En la Casina Pio IV el Romano Pontífice encuentra a los participantes en el Encuentro promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral con los jefes de las compañías petrolíferas mundiales. En el discurso, incisivo y apremiante, el Papa afirma: La crisis ecológica actual, especialmente el cambio climático, amenaza el futuro de la familia humana y esto no es una exageración
Barbara Castelli - Ciudad del Vaticano
“Las generaciones futuras están a punto de heredar un mundo en ruinas. Nuestros hijos y nietos no deberían tener que pagar el costo de la irresponsabilidad de nuestra generación”. Es un discurso claro e incisivo el que el Papa Francisco dirige a los participantes en el Encuentro sobre el tema “La transición energética y la protección de la casa común”, organizado en el Vaticano por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Dirigiéndose, entre otros, a los jefes de las empresas petroleras del mundo, el Pontífice expresa su satisfacción por esta segunda cita en Roma: un signo positivo del “compromiso constante de trabajar juntos en un espíritu de solidaridad con el fin de dar pasos concretos para la protección de nuestro planeta”.
La familia humana está en peligro
“La crisis ecológica actual, especialmente el cambio climático”, reconoce el Santo Padre “amenaza el futuro de la familia humana y esto no es una exageración”. Durante demasiado tiempo, de hecho, los análisis científicos han sido ignorados, mirando “con desprecio e ironía” las relativas “predicciones catastróficas”. El Papa también se refiere al Informe especial sobre el impacto del calentamiento global de 1.5ºC sobre los niveles preindustriales por parte del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el cual “advierte claramente”, dice, de las consecuencias del fracaso en la consecución de los Acuerdos de París.
«El Informe también advierte de que falta solo poco más de una década para alcanzar esta barrera del calentamiento global. Ante tal emergencia climática, debemos tomar las medidas oportunas para no cometer una grave injusticia con los pobres y las generaciones futuras».
