"La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos". Ellen G. White.
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Tuesday, July 28, 2026
Thursday, July 9, 2026
El régimen a base de carne— Un resultado del pecado

639. Dios dio a nuestros primeros padres el alimento que él había establecido que la raza humana debía consumir. Era contrario a su plan que se quitara la vida a ningún ser viviente. No había de haber muerte en el Edén. El fruto de los árboles del huerto constituía el alimento exigido por las necesidades del hombre. Dios no dio al hombre permiso para consumir alimentos animales hasta después del
diluvio. Todo aquello a base de lo cual el hombre pudiera subsistir había sido destruido, y por lo tanto el Señor, a causa de la necesidad humana, dio a Noé permiso para comer de los animales limpios que había llevado consigo en el arca. Pero el alimento animal no era el artículo de consumo más saludable para el hombre.
La gente que vivió antes del diluvio comía alimentos de ori-gen animal y gratificaba su apetito hasta que se colmó la copa de la iniquidad, y Dios limpió la tierra de su contaminación moral median-te el diluvio. Entonces descansó sobre la tierra la tercera maldiciónterrible. La primera maldición se pronunció sobre la posteridad de Adán y sobre la tierra, a causa de la desobediencia. La segunda maldición vino sobre la tierra después que Caín mató a su hermano [446] Abel. La tercera y más terrible maldición de Dios vino sobre la tierra con el diluvio.
Después del diluvio la gente comía mayormente alimentos de origen animal. Dios vio que las costumbres del hombre se habían corrompido, y que él estaba dispuesto a exaltarse a sí mismo en forma orgullosa contra su Creador y a seguir los dictámenes de su 358 Consejos Sobre el Régimen Alimenticio propio corazón. Y permitió que la raza longeva comiera alimentos de origen animal para abreviar su existencia pecaminosa. Pronto después del diluvio la raza humana comenzó a decrecer en tamaño y
en longevidad.—Spiritual Gifts 4:120, 121 (1864).
diluvio. Todo aquello a base de lo cual el hombre pudiera subsistir había sido destruido, y por lo tanto el Señor, a causa de la necesidad humana, dio a Noé permiso para comer de los animales limpios que había llevado consigo en el arca. Pero el alimento animal no era el artículo de consumo más saludable para el hombre.
La gente que vivió antes del diluvio comía alimentos de ori-gen animal y gratificaba su apetito hasta que se colmó la copa de la iniquidad, y Dios limpió la tierra de su contaminación moral median-te el diluvio. Entonces descansó sobre la tierra la tercera maldiciónterrible. La primera maldición se pronunció sobre la posteridad de Adán y sobre la tierra, a causa de la desobediencia. La segunda maldición vino sobre la tierra después que Caín mató a su hermano [446] Abel. La tercera y más terrible maldición de Dios vino sobre la tierra con el diluvio.
Después del diluvio la gente comía mayormente alimentos de origen animal. Dios vio que las costumbres del hombre se habían corrompido, y que él estaba dispuesto a exaltarse a sí mismo en forma orgullosa contra su Creador y a seguir los dictámenes de su 358 Consejos Sobre el Régimen Alimenticio propio corazón. Y permitió que la raza longeva comiera alimentos de origen animal para abreviar su existencia pecaminosa. Pronto después del diluvio la raza humana comenzó a decrecer en tamaño y
en longevidad.—Spiritual Gifts 4:120, 121 (1864).
Consejos sobre el régimen alimenticio, pp.357,358.
Friday, July 3, 2026
Friday, April 10, 2026
Friday, January 23, 2026
Saturday, October 11, 2025
Jesús, el Señor del Sábado
Publicado el octubre 10, 2025 por Freddy Silva.
1. El contexto del pasaje (Mateo 5:17)
“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”
(Mat. 5:17)
a. Sentido del texto
En griego, el verbo plēroō (“cumplir”) significa llenar, completar, llevar a su propósito pleno.
Jesús no vino a abolir la ley, sino a mostrar su verdadera profundidad espiritual, cumpliéndola perfectamente en pensamiento, palabra y acción.
El Señor vino a revelar el carácter del Padre, cuyo amor y justicia están expresados en Su ley.
