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Saturday, July 16, 2016

Un poder misterioso que convence



Capítulo 3—Un poder misterioso que convence

¿Como se justificará el hombre con Dios? ¿Cómo se hará justo el pecador? Sólo por intermedio de Cristo podemos ser puestos en armonía con Dios y con la santidad; pero ¿cómo debemos ir a Cristo? Muchos formulan hoy la misma pregunta que hizo la multitud el día de Pentecostés, cuando, convencida de pecado, exclamó: “¿Qué haremos?” La primera palabra de la contestación del apóstol Pedro fué: “Arrepentíos.” Poco después, en otra ocasión, dijo: “Arrepentíos pues, y volveos a Dios; para que sean borrados vuestros pecados.”1CC 23.1

El arrepentimiento comprende tristeza por el pecado y abandono del mismo. No renunciamos al pecado a menos que veamos su pecaminosidad. Mientras no lo repudiemos de corazón, no habrá cambio real en nuestra vida.CC 23.2

Muchos no entienden la naturaleza verdadera del arrepentimiento. Muchas personas se entristecen por haber pecado, y aun se reforman exteriormente, porque temen que su mala vida les acarree sufrimientos. Pero esto no es arrepentimiento en el sentido bíblico. Lamentan el dolor más bien que el pecado. Tal fué el pesar de Esaú cuando vió que había perdido su primogenitura para siempre. Balaam, aterrorizado por el ángel que estaba en su camino con la espada desenvainada, reconoció su culpa porque temía perder la vida, mas no experimentó un sincero arrepentimiento del pecado; no cambió de propósito ni aborreció el mal. Judas Iscariote, después de traicionar a su Señor, exclamó: “¡He pecado entregando la sangre inocente!”2CC 23.3

Esta confesión fué arrancada a su alma culpable por un tremendo sentimiento de condenación y una pavorosa expectación de juicio. Las consecuencias que habría de cosechar le llenaban de terror, pero no experimentó profundo quebrantamiento de corazón ni dolor en su alma por haber traicionado al Hijo inmaculado de Dios y negado al Santo de Israel. Cuando el faraón de Egipto sufría bajo los juicios de Dios, reconocía su pecado a fin de escapar al castigo, pero volvía a desafiar al Cielo tan pronto como cesaban las plagas. Todos los mencionados lamentaban los resultados del pecado, pero no experimentaban pesar por el pecado mismo.


Saturday, May 2, 2015

La promesa del espíritu



El Señor quiere que los suyos sean sanos en la fe: que no ignoren la gran salvación que les es tan abundantemente ofrecida. No han de mirar hacia adelante pensando que en algún tiempo futuro se hará una gran obra a su favor, pues ahora es completa la obra. El creyente no es exhortado a que haga paz con Dios. Nunca lo ha hecho ni jamás podrá hacerlo. Ha de aceptar a Cristo como su paz, pues con Cristo están Dios y la paz. Cristo dio fin al pecado llevando su pesada maldición en su propio cuerpo en el madero, y ha quitado la maldición de todos los que creen en él como en un Salvador personal. Pone fin al poder dominante del pecado en el corazón, y la vida y el carácter del creyente testifican de la naturaleza genuina de la gracia de Cristo. A los que le piden, Jesús les imparte el Espíritu Santo, pues es necesario que cada creyente sea liberado de la corrupción, así como de la maldición y condenación de la ley. Mediante la obra del Espíritu Santo, la santificación de la verdad, el creyente llega a ser idóneo para los atrios del cielo, pues Cristo actúa dentro de él y la justicia de Cristo está sobre él. Sin esto, ningún alma tendrá derecho al cielo. No disfrutaríamos del cielo a menos que estuviéramos calificados para su santa atmósfera por la influencia del Espíritu y de la justicia de Cristo.

