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Tuesday, July 2, 2013

¿Quién lo conocerá?

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Yo Jehová, que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar á cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.


Jeremías 17:9-10
Reina-Valera Antigua (RVA)

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Thursday, May 31, 2012

No ruegues por este pueblo para bien


Jeremías 14
Reina-Valera Antigua (RVA)


1 PALABRA de Jehová que fué dada á Jeremías, con motivo de la sequía.
2 Enlutóse Judá, y sus puertas se despoblaron: oscureciéronse en tierra, y subió el clamor de Jerusalem.
3 Y los principales de ellos enviaron sus criados al agua: vinieron á las lagunas, y no hallaron agua: volviéronse con sus vasos vacíos; se avergonzaron, confundiéronse, y cubrieron sus cabezas.
4 Porque se resquebrajó la tierra á causa de no llover en el país; confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.
5 Y aun las ciervas en los campos parían, y dejaban la cría, porque no había hierba.
6 Y los asnos monteses se ponían en los altos, aspiraban el viento como los chacales; sus ojos se ofuscaron, porque no había hierba.
7 Si nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, haz por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti pecamos.
8 Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche?
9 ¿Por qué has de ser como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? tú empero estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.
10 Así ha dicho Jehová á este pueblo: Así amaron moverse, ni detuvieron sus pies: por tanto, Jehová no los tiene en voluntad; acordaráse ahora de la maldad de ellos, y visitará sus pecados.
11 Y díjome Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.
12 Cuando ayunaren, yo no oiré su clamor, y cuando ofrecieren holocausto y ofrenda, no lo aceptaré; antes los consumiré con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.
13 Y yo dije: ­Ah! ah! Señor Jehová! he aquí que los profetas les dicen: No veréis cuchillo, ni habrá hambre en vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.
14 Díjome entonces Jehová: Falso profetizan los profetas en mi nombre: no los envié, ni les mandé, ni les hablé: visión mentirosa, y adivinación, y vanidad, y engaño de su corazón os profetizan.
15 Por tanto así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen, Cuchillo ni hambre no habrá en esta tierra: Con cuchillo y con hambre serán consumidos esos profetas.
16 Y el pueblo á quien profetizan, echado será en las calles de Jerusalem por hambre y por espada; y no habrá quien los entierre, ellos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas; y sobre ellos derramaré su maldad.
17 Decirles has, pues, esta palabra: Córranse mis ojos en lágrimas noche y día, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy recia.
18 Si salgo al campo, he aquí muertos á cuchillo; y si me entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre: porque también el profeta como el sacerdote anduvieron rodeando en la tierra, y no conocieron.
19 ¿Has desechado enteramente á Judá? ¿ha aborrecido tu alma á Sión? ¿Por qué nos hiciste herir sin que nos quede cura? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de cura, y he aquí turbación.
20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres: porque contra ti hemos pecado.
21 Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el trono de tu gloria: acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros.
22 ¿Hay entre las vanidades de las gentes quien haga llover? ¿y darán los cielos lluvias? ¿No eres tú, Jehová, nuestro Dios? en ti pues esperamos; pues tú hiciste todas estas cosas.

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Friday, January 20, 2012

Quizá oirán, y se tornarán cada uno de su mal camino


2Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla á todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé les hablases; no retengas palabra.

3Quizá oirán, y se tornarán cada uno de su mal camino; y arrepentiréme yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.

4Les dirás pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual dí delante de vosotros,

5Para atender á las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío, madrugando en enviarlos, á los cuales no habéis oído;

6Yo pondré esta casa como Silo, y daré esta ciudad en maldición á todas las gentes de la tierra.

Jeremías 26

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Wednesday, December 30, 2009

¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová es con nosotros?


Jeremías 8


1EN aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalem, fuera de sus sepulcros;

2Y los esparcirán al sol, y á la luna, y á todo el ejército del cielo, á quien amaron, y á quienes sirvieron, y en pos de quienes anduvieron, y á quienes preguntaron, y á quienes se encorvaron. No serán recogidos, ni enterrados: serán por muladar sobre la haz de la tierra.

3Y escogeráse la muerte antes que la vida por todo el resto que quedare de esta mala generación, en todos los lugares á donde los arrojaré yo á los que quedaren, dice Jehová de los ejércitos.

4Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: ¿El que cae, no se levanta? ¿el que se desvía, no torna á camino?

5¿Por qué es este pueblo de Jerusalem rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, no han querido volverse.

6Escuché y oí; no hablan derecho, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió á su carrera, como caballo que arremete con ímpetu á la batalla.

7Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.

8¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová es con nosotros? Ciertamente, he aquí que en vano se cortó la pluma, por demás fueron los escribas.

9Los sabios se avergonzaron, espantáronse y fueron presos: he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?

10Por tanto daré á otros sus mujeres, y sus heredades á quien las posea: porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño.

11Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.

12¿Hanse avergonzado de haber hecho abominación? Por cierto no se han corrido de vergüenza, ni supieron avergonzarse; caerán por tanto entre los que cayeren, cuando los visitaré: caerán, dice Jehová.

13Cortarélos de por junto, dice Jehová. No habrá uvas en la vid, ni higos en la higuera, y caeráse la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos.

14¿Sobre qué nos aseguramos? Juntaos, y entrémonos en las ciudades fuertes, y allí reposaremos: porque Jehová nuestro Dios nos ha hecho callar, y dádonos á beber bebida de hiel, porque pecamos contra Jehová.

15Esperamos paz, y no hubo bien; día de cura, y he aquí turbación.

16Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos: del sonido de los relinchos de sus fuertes tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella.

17Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, basiliscos, contra los cuales no hay encantamiento; y os morderán, dice Jehová.

18A causa de mi fuerte dolor mi corazón desfallece en mí.

19He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana: ¿No está Jehová en Sión? ¿no está en ella su Rey? ¿Por qué me hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades ajenas?

20Pasóse la siega, acabóse el verano, y nosotros no hemos sido salvos.

21Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.

22¿No hay bálsamo en Galaad? ¿no hay allí médico? ¿Por qué pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?



Reina-Valera Antigua (RVA).
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Sunday, December 13, 2009

Las señales del cielo

1OID la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.

2Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las gentes, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las gentes las teman.


Jeremías 10:1,2.
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33=44
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{...esta semana pasada hubo una manifestacion (Miercoles 9 de Diciembre, 2009) en el cielo sobre Noruega. Primeramente no se supo que era; fue una enigma; Luego los Rusos dijeron a traves de la prensa que ellos habian probado un cohete/misil que produjo este fenomeno....
Todos los gobiernos del mundo tienen un complot secreto y se apoyan unos a otros para mantener a los seres humanos en la ignorancia, hasta que "ellos" le parezca.
Sin embargo, nuestro Dios nos advirtio sobre temer a los hombes, y a las señales. Gracias amado Creador por tus promesas y tus consejos. Cristo viene pronto!} Arsenio.
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Tuesday, December 8, 2009

No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehová




Jeremías 1


1LAS palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anathoth, en tierra de Benjamín.


2La palabra de Jehová que fué á él en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año décimotercio de su reinado.

3Fué asimismo en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedechîas hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalem en el mes quinto.

4Fué pues palabra de Jehová á mí, diciendo:

5Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes.

6Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

7Y díjome Jehová: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré.

8No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehová.

9Y extendió Jehová su mano, y tocó sobre mi boca; y díjome Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.

10Mira que te he puesto en este día sobre gentes y sobre reinos, para arrancar y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar.

11Y la palabra de Jehová fué á mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Yo veo una vara de almendro.

12Y díjome Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.

13Y fué á mí palabra de Jehová segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Yo veo una olla que hierve; y su haz está de la parte del aquilón.

14Y díjome Jehová: Del aquilón se soltará el mal sobre todos los moradores de la tierra.

15Porque he aquí que yo convoco todas las familias de los reinos del aquilón, dice Jehová; y vendrán, y pondrá cada uno su asiento á la entrada de las puertas de Jerusalem, y junto á todos sus muros en derredor, y en todas las ciudades de Judá.

16Y á causa de toda su malicia, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, é incensaron á dioses extraños, y á hechuras de sus manos se encorvaron.

17Tú pues, ciñe tus lomos, y te levantarás, y les hablarás todo lo que te mandaré: no temas delante de ellos, porque no te haga yo quebrantar delante de ellos.

18Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortalecida, y como columna de hierro, y como muro de bronce sobre toda la tierra, á los reyes de Judá, á sus príncipes, á sus sacerdotes, y al pueblo de la tierra.

19Y pelearán contra ti, mas no te vencerán; porque yo soy contigo, dice Jehová, para librarte.
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Monday, November 2, 2009

No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste



Jeremías 7


1PALABRA que fué de Jehová á Jeremías, diciendo:

2Ponte á la puerta de la casa de Jehová, y predica allí esta palabra, y di: Oid palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar á Jehová.

3Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.

4No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste.

5Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo,

6Ni oprimiereis al peregrino, al huérfano, y á la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro;

7Os haré morar en este lugar, en la tierra que dí á vuestros padres para siempre.

8He aquí vosotros os confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.

9¿Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, é incensando á Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis,

10Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones?

11¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo veo, dice Jehová.

12Andad empero ahora á mi lugar que fué en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.

13Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis;

14Haré también á esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y á este lugar que dí á vosotros y á vuestros padres, como hice á Silo:

15Que os echaré de mi presencia como eché á todos vuestros hermanos, á toda la generación de Ephraim.

16Tú pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.

17¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem?

18Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas á la reina del cielo y para hacer ofrendas á dioses ajenos, por provocarme á ira.

19¿Provocaránme ellos á ira, dice Jehová, y no más bien obran ellos mismos para confusión de sus rostros?

20Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y encenderáse, y no se apagará.

21Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed carne.

22Porque no hablé yo con vuestros padres, ni les mandé el día que los saqué de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de víctimas:

23Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré á vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mandare, para que os vaya bien.

24Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante,

25Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié á todos los profetas mis siervos, cada día madrugando y enviándolos:

26Mas no me oyeron ni inclinaron su oído; antes endurecieron su cerviz, é hicieron peor que sus padres.

27Tú pues les dirás todas estas palabras, mas no te oirán; aun los llamarás, y no te responderán.

28Les dirás por tanto: Esta es la gente que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni tomó corrección; perdióse la fe, y de la boca de ellos fué cortada.

29Trasquila tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la nación de su ira.

30Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre fué invocado, amancillándola.

31Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.

32Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, que no se diga más, Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Topheth, por no haber lugar.

33Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.

34Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de la calles de Jerusalem, voz de gozo y voz de alegría, voz de esposo y voz de esposa; porque la tierra será en desolación.

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Thursday, October 15, 2009

¿A dónde saldremos?


Jeremías 15


1Y DIJOME Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan.


2Y será que si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que á muerte, á muerte; y el que á cuchillo, á cuchillo; y el que á hambre, á hambre; y el que á cautividad, á cautividad.

3Y enviaré sobre ellos cuatro géneros, dice Jehová: cuchillo para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra, para devorar y para disipar.

4Y entregarélos á ser agitados por todos los reinos de la tierra, á causa de Manasés hijo de Ezechîas rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalem.

5Porque ¿quién tendrá compasión de ti, oh Jerusalem? ¿ó quién se entristecerá por tu causa? ¿ó quién ha de venir á preguntar por tu paz?

6Tú me dejaste, dice Jehová, atrás te volviste: por tanto yo extenderé sobre ti mi mano, y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme.

7Y aventélos con aventador hasta las puertas de la tierra; desahijé, desbaraté mi pueblo; no se tornaron de sus caminos.

8Sus viudas se multiplicaron más que la arena de la mar; traje contra ellos destruidor á medio día sobre la madre y los hijos; sobre la ciudad hice que de repente cayesen terrores.

9Enflaquecióse la que parió siete; llenóse de dolor su alma; su sol se le puso siendo aún de día; fué avergonzada y llena de confusión: y lo que de ella quedare, entregarélo á cuchillo delante de sus enemigos, dice Jehová.

10¡Ay de mí, madre mía, que me has engendrado hombre de contienda y hombre de discordia á toda la tierra! Nunca les dí á logro, ni lo tomé de ellos; y todos me maldicen.

11Dijo Jehová: De cierto tus reliquias serán en bien; de cierto haré que el enemigo te salga á recibir en el tiempo trabajoso, y en el tiempo de angustia.

12¿Quebrará el hierro al hierro de la parte de aquilón, y al bronce?

13Tus riquezas y tus tesoros daré á saco sin ningún precio, por todos tus pecados, y en todos tus términos;

14Y te haré pasar á tus enemigos en tierra que no conoces: porque fuego se ha encendido en mi furor, y arderá sobre vosotros.

15Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me tomes en la prolongación de tu enojo: sabes que por amor de ti sufro afrenta.

16Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fué por gozo y por alegría de mi corazón: porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

17No me senté en compañia de burladores, ni me engreí á causa de tu profecía; sentéme solo, porque me llenaste de desabrimiento.

18¿Por qué fué perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió cura? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?

19Por tanto así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos á ti, y tú no te conviertas á ellos.

20Y te daré para este pueblo por fuerte muro de bronce, y pelearán contra ti, y no te vencerán: porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.

21Y librarte he de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.


Reina-Valera Antigua (RVA)


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Thursday, October 8, 2009

Consecuencias de la Idolatria


Jeremías 44


1PALABRA que fué á Jeremías acerca de todos los Judíos que moraban en la tierra de Egipto, que moraban en Migdol, y en Taphnes, y en Noph, y en tierra de Pathros, diciendo:

2Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre Jerusalem y sobre todas las ciudades de Judá: y he aquí que ellas están el día de hoy asoladas, y ni hay en ellas morador;

3A causa de la maldad de ellos que cometieron para hacerme enojar, yendo á ofrecer sahumerios, honrando dioses ajenos que ellos no habían conocido, vosotros, ni vuestros padres.

4Y envié á vosotros á todos mis siervos los profetas, madrugando y enviándolos, diciendo: No hagáis ahora esta cosa abominable que yo aborrezco.

5Mas no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para no ofrecer sahumerios á dioses ajenos.

6Derramóse por tanto mi saña y mi furor, y encendióse en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem, y tornáronse en soledad y en destrucción, como hoy.

7Ahora pues, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: ¿Por qué hacéis tan grande mal contra vuestras almas, para ser talados varón y mujer, niño y mamante, de en medio de Judá, sin que os quede residuo alguno;

8Haciéndome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo sahumerios á dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde habéis entrado para morar, de suerte que os acabéis, y seáis por maldición y por oprobio á todas las gentes de la tierra?

9¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres, y de las maldades de los reyes de Judá, y de las maldades de sus mujeres, y de vuestras maldades, y de las maldades de vuestras mujeres, que hicieron en tierra de Judá y en las calles de Jerusalem?

10No se han morigerado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley, ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.

11Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo pongo mi rostro en vosotros para mal, y para destruir á todo Judá.

12Y tomaré el resto de Judá que pusieron sus rostros para entrar en tierra de Egipto para morar allí, y en tierra de Egipto serán todos consumidos, caerán á cuchillo, serán consumidos de hambre, á cuchillo y hambre morirán desde el más pequeño hasta el mayor; y serán por juramento, y por espanto, y por maldición, y por oprobio.

13Pues visitaré á los que moran en tierra de Egipto, como visité á Jerusalem, con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.

14Y del resto de Judá que entraron en tierra de Egipto para morar allí, no habrá quien escape, ni quien quede vivo, para volver á la tierra de Judá, por la cual suspiran ellos por volver para habitar allí: porque no volverán sino los que escaparen.

15Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido sahumerios á dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Pathros, respondieron á Jeremías, diciendo:

16La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no oímos de ti:

17Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios á la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.

18Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios á la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y á cuchillo y á hambre somos consumidos.

19Y cuando ofrecimos sahumerios á la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿hicímosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos?

20Y habló Jeremías á todo el pueblo, á los hombres y á las mujeres, y á todo el vulgo que le había respondido esto, diciendo:

21¿No se ha acordado Jehová, y no ha venido á su memoria el sahumerio que ofrecisteis en las ciudades de Judá, y en las plazas de Jerusalem, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes, y el pueblo de la tierra?

22Y no pudo sufrir más Jehová á causa de la maldad de vuestras obras, á causa de las abominaciones que habíais hecho: por tanto vuestra tierra fué en asolamiento, y en espanto, y en maldición, hasta no quedar morador, como hoy.

23Porque ofrecisteis sahumerios, y pecasteis contra Jehová, y no obedecisteis á la voz de Jehová, ni anduvisteis en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios: por tanto ha venido sobre vosotros este mal, como hoy.

