Tratado de Tordesillas
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Se conoce como Tratado de Tordesillas el compromiso suscrito en
Tordesillas (actualmente en la
provincia de Valladolid, en el noroeste de España) el
7 de junio de
1494 entre
Isabel y
Fernando, reyes de
Castilla y
Aragón, y
Juan II rey de
Portugal, en virtud del cual se establecían un reparto de las zonas de conquista y anexión del
nuevo mundo mediante una línea divisoria del
Océano Atlántico y de los territorios adyacentes.
Planisferio de Cantino, 1502, que muestra el meridiano designado en el tratado. Sería aproximadamente el meridiano 60 en medidas actuales.
Contenido
1 Antecedentes1.1 La Guerra de Sucesión Castellana1.2 El Tratado de Alcáçovas1.3 El Primer Viaje de Colón2 Negociación del Tratado2.1 Reacción portuguesa al viaje de Colón2.2 Las Bulas Alejandrinas2.3 Negociación final y firma3 Contenido del Tratado4 Repercusiones5 Dificultades para establecer la posición de la línea5.1 Junta de Badajoz y Elvas de 15245.2 Junta de Badajoz y Elvas de 16816 Transgresión del tratado7 Marco del tratado en Cananéia8 Anulación del tratado9 Véase también10 Referencias11 Enlaces externosAntecedentes
La Guerra de Sucesión Castellana
Artículo principal:
Guerra de Sucesión CastellanaEn
1474 muere el rey
Enrique IV de Castilla sin un manifiesto sucesor al trono y su hermanastra
Isabel aspira a hacerse con él, no obstante haber proclamado el rey antes de morir la legitimidad filial de Juana, la hija habida de su matrimonio con
Juana de Portugal. Aunque parece ser esto lo cierto, se difundió el rumor de que era fruto del adulterio de la reina con don
Beltrán de la Cueva, por lo que se la conoció como
Juana «la Beltraneja». Ambas pretendientes a la corona contaban con sus propios partidarios dentro de Castilla, quienes llevaron la defensa de los supuestos derechos al campo de batalla en
guerra civil. El conflicto se internacionalizó en razón de los respectivos matrimonios: Isabel estaba casada con
Fernando II de Aragón y Juana con
Alfonso V de Portugal. El problema sucesorio escondía otro mucho más trascendente: la hegemonía de uno de los reinos litigantes, Aragón o Portugal, al unirse a la poderosa Castilla. Tras las decisivas batallas de
Toro (marzo de
1476) y
Albuera (febrero de
1479) Isabel se alzó victoriosa.
El Tratado de Alcáçovas
Artículo principal:
Tratado de AlcaçovasEl
4 de septiembre de
1479 se selló la paz entre los dos reinos vecinos mediante el
Tratado de Alcáçovas suscrito por Alfonso V de Portugal y los Reyes Católicos. Además de servir para formalizar el fin de la beligerancia, el pacto contenía otras cláusulas concernientes a la política de proyección exterior, en un momento en que los dos reinos competían por el dominio del Océano Atlántico y de las costas africanas. Portugal obtenía el reconocimiento de su dominio sobre
Madeira, las
Azores,
Cabo Verde,
Guinea y en general todo lo que es hallado e se hallare, conquistase o descubriere en los dichos términos, allende de que es hallado ocupado o descubierto, mientras que
Castilla recibía las
Islas Canarias.
El Primer Viaje de Colón
Finalizados todos los preparativos, la expedición zarpó de Palos de la Frontera (Huelva) el 3 de agosto de 1492, con las carabelas La Pinta y La Niña, y con la nao Santa María.
Hasta el 6 de septiembre estuvo en las islas Canarias, concretamente en La Gomera (visitando a Beatriz de Bobadilla, gobernadora de la isla) y en Gran Canaria, arreglando el timón de La Pinta,en la isla de Cuba y la de La Española. En esta, el 25 de diciembre de 1492, se hundió la nao capitana, la Santa María. Sus restos fueron usados para construir el Fuerte de La Navidad, constituyendo así el primer asentamiento español en América.
