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Thursday, March 17, 2016

¿Cual es La Iglesia de Dios?


 
Dios posee una iglesia. No es una gran catedral, ni la iglesia oficial establecida, ni las diversas denominaciones; sino el pueblo que ama a Dios y guarda sus mandamientos. “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18:20. Aunque Cristo esté aún entre unos pocos humildes, ésta es su iglesia, pues sólo la presencia del Alto y Sublime que habita la eternidad puede constituir una iglesia.

Donde dos o tres que aman y obedecen los mandamientos de Dios están presentes, Jesús los preside, ya sea en un lugar desolado de la tierra, en el desierto, en la ciudad o encerrados en los muros de una prisión. La gloria de Dios ha penetrado a estas últimas, colmando de gloriosos rayos de luz celestial las oscuras mazmorras. Sus santos pueden sufrir, pero sus sufrimientos, como los apóstoles de antaño, esparcirán su fe y ganarán almas para Cristo y glorificarán su santo nombre. La más amarga oposición dirigida por los que odian la gran norma moral de justicia de Dios no deberían sacudir, ni lo harán, al alma firme que confía plenamente en Dios...
 
Alza Tus Ojos, p.313.

Friday, January 1, 2016

La Colección de Spalding y Magan (Traducido al español)


"La Colección de Spalding y Magan, Testimonios de manuscrito inédito de Elena G. de White." 

Esta recopilación de 498 páginas del Espíritu de Profecía fue publicado inicialmente por Arthur W. Spalding y Percy T. Magan en 1916.




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Monday, September 7, 2015

¿Qué Debe Hacerse Con La Duda?



EL CAMINO A CRISTO — Capítulo: 12 ¿Qué Debe Hacerse Con La Duda?





Published on Aug 9, 2015


Conociendo al gran maestro mas cerca.Una obras mesjstuosa que todos deben conocer. Las enseñanzas de Jesús toman vida através de la pluma inspirada. Una obra para ser leída; enseñanzas para ser aplicadas.

DESCARGA Version PDF: http://www.cristoverdad.com/wp-conten...
Contiene 13 Capítulos.

AUDIO CORTESÍA DEL CENTRO WHITE: http://ellenwhiteaudio.org/sp/
Por favor, apollemos al Centro White, el cuál ha dispuesto todo este material gratuitamente para su libre difunción.

ESCRITO POR ELENA G. DE WHITE

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Saturday, December 6, 2014

Co-laboradores de Dios


Si los siervos de Dios quieren caminar con él por la fe, él impartirá poder al mensaje que den. Serán así capacitados para presentar su amor y el peligro de rechazar la gracia de Dios, para que los hombres sean constreñidos a aceptar el Evangelio. Cristo realizará maravillosos milagros si tan sólo los hombres quisieren hacer la parte que Dios les ha encomendado. En los corazones humanos puede obrarse hoy una transformación tan grande como la que se operó en las generaciones pasadas. Juan Bunyan fue redimido de la profanidad y las borracheras; Juan Newton de la trata de esclavos, para que proclamaran a un Salvador elevado en alto. Un Bunyan y un Newton pueden redimirse de entre los hombres hoy día. Mediante los agentes humanos que cooperen con los divinos serán reivindicados muchos pobres perdidos, quienes a su vez tratarán de restaurar la imagen de Dios en el hombre. Hay quienes han tenido muy escasas oportunidades, y han transitado por los caminos del error porque no conocían ningún camino mejor, a los cuales les llegarán los rayos de la luz. Como vinieron a Zaqueo las palabras de Cristo: “Hoy es necesario que pose en tu casa”,* así vendrá a ellos la palabra; y se descubrirá que aquellos a quienes se suponía pecadores endurecidos tienen un corazón tan tierno como el de un niño porque Cristo se ha dignado tenerlos en cuenta. Muchos se volverán de los más groseros errores y pecados, y tomarán el lugar de otros que han tenido oportunidades y privilegios pero que no los han apreciado. Serán considerados los elegidos de Dios, escogidos y preciosos; y cuando Cristo venga en su reino, estarán junto a su trono.


Palabras de Vida del Gran Maestro, Pagina 187,188.

*Lucas 19:5


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Saturday, November 22, 2014

Con la rapidez del rayo





Vi que los santos deben obtener una comprensión cabal de la verdad presente, que deberán sostener por las Escrituras. Necesitan comprender lo referente a la condición de los muertos; porque aún les aparecerán espíritus de demonios que se darán por sus seres queridos y parientes, y les enseñarán que el día de reposo ha sido cambiado, y otras doctrinas ajenas a la Biblia. Harán cuanto esté en su poder para despertar simpatía y realizarán milagros delante de ellos para confirmar lo que declaren. El pueblo de Dios debe estar preparado para resistir a estos espíritus con la verdad bíblica de que los muertos nada saben, y que los que se les aparecen son espíritus de demonios. Nuestro ánimo no debe ser embargado por las cosas que nos rodean, sino ocuparse con la verdad presente y la preparación que necesitamos para dar razón de nuestra esperanza con mansedumbre y temor. Debemos buscar sabiduría de lo alto para poder subsistir en este día de errores y engaños.

Debemos examinar cuidadosamente el fundamento de nuestra esperanza, porque tendremos que dar razón de ella basados en las Escrituras. Este engaño se difundirá, y tendremos que contender con él cara a cara; y a menos que estemos preparados para ello, quedaremos entrampados y vencidos. Pero si hacemos todo lo que podemos de nuestra parte a fin de estar listos para el conflicto que nos espera, Dios hará su parte, y su brazo todopoderoso nos protegerá. Mandaría todos los ángeles de la gloria para socorrer a las almas fieles y poner un cerco en derredor de ellas, antes que permitir que sean engañadas y extraviadas por los prodigios mentirosos de Satanás.


Vi con qué rapidez este engaño se estaba difundiendo. Me fué mostrado un tren de coches de ferrocarril que iba con la rapidez del rayo. El ángel me invitó a mirar cuidadosamente. Fijé los ojos en el tren. Parecía que el mundo entero iba a bordo de él, y que no quedaba nadie sin subir. Dijo el ángel: “Se los está atando en gavillas listas para ser quemadas.” Luego me mostró al conductor, que parecía una persona de porte noble y hermoso aspecto, a quien todos los pasajeros admiraban y reverenciaban. Yo estaba perpleja y pregunté a mi ángel acompañante quién era. Dijo: “Es Satanás. Es el conductor que asume la forma de un ángel de luz. Ha tomado cautivo al mundo. Se han entregado a poderosos engaños, para creer una mentira, y ser condenados. Este agente, el que le sigue en orden, es el maquinista, y otros de sus agentes están empleados en diferentes cargos según los necesite, y todos se dirigen hacia la perdición con la rapidez del rayo.”


