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Wednesday, June 6, 2012

El secreto de Jehová es para los que le temen


Salmos 25

Reina-Valera Antigua (RVA)


25 Salmo de David. A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.

2 Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.

3 Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.

5 Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día.

6 Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas.

7 De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme á tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.

8 Bueno y recto es Jehová: Por tanto él enseñará á los pecadores el camino.

9 Encaminará á los humildes por el juicio, Y enseñará á los mansos su carrera.

10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11 Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado; porque es grande.

12 ¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.

13 Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra.

14
El secreto de Jehová es para los que le temen; Y á ellos hará conocer su alianza.

15 Mis ojos están siempre hacia Jehová; Porque él sacará mis pies de la red.

16 Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido.

17 Las angustias de mi corazón se han aumentado: Sácame de mis congojas.

18 Mira mi aflicción y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados.

19 Mira mis enemigos, que se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.

20 Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21 Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.

22 Redime, oh Dios, á Israel De todas sus angustias.

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Wednesday, December 15, 2010

El Glorioso Futuro de Sión


Isaías 35

1ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como la rosa.

2Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo: la gloria del Líbano le será dada, la hermosura de Carmel y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.

3Confortad á las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.

4Decid á los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con pago: el mismo Dios vendrá, y os salvará.

5Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.

6Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.

7El lugar seco será tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en la habitación de chacales, en su cama, será lugar de cañas y de juncos.

8Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por él inmundo; y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren.


9No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.
10Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán á Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido.


Reina-Valera Antigua (RVA)
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Thursday, October 21, 2010

Dios de mi roca, en él confiaré


2 Samuel 22


1Y HABLO David á Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.
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2Y dijo: Jehová es mi roca, y mi fortaleza, y mi libertador;

3Dios de mi roca, en él confiaré: Mi escudo, y el cuerno de mi salud, mi fortaleza, y mi refugio; Mi salvador, que me librarás de violencia.

4Invocaré á Jehová, digno de ser loado. Y seré salvo de mis enemigos.

5Cuando me cercaron ondas de muerte, Y arroyos de iniquidad me asombraron,

6Me rodearon los dolores del infierno, Y me tomaron descuidado lazos de muerte.

7Tuve angustia, invoqué á Jehová, Y clamé á mi Dios: Y él oyó mi voz desde su templo; Llegó mi clamor á sus oídos.

8La tierra se removió, y tembló; Los fundamentos de los cielos fueron movidos, Y se estremecieron, porque él se airó.

9Subió humo de sus narices, Y de su boca fuego consumidor, Por el cual se encendieron carbones.

10Y abajo los cielos, y descendió: Una oscuridad debajo de sus pies.

11Subió sobre el querubín, y voló: Aparecióse sobre las alas del viento.

12Puso tinieblas alrededor de sí á modo de pabellones; Aguas negras y espesas nubes.

13Del resplandor de su presencia Se encendieron ascuas ardientes.

14Jehová tronó desde los cielos, Y el Altísimo dió su voz;

15Arrojó saetas, y desbaratólos; Relampagueó, y consumiólos.

16Entonces aparecieron los manantiales de la mar, Y los fundamentos del mundo fueron descubiertos, A la reprensión de Jehová, Al resoplido del aliento de su nariz.

17Extendió su mano de lo alto, y arrebatóme, Y sacóme de copiosas aguas.

18Libróme de fuertes enemigos, De aquellos que me aborrecían, los cuales eran más fuertes que yo.

19Asaltáronme en el día de mi calamidad; Mas Jehová fué mi sostén.

20Sacóme á anchura; Libróme, porque puso su voluntad en mí.

21Remuneróme Jehová conforme á mi justicia: Y conforme á la limpieza de mis manos, me dió la paga.

22Porque yo guardé los caminos de Jehová; Y no me aparté impíamente de mi Dios.

23Porque delante de mí tengo todas sus ordenanzas; Y atento á sus fueros, no me retiraré de ellos.

24Y fuí íntegro para con él, Y guardéme de mi iniquidad.

25Remuneróme por tanto Jehová conforme á mi justicia, Y conforme á mi limpieza delante de sus ojos.

26Con el bueno eres benigno, Y con el íntegro te muestras íntegro;

27Limpio eres para con el limpio, Mas con el perverso eres rígido.

28Y tú salvas al pueblo humilde; Mas tus ojos sobre los altivos, para abatirlos.

29Porque tú eres mi lámpara, oh Jehová: Jehová da luz á mis tinieblas.

30Porque en ti romperé ejércitos, Y con mi Dios saltaré las murallas.

31Dios, perfecto su camino: La palabra de Jehová purificada, Escudo es de todos los que en él esperan.

32Porque ¿qué Dios hay sino Jehová? ¿O quién es fuerte sino nuestro Dios?

33Dios es el que con virtud me corrobora, y el que despeja mi camino;

34El que hace mis pies como de ciervas, Y el que me asienta en mis alturas;

35El que enseña mis manos para la pelea, y da que con mis brazos quiebre el arco de acero.

36Tú me diste asimismo el escudo de tu salud, Y tu benignidad me ha acrecentado.

37Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, Para que no titubeasen mis rodillas.

38Perseguiré á mis enemigos, y quebrantarélos; Y no me volveré hasta que los acabe.

39Los consumiré, y los heriré, y no se levantarán; Y caerán debajo de mis pies.

40Ceñísteme de fortaleza para la batalla, Y postraste debajo de mí los que contra mí se levantaron.

41Tú me diste la cerviz de mis enemigos, De mis aborrecedores, y que yo los destruyese.

42Miraron, y no hubo quien los librase; A Jehová, mas no les respondió.

43Yo los desmenuzaré como polvo de la tierra; Hollarélos como á lodo de las plazas, y los disiparé.

