"La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos". Ellen G. White.
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Saturday, December 31, 2022
Wednesday, December 28, 2022
Wednesday, February 7, 2018
Wednesday, April 1, 2015
Sobre la justicia perdida del descanso dominical
Casi nadie que yo conozca relaciona el descanso dominical con la justicia. Pero, como escribe el cardenal Ratzinger, el descanso dominical une y bendice a todos. Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que realmente pensábamos que todos merecían un día para descansar juntos.
Charles Pope
Actualizado 28 marzo 2015
Los que somos un poco mayores recordamos que en tiempos reinaba el silencio en domingo en el centro de la ciudad, y en los centros comerciales los aparcamientos estaban vacíos. La mayor parte de los negocios cerraban y poca gente tenía que trabajar en domingo. Sin duda había excepciones, como el personal médico, los servicios de emergencia y quienes realizaban labores esenciales en las plantas eléctricas. Pero para la mayoría, el domingo era un día libre. Y aunque el Sabbath bíblico era en sábado, en una nación ampliamente cristiana el domingo era el "sabbath", día de descanso.
En aquellos tiempos, la misa era por la mañana, y luego era el momento del hogar, con una comida familiar a mediodía. Recuerdo que en los años 60, después de la misa, nuestra familia volvía a casa, los niños nos quitábamos "la ropa de ir a la iglesia" y jugábamos: en el jardín en los meses de buen tiempo y en el sótano si hacía frío o mal tiempo. Papá y mamá anunciaban "la hora de los padres" y echaban a los niños del comedor, donde tomaban el café, leían el periódico y charlaban.
La cena era a las cuatro o las cinco de la tarde. A menudo los abuelos venían con nosotros o íbamos nosotros a su casa. Por la tarde echaban en la tele Mutual of Omaha’s Wild Kingdom (un programa sobre la naturaleza), seguido de El maravilloso mundo de Disney. Y luego venía el show de Lawrence Welk, que nosotros detestábamos pero que a mamá y papá les encantaba (en cuanto acababa Disney, nosotros nos íbamos para seguir jugando).
Fue el final de una época. A mediados de los 70 se fueron derogando numerosas leyes (Blue laws o Sunday laws, en Estados Unidos) que prohibían la venta de ciertos productos o la actividad de cierto tipo de negocios en domingo. ¡Al diablo con la familia, vámonos al centro comercial!
Hemos salido perdiendo. Para ser honestos, muchos de nosotros que estamos en buena situación económica todavía podemos observar el descanso dominical si así lo deseamos. Sin embargo, los más pobres y los más jóvenes que acaban de incorporarse al mundo laboral tienen normalmente pocas opciones de elegir si trabajar en domingo o no. Y quienes estamos en mejor situación no deberíamos olvidar eso cuando salimos los domingos al centro comercial o a un restaurante. Nosotros sí tenemos opción, y con nuestras decisiones de rendir tributo al ir de compras o al placer del cine y los restaurantes creamos un clima en el cual otros tienen que trabajar.
La semana pasada estaba leyendo un libro del entonces cardenal Ratzinger que hablaba de la justicia del descanso dominical. Pero antes de reproducir un párrafo del libro, os recuerdo el Tercer Mandamiento: "Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad" (Éx 20, 8-10).
He aquí un breve extracto de las observaciones del Papa emérito Benedicto XVI (Joseph Ratzinger): "El Sabbath (entre otras cosas) es el día de la libertad de Dios y el día de la participación del hombre en la libertad de Dios. Meditar sobre la liberación de Israel de la esclavitud es esencial para la cuestión del Sabbath, que es, sin embargo, mucho más que una conmemoración. El Sabbath no es simplemente un recuerdo de lo que pasó, sino un ejercicio activo de libertad. Esta idea fundamental es la razón por la cual el Sabbath debería ser un día de descanso tanto para hombres como para animales, para amos y para siervos... Toda forma de dominio que haya sido establecida... llega a su fin... Es una anticipación de la sociedad libre de dominación, de la ciudad futura. En el Sabbath no hay amos ni siervos, sólo hay la libertad de los hijos de Dios, y la creación se libera de la ansiedad" (Obras Completas: Teología de la Liturgia, Ignatius Press, pp. 198-199 [traducción directa de la cita en inglés de Charles Pope, n.n.]).
Es una llamativa visión de la justicia, que se ha perdido en su mayor parte. Casi nadie que yo conozca relaciona el descanso dominical con la justicia. Pero, como escribe el cardenal Ratzinger, el descanso dominical une y bendice a todos. Nadie podía ser obligado a trabajar en el hogar de ningún judío, el amo y el siervo eran iguales y libres.
He aquí, de nuevo, algo que deberíamos considerar cuando planificamos nuestros domingos. No pretendo establecer para ti montones de normas personales que la Iglesia no establece. Pero ten en cuenta que la pérdida del descanso dominical sucedió hace no tanto. Y aunque tal vez los tiempos modernos requieran, más que antes, un mayor número de trabajadores esenciales en sus puestos todos los días de la semana, la auténtica verdad es que la mayor parte de la gente que trabaja los domingos lo hace por la mera conveniencia de otros.
Así que, si por lo que sea vas a un restaurante en domingo, ¿por qué no dejar una propina un poco mayor? Y si es absolutamente imprescindible ir al centro comercial en domingo, ten en cuenta ser más amable y caritativo con los más pobres y más jóvenes que se ven obligados a trabajar para tu conveniencia.
Tal vez los más liberales en materia económica negarán mis ideas sobre la "justicia" y me dirán que muchos de los pobres están encantados sólo con tener un trabajo, y que pronto podrán ascender y tener la opción de trabajar o no los domingos.
Lo entiendo. Pero pensad en esto, pensad mucho en esto: hubo un tiempo, no hace mucho, en el que realmente pensábamos que todos merecían un día para descansar juntos. El domingo era un día en el que la mayor parte de la gente podía reunirse con sus familiares (porque ¿de qué sirve librar un martes si nadie más puede descansar y disfrutar contigo?). Y todos cedíamos para que resultase así: respetábamos las justas necesidades de los demás de un día de alegría, de un día familiar, de un día de culto, de un día de justicia en el que todos fuesen iguales en un sentido real. No fue hace tanto...
Artículo publicado originalmente en la página web de la archidiócesis de Washington.
Traducción de Carmelo López-Arias.
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Saturday, February 21, 2015
Thursday, July 24, 2014
Salvaguardar los derechos del niño inmigrante
Mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial del Migrante, que ha sido dada a conocer públicamente en rueda de prensa en la Santa Sede
Ciudad del Vaticano, 27 de noviembre de 2009.
Queridos hermanos y hermanas:
La celebración de la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado me ofrece nuevamente la ocasión para manifestar la solicitud constante de la Iglesia por los que viven, de distintas maneras, la experiencia de la emigración. Se trata de un fenómeno que, como escribí en la encíclica Caritas in veritate, impresiona por el número de personas implicadas, por las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas que plantea, y por los desafíos dramáticos que supone para las comunidades nacionales y para la internacional. El emigrante es una persona humana con derechos fundamentales inalienables que todos deben respetar siempre (cf. n. 62). El tema de este año -"Los emigrantes y los refugiados menores de edad"- toca un aspecto al que los cristianos prestan gran atención, recordando la advertencia de Cristo, que en el juicio final considerará referido a Él mismo todo lo que se ha hecho o dejado de hacer "con uno sólo de estos más pequeños" (cf. Mt 25, 40-45). Y ¿cómo no considerar entre "los más pequeños" también a los emigrantes y los refugiados menores de edad? El propio Jesús de pequeño vivió la experiencia del emigrante porque, como narra el Evangelio, para huir de la amenaza de Herodes tuvo que refugiarse en Egipto junto con José y María (cf. Mt 2, 14).
Si la Convención de los Derechos del Niño afirma con claridad que hay que salvaguardar siempre el interés del menor (cf. art. 3), al cual hay que reconocer los derechos fundamentales de la persona de la misma manera que se reconocen al adulto, lamentablemente en la realidad esto no siempre sucede. Aunque en la opinión pública crece la conciencia de la necesidad de una acción concreta e incisiva para la protección de los menores de edad, de hecho, muchos de ellos son abandonados y, de varias maneras, corren el riesgo de ser explotados. De la dramática condición en la que se encuentran se hizo intérprete mi venerado predecesor Juan Pablo II en el mensaje enviado el 22 de septiembre de 1990 al Secretario General de las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre Mundial para los Niños. "He sido testigo -escribió- de la desgarradora tragedia de millones de niños en los distintos continentes. Ellos son los más vulnerables porque son los que menos pueden hacer oír su voz" (L´Osservatore Romano, edición española, 14 de octubre de 1990, p. 11). Deseo de corazón que se dedique la debida atención a los emigrantes menores de edad, que necesitan un ambiente social que permita y favorezca su desarrollo físico, cultural, espiritual y moral. Vivir en un país extranjero sin puntos de referencia reales les genera innumerables trastornos y dificultades, a veces graves, especialmente a los que se ven privados del apoyo de su familia.
Un aspecto típico de la emigración infantil es la situación de los chicos nacidos en los países de acogida o la de los hijos que no viven con sus padres, que emigraron después de su nacimiento, sino que se reúnen con ellos más tarde. Estos adolescentes forman parte de dos culturas, con las ventajas y las problemáticas ligadas a su doble pertenencia, una condición que sin embargo puede ofrecer la oportunidad de experimentar la riqueza del encuentro entre diferentes tradiciones culturales. Es importante que se les dé la posibilidad de acudir con regularidad a la escuela y de acceder posteriormente al mundo del trabajo, y que se facilite su integración social gracias a estructuras formativas y sociales oportunas. Nunca hay que olvidar que la adolescencia representa una etapa fundamental para la formación del ser humano.
Una categoría especial de menores es la de los refugiados que piden asilo, huyendo por varias razones de su país, donde no reciben una protección adecuada. Las estadísticas revelan que su número está aumentando. Se trata, por tanto, de un fenómeno que hay que estudiar con atención y afrontar con acciones coordinadas, con medidas de prevención, protección y acogida adecuadas, de acuerdo con lo previsto en la Convención de los Derechos del Niño (cf. art. 22).
Me dirijo ahora especialmente a las parroquias y a las numerosas asociaciones católicas que, animadas por espíritu de fe y de caridad, realizan grandes esfuerzos para salir al encuentro de las necesidades de estos hermanos y hermanas nuestros. A la vez que expreso mi gratitud por todo lo que se está haciendo con gran generosidad, quiero invitar a todos los cristianos a tomar conciencia del desafío social y pastoral que plantea la condición de los menores emigrantes y refugiados. Resuenan en nuestro corazón las palabras de Jesús: "Era forastero y me acogisteis" (Mt 25, 35); como también el mandamiento central que Él nos dejó: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, pero unido al amor al prójimo (cf. Mt 22, 37-39). Esto nos lleva a considerar que cada intervención concreta nuestra tiene que alimentarse ante todo de fe en la acción de la gracia y de la divina Providencia. De este modo, también la acogida y la solidaridad con el extranjero, especialmente si se trata de niños, se convierte en anuncio del Evangelio de la solidaridad. La Iglesia lo proclama cuando abre sus brazos y actúa para que se respeten los derechos de los emigrantes y los refugiados, estimulando a los responsables de las naciones, de los organismos y de las instituciones internacionales para que promuevan iniciativas oportunas en su apoyo. Que la Santísima Virgen María vele maternalmente sobre todos y nos ayude a comprender las dificultades de quienes están lejos de su patria. A cuantos tienen relación con el vasto mundo de los emigrantes y refugiados les aseguro mi oración e imparto de corazón la Bendición Apostólica.