Pregunté al ángel si no quedaba nadie. Me invitó a mirar en la dirección opuesta, y vi una compañía pequeña que viajaba por una senda angosta. Todos parecían estar firmemente unidos, vinculados por la verdad, en agrupaciones o compañías. Dijo el ángel: “El tercer ángel está atándolos o sellándolos en gavillas para el granero celestial.” Esa pequeña compañía parecía agobiada, como si hubiese pasado por severas pruebas y conflictos. Parecía como que el sol acabara de salir detrás de una nube y resplandecía sobre sus rostros, dándoles aspecto triunfante, como si sus victorias estuviesen casi ganadas.


Primeros Escritos, p. 87-89.
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Sunday, August 10, 2014

Cómo contrarrestar el desaliento


Los siervos del Señor han de contar con tener que hacer frente a toda clase de desalientos. Serán probados, no sólo por la ira, el menosprecio y la crueldad de los enemigos, sino también por la indolencia, la inconsecuencia, la tibieza y la traición de amigos y ayudantes. ... Aun algunos de los que parezcan desear que la obra de Dios prospere, debilitarán las manos de sus siervos oyendo, llevando y creyendo a medias las calumnias, jactancias y amenazas de sus adversarios.
... En medio de grandes desalientos, Nehemías confió en Dios; y en él está también nuestra defensa. El recuerdo de lo que Dios ha hecho por nosotros resultará un apoyo en todo peligro. “El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Y “si Dios está por nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?” Por astutos que sean los planes de Satanás y sus agentes, Dios puede descubrirlos y anular todos sus consejos.—The Southern Watchman, 19 de abril de 1904.

Los que destacándose en el frente del conflicto, se ven impelidos por el Espíritu de Dios a hacer una obra especial, experimentarán con frecuencia una reacción cuando cese la presión. El abatimiento puede hacer vacilar la fe más heroica y debilitar la voluntad más firme. Pero Dios comprende, y sigue manifestando compasión y amor. Lee los motivos y los propósitos del corazón. Aguardar con paciencia, confiar cuando todo parece sombrío, es la lección que necesitan aprender los dirigentes de la obra de Dios. El cielo no los desamparará en el día de su adversidad. No hay nada que parezca más impotente que el alma que siente su insignificancia y confía plenamente en Dios, y en realidad no hay nada que sea más invencible.—La Historia de Profetas y Reyes, 129.

El Señor pide soldados que no fracasen ni se desanimen, sino que acepten la obra con todos sus rasgos desagradables. El quisiera que todos tomásemos a Cristo como nuestro Modelo.—The Review and Herald, 17 de julio de 1894.

Los que enseñan hoy verdades poco populares no necesitan desanimarse si en ocasiones no son recibidos más favorablemente, aun por los que pretenden ser cristianos, de lo que lo fueron Pablo y sus colaboradores por la gente entre la cual trabajaron. Los mensajeros de la cruz deben velar y orar y seguir adelante con fe y ánimo, trabajando siempre en el nombre de Jesús.—Los Hechos de los Apóstoles, 186, 187.


Servicio Cristiano, pp. 297,298.
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Wednesday, August 6, 2014

Las ciudades son semilleros de vicio


La persecución de los placeres y las diversiones se centraliza en las ciudades. Muchos padres que se establecen en la ciudad con sus hijos, pensando darles mayores ventajas, se desilusionan, y demasiado tarde se arrepienten de su terrible error. Las ciudades de nuestros días se están volviendo rápidamente como Sodoma y Gomorra. Los muchos días feriados estimulan la holgazanería. Los deportes excitantes -el asistir a los teatros,* las carreras de caballos, los juegos de azar, el beber licores y las jaranas- estimulan todas las pasiones a una actividad intensa. La juventud es arrastrada por la corriente popular.-PVGM 35 (1900).


Me ha sido mostrado que las ciudades se llenarán de confusión y crímenes; y que todas estas cosas aumentarán hasta el fin de la historia del mundo.-3JT 115 (1902).

En el mundo entero, las ciudades se vuelven semilleros del vicio. Por doquiera se ve y oye el mal. En todas partes se encuentran incentivos a la sensualidad y a la disipación.-MC 281 (1905).


Saturday, July 26, 2014

Cómo contrarrestar el desaliento





Los siervos del Señor han de contar con tener que hacer frente a toda clase de desalientos. Serán probados, no sólo por la ira, el menosprecio y la crueldad de los enemigos, sino también por la indolencia, la inconsecuencia, la tibieza y la traición de amigos y ayudantes. ... Aun algunos de los que parezcan desear que la obra de Dios prospere, debilitarán las manos de sus siervos oyendo, llevando y creyendo a medias las calumnias, jactancias y amenazas de sus adversarios. ... En medio de grandes desalientos, Nehemías confió en Dios; y en él está también nuestra defensa. El recuerdo de lo que Dios ha hecho por nosotros resultará un apoyo en todo peligro. “El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Y “si Dios está por nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?” Por astutos que sean los planes de Satanás y sus agentes, Dios puede descubrirlos y anular todos sus consejos.—The Southern Watchman, 19 de abril de 1904.

Los que destacándose en el frente del conflicto, se ven impelidos por el Espíritu de Dios a hacer una obra especial, experimentarán con frecuencia una reacción cuando cese la presión. El abatimiento puede hacer vacilar la fe más heroica y debilitar la voluntad más firme. Pero Dios comprende, y sigue manifestando ompasión y amor. Lee los motivos y los propósitos del corazón. Aguardar con paciencia, confiar cuando todo parece sombrío, es la lección que necesitan aprender los dirigentes de la obra de Dios. El cielo no los desamparará en el día de su adversidad. No hay nada que parezca más impotente que el alma que siente su insignificancia y confía plenamente en Dios, y en realidad no hay nada que sea más invencible.—La Historia de Profetas y Reyes, 129.

El Señor pide soldados que no fracasen ni se desanimen, sino que acepten la obra con todos sus rasgos desagradables. El quisiera que todos tomásemos a Cristo como nuestro Modelo.—The Review and Herald, 17 de julio de 1894.

Los que enseñan hoy verdades poco populares no necesitan desanimarse si en ocasiones no son recibidos más favorablemente, aun por los que pretenden ser cristianos, de lo que lo fueron Pablo y sus colaboradores por la gente entre la cual trabajaron. Los mensajeros de la cruz deben velar y orar y seguir adelante con fe y ánimo, trabajando siempre en el nombre de Jesús.—Los Hechos de los Apóstoles, 186, 187.

Servicio Cristiano, p.297,298
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Tuesday, July 15, 2014

Es fatal depender del mundo


Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. -Jeremías 17:5

Es fatal depender del mundo.

