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Sunday, December 4, 2016

Jorge Ramos pide al Papa que no olvide a los inmigrantes que Trump quiere deportar







A través de su cuenta de Instagram, el periodista mexicano publicó una foto en la que se les ve frente a frente saludándose con un apretón de manos.









Getty Images










Por: Univision

Publicado: dic 03, 2016 | 03:12 PM EST












El periodista de Univision Jorge Ramos pidió al Papa Francisco que “no se olvide de los inmigrantes que quiere deportar Trump”, en un encuentro fugaz que sostuvieron durante el Foro Global de Fortune-Time, en el Vaticano.



A través de su cuenta de Instagram, el periodista mexicano publicó una foto en la que se les ve frente a frente saludándose con un apretón de manos.








“Mis 10 segundos con el Papa Francisco en el Vaticano. "No se olvide de los inmigrantes que quiere deportar Trump", le pedí. El encuentro fue parte del Foro Global de Fortune + Time”, escribió.

El acercamiento se dio a las 12 horas (local) en el foro donde asistieron alrededor de 400 personas.

Jorge Ramos dijo a Univision Noticias que el Sumo Pontífice le sonrió y está convencido que escuchó su petición. "El Papa estuvo sonriendo, se veía muy bien de salud. Nunca perdió el buen semblante, ni el buen humor”, dijo Ramos.



Desde que Donald Trump se lanzó como candidato por la presidencia de Estados Unidos, el Papa Francisco ha hecho referencia en al menos una ocasión a los planes del magnate sobre levantar un muro y realizar una deportación masiva de inmigantes.







Papa Francisco cuestiona los valores cristianos de Donald Trump /Univision











En febrero de 2016, durante su estancia en México, el líder de la Iglesia Católica cuestionó la fe cristiana de Trump y dijo que "una persona que sólo piensa en la construcción de muros, dondequiera que se encuentren, y no en la construcción de puentes, no es cristiano".



Asimismo, septiembre de 2015, en un discurso en el Capitolio de Washington, el Papa se refirió a Estados Unidos como un país que sigue siendo para muchos una tierra en la que pueden hacer realidad sus sueños y aspiraciones.



"Las personas de este continente no le tememos a los extranjeros porque muchos de nosotros fuimos extranjeros. Lo digo como hijo de inmigrantes, consciente de que muchos de ustedes también descienden de inmigrantes", apuntó.






En el Foro Global de Fortune-Time, donde participó Jorge Ramos, acudió selecto grupo de directores de la lista Fortune 500, miembros de Time 100 y líderes de organizaciones sin ánimos de lucro, académicos, religiosos y sindicales para abordar la necesidad de un sistema económico internacional que promueva el crecimiento y amplíe sus beneficios.






Fuente



Tuesday, February 19, 2013

El Papa que se quedó callado


por Jorge Ramos, Univision.com | Fecha: 02/18/2013




El Papa Benedicto XVI dimitió del trono de San Pedro a partir del 28 de febrero. Un nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica será electo a partir de mediados de marzo.- Getty Images



Lo que hizo Ratzinger con los casos de abuso sexual no debe ser emulado por nadie, religioso o no religioso


El Papa Benedicto XVI será recordado por su renuncia y por haber protegido a miles de sacerdotes pederastas. Y por muy poco más. Joseph Ratzinger pasará a la historia como el Papa que, al enfrentar el principal reto de su pontificado, se quedó callado.

Pudo haber pasado a la historia por proteger a miles de niños que fueron abusados sexualmente por sacerdotes católicos. Pero no lo hizo. Prefirió guardar silencio y encubrir a pederastas criminales. Su silencio destruyó las vidas de menores de edad en todo el mundo.

La renuncia de Benedicto XVI es bienvenida. Dijo que lo hacía por “el bien de la iglesia” y en eso sí tiene razón. Si no tuvo el coraje y la fuerza para denunciar a la justicia civil a los criminales que hay dentro de la misma iglesia, lo mejor es que se vaya. Lo menos que podemos esperar es que el próximo Papa no se quede callado como él.

Joseph Ratzinger desaprovechó todas las oportunidades que tuvo durante décadas para hacer lo moralmente correcto. Desde 1981 al 2005 fue el prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe y, literalmente, cayeron sobre su escritorio miles de casos de abuso sexual a menores de edad cometidos por sacerdotes católicos. Ni una sola vez –ni una- denunció a alguno de esos religiosos a la policía.