Vaticano, 16 de octubre de 2009
BENEDICTUS PP. XVI
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Sunday, June 29, 2014
La dimisión también está en la cabeza de Francisco
Un rayo impacta en la cúpula de San Pedro, en el Vaticano, el día de la renuncia de Benedicto XVI. / REUTERS
ARCA DE NOÉ
Benedicto XVI abrió una puerta que luego ha seguido el 'papa negro', el general de los Jesuitas, y que Bergoglio no descarta
PEDRO ONTOSO |
18 junio 201401:34
La revolucionaria, insólita y sorprendente decisión que tomó Benedicto XVI el 13 de de febrero de 2013, la renuncia al papado, fue un precedente que ya está marcando el futuro. Su sucesor, Francisco, también la tiene en la cabeza, como se ha puesto de manifiesto en varias ocasiones, las últimas con ocasión del viaje a Tierra Santa, y en la entrevista que concedió días atrás a 'La Vanguardia'. Siempre ha sido a preguntas de los periodistas. La Iglesia acepta con naturalidad la debilidad propia. También ha anunciado su renuncia Adolfo Nicolás, el general de los jesuitas, el 'papa negro'. Se va introduciendo una dinámica, un hábito, que deja de ser traumático. Y Bergoglio parece que da a entender que piensa hacer lo mismo. Ya no hay cargos vitalicios en la Iglesia.
Es un pensamiento que ha trabajado y madurado. Sus respuestas siempre giran sobre los mismos argumentos. El periodista Henrique Cymerman le pregunta en una entrevista exclusiva: '¿Qué opina de la renuncia de Benedicto XVI?' Y Francisco le contesta: "El Papa Benedicto ha hecho un gesto muy grande. Ha abierto una puerta, ha creado una institución, la de los eventuales Papas eméritos. Hace 70 años no había obispos eméritos. ¿Hoy cuántos hay? Bueno, como vivimos más tiempo, llegamos a una edad en la que no podemos seguir adelante con las cosas. Yo haré los mismo que él, pedirle al Señor que me ilumine cuando llegue el momento y que me diga que tengo que hacer, y me lo va a decir seguro".
El Papa es consciente del efecto demoledor del reloj biológico y de lo que supone ejercer un cargo sin las fuerzas requeridas. Se ha roto el tabú del 'Papa para siempre', se ha rasgado el velo de la sacralidad del cargo. Ese fue el planteamiento de los periodistas cuando le plantearon una hipotética renuncia en el viaje de regreso de Tierra Santa. Francisco no eludió el tema. "Haré lo que el Señor me diga que debo hacer: rezar y buscar la voluntad de Dios. Creo que Benedicto XVI no es un caso único. Vio que no tenía fuerzas y honestamente, un hombre de fe y tan humilde, tomó esa decisión. Hace 70 años no había obispos eméritos. Ahora hay muchos. ¿Qué pasará con los Papas eméritos? Creo que debemos mirar como una institución a este Papa que abrió una puerta: la de los Papas eméritos. ¿Habrá otros o no? Solo Dios lo sabe. Pero esa puerta está abierta. Creo que un obispo de Roma que siente que sus fuerzas decaen –porque ahora se vive mucho más– debe plantearse las mismas preguntas que se planteó el Papa Benedicto".
Juan Pablo II murió a los 84 años después de un epílogo agónico de su pontificado. Benedicto XVI, que vivió esa etapa en primera línea, abdicó a los 85. Francisco cumplirá 78 años en diciembre y ya acusa los efectos de su durísima agenda. Pablo VI fue quien estableció en 79 años la edad máxima de los cardenales para participar en un cónclave. Los obispos están obligados a presentar su dimisión en el momento de cumplir los 75 años para dejar paso a los más jóvenes.
A algunos se les acepta enseguida, a otros se les permite continuar al frente de sus diócesis, a veces más de dos años. En muchas ocasiones intervienen razones 'políticas' en estas decisiones. Por ejemplo, Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, ha rebasado los 77 años. El cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, cumple 78 el próximo 20 de agosto. El Vaticano lleva mucho tiempo diseñando ambos relevos. Espera el momento adecuado en función de la situación sociopolítica de España, con una consulta soberanista en ciernes en Cataluña. En Euskadi, monseñor Luis María Larrea tuvo que estar al frente de la diócesis de Bilbao cuando ya estaba muy enfermo, sin que Roma le aceptara la renuncia.
El caso de la Compañía de Jesús merece un punto y aparte. El padre Arrupe, general intrépido y carismático, luchó hasta el final por mantener firme el rumbo de la poderosa orden, pese a los esfuerzos de Juan Pablo II por mantenerle a raya. Una trombosis le apartó de su misión en agosto de 1981. Le sucedió Peter-Hans Kolvenbach hasta que le flaquearon las fuerzas, después de casi 25 años de gobierno. Tanto a Karol Woijtyla como a Ratzinger les costó aceptar la renuncia del padre superior de los jesuitas, un año más joven que el pontífice bávaro. Juan Pablo II se lo negó y Benedicto XVI terminó autorizándola en 2008. Pero ahí se abrió otra puerta.
Adolfo Nicolás Pachón, último líder de los jesuitas, ya ha anunciado que renunciará a su cargo en 2016, justo cuando cumplirá 80 años. Es de la generación del Papa y del cardenal Rouco. El cargo es vitalicio pero las constituciones de la orden contemplan la posibilidad de la renuncia al mismo El general de los jesuitas lo había consultado con el Papa Francisco y en esta ocasión, como era obvio, no ha habido pegas a la renuncia. El español Adolfo Nicolás Pachón ha estado pocos años al frente de la Compañía, por eso ha sorprendido su decisión. ¿Han cuajado las reformas que se había propuesto, sobre todo en lo que se refiere al apostolado social? Las provincias tienen mucha tradición de ser gobernadas de forma piramidal e introducir corrientes horizontales es complicado. En cualquier caso ha sido un general que ha gobernado sin carisma, con un liderazgo de tono bajo. Kolvenbach también fue una figura moderada y discreta.
Juan Pablo II, ya santo, sostenía que un Papa tenía que morir sin bajarse de la Cruz, como el apóstol Pedro en el año 65 de nuestra era, según relata la tradición cristiana. Pero tampoco el cardenal de Viena, Franz König, creía que se pudiera dar el caso de dos Papas vivos: "Un Papa jubilado, otro en el Vaticano; la gente se preguntaría quién de los dos manda", decía. El mismo pontífice polaco afirmó que en la Iglesia "no hay sitio para un Papa emérito". El historiador Juan María Laboa lo recuerda en el libro 'El valor de una decisión' (PPC), que escribió al alimón con Vicente Vide y Reyes Mate. "Desde nuestros días –escribe el catedrático emérito–, no tan lejanos de aquellos en los que se pronunciaron esas afirmaciones, podemos considerar con cuanta facilidad se pronuncian aseveraciones dogmatizantes que el tiempo implacablemente pone en su sitio".
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ARCA DE NOÉ
Benedicto XVI abrió una puerta que luego ha seguido el 'papa negro', el general de los Jesuitas, y que Bergoglio no descarta
PEDRO ONTOSO |
18 junio 201401:34
La revolucionaria, insólita y sorprendente decisión que tomó Benedicto XVI el 13 de de febrero de 2013, la renuncia al papado, fue un precedente que ya está marcando el futuro. Su sucesor, Francisco, también la tiene en la cabeza, como se ha puesto de manifiesto en varias ocasiones, las últimas con ocasión del viaje a Tierra Santa, y en la entrevista que concedió días atrás a 'La Vanguardia'. Siempre ha sido a preguntas de los periodistas. La Iglesia acepta con naturalidad la debilidad propia. También ha anunciado su renuncia Adolfo Nicolás, el general de los jesuitas, el 'papa negro'. Se va introduciendo una dinámica, un hábito, que deja de ser traumático. Y Bergoglio parece que da a entender que piensa hacer lo mismo. Ya no hay cargos vitalicios en la Iglesia.
Es un pensamiento que ha trabajado y madurado. Sus respuestas siempre giran sobre los mismos argumentos. El periodista Henrique Cymerman le pregunta en una entrevista exclusiva: '¿Qué opina de la renuncia de Benedicto XVI?' Y Francisco le contesta: "El Papa Benedicto ha hecho un gesto muy grande. Ha abierto una puerta, ha creado una institución, la de los eventuales Papas eméritos. Hace 70 años no había obispos eméritos. ¿Hoy cuántos hay? Bueno, como vivimos más tiempo, llegamos a una edad en la que no podemos seguir adelante con las cosas. Yo haré los mismo que él, pedirle al Señor que me ilumine cuando llegue el momento y que me diga que tengo que hacer, y me lo va a decir seguro".
El Papa es consciente del efecto demoledor del reloj biológico y de lo que supone ejercer un cargo sin las fuerzas requeridas. Se ha roto el tabú del 'Papa para siempre', se ha rasgado el velo de la sacralidad del cargo. Ese fue el planteamiento de los periodistas cuando le plantearon una hipotética renuncia en el viaje de regreso de Tierra Santa. Francisco no eludió el tema. "Haré lo que el Señor me diga que debo hacer: rezar y buscar la voluntad de Dios. Creo que Benedicto XVI no es un caso único. Vio que no tenía fuerzas y honestamente, un hombre de fe y tan humilde, tomó esa decisión. Hace 70 años no había obispos eméritos. Ahora hay muchos. ¿Qué pasará con los Papas eméritos? Creo que debemos mirar como una institución a este Papa que abrió una puerta: la de los Papas eméritos. ¿Habrá otros o no? Solo Dios lo sabe. Pero esa puerta está abierta. Creo que un obispo de Roma que siente que sus fuerzas decaen –porque ahora se vive mucho más– debe plantearse las mismas preguntas que se planteó el Papa Benedicto".
Juan Pablo II murió a los 84 años después de un epílogo agónico de su pontificado. Benedicto XVI, que vivió esa etapa en primera línea, abdicó a los 85. Francisco cumplirá 78 años en diciembre y ya acusa los efectos de su durísima agenda. Pablo VI fue quien estableció en 79 años la edad máxima de los cardenales para participar en un cónclave. Los obispos están obligados a presentar su dimisión en el momento de cumplir los 75 años para dejar paso a los más jóvenes.
A algunos se les acepta enseguida, a otros se les permite continuar al frente de sus diócesis, a veces más de dos años. En muchas ocasiones intervienen razones 'políticas' en estas decisiones. Por ejemplo, Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, ha rebasado los 77 años. El cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, cumple 78 el próximo 20 de agosto. El Vaticano lleva mucho tiempo diseñando ambos relevos. Espera el momento adecuado en función de la situación sociopolítica de España, con una consulta soberanista en ciernes en Cataluña. En Euskadi, monseñor Luis María Larrea tuvo que estar al frente de la diócesis de Bilbao cuando ya estaba muy enfermo, sin que Roma le aceptara la renuncia.
