues que el mensaje que manda a los hombres adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento.

En contraposición con los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús, el tercer ángel señala otra clase de seres humanos contra cuyos errores va dirigido solemne y terrible aviso: "¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios!" Apocalipsis 14:9, 10. Para comprender este mensaje hay que interpretar correctamente sus símbolos. ¿Qué representan la bestia, la imagen, la marca?

La línea profética en la que se encuentran estos símbolos empieza en el capítulo 12 del Apocalipsis, con el dragón que trató de destruir a Cristo cuando nació. En dicho capítulo vemos que el dragón es Satanás; Apocalipsis 12:9, fue él quien indujo a Herodes a procurar la muerte del Salvador. Pero el agente principal de Satanás al guerrear contra Cristo y su pueblo durante los primeros siglos de la era cristiana, fue el Imperio Romano, en el cual prevalecía la religión pagana. Así que si bien el dragón representa primero a Satanás, en sentido derivado es un símbolo de la Roma pagana.

En el capítulo 13 (versículos 1-10), se describe otra bestia, "parecida a un leopardo," a la cual el dragón dio "su poder y su trono, y grande autoridad." Este símbolo, como lo han creído la mayoría de los protestantes, representa al papado, el cual heredó el poder y la autoridad del antiguo Imperio Romano. Se dice de la bestia parecida a un leopardo: "Le fue dada una boca que hablaba cosas grandes, y blasfemias .... Y abrió su boca para decir blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y a los que habitan en el cielo. Y le fue permitido hacer guerra contra los santos, y vencerlos: y le fue dada autoridad sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y nación." Esta profecía, que es casi la misma que la descripción del cuerno pequeño en Daniel 7, se refiere sin duda al papado.

"Le fue dada autoridad para hacer sus obras cuarenta y dos meses." Y dice el profeta: "Vi una de sus cabezas como si hubiese sido herida de muerte." Y además: "Si alguno lleva en cautiverio, al cautiverio irá; si alguno mata con espada, es preciso que él sea muerto a espada." Los cuarenta y dos meses son lo mismo que "un tiempo, y dos tiempos, y la mitad de un tiempo," tres años y medio, o 1,260 días de Daniel 7, el tiempo durante el cual el poder papal debía oprimir al pueblo de Dios. Este período, como fue indicado en capítulos anteriores, empezó con la supremacía del papado, en el año 538 de J. C., y terminó en 1,798. Entonces, el papa fue hecho prisionero por el ejército francés, el poder papal recibió su golpe mortal y quedó cumplida la predicción: "Si alguno lleva en cautiverio, al cautiverio irá."

Y aquí preséntase otro símbolo. El profeta dice: "Vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero." Apocalipsis 13:11. Tanto el aspecto de esta bestia como el modo en que sube indican que la nación que representa difiere de las representadas en los símbolos anteriores. Los grandes reinos que han gobernado al mundo le fueron presentados al profeta Daniel en forma de fieras, que surgían mientras "los cuatro vientos del cielo combatían en la gran mar." Daniel 7:2. En Apocalipsis 17, un ángel explicó que las aguas representan "pueblos y naciones y lenguas." Apocalipsis 17:15. Los vientos simbolizan luchas. Los cuatro vientos del cielo que combatían en la gran mar representan los terribles dramas de conquista y revolución por los cuales los reinos alcanzaron el poder.

Pero la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero "subía de la tierra." En lugar de derribar a otras potencias para establecerse, la nación así representada debe subir en territorio hasta entonces desocupado, y crecer gradual y pacíficamente. No podía, pues, subir entre las naciones populosas y belicosas del viejo mundo, ese mar turbulento de "pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas." Hay que buscarla en el continente occidental.