A fin de ser candidatos para el cielo, debemos hacer frente a los requerimientos de la ley: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Lucas 10:27. Sólo podemos hacer esto al aferrarnos por fe de la justicia de Cristo. Contemplando a Jesús recibimos en el corazón un principio viviente y que se expande; el Espíritu Santo lleva a cabo la obra y el creyente progresa de gracia en gracia, de fortaleza en fortaleza, de carácter en carácter. Se amolda a la imagen de Cristo hasta que en crecimiento espiritual alcanza la medida de la estatura plena de Cristo Jesús. Así Cristo pone fin a la maldición del pecado y libera al alma creyente de su acción y efecto.

Sólo Cristo puede hacer esto, pues “debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del mundo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”. Hebreos 2:17, 18. La reconciliación significa que desaparece toda barrera entre el alma y Dios, y que el pecador comprende lo que significa el amor perdonador de Dios. Debido al sacrificio hecho por Cristo para los hombres caídos, Dios puede perdonar en justicia al transgresor que acepta los méritos de Cristo. Cristo fue el canal por cuyo medio pudieron fluir la misericordia, el amor y la justicia del corazón de Dios al corazón del pecador. “El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9.

En la profecía de Daniel se registra de Cristo que “la iniquidad” y traería “la justicia perdurable”. Daniel 9:24. Toda alma puede decir: “Mediante su perfecta obediencia, Cristo ha satisfecho las demandas de la ley y mi única esperanza radica en acudir a él como mi sustituto y garantía, el que obedeció la ley perfectamente por mí. Por fe en sus méritos, estoy libre de la condenación de la ley. Me reviste con su justicia, que responde a todas las demandas de la ley. Estoy completo en Aquel que produce la justicia eterna. El me presenta a Dios con la vestimenta inmaculada en la cual no hay una hebra que fue entretejida por instrumento humano alguno. Todo es de Cristo y toda la gloria, el honor y la majestad han de darse al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”.

Muchos piensan que deben esperar un impulso especial a fin de que puedan ir a Cristo; pero sólo es necesario acudir con sinceridad de propósito, decidiendo aceptar los ofrecimientos de misericordia y gracia que nos han sido extendidos. Hemos de decir: “Cristo murió para salvarme. El deseo del Señor es que sea salvado, e iré a Jesús sin demora, tal como soy. Me aventuraré a aceptar su promesa. Cuando Cristo me atraiga, responderé”. El apóstol dice: “Con el corazón se cree para justicia”. Romanos 10:10. Nadie puede creer con el corazón para justicia y obtener así la justificación por la fe mientras continúe en la práctica de aquellas cosas que prohíbe la Palabra de Dios, o mientras descuide cualquier deber conocido.


Mensajes Selectos Tomo 1, p. 462-464.
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Saturday, September 20, 2014

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?


1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración á Dios sobre Israel, es para salud.

2 Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme á ciencia.

3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la justicia de Dios.

4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree.

5 Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.

6 Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo á Cristo:)

7 O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.)

8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos:

9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.

11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan:

13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ­Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!

16 Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído á nuestro anuncio?

17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.

18 Mas digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la fama de ellos, Y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.

19 Mas digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré á celos con gente que no es mía; Con gente insensata os provocaré á ira.

20 E Isaías determinadamente dice: Fuí hallado de los que no me buscaban; Manifestéme á los que no preguntaban por mí.

21 Mas acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos á un pueblo rebelde y contradictor.

Romanos 10
Reina-Valera Antigua (RVA)
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Saturday, June 29, 2013

Cristo y Su Justicia




Cristo y Su Justicia zip

Introducción

1. ¿Cómo consideraremos a Cristo?
2. ¿Es Cristo Dios?
3. Cristo como Creador
4. ¿Es Cristo un ser creado?
5. Dios manifestado en carne
6. Importantes lecciones prácticas
7. Cristo, el Legislador
8. La justicia de Dios
9. El Señor, nuestra justicia
10. Aceptos en el Amado
11. La victoria de la fe
12. Esclavos y libres
13. Ilustraciones prácticas de liberación de la esclavitud


NUEVO!! Cristo y su justicia, por Ellet J. Waggoner

¿Cuál es el verdadero significado de la rectitud por la fe? ¿Cómo puede ser esto prácticamente se aplica a nuestras vidas? ¿Estamos obligados a continuar en esta ronda de pecado y arrepentimiento, el arrepentimiento y el pecado para siempre? Este libro ofrece respuestas prácticas a estas preguntas y más. Usted será bendecido por las respuestas.