El caso de la Compañía de Jesús merece un punto y aparte. El padre Arrupe, general intrépido y carismático, luchó hasta el final por mantener firme el rumbo de la poderosa orden, pese a los esfuerzos de Juan Pablo II por mantenerle a raya. Una trombosis le apartó de su misión en agosto de 1981. Le sucedió Peter-Hans Kolvenbach hasta que le flaquearon las fuerzas, después de casi 25 años de gobierno. Tanto a Karol Woijtyla como a Ratzinger les costó aceptar la renuncia del padre superior de los jesuitas, un año más joven que el pontífice bávaro. Juan Pablo II se lo negó y Benedicto XVI terminó autorizándola en 2008. Pero ahí se abrió otra puerta.
Adolfo Nicolás Pachón, último líder de los jesuitas, ya ha anunciado que renunciará a su cargo en 2016, justo cuando cumplirá 80 años. Es de la generación del Papa y del cardenal Rouco. El cargo es vitalicio pero las constituciones de la orden contemplan la posibilidad de la renuncia al mismo El general de los jesuitas lo había consultado con el Papa Francisco y en esta ocasión, como era obvio, no ha habido pegas a la renuncia. El español Adolfo Nicolás Pachón ha estado pocos años al frente de la Compañía, por eso ha sorprendido su decisión. ¿Han cuajado las reformas que se había propuesto, sobre todo en lo que se refiere al apostolado social? Las provincias tienen mucha tradición de ser gobernadas de forma piramidal e introducir corrientes horizontales es complicado. En cualquier caso ha sido un general que ha gobernado sin carisma, con un liderazgo de tono bajo. Kolvenbach también fue una figura moderada y discreta.
Juan Pablo II, ya santo, sostenía que un Papa tenía que morir sin bajarse de la Cruz, como el apóstol Pedro en el año 65 de nuestra era, según relata la tradición cristiana. Pero tampoco el cardenal de Viena, Franz König, creía que se pudiera dar el caso de dos Papas vivos: "Un Papa jubilado, otro en el Vaticano; la gente se preguntaría quién de los dos manda", decía. El mismo pontífice polaco afirmó que en la Iglesia "no hay sitio para un Papa emérito". El historiador Juan María Laboa lo recuerda en el libro 'El valor de una decisión' (PPC), que escribió al alimón con Vicente Vide y Reyes Mate. "Desde nuestros días –escribe el catedrático emérito–, no tan lejanos de aquellos en los que se pronunciaron esas afirmaciones, podemos considerar con cuanta facilidad se pronuncian aseveraciones dogmatizantes que el tiempo implacablemente pone en su sitio".
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Tuesday, February 11, 2014
El papa Francisco pide rezar por Benedicto XVI
EFE | Feb 11, 2014 | 11:13 AM
Hace un año la iglesia católica tambaleó cuando Benedicto XVI anunció que renunciaba a su pontificado.
El papa Francisco publicó un mensaje en su perfil de la red social Twitter en el que califica a su antecesor Benedicto XVI de un hombre valiente y humilde, cuando se cumple un año de su renuncia al pontificado.
“Luchó y cómo luchó, Benedicto, por eso, su renuncia se puede leer como un acto de rebelión”
"Recemos hoy juntos por su Santidad Benedicto XVI. Un hombre valiente y humilde", se lee en el tuit del papa argentino en varios idiomas.
El 11 de febrero de 2013, el papa Benedicto XVI anunciaba ante los cardenales reunidos en la Sala Clementina que renunciaba a su pontificado, al considerar que por su "edad avanzada" no tenía fuerzas "para ejercer adecuadamente el ministerio petrino".
El día en que Benedicto XVI dejó el cargo de Papa
Benedicto XVI, de natural tímido y discreto, dio hace un año al mundo su lección "más revolucionaria" al anunciar, en plenas facultades mentales, su renuncia al pontificado por su edad avanzada y la falta de fuerzas "para ejercer adecuadamente el ministerio petrino".
Durante un consistorio de cardenales Benedicto XVI, entonces de 85 años, explicó que "para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado", según se pronunció en latín.
Además de la cascada de escándalos en el seno de la Iglesia que se sucedieron durante su pontificado, como buen sajón y con la humildad que siempre ha caracterizado al que los expertos consideran el mejor teólogo católico vivo, Benedicto XVI soportó con estoicismo 24 largos viajes plagados de actos e interminables ceremonias litúrgicas ataviado con pesadas mitras y casullas.
Unos ropajes, muchos de ellos centenarios, que ha desechado el papa Francisco nada más inaugurar su pontificado.
En sus últimas apariciones a nadie se le escapaba que Benedicto XVI estaba agotado, apenas lograba caminar, debía ser sujetado por dos sacerdotes para subir o bajar los escalones del altar de San Pedro, hasta la lectura de sus bellas homilías o los saludos en ocho idiomas tras El Ángelus delataban una voz arrastrada y temblorosa.
La timidez y el cansancio de Benedicto XVI, no le restó lucidez ni fuerza para dar el paso calificado de "revolucionario" al entregar el papado casi ocho años después ser elegido, el 19 de abril de 2005, como 265 sucesor de san Pedro, tras la muerte de Juan Pablo II.
El portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi aseguró ese día que el papa era muy consciente de su decisión, que no habían influido temas como los escándalos de curas pederastas, sino al contrario, cuando arreciaban estos escándalos ya señaló (el papa) que un pastor "nunca huye ante los lobos y deja el rebaño sólo".
Ninguna enfermedad, agregó, ha llevado a Benedicto XVI a renunciar al pontificado, aunque reconoció que en los últimos meses habían disminuido en él las fuerzas físicas, "algo normal en personas con esa edad".
Ayer el portavoz jesuita explicó que la decisión Benedicto XVI la tomó "con una gran preparación desde el punto de vista de la reflexión y la oración y con gran valor porque, efectivamente, al ser una decisión inusual podrían haber surgido problemas o dudas sobre su significado, consecuencias para el futuro o cómo lo recibiría el pueblo de Dios o la opinión pública".
La lección de Benedicto XVI provocó un terremoto más potente que cientos de encíclicas.
Un gesto, el de Benedicto, que fue interpretado por los analistas, como "revolucionario" y como un "acto de rebelión" con el mensaje de que el único camino a recorrer era el de intervenir con coraje y en profundidad en el cuerpo enfermo de la Iglesia.
Y que para cambiar el curso de la cosas era necesario reescribir el final y, de algún modo, vencer a la muerte, no esperarla.
Hay muchas dudas
Como aseguró Lombardi, Benedicto no estaba enfermo, "sí lo estaba la Iglesia y los hombres de la Iglesia, la Curia, a los que el papa imploró para que actuasen, cambiasen, regresaran al camino del mensaje de Cristo", refirió a Efe un alto cargo de la Curia que prefirió no desvelar su nombre.
Pero el papa no fue apoyado con la fuerza necesaria en este camino, "es más, fue dejado solo en primer lugar por la Curia", agregó.
Las claras indicaciones de Ratzinger a la Curia no fueron respondidas con los actos consiguientes. "Luchó y cómo luchó, Benedicto, -refirió la autoridad eclesiástica- por eso, su renuncia se puede leer como un acto de rebelión, un acontecimiento revolucionario".
Y así ha quedado -dijo- el gesto del papa emérito, en la línea de las enseñanzas del primer revolucionario descrito en el Evangelio: Jesús.
Para el analista Giuliano Ferrara, que escribió entonces el artículo "Pequeño, gran papa" en la revista Panorama, el papa que emprendió la guerra contra el relativismo cultural y moral hizo el gesto de "relativizarse" a sí mismo para brindar a la Iglesia una dirección fuerte que combatiera todos sus males.
Un grito de rebelión y de humildad, como humilde fue la decisión del papa emérito de permanecer "oculto al mundo" y lejos del cónclave que elegiría a su sucesor en la residencia estival de los pontífices de Castel Gandolfo que tanto disfrutó y amó.
©EFE
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Saturday, December 28, 2013
Dos Papas, un portavoz y un año histórico
12/27/2013
[Translate to Spanish:] Padre Federico Lombardi
El director de la Sala de Prensa del Vaticano, Federico Lombardi, traza un balance del año 2013. Recuerda la histórica renuncia de Benedicto XVI y los primeros meses del Papa Francisco
àndres Beltramo àlvarez
Ciudad del Vaticano
Federico Lombardi fue uno de los protagonistas del 2013 en El Vaticano. Al portavoz de la Santa Sede le tocó explicar al mundo la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI. Ocupó un puesto clave a la hora de relatar el Cónclave, la elección del Papa Francisco y los primeros meses de su pontificado. En entrevista con el Vatican Insider traza un balance de los últimos 12 meses, que quedarán estampados en la historia de la Iglesia.
¿Cómo vivió este año 2013?
Lo he vivido como un año de grandes novedades, evidentemente caracterizado por este cambio entre los dos Papas y con el inicio muy dinámico e intenso, también de gran entusiasmo, del pontificado del Papa Francisco. La renuncia del Papa Benedicto y el tiempo previo al Cónclave, ahora mirando hacia atrás, fueron la preparación de un nuevo comienzo con pontificado que es el aspecto relevante de este año, que se proyecta en el futuro de los próximos años en vida de la Iglesia. Un año de pasado hacia un renovado impulso de evangelización.
¿Cómo recibió la noticia de la renuncia de Benedicto XVI?
La recibí con una grande admiración por el Papa. Aprecié y aprecio al Papa Benedicto XVI al cual serví con mucha dedicación y con gran amor. Su fe y su lucidez, su coherencia al afrontar las responsabilidades hizo para mí inmediatamente clara su decisión. El texto de su declaración era perfectamente claro, detrás del cual no tenía que buscar nada más sino aquello que estaba dicho bien en esas líneas. Una decisión que recibí con admiración y acepté sin dificultad, incluso con la conciencia que era una decisión nueva en la historia de la Iglesia y por lo tanto que iba a ser recibida con gran conmoción. Pero para mí era una decisión coherente con la gran fe, humildad y responsabilidad del Papa Benedicto. Me sentí inmediatamente investido por la responsabilidad, que me tocaba a mí, de presentarla, de explicarla con gran serenidad.
¿Tuvo la impresión que estaba asistiendo a hechos que cambiarían la historia para siempre?
No se si soy una persona que puede parecer fría y racional, aunque creo tener mi sensibilidad profunda, busco controlarla y guiarla. Todos vivimos muchos momentos que son importantes, determinantes para nuestras vidas, para nuestras comunidades, para la Iglesia. Los debemos vivir todas con gran responsabilidad, con valentía y confianza. Me ha tocado dar muchas noticias difíciles, a veces feas, a veces buenas. Dí la noticia en la Radio Vaticana de la muerte de Juan Pablo II, comuniqué la noticia del arresto de Paolo Gabriele (mayordomo del Papa, por el “vatileaks” ndr). Nos ha tocado dar muchas noticias tristes, bellas, dramáticas y cada una tiene su peso. Yo debo vivirlas en ese momento con su significado y debo desarrollar el servicio de ofrecerlas con simpleza y claridad, para que las pueda comprender el público. No debo dejarme dominar por la emoción de las cuestiones excepcionales.
La elección del Papa Francisco no estaba en los planes de muchos observadores. ¿Se sorprendió?