¿Cuál era en 1,798 la nación del nuevo mundo cuyo poder estuviera entonces desarrollándose, de modo que se anunciara como nación fuerte y grande, capaz de llamar la atención del mundo? La aplicación del símbolo no admite duda alguna. Una nación, y sólo una, responde a los datos y rasgos característicos de esta profecía; no hay duda de que se trata aquí de los Estados Unidos de Norteamérica. Una y otra vez el pensamiento y los términos del autor sagrado han sido empleados inconscientemente por los oradores e historiadores al describir el nacimiento y crecimiento de esta nación. El profeta vio que la bestia "subía de la tierra;" y, según los traductores, la palabra dada aquí por "subía" significa literalmente "crecía o brotaba como una planta." Y, como ya lo vimos, la nación debe nacer en territorio hasta entonces desocupado. Un escritor notable, al describir el desarrollo de los Estados Unidos, habla del "misterio de su desarrollo de la nada," y dice: "Como silenciosa semilla crecimos hasta llegar a ser un imperio." G. A. Townsend, The New Compared with the Old, pág. 462. Un periódico europeo habló en 1,850 de los Estados Unidos como de un imperio maravilloso, que surgía y que "en el silencio de la tierra crecía constantemente en poder y gloria."—Dublin Nation. Eduardo Everett, en un discurso acerca de los peregrinos, fundadores de esta nación, dijo: "¿Buscaron un lugar retirado que por su obscuridad resultara inofensivo y seguro en su aislamiento, donde la pequeña iglesia de Leyden pudiese tener libertad de conciencia? ¡He aquí las inmensas regiones sobre las cuales, en pacífica conquista, . . . han plantado los estandartes de la cruz!"—Discurso pronunciado en Plymouth, Massachusetts, el 22 de diciembre de 1,824.

"Y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero." Los cuernos semejantes a los de un cordero representan juventud, inocencia y mansedumbre, rasgos del carácter de los Estados Unidos cuando el profeta vio que esa nación "subía" en 1,798. Entre los primeros expatriados cristianos que huyeron a América en busca de asilo contra la opresión real y la intolerancia sacerdotal, hubo muchos que resolvieron establecer un gobierno sobre el amplio fundamento de la libertad civil y religiosa. Sus convicciones hallaron cabida en la declaración de la independencia que hace resaltar la gran verdad de que "todos los hombres son creados iguales," y poseen derechos inalienables a la "vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad." Y la Constitución garantiza al pueblo el derecho de gobernarse a sí mismo, y establece que los representantes elegidos por el voto popular promulguen las leyes y las hagan cumplir. Además, fue otorgada la libertad religiosa, y a cada cual se le permitió adorar a Dios según los dictados de su conciencia. El republicanismo y el protestantismo vinieron a ser los principios fundamentales de la nación. Estos principios son el secreto de su poder y de su prosperidad. Los oprimidos y pisoteados de toda la cristiandad se han dirigido a este país con afán y esperanza. Millones han buscado sus playas, y los Estados Unidos han llegado a ocupar un puesto entre las naciones mas poderosas de la tierra.

Pero la bestia que tenía cuernos como un cordero "hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia. Y hace que la tierra y los que en ella habitan, adoren a la bestia primera, cuya herida mortal fue sanada . . . diciendo a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia que recibió el golpe de espada, y sin embargo vivió." Apocalipsis 13:14.

Los cuernos como de cordero y la voz de dragón del símbolo indican una extraña contradicción entre lo que profesa ser y lo que practica la nación así representada. El "hablar" de la nación son los actos de sus autoridades legislativas y judiciales. Por esos actos la nación desmentirá los principios liberales y pacíficos que expresó como fundamento de su política. La predicción de que hablará "como dragón" y ejercerá "toda la autoridad de la primera bestia," anuncia claramente el desarrollo del espíritu de intolerancia y persecución de que tantas pruebas dieran las naciones representadas por el dragón y la bestia semejante al leopardo. Y la declaración de que la bestia con dos cuernos "hace que la tierra y los que en ella habitan, adoren a la bestia primera," indica que la autoridad de esta nación será empleada para imponer alguna observancia en homenaje al papado.

Semejante actitud sería abiertamente contraria a los principios de este gobierno, al genio de sus instituciones libres, a los claros y solemnes reconocimientos contenidos en la declaración de la independencia, y contrarios finalmente a la constitución. Los fundadores de la nación procuraron con acierto que la iglesia no pudiera hacer uso del poder civil, con los consabidos e inevitables resultados: la intolerancia y la persecución. La constitución garantiza que "el congreso no legislará con respecto al establecimiento de una religión ni prohibirá el libre ejercicio de ella," y que "ninguna manifestación religiosa será jamás requerida como condición de aptitud para ninguna función o cargo público en los Estados Unidos." Sólo en flagrante violación de estas garantías de la libertad de la nación, es como se puede imponer por la autoridad civil la observancia de cualquier deber religioso. Pero la inconsecuencia de tal procedimiento no es mayor que lo representado por el símbolo. Es la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero—que profesa ser pura, mansa, inofensiva—y que habla como un dragón.

"Diciendo a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia." Aquí tenemos presentada a las claras una forma de gobierno en el cual el poder legislativo descansa en el pueblo, y ello prueba que los Estados Unidos de Norteamérica constituyen la nación señalada por la profecía.