Leer el texto del Libro Aquí


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Thursday, August 16, 2012

Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado


1 Hermanos, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración á Dios sobre Israel, es para salud.

2 Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme á ciencia.

3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la justicia de Dios.

4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree.

5 Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.

6 Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo á Cristo:)

7 O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.)

8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos:

9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.

11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan:

13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ­Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!

16 Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído á nuestro anuncio?

17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.

18 Mas digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la fama de ellos, Y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.

19 Mas digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré á celos con gente que no es mía; Con gente insensata os provocaré á ira.

20 E Isaías determinadamente dice: Fuí hallado de los que no me buscaban; Manifestéme á los que no preguntaban por mí.

21 Mas acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos á un pueblo rebelde y contradictor.


Romanos 10

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Saturday, January 7, 2012

La Clave de la Historia


Guarda, ¿qué de la noche? El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid. (Isa. 21: 11 úp. 12).

La comprensión de la esperanza en la segunda venida de Cristo es la clave que abre toda la historia futura, y explica todas las lecciones del porvenir.

Ahora debe oírse a lo largo de toda la línea la voz del centinela: "La mañana viene, y después la noche". La trompeta debe producir una nota certera porque estamos en el gran día de la preparación del Señor.

Las verdades de la profecía están unidas, y al estudiarlas, forman un hermoso conjunto de verdades prácticas. Todos los discursos que damos han de revelar claramente que estamos esperando, trabajando y orando por la venida del Hijo de Dios. Su venida es nuestra esperanza. Esta esperanza ha de estar vinculada con todas nuestras palabras y obras, con todas nuestras asociaciones y relaciones. . .

La segunda venida del Hijo del hombre ha de ser el tema maravilloso que se mantenga ante la gente. He aquí un tema que no debe descartarse de nuestros discursos. Las realidades eternas deben mantenerse ante la mente, y las atracciones del mundo aparecerán como son, completamente inútiles, como vanidades. ¿Qué hemos de hacer con las vanidades del mundo, sus alabanzas, sus riquezas, sus honores, o sus placeres?

Somos peregrinos y extranjeros que esperamos la bienaventurada esperanza, la manifestación gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y oramos por ella. Si creemos esto y lo manifestamos en nuestra vida práctica, ¡qué acción vigorosa inspirarán esta fe y esta esperanza; qué ferviente amor mutuo; qué vida cuidadosa y santa para la gloria de Dios; y en el respeto que manifestemos por la remuneración, qué nítidas líneas de demarcación nos distinguirán con evidencia del mundo!

La verdad de que Cristo viene debe ser mantenida ante toda mente.
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Maranata, p.13.
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Friday, December 23, 2011

El justo por la fe vivirá




 8Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar á los Gentiles, evangelizó antes á Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.   
9Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham.
10Porque todos los que son de las obras de la ley, están bajo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
11Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá.
12La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos.
13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero:)
14Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.
  
Gálatas 3

Saturday, December 10, 2011

EL DEBER FRENTE AL TIEMPO DE ANGUSTIA


El Señor me ha mostrado repetidas veces que seria contrario a la Biblia el hacer cualquier provisión para nuestras necesidades temporales durante el tiempo de angustia. Vi que si los santos guardaran alimentos almacenados o en el campo en el tiempo de angustia, cuando hubiese en la tierra guerra, hambre y pestilencia, manos violentas se los arrebatarían y extraños segarían sus campos. Será entonces tiempo en que habremos de confiar por completo en Dios, y él nos sostendrá. Vi que nuestro pan y nuestras aguas nos estarán asegurados en aquel tiempo, y no sufriremos escasez ni hambre; porque Dios puede preparar mesa para nosotros en el desierto. Si fuese necesario, mandaría cuervos para que nos alimentasen, como alimentó a Elías, o haría bajar maná del cielo, como lo hizo en favor de los israelitas.