Siempre el final de un pontificado, sea por la muerte como en otros casos, sea por la renuncia como en este, es siempre una noticia extraordinaria. Lo mismo el anuncio de un nuevo pontificado. Recuerdo la elección de Juan Pablo II que era el primer Papa no italiano, venido de un país lejano, fue también una emoción grandísima. Para mí vivir aquí en la sala de prensa vaticana el anuncio del Papa Francisco y escuchar que era un hermano de congregación me provocó una emoción muy particular, pero me tuve que recuperar en tiempo breve justamente para continuar mi servicio en modo suficientemente objetivo.
¿Cuánto cree que los orígenes del Papa están influyendo en los primeros pasos del pontificado?
Puede existir una diferencia de carácter entre una personalidad latinoamericana y las del norte de Europa o asiáticas. En este sentido una espontaneidad, una comunicabilidad o una sencillez, una cordialidad, una popularidad de Francisco uno la puede colocar en su origen. Otro aspecto importante y que viví en la Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en Brasil es la perspectiva sobre la Iglesia universal presente en el Papa y que en muchos aspectos es claramente no europea. Esto se siente y es ciertamente una de las cosas queridas por los cardenales en su elección, como un enriquecimiento de la experiencia de la Iglesia con un pontífice que proviene de otra parte del mundo, del Continente donde existen más católicos. Por eso tiene la posibilidad de ver situaciones de la Curia Romana, modos tradicionales de expresarse del papado y del gobierno romano desde otro punto de vista y poder insertar elementos de comportamiento nuevos que ayudan a comprender la universalidad de la Iglesia en un modo novedoso. Sin revoluciones que signifiquen rechazos violentos al pasado sino con un enriquecimiento de estilo, de modo de ser, de comunicar y de actuar que manifiestan la variedad de la experiencia católica en el mundo.
El Papa Francisco ya se convirtió en una especie de ícono mediático, al mismo tiempo parece existir una cierta magnificación sobre detalles y gestos suyos, más bien anecdóticos. ¿No advierte demasiado afán por exagerar?
Ciertamente. Esto es una cosa de la cual no nos sorprendemos, sabemos bien cómo la comunicación en el mundo de hoy se alimenta a veces de exageraciones o mitos que se crean. Lo importante es comprender qué es lo esencial. En este caso el Papa ha anunciado con gran fuerza y eficacia el tema del amor de Dios para todos, sin barreras y sin límites. Lo ha comunicado como algo que alcanza directamente todas las personas, algo que se traduce en la eliminación de cualquier tipo de barrera, sea en el lenguaje sea en el trato humano, eso hace pasar muy bien el mensaje que, a final de cuentas, es el modo de ser del Papa.
Porque llega justo al corazón de la gente, esto suscita una enorme gratitud, un sentido interior de alegría y de afecto que atrae hacia este anunciador. En torno a esto existe toda una cantidad de imágenes, de gestos y detalles que a veces son exagerados más allá de la intención del Papa mismo. Esto es parte un poco del folclore de la comunicación y de la imaginación de la gente. A veces es la expresión de un entusiasmo y una alegría, por lo tanto debe ser visto con una sonrisa. Como la idea que el Papa salga de noche a encontrar a los pobres de Roma, no es verdad pero corresponde a una actitud interior y deseo suyo. De todas maneras no es real. Se necesita sólo comprender el significado de estas exageraciones que a veces tienen un fundamento pero, de hecho, van más allá. Lo importante es que pase el mensaje central y ese ha pasado.
Wednesday, August 21, 2013
Ratzinger abandonó su papado porque "dios se lo dijo" (FOTOS)
EL HUFFINGTON POST / EFE | Publicado: 21/08/2013 08:58 CEST | Actualizado: 21/08/2013 09:03 CEST
Benedicto XVI renunció a su pontificado porque dios se lo pidió, según ha publicado la agencia católica Zenit.
Durante una de las pocas visitas privadas que concede tras su retiro y ante la pregunta de las razones de abandonar su papado el pasado 28 de febrero, Ratzinger respondió: "Me lo dijo Dios". Aunque, explicó que no se trató de una aparición sino “una experiencia mística” en la que, según Zenit, "el Señor le hizo nacer e su corazón 'un deseo absoluto' de quedarse sólo en oración con Él".
EL CARISMA DE FRANCISCO
El papa emérito insistió, además, que a medida que pasan los meses y observa el "carisma" del papa Francisco, se da más cuenta de que su elección de renunciar a su pontificado fue "la voluntad de Dios".
Durante estos encuentros, Benedicto XVI "no comenta y no desvela secretos, no concede declaraciones que podrían pesar como las palabras dichas por el otro papa, sino que mantiene la discreción que siempre le ha caracterizado", añade el artículo de Zenit.
Según sus propias palabras, Ratzinger "observa satisfecho las maravillas que el Espíritu Santo está haciendo con su sucesor, o bien habla sobre sí mismo".
Fuente
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Sunday, July 7, 2013
La renuncia de Benedicto XVI: El oscuro legado de Juan Pablo II continúa atormentando a la Iglesia
Por Verdad Ahora | 13-02-2013 - 16:20
En una ambigua atmósfera fue anunciada por el sumo pontífice Benedicto XVI su abdicación al papado. Con 85 años, Joseph Ratzinger se convierte en el primer Papa en tomar tan drástica decisión desde 1450. La renuncia generó una ola de cuestionamientos a nivel mundial, enfocadas en desentrañar las verdaderas razones detrás de la medida.
Para muchos, la dimisión de Benedicto XVI obedece a una crisis dentro de la Iglesia, en el marco de un año plagado de denuncias sobre abusos sexuales, truculentos manejos financieros y encubrimiento de actividades ilícitas en el corazón de la Santa Sede.
Otros han posicionado a Ratzinger como la víctima de una pugna interna en el Vaticano que posee amplios precedentes en el siglo pasado. Su salida puede ser interpretada como un producto de las presiones y tensiones vividas en el último tiempo, las cuales han provocado el debilitamiento de la autoridad papal a su nivel más álgido.
La historia de la Santa Sede no ha estado exenta de episodios nebulosos que requieren análisis y una doble interpretación. A continuación recapitularemos algunos de ellos e intentaremos aportar antecedentes para esclarecer el actual escenario que vive la Iglesia, inserta en el último mes del pontificado de Benedicto XVI.
Víctimas de la mafia

Para muchos, la dimisión de Benedicto XVI obedece a una crisis dentro de la Iglesia, en el marco de un año plagado de denuncias sobre abusos sexuales, truculentos manejos financieros y encubrimiento de actividades ilícitas en el corazón de la Santa Sede.
Otros han posicionado a Ratzinger como la víctima de una pugna interna en el Vaticano que posee amplios precedentes en el siglo pasado. Su salida puede ser interpretada como un producto de las presiones y tensiones vividas en el último tiempo, las cuales han provocado el debilitamiento de la autoridad papal a su nivel más álgido.
La historia de la Santa Sede no ha estado exenta de episodios nebulosos que requieren análisis y una doble interpretación. A continuación recapitularemos algunos de ellos e intentaremos aportar antecedentes para esclarecer el actual escenario que vive la Iglesia, inserta en el último mes del pontificado de Benedicto XVI.
Víctimas de la mafia
Juan Pablo I, el "Papa de la sonrisa"
No podemos comenzar esta historia sin antes recordar uno de los mayores misterios que ha envuelto a la Iglesia: la muerte de Juan Pablo I, a escasos 33 días de su papado.
Originario de la localidad de Forno Di Canale, el italiano Albino Luciani encontró su muerte un 28 de septiembre de 1978, oficialmente producto de un infarto mientras dormía en su cama. La versión convencional es contrariada por su familia, la cual asegura que Luciani – descrito como “el Papa de la sonrisa” – murió realmente en su escritorio.
El sacerdote español Jesús López, respaldándose en una autopsia realizada al cadáver de Luciani, aseguró en 2003 que Juan Pablo I había muerto por la “ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador”. López pertenece a un sector minoritario que pretende “lavar” la imagen de un pontificado que, asegura, “pudo ser revolucionario en la Iglesia”.
Efectivamente, Juan Pablo I tenía muchos enemigos en la Santa Sede. En primer lugar, pretendía profundizar las obras del anterior papado, Juan XXIII, compuestas por políticas impopulares para la Curia. Además, una de sus mayores prioridades era trasparentar las cuentas bancarias del Vaticano, en las cuales proliferaba la “evasión de impuestos” y el “movimiento ilegal de acciones”.
Algunos han establecido una relación entre el oscuro Banco Ambrosiano, cuyo accionista principal era el Banco Vaticano, y el asesinato no esclarecido de Juan Pablo I.
El 18 de julio de 1982 fue hallado muerto bajo el Puente Blackfriars el banquero italiano Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano. Su fallecimiento se encuentra envuelto en un velo de misterio. Calvi pertenecía a la Logia Propaganda Due (P2), liderada por el mafioso Licio Gelli, y se le vincula con extraños movimientos de dinero del narcotráfico que llegan incluso hasta el conocido Pablo Escobar.
Calvi habría sido asesinado para encubrir sus conexiones con las actividades ilícitas de la Santa Sede. De su muerte se ha culpado a la propia Logia P2, cuya influencia en el Vaticano no es menor. Entre los miembros de esta logia masónica se encuentra el terrorista neofascista Stefano Delle Chaie, involucrado en las operaciones de inteligencia de Cóndor y Gladio, y conectado con la Liga Mundial Anticomunista.
Delle Chaie figura como uno de los extremistas italianos usados por Augusto Pinochet en el atentado contra el demócratacristiano Bernando Leighton y varias “misiones” de contraespionaje e investigaciones químicas durante la dictadura chilena, muchas de las cuales se hicieron en compañía de Michael Townley, agente de la DINA vinculado a la CIA.
Las acciones ilícitas del Banco Ambrosiano, a través del cual se canalizaron enormes sumas de dinero negro para desestabilizar gobiernos, serían ahondadas en el próximo pontificado de Juan Pablo II.
El oscuro legado de Juan Pablo II


Juan Pablo II junto al dictador Augusto Pinochet durante su visita en 1987
Sobre la gestión del sucesor de Juan Pablo I, el polaco y ferviente anticomunista Karol Wojtyla, se ha colocado un manto de santidad y probidad que no puede estar más alejado de la realidad.
Con la instalación de Juan Pablo II, las investigaciones sobre los oscuros manejos financieros del Vaticano fueron ocultadas y los responsables permanecieron en sus puestos; el Vaticano encubrió y protegió a los involucrados en casos de abuso sexual, avaló dictaduras y participó en operaciones de desestabilización política, además de permitir la consolidación de los movimientos ultraconservadores y terminar con el espíritu de reforma que había caracterizado a la Iglesia desde el Concilio Vaticano II.
Es con Juan Pablo II que asciende a la cima del poder de la Iglesia una de las organizaciones ultraconservadoras más polémicas, el Opus Dei, que fue transformada en prelatura personal del Papa. De igual forma, adquieren influencia los Legionarios de Cristo, involucrados en numerosos casos de abuso sexual.
Así, "mientras el Papa estuvo vivo, la consigna fue tapar y proteger a las ovejas descarriadas, y sobre todos ellos al líder de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, elevado al altar de asesor principal de Wojtyla e inmune a toda condena pese a la tímida oposición de Benedicto XVI, que solo pudo poner orden cuando llegó al trono".
En el contexto de la Guerra Fría, Juan Pablo II también fue una pieza clave en la desestabilización de Europa Oriental. Bajo su mando, la Santa Sede participó en operaciones oscuras para apoyar al sindicato católico y anticomunista polaco Solidaridad, liderado por Lech Walesa.