¿Pero qué es la "imagen de la bestia"? ¿Y cómo se la formará? La imagen es hecha por la bestia de dos cuernos y es una imagen de la primera bestia. Así que para saber a qué se asemeja la imagen y cómo será formada, debemos estudiar los rasgos característicos de la misma bestia: el papado.

Cuando la iglesia primitiva se corrompió al apartarse de la sencillez del Evangelio y al aceptar costumbres y ritos paganos, perdió el Espíritu y el poder de Dios; y para dominar las conciencias buscó el apoyo del poder civil. El resultado fue el papado, es decir, una iglesia que dominaba el poder del estado y se servía de él para promover sus propios fines y especialmente para extirpar la "herejía." Para que los Estados Unidos formen una imagen de la bestia, el poder religioso debe dominar de tal manera al gobierno civil que la autoridad del estado sea empleada también por la iglesia para cumplir sus fines.

Siempre que la iglesia alcanzó el poder civil, lo empleó para castigar a los que no admitían todas sus doctrinas. Las iglesias protestantes que siguieron las huellas de Roma al aliarse con los poderes mundanos, manifestaron el mismo deseo de restringir la libertad de conciencia. Ejemplo de esto lo tenemos en la larga persecución de los disidentes por la iglesia de Inglaterra. Durante los siglos XVI y XVII miles de ministros no conformistas fueron obligados a abandonar sus iglesias, y a muchos pastores y feligreses se les impusieron multas, encarcelamientos, torturas y el martirio.

Fue la apostasía lo que indujo a la iglesia primitiva a buscar la ayuda del gobierno civil, y esto preparó el camino para el desarrollo del papado, simbolizado por la bestia. Pablo lo predijo al anunciar que vendría "la apostasía," y sería "revelado el hombre de pecado." 2 Tesalonicenses 2:3. De modo que la apostasía en la iglesia preparará el camino para la imagen de la bestia.

La Biblia declara que antes de la venida del Señor habrá un estado de decadencia religiosa análoga a la de los primeros siglos. "En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, incontinentes, fieros, aborrecedores de los que son buenos, traidores, protervos, hinchados de orgullo, amadores de los placeres, mas bien que amadores de Dios, teniendo la forma de la piedad, mas negando el poder de ella." 2 Timoteo 3:1-5. "Empero el Espíritu dice expresamente, que en tiempos venideros algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus seductores, y a enseñanzas de demonios." 1 Timoteo 4:1. Satanás obrará "con todo poder, y con señales, y con maravillas mentirosas, y con todo el artificio de la injusticia." Y todos los que "no admitieron el amor de la verdad, para que fuesen salvos," serán dejados para que acepten "operación de error, a fin de que crean a la mentira." 2 Tesalonicenses 2:9-11. Cuando se haya llegado a este estado de impiedad, se verán los mismos resultados que en los primeros siglos.

Muchos consideran la gran diversidad de creencias en las iglesias protestantes como prueba terminante de que nunca se procurará asegurar una uniformidad forzada. Pero desde hace años se viene notando entre las iglesias protestantes un poderoso y creciente sentimiento en favor de una unión basada en puntos comunes de doctrina. Para asegurar tal unión, debe necesariamente evitarse toda discusión de asuntos en los cuales no todos están de acuerdo, por importantes que sean desde el punto de vista bíblico.

Carlos Beecher, en un sermón predicado en 1,846, declaró que el pastorado de "las denominaciones evangélicas protestantes no está formado sólo bajo la terrible presión del mero temor humano, sino que vive, y se mueve y respira en una atmósfera radicalmente corrompida y que apela a cada instante al elemento mas bajo de su naturaleza para tapar la verdad y doblar la rodilla ante el poder de la apostasía. ¿No pasó así con la iglesia romana? ¿No estamos reviviendo su vida? ¿Y qué es lo que vemos por delante? ¡Otro concilio general! ¡Una convención mundial! ¡Alianza evangélica y credo universal!"—Sermón, "The Bible a Sufficient Creed," pronunciado en Fort Wayne, Indiana, el 22 de febrero de 1,846. Cuando se haya logrado esto, en el esfuerzo para asegurar completa uniformidad, sólo faltará un paso para apelar a la fuerza.

Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la inflicción de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola.

