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Monday, June 8, 2015

El pueblo de las Lucías



Bosques, cuevas y religiosidad en la cuenca del lago de Atitlán.


ARCHIVADO EN:
Carretera interamericana,Lago de Atitlán,memorial de Sololá,Santa Lucía Utatlán,Sololá


Por Claudia Palma Fotos Paulo Raquec
7 de Junio de 2015 a las 00:00h


En la ruta al occidente, donde siempre se respira un aire fresco, hay un pueblo que con abundancia rinde honor a su nombre. La mayoría de mujeres se llaman Lucía, en alusión a la patrona, y en el interior del templo católico se veneran dos imágenes de esta santa cuyo nombre significa “luz o luminosidad”.


Santa Lucía, vestida a la usanza indígena y con collares de jade.

Santa Lucía Utatlán, Sololá, es el nombre de este lugar cuya devoción es tanta que cuando sucede una catástrofe —hambrunas o inundaciones— los fieles sacan en procesión las imágenes de Santa Lucía. “La última vez fue hace poco más de una década”, recuerda Raúl Mariano Noriega, quien integró el comité de reconstrucción de la iglesia.

En el retablo principal de la pequeña parroquia hay una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y a sus costados dos de Santa Lucía. Ambas son de tez blanca, sonrosadas, de cabellos castaños. La de la izquierda está vestida a la española y la de la derecha luce un traje típico.

La tercera se encuentra en la casa de alguno de los integrantes de la feligresía. Se diferencia de las otras dos porque es rubia y de ojos azules.




El chícharo

Los árboles viejos ocupan un papel importante dentro de la tradición oral de los pobladores de Santa Lucía Utatlán. Uno de estos relatos cuenta que la imagen de esta virgen solía aparecer en un viejo ciprés, cuando el poblado fue fundado.

En el parque central se encuentra un árbol centenario que los habitantes conocen como chicharito, en el cual, según la tradición, los que lo visitan recargan sus energías. Entre los pobladores existe la creencia que cuanto más viejo es un árbol más energía proporciona.


Un sacerdote maya en un rito en la cueva de Xepec.


Mucho que ver

Las campanas de la iglesia datan de 1708. Su torre difícilmente podría soportar otro terremoto, asegura Noriega. El pueblo está rodeado al occidente por los cerros La Paz, al norte por Pixic, al este Imuch y Saq’ilak, al sur.

Las cuevas Xepec y Batzibal, donde se llevan a cabo ceremonias mayas, son otros de los atractivos de este poblado.

Un sitio imperdible es el mirador Ixchel. Desde la montaña se divisa otro ángulo del hermoso lago de Atitlán. Desde ahí se puede disfrutar de la vista de los bosques de roble, encino y pino colorado, incluso, columpiarse a la orilla del cerro.

A los que les gusta la aventura pueden descender hasta la comunidad de Pajomil, en Santa Cruz la Laguna, caminar a la aldea Tzununá y tomar una lancha hacia Panajachel. Este recorrido pintoresco dura aproximadamente dos horas.


El mirador Ixchel ofrece una hermosa vista hacia el Lago de Atitlán.


Histórico

Según el Memorial de Sololá anales de los caqchiqueles, el 7 de mayo del año 1524, los españoles conquistaron el reino quiché de Gumarkaaj (llamado Utatlán en idioma náhuatl).

De acuerdo con la tradición oral “un grupo de quichés, huyendo de los españoles que habían conquistado el reino, se estableció en Santa Lucía Utatlán, lugar lleno de barrancos y montañas, ya que para los quichés suponía un espacio estratégico adecuado para defenderse de una nueva llegada de los conquistadores”, según el libro Voces rompiendo el silencio de Utatlán.

Este ejemplar fue escrito por un comité de vecinos con ayuda de la cooperación internacional, para recordar la memoria de las víctimas del conflicto armado.


Ubicación

La cabecera municipal está situada a 154 kilómetros de la capital y colinda:.

  • Al norte con Nahualá y Sololá.
  • Al sur con Santa María Visitación, Santa Clara la Laguna y San Marcos la Laguna
  • Al este con San José Chacayá y Santa Cruz la Laguna
  • Al oeste con Santa Catarina Ixtahuacán y parte de Santa Clara.


