Himnario Adventista 206 Tierno y amante Jesús nos invita

Jose A. Feliciano
Uploaded on Sep 9, 2010
Dirigido por la Asociacion Adventista de Mayaguez, Dios los bendiga.
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"La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos". Ellen G. White.

En el tiempo cuando la apostasía sea nacional, cuando los dirigentes del país, obrando de acuerdo con el plan de acción satánico, se alisten junto al hombre de pecado, entonces se colmará la medida de la culpa; la apostasía nacional es la señal para que ocurra la ruina nacional.
2MS - Mensajes Selectos Tomo 2, p.427,428..
Uploaded by IglesiaAdventistaPR1 on Sep 9, 2010
Dirigido por la Asociacion Adventista de Mayaguez, Dios los bendiga.

16El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convido á muchos.
17Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.
18Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.
19Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me des por excusado.
20Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.
21Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.
22Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.
23Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérza los á entrar, para que se llene mi casa.
24Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.
25Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:
26Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.
27Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.