Las dos carabelas, al mando de Colón, regresaron al puerto de Palos el 15 de marzo de 1493. El día 3 de abril 1493, Colón fue recibido por el Rey Fernando el Católico en Barcelona para recibir el informe de su llegada por el oeste a lo que él creía era la India. Varios años después, ya muerto Cristóbal Colón, los europeos descubrirían que las tierras a las que había llegado no eran en realidad parte del Asia, sino de un continente cuya existencia desconocían.
Negociación del Tratado
Reacción portuguesa al viaje de Colón
Cuando de regreso de su primera expedición a «las Indias» el 4 de marzo de
1493 Colón arribó a
Lisboa forzado por el temporal. Once días antes de rendir viaje en
Palos de la Frontera tuvo ocasión de entrevistarse con
Juan II de Portugal y ponerle al corriente de sus descubrimientos. Faltó tiempo al monarca portugués para que reclamase la pertenencia de las nuevas tierras alegando derechos derivados del tratado de Alcáçovas. Los Reyes Católicos, por su parte, negaron tal pretensión aduciendo que la navegación se había efectuado siempre al oeste, y no al sur de Canarias.
Las Bulas Alejandrinas
Artículo principal:
Bulas AlejandrinasEn demanda y confirmación de la plena soberanía castellana sobre los recién hallados territorios, Isabel y Fernando acudieron al veredicto papal. La arraigada tradición teocrática de los pontífices romanos imponía la aceptación de su arbitraje en el mundo cristiano en estos asuntos territoriales. Le correspondió pues al valenciano Rodrigo Borja, a la sazón titular de la sede de San Pedro como
Alejandro VI, proceder al reparto de las tierras y los océanos del Nuevo Mundo entre las dos potencias que optaban a su descubrimiento, colonización y dominio: Castilla y Portugal. En las cuatro bulas Alejandrinas de mayo a septiembre de 1493 (las dos Inter Cœtera, Eximiœ Devotionis y Dudum Siquidem) dictadas con tal ocasión, se fijó el meridiano divisorio de las zonas de influencia española y portuguesa a 100
leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde, siendo la zona occidental la correspondiente a Castilla y Aragón y la oriental a Portugal. Se dejó notar el origen eclesiástico de dichos documentos, pues se decretaba la
excomunión para todos aquellos que osasen viajar a las Indias sin autorización de los reyes de Castilla.
Negociación final y firma
Casa del Tratado en
Tordesillas.
Las prerrogativas derivadas de las bulas Alejandrinas, en especial de la última
Inter Caetera, muy favorables a los Reyes Católicos, no satisficieron a Juan II de Portugal, quien quedaba excluido en la práctica de las empresas americanas, toda vez que la línea imaginaria de demarcación trazada por designio papal le relegaba a las costas africanas, quedando el Nuevo Mundo de forma privativa para el rey y la reina de Castilla, de León, de Aragón, de Sevilla, de Granada, etc. Las circunstancias internas y externas del momento político aconsejaron a los Reyes Católicos pactar con el lusitano unas nuevas condiciones de transigencia hacia él. Los pactos se recogieron en el Tratado de Tordesillas, firmado en esa localidad vallisoletana el
7 de junio de
1494 por los delegados de ambas monarquías. Por parte de los Reyes Católicos firmaron
Enrique Enríquez de Guzmán, mayordomo mayor de los reyes,
Gutierre de Cárdenas, comendador mayor de Santiago y contador real, y el doctor
Francisco Maldonado; por el lado portugués firmaron
Ruy de Sousa, su hijo
Juan de Sousa y el magistrado
Arias de Almadana. Se fijó un plazo de cien días para su ratificación por los respectivos monarcas; los Reyes Católicos lo refrendaron el
2 de julio de 1494 en
Arévalo, y Juan II lo hizo el
5 de septiembre siguiente en
Setúbal. Los originales del tratado se conservan en el
Archivo General de Indias en
Sevilla (España) y en el Arquivo Nacional da Torre do Tombo en
Lisboa (Portugal).