En el tiempo de angustia, de nada les valdrán a los santos las casas ni las tierras, porque entonces tendrán que huir delante de turbas enfurecidas, y en aquel entonces no podrán deshacerse de sus bienes para hacer progresar la causa de la verdad presente. Me fue mostrado que la voluntad de Dios es que, antes que venga el tiempo de angustia, los santos se libren de cuanto los estorbe y hagan pacto con Dios por medio de sacrificio. Si ponen sus propiedades sobre el altar y preguntan fervorosamente a Dios cuál es su deber, les enseñará cuándo habrán de deshacerse de aquellas cosas. Entonces estarán libres en el tiempo de angustia y no habrá trabas que los detengan.

Vi que si algunos se aferraban a sus propiedades y no preguntaban al Señor en qué consistía su deber, él no se lo hará conocer y les permitirá conservar sus propiedades, pero en el tiempo de angustia éstas se levantarán delante de ellos como una montaña para aplastarlos, y ellos tratarán de deshacerse de ellas, pero no podrán. Oí a algunos lamentarse así: "La causa languidecía, los hijos de Dios morían por carecer de la verdad, y nosotros no hicimos esfuerzos para suplir la falta; ahora nuestras propiedades no tienen valor. ¡Ojalá que nos hubiésemos librado de ellas y hecho tesoros en los cielos!" Vi que un sacrificio no crece, sino que decrece y es consumido. También vi que Dios no ha pedido a todos sus hijos que se deshagan de sus propiedades al mismo tiempo; pero si ellos desean que se les enseñe, él les hará saber, en tiempo de necesidad, cuándo y cuánto deben vender. En tiempos pasados, se les pidió a algunos que se deshicieran de sus propiedades para sostener la causa bendita, mientras que a otros se les permitió guardar la suya hasta un momento de necesidad. Entonces, a medida que la causa lo necesite, es su deber vender.

Vi que el mensaje: "Vended lo que poseéis, y dad limosna," no ha sido dado claramente por algunos, y el objeto de las palabras de nuestro Salvador no ha sido presentado con claridad. El objeto que se tiene al vender no es dar a los que pueden trabajar y sostenerse a sí mismos, sino difundir la verdad. Es un pecado sostener en la ociosidad a aquellos que podrían trabajar. Algunos han asistido celosamente a todas las reuniones, no para glorificar a Dios, sino por los "panes y los peces." Habría sido mejor que los tales se quedasen en casa "haciendo con sus manos lo que es bueno," para suplir las necesidades de sus familias y tener algo que dar para sostener la preciosa causa de la verdad presente. Ahora es el momento de que nos hagamos tesoros en el cielo y pongamos nuestro corazón en orden, preparándolo para el tiempo de angustia. Unicamente los que tengan manos limpias y corazones puros subsistirán en aquel tiempo de prueba. Ahora es cuando debe estar la ley de Dios en nuestra mente, en nuestra frente, y escrita en nuestros corazones.

El Señor me ha mostrado el peligro en que estamos de dejar que nuestra mente se llene de pensamientos y congojas mundanales. Vi que algunos ánimos son alejados de la verdad presente y del amor a la Santa Biblia porque leen libros excitantes; otros se llenan de perplejidad y congoja acerca de lo que han de comer, beber y vestir. Algunos sitúan demasiado lejos en su expectación la venida del Señor. El tiempo ha durado algunos años más de lo que habían esperado, y por lo tanto piensan que puede continuar algunos años más, y de esta manera su atención se desvía de la verdad presente hacia el mundo. Vi que hay gran peligro en estas cosas, porque si la mente está embargada por otros asuntos, la verdad presente queda excluida, y no hay en nuestra frente lugar para el sello del Dios vivo. Vi que casi ha terminado el tiempo que Jesús debe pasar en el lugar santísimo, y que el tiempo sólo puede durar un poquito más, El tiempo libre del cual dispongamos debe dedicarse a escudriñar la Biblia, que nos habrá de juzgar en el día postrero.

