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Saturday, May 11, 2019

El don del Espíritu



Capítulo 5—El don del Espíritu


Cuando Cristo dió a sus discípulos la promesa del Espíritu, se estaba acercando al fin de su ministerio terrenal. Estaba a la sombra de la cruz, con una comprensión plena de la carga de culpa que estaba por descansar sobre él como portador del pecado. Antes de ofrecerse a sí mismo como víctima destinada al sacrificio, instruyó a sus discípulos en cuanto a la dádiva más esencial y completa que iba a conceder a sus seguidores: el don que iba a poner al alcance de ellos los recursos inagotables de su gracia. “Y yo rogaré al Padre—dijo él,—y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.” Juan 14:16, 17. El Salvador estaba señalando adelante al tiempo cuando el Espíritu Santo vendría para realizar una obra poderosa como su representante. El mal que se había estado acumulando durante siglos, habría de ser resistido por el divino poder del Espíritu Santo.

¿Cuál fué el resultado del derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés? Las alegres nuevas de un Salvador resucitado fueron llevadas a las más alejadas partes del mundo habitado. Mientras los discípulos proclamaban el mensaje de la gracia redentora, los corazones se entregaban al poder de su mensaje. La iglesia veía afluir a ella conversos de todas direcciones. Los apóstatas se reconvertían. Los pecadores se unían con los creyentes en busca de la perla de gran precio. Algunos de los que habían sido los más enconados oponentes del Evangelio, llegaron a ser sus campeones. Se cumplió la profecía: “El que entre ellos fuere flaco,... será como David: y la casa de David ... como el ángel de Jehová.” Zacarías 12:8. Cada cristiano veía en su hermano una revelación del amor y la benevolencia divinos. Un solo interés prevalecía, un solo objeto de emulación hacía olvidar todos los demás. La ambición de los creyentes era revelar la semejanza del carácter de Cristo, y trabajar para el engrandecimiento de su reino.

“Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos.” Hechos 4:33. Gracias a estas labores fueron añadidos a la iglesia hombres escogidos que, al recibir la palabra de verdad, consagraron sus vidas al trabajo de dar a otros la esperanza que llenaba sus corazones de paz y gozo. No podían ser refrenados ni intimidados por amenazas. El Señor hablaba por su medio, y mientras iban de un lugar a otro, predicaban el Evangelio a los pobres, y se efectuaban milagros de la gracia divina.

Tal es el poder con que Dios puede obrar cuando los hombres se entregan al dominio de su Espíritu.
La promesa del Espíritu Santo no se limita a ninguna edad ni raza. Cristo declaró que la influencia divina de su Espíritu estaría con sus seguidores hasta el fin. Desde el día de Pentecostés hasta ahora, el Consolador ha sido enviado a todos los que se han entregado plenamente al Señor y a su servicio. A todo el que ha aceptado a Cristo como Salvador personal, el Espíritu Santo ha venido como consejero, santificador, guía y testigo. Cuanto más cerca de Dios han andado los creyentes, más clara y poderosamente han testificado del amor de su Redentor y de su gracia salvadora. Los hombres y mujeres que a través de largos siglos de persecución y prueba gozaron de una gran medida de la presencia del Espíritu en sus vidas, se destacaron como señales y prodigios en el mundo. Revelaron ante los ángeles y los hombres el poder transformador del amor redentor.

Aquellos que en Pentecostés fueron dotados con el poder de lo alto, no quedaron desde entonces libres de tentación y prueba. Como testigos de la verdad y la justicia, eran repetidas veces asaltados por el enemigo de toda verdad, que trataba de despojarlos de su experiencia cristiana. Estaban obligados a luchar con todas las facultades dadas por Dios para alcanzar la medida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. Oraban diariamente en procura de nuevas provisiones de gracia para poder elevarse más y más hacia la perfección. Bajo la obra del Espíritu Santo, aun los más débiles, ejerciendo fe en Dios, aprendían a desarrollar las facultades que les habían sido confiadas y llegaron a ser santificados, refinados y ennoblecidos. Mientras se sometían con humildad a la influencia modeladora del Espíritu Santo, recibían de la plenitud de la Deidad y eran amoldados a la semejanza divina.