Miles de denuncias

En los últimos 50 años se han denunciado más de 9 mil casos de abuso sexual a menores por parte de curas católicos, según la investigación del escritor Jorge Llistosella, autor del libro Abusos Sexuales En La Iglesia Católica. Pero él mismo aclara que esa cifra solo incluye las denuncias que se hicieron públicas. Muchas más quedaron enterradas y escondidas. Y sobre eso, Benedicto XVI no hizo nada.

En febrero del 2004, 14 meses antes de que Benedicto XVI fuera elegido Papa, la Conferencia Episcopal Católica informó que solo en Estados Unidos, de 1950 al 2002, hubo 4,450 sacerdotes católicos involucrados en casos de abuso sexual a menores. Benedicto XVI lo sabía. Al llegar al papado pudo haber ordenado que esos archivos fueran entregados a la policía para meter en la cárcel a esos pederastas. Pero no hizo nada. Permitió que muchos de esos sacerdotes, simplemente, fuera cambiados de ciudad y de parroquia.

Esto no es nuevo. Benedicto XVI actuó con la misma pasividad y complicidad cuando fue obispo de Munich. El fue una de las personas que recibió un documento en 1980 que informaba del cambio de parroquia (de Essen a Munich) del sacerdote pedófilo, Peter Hullerman. En 1986 Hullerman fue declarado culpable por abusar sexualmente de otros niños en la nueva parroquia. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, aseguró a la prensa que Ratzinger “no tuvo conocimiento” del traslado del cura Hullerman. Cierto o no, su comportamiento futuro –tanto como Papa como al frente de la Congregación de la Doctrina de la Fe- demuestra que nunca acostumbró entregar a las autoridades civiles a religiosos pederastas.

El escándalo Maciel

Otro caso. Benedicto XVI recibió miles de documentos sobre los múltiples casos de abuso sexual de Marcial Maciel, el monstruoso fundador de los Legionarios de Cristo. Pero en el 2006, en lugar de convertirlo en un caso ejemplar, lo apartó de “todo ministerio público” y lo protegió de la justicia hasta su muerte. En su viaje a México en el 2012, el Papa se negó a reunirse con las víctimas de Maciel. Todo gesto papal es simbólico y el mensaje de Ratzinger fue inequívoco: sabemos perfectamente de los crímenes de Maciel pero no vamos a hacer nada al respecto.

El Papa, así, creó en la práctica dos sistemas de justicia: un cura católico abusa de un menor de edad y solo es cambiado de parroquia; un civil hace lo mismo y termina en una prisión. Es incomprensible que el máximo jerarca de una iglesia de 1,200 millones de feligreses haya tomado la decisión de proteger a los pederastas y no a sus víctimas. Eso va en contra de los mismos preceptos del catolicismo.

No creo en la infalibilidad del Papa. Tampoco creo que en este tema actuó con sabiduría. Por el contrario, creo que Benedicto XVI se equivocó garrafalmente el tratar de encubrir uno de los peores escándalos en la historia reciente de la iglesia católica. Benedicto XVI, lejos de estar por arriba de los hombres (como suponen muchos católicos), demostró ser un líder temeroso, acobardado y pésimo ejemplo para otros sacerdotes. Lo que hizo Ratzinger con los casos de abuso sexual no debe ser emulado por nadie, religioso o no religioso.

Benedicto XVI se quedó corto. No pudo ni quiso. Solo su renuncia lo reivindica un poco. Joseph Ratzinger, está claro, no es indispensable y ojalá sea reemplazado por alguien que sí tenga el valor moral de confrontar y denunciar a los muchos criminales que todavía hoy están protegidos por el Vaticano.

Lo peor que puede hacer un Papa es quedarse callado ante una injusticia. Y Benedicto XVI se quedó callado ante una injusticia monumental. Ese es su pecado y así, tristemente, será recordado. Y por irse en la mitad del escándalo


Thursday, April 28, 2011

El beato y los abusadores sexuales

Foto (Cortesia) http://newshopper.sulekha.com/pope-john-paul-ii-joseph-ratzinger_photo_1234797.htm


Jorge Ramos

La beatificación del fallecido papa Juan Pablo II este primero de mayo es una clara señal de que la Iglesia Católica no ha entendido (o ha querido ignorar) la gravedad de los abusos sexuales de sacerdotes en contra de menores de edad en todo el mundo. Beatificar a Juan Pablo II es descalificar y minimizar a las víctimas de sacerdotes pederastas durante el pasado pontificado.