Amados hermanos y hermanas, dejemos que los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús estén siempre presentes en nuestros pensamientos y que ahuyenten las preocupaciones mundanales. Sean ellos nuestra meditación cuando nos acostamos y cuando nos levantamos. Vivamos y actuemos teniendo plenamente en cuenta la venida del Hijo del hombre. El tiempo del sellamiento es muy corto, y pronto terminará. Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección.



Primeros Escritos, p.56-58.

Wednesday, May 18, 2011

El corazón del último mensaje de Dios


Varios me han escrito preguntándome si el mensaje de la justificación por la fe es el mensaje del tercer ángel, y he contestado: "Es el mensaje del tercer ángel en verdad".- 1MS 437 (1890).

En su gran misericordia el Señor envió un preciosísimo mensaje a su pueblo por medio de los pastores [E. J.] Waggoner y [A.T.] Jones. Este mensaje tenía que presentar en forma más destacada ante el mundo al sublime Salvador, el sacrificio por los pecados del mundo entero. Presentaba la justificación por la fe en el Garante; invitaba a la gente a recibir la justicia de Cristo, que se manifiesta en la obediencia a todos los mandamientos de Dios.

Muchos habían perdido de vista a Jesús. Necesitaban dirigir sus ojos a su divina persona, a sus méritos, a su amor inalterable por la familia humana. Todo el poder es colocado en sus manos, y él puede dispensar ricos dones a los hombres, impartiendo el inapreciable don de su propia justicia al desvalido agente humano. Este es el mensaje que Dios ordenó que fuera dado al mundo. Es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz y acompañado por el abundante derramamiento de su Espíritu.-TM 91-92 (1895).

El mensaje de la justicia de Cristo ha de resonar de un extremo de la tierra hasta el otro para preparar el camino del Señor. Esta es la gloria de Dios que termina la obra del tercer ángel.-2JT 374 (1900).

El último mensaje de clemencia que ha de darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor. Los hijos de Dios han de manifestar su gloria. En su vida y carácter han de revelar lo que la gracia de Dios ha hecho por ellos.-PVGM 342 (1900).


Eventos de los Ultimos Dias, p.203-204.
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Monday, February 7, 2011

El justo vivirá por fe


He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá.

Ahora el justo vivirá por fe; Mas si se retirare, no agradará á mi alma.



Habacuc 2:4; ,,,Hebreos 10:38.

Saturday, January 15, 2011

Porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.


19¿Pues de qué sirve la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador.

20Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno.

21¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.

22Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.

23Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.

24De manera que la ley nuestro ayo fué para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.

25Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo;

26Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

27Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.

28No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

29Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.

Gálatas 3:19-29.

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Thursday, May 20, 2010

Minneápolis,1888




Un momento decisivo en la historia adventista

Gerhard Pfandl

Durante más de cien años, los adventistas hemos mirado al Congreso de la Asociación General de 1888 como un hito histórico, un punto de inflexión de nuestro desarrollo teológico. Es considerada la conferencia teológica más importante de nuestra historia. Aunque duró menos de un mes, el congreso propiamente dicho (17 de octubre al 4 de noviembre) y el Instituto Ministerial (10 al 16 de octubre) dieron una nueva forma al adventismo.

Antecedentes del congreso
Después del gran chasco de 1844, los pioneros se dedicaron a la proclamación de importantes verdades; las llamadas verdades esenciales: el santuario, el espíritu de profecía, los mensajes de los tres ángeles, la inmortalidad condicional, la segunda venida y el sábado. La salvación y la justificación por la fe quedaron en un segundo plano, porque estas verdades ya eran enseñadas por otras iglesias. ¿Por qué enseñarle a un bautista o metodista sobre la salvación, con la cual ya estaban familiarizados? Lo que ellos no conocían era lo relacionado al sábado, el estado de los muertos, la verdad del santuario, etc. Los pioneros se dedicaron a las doctrinas distintivas, especialmente a la del sábado y los diez mandamientos.