[Se citan Deut. 4: 1-2, 5-9; 7: 1-6, 9-10.] Bajo el gobierno de David el pueblo de Israel ganó poder y rectitud al obedecer la ley de Dios. Pero los reyes siguientes procuraron ensalzarse a sí mismos. Se atribuyeron la gloria por la grandeza del reino, olvidándose de cuán completamente dependían de Dios. Se consideraron sabios e independientes debido a los honores que les tributaban hombres falibles y descarriados. Se volvieron corruptos e inmorales y se rebelaron contra el Señor, apartándose de él para adorar los ídolos.

Dios los toleró mucho tiempo y con frecuencia los llamaba al arrepentimiento. Pero se negaron a escuchar, y al fin Dios se manifestó por medio de castigos para mostrarles cuán débiles eran sin él. Vio que estaban decididos a hacer su propia voluntad, y los entregó en las manos de sus enemigos, los cuales saquearon su país y llevaron cautivo al pueblo.

Las alianzas de los israelitas con sus vecinos paganos resultaron en pérdida de su identidad como pueblo peculiar de Dios
. Fueron leudados por las malas prácticas de aquellos con quienes hicieron alianzas prohibidas. Su asociación con los mundanos les hizo perder su primer amor y su celo por el servicio de Dios. Las ventajas por las cuales se vendieron muchas almas.

Lo que le sucedió a Israel le pasará a todos los que vayan al mundo en busca de poder, apartándose del Dios viviente. Los que rechazan a Aquel que es poderoso y fuente de toda fortaleza, y se asocian con los del mundo para depender de ellos, quedan débiles en poder moral como lo son aquellos en quienes confían.
Dios se presenta con ruegos y promesas a los que están cometiendo faltas. Trata de mostrarles sus errores y de llevarlos al arrepentimiento. Pero si se niegan a humillar su corazón delante de él, si se esfuerzan por ensalzarse por sobre él, tiene que manifestárseles por medio de castigos. No se aceptará de parte de los que insisten en deshonrar a Dios, apoyándose en el brazo del poder del mundo, ninguna apariencia de estar cerca de Dios ni ninguna afirmación de que hay unidad con él (RH 4-8-1904).
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Saturday, June 28, 2014

El carácter sagrado del sábado



*Testimonios para la Iglesia 2:702-705 (1871). (Del cap. titulado: “Responsables de la luz.”)

Cuando el sábado comienza debemos ponernos en guardia, velar sobre nuestros actos y palabras, no sea que robemos a Dios, dedicando a nuestro uso el tiempo que pertenece estrictamente al Señor. No debemos hacer ni permitir que nuestros hijos hagan trabajo alguno para ganarse la vida, ni cosa alguna que podría haberse hecho durante los seis días hábiles.

El viernes es el día de preparación. Entonces puede dedicarse tiempo a los preparativos necesarios para el sábado, y a pensar y conversar acerca de ello. Nada de lo que a los ojos del cielo será considerado como violación del santo sábado debe dejarse para ser dicho o hecho en sábado. Dios requiere no sólo que evitemos el trabajo físico en sábado, sino que disciplinemos nuestra mente para que se espacie en temas sagrados. Se infringe virtualmente el cuarto mandamiento al conversar de cosas mundanales, o al dedicarse a una conversación liviana y trivial. El hablar de cualquier cosa o de todo lo que acude a la mente, es pronunciar nuestras propias palabras. Toda desviación de lo recto nos pone en servidumbre y condenación.

Hno. P***, Vd. debe disciplinarse para discernir el carácter sagrado del sábado del cuarto mandamiento, debe trabajar para elevar la norma en su familia, y en cualquier lugar donde, por su ejemplo, la haya rebajado entre el pueblo de Dios. Debe contrarrestar la influencia que ha ejercido al respecto, y cambiar sus palabras y acciones. Vd. ha dejado con frecuencia de acordarse “del día del reposo, para santificarlo;” se ha olvidado de él muchas veces para pronunciar sus propias palabras en el día santificado de Dios. Ha sido descuidado, y en el sábado

ha participado con personas no consagradas en conversaciones con respecto a los temas comunes del día, como las ganancias y pérdidas, los ganados, las cosechas y las provisiones. En esto, su ejemplo perjudica a su influencia. Debe reformarse.

Los que no son plenamente convertidos a la verdad permiten con frecuencia que sus mentes se espacien libremente en negocios mundanales, y aunque descansan del trabajo físico en sábado, su lengua expresa lo que tienen en la mente; de ahí sus palabras acerca de sus ganados, las cosechas y las pérdidas y ganancias. Todo esto es violar el sábado. Si la mente se espacia en asuntos mundanales, la lengua lo revelará; porque de la abundancia del corazón habla la boca.


JOYAS DE LOS TESTIMONIOS 1, p. 287,288.
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Thursday, June 26, 2014

Debemos buscar la claridad


En sus escritos, algunos deben precaverse constantemente de no obscurecer puntos que son claros, cubriéndolos con muchos argumentos que no serán de interés vital para el lector. Si se espacian tediosamente en ciertos puntos, dando todo detalle que se les ocurra, su trabajo estará casi perdido. El interés del lector no será bastante profundo para estudiar el asunto hasta el final. Se pueden hacer confusos los puntos más esenciales de la verdad si se presta atención a todo detalle minucioso. Se abarca mucho terreno, pero la obra a la cual se dedica tanta labor no producirá todo el bien que podría hacer si despertara interés general.

En esta época, cuando fábulas agradables surgen a la superficie y atraen la mente, la verdad presentada en estilo fácil, apoyada en algunas pocas pruebas indubitables, es mejor que la investigación destinada a hacer un abrumador despliegue de evidencias; porque entonces las diversas mentes no considerarán el argumento tan distinto como antes de que las evidencias les fueran presentadas. Para muchos, los asertos positivos resultan mucho más convincentes que los largos argumentos. Los tales toman muchas cosas por sentadas y las pruebas no les ayudan a decidir el caso.

JOYAS DE LOS TESTIMONIOS 1, p. 293,294
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Monday, June 23, 2014

La crisis final


Estamos viviendo en el tiempo del fin. El presto cumplimiento de las señales de los tiempos proclama la inminencia de la venida de nuestro Señor. La época en que vivimos es importante y solemne. El Espíritu de Dios se está retirando gradual pero ciertamente de la tierra. Ya están cayendo juicios y plagas sobre los que menosprecian la gracia de Dios. Las calamidades en tierra y mar, la inestabilidad social, las amenazas de guerra, como portentosos presagios, anuncian la proximidad de acontecimientos de la mayor gravedad.

Las agencias del mal se coligan y combinan fuerzas para la gran crisis final. Grandes cambios están apunto de producirse en el mundo, y los movimientos finales serán rápidos.

