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Friday, February 20, 2026

Cientos de jóvenes claman de rodillas a Dios por un avivamiento en medio del carnaval de Brasil


Feb 19, 2026

Un centenar de jóvenes interrumpieron el ruido del Carnaval de Belo Horizonte para orar de rodillas en medio de la multitud y anunciar a Jesús. Durante el último fin de semana, grupos de cristianos salieron a las calles como parte de una acción evangelística impulsada por el congreso de la Oitava Iglesia Presbiteriana, aprovechando los mismos escenarios de fiesta para llevar mensajes de arrepentimiento y esperanza.


Imágenes: Instagram.

Uno de los momentos más impactantes tuvo lugar cuando los jóvenes se arrodillaron y clamaron por un avivamiento, declarando que “la clave de esta ciudad está en las manos de Jesús”, mientras otros pasaban por allí distraídos por la música y el alcohol.

En el trayecto, los participantes portaron pancartas evangelísticas, alabaron a Dios en voz alta, cantaron himnos y corearon mensajes de salvación mientras recorrían las calles de la capital de Minas Gerais. Entre los asistentes se encontraban intérpretes de señas, que ayudaron a llevar el evangelio a personas sordas, así como policías, ancianos y niños, quienes también se sumaron a la oración y a la proclamación de Cristo.

Saturday, October 11, 2025

Jesús, el Señor del Sábado


Publicado el octubre 10, 2025 por Freddy Silva.



🕊️ Estudio Bíblico: Jesús, el Señor del Sábado

1. El contexto del pasaje (Mateo 5:17)

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”
(Mat. 5:17)

a. Sentido del texto

En griego, el verbo plēroō (“cumplir”) significa llenar, completar, llevar a su propósito pleno.
Jesús no vino a abolir la ley, sino a mostrar su verdadera profundidad espiritual, cumpliéndola perfectamente en pensamiento, palabra y acción.

El Señor vino a revelar el carácter del Padre, cuyo amor y justicia están expresados en Su ley.

  • Romanos 7:12: “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
  • Salmos 19:7: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma.”

Saturday, July 19, 2025

“Velad y orad”



“Velad y orad”

Levantándose de su postración, se acercó a sus discípulos y los halló durmiendo. Díjole a Pedro: “¿Así no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma.” Vers. 40, 41. En el momento más importante, cuando les había rogado en especial que velasen con él, Jesús halló dormidos a los discípulos. El sabía que les sobrevendrían graves conflictos y tentaciones. Los había llevado consigo para que le fortaleciesen, y para que los acontecimientos que presenciasen esa noche y las lecciones de instrucción que recibiesen se quedasen grabadas indeleblemente en su memoria. Esto era necesario para que su fe no desfalleciese, sino que fuese fortalecida para la prueba que les esperaba.

Pero en vez de velar con Cristo, abrumados por el pesar, se durmieron. Aun el ardiente Pedro, que, pocas horas antes había declarado que sufriría y, si era necesario, moriría por su Señor, se había dormido. En el momento más crítico, cuando el Hijo de Dios necesitaba su simpatía y sus sentidas oraciones, los halló durmiendo. Al dormir así perdieron mucho. Nuestro Salvador quería fortalecerlos para la severa prueba a la cual muy pronto iba a ser sometida su fe. Si hubiesen pasado esos momentos tristes velando con su amado Salvador y orando a Dios, Pedro no habría sido abandonado a su propia débil fuerza, que le indujo a negar a su Señor en el momento de prueba.

El Hijo de Dios se alejó por segunda vez y oró diciendo: “Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.” Vers. 42. Nuevamente volvió adonde estaban los discípulos y los halló durmiendo. Tenían los ojos pesados. Estos discípulos dormidos representan a una iglesia que duerme cuando se acerca el día del juicio de Dios. Es un tiempo de nubes y densas tinieblas, cuando es peligroso dormirse.

Jesús nos ha dejado esta amonestación: “Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si a la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.” Marcos 13:35, 36. Se pide a la iglesia de Dios que cumpla su vigilia, por peligrosa que sea, ora sea corta o larga. El pesar no brinda excusas para ser menos vigilantes. La tribulación no debe inducirnos al descuido, sino a duplicar la vigilancia. Por su ejemplo Cristo indicó a su iglesia cuál es la fuente de su fuerza en tiempo de necesidad, angustia y peligro. La actitud de vela designará en verdad a la iglesia como pueblo de Dios. Por esta señal, los que aguardan se distinguen del mundo y demuestran que son peregrinos y extranjeros en la tierra.