Desafortunadamente, debido al fuerte énfasis en la ley, la espiritualidad se vio afectada y muchos se volvieron muy legalistas. El orgullo, la confianza propia y la complacencia ingresaron a nuestras filas, pero faltaba una experiencia viva con Cristo; el gozo y la paz que resultan de una relación con él. Guardar la ley llegó a ser lo esencial. Al ver la situación, Elena White escribió: «Como pueblo hemos predicado la ley hasta que hemos llegado a estar tan secos como los montes de Gilboa, sin rocío ni lluvia. Tenemos que predicar a Cristo en la ley».1

El Instituto Ministerial, 10 al 16 de octubre de 1888
Cuando pensamos en Minneápolis 1888, surgen dos nombres: Alonzo Jones y Elliot Waggoner. Ambos eran amigos y editores de la revista Signs of the Times [Señales de los tiempos] en California. Jones tenía 38 años y había servido en el ejército de los Estados Unidos; era un autodidacta. Waggoner, de 33, había tenido en cambio una educación clásica; estudió medicina y trabajó en el Sanatorio de Battle Creek durante un tiempo. Su corazón, sin embargo, estaba en el evangelismo, y por ello dejó la medicina y pasó a ser ministro.

En la reunión de obreros de una semana de duración que precedió al congreso, un tema que dividió el grupo ministerial fue el conflicto con la ley, registrado en Gálatas 3:24. La pregunta era: ¿qué ley es más importante: la moral o la ceremonial? En 1886, O. Johnson había publicado un artículo en la Review and Herald titulado «Las dos leyes», en el cual declaraba: «La ley de Gálatas es la ley ceremonial».2 Pocos meses después, Waggoner publicó una serie de nueve artículos en la revista Signs, en los cuales afirmaba que la ley de Gálatas es la ley moral. Elena White, quien en ese entonces estaba en Basilea, Suiza, escribió una carta de amonestación a los dos editores de California por publicar artículos que revelaban al mundo que las dos publicaciones de la iglesia diferían en ciertas enseñanzas. No tomó partido por uno u otro, sino que se mostró en desacuerdo por la forma de proceder de ellos.

¿Quién tenía razón? Por supuesto, ambos estaban en lo cierto. Ambas leyes llevan a Cristo. Ocho años después, en 1896, Elena White escribió: «El Espíritu Santo está hablando especialmente de la ley moral en este texto [Gal. 3:24], mediante el apóstol. La ley nos revela el pecado y nos hace sentir nuestra necesidad de Cristo y de acudir a él en procura de perdón y paz».3 En 1888, sin embargo, se rehusó a dar una respuesta, acaso porque tampoco la sabía.

El Congreso de Minneápolis
Las reuniones comenzaron el miércoles 17 de octubre. Asistieron unos noventa delegados en representación de 27 mil miembros. Se habló del progreso de los nuevos campos misioneros, la distribución del trabajo, el evangelismo urbano, un nuevo barco para el Pacífico Sur (Pitcairn), y muchos otros temas. Hoy en día, sin embargo, todos los temas suelen ser dejados de lado y lo que aún recordamos es que «el Señor en su gran misericordia envió un muy precioso mensaje a su pueblo por medio de los pastores Waggoner y Jones […]. Presentaba la justificación por la fe en el Garante [Cristo]; invitaba al pueblo a recibir la justicia de Cristo, que se manifestaba en la obediencia a todos los mandamientos de Dios».4

Se le pidió a Waggoner que presentara una serie de conferencias sobre justificación por la fe. No sabemos exactamente qué dijo, porque recién a partir de 1891 se comenzaron a registrar los temas bíblicos de los congresos de la Asociación General, pero de acuerdo con lo que escribió antes y después de Minneápolis, tenemos una idea de lo que enseñó.

