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Sunday, December 31, 2017

Caso de la Iglesia chilena preocupa en el Vaticano




Autor: Juan Paulo Iglesias, Roma/ Sergio Rodríguez


En la Curia romana, la situación que atraviesa la Iglesia Católica en el país se sigue con atención y se discutió en febrero, durante la tradicional cita de los obispos de Chile con el Papa. Incluso, los distintos dicasterios han abierto carpetas sobre lo que ya se conoce como el “caso chileno”.




El 23 de febrero pasado, en un gesto inédito, el Papa Francisco recibió, por segunda vez en menos de 72 horas, a los obispos chilenos que se encontraban de visita en el Vaticano. Los miembros de la Conferencia Episcopal habían viajado a Roma para cumplir la tradicional visita ad limina, cita que periódicamente mantienen los episcopados locales con el Papa para discutir sobre los problemas y desafíos de la Iglesia en las distintas regiones del mundo. Sin embargo, esta vez el encuentro que habitualmente se realiza en un solo día se extendió a una segunda jornada.

El hecho no pasó desapercibido para la prensa especializada. “No una, sino dos veces se reunió el Papa Francisco con los obispos chilenos. Después de la larga visita ad limina del lunes 20 de febrero, se realizó una segunda, de tonos decididamente más informales, con la presencia de siete jefes de dicasterios de la Curia romana”, escribió en el diario La Stampa el vaticanista Salvatore Cernuzio. Mientras, la Oficina de Prensa del Vaticano señaló que “el Papa busca realizar visitas ad limina de una manera más eficaz, diferentes al modelo estándar”.

Las reuniones, que se realizaron cuatro meses antes de que se anunciara la próxima visita del Papa a Chile, se extendieron por más de tres horas. Quienes conocieron de cerca el contenido de esos encuentros reconocen que, además de abordar la misión de la Iglesia en Chile, se discutieron temas complejos, como los delitos canónicos cometidos por sacerdotes, los escándalos de pedofilia, la fuerte baja de las vocaciones y el rol de las escuelas católicas dentro del proceso de reforma a la educación. Pero también se tocó otro asunto que inquieta especialmente a la Curia: la caída en la valoración y credibilidad de la Iglesia chilena.

El propio presidente de la Conferencia Episcopal, Santiago Silva, señaló luego, en una entrevista publicada una semana después en L’Osservatore Romano -el diario vaticano-, que uno de los desafíos que preocupa a la Iglesia en Chile “es el cierto descrédito (que ha experimentado) por los casos de abusos sexuales por parte del clero (…). De eso hablamos con el Santo Padre”. Aunque el propio Silva precisó también a La Tercera que “la visita ad limina no se redujo solo a tratar temas complejos y negativos, si bien los abordamos en profundidad” (ver entrevista pág. 4).

El asunto ha motivado no sólo que en diversos dicasterios del gobierno central de la Iglesia Católica se hayan abierto carpetas dedicadas exclusivamente a la situación de Chile, sino que incluso se esté hablando del “caso chileno”. “Hay una preocupación acá en la Iglesia central de la realidad de la Iglesia chilena. Están bastante atentos, porque han visto este cambio adverso en estos últimos años”, dijo el sacerdote jesuita Marcelo Gidi, doctor en Derecho Canónico, quien vive en Roma y es académico de la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana en esa ciudad.

Según Gidi, en el Vaticano hay una atención especial por el tema, porque la situación experimentada por la Iglesia chilena no tiene parangón en el mundo.

En la década pasada, según el estudio de valoración de la consultora The Lab Y&R, la apreciación pública de la Iglesia Católica chilena cayó 43 puntos, de un 91,8 en 2001 a un 48,6 en 2010. Y un reciente estudio de Latinobarómetro mostró que hoy solo un 36% de los chilenos muestra confianza en esa institución, el número más bajo de toda Latinoamérica, lejos del 77% de Paraguay o incluso del 55% de Argentina, país donde tradicionalmente la popularidad de la Iglesia Católica no ha sido alta. Además, según la última encuesta Bicentenario de la Universidad Católica, quienes reconocen profesar el catolicismo bajaron entre 2007 y 2017 de 66% a 59%.
La Iglesia y los cambios

“En el Vaticano llama la atención la pérdida de credibilidad y de impacto social de una Iglesia que era particularmente bien considerada en el continente”, señaló el sacerdote Fernando Montes, quien en noviembre pasado estuvo en Roma invitado por la embajada de Chile ante la Santa Sede y tuvo oportunidad de conversar con miembros de distintos dicasterio e incluso reunirse con el Papa. Según Montes, “muchos consideran que en el país la Iglesia está más interesada por los problemas familiares y sexuales que por los temas propiamente de justicia social”.