El transcurso del tiempo no ha cambiado en nada la promesa de despedida de Cristo de enviar el Espíritu Santo como su representante. No es por causa de alguna restricción de parte de Dios por lo que las riquezas de su gracia no fluyen a los hombres sobre la tierra. Si la promesa no se cumple como debiera, se debe a que no es apreciada debidamente. Si todos lo quisieran, todos serían llenados del Espíritu. Dondequiera la necesidad del Espíritu Santo sea un asunto en el cual se piense poco, se ve sequía espiritual, obscuridad espiritual, decadencia y muerte espirituales. Cuandoquiera los asuntos menores ocupen la atención, el poder divino que se necesita para el crecimiento y la prosperidad de la iglesia, y que traería todas las demás bendiciones en su estela, falta, aunque se ofrece en infinita plenitud.


Sunday, February 21, 2016

Falsedad mezclada con verdad


A medida que nos acerquemos al fin del tiempo, la falsedad estará tan mezclada con la verdad que únicamente los que tengan la dirección del Espíritu Santo podrán distinguir la verdad del error. Necesitamos esforzarnos para mantenernos en el camino del Señor. En ningún caso debemos apartarnos de su dirección para poner nuestra confianza en los hombres. Los ángeles del Señor tienen la misión de velar diligentemente por los que ponen su fe en el Señor, y esos ángeles deben ser nuestra ayuda especial en cada momento de necesidad. Cada día debemos volvernos al Señor con plena certidumbre de fe, y acudir a él en busca de sabiduría.  Los que son guiados por la Palabra del Señor discernirán con certeza entre la falsedad y la verdad, entre el pecado y la justicia (MS 43, 1907).
9 (1 Ped. 1: 18-19; ver EGW com. Mat. 27: 45-46; Mar. 16: 6; Juan 1: 1-3, 14; Fil. 2: 5-8; Heb. 4: 15).

Comentario Biblico ASD, Vol. 7, p.918,919.


Saturday, February 21, 2015

Y Ni Aun Así Me Oirán


En la ley está escrito: En otras lenguas y en otros labios hablaré á este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
Cotintios 14:21
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Saturday, August 23, 2014

“Entenderán los entendidos”



A medida que nos acercamos al término de la historia de este mundo, las profecías registradas por Daniel exigen nuestra atención especial, puesto que se relacionan con el tiempo mismo en que estamos viviendo. Con ellas deben vincularse las enseñanzas del último libro del Nuevo Testamento. Satanás ha inducido a muchos a creer que las porciones proféticas de los escritos de Daniel y de Juan el revelador no pueden comprenderse. Pero se ha prometido claramente que una bendición especial acompañará el estudio de esas profecías. “Entenderán los entendidos” (Daniel 12:10), fué dicho acerca de las visiones de Daniel cuyo sello iba a ser quitado en los últimos días; y acerca de la revelación que Cristo dió a su siervo Juan para guiar al pueblo de Dios a través de los siglos, se prometió: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas.” Apocalipsis 1:3.

Del nacimiento y de la caída de las naciones, según resaltan en los libros de Daniel y Apocalipsis, necesitamos aprender cuán vana es la gloria y pompa mundanal. Babilonia, con todo su poder y magnificencia, cuyo parangón nuestro mundo no ha vuelto a contemplar—un poder y una magnificencia que la gente de aquel tiempo creía estables y duraderos,—se desvaneció y ¡cuán completamente! Pereció “como la flor de la hierba.”Santiago 1:10. Así perecieron el reino medo-persa, y los imperios de Grecia y de Roma. Y así perece todo lo que no está fundado en Dios. Sólo puede perdurar lo que se vincula con su propósito y expresa su carácter. Sus principios son lo único firme que conoce nuestro mundo.

Un estudio cuidadoso de cómo se cumple el propósito de Dios en la historia de las naciones y en la revelación de las cosas venideras, nos ayudará a estimar en su verdadero valor las cosas que se ven y las que no se ven, y a comprender cuál es el verdadero objeto de la vida. Considerando así las cosas de este tiempo a la luz de la eternidad, podremos, como Daniel y sus compañeros, vivir por lo que es verdadero, noble y perdurable. Y al aprender en esta vida a reconocer los principios del reino de nuestro Señor y Salvador, el reino bienaventurado que ha de durar para siempre, podemos ser preparados para entrar con él a poseerlo cuando venga.