A fines de 1980, el presidente Jimmy Carter "ordenó a su Asesor de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, informar al Vaticano que Estados Unidos tenía recursos de inteligencia clandestinos disponibles para ayudar a Solidaridad" y, "con los gobiernos de Europa Occidental reticentes a confrontar abiertamente a la Unión Soviética por sus agresiones, Brzezinski sencillamente le pidió al Papa Juan Pablo II unirse a Estados Unidos para aislar económica, cultural y políticamente a los soviéticos si intervenían en Polonia. El Papa lo consideró y lo hizo".
Posteriormente, el Banco Vaticano sería acusado de proveer dinero a estas operaciones a través del Banco Ambrosiano con el objeto de financiar no sólo a Solidaridad, sino a la Contra nicaragüense y a partidos políticos italianos.
Fue esta abierta postura anticomunista de Juan Pablo II la que explica la mediación del Vaticano entre Chile y Argentina por el conflicto del Beagle, en circunstancias que ambos países estaban gobernados por dictaduras anticomunistas que le generaban simpatías.
La razón de la visita del Papa a Chile en 1987 no fue su preocupación por las violaciones a los derechos humanos, sino manifestar su apoyo a Augusto Pinochet. Lo anterior es confirmado por el respaldo que el Sumo Pontífice le otorgó al dictador chileno mientras estuvo detenido en Londres.
De hecho, los prelados nombrados en Chile durante el pontificado de Juan Pablo II se apartaron de las tradiciones de su generación anterior. Ésta, liderada por el cardenal Silva Henríquez, se había caracterizado por la defensa de los derechos humanos. Los nuevos prelados representaron a los sectores más conservadores, protagonistas de la mayoría de los casos de pedofilia y abuso sexual convenientemente ocultados durante el mandato de Juan Pablo II.
En mayor medida, son los oscuros manejos e intereses que fueron instalados en las altas instancias del poder por su predecesor los que explican el fracaso de Benedicto XVI en su intento por sanear a la Iglesia.
¿Golpe de palacio en el Vaticano?
"Complot contra el Papa, dentro de 12 meses morirá" reza la portada de Il Fatto Quotidiano
En febrero de 2012, el periódico italiano de izquierda Il Fatto Quotidiano reveló una carta anónima donde se alertaba que Benedicto XVI moriría dentro de los próximos 12 meses – es decir, en febrero de 2013.
Según el rotativo, la misiva escrita en alemán y dirigida a Ratzinger "advierte sobre un presunto "mordkomplott" ("complot de muerte") contra el Santo Padre y parece aludir a un supuesto atentado que podría darse "en los próximos 12 meses"."
La misiva explica que "La relación entre el Santo Padre y su secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, sería muy conflictual. En una atmósfera de confidencialidad, el cardenal Romeo dijo que Papa Benedicto XVI odiaría literalmente a Tarcisio Bertone y que lo remplazaría ganosamente por otro cardenal”. Se agrega que el Papa "ya está preparando su sucesión, en la que aparece como candidato número uno para remplazarlo el cardenal Ángelo Scola, de 70 años, actual arzobispo de Milán y ex patriarca de Venecia".
"Se trata, evidentemente, de delirios tan increíbles que no hay que tomar para nada en serio", dijo el vocero de la Santa Sede, Federico Lombardi, en respuesta a la publicación.
A raíz de la filtración, se deslizó la posibilidad de una disputa interna por el poder entre el actual Tarcisio Bertone y la vieja guardia curial de Juan Pablo II encabezada por Ángelo Sodano, además de grandes fisuras entre el propio Bertone y Benedicto XVI.
Contribuyendo al clima de tensión, también salieron a la palestra los problemas financieros de la Santa Sede cuando J.P. Morgan Chase cerró una cuenta del IOR - el Banco Vaticano - en su subsidiaria de Milán, citando falta de transparencia. Poco tiempo después, luego de llamados a la probidad del Banco Vaticano y el cumplimiento de estatutos financieros de la Unión Europea, "el Departamento de Estado, por primera vez, agregó a la Santa Sede a su lista de naciones de lavado de dinero."
Casi paralelamente explotó el escándalo de los "Vatileaks", una filtración que daría cuenta de varios casos de corrupción financiera en el seno de la Iglesia.
Por la situación fueron condenados Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa, y Claudio Sciarpelletti, un técnico informático, como autores de la filtración. La investigación fue encargada al cardenal español Julián Herranz, quien descubrió al topo (Gabriele), pero no a su jefe o jefes. En diciembre de 2012, el Papa indultó a Gabriele.
En una entrevista con agencias internacionales, el cardenal Bertone denunció el escándalo como “ataques dirigidos, feroces y organizados”.
Sin embargo, algunos apuntan como instigador de los Vatileaks al mismo Bertone, en un afán por desestabilizar al actual papado. A Bertone se le acusa de "acumular mucho poder y frenar la limpieza de la Curia y del Banco Vaticano implicado en lavado de activos –que ascendería a 23 millones de euros–, así como de conspirar para forzar una sucesión de Benedicto XVI."
Tal complot coincidiría con el contenido de la misiva revelada por Il Fatto Quotidiano, en referencia a una pugna de poderes entre Bertone y Ratzinger.
Washington contra Benedicto XVI
Benedicto durante una visita al Líbano en septiembre de 2012
Sumándose a los conflictos internos, la postura oficial de la Santa Sede también había chocado con la de Occidente en varios aspectos – uno de ellos, con relación a Siria, al negarse a prestar apoyo a los rebeldes armados financiados por las potencias imperiales.
Las relaciones de Bashar Al Assad con el Vaticano han sido muy cordiales, pues Benedicto ha expresado su preocupación por la situación de la comunidad cristiana – que en su mayoría apoya al gobierno sirio – ante el hostigamiento de los rebeldes extremistas que han llevado a cabo numerosas masacres contra las minorías religiosas. Este hecho ha sido utilizado tanto para demonizar a Ratzinger como a Assad.
Sin ir más lejos, ha sido la agencia informativa del Vaticano (Fides), una de las pocas que desde el comienzo dio cuenta de las atrocidades cometidas por los terroristas de oposición y la existencia de mercenarios y combatientes extranjeros luchando contra Assad en Siria.
En diciembre pasado, el Vaticano se mostró contrario "a cualquier intervención militar que pueda recordar lo que ocurrió en Irak, en Libia y en Costa de Marfil".
Hace sólo unos días, según una versión que circula en la red, Benedicto XVI habría rechazado reunirse con representantes de la oposición siria, argumentando que no apoyaba el terrorismo. El encuentro habría sido solicitado por el Embajador francés en el Vaticano, Bruno Jouber, siendo luego rechazado con la explicación de que la Santa Sede no se reuniría con los rebeldes, "antes de que la Oposición Siria representada por [Moaz] al-Jatib expida una posición formal condenando el sufrimiento en Siria a manos de los insurgentes."
En agosto de 2012, el historiador Webster Tarpley señaló en entrevista con la cadena iraní Press TV que la Casa Blanca estaba preparando una "Primavera Vaticana" para neutralizar al Vaticano como actor internacional, dado sus choques con los designios de Washington.
Concordando con la posibilidad de una estrategia de desestabilización contra la Santa Sede, el ex analista de la NSA y periodista Wayne Madsen sostuvo a mediados de 2012 que el Vaticano era víctima de una campaña para debilitar su protagonismo político – plan que incluía escándalos “controlados” como el Vatileaks.
Madsen mencionó el respaldo que el Papa había otorgado a la alianza BRICS – Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica – para reorientar el control financiero fuera de Londres, Frankfurt, New York y Washington, una política que iba en contra de los designios de organismos financieros internacionales como el Banco Mundial.
Es ese el contexto en que se encontraba Benedicto XVI: sin poder y aliados importantes tanto dentro como fuera de la iglesia, en un escenario donde su pontificado vivía una profunda crisis de credibilidad.
En su última misa, Joseph Ratzinger denunció "hipocresía y divisiones" en la Iglesia. Se lamentó por la "hipocresía religiosa", así como "el comportamiento de los que aparentan" y las actitudes que buscan ante todo "los aplausos y la aprobación", e instó a "superar el individualismo y las rivalidades".
Como sentencia Miguel Mora en El País, que su renuncia "sea el primer caso en más de 700 años dice mucho sobre el nivel de la iniquidad con el que ha convivido. Que no se haya filtrado la noticia lo dice todo sobre su soledad."
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Thursday, June 27, 2013
El banco Vaticano bajo la lupa papal
A 100 días de ser ungido papa, Jorge Bergoglio creó una comisión para investigar la situación económica y jurídica del banco del Vaticano, centro de escándalos y controversias del Instituto para las Obras de Religión (IOR).
El cardenal salesiano Raffaele Farina, de 80 años, fue designado al frente de la comisión, cuyo fin último es la reforma del banco para que "los principios del Evangelio impregnen también las actividades de carácter económico y financiero".
Fundado en 1942 por Pío XII, el IOR siempre estuvo en la mira de la cúpula vaticana, y ni Juan Pablo II ni Benedicto XVI pudieron contra los poderes de la jerarquía eclesiástica que lo sustentaban.
Hasta los últimos días de Joseph Ratzinger estuvieron signados por la destitución del anterior presidente, Ettore Gotti Tedeschi, de quien se afirma que recopiló un gran dossier con toda clase de irregularidades, en la que habrían participado prelados, políticos e incluso mafiosos.
Tedeschi fue destituido y Benedicto XVI en su lugar nombró al armador alemán Ernest von Freyberg, quien ha emprendido una especie de lifting que no convenció a nadie.
El papa Francisco optó por una remodelación total, o de ser necesario el cierre para extirpar la corrupción, que traían los coletazos del Banco Ambrosiano y Roberto Calvi o la investigación sobre el maxi tangente Enimont.
Previamente, la cirugía empezó con la decisión papal casi inmediata a la asunción de desvincular las operaciones financieras del Vaticano de prácticas de lavado de dinero.
El interventor Fariña viene de ser el arquitecto jefe de las grandes restauraciones que le cambiaron la cara, las características y el estilo de la histórica Biblioteca Apostólica y el Archivo Secreto de la Santa Sede, de la que el cardenal fue prefecto y archivero designado por Benedicto XVI.
Además del octogenario purpurado, los otros cuatro miembros de la comisión son el cardenal francés Jean-Louis Tauran, la profesora estadounidense Mary Ann Glendon --mujer y laica--, el arzobispo español Juan Ignacio Arrieta--que actuará como coordinado-- y monseñor Peter Bryan Wells, un teólogo estadounidense que trabaja como asesor para la Secretaría de Estado.
La comisión ha sido creada a través de un motu proprio, una ley promulgada directamente por el Papa, y tendrá libertad para recoger "documentos, datos e informaciones necesarias para el desarrollo de sus funciones".
Según advierte el documento papal, "el secreto profesional y otras restricciones establecidas por el ordenamiento jurídico no limitarán el acceso de la comisión".
El portavoz de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, aclaró que el organismo estudiará la situación e informará permanentemente al Papa como parte de las reformas útiles a la Iglesia, de modo que el pontífice explore cuándo y cómo dar un nuevo rostro a la IOR.