[1]El Tratado indicaba que se solicitaría su confirmación por la Santa Sede pero también estipulaba claramente que ninguna de las partes podría ser dispensada de cumplirlo por el mero motu proprio papal.
[2] El papa Alejandro VI nunca confirmó el Tratado y hubo que esperar a que
Julio II lo hiciese por medio de la bula
Ea quae pro bono pacis en
1506.
Contenido del Tratado
Página original del tratado. Biblioteca Nacional de Lisboa.
La esencia del Tratado consistió en el convenio de una nueva línea de demarcación, siendo ésta la que, teniendo sus extremos en ambos polos geográficos, pasase a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Esta línea viene a coincidir con el meridiano situado a 46º 37’ longitud oeste (para graficar, este meridiano es el que pasa prácticamente por el sector este de la actual ciudad de
São Paulo). La gran diferencia con la establecida por las bulas pontificias es que la parte oriental de América del Sur, el extremo este de
Brasil, quedaba ahora adscrito al área de acción de Portugal, lo que posibilitó el sometimiento a su soberanía cuando en
1500 Pedro Álvares Cabral arribó a costas brasileras.
Otros puntos del tratado contemplaban la renuncia de Castilla a los derechos que tenía sobre el Reino de
Fez, salvo la región que rodea a
Melilla, así como la exclusión de navíos de pesca castellanos al sur del Cabo Bojador y la confirmación del derecho castellano, dentro del área portuguesa, de realizar
Cabalgadas entre ese punto y el
Río de Oro.
En su Historia de España,
Menéndez Pidal califica el Tratado de Tordesillas como el primer tratado moderno de la historia europea pues, por primera vez, al lado de los diplomáticos que llevaban las conversaciones había dos grupos de peritos (españoles y portugueses) que asesoraban técnicamente a los primeros.
Que se haga y asigne por el dicho mar océano una raya o línea derecha de polo a polo, del polo Ártico al polo Antártico, que es de norte a sur, la cual raya o línea e señal se haya de dar e dé derecha, como dicho es, a trescientas setenta leguas de las islas de Cabo Verde para la parte de poniente, por grados o por otra manera, como mejor y más presto se pueda dar, de manera que no será más. Y que todo lo que hasta aquí tenga hallado y descubierto y de aquí adelante se hallase y descubriere por el dicho señor rey de Portugal y por sus navíos, así islas como tierra firme, desde la dicha raya arriba, dada en la forma susodicha, yendo por la dicha parte de levante, dentro de la dicha raya a la parte de levante, o de norte o sur de ella, tanto que no sea atravesando la dicha raya, que esto sea y quede y pertenezca al dicho señor rey de Portugal y a sus subcesores para siempre jamás. Y que todo lo otro, así islas como tierra firme, halladas y por hallar, descubiertas y por descubrir, que son o fueren halladas por los dichos señores rey y reina de Castilla y de Aragón, etc., y por sus navíos, desde la dicha raya, dada en la forma suso dicha, yendo por la dicha parte de poniente, después de pasada la dicha raya, para el poniente o al norte sur de ella, que todo sea y quede y pertenezca a los dichos señores rey y reina de Castilla y de León, etc., y a sus subcesores para siempre jamás.