Profetas y Reyes, p. 402.403.
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Monday, July 7, 2014

Guardias espirituales


Los ministros de Cristo son los guardianes espirituales de la gente confiada a su cuidado. Su obra ha sido comparada a la de los centinelas. En los tiempos antiguos, se colocaban a menudo centinelas en las murallas de las ciudades, donde, desde puntos ventajosamente situados, podía su mirada dominar importantes puntos que habían de ser guardados, a fin de advertir la proximidad del enemigo. De la fidelidad de estos centinelas dependía la seguridad de todos los habitantes. A intervalos fijos debían llamarse unos a otros, para asegurarse de que no dormían y de que ningún mal les había acontecido. El clamor de ánimo o advertencia se transmitía de uno a otro, repetido por cada uno hasta que repercutía en todo el contorno de la ciudad.

A cada ministro suyo declara el Señor: “Tú pues, hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los apercibirás de mi parte. Diciendo yo al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, mas su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que de él se aparte, ... tú libraste tu vida.”1Ezequiel 33:7-9.

Estas palabras del profeta declaran la solemne responsabilidad que recae sobre aquellos que fueron nombrados guardianes de la iglesia, dispensadores de los misterios de Dios. Han de ser como atalayas en las murallas de Sión, para hacer resonar la nota de alarma si se acerca el enemigo. Si por alguna razón sus sentidos espirituales se embotan hasta el punto de que no pueden discernir el peligro, y el pueblo perece porque ellos no dan la advertencia, Dios requerirá de sus manos la sangre de los que se pierdan.

Es privilegio de estos centinelas de las murallas de Sión vivir tan cerca de Dios, y ser tan susceptibles a las impresiones de su Espíritu, que él pueda obrar por su medio para apercibir a los pecadores del peligro y señalarles el lugar de refugio. Elegidos por Dios, sellados por la sangre de la consagración, han de salvar a hombres y mujeres de la destrucción inminente. Con fidelidad han de advertir a sus semejantes del seguro resultado de la transgresión, y salvaguardar fielmente los intereses de la iglesia. En ningún momento deben descuidar su vigilancia. La suya es una obra que requiere el ejercicio de todas las facultades del ser. Sus voces han de elevarse en tonos de trompeta, sin dejar oír nunca una nota vacilante e incierta. Han de trabajar, no por salario, sino porque no pueden actuar de otra manera, porque se dan cuenta de que pesa un ay sobre ellos si no predican el Evangelio.

Obreros Evangélicos, Page 14-6.
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Saturday, June 21, 2014

De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no miraréis.


1 Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.

2 Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.

3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.

4 Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.

5 Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:

6 Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.

7 Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.

8 Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál a ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.

9 Quien tiene oídos para oir, oiga.

10 Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

11 Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.

12 Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

13 Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no miraréis.

15 Porque el corazón de este pueblo está engrosado, Y de los oídos oyen pesadamente, Y de sus ojos guiñan: Para que no vean de los ojos, Y oigan de los oídos, Y del corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.

16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.

18 Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:


19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.

20 Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.

21 Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.

22 Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.

23 Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.

24 Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:

25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.

26 Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.

27 Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?

28 Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?

29 Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.

30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.


31 Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:

32 El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.


33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.

34 Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:

35 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; Rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.

36 Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.

37 Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;

38 Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;

39 Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

40 De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.

41 Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,

42 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.

43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.

44 Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

45 También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;

46 Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.

47 Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces:

48 La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.

49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,

50 Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.


51 Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.

52 Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

53 Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.

54 Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?

55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?

56 ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?

57 Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
58 Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.


Mateo 13

Reina-Valera Antigua (RVA)
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Monday, September 30, 2013

Conflicto entre la falsa ciencia y la religión



Conflicto entre la falsa ciencia y la religión—Se me ha advertido que de aquí en adelante tendremos un conflicto constante. La así llamada ciencia y la religión serán colocadas en mutua oposición debido a que hombres finitos no comprenden el poder y la grandeza de Dios. Se me presentaron las siguientes palabras de las Escrituras: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”. Hechos 20:30. Esto se verá ciertamente entre el pueblo de Dios, y habrá quienes serán incapaces de percibir las verdades más admirables e importantes para este tiempo, verdades que son esenciales para su propia seguridad y salvación, en tanto que los asuntos que comparados con ellas son como meros átomos, las cuestiones que escasamente tienen un grano de verdad, serán considerados intensamente y serán magnificados por el poder de Satanás para que parezcan tener la más grande importancia.