- Romanos 7:12: “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
- Salmos 19:7: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma.”
Friday, May 30, 2025
Saturday, May 17, 2025
Friday, April 25, 2025
Friday, April 18, 2025
Friday, December 13, 2024
Thursday, November 14, 2024
Saturday, November 2, 2024
Friday, July 21, 2023
Thursday, January 12, 2023
Saturday, May 21, 2022
Saturday, July 28, 2018
No hay una profecía de tiempo que vaya más allá de 1844
Declaré definidamente a estas personas fanáticas, en las reuniones espirituales celebradas en Jackson, que estaban haciendo la obra del adversario de las almas; que se hallaban en tinieblas. Pretendían poseer una gran luz según la cual el tiempo de gracia terminaría en octubre de 1844. Entonces declaré en público que al Señor le había placido mostrarme que no habría una fecha definida para el mensaje dado por Dios desde 1844.—Mensajes Selectos 2:83 (1885).
Nuestra posición ha sido de esperar y velar, sin que se proclame un tiempo [o fecha] que tenga lugar entre el fin de los períodos proféticos en 1844 y el momento de la venida de nuestro Señor.—Manuscript Releases 10:270 (1888).
La gente no tendrá otro mensaje acerca de un tiempo definido. Después de este lapso (Apocalipsis 10:4-6), que ahora abarca desde 1842 a 1844, no puede haber ningún cómputo definido de tiempo profético. El cálculo más prolongado llega hasta el otoño de 1844.—Comentario Bíblico Adventista 7:982 (1900).
Eventos de los Ultimos Dias, p. 34.
Saturday, June 9, 2018
La iglesia de Laodicea
Número 5—Testimonio para la iglesia
La iglesia de Laodicea
Queridos hermanos y hermanas: El Señor nuevamente me ha visitado con gran misericordia. He estado muy afligida durante los últimos meses. Me he sentido muy enferma. Durante años he estado afectada por la hidropesía y por una enfermedad del corazón, lo cual ha tendido a deprimirme y a destruir mi fe y mi valor. El mensaje a los miembros de la iglesia de Laodicea no ha conseguido que se produzca ese fervoroso arrepentimiento entre el pueblo de Dios que yo esperaba ver, por lo cual he sentido gran incertidumbre. Debido a que la enfermedad que padecía avanzaba continuamente, pensé que moriría. No tenía deseos de vivir, por lo tanto no podía aferrarme de la fe y orar por mi recuperación. Con frecuencia cuando me retiraba en la noche, comprendía que corría el peligro de perder el aliento antes de la mañana. Encontrándome en esa condición, perdí el conocimiento a la medianoche. Mandaron a buscar a los hermanos Andrews y Loughborough, quienes oraron fervorosamente a Dios pidiendo mi restauración. Desaparecieron la depresión y el gran peso que sentía sobre mi corazón dolorido, y fui tomada en visión y vi las cosas que ahora presento ante vosotros.
Vi que Satanás había estado tratando de desanimarme y hacerme desesperar, de hacerme desear la muerte antes que la vida. Vi que no era la voluntad de Dios que yo dejara de trabajar y muriera, porque en ese caso triunfaría el enemigo de nuestra fe, y se entristecerían los corazones de los hijos de Dios. Vi que con frecuencia experimentaría angustia de espíritu y tendría que sufrir mucho, sin embargo se me hizo la promesa de que los que se encontraran a mi alrededor me animarían y ayudarían, y que mi ánimo y valor no fallarían durante los duros ataques del diablo.
Vi que el testimonio que se dio a la iglesia de Laodicea también se aplica al pueblo de Dios actual, y que la razón por la cual no ha podido efectuar una obra mayor es por la dureza de sus corazones. Pero Dios ha dado tiempo al mensaje para que efectúe su obra. El corazón debe ser purificado de los pecados que durante tanto tiempo han mantenido afuera a Jesús. Este solemne mensaje hará su obra. Cuando fue presentado por primera vez, indujo a un detenido examen de conciencia. El pueblo de Dios confesó sus pecados, y se despertó en todas partes. Casi todos creían que este mensaje concluiría con la predicación en alta voz del tercer ángel. Pero como no vieron efectuarse la poderosa obra en un corto tiempo, muchos perdieron el efecto del mensaje.