24Y dijo Jeremías á todo el pueblo, y á todas las mujeres: Oid palabra de Jehová, todos los de Judá que estáis en tierra de Egipto:

25Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios á la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmáis á la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra.

26Por tanto, oid palabra de Jehová, todo Judá que habitáis en tierra de Egipto: He aquí he jurado por mi grande nombre, dice Jehová, que mi nombre no será más invocado en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre Judío, diciendo: Vive el Señor Jehová.

27He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en tierra de Egipto, serán consumidos á cuchillo y de hambre, hasta que perezcan del todo.

28Y los que escaparen del cuchillo, volverán de tierra de Egipto á tierra de Judá, pocos hombres; sabrán pues todas las reliquias de Judá, que han entrado en Egipto á morar allí la palabra de quién ha de permanecer, si la mía, ó la suya.

29Y esto tendréis por señal, dice Jehová, de que en este lugar os visito, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros.

30Así ha dicho Jehová: He aquí que yo entrego á Farón Hophra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su alma, como entregué á Sedechîas rey de Judá en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, su enemigo, y que buscaba su alma.
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Sunday, April 26, 2009

Cuando sobreviniere la palabra del profeta, será conocido el profeta que Jehová...envió.


Jeremías 28


1Y ACONTECIO en el mismo año, en el principio del reinado de Sedechîas rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que Hananías, hijo de Azur, profeta que era de Gabaón, me habló en la casa de Jehová delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo:

2Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia.

3Dentro de dos años de días tornaré á este lugar todos los vasos de la casa de Jehová, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llevó de este lugar para meterlos en Babilonia;

4Y yo tornaré á este lugar á Jechônías hijo de Joacim, rey de Judá, y á todos los trasportados de Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque yo quebrantaré el yugo del rey de Babilonia.

5Entonces respondió Jeremías profeta á Hananías profeta, delante de los sacerdotes y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehová.

6Y dijo Jeremías profeta: Amén, así lo haga Jehová. Confirme Jehová tus palabras, con las cuales profetizaste que los vasos de la casa de Jehová, y todos los trasportados, han de ser tornados de Babilonia á este lugar.

7Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus oídos y en los oídos de todo el pueblo:

8Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron sobre muchas tierras y grandes reinos, de guerra, y de aflicción, y de pestilencia.

9El profeta que profetizó de paz, cuando sobreviniere la palabra del profeta, será conocido el profeta que Jehová en verdad lo envió.

10Entonces Hananías profeta quitó el yugo del cuello de Jeremías profeta, y quebrólo,

11Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho Jehová: De esta manera quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las gentes dentro de dos años de días. Y fuése Jeremías su camino.

12Y después que Hananías profeta quebró el yugo del cuello de Jeremías profeta, fué palabra de Jehová á Jeremías, diciendo:

13Ve, y habla á Hananías, diciendo: Así ha dicho Jehová: Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos harás yugos de hierro.

14Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puso sobre el cuello de todas estas gentes, para que sirvan á Nabucodonosor rey de Babilonia, y han de servirle; y aun también le he dado las bestias del campo.

15Entonces dijo el profeta Jeremías á Hananías profeta: Ahora oye, Hananías; Jehová no te envió, y tú has hecho confiar á este pueblo en mentira.

16Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo te envío de sobre la haz de la tierra: morirás en este año, porque hablaste rebelión contra Jehová.

17Y en el mismo año murió Hananías en el mes séptimo.


Thursday, February 26, 2009

Dios promete librar a Ebed-melec

15Y había sido palabra de Jehová á Jeremías, estando preso en el patio de la cárcel, diciendo:

16Ve, y habla á Ebed-melec Etiope, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí traigo yo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y vendrán á ser en aquel día á presencia tuya.

17Mas en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en mano de aquellos de quienes tú temes.

18Porque ciertamente te libraré, y no caerás á cuchillo, sino que tu vida te será por despojo, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.

Jeremias 39:15-18

Thursday, January 8, 2009

Jeremias: ¡El Mensaje Entonces -- es el Mensaje Ahora!


JEREMIAS

¡El Mensaje Entonces -- es el Mensaje Ahora!



Primera Edición, 1996


Marca Registrada © 1996 retenida por


"LET THERE BE LIGHT" MINISTRIES (rs)
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Rogue River, OR 97537
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JEREMIAS


¡El Mensaje Entonces -- es el Mensaje Ahora!


Dios llamó a Jeremías como Su Atalaya y Mensajero "para arrancar, y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar." Él estableció naciones y reinos antes que pudiera edificarse y plantarse (Jeremías 1:5, 10). ¿Pero cómo fué efectuada su destrucción? ¡Por el ataque de otra ciudad y reino defendido (Jer. 1:18) -- siendo el mensajero del Señor hablando las palabras de Dios (Jer. 1:9, 6:17)!
Todas estas naciones y reinos adoraron un dios o dioses, de este modo haciéndolos naciones y ciudades religiosas. ¿Pero a qué reino o nación religiosa establecida iba a ser arrancada, derribada y destruida? Exactamente la que el Señor mismo había establecido y edificado cuidadosamente y plantada para ser Su propia ciudad o nación. Esta era Jerusalén junto con todas las ciudades (las Avanzadas) conectadas con ella (Jer. 1:15).


Toda la tierra (el reino) había de ser destruida, incluso su rey (gobernador principal o presidente), sus príncipes (los líderes), sus sacerdotes (los ministros), y su pueblo (Jer. 1:18). De seguro todos lanzarían guerra contra este reino atacador (o el mensajero del Señor), a fin de defender y salvar su propio reino establecido. Pero no prevalecerían porque el Señor no estaba con ellos, sino con Su mensajero (Jer. 1:19). ¿Por qué? A causa de "toda su malicia." Ellos habían abandonado a Dios, al que profesaban adorar y obedecer, y formaron otro dios de las obras de sus propias manos, y en lugar de Él, lo adoraron (Jer. 1:16).
¿Cómo llegaron a esa condición? ¿Qué contribuyó a la necesidad de destruir a esta iglesia, una vez pura y escogida de Dios, con todo su reino religioso? Vamos a revisar su historia desde el libro de Jeremías.


Dios llamó a Su pueblo fuera de Egipto (una nación religiosa corrompida en la cual todos eran esclavos bajo la influencia de hombres) para unirse con Él en el desierto, y todos que querían seguir a Dios salieron tras Él al desierto -- una tierra no sembrada o establecida (Jer. 2:2). Por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre (2:6) así que el único en que podían depender sería el Señor.
Dios les dijo que todos los que continuaran obedeciendo Su voz, y hacer todas Sus mandamientos, continuarían siendo Su pueblo y Él sería su Dios (11:4). Porque obedecieron estas condiciones, ellos llegaron a ser "Santidad era Israel á Jehová, primicias de Sus nuevos frutos" en esta tierra nueva (2:3). Así Dios pudo ejecutar Su juramento o pacto con ellos porque les obedecieron (11:5).


Dios llegó a ser su Esposo (31:32), y ellos llegaron a sercasados a Dios como Su esposa. (3:14). Pero poco a poco se olvidaron que estaban unidos sagradamente al Señor y diéronle sus espaldas y no sus caras (2:27). Ellos se alejaron de su Esposo (3:20), y se hicieron ramera cometiendo adulterio -- uniéndose con muchos amantes (3:1-2, 6). A causa de ésto, cayeron en confusión (3:25).
Dios, en amor y misericordia, llamó a Su mujer díscola que regresara a Su lado como esposa fiel y dejar a sus prostitución (3:1, 22). Él estaba llamando a Su pueblo para obtener la experiencia del "pacto nuevo" (4:3-4, 14), que habían fracasado en obtener antes (2:19, 9:26). Ellos solo hicieron una exhibición exterior -- viviendo una mentira -- confesando al Señor (con sus bocas) mientras lo habían rechazado interiormente (riñones 12:2, 5:1-2). ¿Regresó a Su lado, -- Su Esposa (iglesia) -- dejando su prostitución? ¡No (3:7)! Ellos rechazaron la palabra de Dios y Su ley (6:19) y rehusaron ser avergonzados, o aun sonrojarse, por toda su impiedad (6:19). Así que Dios retuvo los aguaceros y la lluvia tardía de ellos (3:3).