La elección de Bergoglio recayó sobre un cardenal de larga trayectoria, estudioso, muy reservado, pero muy versado en el funcionamiento de la curia papal.
El plan de acción fijado para la Comisión, cuya homologación data del 24 de junio y lleva la firma del Papa, empieza por interiorizarse de la situación jurídica y las actividades del Instituto, a fin de permitir una mejor armonización con la misión de la Iglesia universal y la sede apostólica.
El contexto está dado por las reformas que deben llevarse a cabo en las instituciones que ofrecen ayuda a la sede apostólica.
Fundado en 1942 por Pío XII, el IOR siempre estuvo en la mira de la cúpula vaticana, y ni Juan Pablo II ni Benedicto XVI pudieron contra los poderes de la jerarquía eclesiástica que lo sustentaban.
Hasta los últimos días de Joseph Ratzinger estuvieron signados por la destitución del anterior presidente, Ettore Gotti Tedeschi, de quien se afirma que recopiló un gran dossier con toda clase de irregularidades, en la que habrían participado prelados, políticos e incluso mafiosos.
Tedeschi fue destituido y Benedicto XVI en su lugar nombró al armador alemán Ernest von Freyberg, quien ha emprendido una especie de lifting que no convenció a nadie.
El papa Francisco optó por una remodelación total, o de ser necesario el cierre para extirpar la corrupción, que traían los coletazos del Banco Ambrosiano y Roberto Calvi o la investigación sobre el maxi tangente Enimont.
Previamente, la cirugía empezó con la decisión papal casi inmediata a la asunción de desvincular las operaciones financieras del Vaticano de prácticas de lavado de dinero.
El interventor Fariña viene de ser el arquitecto jefe de las grandes restauraciones que le cambiaron la cara, las características y el estilo de la histórica Biblioteca Apostólica y el Archivo Secreto de la Santa Sede, de la que el cardenal fue prefecto y archivero designado por Benedicto XVI.
Además del octogenario purpurado, los otros cuatro miembros de la comisión son el cardenal francés Jean-Louis Tauran, la profesora estadounidense Mary Ann Glendon --mujer y laica--, el arzobispo español Juan Ignacio Arrieta--que actuará como coordinado-- y monseñor Peter Bryan Wells, un teólogo estadounidense que trabaja como asesor para la Secretaría de Estado.
La comisión ha sido creada a través de un motu proprio, una ley promulgada directamente por el Papa, y tendrá libertad para recoger "documentos, datos e informaciones necesarias para el desarrollo de sus funciones".
Según advierte el documento papal, "el secreto profesional y otras restricciones establecidas por el ordenamiento jurídico no limitarán el acceso de la comisión".
El portavoz de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, aclaró que el organismo estudiará la situación e informará permanentemente al Papa como parte de las reformas útiles a la Iglesia, de modo que el pontífice explore cuándo y cómo dar un nuevo rostro a la IOR.
La elección de Bergoglio recayó sobre un cardenal de larga trayectoria, estudioso, muy reservado, pero muy versado en el funcionamiento de la curia papal.
El plan de acción fijado para la Comisión, cuya homologación data del 24 de junio y lleva la firma del Papa, empieza por interiorizarse de la situación jurídica y las actividades del Instituto, a fin de permitir una mejor armonización con la misión de la Iglesia universal y la sede apostólica.
El contexto está dado por las reformas que deben llevarse a cabo en las instituciones que ofrecen ayuda a la sede apostólica.
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Friday, June 14, 2013
Archiva Corte demanda contra Benedicto XVI por pedofilia
Notimex | Sociedad | Fecha: 2013-06-14 | Hora de creación: 09:11:48 | Ultima modificación: 09:11:48
Foto: Archivo
La Corte Penal Internacional (CPI) rechazó la solicitud de procesar al Papa emérito Benedicto XVI por presunta complicidad de las "jerarquías vaticanas" con los curas pederastas en Estados Unidos, informó hoy la prensa.
Según indicó en Roma el diario católico Avvenire, los magistrados decidieron que "la cuestión no entra en la jurisdicción del tribunal", mientras el abogado de la Santa Sede declaró que el fallo "confirma nuestra línea defensiva".
En el año 2012 las asociaciones estadunidenses del Centro de Derechos Constitucionales y la Red de Supervivientes de Abuso por Sacerdotes (Snap por sus siglas en inglés), presentaron la denuncia contra Joseph Ratzinger y algunos de sus principales colaboradores.
Entre ellos el actual "número dos" del Vaticano y secretario de Estado, Tarcisio Bertone; el anterior secretario, Angelo Sodano, y el anterior prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (organismo de la Santa Sede responsable de juzgar en los tribunales eclesiásticos los delitos más graves de los clérigos), William Levada.
Los demandantes buscaban encuadrar como "delito de lesa humanidad" el supuesto encubrimiento de las autoridades de la Iglesia a los sacerdotes culpables de abusos sexuales contra menores y para ello presentaron ante la CPI, con sede en La Haya, Holanda, más de mil hojas de documentos.
En varias ocasiones el portavoz vaticano Federico Lombardi rechazó las acusaciones y durante el último Cónclave fustigó las acciones de la Snap por formar parte de una campaña de desprestigio contra la Iglesia.
OVR
Fuente
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Tuesday, June 11, 2013
El Papa reconoce que existe un lobi gay en el Vaticano
La web Reflexión y Liberación recoge una charla en la que Francisco confiesa que hay corrupción en la curia
Martes, 11 de junio del 2013 - 22:39h.
ABEL GILBERT / Barcelona
El papa Francisco y la dirección de la CLAR. REFLEXIÓN Y LIBERACIÓN
El papa Francisco reconoció la existencia en el Vaticano de un lobi gay, según el portal chileno Reflexión y Liberación, asociado a la corriente teológica enfrentada fuertemente con Benedicto XVI. Las palabras de Jorge Bergoglio forman parte de una larga conversación con la directiva de la CLAR (Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas).
En un momento de la charla, siempre según Reflexión y Liberación, el Pontífice llamó a los visitantes a "ir a las causas, a las raíces" de los problemas que enfrenta la Iglesia católica. Acto seguido, el Papa dijo: "En la curia hay gente santa, de verdad, hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad... Se habla del lobi gay, y es verdad, está ahí. Hay que ver qué podemos hacer". Y, de inmediato, Francisco añadió: "La reforma de la curia romana es algo que pedimos casi todos los cardenales en las congregaciones previas al cónclave. Yo también la pedí".
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Friday, May 31, 2013
Friday, April 5, 2013
¿Que sabia el Papa? - Documental CNN
Documental CNN ¿Que sabia el Papa?

Published on Mar 4, 2012
Informe de CNN, Gary Tuchman (28 de septiembre)
Porque al callar las denuncias en contra de sus curas por abuso sexual y maltrato, el Vaticano ha cometido otra falta igual de grave: el encubrimiento de esos mismos actos criminales. La paradoja es que su temor al escándalo generó otro sin precedentes, uno que salpica al Papa, y gracias a CNN ahora la opinión pública lo conoce en detalle.
La investigación de Gary Tuchman titulada "Lo que el Papa sabía", presentada por primera vez esta semana en CNN, relata una historia de infamias. Enfoca su atención en el Papa: su inacción ante curas pedófilos y su persecución a otros religiosos por desviarse de la línea oficial del Vaticano. El programa revela que el Papa ignoró las súplicas de víctimas y clérigos de expulsar a ciertos curas de la Iglesia, incluso aquéllos condenados por la justicia, y dilató medidas que habrían salvado a otros jóvenes de las atrocidades. Peor aún: el Papa protegió esos curas y los trasladó de las parroquias en donde habían hecho horrores, a otras en donde repitieron, impunes, vilezas infernales.
CNN señala que la oficina del entonces cardenal, Joseph Ratzinger, conocía las denuncias por abuso sexual contra Lawrence Murphy en Wisconsin. Durante 20 años este cura abusó y violó a 200 niños del Colegio St. John en la ciudad de Milwaukee, con un agravante: todos eran niños sordos. Es el caso de Terry Kohut, que contó su historia al aire y es el primero que demanda al Papa con nombre propio por su pasividad ante el ultraje. Víctimas y obispos le pidieron al cardenal castigar a Murphy y expulsarlo de la Iglesia. Ratzinger nunca lo hizo. Sólo lo trasladó a otra diócesis en donde cometió más delitos, y murió en 1998, aún con su vestidura de sacerdote católico.
El cardenal Ratzinger tampoco hizo nada en casos igual de graves. En Grafing, Alemania, el cura Peter Hollerman violó niños durante siete años y luego fue transferido a otra parroquia en donde hizo lo mismo. Aunque el Vaticano fue informado a tiempo del delito, Ratzinger autorizó el traslado, y CNN halló la orden firmada de su puño y letra.
Igual Steven Kiesle, cura condenado dos veces por pedofilia. Una década después de su primera condena, Kiesle seguía de sacerdote. Él mismo se quiso retirar de la Iglesia, pero Ratzinger se opuso —durante seis años—. Por su lado, el cura Alvin Campbell se declaró culpable de crímenes contra menores y pagó un condena de 14 años en la cárcel. Un obispo pidió que lo echaran de la Iglesia, pero Ratzinger se negó. ¿Por qué? Necesitaban el permiso del criminal para tramitar su expulsión.
Estos casos asombran por la inacción de Ratzinger. En cambio, ¿contra quién sí actuó y con virulencia? Contra sacerdotes como Thomas Reese, director de la revista America, por publicar artículos "polémicos". Ratzinger fue tan feroz contra estos curas que lo apodaron El rottweiler de Dios, y castigó a docenas de ellos por desviarse de la línea oficial de Roma.
Esta tragedia tiene varios culpables, cada uno con su propia cuota de responsabilidad. Pero CNN revela que al papa Benedicto XVI, por el cargo que ocupó en ese tiempo, más lo que hizo o dejó de hacer para ayudar a niños indefensos, víctimas de curas voraces, le corresponde la cuota más importante.
Texto del Contenido: Juan Carlos Botero
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Tuesday, March 5, 2013
Rescatar la esencia del catolicismo, el legado de Ratzinger
.Martes 05 de marzo de 2013 | Publicado en edición impresa
Opinión
Por Ross Douthat | THE NEW YORK TIMES
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Presionan los cardenales para conocer el informe sobre el VatiLeaks
NUEVA YORK- El helicóptero que transportó al papa Benedicto XVI hacia su retiro dejó atrás a un catolicismo en crisis. Eso dicen sus detractores, sus admiradores y todos los que están en el medio. La Iglesia necesita que su nuevo pontífice le aplique "terapia de shock", escribe un observador. El catolicismo enfrenta su peor crisis "desde la Revolución Francesa", argumenta otro. "Nunca, desde la Reforma -dice un tercero- la Iglesia había sido sacudida hasta los cimientos de esta forma."
Hasta cierto punto, que se hable de crisis está justificado. A la tendencia al debilitamiento de las fe institucionales en el mundo Occidental, la Iglesia Católica sumó escándalos, anquilosamiento y una estrategia comunicacional que parece pensada para ganarse los titulares de 1848.
La reputación del catolicismo empeoró desde la llegada de Benedicto XVI al papado, y su temprana e inédita abdicación es señal de que el papa emérito lo sabe.