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Sunday, January 6, 2013

Clases de maya para ayudar a migrantes en California


Valeria Perasso

BBC Mundo, California


Viernes, 4 de enero de 2013




En San Francisco se ofrecen clases en idioma maya.

Con libros en la maleta, Patricia Martínez Huchim viaja desde Mérida, en el sur de México, hacia la ciudad estadounidense de San Francisco: es la encargada de dictar allí clases de lengua maya yucateco.

"No hay palabra para ‘metro’ en maya, ni para ‘bar’… En Yucatán no hay montañas, a lo máximo unos cerros, no hay ríos sino cenotes… Enseñar maya aquí no es sólo dar vocabulario, es explicar otra realidad", dice la docente.

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El destino no fue elegido al azar: desde hace más de dos décadas, San Francisco se ha convertido en el destino preferido de los mayas que migran hacia el norte desde México y Centroamérica. Se calcula que en la llamada Bay Area, la bahía sobre la que está emplazada la ciudad californiana, residen entre 15 y 20 mil latinos que se identifican a sí mismos como mayas.

Y Martínez Huchim, que es antropóloga especializada en lingüística, viene aquí en el marco de un programa que busca transmitir a algunos de ellos la geografía y la cultura de sus ancestros.

"Motiva ver cómo los que están fuera del país y sus descendientes quieren seguir practicando la lengua maya y no olvidarse de sus raíces. Incluso atraemos la atención de otros extranjeros: en el curso hubo estadounidenses y un alemán", señala a BBC Mundo.

Pero el proyecto de enseñanza tiene otra misión más urgente: dar conocimientos básicos a trabajadores sociales, médicos, psicólogos y otros expertos para atender las necesidades de muchos de esos migrantes que tienen el maya como primera lengua y no hablan el español.

Estrés lingüístico

Basta caminar por la llamada Esquina Maya, sobre la calle 16 y en el corazón del barrio Misión, para escuchar los diálogos de los transeúntes en yucateco, cara a cara o por celular. Aquí las casas de envío de remesas tienen los nombres de remotos pueblos del sur de México escritos en sus vidrieras, se consigue el "Diario de Yucatán" llegado mensualmente desde Mérida y hasta un restaurante de dueño coreano vende tamales, mondongo y cochinita pibil.

Allí también está la sede de la Asociación Mayab, creada sin fines de lucro por migrantes dedicados a promover la cultura de sus comunidades: es la organización responsable del programa de intérpretes.

"Cuando se trata de situaciones de alto estrés, como ir al médico o ir a testificar o hablar con la policía, aunque la persona tenga un español funcional se siente mejor hablando en su primera lengua, que es el maya. Para eso formamos intérpretes, para ofrecer un servicio a migrantes que lo necesitan", dice a BBC Mundo Alberto Pérez Rendón, uno de los directivos de Mayab.

Varios voluntarios ya han completado las prácticas y están listos para mostrar sus habilidades en hospitales, tribunales y oficinas públicas: son jóvenes trilingües, que pueden traducir del inglés al maya sin "interpretación de relevo" (pasando por el español); algunos hablan incluso más de un dialecto de la treintena que conforma el tronco lingüístico maya.

La mayoría de los migrantes instalados en San Francisco habla la variante yucateca, propia de la península del oriente mexicano, y tienden a dominar mejor el español que otros grupos, como los mayas Mam -del estado de Chiapas y de Guatemala- que son en gran medida monolingües. También ha habido un crecimiento, señalan los locales, de hablantes de dialectos ch’ol, tzeltal y k’iche’.

"A aquellos que son monolingües incluso hace falta asistirlos en situaciones más cotidianas, como ir a comprar a una tienda o llenar papeles en una oficina del gobierno", detalla Pérez Rendón.


Destino: California

Según las estadísticas, casi 70% de los mayas que migran a EE.UU. se instala en San Francisco y zonas aledañas.

¿Por qué? No hay una razón histórica clara, pero muchos coinciden en que se dio un “efecto contagio” entre familiares y conocidos provenientes de las comunidades mayas de Mesoamerica.

Muchos llegaron en el marco del Programa de Braceros, un plan del gobierno estadounidense para traer trabajadores temporarios entre 1942 y 1964.