Desde que ellos habían abandonado a Dios -- su fundación o Manantial de Aguas Vivientes (verdad -- 2:13), y no les caían los aguaceros ni la lluvia tardía, no tenían con que saciar su sed. ¿En esta condición seca, dejaron su rebelión contra Dios y buscaron ayuda de Él para saciarles de su sed? ¡No! Edificaron cisternas para tratar y retener otra agua (2:13). ¿Pero a dónde fueron para obtener esta otra agua?
Regresaron a Egipto y aun a Babilonia (Asiria) para tratar y saciar su sed tomando y almacenando sus aguas oscuras y túrbidas (doctrinas 2:18). Pero continuaron permaneciendo secos y sedientos, y no parecían ser capaces de obtener suficiente de este agua nueva para satisfacerles porque sus cisternas eran rotas (2:13). Así, porque ellos abandonaron a Dios y rehusaron regresar a su Fuente de Aguas Vivas, un escenario sin fin fue iniciado de constante ir y venir a Egipto y Babilonia para recibir de sus aguas oscuras, sin embargo descubriendo que ellos jamás tenían suficiente con que saciar y satisfacer su sed.
¿Pero les causaron estas experiencias y condiciones enloquecidas el dejar su prostitución y regresar a Dios? ¡No! Continuaron en prostitución (2:25), pasando las maldades de las otras rameras -- sobrepasándolas en iniquidad (5:28). Así semejaron a su líder en hacer mal, volviéndose la ramera peor de todas, y aun enseñaron a otros a ser como ellos (2:33, 3:13).


Ninguno, ni aun Dios Mismo, pudiera volverlos de su camino necio (2:24, 5:13) Y aun Judá, una hermana a Israel (su contraparte al norte de las 10 tribus o divisiones), y todavía considerada una parte de Israel, aunque independiente y autónoma, también cometiendo prostitución (3:8). Judá fue la más pérfida de las dos porque ella pretendía seguir al Señor con todo su corazón, o teniendo la experiencia del "nuevo pacto," pero solo fue una gran farsa y una pretensión (3:10). En la vista de Dios, Israel (la iglesia) fue más justificada que su hermana Judá (los ministerios independientes de sostén propio -- 3:11).
Una vez pura, la iglesia de Dios llegó a ser una cueva de ladrones (7:11). Sus pastores, que traficaban en las almas de hombres, habían llegado a ser los cepos de Satanás (el cazador) para entrapar, esclavizar, y destruir el pueblo de Dios (5:26, 12:10). Así su corona fue quebrada (2:16). La iglesia había llegado a ser corrompida, un albergue de toda ave sucia y aborrecible (12:9, 5:27), y también sería una guarida (cueva) de dragones (9:11). Aun fue llamada "esta grande ciudad" (22:8), y en ella fue hallada la sangre de los profetas (2:30) y de los santos inocentes (2:34, 19:4). Toda la gente conectada o unida con ella eran participantes también de sus pecados -- siendo responsables corporativamente (2:29, 6:27-28, 26:15).


A causa de todo esto, Dios estaba preparando para una separación física de en medio de Jerusalén (6:1). Esto fue necesario para que Su pueblo pudiera salir de su nación religiosa corrompida, que los tenían cautivos bajo la influencia de hombres, para pasar la experiencia desierta y otra vez ver y sentir su necesidad de Dios (3:14-19). Dios soportó mucho tiempo con su perversidad continua, pero no pudo tener paciencia para siempre (6:11-12).
Algunos pensaron que por viviendo un ejemplo justo dentro de Jerusalén que muchos serían inducidos a seguir su ejemplo, pero esto no ocurrió a causa de la gran perversidad en medio de la iglesia (6:29). Los líderes habían ido a Egipto y Babilonia para recibir y tomar sus aguas oscuras (las doctrinas), y ahora la iglesia misma había llegado a ser la fuente de aguas oscuras arrojadas a otros (6:7). Así la verdad (puras aguas vivientes) fue cortada y pereció en medio de la iglesia (7:28).
Todo el tiempo mientras la iglesia estaba practicando sus iniquidades abominables, ellos declaraban que no habían hecho mal, que eran sin pecado e inocente, y que era puro y limpio y sin mancha (2:21-23, 35). También declaraban que el Señor no los rechazaría como Su pueblo, y que Su ira no les caería encima (5:12). ¡Pero sí, Dios los rechazó como Su pueblo (6:30)! Él se divorció de Su pueblo que una vez fue Su esposa e iglesia fiel (3:8).


Aunque esto era verdad, sin embargo fueron oídas las voces mentirosas de los profetas falsos (los líderes) y sacerdotes (los ministros) de la iglesia diciendo; "Paz, Paz; siempre seremos el pueblo escogido de Dios y Su única iglesia; no temáis, nunca tendremos que separarnos de este lugar" (7:4, 5:14). Pero Dios había dicho: "Porque si realmente corregís vuestros caminos y vuestras obras, si realmente practicáis lo justo...entonces os dejaré habitar en este lugar" y no dejarlo (7:5-7). Pero ellos habían olvidado que sólo sobre condición de obediencia a Dios y Sus palabras, y reconociendo y abandonando sus pecados, que las promesas de Dios les serían cumplidas y ellos pudieran seguir siendo Su pueblo e iglesia sin ser removidos (3:12-13, 4:1).
Pero ellos rehusaron oír con atención a, u obedecer las condiciones sobre las cuales las promesas de Dios fueran concedidas, y así el Señor iba a desecharles de Su vista (7:15). Aun le dijo a Su pueblo verdadero que no orara por la iglesia, ni intercediera por este pueblo, porque no los escucharía (7:16). En hecho, Dios no los quería en Su santuario, y ninguno de los sacerdotes eran puros o capaces de desempeñar los servicios del santuario (11:15). Ni escucharía Dios al pueblo que clamaría por rescate, o para que Dios cambiara Su decisión (11:14). Dios rehusó llamarlos "Pueblo Mío", pero se refirió a ellos como "este pueblo" (8:5).
A causa de toda su maldad, siendo practicada sin vergüenza y continuamente, Dios rechazó a su pueblo, una vez puro, y se separó de Su pueblo, una vez obediente (12:7). Aun los odió (12:8). Sin embargo, el pueblo no se daría cuenta de ésto (8:7). Los sacerdotes y los soportadores de la iglesia estaban profetizando falsamente desde la imaginación de sus propios corazones, diciendo: "Siendo que Dios consideró idóneo depositar Su oráculos santos (ley) con nuestra nación religiosa (8:8), entonces el destino profético de esta iglesia es que pasará á salvo hasta el fin (23:16-17). Hay paz y victoria profetizadas para nuestra iglesia, no mal. Así que toda esta plática de separación y destrucción no puede ser cierto" (8:10-11). Pero Dios dijo que ellos no iban a pasar hasta el cielo, sino que serían derribados (7:14, 8:12).
Toda la perversidad que se cometió la iglesia y sus líderes no fue porque ellos eran engañados, sino que fue cometida voluntariamente, porque existía una conspiración en contra de Dios (11:9-10). Y por esto toda la tierra llegó a ser desolada (12:10-11, 23:15). Toda la culpa y oscuridad de la tierra entera fue puesta a la puerta de la iglesia y a los que estaban dentro de sus puertas.
La mayoría de la iglesia rehusó prestar oído a las palabras de Dios a través de Su mensajero, o aun ver qué frutos estaban producidos por su amada iglesia. Estaban confiando ciegamente en las palabras mentirosas de sus líderes (7:8), y estaban contentos porque Mi pueblo así lo quiso (5:31). Algunos esperaban que las palabras mentirosas de sus líderes se realizaran, y también esperando que la perversidad cesaría, pero no hubo oportunidad para una reformación y un retorno a Dios desde adentro de la iglesia (13:23). No mejoraría, sino continuaría de mal en peor (de mal en mal -- 8:5, 9:3). Y Aun Jeremías mismo contemplaba el separarse completamente de ellos (9:2). Ya se había separado de sus juntas de comisión, y no asistía a los servicios en sus iglesias o asambleas (16:8, 15:17) a menos que Dios específicamente le dijera que fuera y hablara directamente con el pueblo en estas reuniones (17:19).