De nuevo, el Salvador se apartó tristemente de sus discípulos que dormían, y oró por tercera vez repitiendo las mismas palabras. Luego volvió a ellos y les dijo: “Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.” Mateo 26:45. ¡Qué crueles fueron los discípulos al permitir que el sueño les cerrase los ojos, y encadenase sus sentidos, mientras su divino Señor soportaba tan inefable angustia mental! Si hubiesen permanecido en vela, no habrían perdido su fe al contemplar al Hijo de Dios muriendo en la cruz.

Esta importante vigilia nocturna debiera haberse destacado por nobles luchas mentales y oraciones, que los habrían robustecido para presenciar la indecible agonía del Hijo de Dios. Los habría preparado para que, mientras contemplaban sus sufrimientos en la cruz, comprendieran algo de la naturaleza de la angustia abrumadora que él soportó en el huerto de Getsemaní. Y habrían quedado mejor capacitados para recordar las palabras que les había dirigido con referencia a sus sufrimientos, muerte y resurrección; y en medio de la lobreguez de aquella hora terrible y penosa, algunos rayos de esperanza habrían iluminado las tinieblas y sostenido su fe.

Cristo les había predicho que estas cosas iban a suceder; pero no lo comprendieron. La escena de sus sufrimientos había de ser una prueba de fuego para sus discípulos, y por esto era necesario que velasen y orasen. Su fe necesitaría ser sostenida por una fuerza invisible, mientras experimentaran el triunfo de las potestades de las tinieblas.


Joyas de los Testimonios Tomo 1, pp. 221-223.


Saturday, April 12, 2025

¿Por qué no celebras la Semana Santa?


Publicado el abril 8, 2025 por Freddy Silva



Gracias por compartir esta observación (la de imagen de portada) que, aunque planteada con cierto tono retador, merece una respuesta clara, bíblica y con espíritu cristiano. Vamos a responder en verdad y en amor (Efesios 4:15), aclarando conceptos proféticos, históricos y doctrinales.

 RESPUESTA A LA AFIRMACIÓN:

“Creo que en estos días se conmemora la muerte de Cristo conforme a las Escrituras y es el 14 del mes primero, Nisán. El pueblo de Dios la celebra ese día, y los que no son pueblo de Dios lo hacen en Semana Santa.”

✅ 1. Sí, Cristo murió el 14 de Nisán – la Pascua bíblicaSegún los evangelios, Cristo fue crucificado el día de la Pascua judía, cumpliendo la tipología del cordero pascual:Éxodo 12:6 – “Lo inmolaréis entre las dos tardes, el catorce del mes primero…”
1 Corintios 5:7 – “Cristo, nuestra pascua, fue sacrificado por nosotros.”

🔎 Históricamente, Jesús murió en viernes (día de preparación), descansó en sábado y resucitó al amanecer del primer día de la semana (Lucas 23:54–56; 24:1).

✅ 2. Los adventistas no celebramos “Semana Santa”, sino que recordamos diariamente la muerte y resurrección de CristoNo guardamos tradiciones como la Semana Santa porque no tienen mandato bíblico, ni fueron observadas por la iglesia apostólica. Sin embargo, reconocemos el significado profético de la Pascua y su cumplimiento en Cristo. Cada vez que celebramos la Santa Cena, anunciamos su muerte hasta que venga (1 Cor. 11:26), y lo hacemos sin necesidad de una fecha específica ritual.

📖 EGW: “Cristo instituyó la Cena del Señor como un memorial que debía celebrarse hasta que Él volviera. No limitó su observancia a una fecha específica…” (DTG, p. 652)

✅ 3. El calendario judío fue un “sombra de lo por venir”, y fue cumplido en CristoColosenses 2:16-17 – “…nadie os juzgue… respecto de día de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.”