De acuerdo al obispo de Rancagua, Alejandro Goic, quien participó en el encuentro ad limina, “en el Vaticano viven ocupados y preocupados por lo que acontece en el mundo y en las iglesias particulares de cada país (…). Pudimos percibir el gran conocimiento que tienen de nuestra realidad”. Aunque sostuvo que lo que sucede en Chile responde a un proceso que se vive en muchas partes del mundo.

Para el sacerdote Antonio Delfau, que trabaja desde hace poco más de dos años en la Curia general jesuita en Roma, “Chile está viviendo, desde un punto de vista eclesial, una crisis muy grande. Todas las encuestas lo dicen. Un episcopado chileno que está dividido, una Iglesia que se ha vuelto un poco irrelevante, más aún para quienes vimos la Iglesia de la dictadura y de la posdictadura, que era una Iglesia muy respetada”.

Un hecho que, según él, se explica en parte por los casos de abusos y en parte por la secularización de la sociedad.

En el Vaticano, según comentan quienes conocen la preocupación que existe por la situación chilena, todavía no hay una respuesta clara que explique el fenómeno vivido en los últimos años. “Aún lo están viendo”, señaló un sacerdote chileno en Roma. En todo caso, para Marcelo Gidi el diagnóstico es similar al de Delfau. “Hay una sociedad distinta, unos jóvenes que tienen otros conceptos, otros parámetros”, dijo. Por eso, apuesta a que la visita del Papa ayude a resolver “los problemas que hacen que la Iglesia no tenga la energía para acompañar a la sociedad en estos cambios”.




Friday, April 26, 2013

Los creyentes en Cristo debían huir a un lugar seguro



Jesús declaró a los discípulos los castigos que iban a caer sobre el apóstata Israel y especialmente los que debería sufrir por haber rechazado y crucificado al Mesías. Iban a producirse señales inequívocas, precursoras del espantoso desenlace. La hora aciaga llegaría presta y repentinamente. Y el Salvador advirtió a sus discípulos: “Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fue dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes”. Mateo 24:15, 16; Lucas 21:20. Tan pronto como los estandartes del ejército romano idólatra fuesen clavados en el suelo sagrado, que se extendía varios estadios más allá de les muros, los creyentes en Cristo debían huir a un lugar seguro. Al ver la señal preventiva, todos los que quisieran escapar debían hacerlo sin tardar. Tanto en tierra de Judea como en la propia ciudad de Jerusalén el aviso de la fuga debía ser aprovechado en el acto. Todo el que se hallase en aquel instante en el tejado de su casa no debía entrar en ella ni para tomar consigo los más valiosos tesoros; los que trabajaran en el campo y en los viñedos no debían perder tiempo en volver por las túnicas que se hubiesen quitado para sobrellevar mejor el calor y la faena del día. Todos debían marcharse sin tardar si no querían verse envueltos en la ruina general.

El Conflicto de los Siglos, p.28,29 (en mi librito rojo)
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Tuesday, June 7, 2011

"De seguro que no moriréis"


La obcecación de los hombres de esta generación es indeciblemente sorprendente. Miles de personas rechazan la Palabra de Dios como si no mereciese fe, mientras aceptan con absoluta confianza los engaños de Satanás. Los incrédulos y escarnecedores denuncian el fanatismo, como lo llaman, de los que luchan por la fe de los profetas y de los apóstoles, y se divierten ridiculizando las solemnes declaraciones de las Santas Escrituras referentes a Cristo, al plan de salvación y a la retribución que espera a los que rechazan la verdad. Fingen, tener gran lástima por espíritus tan estrechos, débiles y supersticiosos, que acatan los mandatos de Dios y satisfacen las exigencias de su ley. Hacen alarde de tanto descaro como si en realidad hubiesen hecho un pacto con la muerte y un convenio -con el infierno como si hubiesen elevado una barrera insalvable e indestructible entre ellos y la venganza de Dios. Nada puede despertar sus, temores. Se han sometido tan completamente al tentador, están tan ligados a él y tan dominados por su espíritu, que no tienen ni fuerza ni deseos para escapar de su lazo.