En el principio, Israel era como un cinto de lino puro que el Señor se ajustaba a Sí Mismo (13:11). Pero después de un tiempo, ellos rehusaron obedecer o aun oír las leyes y las palabras de Dios, y así no les fue dada agua (13:1). Entonces fueron a Babilonia para tomar agua de su manantial principal (Eufrates), y trataron hacerlo a escondidas. Pero el mensajero de Dios cavó bajo la superficie del engaño y descubrió a cualquiera que deseaba ver la condición verdadera de la iglesia. Porque la iglesia había continuado tomando las aguas de Babilonia, llegó a ser arruinada, corrompida y de ningún valor (13:7), siendo buena para nada (13:10), que iba ser desechada y destruida (13:14).
El pueblo oró a Dios para que cambiara Su decisión y volviera a favorecerles como Su pueblo -- pensando que Dios todavía estaba en su medio (14:7-9). Pero Dios no volvió aceptarlos como Su pueblo (14:10). Él rehusó oír cualquiera oración o intercesión a su favor (14:11). Sin embargo, los líderes de la iglesia decían al pueblo lo opuesto (14:13), y Dios advirtió a todos los que quisieran escuchar, de los engaños y falsedades que los atalayas falsos pronunciaban (14:14-15).
Muchos todavía rehusaban creer, o reconocer, la palabra del Señor -- que Él en realidad ya los había rechazado y desechado como Su pueblo. Otros, esperando que tal cosa no había ocurrido, y de miedo y espanto que tal cosa pudiera ser la verdad, oró otra vez a Dios, confesando sus pecados y rogándole cambiar Su decisión y no quebrar Su pacto con ellos (14:19-22). ¿Oyó Dios estas oraciones y los aceptó de nuevo como Su pueblo? ¡No! Ya estaba fatigado de sus arrepentimientos (15:6), y Él había determinado que la separación era necesaria: ellos tendrían que salir de su iglesia (15:1).


Inútil es decir, la mayoría rechazaron de plano obedecer la palabra del Señor a través de Su mensajero. Ellos preferirían lanzar guerra contra Dios y Su voluntad, en vez de llevar voluntariamente el dolor de separarse de su amada - pero iglesia pecaminosa. Otros trataron disculparse, y trataron de levantar dudas en las mentes de otros en cuanto a la necesidad de separación, diciendo: "Si separamos, ¿a dónde saldremos" (15:2 primera parte)? Pero la respuesta de Dios a ellos era -- (15:2 última parte).
Pero habían unos fieles que oyeron y encontraron estas palabras de Dios, y las comieron, regocijándose de ser capaces de seguir la voluntad explícita de Dios en vez de seguir la voluntad explícita de hombres o su propia voluntad (15:16). Estos remanentes dispuesta y felizmente obedecieron la voluntad de Dios, separándose de su iglesia pecaminosa, y volviéndose a Dios (15:17) y fue bien con ellos (15:11). Dios los devolvió como Su pueblo, y ellos fueron capaces de "estar delante de Él" (15:19). Estos llevaron los preciosos de entre los viles, y eran como la boca de Dios proclamando las palabras del Señor en el mensaje de separación de la iglesia pecaminosa (15:19). El mando de Dios a ellos fue, "Que venga el pueblo a ti para la verdad, pero no regresas a la iglesia para enseñarlos" (15:19). Y aunque los líderes de la iglesia y los soportadores independientes de la iglesia hicieran todo en su poder en contra de ellos y su mensaje, no serían capaces de prevalecer contra, o parar la extensión del mensaje, porque Dios estaba con Su remanente para defender y salvarlos (15:20-21).
No quiso Dios que cualquier converso nuevo se trajera en conexión con la iglesia pecaminosa porque ellos morirían juntos con ella (16:2-4). Él ya había quitado toda Su paz, clemencia y misericordia de ella (16:5). Muchos de los miembros de la iglesia estaban haciendo oficio (negociando) en las horas del Sábado -- así, quebrándolo en vez de guardarlo santo -- y rehusaron cambiar (17:20-23). La misma iglesia y pueblo que el Señor había edificado cuidadosamente para ser Su pueblo propio, y plantado para traer fruto y gloria a Su nombre, ahora Él iba a derribarlo y arrancarlo (45:4, 18:9-10). Él ahora sólo edificaría y plantaría los que deben obedecer Su voz y separarse voluntariamente de su iglesia corrompida (24:5-7).


Dios, en Su amor y misericordia infinita, trató otra vez de hacerle conocer a la membresía la verdadera condición de su iglesia. Les dijo que eran en Sus manos como un vaso de barro en las manos del alfarero (18:1-6). También les dijo que no importa qué promesas les fueron hechas, si continuaban haciendo mal y no le obedecían a Él, no cumpliría ningunas de estas promesas porque las promesas eran condicionales -- requiriendo obediencia para que se las cumplieran (18:9-10).
Dios había tratado de conseguir arrepentimiento de Su pueblo, pero rehusó hacer cualquiera cosa que Dios quería que hiciera (32:23). Ellos pensaron que habían ido demasiado profundo en pecado como para volver y arrepentirse, y dijeron; "Es por demás," y así continuaron en maldad (18:11-12). No hicieron caso a las súplicas de Dios, y continuaron sacando a otros de las sendas antiguas -- estas verdades (pilares) dadas a ellos en el principio (18:15). Sin embargo todavía creían que Dios estaba en su medio pecaminoso, que sus sacerdotes estaban predicando la verdad, que sus sabios estaban dando consejo y dirección honestas, y que Dios todavía hablaría por sus líderes -- creyendo que ellos eran la voz de Dios al pueblo (18:18).
Se engañaron creyendo que el rostro de Dios siempre estaba velando sobre ellos, tornádose en favor hacia ellos y su iglesia mientras ellos mismos habían volteado sus espaldas y no su caras hacia Él (32:33). Pero la mera verdad era que Dios había volteado Su rostro de ellos, y Su espalda estaba hacia ellos (18:17, 33:5) Demasiadas abominaciones habían sido practicadas dentro de la iglesia (32:34). Ellos habían rebelado por demasiado tiempo y habían pasado el límite, y Dios desechó Su pueblo, una vez puro y escogido, fuera de Su presencia (52:3). La iglesia y sus miembros estaban destinados proféticamente a ser destruidos de delante del rostro santo de Dios (32:26-32).
Dios mandó que el vaso de barro del alfarero, que representaba la iglesia entera, fuera arrojado y quebrado -- significando que la iglesia jamás podría ser hecha sana otra vez (19:10-11). Continuaría siendo pecaminosa hasta que fuera destruida. Sus pecados estaban escritos con una pluma de hierro que tenía una punta de diamante (17:1), y los nombres de los que estaban conectados todavía con la iglesia no estaban escritos arriba en el cielo arriba, sino abajo en la tierra (17:13).


Los que confiaron en los hombres que les dijeron que se quedaran en la iglesia corrompida en vez de separarse, fueron malditos (17:5). Ellos confiaron al razonamiento humano, pensando que estaban adhiriéndose a la verdad y a la lógica y teoría buena (17:9), y esto les condujo a creer que ellos eran correctos y el mensajero estaba equivocado. Así que comenzaron a perseguir el mensajero de Dios para tratar a parar el mensaje dado por Dios, de separación a fin de salvar la iglesia (17:18).
El mensajero de Dios fue golpeado y encarcelado (20:1-2) por una noche (20:3) por los que estaban predicando mentiras y obrando tan duro para desacreditar su mensaje en los ojos de la gente (20:1, 6). El mensajero de Dios aun había tratado a contenerse de dar el mensaje, pero era como fuego en sus huesos, y tenía que ser hablado para que todos pudieran oír y entonces decidir (20:7-9). Aun los que fingieron ser sus amigos estaban escuchando cada palabra tratando de tergiversarlas y prevalecer en contra de él -- buscando venganza contra él por haber pronunciado tales cosas contra su iglesia (20:10). Pero su iglesia amada estaba irrevocablemente destinada a la destrucción, y todo su dinero, labores, y membresía iban a ser llevados a Babilonia y ser controlado por Babilonia (20:4-5).
Así la iglesia entera, junto con todos los que estaban conectados con ella en cualquiera manera, llegarían a ser parte de Babilonia, y nadie -- ni Dios Mismo -- prevendría este suceso (21:4-6). La voz de alegría y felicidad no sería oída más en toda la iglesia; ni el sonido de la piedra de molino sería oída más en ella; la luz de una candela no alumbraría más en ella; y la voz del recién casado y de su esposa (los dos estando afuera) no se oiría más en ella (25:10, 16:9).