La bestia de dos cuernos hace [ordena] que todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos, tengan una marca sobre su mano derecha, o sobre su frente; y que nadie pueda comprar o vender, sino aquel que tenga la marca, es decir, el nombre de la bestia o el número de su nombre." Apocalipsis 13:16, 17. La amonestación del tercer ángel es: "¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios!" "La bestia" mencionada en este mensaje, cuya adoración es impuesta por la bestia de dos cuernos, es la primera bestia, o sea la bestia semejante a un leopardo, de Apocalipsis 13, el papado. La "imagen de la bestia" representa la forma de protestantismo apóstata que se desarrollará cuando las iglesias protestantes busquen la ayuda del poder civil para la imposición de sus dogmas. Queda aún por definir lo que es "la marca de la bestia."

Después de amonestar contra la adoración de la bestia y de su imagen, la profecía dice: "Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús." En vista de que los que guardan los mandamientos de Dios están puestos así en contraste con los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca, se deduce que la observancia de la ley de Jehová, por una parte, y su violación, por la otra, establecen la distinción entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia.

El rasgo mas característico de la bestia, y por consiguiente de su imagen, es la violación de los mandamientos de Dios. Daniel dice del cuerno pequeño, o sea del papado: "Pensará en mudar los tiempos y la ley." Daniel 7:25. Y Pablo llama al mismo poder el "hombre de pecado," que había de ensalzarse sobre Dios. Una profecía es complemento de la otra. Sólo adulterando la ley de Dios podía el papado elevarse sobre Dios; y quienquiera que guardase a sabiendas la ley así adulterada daría honor supremo al poder que introdujo el cambio. Tal acto de obediencia a las leyes papales sería señal de sumisión al papa en lugar de sumisión a Dios.

El papado intentó alterar la ley de Dios. El segundo mandamiento, que prohíbe el culto de las imágenes, ha sido borrado de la ley, y el cuarto mandamiento ha sido adulterado de manera que autorice la observancia del primer día en lugar del séptimo como día de reposo. Pero los papistas aducen para justificar la supresión del segundo mandamiento, que éste es inútil puesto que está incluido en el primero, y que ellos dan la ley tal cual Dios tenía propuesto que fuese entendida. Este no puede ser el cambio predicho por el profeta. Se trata de un cambio intencional y deliberado: "Pensará en mudar los tiempos y la ley." El cambio introducido en el cuarto mandamiento cumple exactamente la profecía. La única autoridad que se invoca para dicho cambio es la de la iglesia. Aquí el poder papal se ensalza abiertamente sobre Dios.

Mientras los que adoran a Dios se distinguirán especialmente por su respeto al cuarto mandamiento—ya que éste es el signo de su poder creador y el testimonio de su derecho al respeto y homenaje de los hombres,—los adoradores de la bestia se distinguirán por sus esfuerzos para derribar el monumento recordativo del Creador y ensalzar lo instituido por Roma. Las primeras pretensiones arrogantes del papado fueron hechas en favor del domingo; y la primera vez que recurrió al poder del estado fue para imponer la observancia del domingo como "día del Señor." Pero la Biblia señala el séptimo día, y no el primero, como día del Señor. Cristo dijo: "El Hijo del hombre es Señor aun del Sábado." El cuarto mandamiento declara que: "El día séptimo es día de descanso [margen, Sábado], consagrado a Jehová." Y por boca del profeta Isaías el Señor lo llama: "Mi día santo." Marcos 2:28; Éxodo 20:10; Isaías 58:13.

El aserto, tantas veces repetido, de que Cristo cambió el día de reposo, está refutado por sus propias palabras. En su sermón sobre el monte, dijo: "No penséis que vine para invalidar la ley, o los profetas: no vine a invalidar, sino a cumplir. Porque en verdad os digo, que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni un tilde pasará de la ley, hasta que el todo sea cumplido. Por tanto cualquiera que quebrantare uno de estos mas mínimos mandamientos, y enseñare a los hombres así, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos: mas cualquiera que los hiciere y enseñare será llamado grande en el reino de los cielos." Mateo 5:17-19.

Es un hecho generalmente admitido por los protestantes, que las Sagradas Escrituras no autorizan en ninguna parte el cambio del día de reposo. Esto se confirma en publicaciones de la Sociedad Americana de Tratados y la Unión Americana de Escuelas Dominicales. Una de estas obras reconoce "que el Nuevo Testamento no dice absolutamente nada en cuanto a un mandamiento explícito en favor del día de reposo, o a reglas definidas relativas a su observancia."—Jorge Elliott, The Abiding Sabbath, pág. 184.