Hasta 1888 se creía mayormente que la justicia aceptable a Dios podía ser lograda (con la ayuda del Espíritu Santo, por supuesto) por la obediencia a los mandamientos. En otras palabras, se veía a la santificación como la base de la salvación.

La obra de Cristo en la justificación era vista mayormente en relación con los pecados del pasado. Un artículo no firmado, en los primeros números de la revista Signs, expresaba: «Como todos han violado la ley de Dios y no pueden por sí mismos obedecer sus justos requerimientos, dependemos de Cristo, en primer lugar para nuestra justificación de las ofensas del pasado y, en segundo, para obedecer por gracia su santa ley en el futuro».5

Pero entonces apareció Waggoner y dijo: (1) la obediencia del hombre jamás puede satisfacer la ley divina; (2) la justicia imputada de Cristo por sí sola es la base de la aceptación de Dios por nosotros; y (3) necesitamos estar cubiertos constantemente por la justicia de Cristo, no solo por causa de nuestros pecados pasados.

¿Qué reacción tuvieron los oyentes? Algunos aceptaron y apoyaron el mensaje de Waggoner (E. White, W. White, S. Haskell, etc.) y otros lo rechazaron (U. Smith, J. Morrison, L. Conradi, etc.), pero la mayoría se mostraba indecisa. No sabían qué creer. Los que se oponían lo expresaron abiertamente. En cierto momento Elena White se sintió tan desanimada que quiso irse de allí, pero el ángel del Señor le dijo: «No lo hagas; Dios tiene una obra para ti en este lugar. La gente está repitiendo la rebelión de Coré, Datán y Abiram».6

Eventualmente, la mayoría de los que se oponían cambiaron de actitud y aceptaron el mensaje de la justificación por la fe, aunque algunos dejaron la iglesia.

Después del congreso Elena White se unió a Jones y Waggoner para comunicar el mensaje de la justificación por la fe a las iglesias. Fueron a reuniones netamente espirituales, a reuniones de obreros y a escuelas bíblicas, de una costa a la otra de los Estados Unidos. En 1889 ella escribió: «Jamás he presenciado semejante obra de reavivamiento, que al mismo tiempo esté libre de cualquier excitación indebida».7 Después de Minneápolis se produjeron muchos libros sobre el tema de la justificación por la fe, como por ejemplo El camino a Cristo y El Deseado de todas las gentes.

Es importante entender lo que sucedió en Minneápolis porque algunos actualmente afirman que la iglesia rechazó ese mensaje, y hacen un llamado al arrepentimiento corporativo. Otros afirman que el tema principal de Waggoner era la naturaleza de Cristo. Dado que en el libro Cristo y su justicia (1890) expresó que Cristo asumió la carne pecaminosa con tendencias pecaminosas, se afirma que la iglesia ha rechazado el mensaje porque jamás ha aceptado oficialmente que Cristo tuvo tendencias al pecado. Sin embargo, no hay evidencias de que Waggoner se haya dedicado a la naturaleza de Cristo en Minneápolis. Su énfasis estaba en la relación de la justicia de Cristo con la ley.

Minneápolis 1888 fue un punto de inflexión en la historia de la Iglesia Adventista. Gracias a Waggoner y Jones, y con el apoyo de Elena White, la iglesia fue preservada de una comprensión incompleta del evangelio.

1 «Christ Prayed for Unity Among the Disciples», Review and Herald (11 de marzo de 1890).
2 «The Two Laws», Review and Herald (16 de marzo de 1886).
3 Mensajes selectos, vol. 1, p. 275.
4 Testimonios para ministros, p. 89.
5 «Fundamental Principles», Signs of the Times (4 de junio de 1874).
6 Carta 2a, 1892.
7 Review and Herald (5 de marzo de 1889).

Gerhard Pfandl, oriundo de Austria, es uno de los editores asociados del Instituto de Investigaciones Bíblicas de la Asociación General en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos.



Fuente: http://spanish.adventistworld.org/index.php?option=com_content&view=article&id=537
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Thursday, January 14, 2010

Mas si se retirare, no agradará á mi alma



35No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón:

36Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

37Porque aun un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.