Tomás Bermejo es considerado el “padre" legendario de los migrantes mayas en la zona: en 1965, abrió un restaurante de comida yucateca y los relatos sobre su éxito circularon por su natal
Oxkutzcab, impulsando a otros a hacer el viaje.

Luego, muchos llegaron a buscar empleo en restaurantes y hoteles con la experiencia recogida en Cancún durante el boom de la Riviera maya, en los años ’80.


Larga batalla



Juanita Quintero trabaja como promotora de salud.


Además de entrenar voluntarios, los activistas de la comunidad han dedicado esfuerzos para que las autoridades locales contraten traductores fijos en lugares clave, como los centros de salud y hospitales cercanos.

"Los sistemas establecidos no reconocen que hay migrantes (latinos) que hablan otra lengua que no es el español. Hay una percepción de que todos son mexicanos y todos hablan español. Y si por la calle escuchan una lengua rara piensan que se trata de alguna lengua asiática, que son filipinos y ya", dice Juanita Quintero Nieves.

La mujer, nacida en México hace 65 años, trabaja como promotora de salud comunitaria y ha practicado la militancia en los 43 años que lleva como inmigrante en Estados Unidos.

"A muchos por ejemplo les da terror tratar con la policía justamente por esa barrera de comprensión, tanto que algunos ni siquiera reportan delitos o incidentes", continúa Quintero, que fue una de las primeras mujeres mayas en poblar el barrio Misión, allá por 1969.

Sin embargo, a su hijo no le transmitió las tradiciones de sus antepasados y ha sido a través de su nieta –una de las participantes en las clases de idioma de la Asociación Mayab- que Juanita volvió a tomar contacto con sus orígenes.

"Estos niños oyen a sus papás y a sus abuelos hablar maya pero ellos no lo hablan, y ahora se encuentran con compañeros de su misma edad intentando hablar su lengua aborigen y sin nadie que se ría de ellos… Eso da un sentido de identidad más fuerte", opina Quintero.

Parte del mérito, dicen aquí, lo tiene la profesora Martínez Huchim.

"Nos enseñó sobre los glifos del maya antiguo y cómo escribir, los chicos al final hicieron sus nombres en jeroglíficos, traduciendo desde el español y el inglés", dice Raúl Pacheco a BBC Mundo, mientras señala una tela colgada en la pared con figuras de colores vivos y una leyenda: "Mayas unidos".

A Pacheco lo trajeron sus padres a los cinco años y hoy tiene 26: vive la experiencia de ser "de dos lugares a la vez", educado en Estados Unidos pero nacido en Oxkutzcab, de donde proviene la mitad de los mayas yucatecos asentados en la bahía de San Francisco.

En la Asociación ven su potencial para "tender puentes" entre las tradiciones indígenas que quieren preservar y la cultura estadounidense que deben asimilar. Es, también, uno de los intérpretes preparados para ayudar.

Lenguas vivas

Según el Instituto de Lenguas Indígenas de México, más de 5 millones de personas hablan alguna variante de maya.

Las comunidades mayahablantes se concentran en los estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco, además de Belice, Guatemala y el oeste de Honduras y El Salvador.

Una lengua extinta, denominada “protomaya”, es considerada el tronco común de las 31 lenguas mayas actualmente reconocidas.

29 son aún utilizadas para la comunicación primaria en distintas comunidades; otras dos son lenguas muertas (chicomucelteco y choltí).

Hay más de un millón de hablantes de yucateco, la variante más difundida entre los inmigrantes mayas en la costa oeste de EE.UU.

¿Latinos? No, mayas

Lejos de las interpretaciones apocalípticas, el 21 de diciembre lo pasaron los migrantes en celebraciones por la "apertura al 13 B’aqtun", como se llama al nuevo ciclo del calendario maya. Hicieron foros comunitarios y ofrendas, así como en ocasiones anteriores tomaron las calles para desfilar con sus vestidos tradicionales, los hipiles bordados o los más festivos ternos.

En el barrio también dictan lecciones de jarana, un baile típico, y reparten material bilingüe con instrucciones básicas, tales como qué hacer ante una requisa policial.

Un 74% de los mayas residentes es considerado "emigrado económico", según un estudio de 2008. Luego, la violencia en la región mesoamericana ha expulsado a otros, llegados más recientemente.

