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Saturday, July 19, 2025

“Velad y orad”



“Velad y orad”

Levantándose de su postración, se acercó a sus discípulos y los halló durmiendo. Díjole a Pedro: “¿Así no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma.” Vers. 40, 41. En el momento más importante, cuando les había rogado en especial que velasen con él, Jesús halló dormidos a los discípulos. El sabía que les sobrevendrían graves conflictos y tentaciones. Los había llevado consigo para que le fortaleciesen, y para que los acontecimientos que presenciasen esa noche y las lecciones de instrucción que recibiesen se quedasen grabadas indeleblemente en su memoria. Esto era necesario para que su fe no desfalleciese, sino que fuese fortalecida para la prueba que les esperaba.

Pero en vez de velar con Cristo, abrumados por el pesar, se durmieron. Aun el ardiente Pedro, que, pocas horas antes había declarado que sufriría y, si era necesario, moriría por su Señor, se había dormido. En el momento más crítico, cuando el Hijo de Dios necesitaba su simpatía y sus sentidas oraciones, los halló durmiendo. Al dormir así perdieron mucho. Nuestro Salvador quería fortalecerlos para la severa prueba a la cual muy pronto iba a ser sometida su fe. Si hubiesen pasado esos momentos tristes velando con su amado Salvador y orando a Dios, Pedro no habría sido abandonado a su propia débil fuerza, que le indujo a negar a su Señor en el momento de prueba.

El Hijo de Dios se alejó por segunda vez y oró diciendo: “Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.” Vers. 42. Nuevamente volvió adonde estaban los discípulos y los halló durmiendo. Tenían los ojos pesados. Estos discípulos dormidos representan a una iglesia que duerme cuando se acerca el día del juicio de Dios. Es un tiempo de nubes y densas tinieblas, cuando es peligroso dormirse.

Jesús nos ha dejado esta amonestación: “Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si a la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.” Marcos 13:35, 36. Se pide a la iglesia de Dios que cumpla su vigilia, por peligrosa que sea, ora sea corta o larga. El pesar no brinda excusas para ser menos vigilantes. La tribulación no debe inducirnos al descuido, sino a duplicar la vigilancia. Por su ejemplo Cristo indicó a su iglesia cuál es la fuente de su fuerza en tiempo de necesidad, angustia y peligro. La actitud de vela designará en verdad a la iglesia como pueblo de Dios. Por esta señal, los que aguardan se distinguen del mundo y demuestran que son peregrinos y extranjeros en la tierra.

De nuevo, el Salvador se apartó tristemente de sus discípulos que dormían, y oró por tercera vez repitiendo las mismas palabras. Luego volvió a ellos y les dijo: “Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.” Mateo 26:45. ¡Qué crueles fueron los discípulos al permitir que el sueño les cerrase los ojos, y encadenase sus sentidos, mientras su divino Señor soportaba tan inefable angustia mental! Si hubiesen permanecido en vela, no habrían perdido su fe al contemplar al Hijo de Dios muriendo en la cruz.

Esta importante vigilia nocturna debiera haberse destacado por nobles luchas mentales y oraciones, que los habrían robustecido para presenciar la indecible agonía del Hijo de Dios. Los habría preparado para que, mientras contemplaban sus sufrimientos en la cruz, comprendieran algo de la naturaleza de la angustia abrumadora que él soportó en el huerto de Getsemaní. Y habrían quedado mejor capacitados para recordar las palabras que les había dirigido con referencia a sus sufrimientos, muerte y resurrección; y en medio de la lobreguez de aquella hora terrible y penosa, algunos rayos de esperanza habrían iluminado las tinieblas y sostenido su fe.

Cristo les había predicho que estas cosas iban a suceder; pero no lo comprendieron. La escena de sus sufrimientos había de ser una prueba de fuego para sus discípulos, y por esto era necesario que velasen y orasen. Su fe necesitaría ser sostenida por una fuerza invisible, mientras experimentaran el triunfo de las potestades de las tinieblas.


Joyas de los Testimonios Tomo 1, pp. 221-223.


Monday, August 14, 2017

"Tendrá que hacerla durante una terrible crisis"



La obra que la iglesia no ha hecho en tiempo de paz y prosperidad, tendrá que hacerla durante una terrible crisis, en las circunstancias más desalentadoras y prohibitivas. Las amonestaciones que la conformidad al mundo ha hecho callar o retener, deberán darse bajo la más fiera oposición de los enemigos de la fe. Y en ese tiempo la clase superficial y conservadora, cuya influencia impidió constantemente los progresos de la obra, renunciará a la fe y se colocará con sus enemigos declarados, hacia los cuales sus simpatías han estado tendiendo durante mucho tiempo. Esos apóstatas manifestarán entonces la más acerba enemistad y harán cuanto puedan para oprimir y vilipendiar a sus antiguos hermanos, y para excitar la indignación contra ellos. Ese día está por sobrecogernos.