Otra dice: "Hasta la época de la muerte de Cristo, ningún cambio se había hecho en cuanto al día;" y, "por lo que se desprende del relato bíblico, los apóstoles no dieron . . . mandamiento explícito alguno que ordenara el abandono del séptimo día, Sábado, como día de reposo, ni que se lo observara en el primer día de la semana."—A. E. Waffle, The Lord’s Day, págs. 186-188.

Los católicos romanos reconocen que el cambio del día de descanso fue hecho por su iglesia, y declaran que al observar el domingo los protestantes reconocen la autoridad de ella. En el Catecismo Católico de la Religión Cristiana, al contestar una pregunta relativa al día que se debe guardar en obediencia al cuarto mandamiento, se hace esta declaración.: "Bajo la ley antigua, el Sábado era el día santificado; pero la iglesia, instruida por Jesucristo y dirigida por el Espíritu de Dios, substituyó el Sábado por el domingo; de manera que ahora santificamos el primer día y no el séptimo. Domingo significa día del Señor, y es lo que ha venido a ser."

Como signo de la autoridad de la iglesia católica, los escritores católicos citan "el acto mismo de cambiar el Sábado al domingo, cambio en que los protestantes consienten . . . porque al guardar estrictamente el domingo, ellos reconocen el poder de la iglesia para ordenar fiestas y para imponerlas so pena de incurrir en pecado."—H. Tuberville, An Abridgement of the Christian Doctrine, pág. 58. ¿Qué es, pues, el cambio del día de descanso, sino el signo o marca de la autoridad de la iglesia romana, "la marca de la bestia"?

La iglesia romana no ha renunciado a sus pretensiones a la supremacía; y cuando el mundo y las iglesias protestantes aceptan un día de descanso creado por ella, mientras rechazan el día de descanso de la Biblia, acatan en la práctica las tales pretensiones. Pueden apelar a la autoridad de la tradición y de los padres para apoyar el cambio; pero al hacerlo pasan por alto el principio mismo que los separa de Roma, es a saber, que "la Biblia, y la Biblia sola es la religión de los protestantes." Los papistas pueden ver que los protestantes se están engañando a sí mismos, al cerrar voluntariamente los ojos ante los hechos del caso. A medida que gana terreno el movimiento en pro de la observancia obligatoria del domingo, ellos se alegran en la seguridad de que ha de concluir por poner a todo el mundo protestante bajo el estandarte de Roma.

Los romanistas declaran que "la observancia del domingo por los protestantes es un homenaje que rinden, mal de su grado, a la autoridad de la iglesia [católica]."—Mons. de Segur, Plain Talk About the Protestantism of Today, pág. 213. La imposición de la observancia del domingo por parte de las iglesias protestantes es una imposición de que se adore al papado, o sea la bestia. Los que, comprendiendo las exigencias del cuarto mandamiento, prefieren observar el falso día de reposo en lugar del verdadero, rinden así homenaje a aquel poder, el único que ordenó su observancia. Pero por el mismo hecho de imponer un deber religioso con ayuda del poder secular, las mismas iglesias estarían elevando una imagen a la bestia; de aquí que la imposición de la observancia del domingo en los Estados Unidos equivaldría a imponer la adoración de la bestia y de su imagen.

Pero los cristianos de las generaciones pasadas observaron el domingo creyendo guardar así el día de descanso bíblico; y ahora hay verdaderos cristianos en todas las iglesias, sin exceptuar la católica romana, que creen honradamente que el domingo es el día de reposo divinamente instituido. Dios acepta su sinceridad de propósito y su integridad. Pero cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces el que transgrediere el mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios: rendirá homenaje a Roma y al poder que impone la institución establecida por Roma: adorará la bestia y su imagen. Cuando los hombres rechacen entonces la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma, "la marca de la bestia." Y sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán "la marca de la bestia."

La mas terrible amenaza que haya sido jamás dirigida a los mortales se encuentra contenida en el mensaje del tercer ángel. Debe ser un pecado horrendo el que atrae la ira de Dios sin mezcla de misericordia. Los hombres no deben ser dejados en la ignorancia tocante a esta importante cuestión; la amonestación contra este pecado debe ser dada al mundo antes que los juicios de Dios caigan sobre él, para que todos sepan por qué deben consumarse, y para que tengan oportunidad para librarse de ellos. La profecía declara que el primer ángel hará su proclamación "a cada nación, y tribu, y lengua, y pueblo." El aviso del tercer ángel, que forma parte de ese triple mensaje, no tendrá menos alcance. La profecía dice de él que será proclamado en alta voz por un ángel que vuele por medio del cielo; y llamará la atención del mundo.