El estado actual de las cosas muestra que tiempos difíciles están por sobrecogemos. Los diarios están llenos de alusiones referentes a algún formidable conflicto que debe estallar dentro de poco. Son siempre más frecuentes los audaces atentados contra la propiedad. Las huelgas se han vuelto asunto común. Los robos y los homicidios se multiplican. Hombres dominados por espíritus de demonios quitan la vida a hombres, mujeres y niños. El vicio seduce a los seres humanos y prevalece el mal en todas sus formas.

El enemigo ha logrado pervertir la justicia y llenar los corazones de un deseo de ganancias egoístas. “La justicia se puso lejos: porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir”. Isaías 59:14. Las grandes ciudades contienen multitudes indigentes, privadas casi por completo de alimentos, ropas y albergue, entretanto que en las mismas ciudades se encuentran personas que tienen más de lo que el corazón puede desear, que viven en el lujo, gastando su dinero en casas ricamente amuebladas y en el adorno de sus personas, o lo que es peor aún, en golosinas, licores, tabaco y otras cosas que tienden a destruir las facultades intelectuales, perturbar la mente y degradar el alma. El clamor de las multitudes que mueren de inanición sube a Dios, mientras algunos hombres acumulan fortunas colosales por medio de toda clase de opresiones y extorsiones. 

Estando en Nueva York en cierta ocasión, se me hizo contemplar una noche los edificios que, piso tras piso, se elevaban hacia el cielo. Esos inmuebles que eran la gloria de sus propietarios y constructores eran garantizados incombustibles. Se elevaban siempre más alto y los materiales más costosos entraban en su construcción. Los propietarios no se preguntaban cómo podían glorificar mejor a Dios. El Señor estaba ausente de sus pensamientos.

Yo pensaba: ¡Ojalá que las personas que emplean así sus riquezas pudiesen apreciar su proceder como Dios lo aprecia! Levantan edificios magníficos, pero el Soberano del universo sólo ve locura en sus planes e invenciones. No se esfuerzan por glorificar a Dios con todas las facultades de su corazón y de su espíritu. Se han olvidado de esto, que es el primer deber del hombre.

Mientras se levantaban esas elevadas construcciones, sus propietarios se regocijaban con orgullo por tener suficiente dinero para satisfacer sus ambiciones y excitar la envidia de sus vecinos. Gran parte del dinero así empleado había sido obtenido injustamente, explotando al pobre. Olvidaban que en el cielo toda transacción comercial es anotada, que todo acto injusto y todo negocio fraudulento son registrados. El tiempo vendrá cuando los hombres llegarán en el fraude y la insolencia a un punto que el Señor no les permitirá sobrepasar y entonces aprenderán que la paciencia de Jehová tiene límite.

La siguiente escena que pasó delante de mí fue una alarma de incendio. Los hombres miraban esos altos edificios, reputados incombustibles, y decían: “Están perfectamente seguros”. Pero esos edificios fueron consumidos como si hubieran sido de brea. Las bombas contra incendio no pudieron impedir su destrucción. Los bomberos no podían hacer funcionar sus máquinas.

Me fue dicho que cuando llegue el día del Señor, si no ocurre algún cambio en el corazón de ciertos hombres orgullosos y llenos de ambición, ellos comprobarán que la mano otrora poderosa para salvar, lo será igualmente para destruir. Ninguna fuerza terrenal puede detener la mano de Dios. No hay materiales capaces de preservar un edificio de lamina cuando llegue el tiempo fijado por Dios para castigar el desconocimiento de sus leyes y el egoísmo de los ambiciosos. 

Raros son, aun entre los educadores y los gobernantes, quienes perciben las causas reales de la actual situación de la sociedad. Aquellos que tienen en sus manos las riendas del poder son incapaces de resolver el problema de la corrupción moral, del pauperismo y el crimen, que aumentan constantemente. En vano se esfuerzan por dar a los asuntos comerciales una base más segura. Si los hombres quisieran prestar más atención a las enseñanzas de la palabra de Dios, hallarían la solución de los problemas que los preocupan.

Las Escrituras describen la condición del mundo inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo. He aquí lo que está escrito tocante a los hombres que acumulan con fraude sus grandes riquezas: “Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia”. Santiago 5:3-6.

Mas, ¿quién reconoce las advertencias dadas por las señales de los tiempos que se suceden con tanta rapidez? ¿Qué impresión hacen a los mundanos? ¿Qué cambios podemos ver en su actitud? Su actitud no se diferencia de la de los antediluvianos. Absortos en sus negocios y en los deleites mundanos, los contemporáneos de Noé “no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos”. Mateo 24:39. Recibieron advertencias celestiales, pero rehusaron! escuchar. Asimismo hoy el mundo, sin prestar atención alguna a las amonestaciones de Dios, se precipita hacia la ruina eterna.

Un espíritu belicoso agita al mundo. La profecía contenida en el undécimo capítulo del libro de Daniel, está casi completamente cumplida. Muy pronto se cumplirán las escenas de angustia descritas por el profeta.

“He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores... Porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres. Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón. Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa”. Isaías 24:1-8.

“¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso... El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo. ¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños de las ovejas”. “La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres”. Joel 1:15-18, 12.

“¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra. Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida”.Jeremías 4:19-20.

“Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. Miré y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira”. Jeremías 4:23-26.

“¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado”. Jeremías 30:7.

No todo el mundo ha tomado posiciones con el enemigo y contra Dios. No todos se han vuelto desleales. Queda un remanente que permanece fiel a Dios; porque Juan escribe: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.Apocalipsis 14:12. Muy pronto una furiosa batalla contra los que sirven a Dios será entablada por aquellos que no le sirven. Muy pronto todo lo que es susceptible de ser removido lo será, de modo que subsistan únicamente aquellas cosas que no pueden ser quebrantadas.

Satanás estudia la Biblia con cuidado. Sabe que le queda poco tiempo y procura en todo punto contrarrestar la obra que el Señor está haciendo sobre esta tierra. Es imposible dar una idea de lo que experimentará el pueblo de Dios que viva en la tierra cuando se combinen la manifestación de la gloria de Dios y la repetición de las persecuciones pasadas. Andará en la luz que emana del trono de Dios. Por medio de los ángeles, las comunicaciones entre el cielo y la tierra se mantendrán constantes. Por su parte Satanás, rodeado de sus ángeles, y haciéndose pasar por Dios, hará toda clase de milagros a fin de seducir, si posible fuese, aun a los escogidos. El pueblo de Dios no hallará seguridad en la realización de milagros, porque Satanás los imitará. En esta dura prueba, el pueblo de Dios hallará su fortaleza en la señal mencionada en Éxodo 31:12-18. Tendrán que afirmarse sobre la palabra viviente: “Escrito está”. Es el único fundamento seguro. Aquellos que hayan quebrantado su alianza con Dios estarán entonces sin Dios y sin esperanza.