Vi que este mensaje no efectuaría su obra en el término de unos pocos meses. Ha sido dado para despertar al pueblo de Dios, para mostrarle sus yerros y para conducirlo a un fervoroso arrepentimiento, para que sea bendecido por la presencia de Jesús y esté preparado para la predicación en alta voz del tercer ángel. Debido a que este mensaje afectaba al corazón, conducía a una profunda humildad delante de Dios. Se enviaron ángeles en todas direcciones para preparar los corazones de los incrédulos a fin de que recibieran la verdad. La causa de Dios comenzó a crecer y el pueblo de Dios supo la posición que ocupaba. Si se hubiera obedecido el consejo del Testigo Fiel, Dios habría obrado con gran poder en favor de su pueblo. Sin embargo, los esfuerzos efectuados desde que se dio el mensaje han sido bendecidos por Dios, y como resultado, muchas almas han sido sacadas del error y las tinieblas para que se regocijen en la verdad.
Dios probará a los suyos. Jesús los soporta pacientemente, y no los vomita de su boca en un momento. Dijo el ángel: “Dios está pesando a su pueblo”. Si el mensaje hubiese sido de corta duración, como muchos de nosotros suponíamos, no habría habido tiempo para desarrollar el carácter. Muchos actuaron por sentimientos, no por principios y fe, y este mensaje solemne y temible, los conmovió. Obró en sus sentimientos y excitó sus temores, pero no realizó la obra que Dios quería que realizase. Dios lee el corazón. Para que sus hijos no se engañen a sí mismos, les da tiempo para que pase la excitación; luego los prueba para ver si quieren obedecer el consejo del Testigo Fiel.
Saturday, June 2, 2018
Saturday, May 19, 2018
Se debe predicar el sencillo Evangelio, no llamativas especulaciones
(Se cita)
Y les dijo: No toca á vosotros saber los tiempos ó las sazones que el Padre puso en su sola potestad;
Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Hechos 1:7,8.
Los discípulos sentían deseos de conocer el tiempo exacto de la revelación del reino de Dios; pero Jesús les dijo que no les era permitido conocer los tiempos y las sazones, pues el Padre no los había revelado. Entender cuándo debía ser restaurado el reino de Dios no era lo más importante que debían conocer. Debían ser hallados siguiendo al Maestro, orando, esperando, velando y trabajando. Debían ser los representantes del carácter de Cristo ante el mundo. Lo que era esencial para una vida cristiana llena de éxito en los días de los discípulos, es también esencial en nuestros días. "Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo". ¿Y qué debían hacer después de que descendiera sobre ellos el Espíritu Santo? "Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra".
Esta es también la obra en que nosotros debemos ocuparnos. En vez de vivir a la expectativa de alguna sazón o tiempo especial de conmoción, debemos aprovechar sabiamente las oportunidades presentes, haciendo lo que debe ser hecho para que las almas puedan ser salvas. En lugar de consumir las facultades de nuestra mente en especulaciones acerca de los tiempos y las sazones que el Señor ha puesto en su sola potestad, y que no ha revelado a los hombres, debemos rendirnos ante el dominio del Espíritu Santo para cumplir con nuestros deberes actuales, para dar el pan de vida, no adulterado con las opiniones humanas, a las almas que están pereciendo por falta de la verdad.
Satanás siempre está preparado para llenar la mente con teorías y cálculos que desvíen a los hombres de la verdad presente y los incapacite para dar al mundo el mensaje del tercer ángel. Siempre ha sido así, pues nuestro Salvador con frecuencia tuvo que reprender a los que se complacían en especulaciones y siempre estaban investigando aquellas cosas que el Señor no había revelado. Jesús había venido a la tierra para impartir importantes verdades a los hombres, y deseaba impresionar su mente con la necesidad de recibir y obedecer sus preceptos e instrucciones, de cumplir con sus deberes presentes; y los mensajes de Jesús eran de una naturaleza que impartía conocimiento para su uso diario inmediato.
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