Los miembros de la iglesia serán probados individualmente. Serán puestos en circunstancias donde se verán obligados a dar testimonio por la verdad. Muchos serán llamados a hablar ante concilios y tribunales, tal vez por separado y a solas. Descuidaron de obtener la experiencia que les habría ayudado en esta emergencia, y su alma queda recargada de remordimiento por las oportunidades desperdiciadas y los privilegios descuidados.

Joyas de los Testimonios 2, Página 164.

Wednesday, September 14, 2016

La visión de Ezequiel

Ezequiel, el profeta que exhalaba lamentaciones en el destierro, en la tierra de los caldeos, recibió una visión que le enseñó la misma lección de fe en el poderoso Dios de Israel. Mientras estaba a orillas del río Quebar, un torbellino parecía surgir del norte, “una gran nube, con un fuego envolvente, y en derredor suyo un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar.” Numerosas ruedas de extraña apariencia, que se entrecortaban unas a otras, eran movidas por cuatro seres vivientes. Muy por encima de todas éstas “veíase la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.” “Cuanto a la semejanza de los animales, su parecer era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachones encendidos: discurría entre los animales; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.” “Y debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre.” Ezequiel 1:4, 26, 13, 8.

Había ruedas dentro de las ruedas, en un arreglo tan complicado que a primera vista le parecía a Ezequiel que era todo confuso. Pero cuando se movían, era con hermosa precisión y en perfecta armonía. Los seres celestiales estaban moviendo esas ruedas y por encima de todo, sobre el glorioso trono de zafiro, estaba el Eterno; mientras que rodeaba el trono el arco iris, emblema de gracia y amor. Abrumado por la terrible gloria de la escena, Ezequiel cayó sobre su rostro, cuando una voz le ordenó que se levantase y oyese la palabra del Señor. Entonces se le dió un mensaje de amonestación para Israel.

Esta visión fué dada a Ezequiel en un tiempo en que su mente estaba llena de presentimientos lóbregos. Veía la tierra de sus padres desolada. La ciudad que había estado llena de habitantes ya no los tenía. La voz de la alegría y el canto de alabanza no se oían más en sus muros. El profeta mismo era forastero en un país extraño, donde reinaban supremas la ambición ilimitada y la crueldad salvaje. Lo que veía y oía acerca de la tiranía humana y el mal angustiaba su alma, y lloraba amargamente día y noche. Pero los símbolos admirables presentados delante de él al lado del río Quebar, le revelaron un poder predominante que era más poderoso que el de los gobernantes terrenales. Sobre los monarcas orgullosos y crueles de Asiria y Babilonia, se entronizaba el Dios de misericordia y verdad.

Las complicadas ruedas que al profeta le parecían envueltas en confusión, estaban bajo la dirección de una mano infinita. El Espíritu de Dios que, según la revelación, movía y dirigía estas ruedas, sacaba armonía de la confusión; de tal manera que todo el mundo estaba bajo su dominio. Miríadas de seres glorificados estaban listos para predominar a su orden contra el poder y la política de los hombres malos, y reportar beneficio a sus fieles. 

 Joyas de los Testimonios, Tomo 2, pp. 349-351

Saturday, August 6, 2016

Dios ayude a su pueblo a despertarse


No tenemos tiempo para espaciarnos en asuntos que no tienen importancia. Debemos dedicar nuestro tiempo a proclamar el último mensaje de misericordia a un mundo culpable. Se necesitan hombres que obren bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Los sermones de algunos de nuestros ministros tendrán que ser mucho más poderosos que los que predican ahora, o muchos apóstatas oirán un mensaje tibio e indirecto que arrulla la gente y la hace dormir. Todo discurso debe darse bajo el sentido de los terribles juicios que pronto han de caer sobre el mundo. El mensaje de verdad ha de ser proclamado por labios tocados por un carbón vivo del altar divino.