Satanás ha estado preparándose desde hace tiempo para su último esfuerzo para engaitar al mundo. El cimiento de su obra lo puso en la afirmación que hiciera a Eva en el Edén: "De seguro que no moriréis." "En el día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal." (Génesis 3: 4, 5, V.M.) Poco a poco Satanás ha preparado el camino para su obra maestra de seducción: el desarrollo del espiritismo. Hasta ahora no ha logrado realizar completamente sus designios; pero lo conseguirá en el poco tiempo que nos separa del fin. El profeta dice: "Y vi ... tres espíritus inmundos, como ranas: . . . son espíritus de demonios, que obran prodigios; los cuales salen a los reyes de todo el mundo habitado, a juntarlos para la guerra del gran, día del Dios Todopoderoso." (Apocalipsis 16: 13, 14, V.M.) Todos menos los que estén protegidos por el poder de Dios y la fe en su Palabra, se verán envueltos en ese engaño. Los hombres se están dejando adormecer en una seguridad fatal y sólo, despertarán cuando la ira de Dios se derrame sobre la tierra, Dios, el Señor, dice: "También pondré el juicio por cordel, y la justicia por plomada; y la granizada barrerá el refugio de mentiras, y las aguas arrebatarán vuestro escondrijo. Asimismo vuestro pacto con la muerte será anulado, y vuestro convenio con el infierno no quedará en pie cuando pasare el azote, cual torrente, vosotros seréis hollados de este invasor." (Isaías 28: 17, 18, V.M.)

El Conflicto de Los Siglos, p.561.
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Sunday, May 29, 2011

Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham harías


Juan 8

1Y JESUS se fué al monte de las Olivas.

2Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á él: y sentado él, los enseñaba.

3Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,

4Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;

5Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices?

6Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo.

7Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

8Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra.

9Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

10Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?

11Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.

12Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.

13Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.

14Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.

15Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo á nadie.

16Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

17Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.

19Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.

20Estas palabras habló Jesús en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo: y nadie le prendió; porque aun no había venido su hora.

21Y díjoles otra vez Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: á donde yo voy, vosotros no podéis venir.

22Decían entonces los Judíos: ¿Hase de matar á sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

23Y decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados: porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

25Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.

26Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero: y yo, lo que he oído de él, esto hablo en el mundo.

27Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.

28Díjoles pues, Jesús: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo.

29Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que á él agrada, hago siempre.

30Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

31Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.

33Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres?

34Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.

35Y el siervo no queda en casa para siempre: el hijo queda para siempre.

36Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

37Sé que sois simiente de Abraham, mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.

38Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

39Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham harías.

40Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham.

41Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle entonces: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

42Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me amaríais: porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

43¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oir mi palabra.

44Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

45Y porque yo digo verdad, no me creéis.

46¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

47El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

48Respondieron entonces los Judíos, y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y tienes demonio?

49Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro á mi Padre; y vosotros me habéis deshonrado.

50Y no busco mi gloria: hay quien la busque, y juzgue.

51De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.

52Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas, y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.

53¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? y los profetas murieron: ¿quién te haces á ti mismo?

54Respondió Jesús: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;

55Y no le conocéis: mas yo le conozco; y si dijere que no le conozco, seré como vosotros mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.

56Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vió, y se gozó.

57Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto á Abraham?

58Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

59Tomaron entonces piedras para tirarle: mas Jesús se encubrió, y salió del templo; y atravesando por medio de ellos, se fué.
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Monday, March 1, 2010

Aun en la Iglesia Adventista


Tenemos mucho más que temer de enemigos internos que de externos. Los impedimentos para el vigor y el éxito provienen mucho más de la iglesia misma que del mundo. Los incrédulos tienen derecho a esperar que los que profesan ser observadores de los mandamientos de Dios y de la fe de Jesús hagan más que cualesquiera otros para promover y honrar la causa que representan por su vida consecuente, su ejemplo piadoso y su activa influencia. ¡Pero con cuánta frecuencia los profesos defensores de la verdad han demostrado ser los mayores obstáculos para su adelanto! La incredulidad fomentada, las dudas expresadas, las tinieblas abrigadas, animan la presencia de los malos ángeles y despejan el camino para los planes de Satanás.-1MS 142 (1887).
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