La beatificación de Karol Wojtyla se dio muy rápidamente y sin una investigación a fondo; apenas seis años después de su muerte y luego que la monja francesa, Marie Simon Pierre, asegurara que se curó inexplicablemente del mal del Parkinson tras rezarle al papa anterior.

Es totalmente arbitrario atribuirle un milagro a Juan Pablo II tras su muerte y sin ninguna prueba científica que demuestre su intervención directa en la curación de la monja. Eso es tan absurdo como achacarle el supuesto milagro a Pelé o a Elvis Presley.

Creer en milagros y otras invenciones es una cuestión de fe. Pero lo grave es que la Iglesia Católica quiera convertir en beato (y luego en santo) a un hombre de carne y hueso que fue líder del Vaticano durante uno de los peores escándalos sexuales y de violación a los derechos humanos de cualquier pontificado.

No estamos hablando de una o dos víctimas. Estamos hablando de miles de víctimas en todo el mundo. Esto significa que dentro del Vaticano hubo una sistemática política que ignoró, encubrió y protegió a sacerdotes criminales y que rechazó, estigmatizó y culpó a sus víctimas sexuales, en su mayoría niños y menores de edad.

El argumento de que Karol Wojtyla no se enteró de nada es indefendible. Es imposible creer que durante su papado, de 1978 a 2005, fue ajeno a las múltiples acusaciones contra sus sacerdotes. Aquí hay varios ejemplos.

El papa Juan Pablo II tuvo como protegido al criminal Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Los abusos sexuales y violaciones cometidas por Maciel están documentados y obligaron al actual papa, Benedicto XVI, a separarlo de cualquier función oficial. El verdadero lugar de Maciel era la cárcel. Pero Juan Pablo II lo prefirió a él que a sus víctimas y nunca, siquiera, lo reprendió.

He escuchado el argumento que la beatificación de Juan Pablo II va más allá del caso Maciel. ¿Pero por qué? ¿Acaso el papa no protegió a un criminal violador?

Que Juan Pablo II haya contribuido a la caída de los regímenes comunistas en Europa del este, que buscara un acercamiento con el judaísmo y los musulmanes, y que haya viajado por casi todo el planeta no lo exonera por proteger y encubrir a abusadores sexuales de menores de edad. Si el papa no sabía de estos abusos, como sugieren muchos de sus defensores, fue entonces un líder negligente y apático que no cumplió con sus responsabilidades de vigilar y cuidar a los más débiles. Y si lo sabía fue, entonces, un cómplice de sus crímenes.

Hay tantos casos que resulta impensable que Juan Pablo II no haya sido notificado. ¿No se enteró de los 413 niños que fueron maltratados física y sexualmente en 26 escuelas y reformatorios católicos en Irlanda? (Pueden leer el reporte en www.childabusecommission.com)

¿Tampoco se enteró de que el sacerdote norteamericano Lawrence Murphy había sido acusado de molestar sexualmente a unos 200 niños sordos? La investigación completa fue publicada por The New York Times. (Para verla http://nyti.ms/cz2uJ6) A pesar de eso, Murphy fue transferido de diócesis y murió muy lejos de una prisión.

La Diócesis de Los Angeles ha pagado al menos 660 millones de dólares para cerrar 508 casos de abuso sexual de sus sacerdotes. ¿Nunca supo nada de esto Juan Pablo II?

Más que beato, Juan Pablo II debería ser nombrado el papa peor informado de la historia. No es posible que todo esto haya ocurrido durante su papado y él no se haya enterado.

La negligencia de su papado frente a las víctimas de abuso sexual es vergonzosa.

Solo por respeto a las miles de víctimas de abuso sexual, el actual papa Joseph Ratzinger y el Vaticano deberían haber detenido la beatificación de Juan Pablo II. Pero lo más grave de todo es que era responsabilidad del mismo Ratzinger –quien estuvo a cargo de la Congregación de la Doctrina de la Fe de 1981 al 2005– el investigar los casos de maltrato sexual y violaciones que llegaron al Vaticano durante el papado de Wojtyla.

Culpar a Juan Pablo II sería, entonces, reconocer su propia incompetencia y corresponsabilidad en esos crímenes. Eso no lo va a hacer Benedicto XVI. Y ahora, en cambio, beatifica a su antiguo jefe.

Este es, pues, el típico caso en que una sotana protege a la otra.


Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2011/04/25/928992/jorge-ramos-avalos-el-beato-y.html#ixzz1KsCjJ63m

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