El rey pidió que Jeremías orara a Dios por su ayuda, pero no fue ofrecida una oración, porque Dios no oiría (21:1-3). Dios ya había dicho tres veces antes que no debería orar por este pueblo (7:16, 11:11, 11:14). La iglesia continuaría resbalando y deslizando en la oscuridad, siendo impelido en perversidad, hasta que se cayera (23:12). Pero Dios en Su gran e infinito amor y misericordia, proveyó una vía de escape de la destrucción. ¡Ellos debían separarse voluntariamente de su iglesia pecaminosa, o ser destruidos junto con su iglesia amada (21:8-9)! Así, "el camino de vida (la separación de), y el camino de muerte (permaneciendo adentro)" fue claramente presentado delante de todos; y todos fueron probados para ver a quién obedecerían -- a Dios o los hombres.
La razón por todo esto fue por el curso malo que los líderes y pastores de la iglesia escogieron seguir. Ellos tenían en sus manos, como si fuera, la antorcha de profecía falsa, predicando mentiras y falsedades a la grey (23:1-2) -- desde el púlpito (23:11). Esto fue permitido porque el cuartel general de la iglesia los sostenía y los sancionó (23:13). Los líderes de la iglesia misma estaban cometiendo adulterio y viviendo por mentiras. También ellos estaban reforzando las manos de malhechores para que ninguno pudiera tornar de su perversidad para hacer la justicia. Dios los consideró a todos como Sodoma, y toda la membresía como Gomorra (23:14).
Dios una vez más amonestó al pueblo de no escuchar a ninguno de los líderes de la iglesia, porque todos estaban enseñando mentiras y engañándolos (23:25-26). Todos estaban continuando en el consejo de Satanás (23:22), y estaban pervirtiendo la verdad (23:36). Por eso Dios los olvidó y los abandonó como Su pueblo, y los hechó fuera de Su presencia santa con su iglesia amada (23:39).


El mensajero de Dios y los falsos profetas estaban predicando al pueblo. Las palabras pronunciadas por el mensajero de Dios eran como palabras de fuego, iluminando los corazones de los que los oyeron -- rompiendo los corazones de piedra entenebrecidos y mostrándoles el verdadero, y recto camino que tomar, a fin de estar con Dios (23:29). Mientras los pastores falsos estaban predicando falsedades, causando a su pueblo a errar del camino de verdad (23:31-32), y estaban haciendo todo lo que podían para hurtar del pueblo las palabras del verdadero atalaya de Dios (23:30). La obediencia a cualquier de los dos mensajes determinó si Ud. era trigo o paja de ningún valor (23:28). ¡Así que la vida eterna dependía de cual mensaje fue aceptado y obedecido!
Los que obedecían a Dios tendrían que separarse de buena voluntad de sus iglesias pecaminosas y abandonadas "por su propio bien" (23:5). Pero Dios no abandonaría a estos, porque Él había prometido edificarlos y plantarlos, haciendo con ellos Su "nuevo pacto" para ser su Dios y ellos Su pueblo. Él escribiría Su ley dentro de sus corazones, y sólo los que obedecieran y se llegaran a Él -- viviendo este "nuevo pacto" llegarían a ser los hijos de Dios y Su pueblo escogido (24:6-7), y llevaría buena fruta como higos (24:5). Por cuanto, los que escogieron obedecer el mensaje falso de los atalayas mentirosos, y rehusaron separarse de su iglesia amada -- desobedeciendo a Dios -- llevarían fruto como higos malos y podridos, y serían inútiles a cualquiera y ser destruidos (24:8-10).
Ambos mensajes se hicieron más atrevidos y decididos. El mensajero de Dios habló claramente a toda la membresía de la iglesia que, a causa de su iniquidad, su iglesia y su estructura completa caería y se quebraría -- siendo completamente desolada -- como Silo (26:2-7). Su pacto, Su gloria y Su presencia de Dios serían removidos completamente de ellos (como fue el arca de Silo -- véase Ps. 78:60-61; 1 Sam. 4:3, 11). ¡Y esta iglesia una vez pura y este pueblo escogido, llegarían a ser una parte de Babilonia (27:12, 32:3, 28), y ser establecida en Babilonia (29:5-6, 28)! Mientras los atalayas falsos y los soportadores de iglesias independientes y de sostén propio estaban mintiéndoles en el nombre de Dios, proclamando que el favor de Dios estaba todavía con ellos y no había necesidad de separarse porque su iglesia amada fue destinada proféticamente a jamas ser una parte de, ni jamás ser establecida en, Babilonia, y no sería desolada o destruida (27:14-17). Ellos estaban haciendo confiar la membresía en una mentira abierta (28:15), y estaban enseñándoles la rebelión contra la voluntad y mando de Dios (28:16). Ellos amaron a su iglesia malvada tanto, y deseaban tan intensamente que Dios cambiara Su decisión, y una vez más favorecerlos, que se causaron soñar que sus mentiras en realidad eran verdades -- así se engañaron a si mismos, y otros fueron guiados a creer la mentira (29:8-9).


Todas las palabras del Señor fueron puestas en un libro y leídas al pueblo, y muchos se interesaron, algunos aun oyeron con atención el mensaje del libro mientras que no habían oído con atención al mensajero mismo (36:1-16). Pero el rey destruyó su copia del libro en la presencia de los otros líderes de la iglesia, y muchos siguieron su ejemplo de rebelión (36:21-24). Ellos continuaron rechazando las palabras de Dios, y engañando al pueblo hacíedoles creer que la iglesia jamás sería conectada a Babilonia, mientras que Dios dijo que Babilonia jamás se apartaría de ellos (37:9).
Entonces Jeremías, después que el ejército de Babilonia inesperadamente alejó sus fuerzas a un tiempo cuando todo parecía favorable para un ataque inmediato, de su propia voluntad se separó de la iglesia en vista del pueblo (37:12). El se separó a si mismo a un tiempo cuando la iglesia declaraba victoria sobre sus enemigos, y parecía estar en paz y el favor de Dios una vez más, que hacían que los mensajes de los atalayas falsos aparecieran correctos. Así los que habían escogido permanecer dentro de la iglesia eran más atrapados en su engaño, mientras los que ya habían separados, o estaban pensando en hacerlo, fueron probados en cuanto a su fe y confianza en Dios y Sus palabras.
Porque Jeremías se había separado voluntariamente en los ojos del pueblo, los líderes se enojaron, y le golpearon, y le arrojaron en la prisión. No permitieron que él se separara completamente de la iglesia, tratando de prevenir la membresía de seguir su ejemplo, si no su mensaje (37:13-15). Todos los que adoraban y amaban su iglesia malvada y corrompida más que a Dios se vinieron en contra del mensajero y demandaron su muerte por haber pronunciado tales palabras blasfemas contra ellos y su iglesia (26:8-11). Los líderes especialmente querían matarlo por hablar tales cosas, porque la fe y la esperanza del pueblo en la iglesia se estaba haciendo débil (38:4). Ellos creían que el mensajero no estaba buscando el bienestar del pueblo por llamarlo fuera y diciéndoles que su iglesia amada estaría conectada con Babilonia (38:2-4).


¿Ve Ud., ambos, Dios y los líderes corrompidos estaban tratando a salvar "la iglesia." Dios estaba tratando, por Su misericordia y verdad, de salvar Su iglesia de seguidores fieles de ser destruida llamándoles fuera de su iglesia malvada para su bien. Mientras los líderes estaban tratando, por mentiras y fuerza, de salvar su iglesia de ser destruida manteniendo el pueblo dentro de ella y su perversidad -- supuestamente para su bien. Así una controversia de vida y muerte, entre el mensaje de Dios y el mensaje de falsedad de Satanás, fue completamente desarrollada. Separación voluntaria fuera de la iglesia era una oportunidad para la vida, pero permanecer conectados con ella era muerte segura (21:8-9). Todos tenían la oportunidad de oír y obedecer, y todos hicieron su decisión de salir o permanecer.