El discernimiento moral de estos hombres está enfermo; no sienten su necesidad del ungimiento celestial necesario para que puedan discernir las cosas espirituales. Se consideran demasiado sabios para errar. Los hombres que no poseen una experiencia diaria en las cosas de Dios no actuarán con sabiduría al tratar con las responsabilidades sagradas; tomarán equivocadamente el error por luz y declararán que el error especioso es luz, tomarán equivocadamente los fantasmas por cosas reales, y las cosas reales por fantasmas, y llamarán a un mundo un átomo y a un átomo un mundo. Caerán en engaños y errores que Satanás ha preparado como redes ocultas para enredar los pies de los que piensan que pueden andar guiados por su sabiduría humana sin la gracia esencial de Cristo. Jesús no quiere que el hombre vea a “los hombres como árboles... que andan” sino que desea que vea todas las cosas claramente. Hay un solo remedio para el alma pecadora, y a menos que ésta lo reciba, los hombres aceptarán un error tras otro hasta que sus sentidos queden pervertidos.—Manuscrito 16, 1890. 


El Evangelismo, p.431
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Monday, July 8, 2013

El prudente ve el mal


El avisado ve el mal, y escóndese: Mas los simples pasan, y reciben el daño.
Proverbios 22:3
Reina-Valera Antigua (RVA)


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Saturday, June 29, 2013

Un sonido certero


Hay muchas personas que no comprenden las profecías que se refieren a estos días, y por lo tanto deben ser ilustradas. Es el deber de los centinelas y los laicos dar a la trompeta un sonido certero. Manifestad fervor; “clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado”. Isaías 58:1.

Carta 1, 1875.

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Nota:
certero
adjectivo 
diestro: acertado, seguro, cierto, atinado, eficaz, adecuado



Monday, June 3, 2013

Mi pueblo es destruido, no tiene conocimiento


Mi pueblo fué talado, porque le faltó sabiduría. Porque tú desechaste la sabiduría, yo te echaré del sacerdocio: y pues que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
- Oseas 4:6
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Monday, April 22, 2013

Eliminando los hitos



Nuestro pueblo necesita comprender cuáles son las razones de nuestra fe y nuestra experiencia pasada. ¡Cuán triste es que tantos de sus miembros coloquen una confianza ilimitada en hombres que presentan teorías que tienden a desarraigar nuestras experiencias del pasado y a eliminar los hitos antiguos! Aquellos que con tanta facilidad pueden ser conducidos por un espíritu falso demuestran que durante algún tiempo han estado siguiendo al capitán equivocado, y lo han hecho por tanto tiempo, que ya no disciernen que se están alejando de la fe o que ya no están edificando sobre un fundamento firme. Necesitamos instar a todos que se coloquen sus lentes espirituales, a que unjan sus ojos para que vean claramente y disciernan los verdaderos pilares de la fe. Entonces sabrán que “el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos”. 2 Timoteo 2:19. Necesitamos hacer revivir las antiguas evidencias de la fe que una vez fue dada a los santos. 

Hombres que piensan tener la verdad presentarán toda clase de doctrinas concebibles, fantásticas y engañosas. Algunos están enseñando ahora que en la tierra nueva habrá nacimientos. ¿Es esto verdad presente? ¿Quién ha inspirado a estos hombres para que presenten semejante teoría? ¿Dio Dios tales conceptos a alguno de ellos? No; las cosas que han sido reveladas son para nosotros y nuestros hijos, pero el silencio es elocuencia en lo que atañe a temas no revelados y que no tienen nada que ver con nuestra salvación. No habría que mencionar siquiera esas extrañas ideas, y mucho menos enseñarlas como verdades esenciales. 

Hemos llegado a un tiempo cuando hay que llamar a las cosas por su verdadero nombre. Tal como lo hicimos en los primeros días, debemos levantarnos ahora, dirigidos por el Espíritu de Dios, para censurar la obra de engaño. Algunos de los sentimientos que ahora se expresan constituyen el comienzo de las ideas más fanáticas que podrían presentarse. Algunos que ocupan cargos importantes en la obra de Dios están impartiendo enseñanzas similares a las que tuvimos que combatir después de 1844.

En Nueva Hampshire, en Vermont y en otros lugares, tuvimos que resistir la obra furtiva y engañosa del fanatismo. Se cometieron pecados de presunción y algunos gratificaron libremente deseos vehementes no santificados, y lo hicieron ocultándose bajo el manto de la santificación. Se abogó por la doctrina del amor libre bajo la apariencia de espiritualidad. Vimos el cumplimiento del pasaje bíblico según el cual “en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1); (The Southern Watchman [El centinela del sur], 5 de abril de 1904). 