👉 Las fiestas como la Pascua eran simbólicas. Ya se cumplieron proféticamente:

  • Pascua → muerte de Cristo
  • Primicias → resurrección
  • Pentecostés → descenso del Espíritu
  • Día de Expiación → juicio investigador
  • Tabernáculos → segunda venida

Celebrar el 14 de Nisán hoy como una obligación literal es volver a las sombras ya cumplidas.

✅ 4. El pueblo de Dios no se define por una fecha, sino por su fidelidad a Cristo y sus mandamientosApocalipsis 14:12 – “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús.”

El verdadero pueblo de Dios:No está definido por calendarios rituales, Ni por tradiciones religiosas impuestas (Semana Santa), Sino por su relación viva con Cristo, su fe, y su obediencia a su Palabra.

📖 EGW: “Los que siguen a Cristo deben dejar las ceremonias pasadas y caminar en la luz presente.” (Evangelismo, p. 501)

✅ CONCLUSIÓN:

Celebrar la muerte de Cristo en el 14 de Nisán puede ser informativo, pero no es un mandato para el cristiano. El plan de redención no se basa en días, sino en la persona de Cristo, y la fidelidad a Él se manifiesta en una vida transformada, no en un calendario religioso.


❗ “Semana Santa” es una tradición sin base bíblica; el 14 de Nisán fue una sombra profética que ya fue cumplida en Jesús. Hoy, somos llamados a vivir en la realidad del Cordero que fue inmolado, cada día.



Sunday, May 6, 2018

¿Cuándo volverá a oírse en la iglesia la voz de las reprensiones fieles?



Hoy también es necesario que se eleve una reprensión severa; porque graves pecados han separado al pueblo de su Dios. La incredulidad se está poniendo de moda aceleradamente. Millares declaran: “No queremos que éste reine sobre nosotros.” Lucas 19:14. Los suaves sermones que se predican con tanta frecuencia no hacen impresión duradera; la trompeta no deja oír un sonido certero. Los corazones de los hombres no son conmovidos por las claras y agudas verdades de la Palabra de Dios. 

Son muchos los cristianos profesos que dirían, si expresasen sus sentimientos verdaderos: ¿Qué necesidad hay de hablar con tanta claridad? Podrían preguntar también: ¿Qué necesidad tenía Juan el Bautista de decir a los fariseos: “¡Oh generación de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira que vendrá?” Lucas 3:7. 

¿Había acaso alguna necesidad de que provocase la ira de Herodías diciendo a Herodes que era ilícito de su parte vivir con la esposa de su hermano? El precursor de Cristo perdió la vida por hablar con claridad. ¿Por qué no podría haber seguido él por su camino sin incurrir en el desagrado de los que vivían en el pecado? 

Así han argüído hombres que debieran haberse destacado como fieles guardianes de la ley de Dios, hasta que la política de conveniencia reemplazó la fidelidad, y se dejó sin reprensión al pecado. ¿Cuándo volverá a oírse en la iglesia la voz de las reprensiones fieles?

“Tú eres aquel hombre.” 2 Samuel 12:7. Es muy raro que se oigan en los púlpitos modernos, o que se lean en la prensa pública, palabras tan inequívocas y claras como las dirigidas por Natán a David. Si no escasearan tanto, veríamos con más frecuencia manifestaciones del poder de Dios entre los hombres. Los mensajeros del Señor no deben quejarse de que sus 104esfuerzos permanecen sin fruto, si ellos mismos no se arrepienten de su amor por la aprobación, de su deseo de agradar a los hombres, que los induce a suprimir la verdad. 

Los ministros que procuran agradar a los hombres, y claman: Paz, paz, cuando Dios no ha hablado de paz, debieran humillar su corazón delante del Señor, y pedirle perdón por su falta de sinceridad y de valor moral. No es el amor a su prójimo lo que los induce a suavizar el mensaje que se les ha confiado, sino el hecho de que procuran complacerse a sí mismos y aman su comodidad. 

El verdadero amor se esfuerza en primer lugar por honrar a Dios y salvar las almas. Los que tengan este amor no eludirán la verdad para ahorrarse los resultados desagradables que pueda tener el hablar claro. Cuando las almas están en peligro, los ministros de Dios no se tendrán en cuenta a sí mismos, sino que pronunciarán las palabras que se les ordenó pronunciar, y se negarán a excusar el mal o hallarle paliativos. 