Repercusiones
Evidentemente, el tratado beneficiaba de forma notable a las
Coronas Castellana y
Aragonesa. No hay que olvidar que el papa
Alejandro VI era un
Borgia y por ello de origen valenciano, o sea de los territorios de la Corona de Aragón, aunque muy probablemente se viese más influido por los sobornos económicos que por su ascendencia geográfica. Este es un punto más, junto a los numerosos mapas bajo-medievales (Pizzigano, Fra Mauro, Andreas Bianco, etc.) que muestran indicios de conocimiento precolombino de algunos archipiélagos o perfiles continentales americanos y que refrenda la hipótesis de que en Europa existía un conocimiento más o menos fundado de las tierras que allí podían encontrarse A finales del
siglo XV se consideraban válidos los cálculos de Ptolomeo sobre la circunferencia terrestre, de 180.000 estadios, lo que confería una circunferencia de 28.350
km.
La circunferencia real de la Tierra es de 40.120 km, con una diferencia respecto al cálculo de Ptolomeo de 11.770 km, y entre las costas americana y asiática hay un
arco máximo de 11.200 km aproximadamente). Teniendo en cuenta este error de medida, y que desde la llegada de Marco Polo a China se tenía conocimiento en Europa de los perfiles costeros orientales de Asia, Colón esperaba encontrar la costa de Cipango exactamente en la ubicación actual de las Antillas. A Portugal le interesaba igualmente una ruta directa a las supuestas Indias, ya que era indudablemente más ventajoso un viaje a las islas de las especias de menos de 7.000
km a través del Atlántico, que el recorrido rodedando África de unos 23.500 km hasta el Golfo de Bengala, extendiéndose hasta los 30.000 km para llegar a Formosa. Si bien es cierto que sólo cuando bien entrado el siglo XVI se tuvo la certeza de que aquellas tierras no sólo no eran Asia, sino que impedían la navegación hacia China, cobró verdadero sentido el Tratado de Tordesillas.
Dificultades para establecer la posición de la línea
Líneas de demarcación (1495–1545)
El tratado sólo especificaba la línea de demarcación en 370
leguas desde las islas de Cabo Verde. No especificaba la línea en grados de meridiano ni identificaba la isla desde la que debían contarse las 370 leguas ni tampoco la longitud de la legua. El tratado declaraba que esas materias serían establecidas por una expedición conjunta que nunca se llevó a cabo. A eso debía agregarse que no era conocido exactamente el tamaño de la esfera terrestre y por lo tanto la distancia entre cada meridiano variaba de acuerdo a la longitud que se le atribuía a la esfera, esto hacía que aunque se estuviera de acuerdo en cuantas leguas había en un grado de longitud, su distancia en kilómetros variaría de acuerdo al tamaño atribuído a la
Tierra. La determinación de la longitud era la única manera de poder fijar distancias en el mar y la única forma muy imprecisa de determinarla era por medio del tiempo empleado en recorrer una distancia determinada.
para que la dicha línea o raya de la dicha partición se haya de dar y dé derecha e a lo más cierta que se pudiere por las dichas trescientas setenta leguas de las dichas islas de Cabo Verde a la parte de poniente, como dicho es, es asentado con los dichos procuradores de ambas las dichas partes, que dentro de diez meses primeros siguientes, contados desde el día de la fecha de esta capitulación, los dichos señores constituyentes hayan de enviar dos o cuatro carabelas, una o dos de cada parte, o más o menos, según se acordare por las dichas partes que sean necesarias, las cuales para el dicho tiempo sean juntas en la isla de Gran Canaria (...) Los cuales dichos navíos, todos juntamente continúen su camino a las dichas islas de Cabo Verde, y de ahí tomarán su rota derecha al poniente hasta las dichas trescientas setenta leguas, medidas como las dichas personas acordaren que se deben medir, sin perjuicio de las dichas partes, y allí donde se acabare, se haga el punto y señal que convenga por grados de sur o de norte, o por singladuras de leguas, o como mejor se pudiere concordar (...).