Lo que caracterizará de un modo peculiar a los adoradores de Dios será su respeto por el cuarto mandamiento, puesto que es la señal del poder creador de Dios y atestigua que él tiene derecho a la veneración y al homenaje de los hombres. Los impíos se distinguirán por sus esfuerzos para derribar el monumento conmemorativo del Creador y exaltar en su lugar la institución romana. En este conflicto, la cristiandad entera se encontrará dividida en dos grandes clases: la que guardará los mandamientos de Dios y la fe de Jesús y la que adorará a la bestia y su imagen y recibirá su marca. No obstante los esfuerzos concertados de la iglesia y del Estado para compeler a los hombres, “pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos” a recibir la marca de la bestia, el pueblo de Dios no se someterá. El profeta de Patmos vio a “los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios” y cantando el cántico de Moisés, y del Cordero Apocalipsis 13:16; 15:2, 3.

Pruebas terribles esperan al pueblo de Dios. El espíritu de guerra agita las naciones desde un cabo de la tierra hasta el otro. Mas a través del tiempo de angustia que se avecina, un tiempo de angustia como no lo hubo desde que existe nación, el pueblo de Dios permanecerá inconmovible. Satanás y su ejército no podrán destruirlo, porque ángeles poderosos lo protegerán. 

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Dios dirige estas palabras a su pueblo: “Salid de en medio de ellos, y apartaos... y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré; y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas”. “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. 2 Corintios 6:17, 18; 1 Pedro 2:9. El pueblo de Dios debe distinguirse por un servicio completo, un servicio de corazón; no debe arrogarse ningún honor, pero sí recordar que ha hecho pacto solemne de servir al Señor, y a él solamente.

“Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Con todo eso vosotros guardaréis mis sábados; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras edades, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el sábado, porque santo es a vosotros: el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella alma será cortada de en medio de sus pueblos. Seis días se hará obra, mas el día séptimo es sábado de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que hiciere obra el día del sábado, morirá ciertamente. Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel; celebrándolo por sus edades por pacto perpetuo: Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó”. Éxodo 31:12-17.

¿No nos designan estas palabras a nosotros como el pueblo peculiar de Dios? ¿No nos dicen que siempre debemos amar la distinción sagrada puesta sobre nosotros para distinguirnos como denominación? Los hijos de Israel debían guardar el sábado de generación en generación, como una “alianza perpetua”. El sábado no ha perdido nada de su significado. Es y será para siempre jamás la señal entre Dios y su pueblo.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 9, p.11-16.
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Saturday, June 14, 2014

Se necesita una consagración más profunda


La ocasión exige mayor eficiencia y consagración más profunda. Clamo a Dios: Suscita y manda mensajeros llenos de un sentimiento de su responsabilidad, hombres en cuyos corazones la egolatría, que es la raíz de todo pecado, haya sido crucificada; que estén dispuestos a consagrarse sin reserva al servicio de Dios; cuyas almas sientan el carácter sagrado de la obra y la responsabilidad de su vocación; que hayan decidido no ofrecer a Dios un sacrificio mutilado, que no cueste esfuerzo ni oración.

El duque de Wéllington asistía una vez a una reunión en la cual un grupo de cristianos discutía la posibilidad de éxito en el esfuerzo misionero entre los paganos. Apelaron al duque para que dijese si, a su parecer, los tales esfuerzos obtendrían un éxito proporcionado al costo. El viejo soldado contestó:

—Caballeros, ¿cuál es vuestra orden de marcha? El éxito no es una cuestión que os toque discutir. Si mal no entiendo, las órdenes que se os dan son éstas: “Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura.” Caballeros, obedeced vuestras órdenes de marcha.

Hermanos míos, el Señor vendrá pronto, y necesitamos dedicar toda energía nuestra al cumplimiento de la obra que debemos hacer. Os ruego que os entreguéis completamente a la obra. Cristo dió su tiempo, su alma, su fuerza, a fin de que trabajéis para beneficiar y bendecir a la humanidad. Consagraba días enteros a trabajar, y noches enteras a orar, a fin de tener fuerza para hacer frente al enemigo y ayudar a los que acudían a él por alivio. Así como la línea de césped verde indica la dirección de la corriente de agua viva que la produce, se puede ver a Cristo en los actos de misericordia que señalaban cada paso de su camino. Dondequiera que fuese, brotaba la salud, y la felicidad seguía sus pasos. Tan sencillamente presentaba las palabras de vida que hasta un niño podía comprenderlas. Los jóvenes se impregnaban de su espíritu de servicio, y trataban de imitar sus modales misericordiosos ayudando a los que necesitaban ayuda. Los ciegos y los sordos se regocijaban en su presencia. Las palabras que dirigía a los ignorantes y pecadores les abrían una fuente de vida. El dispensaba sus bendiciones abundantemente y de continuo; eran las atesoradas riquezas de la eternidad, dadas en Cristo, el don del Padre al hombre.

Los que trabajan para Dios deben poseer un sentimiento tan profundo de que no se pertenecen, como si la estampa y el sello de identificación estuviesen en sus personas. Han de estar asperjados por la sangre del sacrificio de Cristo, y con un espíritu de consagración completa deben resolver que por la gracia de Cristo serán un sacrificio vivo. Pero ¡cuán pocos de entre nosotros consideran la salvación de los pecadores desde el mismo punto de vista que el universo celestial,—como plan ideado desde la eternidad en la mente de Dios! ¡Cuán pocos de entre nosotros están cordialmente de parte del Redentor en esta obra solemne y final! Existe escasamente una décima parte de la compasión que debiera haber por las almas que no están salvadas. Quedan muchos por amonestar, y sin embargo, ¡cuán pocos son los que simpatizan lo suficiente con Dios para conformarse con ser cualquier cosa o nada con tal de ver almas ganadas para Cristo!

Cuando Elías estaba por abandonar a Eliseo, le dijo: “Pide lo que he de hacer por ti, antes que sea quitado de contigo. Entonces dijo Eliseo: Ruégote que tenga yo, cual hijo tuyo, una porción doble de tu espíritu.”7 Eliseo no pidió honores mundanales, ni un lugar entre los grandes de la tierra. Lo que él anhelaba era una gran porción del espíritu dado a aquel a quien Dios estaba por honrar con la traslación. El sabía que ninguna otra cosa lo haría idóneo para la obra que iba a ser requerida de él.

Ministros del Evangelio, si esta pregunta hubiese sido dirigida a vosotros, ¿qué habríais contestado? ¿Cuál es el mayor deseo de vuestro corazón mientras os dedicáis al servicio de Dios?