¡Ojalá que cada ministro comprendiese cuán sagrado es su cargo y santa su obra, y revelase el mismo valor que manifestó Elías! Como mensajeros designados por Dios, los ministros ocupan puestos de tremenda responsabilidad. A cada uno de ellos le toca cumplir este consejo: “Reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.” 2 Timoteo 4:2. Deben trabajar en lugar de Cristo como dispensadores de los misterios del cielo, animando a los obedientes y amonestando a los desobedientes. Las políticas del mundo no deben tener peso para ellos. No deben desviarse de la senda por la cual Jesús les ha ordenado andar. Deben ir adelante con fe, recordando que los rodea una nube de testigos. No les toca pronunciar sus propias palabras, sino las que les ordenó decir Uno mayor que los potentados de la tierra. Su mensaje debe ser: “Así dijo Jehová.” Dios llama a hombres como Elías, Natán y Juan el Bautista, hombres que darán su mensaje con fidelidad, irrespectivamente de las consecuencias; hombres que dirán la verdad con valor, aun cuando ello exija el sacrificio de todo lo que tienen.

Dios no puede usar hombres que, en tiempo de peligro, cuando se necesita la fortaleza, el valor y la influencia de todos, temen decidirse firmemente por lo recto. Llama a hombres que pelearán fielmente contra lo malo, contra principados y potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este mundo, contra la impiedad espiritual de los encumbrados. A los tales dirigirá las palabras: “Bien, buen siervo y fiel; ... entra en el gozo de tu Señor.” Mateo 25:23.


Profetas y Reyes, pp.103-105.

Capítulo 10—Una severa reprensión
Este capítulo está basado en 1 Reyes 17:8-24; 18:1-19.



Saturday, April 7, 2018

Los sinceros serán rescatados del engaño


El medio por el cual se puede vencer al maligno, es aquel por el cual Cristo venció: el poder de la Palabra. Dios no domina nuestra mente sin nuestro consentimiento; pero si deseamos conocer y hacer su voluntad, se nos dirige su promesa: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. “Si alguno quisiere hacer su voluntad, conocerá de mi enseñanza”. Apoyándose en estas promesas cada uno puede quedar libre de las trampas del error y del dominio del pecado.

Cada hombre está libre para elegir el poder que quiera ver dominar sobre él. Nadie ha caído tan bajo, nadie es tan vil que no pueda hallar liberación en Cristo. El endemoniado, en lugar de oraciones, no podía sino pronunciar las palabras de Satanás; sin embargo, la muda súplica de su corazón fue oída. Ningún clamor de un alma en necesidad, aunque no llegue a expresarse en palabras, quedará sin ser oído. Los que consienten en hacer pacto con el Dios del cielo, no serán abandonados al poder de Satanás o a las flaquezas de su propia naturaleza. Son invitados por el Salvador: “Echen mano... de mi fortaleza; y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!” Los espíritus de las tinieblas contenderán por el alma que una vez estuvo bajo su dominio. Pero los ángeles de Dios lucharán por esa alma con una potencia que prevalecerá.—El Deseado de Todas las Gentes, 223, 224 (1898).

El Evangelismo, p.454.

Saturday, December 23, 2017

El egoísmo y el amor al mundo




Queridos hermanos G,

Hace algún tiempo que he querido escribirles. Cuando la luz que el Señor me dio apareció claramente delante de mí, algunas cosas impresionaron con fuerza mi mente mientras me encontraba delante de la gente en _____. Albergué la esperanza de que ustedes asistieran a otra reunión, y que la labor comenzada allí pudiera ser proseguida. Pero me apena ver que cuando nuestros hermanos asisten a un congreso, generalmente no se dan cuenta de la importancia de prepararse para esa reunión. En lugar de consagrarse a Dios antes de venir, esperan hasta encontrarse en la reunión para que esa obra se haga allí. Traen su hogar con ellos, y consideran que las cosas que han dejado atrás son de más valor e importancia que la preparación del corazón para su venida. Por lo tanto, casi todos se van más o menos como cuando vinieron. Para asistir a estas reuniones hay que gastar mucho dinero, y si los que vienen no sacan provecho, sufren una pérdida, y dificultan la tarea de los que tienen la responsabilidad de trabajar por ellos. Nuestros hermanos se retiraron del congreso demasiado pronto. Habríamos presenciado una obra muy especial por parte de Dios, si todos se hubieran quedado para participar en la tarea.