El Meridiano de Tordesillas según diferentes geógrafos: Ferber (1495), Cantino (1502), Oviedo (1545), los peritos de Badajoz (1524), Ribeiro (1519), Pedro Nunes (1537), João Teixeira Albernaz, el viejo (1631, 1642) y Costa Miranda (1688)
La primera opinión española sobre la posición de la línea del tratado fue la del catalán
Jaume Ferrer en
1495, realizada a solicitud de los reyes de Castilla y Aragón. Ferrer consideró que la línea de demarcación debía establecerse desde 18° al occidente de la más central de las islas de Cabo Verde, la isla de
Fogo, estableciendo que la línea del tratado estaba a los 42°25'O, pero creía que el tamaño de la esfera terrestre era un 21.1% más grande que el que en realidad es. Ferrer también estableció que la legua debía ser de 32 estadios olímpicos (6.15264 km), de esta manera la línea de Ferrer coincidía con el meridiano 45°37'O.
[3]La primera representación gráfica conocida de la línea podría ser la del
mapa de Juan de la Cosa del año
1500.
Mapa de Juan de la Cosa (1500). Se muestra el
Nuevo Mundo en la parte superior (en verde) y el
Viejo Mundo en la parte central e inferior (en blanco)
La más antigua mención portuguesa aparece en el
Planisferio de Cantino de
1502, la línea de demarcación estaba situada a mitad de camino entre el Cabo San Roque (punto extremo nordeste de América del Sur) y el estuario del
río Amazonas, aproximadamente a los 42°30'O.
En
1518 el español
Martín Fernández de Enciso localizó la línea a los 47°24'O, pero creía que la esfera terrestre era un 7.7% más pequeña de lo que es, por lo que su línea pasaba a los 45°38'O.
[4]Junta de Badajoz y Elvas de 1524
En razón de la disputa por las islas Molucas, entre el 1 de marzo y el 31 de mayo de
1524 se reunieron peritos de ambas coronas, entre ellos los navegantes españoles
Tomás Durán,
Sebastián Gaboto y
Juan Vespucio, quienes dieron su opinión a la Junta de Badajoz-Elvas que fue establecida para fallar en la disputa. Ellos especificaron que la línea debía estar a los 22° desde 9 millas al occidente del centro de la isla de
San Antonio (la más al occidente de las del Cabo Verde). La esfera terrestre considerada entonces era 3.1% más pequeña que la actual, por lo que la línea fijada a los 47°17'O corresponde en realidad a los 46°36'O. El mapa utilizado por la parte española fue el Totius Orbis Descriptio Tam Veterum Quam Recentium Geographorum Traditionibus Observata Novum de Juan Vespucio, impreso en Italia en 1524). Los portugueses presentaron a la Junta de Badajoz-Elvas un mapa en el que la línea fue marcada a los 21°30' al occidente de San Antonio (22°6'36" de hoy). Las reuniones terminaron sin alcanzar un acuerdo.
[5]El
Tratado de Zaragoza firmado el
22 de abril de
1529 entre
España y
Portugal, donde reinaban
Carlos I y
Juan III , respectivamente delimitó las zonas de influencia portuguesa y española en
Asia. El tratado fijaba las esferas de influencia de Portugal y España a 297,5
leguas al este de las
Molucas. Esta línea de demarcación se encontraba por lo tanto cerca del
meridiano 135 O.
Junta de Badajoz y Elvas de 1681
Cuando los portugueses fundaron la
Colonia del Sacramento en la margen izquierda del
río de la Plata en
1680, el gobernador de
Buenos Aires reaccionó arrasando la colonia, por lo que Portugal reclamó ante la Corona española. El 17 de mayo de
1681 se firmó un tratado provisional en
Lisboa que reprodujo las juntas de Badajoz y Elvas de 1524, ya que debían nombrarse comisionados de ambas partes que se reunirían alternativamente en Badajoz y Elvas para que en el plazo de dos meses emitir un dictamen sobre la posición de la línea de Tordesillas, sometiéndose a un laudo del papa
Inocencio XI en caso de no hallarse una solución.