Obreros Evangelicos, p. 119-122.
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Tuesday, June 10, 2014

El Zarandeo (Primeros Escritos)



Capitulo 62. El Zarandeo.



Arques Ramon


Published on Oct 18, 2012


EL ZARANDEO

Vi que algunos, con fe robusta y gritos acongojados, clamaban ante Dios. Estaban pálidos y sus rostros demostraban la profunda ansiedad resultante de su lucha interna. Gruesas gotas de sudor bañaban su frente; pero con todo, su aspecto manifestaba firmeza y gravedad. De cuando en cuando brillaba en sus semblantes la señal de la aprobación de Dios, y después volvían a quedar en severa, grave y anhelante actitud.

Los ángeles malos los rodeaban, oprimiéndolos con tinieblas para ocultarles la vista de Jesús y para que sus ojos se fijaran en la obscuridad que los rodeaba, a fin de inducirlos a desconfiar de Dios y murmurar contra él. Su única salvaguardia consistía en mantener los ojos alzados al cielo, pues los ángeles de Dios estaban encargados del pueblo escogido y, mientras que la ponzoñosa atmósfera de los malos ángeles circundaba y oprimía a las ansiosas almas, los ángeles celestiales batían sin cesar las alas para disipar las densas tinieblas.

De cuando en cuando Jesús enviaba un rayo de luz a los que angustiosamente oraban, para iluminar su rostro y alentar su corazón. Vi que algunos no participaban en esta obra de acongojada demanda, sino que se mostraban indiferentes y negligentes, sin cuidarse de resistir a las tinieblas que los envolvían, y éstas los encerraban como una nube densa. Los ángeles de Dios se apartaron de ellos y acudieron en auxilio de los que anhelosamente oraban. Vi ángeles de Dios que se apresuraban a auxiliar a cuantos se empeñaban en resistir con todas sus fuerzas a los ángeles malos y procuraban ayudarse a sí mismos invocando perseverantemente a Dios. Pero nada hicieron sus ángeles por quienes no procuraban ayudarse a sí mismos, y los perdí de vista.

Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia de Laodicea. Moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él, y esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios.

Vi que el testimonio del Testigo fiel había sido escuchado tan sólo a medias. El solemne testimonio del cual depende el destino de la iglesia se tuvo en poca estima, cuando no se lo menospreció por completo. Ese testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento. Todos los que lo reciban sinceramente lo obedecerán y quedarán purificados.

Dijo el ángel: "Escuchad." Pronto oí una voz que resonaba dulce y armoniosa como concertada sinfonía. Era incomparablemente más melodioso que cualquier música que yo hubiese oído hasta entonces, y parecía henchida de misericordia, compasión y gozo santo y enaltecedor. Conmovió todo mi ser. El ángel dijo: "Mirad." Mi atención se fijó entonces en la hueste que antes había visto y que estaba fuertemente sacudida. Vi a los que antes gemían y oraban con aflicción de espíritu. Doble número de ángeles custodios los rodeaban, y una armadura los cubría de pies a cabeza. Marchaban en perfecto orden como una compañía de soldados. En su semblante expresaban el tremendo conflicto que habían sobrellevado y la congojosa batalla que acababan de reñir; pero los rostros antes arrugados por la angustia, resplandecían ahora, iluminados por la gloriosa luz del cielo. Habían logrado la victoria, y esto despertaba en ellos profunda gratitud y un gozo santo y sagrado.
El número de esta hueste había disminuido. En el zarandeo, algunos fueron dejados al lado del camino. Los descuidados e indiferentes que no se unieron con quienes apreciaban la victoria y la salvación lo bastante para perseverar en anhelarlas orando angustiosamente por ellas, no las obtuvieron, y quedaron rezagados en las tinieblas, y sus sitios fueron ocupados en seguida por otros, que se unían a las filas de quienes habían aceptado la verdad. Los ángeles malignos todavía se agrupaban en su derredor, pero ningún poder tenían sobre ellos.

Oí que los revestidos de la armadura proclamaban poderosamente la verdad, con fructuosos resultados. Muchas personas habían estado ligadas; algunas esposas por sus consortes, y algunos hijos por sus padres. Las personas sinceras, que hasta entonces habían sido impedidas de oír la verdad, se adhirieron ardientemente a ella. Desvanecióse todo temor a los parientes y sólo la verdad les parecía sublime. Habían tenido hambre y sed de la verdad, y ésta les era más preciosa que la vida. Pregunté por la causa de tan profundo cambio y un ángel me respondió: "Es la lluvia tardía; el refrigerio de la presencia del Señor; el potente pregón del tercer ángel."
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Saturday, May 31, 2014

La Viña del Señor



PROFETAS Y REYES. Con 60 capitulos. INTRODUCCION




Arques Ramon

Published on Mar 13, 2014

LA HISTORIA DE PROFETAS Y REYES

Según queda ilustrada en el Cautiverio y la Restauración de Israel

Por ELENA G. de WHITE

INTRODUCCIÓN

 La Viña del Señor

CUANDO Dios llamó a Abrahán para que saliese de entre su parentela idólatra, y le invitó a que morase en la tierra de Canaán, lo hizo con el fin de otorgar los más ricos dones del Cielo a todos los pueblos de la tierra. "Haré de ti ­le dijo­ una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición." (Gén. 12: 2.) Abrahán recibió la alta distinción de ser padre del pueblo que durante siglos habría de custodiar y conservar la verdad de Dios para el mundo, el pueblo por medio del cual todas las naciones iban a ser bendecidas en el advenimiento del Mesías prometido.

Casi habían perdido los hombres el conocimiento del Dios verdadero. Sus intelectos estaban entenebrecidos por la idolatría. En lugar de los estatutos divinos, cada uno de los cuales es "santo, y justo, y bueno" (Rom. 7: 12), procuraban substituir leyes en armonía con los designios de sus propios corazones crueles y egoístas. Sin embargo, en su misericordia, Dios no los raía de la existencia. Se proponía darles la oportunidad de conocerle mediante su iglesia. Quería que los principios revelados por su pueblo fuesen el medio de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre.

La ley de Dios debía ser exaltada, su autoridad mantenida; y esta obra grande y noble fue confiada a la casa de Israel. Dios la separó del mundo para poder entregarle un cometido sagrado. La hizo depositaria de su ley y quiso conservar por su medio el conocimiento de sí mismo entre los hombres. Así debía brillar la luz del cielo sobre un mundo envuelto en tinieblas y debía oírse una voz que suplicara a todos los pueblos que se apartasen de la idolatría para servir al Dios viviente.