Y aunque no necesariamente lo reconocen como un factor decisorio para escapar, la mayoría dice haber padecido discriminación dentro de sus países: tal vez por eso le rehuyen a la genérica etiqueta de "latinos", que iguala a todos los provenientes del sur de la frontera mexicano-estadounidense.

"Muchos no se olvidan de que los mismos que acá son hispanos (no indígenas) son los que allá en nuestros países nos discriminaron, a nosotros en tanto pueblos indígenas. Ahora y aquí somos todos inmigrantes y eso nos pone en situación de igualdad… Sí, somos latinos, pero ante todo somos mayas", concluye Pérez Rendón, que no aprendió la lengua aborigen en México sino en Estados Unidos porque su familia no se la enseñó "y siempre sentí que algo se cortó con mi gente por eso".

De allí su programa de ayuda para los mayahablantes. Que no es otra cosa que una cruzada para preservar las lenguas, a la vez servicio y militancia.


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Wednesday, December 26, 2012

Reflexiones sobre ¿el fin del mundo?


ERNESTO A. HOLDER
Ernestoholder@gmail.com



2012-12-24 — 12:00:00 AM — Cuando el despertador sonó a las 5:20 a.m. el viernes pasado, 21 de diciembre, eran las 12:20 pasada la media noche en Samoa. Es decir, 12:20 a.m. del sábado 22 de diciembre de 2012. Revisé rápidamente los titulares mundiales y no había noticia de que allá, en Samoa, el mundo se hubiera acabado (el Mundo de Samoa es el mismo de acá). A esa hora, 5:22 a.m. del viernes 21 de diciembre de 2012 en Panamá, quedaban unas 14 horas más o menos para que la profecía se cumpliera.

En las noticias vi un despacho de la agencia Reuters desde México que decía ‘Miles de místicos, hippies y vagabundos espirituales, descenderán sobre las ruinas de las ciudades Mayas este viernes para celebrar un nuevo ciclo en el calendario Maya, ignorando los temores en algunos sectores que en su lugar podría anunciar el fin de la mundo. Con brillantes vestidos, bailarines mexicanos indígenas invocaron a un dios serpiente cerca de las ruinas de Chichen Itza a últimas horas del jueves, mientras que meditabundos occidentales esperan el comienzo de una ‘edad de oro’ de la humanidad’.

Reuters informó que la policía china detuvo a unas mil personas esa semana por difundir rumores acerca del 21 de diciembre. En Argentina, las autoridades restringieron el acceso a una montaña popular entre los observadores de ovnis, después de rumores que comenzaron a extenderse sobre un posible evento de suicidio en masa en ese lugar.

Ya el año pasado escribí sobre Harold Camping, quien vaticinó que el mundo acabaría el sábado 21 de mayo de 2011, pero pasada esa fecha, ajustó su predicción para señalar el 21 del mismo año como el día final. Camping había dicho que mayo 21 fue ‘la llegada espiritual de Cristo’ y que octubre 21: ‘… el mundo será totalmente destruido, pero será muy rápido’. ‘¡Están advertidos!’, señaló en una nota en el Washington Post. Evidentemente tampoco ocurrió.

La humanidad ha vivido eternamente con adivinos, pitonisas y clarividentes, la mayoría fundamentados en textos y enunciados religiosos formulados siglos atrás, según estos, por un ser divino o supremo. Charles Wesley, fundador de la iglesia metodista predijo que el mundo acabaría en el año 1794. Su hermano John posteriormente hizo su propia predicción señalando que 1836 sería en año en que ‘la gran bestia vendría a la tierra, marcando el inicio del fin’.

Con base en las profecías del libro de Daniel en la Biblia, William Miller inicialmente predijo el regreso de Jesucristo entre los años 1831 y 1841. Reajustó sus vaticinios para entre las fechas de marzo 21 de 1843 y marzo 21 de 1844. Después al 18 de abril del mismo año; octubre 22 y así sucesivamente hasta que murió en 1849. Sus seguidores se convirtieron en lo que son hoy Los Adventistas del Séptimo Día y sostienen que las predicciones fueron correctas, pero que se referían a un evento que sucedería en el Cielo, no en la Tierra.