Mi corazón se llena de angustia cuando pienso en los mensajes tibios que dan algunos de nuestros ministros, cuando llevan un mensaje de vida o muerte. Los ministros están dormidos; los miembros laicos también; y el mundo perece en el pecado. Dios ayude a su pueblo a despertarse, a andar y obrar como hombres y mujeres que están en el umbral del mundo eterno. Pronto una terrible sorpresa sobrecogerá a los habitantes del mundo. Cristo vendrá repentinamente, con poder y grande gloria. Entonces no habrá tiempo para prepararse para recibirlo. Ahora es el tiempo en que hemos de dar el mensaje de advertencia.

Joyas de los Testimonios 3, p.220.



Monday, September 1, 2014

Centinelas y Transmisores de Luz



"En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con ésta y nada debe desviar nuestra atención de ella".


Joyas de los Testimonios, Tomo 3,
p.288 y 289.
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Thursday, June 26, 2014

Debemos buscar la claridad


En sus escritos, algunos deben precaverse constantemente de no obscurecer puntos que son claros, cubriéndolos con muchos argumentos que no serán de interés vital para el lector. Si se espacian tediosamente en ciertos puntos, dando todo detalle que se les ocurra, su trabajo estará casi perdido. El interés del lector no será bastante profundo para estudiar el asunto hasta el final. Se pueden hacer confusos los puntos más esenciales de la verdad si se presta atención a todo detalle minucioso. Se abarca mucho terreno, pero la obra a la cual se dedica tanta labor no producirá todo el bien que podría hacer si despertara interés general.

En esta época, cuando fábulas agradables surgen a la superficie y atraen la mente, la verdad presentada en estilo fácil, apoyada en algunas pocas pruebas indubitables, es mejor que la investigación destinada a hacer un abrumador despliegue de evidencias; porque entonces las diversas mentes no considerarán el argumento tan distinto como antes de que las evidencias les fueran presentadas. Para muchos, los asertos positivos resultan mucho más convincentes que los largos argumentos. Los tales toman muchas cosas por sentadas y las pruebas no les ayudan a decidir el caso.

JOYAS DE LOS TESTIMONIOS 1, p. 293,294
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Saturday, May 24, 2014

Por qué reprende Dios a su pueblo*


Sobre todos los demás pueblos del mundo, los adventistas del séptimo día debieran ser modelos de piedad, santos de corazón y conducta. Afirmé en presencia de N*** que del pueblo escogido por Dios como su tesoro peculiar, se requería que fuese elevado, refinado y santificado, partícipe de la naturaleza divina, habiendo escapado a la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia. Si los que hacen tan alta profesión de fe se complacen en el pecado y la iniquidad, su culpa será muy grande. El Señor reprende los pecados de uno para que los demás también se sientan amonestados y teman.

Las amonestaciones y reprensiones no se dan a los que yerran entre los adventistas porque su vida sea más censurable que la de los profesos cristianos de las iglesias nominales, ni porque su ejemplo o sus actos sean peores que los de los adventistas que no quieren prestar obediencia a los requisitos de la ley de Dios; sino porque tienen gran luz, y porque por su profesión de fe han asumido la posición de pueblo especial y escogido de Dios, y llevan la ley de Dios escrita en su corazón. Al prestar obediencia a las leyes de su gobierno manifiestan su lealtad al Dios del Cielo. Son los representantes de Dios en la tierra. Cualquier pecado que haya en ellos los separa de Dios, y de una manera especial, deshonra su nombre y brinda a los enemigos de su santa ley la ocasión de echar oprobio sobre su causa y su pueblo, a quien ha llamado “linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido” (1 Pedro 2:9), a fin de que manifiesten las alabanzas de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.

Las personas que se oponen a la ley del gran Jehová, y que consideran virtud especial el hablar, escribir y actuar en la forma más acerba y odiosa para revelar el desprecio que sienten por aquella ley, pueden hacer una exaltada profesión de amar a Dios y aparentar mucho celo religioso, como lo hacían los príncipes de los sacerdotes y ancianos judíos; y sin embargo, en el día de Dios, la Majestad del cielo dirá de ellos: “Hallado falto.” “Por la ley es el conocimiento del pecado.” Romanos 3:20. Se enfurecen contra el espejo que habría de descubrirles los defectos de su carácter, porque les señala sus pecados. Los dirigentes adventistas que han rechazado la luz están encendidos de furor contra la santa ley de Dios, como lo estuvo la nación judía contra el Hijo de Dios. Terriblemente engañados, engañan a otros. No quieren acudir a la luz que reprendería sus acciones. No quieren ser enseñados. Pero el Señor reprende y corrige a los que profesan observar su ley. Señala sus pecados y presenta su iniquidad, porque desea separar de ellos todo pecado y perversidad, a fin de que perfeccionen la santidad en su temor, y estén preparados para morir en el Señor, o ser trasladados al cielo. Dios los reprende y corrige, a fin de que sean refinados, santificados, elevados, y finalmente exaltados a su propio trono.