"Con gran fortaleza, y con mano fuerte" (Exo. 32:11), Dios sacó a su pueblo elegido de la tierra de Egipto. "Envió a su siervo Moisés, y a Aarón al cual escogió. Pusieron en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cham." "Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; e hízoles ir por el abismo." (Salmos 105: 26, 27; 106: 9.) El los rescató de su condición servil, para poder llevarlos a una buena tierra, una tierra que había preparado en su providencia para que les sirviese de refugio que los protegiese de sus enemigos. Quería atraerlos a sí, y rodearlos con sus brazos eternos; y en reconocimiento de su bondad y misericordia, debían ellos exaltar su nombre y hacerlo glorioso en la tierra.

"Porque la parte de Jehová es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad. Hallólo en tierra de desierto, y en desierto horrible y yermo; trájolo alrededor, instruyólo, guardólo como la niña de su ojo. Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas: Jehová solo le guió, que no hubo con él dios ajeno." (Deut. 32: 9-12.) De este modo acercó a sí a los israelitas, para que morasen como a la sombra del Altísimo. Milagrosamente protegidos de los peligros que arrostraron en su peregrinación por el desierto, quedaron finalmente establecidos en la tierra de promisión como nación favorecida.

Mediante una parábola, Isaías relató patéticamente cómo Dios llamó y preparó a Israel para que sus hijos se destacasen en el mundo como representantes de Jehová, fructíferos en toda buena obra:
"Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil. Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella; y esperaba que llevase uvas." (Isa. 5: 1, 2.)

Mediante la nación escogida, Dios había querido impartir bendiciones a toda la humanidad. "La viña de Jehová de los ejércitos ­declaró el profeta­ es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa." (Isa. 5: 7.)

A este pueblo fueron confiados los oráculos de Dios. Estaba cercado por los preceptos de su ley, los principios eternos de la verdad, la justicia y la pureza. La obediencia a estos principios debía ser su protección, porque le impediría destruirse a sí mismo por prácticas pecaminosas. Como torre del viñedo, Dios puso su santo templo en medio de la tierra.

Cristo era su instructor. Como había estado con ellos en el desierto, seguiría siendo su maestro y guía. En el tabernáculo y el templo, su gloria moraba en la santa shekina sobre el propiciatorio. El manifestaba constantemente en su favor las riquezas de su amor y paciencia.

El propósito de Dios les fue manifestado por Moisés y fueron aclaradas las condiciones de su prosperidad. "Porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios ­les dijo:­ Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra."........
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¡Mostrad vuestros colores!


 1 de junio

Tus ojos miren lo recto, y tus párpados en derechura delante de ti. Proverbios 4:25.


En el libro El Peregrino hay un personaje llamado Dócil. Jóvenes, rechazad a este personaje. Aquellos representados por él son muy acomodaticios, son como un junco azotado por el viento. No poseen poder personal. Cada joven necesita cultivar la decisión. Una voluntad dividida es una trampa y será la ruina de muchos jóvenes. Sed firmes, no sea que quedéis con vuestra casa o carácter edificado en un fundamento arenoso. ... Manifestad decisión a cualquier costo. ... Aquellos que quieran caminar por el camino trazado para los elegidos del Señor, no deben ser movidos en asuntos de conciencia por hombres que a menudo han sido celosos para el mal. Deben manifestar independencia moral, y no deben temer ser peculiares. ...

Muchos cambian con cualquier corriente. Esperan para oir lo que otros piensan, y luego aceptan esta opinión como verdadera. Si se apoyaran plenamente en Dios, desarrollarían una voluntad firme; pero no le dicen al Señor: “No puedo hacer ninguna decisión hasta que conozca tu voluntad”. Su inclinación natural consiste en permitir a otros ser conciencia para ellos; y hablan después que el otro ha hablado, dicen lo que él ha dicho, y actúan como él actúa. Cuando estas personas son colocadas en circunstancias donde deben pensar y actuar por sí mismas, no se atreven a expresar ninguna opinión decidida. ... Dios tenga misericordia de estos débiles. ...

Debemos libertarnos de las costumbres y la esclavitud de la sociedad, para que cuando los principios de nuestra fe estén en juego, no vacilemos en mostrar nuestros colores aun cuando se nos llame peculiares. Mantened la conciencia sensible, para que podáis escuchar el susurro más suave de la voz que habla como nunca hombre alguno habló. Que todos aquellos que llevan el yugo de Cristo manifiesten el propósito inflexible de hacer el bien porque es recto. Mantened vuestros ojos fijos en Jesús, preguntando a cada paso: ¿Es éste el camino del Señor? El Señor no dejará que ninguno que haga esto sea un juguete de la tentación de Satanás. ...

No imitéis a los hombres. Estudiad vuestras Biblias e imitad a Cristo.—The Review and Herald, 9 de mayo de 1899.

Nuestra Elevada Vocacion, p.160.
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Monday, May 12, 2014

Las carnes y los estimulantes


Estimados hermanos H***: Recordé que vuestros rostros se hallaban entre los de varias personas a quienes vi necesitadas de que se haga cierta obra para ellas antes de que puedan ser santificadas por la verdad. Abrazasteis la verdad porque veíais que era la verdad, pero ella no se ha apoderado de vosotros. No habéis sentido su influencia santificadora en la vida. Ha estado resplandeciendo la luz sobre vuestra senda con respecto a la reforma pro salud y el deber que incumbe a los hijos de Dios en estos postreros días en cuanto a ejercer templanza en todas las cosas. Vi que estabais entre aquellos que demorarían en ver la luz y en corregir su manera de comer, beber y trabajar. En la medida en que se reciba y se siga la luz, ésta realizará una completa reforma en la vida y el carácter de todos aquellos que son santificados por ella. ...

La Hna. H*** es una mujer cuya sangre está corrompida. Su organismo está lleno de humores escrofulosos por comer carne. El consumo de carne de cerdo en vuestra familia os ha proporcionado sangre de mala calidad. La Hna. H*** necesita limitarse estrictamente a un régimen de cereales, frutas y verduras, cocinadas sin carne ni grasa alguna. Necesitaréis adheriros durante bastante tiempo a un régimen estrictamente saludable para colocaros en mejores condiciones de salud, que os relacionen correctamente con la vida. Es imposible que quienes hacen copioso consumo de carne tengan un cerebro despejado y un intelecto activo.

Os aconsejamos que cambiéis vuestros hábitos de vida; pero al mismo tiempo os recomendamos que lo hagáis con entendimiento. Conozco familias que han cambiado de un régimen a base de carne a otro deficiente. Su alimento está tan mal preparado que repugna al estómago; y estas personas me han dicho que la reforma pro salud no les asienta, pues están perdiendo su fuerza física. Esta es una razón por la cual algunos no han tenido éxito en sus esfuerzos para simplificar su alimentación. Siguen un régimen pobre. Preparan sus alimentos sin esmero ni variación. No debe haber muchas clases de alimentos en una comida, pero cada comida no debe estar compuesta invariablemente de las mismas clases de alimentos. El alimento debe prepararse con sencillez, aunque en forma esmerada para que incite al apetito. Debéis eliminar la grasa de vuestra alimentación. Contamina cualquier alimento que preparéis. Comed mayormente frutas y verduras.