[6]La junta deliberó entre el 4 de noviembre de 1681 y el 22 de enero de 1682. Los comisarios portugueses pretendieron que las 370 leguas debían contarse desde el extremo occidental de la isla de San Antonio y los españoles desde el centro de la de
San Nicolás. Se acordó que debían verificarse los puntos por donde pasarían cada una de las dos líneas propuestas y una vez determinadas, se procedería a establecer la isla de origen.
La segunda dificultad se presentó al no ponerse de acuerdo sobre qué cartas servirían de referencia, los españoles pretendían que fuesen las realizadas por cartógrafos holandeses, mientras que los portugueses pretendían valerse de sus propias cartas, las hechas por Pedro Núñez, Juan Texeira y Juan Texeira de Albornoz. De acuerdo a las castas holandesas, Colonia del Sacramento quedaba en territorio español, pero según las portuguesas, la línea podía pasar: 13 leguas al occidente (si se tomaba la isla San Antonio) o 19 al oriente (si se tomaba San Nicolás).
No habiendo acuerdo, se dispuso trasladar al papa la decisión, España envió a Roma al duque de Jovenazo, pero Portugal no envió a nadie y el papa dejó transcurrir el plazo de un año fijado para laudar.
[7]Transgresión del tratado
Observando las áreas de ocupación portuguesa en el
Brasil antes del
Tratado de Madrid de 1750 que anuló la línea de Tordesillas, se observa que Portugal transgredió en su colonización del continente americano la demarcación del Tratado de Tordesillas. De igual manera España colonizó las islas Filipinas en Asia, que estaban dentro del hemisferio portugués. Aunque gran parte esto fue debido a la dificultad existente en el
siglo XV para la determinación de la
longitud, y así fue hasta
1580, no hay que olvidar que durante 60 años el tratado dejó de tener sentido legal, puesto que entre
1580 y
1640 Castilla y
Portugal tuvieron un mismo monarca en una unión dinástica aeque principaliter,
[8] y los reyes otorgaron a exploradores portugueses capitanías y concesiones en la cuenca amazónica. Así, a partir de 1580 los comerciantes y colonos portugueses podían establecerse sin preocupaciones más allá del citado meridiano, penetrando profundamente en la selva brasileña. De este modo, cuando en 1640 se produjo la independencia de Portugal, retuvo consigo las posesiones adquiridas hasta entonces mucho más al Oeste de la demarcación del Tratado de Tordesillas en virtud del precepto uti possidetis ite possideatis.
En
1534 el rey portugués
Juan III creó el sistema de
capitanías hereditarias para colonizar Brasil, donó a
Pero Lopes de Sousa la
Capitanía de Santana que se extendía desde la isla de Mel en el grupo de Cananéia hasta
Laguna, que entonces era considerado en Portugal como el punto extremo de su territorio en América del Sur, es decir por donde creían que pasaba la línea de Tordesillas.
Mapa de Luís Teixeira (c. 1574) con la división de la América portuguesa en capitanías. La línea de Tordesillas está desplazada diez grados más al oeste
Posteriormente en diversos mapas portugueses la boca del
Río de la Plata e incluso del
Estrecho de Magallanes aparecían como situadas "al Este" de la línea de Tordesillas, es decir, como "territorios del Brasil". Además los portugueses transgredieron con creces las fronteras que les señalaba la línea de Tordesillas debido a la dificultad para fijar las longitudes (ubicación de los
meridianos) debido a la imprecisión de los instrumentos de la época (entonces para señalar las longitudes o meridianos se hacían cálculos aproximativos en los cuales el recurso más apropiado solía ser la
corredera; recién a mediados del
siglo XVIII Inglaterra desarrolló precisos
cronógrafos (cronómetro de Harrison inventado en 1765) que, unidos a los
sextantes, dieron la posibilidad de ubicar con bastante precisión la posición de los meridianos).