Pero para evaluar su legado, vale la pena considerar la situación de la Iglesia a fines de los 70. En Estados Unidos, esa década estuvo marcada no sólo por un debilitamiento de la vida institucional de la Iglesia, sino por un colapso mayúsculo. Miles de sacerdotes y monjas dejaban los hábitos cada año. La asistencia a misa había caído a la mitad en el lapso de apenas una generación. La Iglesia enfrentaba la rebelión de los tradicionalistas que pedían la misa en latín, mientras del otro lado los teólogos progresistas planeaban confiadamente un tercer Concilio. A la debilidad institucional se le sumaba la laxitud moral y algo peor: los abusos sexuales.
Detrás de todas esas tendencias estaba la generalizada sensación de que la identidad católica podía ser presa de quien la quisiera, y que después de haber dejado la misa en latín y la abstinencia de carne de los viernes, la Iglesia estaba lista para nuevas revoluciones, un cisma, o ambas cosas.
En su carrera posterior, primero como policía doctrinario de Juan Pablo II y luego como su sucesor, la labor de Joseph Ratzinger fue volver a establecer lo que realmente era el catolicismo. Y fue un programa de acción mayormente asertivo: sí, la Iglesia sigue creyendo en la resurrección, la Santísima Trinidad y la Inmaculada Concepción. Sí, la Iglesia se sigue oponiendo al aborto, al divorcio y al sexo extramatrimonial. Sí, la Iglesia se sigue considerando la única fe verdadera. Y sí, la Iglesia cree que sus enseñanzas son compatibles con la razón, el saber y la ciencia.
Es comprensible que ese proyecto le haya ganado a Ratzinger muchos enemigos. Lo convirtió en un traidor de su camada, ya que debió disciplinar a teólogos que habían sido sus colegas. También hirió a católicos que no podían reconciliar las enseñanzas de la Iglesia con sus vidas después de la revolución sexual. Y obviamente no solucionó el amplio desafío cultural que enfrenta el cristianismo institucional en Occidente.
Pero ese programa sí logró estabilizar al catolicismo, en especial en Estados Unidos, y hasta un punto que hace 40 años no era para nada evidente. La asistencia a misa detuvo su caída y se equilibró. El número de vocaciones también se estabilizó, y el interés por la vida religiosa aumentó durante la última década.
Más allá de todos los problemas del catolicismo, a las iglesias cristianas que no tuvieron un Ratzinger -las que insistieron en ese espíritu de la década del 70 y no reafirmaron su núcleo doctrinario- les fue peor. Hay millones de católicos alejados de la Iglesia, pero el Vaticano tiene una tasa de retención mucho más alta que la mayoría de las iglesias protestantes. De hecho, es difícil encontrar una institución religiosa donde las ideas progresistas que exigen los detractores de Ratzinger hayan servido para aumentar su vitalidad.
Eso no implica que una versión ulterior de reforma, una síntesis inesperada de tradición e innovación, pueda ser útil también para el catolicismo. Y si ese camino existe, Benedicto XVI probablemente no haya sido el guía apropiado para encontrarlo. Pero sirvió para que algo reconocible como cristianismo católico llegara vivo al tercer milenio. Para un solo hombre, en una sola vida, es más que suficiente..
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Monday, March 4, 2013
Los cardenales exigen saber la verdad antes de entrar en el cónclave
ELECCIÓN DE UN NUEVO PAPA
Los purpurados brasileños reclaman que se revelen los secretos de ‘Vatileaks’
"Es necesario tener esa información antes de elegir al sucesor", dice un arzobispo
PABLO ORDAZ / JUAN ARIAS Roma / Río de Janeiro 4 MAR 2013 - 21:23 CET1

Los cardenales escuchan las palabras de Benedicto XVI en su despedida el pasado jueves. / EFE
Antes de esconderse para el mundo, Benedicto XVI dejó dicho que el informe sobre los escándalos del Vaticano que encargó a tres cardenales octogenarios solo podría ser conocido por su sucesor. Pero, ¿cómo elegir un nuevo Papa sin saber el calado y la naturaleza de los males que aquejan a la Iglesia? Durante la primera congregación preparatoria del cónclave, en la que han participado este lunes 142 de los 207 que forman el colegio cardenalicio, se han empezado a escuchar las primeras voces de inquietud. El primero en expresar sin rodeos la preocupación creciente ha sido el cardenal Raymundo Damasceno, arzobispo de Aparecida y presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil: “¿Por qué los cardenales que somos los consejeros más próximos al Papa no podemos tener acceso a dichos documentos?”. Pero no ha sido el único. También un cardenal mayor de 80 años —y por tanto sin derecho a voto— ha confiado a la agencia Reuters que es indispensable conocer la verdad de lo que sucede en la Santa Sede antes de encerrarse en la Capilla Sixtina. Según la prensa italiana, el informe sobre el caso Vatileaks fue determinante en la renuncia de Joseph Ratzinger y refleja las luchas por el poder y el dinero que libran algunos miembros de la curia.
Brasil, que conoce bien su papel de potencia mundial emergente, no se conforma con tener más peso en los foros políticos y económicos internacionales, también en los que se debaten los asuntos de la Iglesia. Para algo es el país con más católicos del mundo. Así que los cinco cardenales brasileños que participarán en el cónclave ya se han hecho notar pidiendo explícitamente conocer los documentos secretos sobre los escándalos vaticanos. Además de preguntarse retóricamente por qué los cardenales no pueden tener acceso a una información tan sensible, el presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil añadió de forma tajante: “Creo que es justo y necesario que los cardenales tengamos esa información antes de elegir al sucesor de Benedicto XVI”. El cardenal Damasceno informó de que, además de los brasileños, “todos los demás cardenales desean conocer ese informe secreto”.
Sus palabras fueron refrendadas por el cardenal de Salvador de Bahía, Geraldo Majella Agnelo, un veterano de los cónclaves: “¿Por qué no se nos ha entregado aún ese documento secreto? Yo quiero conocer su contenido... Todos los cardenales quieren”. El cardenal que, bajo anonimato, informa a la agencia Reuters insiste en esa teoría. No hay que olvidar que, desde hace más de un año, el Vaticano viene siendo golpeado por un escándalo tras otro. Tras la difusión de la correspondencia secreta de Benedicto XVI —aquellas cartas en las que se hablaba de conspiraciones para matar al Papa, de sucios juegos de poder entre altos cargos de la curia, de corrupción y hasta de conductas contrarias al sexto mandamiento—fue detenido, encarcelado, juzgado y condenado Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa. Aunque el otrora fiel Paoletto fue declarado el único culpable oficial, Joseph Ratzinger encargó a tres cardenales de su confianza —Jozef Tomko, Salvatore De Giorgi y Julián Herranz— que elaboraran un informe secreto con toda la verdad sobre el asunto. La investigación, de la que fue teniendo información puntual Benedicto XVI, no se incorporó al juicio en el que se condenó —con penas simbólicas— al mayordomo y a un informático amigo suyo. Tampoco se llegaron a conocer los verdaderos motivos por los que fue expulsado de manera intempestiva el anterior presidente del banco del Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi. Los cardenales consideran ahora que la lectura del misterioso informe secreto puede ayudarles a establecer el perfil del Papa que ahora necesita la Iglesia.
Por supuesto que, oficialmente, no se sabrá nada de nada. Tras la primera reunión del colegio cardenalicio, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, se negó a especular sobre si los cardenales tendrán o no acceso al dichoso informe, pero sí admitió como “normal” que algunos quieran conocer detalles de la situación del Vaticano. Las llamadas congregaciones generales tienen por objetivo fijar el calendario del cónclave, discutir sobre la situación de la Iglesia e ir fijando posiciones ante la elección del nuevo Pontífice. En la primera reunión participaron 142 cardenales, de los que 103 son electores —menores de 80 años—. Solo ellos podrán entrar en la Capilla Sixtina. Hasta ahora, para elegir a un nuevo Papa había que esperar al menos 15 días después de la muerte —o la renuncia— del anterior. Pero antes de marcharse a Castel Gandolfo, Ratzinger publicó un Motu Proprio —documento papal— según el cual se podría adelantar el cónclave siempre y cuando todos los cardenales electores estuvieran en Roma. Los electores son 117. Según señaló el padre Lombardi, entre los que faltan por llegar se encuentra el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Dos de los electores han renunciado, uno por enfermedad -—el indonesio Julius Darmaatmadja— y otro por un asunto más doloroso para la comunidad católica.
Antes de cada reunión preparatoria, los cardenales tienen la obligación de jurar ante un crucifijo y con una mano sobre la Biblia que mantendrán el secreto de todo lo que allí se hable. Un hermetismo que hoy ha intentado saltarse un espontáneo que se ha presentado disfrazado de obispo. Una cruz demasiado grande y una sotana demasiado corta lo han delatado enseguida. Al margen de la anécdota, el próximo cónclave reúne, si cabe, una importancia mayor que los anteriores. No se trata solo de elegir un buen pastor para los católicos, sino también de enviar al mundo una señal de cambio, de propósito de enmienda. El Papa será el mensaje.
Los purpurados brasileños reclaman que se revelen los secretos de ‘Vatileaks’
"Es necesario tener esa información antes de elegir al sucesor", dice un arzobispo
PABLO ORDAZ / JUAN ARIAS Roma / Río de Janeiro 4 MAR 2013 - 21:23 CET1
Los cardenales escuchan las palabras de Benedicto XVI en su despedida el pasado jueves. / EFE
Antes de esconderse para el mundo, Benedicto XVI dejó dicho que el informe sobre los escándalos del Vaticano que encargó a tres cardenales octogenarios solo podría ser conocido por su sucesor. Pero, ¿cómo elegir un nuevo Papa sin saber el calado y la naturaleza de los males que aquejan a la Iglesia? Durante la primera congregación preparatoria del cónclave, en la que han participado este lunes 142 de los 207 que forman el colegio cardenalicio, se han empezado a escuchar las primeras voces de inquietud. El primero en expresar sin rodeos la preocupación creciente ha sido el cardenal Raymundo Damasceno, arzobispo de Aparecida y presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil: “¿Por qué los cardenales que somos los consejeros más próximos al Papa no podemos tener acceso a dichos documentos?”. Pero no ha sido el único. También un cardenal mayor de 80 años —y por tanto sin derecho a voto— ha confiado a la agencia Reuters que es indispensable conocer la verdad de lo que sucede en la Santa Sede antes de encerrarse en la Capilla Sixtina. Según la prensa italiana, el informe sobre el caso Vatileaks fue determinante en la renuncia de Joseph Ratzinger y refleja las luchas por el poder y el dinero que libran algunos miembros de la curia.
Brasil, que conoce bien su papel de potencia mundial emergente, no se conforma con tener más peso en los foros políticos y económicos internacionales, también en los que se debaten los asuntos de la Iglesia. Para algo es el país con más católicos del mundo. Así que los cinco cardenales brasileños que participarán en el cónclave ya se han hecho notar pidiendo explícitamente conocer los documentos secretos sobre los escándalos vaticanos. Además de preguntarse retóricamente por qué los cardenales no pueden tener acceso a una información tan sensible, el presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil añadió de forma tajante: “Creo que es justo y necesario que los cardenales tengamos esa información antes de elegir al sucesor de Benedicto XVI”. El cardenal Damasceno informó de que, además de los brasileños, “todos los demás cardenales desean conocer ese informe secreto”.