Babilonia capturó a la iglesia, y quebró sus muros y pilares -- uno por uno -- removiendo todo lo que era sagrado y santo (52:13-14, 17-23). Cuando ellos terminaron, la iglesia, a todos los que querían ver, tenía una apariencia completamente diferente que en el principio. El pueblo en esa generación estaban ahora bajo el mando, control, y dirección de Babilonia. Aun los paganos podían ver y comprender que fue por la desobediencia continua a Dios y Su voluntad, que la iglesia, y los que se aferraban a ella, fueron destruidos eternamente de lo que una vez eran (40:2-3). Así la iglesia y el pueblo de Dios, una vez escogida y pura, fueron completamente desolados, y una parte de Babilonia (25:9-11).
¡Esto no solo ocurrió a la iglesia y sus ciudades (las avanzadas) conectadas con ella, sino también ocurrió a todas las otras naciones y reinos religiosos (las iglesias) en toda la tierra (25:26)! El pueblo una vez escogido por Dios, junto con todas las otras iglesias establecidas, habían bebido del vino de la ira de la iniquidad de Babilonia (25:15-18). Todas ellas, sin la excepción de una, habían bebido del cáliz, y todos se emborracharon (25:19-26). Todos estaban llenos de vómito (vomitad) y suciedad y no había ni una iglesia establecida que estaba limpia o pura (25:27). ¡Toda iglesia establecida en el mundo entero había caído a Babilonia, y eso completó el reino de Babilonia -- incluso la membresía de estas iglesias (27:2-6, 28:14)!
A causa de todas las abominaciones siendo practicadas en medio de la iglesia (44:2-4) y en la tierra (44:22), la iglesia una vez pura y el pueblo escogido de Dios, fueron los primeros en sentir caer la ira y la destrucción de Dios; y entonces cayó sobre todo el resto de las naciones (las iglesias -- 25:29). Dios recompensó doble por sus pecados a Su iglesia y pueblo, una vez pura y escogida (16:18, 17:18), y las aves que vuelan en medio del cielo se juntaron para banquetear sobre su carne (19:7).
El rey (el presidente) del pueblo (la iglesia) una vez escogida de Dios no escapó tampoco. El había guiado al pueblo (la membresía) a seguir su ejemplo de rebelión y desobediencia a Dios y Su voluntad. El mismo rehusó separarse de la iglesia, y cuando era demasiado tarde, trató de escapar el castigo. Pero no escapó. El fue capturado por Babilonia (39:4-5), fue enjuiciado (39:5), y vio a sus propios hijos y a otros destruidos delante de él (39:6). Entonces le sacaron los ojos -- quedó ciego, fue atado con cadenas, y se estableció en y se hizo una parte de Babilonia (39:7); pero porque él estaba ciego nunca vio que en realidad estaba allí (52:11).


Pero no todos fueron capturados por, o se hicieron parte de, Babilonia. Había un pequeño remanente que poco antes se había separado de la iglesia a causa de todas las abominaciones que se practicaban en ella, y estos escaparon del control de Babilonia (40:11, 15). ¿Pero staban seguros de estar llevados cautivos? ¡No! Muchos fueron llevados cautivos, primero por un grupo de líderes que estaban guiándolos en una dirección (41:10), y luego por otro grupo de líderes que estaban guiándolos en otra dirección -- directamente a Egipto para ser una parte de ella (41:16-17).
Este último grupo de líderes reconoció exteriormente que el profeta era del Señor, y pidió de él dirección y conducción (42:1-2). Ellos parecieron muy dispuestos a seguir cualquiera dirección de Dios -- dado por Su profeta -- mostrándoles dónde debían guiar al pueblo. Pero no le confiaron el profeta sus planes de llevar al pueblo a ser parte de Egipto (42:3-6). El profeta descubrió sus planes ocultos, y advirtió al remanente que no siguieran a estos líderes y convertirse en una parte de Egipto.(42:7-14). Jeremías les dijo claramente, que Dios no quería que fueran allí, y que si desobedecían a la voluntad de Dios y se hacían parte de Egipto, allí perderían sus vidas (42:15-19).
Los líderes, y todos los que eran demasiado orgullosos para cambiar sus planes y seguir la voluntad de Dios, dudaron que el profeta era en realidad del Señor. Dijeron que el profeta estaba mintiendo, o que alguien le había comunicado sus intenciones de ir a Egipto, y que no fue revelado por Dios (43:2-3). Entonces tomaron a la mayoría del remanente, incluso Jeremías, y los trajeron directamente a Egipto (43:4-7). Estos líderes pensaron que huyendo allí, estarían seguros y no vendrían bajo el control de Babilonia. Sin embargo Egipto iba a ser capturado por, controlado por, y llegar a ser parte de Babilonia (43:8-13).
Dios dijo a todo el remanente, que había sido guiado ser una parte de Egipto, que debían separarse voluntariamente de él y sus líderes desobedientes, o serían destruidos y perder sus almas en él (44:2-14). Un número pequeño de todos los que fueron llamados el remanente, se separó en obediencia a la voluntad de Dios (44:28). Pero la mayoría del remanente todavía seguía a sus líderes desobedientes y escogieron permanecer en Egipto. Aunque ellos habían separado de la iglesia, la mayoría de ellos todavía no habían aprendido la lección que nadie debe mirar a los hombres, o confiar en los hombres, o esperar mucha ayuda de los hombres, sino que deben mirar a Dios para toda su dirección y ayuda (17:5).
La mayoría del remanente rehusó obedecer a Dios y rehusó separarse de su conexión con Egipto (el mundo), continuando en su propios caminos malvados (44:17); y todo a causa de su amor por su mujer (la iglesia 44:15). Así que, aunque estos estaban separados de la iglesia, eran rechazados por el Señor (44:26); y éstos también se hicieron una parte de Babilonia (44:30, 46:1-26).


Fue el propósito de Dios que tres generaciones después que toda nación (iglesia) en el mundo entero habían sido capturada por, conectada a, gobernada por, y una parte de Babilonia (27:7), que Él llamaría fuera de Babilonia (siendo todas las iglesias) a cualquiera que deseara ser Su pueblo una vez más (27:22, 29:10-14, 30:3). Después de tres generaciones, los rebeldes y los malvados, que originalmente fueron llevados a Babilonia, estarían muertos, y un grupo nuevo de individuos serían probados para ver a quién ellos deseaban seguir --si a Dios o al hombre. De nuevo Dios llamaría a Su pueblo fuera de su nación religiosa corrompida, a una experiencia en el desierto donde solamente allí se encontraría Su gracia (31:1-2). A causa de Su amor y misericordia, Él llamaría y atraería a cualquiera que no le resistiera a separarse con Él (31:3). Su propósito fue que Él edificaría y establecería a sólo estos como Su monte Sión (31:4-6) y pueblo remanente (31:7). Sólo sería Padre a los que se separaran voluntariamente de Babilonia, que se compuso de todas las naciones religiosas -- incluso la iglesia una vez escogida de Dios. Todas las naciones -- sin excepción, -- todas eran lo que componían a Babilonia, y sólo los que se separaron de su iglesia Babilónica, acercando solamente al Señor, serían aceptadas una vez más como el pueblo de Dios (31:8-9, 32:37-41, 33:6-11).
Pero después de un tiempo, muchos se acomodaron y habían aprendido a gustar la vida suave mientras vivían en Babilonia. No querían que su paz fuera disturbada, y rehusaron separarse de sus iglesias Babilónicas cuando vino el llamado.
Sucedió que, de todo el pueblo que oyó el llamado a separarse y ser Su pueblo especial una vez más, sólo un remanente pequeño había obedecido voluntariamente (Esd. 8:1-14). Sucedió que la mayoría había escogido desobedecer la voluntad de Dios, y así habían fracasado su prueba. También fue descubierto que ninguno de los hijos de Leví -- los ministros, dedicados especialmente para seguir toda la voluntad y los mandos de Dios -- se habían separado, en el principio, en obediencia a Él (Esd. 8:15). Aunque unos pocos se separaron voluntariamente en la última oportunidad (Esd. 8:16-20), la falta de obediencia inmediata causó a otros a seguir su ejemplo de desobediencia y demora. Habían fallado en el tiempo cuando la influencia de una decisión inmediata a acompañar a los que se separaron voluntariamente, hubiera llevado a otros a seguir su ejemplo de obediencia y también a separarse. Pero su indiferencia extraña y descuidada es una triste revelación de su verdadera actitud hacia los propósitos de Dios para Su pueblo.


¡Toda esta historia triste está siendo repetida hoy! El profeta ya nos ha dicho:
"Aquello que fue ya es, y lo que ha de ser ya fue. Dios recupera lo que ya pasó." Eclesiastés 3:15.