Hna. G: tengo un mensaje para usted. Usted está lejos del reino. Ama este mundo, y ese amor la ha vuelto fría, egoísta, exigente y avara. Su gran motivo de interés es el poderoso dólar. ¡Cuán poco sabe usted de cómo considera Dios a los que se hayan en su condición! Está terriblemente engañada. Se está conformando a este mundo en lugar de transformarse por la renovación de su entendimiento. El egoísmo y el amor propio se manifiestan en su vida en medida apreciable. No ha vencido este desgraciado defecto de carácter. Si no le pone remedio, perderá el Cielo, y su felicidad aquí se malogrará grandemente. Esto ya ha ocurrido. La nube que le ha seguido entenebreciendo su vida, crecerá y se volverá más oscura hasta que todo su cielo esté cubierto de nubes. Mirará a la derecha, y no habrá luz allí; y a la izquierda, y no descubrirá un solo rayo.

Usted se crea problemas donde no existen, porque no anda bien. No es consagrada. Su actitud quejosa y mezquina la vuelve infeliz y desagrada a Dios. Durante toda su vida se ha cuidado a sí misma, tratando de ser feliz. Esa es una miserable tarea; una actividad sin provecho. Mientras más invierta en esto, mayor será la pérdida. Mientras menos acciones tenga en el negocio de servirse a sí misma, más ganará. No sabe nada del amor desinteresado y carente de egoísmo, y mientras no se dé cuenta de que hay un pecado especial en la carencia de este precioso rasgo de carácter, no manifestará diligencia para cultivarlo.

Usted se casó con su esposo porque lo amaba. Sabía que al hacerlo sellaba un pacto con él mediante el cual se convertía en la madre de sus hijos. Pero he observado que usted es deficiente en esto. Sí, lamentablemente deficiente. No ama a los hijos de su esposo, y a menos que se produzca un cambio total, una reforma completa en usted, y en la forma de administrar su casa, estas preciosas joyas se arruinarán. El amor, el manifestar afecto, no forman parte de su carácter. ¿Le diré la verdad y me convertiré en su enemiga por eso? Usted es demasiado egoísta para amar a los hijos de otra persona. Se me mostró que el fruto de su unión no prosperará, ni recibirá la bendición de la fuerza, la vida y la salud, y que el Espíritu de Dios la va a abandonar, a menos que usted se someta a un cambio total, y mejore en lo que es tan deficiente. En la misma medida en que su egoísmo agosta y marchita a los jóvenes corazones que la rodean, la maldición de Dios agostará y marchitará las promesas sobre las cuales se basa su unión y su amor egoísta. Y si usted persiste en esa clase de conducta, Dios se acercará más a usted, eliminará uno tras otro los ídolos que están delante de su rostro, hasta que humille en su presencia su corazón orgulloso, egoísta e insumiso.

Vi que tendrá que rendir cuenta en el día de Dios por el incumplimiento de su cometido. Está amargando demasiado la vida de esos queridos niños, especialmente de la niña. ¿Dónde están el afecto, las amantes caricias y la paciencia? El odio reside en su corazón no santificado, y no el amor. La censura brota de sus labios más a menudo que la alabanza y las palabras de ánimo. Sus modales, su aspereza, su naturaleza antipática son para esa niña tan sensible como el granizo que cae sobre una tierna planta. Se doblega frente a cada arremetida suya, hasta que su vida queda oprimida, magullada y quebrantada.

Su manera de manejar la casa está secando las corrientes del amor, la esperanza y el gozo en sus hijos. Una tristeza constante se manifiesta en el rostro de la niña, pero ese hecho, en lugar de despertar su simpatía y su ternura, la impacienta y le causa positivo disgusto. Podría cambiar esa actitud por el ánimo y la alegría si lo quisiera. “¿No ve Dios esto? ¿No lo sabe acaso?” fueron las palabras del ángel. Dios la va a castigar por estas cosas. Usted asumió voluntariamente esta responsabilidad, pero Satanás se ha aprovechado de su carácter infeliz, de su falta de amor, de su amor propio, su mezquindad y su egoísmo, y ahora este carácter suyo aparece con toda su deformidad, incorrecto, insumiso, atándola como si fueran cadenas de hierro. Los niños leen en el rostro de la madre; se dan cuenta si éste expresa amor o disgusto. Usted no se da cuenta de la obra que está haciendo. ¿No despierta piedad en usted esa carita triste, ese suspiro que brota de un corazón oprimido que anhela amor? No, en usted no. Aleja, en cambio, al niño de usted, y aumenta su disgusto.