44Tú me libraste de contiendas de pueblos: Tú me guardaste para que fuese cabeza de gentes: Pueblos que no conocía, me sirvieron.

45Los extraños titubeaban á mí: En oyendo, me obedecían.

46Los extraños desfallecían, Y temblaban en sus escondrijos.

47Viva Jehová, y sea bendita mi roca; Sea ensalzado el Dios, la roca de mi salvamento:

48El Dios que me ha vengado, Y sujeta los pueblos debajo de mí:

49Y que me saca de entre mis enemigos: Tu me sacaste en alto de entre los que se levantaron contra mi: Librásteme del varón de iniquidades.

50Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, Y cantaré á tu nombre.

51El que engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David, y á su simiente, para siempre.


Reina-Valera Antigua (RVA)

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Sunday, September 26, 2010

¿La obediencia de un Dios o de un hombre?


Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Hebreos 4:15.

(Porque no tenemos un Sumo Sacerdote)


La victoria de Cristo y su obediencia son las de un verdadero ser humano. Caemos en muchos errores en nuestras conclusiones debido a nuestros falsos conceptos de la naturaleza humana de nuestro Señor. Cuando le damos a su naturaleza humana un poder que no es posible que tenga el hombre en sus conflictos con Satanás, destruimos la integridad de su humanidad. El imparte su gracia imputada y poder a todos los que lo reciben por fe.

La obediencia de Cristo a su Padre fue la misma obediencia que se exige del hombre. El hombre no puede vencer las tentaciones de Satanás sin que se combinen el poder divino con su agente humano. Así sucedió en el caso de Jesucristo: podía aferrarse al poder divino. No vino a nuestro mundo para obedecer como un Dios menor a un Dios mayor, sino como un hombre para obedecer la santa ley de Dios, y por eso es nuestro ejemplo. El Señor Jesús no vino a nuestro mundo para revelar lo que podía hacer un Dios, sino lo que podía hacer un hombre por medio de la fe en el poder de Dios para fortalecer en cada emergencia. El hombre debe ser participante de la naturaleza divina y vencer por medio de la fe cada tentación que lo acose.

El Señor pide ahora que cada hijo e hija de Adán le sirva, por la fe en Jesucristo, en la naturaleza humana que ahora tenemos. El Señor Jesús ha tendido un puente sobre el abismo que creó el pecado. Ha unido la tierra con el cielo, al hombre finito con el Dios infinito. Jesús, el Redentor del mundo, sólo podía guardar los mandamientos de Dios en la misma forma en que puede guardarlos la humanidad (MS 1, 1892).
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Saturday, March 13, 2010

Modelados En El Taller Del Señor


¿O Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo. (1 Cor. 6: 19, 20).


No nos pertenecemos. Hemos sido comprados a un precio elevado, a saber, los sufrimientos y la muerte del Hijo de Dios. Si pudiésemos comprender plenamente esto, sentiríamos que pesa sobre nosotros la gran responsabilidad de mantenernos en la mejor condición de salud, a fin de prestar a Dios un servicio perfecto. . .

Creemos sin duda alguna que Cristo va a venir pronto. Esto no es una fábula para nosotros; es una realidad. No tenemos la menor duda, ni la hemos tenido durante años, de que las doctrinas que sostenemos son la verdad presente, y que nos estamos acercando al juicio. Nos estamos preparando para encontrar a Aquel que aparecerá en las nubes de los cielos escoltado por una hueste de santos ángeles, para dar a los fieles y justos el toque final de la inmortalidad. Cuando él venga, no lo hará para limpiarnos de nuestros pecados, quitarnos los defectos de carácter o curarnos de las flaquezas de nuestro temperamento y disposición. Si es que ha de realizar en nosotros esta obra, se hará antes de aquel tiempo.

Cuando venga el Señor, los que son santos seguirán siendo santos. Los que han conservado su cuerpo y espíritu en pureza, santificación y honra, recibirán el toque final de la inmortalidad. Pero los que son injustos, inmundos y no santificados, permanecerán así para siempre. No se hará en su favor ninguna obra que elimine sus defectos y les dé un carácter santo. El Refinador no se sentará entonces para proseguir su proceso de refinación y quitar sus pecados y su corrupción. Todo esto debe hacerse en las horas del tiempo de gracia. Ahora debe realizarse esta obra en nosotros. . .

Estamos ahora en el taller de Dios. Muchos de nosotros somos piedras toscas de la cantera. Pero cuando echamos mano de la verdad de Dios, su influencia nos afecta. Nos eleva, y elimina de nosotros toda imperfección y pecado, cualquiera que sea su naturaleza. Así quedamos preparados para ver al Rey en su hermosura y unirnos finalmente con los ángeles puros y santos, en el reino de gloria.

Maranata, E. G. White, p. 78.
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Comprado con sangre por Cristo


294 - Comprado con sangre por Cristo
Inglés # 337

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1
Comprado con sangre por Cristo,
gozoso al cielo yo voy;
librado por gracia infinita,
cual hijo en su casa estoy.

Coro
Por el, por el
comprado con sangre yo soy;
con el, con el
con Cristo al cielo yo voy.

2
Soy libre de pena y culpa,
su gozo el me hace sentir,
èl llena de gracia mi alma,
con el es tan dulce vivir.

3
En Cristojesus yo medito,
en todo momento y lugar;
por tantas mercedes de Crito,
su nombre me gozo en loar.

4
Yo se que me espera corona,
la cual a los fieles darà,
me entrego con fe al Maestro,
sabiendo que me guardará.

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COMPOSITOR
William B. Bradbury
AUTOR
Adaptado .

ARCHIVO MIDI
PIANO
hd294pn.mid
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CONTRIBUIDOR Pablo Aguilar
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