Al final de la lucha, toda la cristiandad quedará dividida en dos grandes categorías: la de los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y la de los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca. Si bien la iglesia y el estado se unirán para obligar a "todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos," a que tengan "la marca de la bestia" Apocalipsis 13:16, el pueblo de Dios no la tendrá. El profeta de Patmos vio que "los que habían salido victoriosos de la prueba de la bestia, y de su imagen, y del número de su nombre, estaban sobre aquel mar de vidrio, teniendo arpas de Dios," y cantaban el cántico de Moisés y del Cordero. Apocalipsis 15:2, 3.



PROMESAS PARA VENCEDORES

"Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios." Apocalipsis 2:7.

"Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe." Apocalipsis 2:17

"Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes" Apocalipsis 2:26

"El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda." Apocalipsis 2:11.

"El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles." Apocalipsis 3:5.

"Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca mas saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo." Apocalipsis 3:12.

"Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono." Apocalipsis 3:21.

Y vi así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habían alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su señal, y del número de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios. Apocalipsis 3:12.



LA LEY DO DIOS
I

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

II

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares a los que me aman, y guardan mis mandamientos.

III

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

IV

Acordarte has del día del reposo, para santificarlo: Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas:

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó.

V

Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

VI

No matarás.

VII

No cometerás adulterio.

VIII

No hurtarás.

IX

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

X

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.



LA LEY DE DIOS CAMBIADA POR EL HOMBRE
I

Yo soy el Señor tu Dios. No tendrás dioses ajenos delante de mi.

[El segundo mandamiento ha sido omitido.]

II [en realidad, III]

No tomarás el nombre de el Señor tu Dios en vano.

III [en realidad, IV]

Acuérdate de guardar santo el día Sábado.

[Este mandamiento ha sido cambiado]

IV [en realidad, V]

Honra a tu padre y a tu madre.

V [en realidad, VI]

No matarás

VI [en realidad, VII]

No cometerás adulterio.

VII [en realidad, VIII

No hurtarás.

VIII [en realidad, IX, primera parte]

No codiciarás la mujer de tu prójimo.

X [X, segunda parte]

No codiciarás cosa alguna de tu prójimo.

–El Catecismo Católico General

"P.–Tiene Ud. alguna otra manera de probar que la iglesia [católica] tiene poder de instituir festivales de mandamiento?

"R–Si ella no tuviera tal poder... no hubiera podido substituir la observancia del domingo, el primer día de la semana, por el Sábado, el séptimo día, un cambio por el cual no hay autoridad Bíblica."—Catecismo Doctrinal, p. 174 [Católico Romano].

Compruébeme con la Biblia sola que estoy moralmente obligado a guardar santo el domingo. No hay tal ley en la Biblia. Es una ley de la Santa Iglesia Católica. La Biblia dice ‘Acordarte has del día Sábado para santificarlo.’ La Iglesia Católica dice, No. Por mi poder divino yo anulo el día de Sábado y os mando que guardéis el primer día de la semana. Y he aquí! Todo el mundo civilizado se inclina en reverente obediencia al mandato de la Santa Iglesia Católica."—Thomas Enright, CSSR, Presidente del Redemptorist College, Kansas City, Missouri, 18 de febrero, 1884 [Católico Romano].



LA LEY DO DIOS EN EL NUEVO TESTAMENTO
LA LEY DO DIOS EN EL NUEVO TESTAMENTO
I

"Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás."—Mat. 4:10

II

"Hijitos, guardaos de los ídolos." "Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante a oro, o a plata, ó a piedra, escultura de artificio

o de imaginación de hombres." —1 Jn. 5:21Hech.17:29

III

Que no sea blasfemado el nombre del Señor

y la doctrina.—1 Tim. 6:1

IV

Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado; También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.

Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.

Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él.—Mt. 24:20; Mr 2:2726 Heb. 4:4, 9, 10; Colo. 1:16

V

Honra a tu padre y a tu madre: Mat. 19:19

VI

No matarás—Rom 13:9

VII

No adulterarás—Mat 19:18

VIII

No hurtarás—Rom. 13:9

IX

No dirás falso testimonio,—Rom. 13:9

X

No codiciarás.—Rom. 7:7


=
De el Libro:
El
Conflicto
Inminente
ENTRE CRISTO Y SATANAS
Las Vidas y Luchas de los Cristianos
por todas las Edades
por
E.G. de White


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