Mensajes Selectos Tomo II, p.28.29.
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Saturday, April 13, 2013

Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras




36 Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros.

37 Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu.

38 Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?

39 Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

40 Y en diciendo esto, les mostró las manos y los pies.

41 Y no creyéndolo aún ellos de gozo, y maravillados, díjoles: ¿Tenéis aquí algo de comer?

42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.

43 Y él tomó, y comió delante de ellos.

44 Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.

45 Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras;

46 Y díjoles: Así está escrito, y así fué necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

47 Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.

48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

49 Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto.

50 Y sacólos fuera hasta Bethania, y alzando sus manos, los bendijo.

51 Y aconteció que bendiciéndolos, se fué de ellos; y era llevado arriba al cielo.

52 Y ellos, después de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran gozo;

53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amén.

Lucas 24: 36-53.
(Reina-Valera Antigua)
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Friday, April 5, 2013

No son de Cristo


Cristo nunca inducirá a sus seguidores a que formulen votos que los unirán con personas que no tienen relación con Dios, que no están bajo la influencia consoladora de su Espíritu Santo. La única norma verdadera para el carácter es la santa ley de Dios, y es imposible para quienes hacen de esa ley de Dios la guía de su vida, unirse en confianza y en cordial fraternidad con los que convierten la verdad de Dios en mentira, y consideran la autoridad de Dios como algo sin valor.

Hay un enorme abismo entre el hombre mundano y aquel que sirve fielmente a Dios. Sus pensamientos, simpatías y sentimientos no armonizan en lo que atañe a los temas más importantes: Dios, la verdad y la eternidad. Una de estas clases está madurando como el trigo para el granero de Dios, y la otra como cizaña para los fuegos de la destrucción. ¿Cómo puede haber unidad de propósito o de acción entre ellas? 

“¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Santiago 4:4. 

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Mateo 6:24. 

Pero debemos tener cuidado de no dejarnos dominar por un espíritu de fanatismo e intolerancia. No debemos apartarnos de los demás con una actitud que diga: “No te acerques a mí; yo soy más santo que tú”. No se aleje de sus semejantes, sino que procure impartirles la preciosa verdad que ha bendecido su propio corazón. Demuestre que la suya es la religión del amor. 

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”
. Mateo 5:16.

Pero si somos cristianos y tenemos el espíritu de Aquel que murió para salvar a los hombres de sus pecados, amaremos las almas de nuestros semejantes lo suficiente como para contrarrestar sus placeres pecaminosos mediante nuestra presencia o nuestra influencia. No podemos aprobar su conducta asociándonos con ellos y participando en sus fiestas y en sus concilios, donde Dios no está presente. Tal conducta, en lugar de ser un beneficio para ellos, logrará únicamente poner en duda la realidad de nuestra religión. Si actuásemos en esa forma, seríamos luces falsas, y con nuestro ejemplo llevaríamos a las almas hacia la ruina.

Hace poco leí acerca de un noble navío que surcaba las aguas del mar, cuando a medianoche se estrelló contra una roca con un estruendo terrible; los pasajeros despertaron y comprendieron horrorizados cuál era su desesperada condición; se hundieron con su barco para no volver a levantarse. El timonel había confundido la luz del faro, y como resultado, cientos de almas fueron arrojadas a la eternidad sin aviso previo. Si una parte de nuestro carácter desfigura la imagen de Cristo, presentamos una falsa luz, y como resultado las almas seguramente serán descarriadas por nuestro ejemplo. 

Mensajes Selectos II, p.145-146.
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Wednesday, January 16, 2013

EL Caso de las Versiones Corruptas de la Biblia



Por Enrique Ivaldi, Pastor Luterano – Congregación “Cristo Nuestra Justicia”.

Primera Parte.

LA BIBLIA es el libro más maravilloso y precioso en el mundo. En estos días de rápidoscambios y de fundamentos que se derrumban, qué bendecido resultará recordar lo quedice nuestro Señor Jesucristo, “ Pasarán los cielos y la tierra, pero Mis palabras no pasarán ”, Mateo 24.35. Que consuelo y fortaleza vienen al escuchar, “ Para siempre, oh Señor, permanece Tu palabra en los cielos ”, Salmo 119.89. Qué agradecidos estamosporque “ el fundamento de Dios está firme ”, 2 Timoteo 2.19


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