Joyas de los Testimonios
Tomo 1, pp. 193, 194.
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Wednesday, March 19, 2014

Llamados a ser testigos


Llamados a ser testigos* 


Testimonios para la Iglesia 9:19-29 (1909).

En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con ésta y nada debe desviar nuestra atención de ella.

Las verdades que debemos proclamar al mundo son las más solemnes que jamás hayan sido confiadas a seres mortales. Nuestra tarea consiste en proclamarlas. El mundo debe ser amonestado, y el pueblo de Dios tiene que ser fiel a su cometido. No debe dejarse arrastrar a la especulación, ni asociarse con los incrédulos en empresas comerciales; porque eso entorpecería su acción en la obra de Dios.

Cristo dice a los suyos: “Vosotros sois la luz del mundo.” Mateo 5:14. No es un hecho de poca importancia que Dios nos haya revelado con tanta claridad sus planes y sus consejos. Comprender la voluntad de Dios, tal como está revelada en la segura palabra profética, es para nosotros un maravilloso privilegio, pero nos impone una pesada responsabilidad. Dios espera que impartamos a otros el conocimiento que nos ha dado. Según su plan, los factores divinos y humanos deben unirse para proclamar el mensaje de amonestación.

Joyas de los Testimonios 3, p.288




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Friday, October 18, 2013

El Sermon del Monte (El Deseado de Todas Las Gentes)



Capitulo 31. El Sermon del Monte.



Arques Ramon


Published on Apr 11, 2012


CAPÍTULO 31 El Sermón del Monte *

RARA vez reunía Cristo a sus discípulos a solas para darles sus palabras. No elegía por auditorio suyo únicamente a aquellos que conocían el camino de la vida. Era su obra alcanzar a las multitudes que estaban en ignorancia y en error. Daba sus lecciones de verdad donde podían alcanzar el entendimiento entenebrecido. El mismo era la Verdad, que de pie, con los lomos ceñidos y las manos siempre extendidas para bendecir, y mediante palabras de amonestación, ruego y estímulo, trataba de elevar a todos aquellos que venían a él.
El sermón del monte, aunque dado especialmente a los discípulos, fue pronunciado a oídos de la multitud. Después de la ordenación de los apóstoles, Jesús se fue con ellos a orillas del mar. Allí, por la mañana temprano, la gente había empezado a congregarse. Además de las acostumbradas muchedumbres de los pueblos galileos, había gente de Judea y aun de Jerusalén misma; de Perea, de Decápolis, de Idumea, una región lejana situada al sur de Judea; y de Tiro y Sidón, ciudades fenicias de la costa del Mediterráneo. "Oyendo cuán grandes cosas hacía," ellos "habían venido a oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; . . . porque salía de él virtud y sanaba a todos.'*
La estrecha playa no daba cabida al alcance de su voz, ni aun de pie, a todos los que deseaban oírle, así que Jesús los condujo a la montaña. Llegado que hubo a un espacio despejado de obstáculos, que ofrecía un agradable lugar de reunión para la vasta asamblea, se sentó en la hierba, y los discípulos y las multitudes siguieron su ejemplo.
Los discípulos se situaban siempre en el lugar más cercano a Jesús. La gente se agolpaba constantemente en derredor suyo, pero los discípulos comprendían que no debían dejarse apartar de su presencia. Se sentaban a su lado, a fin de no perder una palabra de sus instrucciones. Escuchaban atentamente, ávidos 266 de comprender las verdades que iban a tener que anunciar a todos los países y a todas las edades.
Presintiendo que podían esperar algo más que lo acostumbrado, rodearon ahora estrechamente a su Maestro. Creían que el reino iba a ser establecido pronto, y de los sucesos de aquella mañana sacaban la segura conclusión de que Jesús iba a hacer algún anuncio concerniente a dicho reino. Un sentimiento de expectativa dominaba también a la multitud, y los rostros tensos daban evidencia del profundo interés sentido. Al sentarse la gente en la verde ladera de la montaña, aguardando las palabras del Maestro divino, tenían todos el corazón embargado por pensamientos de gloria futura. Había escribas y fariseos que esperaban el día en que dominarían a los odiados romanos y poseerían las riquezas y el esplendor del gran imperio mundial. Los pobres campesinos y pescadores esperaban oír la seguridad de que pronto trocarían sus míseros tugurios, su escasa pitanza, la vida de trabajos y el temor de la escasez, por mansiones de abundancia y comodidad. En lugar del burdo vestido que los cubría de día y era también su cobertor por la noche, esperaban que Cristo les daría los ricos y costosos mantos de sus conquistadores. Todos los corazones palpitaban con la orgullosa esperanza de que Israel sería pronto honrado ante las naciones como el pueblo elegido del Señor, y Jerusalén exaltada como cabeza de un reino universal.
Cristo frustró esas esperanzas de grandeza mundanal. En el sermón del monte, trató de deshacer la obra que había sido hecha por una falsa educación, y de dar a sus oyentes un concepto correcto de su reino y de su propio carácter. Sin embargo, no atacó directamente los errores de la gente. Vio la miseria del mundo por causa del pecado, aunque no delineó demasiado vívidamente la miseria de ellos. Les enseñó algo infinitamente mejor de lo que habían conocido antes. Sin combatir sus ideas acerca del reino de Dios, les habló de las condiciones de entrada en él, dejándoles sacar sus propias conclusiones en cuanto a su naturaleza. Las verdades que enseñó no son menos importantes para nosotros que para la multitud que le seguía. No necesitamos menos que dicha multitud conocer los principios fundamentales del reino de Dios.
Las primeras palabras que dirigió Cristo al pueblo en el 267 monte, fueron palabras de bienaventuranza. Bienaventurados son, dijo, los que reconocen su pobreza espiritual, y sienten su necesidad de redención. El Evangelio ha de ser predicado a los pobres. No es revelado a los que son orgullosos espiritualmente, a los que pretenden ser ricos y no necesitar nada, sino a los humildes y contritos. Una sola fuente ha sido abierta para el pecado, una fuente para los pobres de espíritu.
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Saturday, October 5, 2013

Libros - Hermana Elena G. De White





Libros - Hermana Elena G. De White




Fabiola Castillo Hernández

Published on Jul 16, 2013

Iglesia Adventista Del Septimo Dia...Editado Por Ministerio Dilo Al Mundo
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