Joyas de los Testimonios 1, p. 261.262

*Testimonios para la Iglesia 2, p.451-453 (1870).
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Monday, May 12, 2014

Las carnes y los estimulantes


Estimados hermanos H***: Recordé que vuestros rostros se hallaban entre los de varias personas a quienes vi necesitadas de que se haga cierta obra para ellas antes de que puedan ser santificadas por la verdad. Abrazasteis la verdad porque veíais que era la verdad, pero ella no se ha apoderado de vosotros. No habéis sentido su influencia santificadora en la vida. Ha estado resplandeciendo la luz sobre vuestra senda con respecto a la reforma pro salud y el deber que incumbe a los hijos de Dios en estos postreros días en cuanto a ejercer templanza en todas las cosas. Vi que estabais entre aquellos que demorarían en ver la luz y en corregir su manera de comer, beber y trabajar. En la medida en que se reciba y se siga la luz, ésta realizará una completa reforma en la vida y el carácter de todos aquellos que son santificados por ella. ...

La Hna. H*** es una mujer cuya sangre está corrompida. Su organismo está lleno de humores escrofulosos por comer carne. El consumo de carne de cerdo en vuestra familia os ha proporcionado sangre de mala calidad. La Hna. H*** necesita limitarse estrictamente a un régimen de cereales, frutas y verduras, cocinadas sin carne ni grasa alguna. Necesitaréis adheriros durante bastante tiempo a un régimen estrictamente saludable para colocaros en mejores condiciones de salud, que os relacionen correctamente con la vida. Es imposible que quienes hacen copioso consumo de carne tengan un cerebro despejado y un intelecto activo.

Os aconsejamos que cambiéis vuestros hábitos de vida; pero al mismo tiempo os recomendamos que lo hagáis con entendimiento. Conozco familias que han cambiado de un régimen a base de carne a otro deficiente. Su alimento está tan mal preparado que repugna al estómago; y estas personas me han dicho que la reforma pro salud no les asienta, pues están perdiendo su fuerza física. Esta es una razón por la cual algunos no han tenido éxito en sus esfuerzos para simplificar su alimentación. Siguen un régimen pobre. Preparan sus alimentos sin esmero ni variación. No debe haber muchas clases de alimentos en una comida, pero cada comida no debe estar compuesta invariablemente de las mismas clases de alimentos. El alimento debe prepararse con sencillez, aunque en forma esmerada para que incite al apetito. Debéis eliminar la grasa de vuestra alimentación. Contamina cualquier alimento que preparéis. Comed mayormente frutas y verduras.

Joyas de los Testimonios
Tomo 1, pp. 193, 194.
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Wednesday, March 19, 2014

Llamados a ser testigos


Llamados a ser testigos* 


Testimonios para la Iglesia 9:19-29 (1909).

En un sentido muy especial, los adventistas del séptimo día han sido colocados en el mundo como centinelas y transmisores de luz. A ellos ha sido confiada la tarea de dirigir la última amonestación a un mundo que perece. La Palabra de Dios proyecta sobre ellos una luz maravillosa. Una obra de la mayor importancia les ha sido confiada: proclamar los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Ninguna otra obra puede ser comparada con ésta y nada debe desviar nuestra atención de ella.

Las verdades que debemos proclamar al mundo son las más solemnes que jamás hayan sido confiadas a seres mortales. Nuestra tarea consiste en proclamarlas. El mundo debe ser amonestado, y el pueblo de Dios tiene que ser fiel a su cometido. No debe dejarse arrastrar a la especulación, ni asociarse con los incrédulos en empresas comerciales; porque eso entorpecería su acción en la obra de Dios.

Cristo dice a los suyos: “Vosotros sois la luz del mundo.” Mateo 5:14. No es un hecho de poca importancia que Dios nos haya revelado con tanta claridad sus planes y sus consejos. Comprender la voluntad de Dios, tal como está revelada en la segura palabra profética, es para nosotros un maravilloso privilegio, pero nos impone una pesada responsabilidad. Dios espera que impartamos a otros el conocimiento que nos ha dado. Según su plan, los factores divinos y humanos deben unirse para proclamar el mensaje de amonestación.

Joyas de los Testimonios 3, p.288




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