Joanna Southcott predijo que daría a luz al Mesías y este alumbramiento iniciaría el fin del mundo el 19 de octubre de 1814. Joanna murió dos meses después de la fecha señalada y, según se cuenta, sus seguidores entregaron su cuerpo a las autoridades después de que comenzó a descomponerse; tenían la esperanza de que resucitaría. Lo interesante de este caso es que Southcott dejó una caja sellada que, dicho por ella, contenía una seria de profecías. La caja no debería ser abierta hasta que 24 obispos anglicanos se reunieran para tal fin.

Se han hecho otras tantas predicciones alrededor de fenómenos naturales. Para el regreso de la cometa Halley, en 1910 y en 1986. El efecto Júpiter durante la alineación de los nueve planetas el 10 de mayo de 1982. La secta ‘Heaven’s Gate’ cometió un suicidio en masa en marzo de 1997 convencidos de que se acercaba el fin cuando se acercaba a la Tierra el cometa Hale-Bopp.

Family Radio es la cadena radial en donde Harold Camping lleva a cabo su ministerio. Recibió donaciones de 80 millones de dólares entre el 2005 y 2009. Muchos seguidores de Camping renunciaron a sus empleos, vendieron sus posesiones, le entregaron sus ahorros convencidos de las predicciones.

El mundo no desaparecerá por el advenimiento de algún ser supremo, porque esté escrito en algún texto milenario o porque lo diga algún embustero. A pesar de los avances científicos, el espacio, el tiempo y la materia son incomprensibles para las mentes más brillantes de esta tierra. Y hay los que usan la mente para hacer daño. Entre la fauna de protervos (brujos, esotéricos, facinerosos, políticos, curas, los del medallón maya o la baba de caracol), gente como Camping son los más infames.

La humanidad será destruida, si esto llegara a pasar, por algún accidente universal incontrolable de los astros o por nuestros propios actos; nuestra irreverencia hacia el planeta y su ambiente que nos dio vida; que permitió desarrollarnos como especie por siglos y siglos. Por nuestras indiferencias e insensateces con el prójimo. Por bárbaros, con nuestras destructivas guerras contra la humanidad; entre éstas, el irracional oxímoron de guerras santas. Podemos corregir esto para iniciar realmente una ‘edad de oro’ de la humanidad, pero no hay indicios de que queremos hacerlo. Es allí en donde falsarios y maleantes de todos los días aprovechan nuestra dejadez e ignorancia compartida.

EL AUTOR ES COMUNICADOR SOCIAL


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Friday, December 21, 2012

Celebraciones de fin de era maya inician en Honduras, Guatemala y México

13 baktun

Viernes 21 de diciembre de 2012


09:32 am - Redacción/Agencia AFP


Míticos rituales mayas dieron inicio desde anoche en las ciudades de Copán, Tikal y Chichén Itzá. Más de 15,000 visitantes presenciarán las diversas ceremonias que se han preparado para la celebración de este 21 de diciembre.





COPÁN, Honduras

Miles de turistas se congregan este viernes en sitios arqueológicos como Copán en Honduras, Tikal en Guatemala y Chichen Itzá en México, en el marco del fin de 13 baktun maya que despertó gran interés a nivel mundial por un supuesto fin del mundo.

Más de 15,000 visitantes presenciarán las diversas ceremonias que se han preparado para la celebración de este 21 de diciembre, fecha en que culmina una era, de acuerdo a las predicciones mayas.

Según el calendario de los mayas, que se extendieron por lo que hoy es el sur de México, Belice, El Salvador, Guatemala y Honduras, ha finalizado una era de 5,200 años y hoy da inicio de un nuevo ciclo.

La fiebre apocalíptica fue aprovechada por empresarios y gobiernos para atraer turistas a sitios arqueológicos en los territorios donde se asentó el imperio maya, una cultura con un vasto legado de conocimientos para la humanidad, ya en decadencia cuando llegaron los conquistadores españoles.

Los mayas, que desarrollaron un calendario sorprendentemente preciso hace casi 2,000 años en el cual medían el tiempo en periodos de 394 años, conocidos como "baktunes".
El decimotercer baktún es considerado una fecha especial, ya que el número 13 era considerado sagrado por los mayas.

Fuente
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