Vi que el padre no había seguido la conducta que debiera haber seguido. A Dios no le agrada su actitud. Alguien robó el corazón de ese padre de los que son sangre de su sangre y hueso de sus huesos. Hno. G: usted debería haber asumido una actitud firme, y no haber permitido que las cosas tomaran el rumbo que han seguido. Usted se dio cuenta de que las cosas no iban bien, y a veces se sintió preocupado, pero el temor de desagradar a su actual esposa, y producir un infeliz desacuerdo en el seno de la familia, lo indujo a guardar silencio cuando debería haber hablado. Usted no ha asumido una actitud firme en este asunto. Sus hijos no tienen una madre que los defienda, que los proteja de la censura mediante sus palabras juiciosas.

Sus hijos, y todos los niños que han perdido a la persona de cuyo pecho fluía el amor maternal, han experimentado una pérdida irreparable. Pero cuando alguien se atreve a ocupar el lugar de la madre frente a ese pequeño y dolorido rebaño, asume una responsabilidad que implica una doble preocupación, en el sentido de ser más amorosa si es posible, dispuesta a no censurar ni amenazar más de lo que la madre lo hubiera hecho, para tratar de suplir de esa manera la pérdida que ha experimentado ese pequeño rebaño. Usted, Hno. G, ha estado como un hombre dormido. Estreche a sus hijos contra su corazón, rodéelos con sus brazos protectores, ámelos tiernamente. Si usted no lo hace, la frase que se escribirá acerca de usted será ésta: “Has sido hallado falto”.

Ambos tienen que hacer una obra. Terminen para siempre con sus murmuraciones. No permita, Hno. G, que la actitud exigente, mezquina y egoísta de su esposa influya sobre sus actos. Ambos han participado del mismo espíritu, y ambos le han robado a Dios. El pretexto de la pobreza ha brotado de los labios de ustedes; el Cielo sabe que eso es falso; pero sus palabras se convertirán en realidad, y serán ciertamente pobres, si continúan albergando el amor al mundo que han manifestado hasta ahora. “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición”. Malaquías 3:8, 9. Eviten esta maldición tan rápidamente como sea posible.

Hno. G, como mayordomo de Dios fije su mirada en él. A él le va a tener que rendir cuenta de su mayordomía, no a su esposa. Son los bienes de Dios los que está manejando. Se los ha prestado sólo por un poco de tiempo para probarlo, para ver si serán “ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna”. 1 Timoteo 6:18, 19. Dios va a reclamar lo suyo con usura. Quiera él ayudarlos a prepararse para el juicio venidero. Crucifiquen el yo. Permitan que las preciosas gracias del Espíritu vivan en los corazones de ustedes. Apártense del mundo y de sus deseos corrompidos. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. 1 Juan 2:15. Aunque la profesión de fe de ustedes fuera tan alta como el cielo, si son egoístas y amantes del mundo no tendrán parte en el Cielo con los santificados, los puros y los santos. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Mateo 6:21. Si el tesoro de ustedes está en el Cielo, allí estará su corazón. Hablarán acerca del Cielo, la vida eterna, la corona inmortal. Si el tesoro de ustedes está en la tierra, hablarán de cosas terrenales, se preocuparán de pérdidas y ganancias. “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” Mateo 16:26.

Habrá luz y salvación para ustedes solamente si llegan a la conclusión de que las necesitan; en caso contrario, perecerán. Jesús puede salvar hasta lo sumo. Pero, Hna. G, si Dios ha hablado alguna vez por mí, le digo que está terriblemente engañada con respecto a sí misma, y debe experimentar una conversión completa, o en caso contrario nunca se contará entre los que pasarán por una gran tribulación, lavarán sus ropas y las blanquearán con la sangre del Cordero.


Testimonios para la Iglesia, Tomo 2, pp. 51-55.