Marco del tratado en Cananéia
Durante el tercer viaje de
Américo Vespucio al Nuevo Mundo, el 15 de febrero de
1502 la expedición portuguesa que iba al mando de
Gonzalo Coelho, al alcanzar la latitud aproximada de 25º 35' S, que corresponde a la isla de Cardoso en el grupo de
Cananéia, celebró una junta que decidió si se continuaría el viaje a través de los dominios españoles, allí asumió el mando de la expedición Américo Vespucio. En
1767 fue hallada en la playa de Itacuruçá en la isla de Cordoso una pieza de
mármol de 80 por 40 por 20
centímetros enclavada en el suelo y esculpida con el escudo de armas de Portugal. Magnaghi cree que la columna sólo pudo ser puesta por la expedición de Vespucio de 1502. El marco permaneció en la isla hasta
1841, cuando el ministro del
Imperio de Brasil, el Barón de Capanema, lo retiró y lo llevó al Museo Imperial en Río de Janeiro.
[9] [10]Anulación del tratado
El
Tratado de Madrid de
1750 anuló la línea de Tordesillas:
Artículo I:El presente tratado será el único fundamento y regla que en adelante se deberá seguir para la división y límites de los dominios en toda la América y en Asia; y en su virtud quedará abolido cualquier derecho y acción que puedan alegar las dos Coronas, con motivo de la bula del Papa Alejandro VI, de feliz memoria, y de los tratados de Tordesillas, de Lisboa y Utrecht, de la escritura de venta otorgada en Zaragoza, y de otros cualesquiera tratados, convenciones y promesas; que todo ello, en cuanto trata de la línea de demarcación, será de ningún valor y efecto, como si no hubiera sido determinado en todo lo demás en su fuerza y vigor. Y en lo futuro no se tratará más de la citada línea, ni se podrá usar de este medio para la decisión de cualquiera dificultad que ocurra sobre los límites, sino únicamente de la frontera que se prescribe en los presentes artículos, como regla invariable y mucho menos sujeta a controversias.
Sin embargo el Tratado de Madrid fue anulado por el
Tratado de El Pardo de
1761, que restableció la línea de Tordesillas hasta que fue abandonada definitivamente por el
Tratado de San Ildefonso del 1 de octubre de
1777.
Véase también
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre
Tratado de Tordesillas.
CommonsTratado de ZaragozaInter CaeteraReferencias
- ↑ Davenport, pp. 85, 171.
- ↑ VANDER LINDEN, H. (Oct 1916). «Alexander VI. and the Demarcation of the Maritime and Colonial Domains of Spain and Portugal, 1493-1494». The American Historical Review Vol. 22 (nº1). págs. 1-20.
- ↑ Harrisse, pp. 91–97, 178–190.
- ↑ Harrisse, pp. 103–108, 122, 192–200.
- ↑ Harrisse, pp. 138–139, 207–208.
- ↑ Cervantes virtual
- ↑ Memorias sobre las observaciones astronomicas, hechas por los navegantes españoles en distintos lugares del globo, las quales han servido de fundamento para la formacion de las cartas de marear publicadas por la dirección de trabajos hidrograficos de Madrid: Las quales han servido de fundamento ... Autor Josef Espinosa y Tello, Luis María de Salazar Salazar, Bern Dibner, Imprenta Real (Madrid), pág. 118 - 119
- ↑ España en Europa: Estudios de historia comparada: escritos seleccionados, John Huxtable Elliott, Universitat de València (2002), páginas 79-80
- ↑ Cazal:228
- ↑ Magnaghi:190
Enlaces externos
Tratado de Tordesillas digital por el
Archivo General de IndiasParte del texto del tratadoTexto completo en inglés del tratadoEl Tratado de Tordesillas y su proyección en el Pacífico, por
Lourdes Díaz-Trechuelo.
Obtenido de "
http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Tordesillas"
.
.
.