Así, lo que ha sido -- Historia del Antiguo Testamento -- está ocurriendo ahora; y esto que ha de ser -- en el futuro -- ya ha ocurrido en el pasado. La historia del Antiguo Testamento también incluiría al libro de Jeremías como todos sus mensajes. ¡Así que todo lo que Ud. ya ha leído no es solo historia, sino está repitiéndose en las iglesias hoy!
Así, una vez más, todas las naciones (las denominaciones o iglesias) -- sin faltar una -- todas las iglesias han bebido del vino de la ira de la iniquidad de Babilonia. Todas las denominaciones, incluyendo la iglesia de hoy, una vez escogida de Dios (Apoc. 18:3), han cometido fornicación y prostitución con ella, y todos están conectados con, gobernados por, y son una parte de Babilonia -- así completando a su reino. ¡Y tres generaciones han pasado desde que todas las iglesias se hicieron una ramera de Babilonia -- incluso la iglesia una vez escogida de Dios (véase 3 Joyas p 253-54)!
¿Qué va a hacer Dios con todas estas iglesias rameras de que se compone la Gran Babilonia? El libro de Jeremías nos dice claramente.
Babilonia ha de ser destruida, incluso todos los que son miembros en, o en cualquiera manera conectada con ella, (Jeremías 51:1, 12, 50:30). ¡Todos dormirán el sueño perpetuo de la muerte (51:39, 57). ¡Pero Dios no ha abandonado a Su pueblo ni permitirá que sea destruido ignorantemente juntos con Babilonia (51:5)!
El Señor continúa levantando Sus fieles atalayas quienes están pescando y buscando por Su pueblo para sacarlos de Babilonia (16:14-16). Dios está llamando a todos los que deseen ser Su pueblo escogido una vez más, manifestándolo separándose voluntariamente de sus iglesias Babilónicas, para regresar a Él, con lágrimas y tristeza por todas sus pecados, en un pacto o convenio que jamás será olvidado (50:4-5). Toda la membresía en todas las iglesias ha sido extraviada por los líderes y ministros, y se han olvidado en quién deben hallar su descanso -- no en sus iglesias, pero en el Señor (50:6).


Por eso Dios ha mandado a una nación para atacar el reino entero de Babilonia y todo lo que a ella pertenece (50:9). Él está mandando Sus atalayas y portaestandartes (51:12), abriendo Su armería, sacando todas Sus armas (Su pueblo verdadero -- 50:25, 51:19-23), y con éstos está atacando el reino entero de Babilonia -- llamando a todos a salir y separarse de ella (50:8). Su espada ya está sacada en contra de ella y los que la soportan (50:35-37), y ha mandado a Sus despojadores y aventadores a remover a Su pueblo de ella, (50:10, 51:2). También manda a Sus arqueros a tirar sus flechas contra ella, y ninguna de sus flechas brillantes (las palabras) regresarán en vano (50:9, 14 29, 51:3, 11). El ejército de Dios que está atacando no mostrará misericordia (50:14) sino que gritará fuertemente para que el pueblo de Dios huya (50:15, 41-42). ¡Así impedirán a las iglesias Babilónicas en sus esfuerzos de sembrar y cosechar una ganancia en la membresía de sus naciones (50:16)! La fundación y las murallas de Babilonia (la estructura) caerá (50:15, 51:44), y nada será dejado cubierto u oculto en ella (50:26).
Dios en Su misericordia y amor infinito, está llamando a todo Su pueblo a separarse de todas las iglesias para no ser contaminados por mujeres rameras -- siendo compartidor de sus pecados y destrucción -- y perdiendo sus almas con ella (51:6, 45). ¡Y esto también es cierto de la iglesia de hoy una vez escogida de Dios: no va a pasar al cielo, sino que será destruida, pasando al infierno (véase 3RH, p 69, col 3)!
Babilonia ha estado contenta con permanecer con desahogo con un control firme sobre sus miembros, y se refrenó pelear (51:30). Pero después que el mensaje comienza y llega a ser el fuerte clamor (Apoc. 14:7-12, 18:1-5), y más y más del ejército de Dios pelea en contra de ella, y ella peleará en su defensa a fin de retener sus miembros -- rehusando soltarlos (Jeremías 50:33). Pero aunque ella ruja con gran voz, no le servirá de nada, porque nada la detendrá de ser despojada y destruida, y todos sus cautivos siendo librados de ella -- si así lo desean (51:53-58, 64). El Señor es más fuerte que todo el reino de Babilonia, y todos sus miembros cautivos oirán Su voz y escogerán ya sea a quedarse o irse -- a seguir a Dios o desobedercerle (50:34).


Pero exactamente como en el tiempo de Jeremías, la mayoría escogerá desobedecer a Dios, y estos repetirán la misma experiencia del Rey Zedequías. No se separarán de sus iglesias en obediencia a la voluntad declarada de Dios. Llegarán a ser ciegos, serán una parte de Babilonia, y allí morirán -- pero jamás lo entenderán. Mientras los que se separan voluntariamente de su iglesia, y viven "la experiencia del nuevo pacto", serán aceptados de Dios, siendo una vez más Sus hijos, y Dios será su Padre. Estos comenzarán a edificar Su templo una vez más, y aunque todo está en su contra, y se han hecho muchos esfuerzos determinados para parar sus esfuerzos, su Redentor es más fuerte que toda oposición. Estos completarán la edificación de Su templo, ellos mismos siendo las piedras vivas de su construcción (1 Pedro 2:5), y serán siempre con el Señor en su medio.


Así hoy, como en los días de Jeremías, el camino de vida (separación de todas las iglesias) y el camino de la muerte (permaneciendo conectados y miembros en ), se demuestra claramente a todos los que desean ver y oír. Definitivamente la historia se está repitiendo hoy. Y todos harán su decisión, escogiendo en qué lado de la batalla van a luchar eternamente, y por quién lucharán -- Cristo o Satanás.
"¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle, y si Baal, id en pos de él." 1 Reyes 18:21.


"Pero Cristo como hijo sobre Su casa; la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza. Por lo cual, (dice el Espíritu Santo), si oyereis su vos no endurezcáis vuestros corazones..." Hebreos 3:6-8.


"Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis...pero yo y mi casa serviremos a Jehová." Josué 24:15.



Fuente:http://www.lightministries.com/id159.htm

Friday, October 10, 2008

La Muerte Amenaza a Jeremias


1EN el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, fué esta palabra de Jehová, diciendo:
2Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla á todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé les hablases; no retengas palabra.
3Quizá oirán, y se tornarán cada uno de su mal camino; y arrepentiréme yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.
4Les dirás pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual dí delante de vosotros,
5Para atender á las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío, madrugando en enviarlos, á los cuales no habéis oído;
6Yo pondré esta casa como Silo, y daré esta ciudad en maldición á todas las gentes de la tierra.
7Y los sacerdotes, los profetas, y todo el pueblo, oyeron á Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová.
8Y fué que, acabando de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablase á todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás.
9¿Por qué has profetizado en nombre de Jehová, diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad será asolada hasta no quedar morador? Y juntóse todo el pueblo contra Jeremías en la casa de Jehová.
10Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron de casa del rey á la casa de Jehová; y sentáronse en la entrada de la puerta nueva de Jehová.
11Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas á los príncipes y á todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos.
12Y habló Jeremías á todos los príncipes y á todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió á que profetizase contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído.
13Y ahora, mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oid la voz de Jehová vuestro Dios, y arrepentiráse Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.
14En lo que á mí toca, he aquí estoy en vuestras manos: haced de mí como mejor y más recto os pareciere.
15Mas sabed de cierto que, si me matareis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad, y sobre sus moradores: porque en verdad Jehová me envió á vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros oídos.
16Y dijeron los príncipes y todo el pueblo á los sacerdotes y profetas. No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado.
17Entonces se levantaron ciertos de los ancianos de la tierra, y hablaron á toda la junta del pueblo, diciendo:
18Miqueas de Morasti profetizó en tiempo de Ezechîas rey de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sión será arada como campo, y Jerusalem vendrá á ser montones, y el monte del templo en cumbres de bosque.
19¿Matáronlo luego Ezechîas rey de Judá y todo Judá? ¿no temió á Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos pues nosotros tan grande mal contra nuestras almas?
20Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías, hijo de Semaías de Chîriath-jearim, el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme á todas las palabras de Jeremías:
21Y oyó sus palabras el rey Joacim, y todos sus grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró de matarle; lo cual entendiendo Urías, tuvo temor, y huyó, y metióse en Egipto:
22Y el rey Joacim envió hombres á Egipto, á Elnathán hijo de Acbor, y otros hombres con él, á Egipto;
23Los cuales sacaron á Urías de Egipto, y lo trajeron al rey Joacim, é hiriólo á cuchillo, y echó su cuerpo en los sepulcros del vulgo.
24La mano empero de Ahicam hijo de Saphán era con Jeremías, porque no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo.


Jeremías 26 (Reina-Valera Antigua)