38Ahora el justo vivirá por fe; Mas si se retirare, no agradará á mi alma.

39Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdición, sino fieles para ganancia del alma.

Hebreos 10:35-39.
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Saturday, December 5, 2009

Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia


Romanos 4


1¿QUÉ, pues, diremos que halló Abraham nuestro padre según la carne?

2Que si Abraham fué justificado por la obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Dios.

3Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia.

4Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda.

5Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia.

6Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras,

7Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.

8Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado.

9¿Es pues esta bienaventuranza solamente en la circuncisión ó también en la incircuncisión? porque decimos que á Abraham fué contada la fe por justicia.

10¿Cómo pues le fué contada? ¿en la circuncisión, ó en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.

11Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también á ellos les sea contado por justicia;

12Y padre de la circuncisión, no solamente á los que son de la circuncisión, más también á los que siguen las pisadas de la fe que fué en nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

13Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

14Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa.

15Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

16Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

17(Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto) delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.

18El creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes, conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu simiente.

19Y no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años,) ni la matriz muerta de Sara;

20Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fué esforzado en fe, dando gloria á Dios,

21Plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo.

22Por lo cual también le fué atribuído á justicia.

23Y no solamente por él fué escrito que le haya sido imputado;

24Sino también por nosotros, á quienes será imputado, esto es, á los que creemos en el que levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro,

25El cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación.
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Thursday, October 29, 2009

Sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores


Santiago 1


1JACOBO, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, á las doce tribus que están esparcidas, salud.

2Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones;

3Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia.

4Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa.

5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.

6Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.

7No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.

8El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos.

9El hermano que es de baja suerte, gloríese en su alteza:

10Mas el que es rico, en su bajeza; porque él se pasará como la flor de la hierba.

11Porque salido el sol con ardor, la hierba se secó, y su flor se cayó, y pereció su hermosa apariencia: así también se marchitará el rico en todos sus caminos.

12Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman.

13Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno:

14Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado.

15Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte.

16Amados hermanos míos, no erréis.

17Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

18El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:

20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

21Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas.

22Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.

23Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

24Porque él se consideró á sí mismo, y se fué, y luego se olvidó qué tal era.

25Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho.

26Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana.

27La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.
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Thursday, October 22, 2009

Abraham, siendo llamado, obedeció para salir


8Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.

9Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:

10Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios.

11Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido.

12Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena inmunerable que está á la orilla de la mar.

13Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.

14Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan una patria.

15Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenían tiempo para volverse:

16Empero deseaban la mejor, es á saber, la celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les había aparejado ciudad.
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Monday, October 5, 2009

Confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra


8Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.

9Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:

10Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios.

11Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido.

12Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena inmunerable que está á la orilla de la mar.

13Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.

14Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan una patria.

15Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenían tiempo para volverse:

16Empero deseaban la mejor, es á saber, la celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les había aparejado ciudad.

17Por fe ofreció Abraham á Isaac cuando fué probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas,

18Habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente:

19Pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar; de donde también le volvió á recibir por figura.
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36Otros experimentaron vituperios y azotes; y á más de esto prisiones y cárceles;

37Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos á cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;

38De los cuales el mundo no era digno; perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

39Y todos éstos, aprobados por testimonio de la fe, no recibieron la promesa;

40Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen perfeccionados sin nosotros.



Hebreos 11 :8-19, 36-40.


Thursday, September 10, 2009

Los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.


24Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es agitada por el viento?

25Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de vestidos delicados? He aquí, los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.

26Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y aun más que profeta.

27Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, El cual aparejará tu camino delante de ti.

28Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

29Y todo el pueblo oyéndole, y los publicanos, justificaron á Dios, bautizándose con el bautismo de Juan.

30Mas los Fariseos y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados de él.

31Y dice el Señor: ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación, y á qué son semejantes?

32Semejantes son á los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos á los otros, y dicen: Os tañimos con flautas, y no bailasteis: os endechamos, y no llorasteis.

33Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan, ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.

34Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

35Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.


Lucas 7:24-35