Sus palabras fueron refrendadas por el cardenal de Salvador de Bahía, Geraldo Majella Agnelo, un veterano de los cónclaves: “¿Por qué no se nos ha entregado aún ese documento secreto? Yo quiero conocer su contenido... Todos los cardenales quieren”. El cardenal que, bajo anonimato, informa a la agencia Reuters insiste en esa teoría. No hay que olvidar que, desde hace más de un año, el Vaticano viene siendo golpeado por un escándalo tras otro. Tras la difusión de la correspondencia secreta de Benedicto XVI —aquellas cartas en las que se hablaba de conspiraciones para matar al Papa, de sucios juegos de poder entre altos cargos de la curia, de corrupción y hasta de conductas contrarias al sexto mandamiento—fue detenido, encarcelado, juzgado y condenado Paolo Gabriele, el mayordomo del Papa. Aunque el otrora fiel Paoletto fue declarado el único culpable oficial, Joseph Ratzinger encargó a tres cardenales de su confianza —Jozef Tomko, Salvatore De Giorgi y Julián Herranz— que elaboraran un informe secreto con toda la verdad sobre el asunto. La investigación, de la que fue teniendo información puntual Benedicto XVI, no se incorporó al juicio en el que se condenó —con penas simbólicas— al mayordomo y a un informático amigo suyo. Tampoco se llegaron a conocer los verdaderos motivos por los que fue expulsado de manera intempestiva el anterior presidente del banco del Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi. Los cardenales consideran ahora que la lectura del misterioso informe secreto puede ayudarles a establecer el perfil del Papa que ahora necesita la Iglesia.
Por supuesto que, oficialmente, no se sabrá nada de nada. Tras la primera reunión del colegio cardenalicio, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, se negó a especular sobre si los cardenales tendrán o no acceso al dichoso informe, pero sí admitió como “normal” que algunos quieran conocer detalles de la situación del Vaticano. Las llamadas congregaciones generales tienen por objetivo fijar el calendario del cónclave, discutir sobre la situación de la Iglesia e ir fijando posiciones ante la elección del nuevo Pontífice. En la primera reunión participaron 142 cardenales, de los que 103 son electores —menores de 80 años—. Solo ellos podrán entrar en la Capilla Sixtina. Hasta ahora, para elegir a un nuevo Papa había que esperar al menos 15 días después de la muerte —o la renuncia— del anterior. Pero antes de marcharse a Castel Gandolfo, Ratzinger publicó un Motu Proprio —documento papal— según el cual se podría adelantar el cónclave siempre y cuando todos los cardenales electores estuvieran en Roma. Los electores son 117. Según señaló el padre Lombardi, entre los que faltan por llegar se encuentra el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Dos de los electores han renunciado, uno por enfermedad -—el indonesio Julius Darmaatmadja— y otro por un asunto más doloroso para la comunidad católica.
Antes de cada reunión preparatoria, los cardenales tienen la obligación de jurar ante un crucifijo y con una mano sobre la Biblia que mantendrán el secreto de todo lo que allí se hable. Un hermetismo que hoy ha intentado saltarse un espontáneo que se ha presentado disfrazado de obispo. Una cruz demasiado grande y una sotana demasiado corta lo han delatado enseguida. Al margen de la anécdota, el próximo cónclave reúne, si cabe, una importancia mayor que los anteriores. No se trata solo de elegir un buen pastor para los católicos, sino también de enviar al mundo una señal de cambio, de propósito de enmienda. El Papa será el mensaje.
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Las dos Iglesias de Bertone y Sodano
Las dos Iglesias de Bertone y Sodano
El camarlengo y el decano lideran dos facciones enfrentadas dentro de la Curia
Uno representa a Benedicto XVI y el otro a la "vieja guardia" de Juan Pablo II
Son los "grandes electores", capaces de dirigir el voto en el próximo cónclave
Angelo Sodano y Tarcisio Bertone son los "gobernadores" de la Santa Sede y los dos grandes líderes de la Curia.RTVE.es
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La elección del nuevo papa, en manos de un cónclave con algo más de 110 cardenales
ESTEFANÍA DE ANTONIO 03.03.2013 - 13:34h
Nunca se han llevado bien. Sus fricciones han sido constantes durante los casi 8 años de pontificado aunque sus diferencias venían de antes. Uno entrará en la Capilla Sixtina. El otro moverá sus hilos desde fuera. Tarcisio Bertone y Angelo Sodano son, tras la marcha de Benedicto XVI, los "gobernadores" de la Santa Sede y los dos grandes líderes de la Curia capaces de dirigir la elección del próximo papa.
Sodano es el capitán de los ‘diplomáticos’, los cardenales curiales procedentes de la'Pontificia Ecclesiastica Academia', la escuela diplomática de la Santa Sede. Representan a la "vieja guardia política" de Juan Pablo II y son críticos de la administración de Benedicto XVI en su manejo de los casos de pederastia, las finanzas vaticanas y la filtración de documentos. Entre ellos, están Giovanni Battista Re, Attilio Nicora, Carlo María Viganó, Leonardo Sandri o Jean-LouisTauran.
Los ‘bertonianos’ son los cardenales designados durante el papado de Benedicto XVI. Fieles, cómo no, a Bertone, quien les colocó además en los puestos de máximo relieve cuando el papa le nombró sucesor de Sodano como secretario de Estado. En su mayoría europeos, destacan Giusseppe Versaldi, Giusseppe Bertello y Antonio María Veglió.
La batalla de la sucesión
Los ‘diplomáticos’ tienen ansias de volver a tener en sus manos las palancas del poder que durante tanto tiempo, bajo el papado de Juan Pablo II, sujetaron. Siempre criticaron que un salesiano sin experiencia ocupara el cargo de secretario de Estado. No perdonaron que Bertone fulminara a todos los hombres de Sodano nada más sustituirle en la Secretaría de Estado. Y ahora, “por el bien de la Iglesia”, quieren la revancha.
Tan lejos llegó su enemistad que la prensa vaticana cuenta que Sodano, en un gesto de desprecio, tardó 16 meses en desalojar sus oficinas para permitir el ingreso de Bertone.
Los ‘bertonianos’ cuentan con ventaja. Llevan años preparando este momento, el de la sucesión, desde dentro. Bertone, un apasionado del fútbol, ha entrenado bien a su equipo para no fallar en la final. En el próximo cónclave, de los 117 cardenales que votarán, 67 fueron nombrados por Benedicto XVI y 50 por Juan Pablo II.
El camarlengo vs. el decano
Hasta la elección del nuevo papa, ambos tienen la responsabilidad común de dirigir los asuntos de la Santa Sede. Son casi los únicos cargos que no cesan durante la sede vacante. “Las funciones de uno y otro son claras y no deben entrar en conflicto”, advierte a RTVE.es Rafael Navarro Valls, catedrático de Derecho Canónico de la Universidad Complutense de Madrid.
Bertone es el cardenal camarlengo, quien coordina la acción de gobierno de los distintos dicasterios (ministerios) de la Santa Sede, así como administra los bienes de la Iglesia, una actividad sometida a la aprobación de los demás cardenales. Sodano es el decano del Colegio Cardenalicio y, aunque sus funciones son más bien rituales, tiene la importante misión de organizar el cónclave.
Ambos compartieron protagonismo en la despedida del papa. Bertone fue el último en decirle adiós. Acompañó al pontífice hasta el último minuto. Hasta que el pontífice dejó de pisar el suelo del Vaticano para volar rumbo a Castelgandolfo. Sodano tuvo que hacerlos unos minutos antes, en el patio de San Dámaso del Palacio Apostólico. Un protocolo que refleja quién era el brazo derecho del papa; quién es el hombre con más poder en la Santa Sede.
La última mediación de Benedicto XVI
“Yo ya soy un papa viejo…”, solía contestar Benedicto XVI a quienes, a raíz del escándalo del caso Vatileaks, pedían la cabeza de su secretario de Estado. No quiso o no pudo hacer frente a Tarcisio Bertone. Pero días antes de abandonar la Silla de Pedro sí tomó algunas decisiones que no debieron agradar a su hombre de confianza.
Las dos datan del 22 de febrero, apenas seis días antes de dejar el pontificado. Una de ellas tiene que ver con el motu proprio, el documento papal que, además de autorizar el adelanto del cónclave, se adivina como un intento de reequilibrar las fuerzas de los distintos sectores de la Curia.
Benedicto XVI multiplica las autoridades presentes en cada una de las liturgias del cónclave, incrementando así el control de las funciones de Bertone y diluyendo su poder, y modifica, en cambio, un artículo de la “Universi Dominici Gregis” para que Sodano, de 85 años, pueda presidir la misa pro eligendo papa, la ceremonia de apertura del cónclave, a la que esta vez sí podrán asistir los cardenales mayores de 80 años. Asegura al 'diplomático' el protagonismo de una homilía clave para conducir a los cardenales. La misma que el propio Ratzinger presidió como decano en 2005, antes de ser elegido papa.
La otra decisión tiene que ver con las finanzas vaticanas. El papa destituye a Ettore Belestrero, el hombre fuerte de Bertone en contacto con el Banco Vaticano, como subsecretario de la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado del Vaticano y en su lugar nombra a Antoine Camilleri, cercano a Sodano.
“Probablemente el papa tomó esta decisión por recomendación del cardenal argentino Leonardo Sandri, un hombre de Sodano”, afirma a RTVE.es Eric Frattini, autor de Los Cuervos del Vaticano. “Es un movimiento típico. Antes de entrar en el cónclave las facciones luchan por repartirse el control de los departamentos de poder del Vaticano. A más poder, más posibilidad de arrastrar a los cardenales electores”, asegura.
Bertone golpea primero
Sin embargo, días antes, Bertone había jugado sus cartas para que ninguna maniobra le quitara el mando del aparato financiero de la Santa Sede, explica Frattini. Destituyó a Attilio Nicora al frente de la Autoridad de Información Financiera (AIF), organismo creado por el papa en diciembre de 2010 para la lucha contra el fraude y el blanqueo de dinero.
En su lugar, nombró a Domenico Calcagno, ya al mando de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), en el punto de mira por las acusaciones de corrupción del entonces secretario general de la Gobernación vaticana y actual nuncio en Washington, Carlo María Viganò, desveladas en uno de los documentos del Vatileaks.
“De esta forma, al colocar a uno de sus hombres al frente de los dos cargos más importantes de las finanzas vaticanas, Bertone se aseguraba el total control del aparato, incluso cuando él se vea obligado a pasar a ‘jubilación'’a finales de 2014”, apunta a RTVE.es Frattini.
Golpes y contragolpes. El Vaticano como un gran tablero de ajedrez en el que dos jugadores mueven sus fichas. Sodano y Bertone ya habrían lanzado “una ronda de contactos con los cardenales más influyentes”, de cara al cónclave, según informa el diario La Repubblica. Para ganar la partida hay que adelantarse el adversario. Dos estilos de juego y dos estilos de gobernar la Iglesia Católica. En juego está el liderazgo de la religión más influyente del mundo.
Fuente
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Friday, March 1, 2013
Documental CNN ¿Que sabia el Papa?
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Nelson Meza
Published on Mar 4, 2012
Informe de CNN, Gary Tuchman (28 de septiembre)
Porque al callar las denuncias en contra de sus curas por abuso sexual y maltrato, el Vaticano ha cometido otra falta igual de grave: el encubrimiento de esos mismos actos criminales. La paradoja es que su temor al escándalo generó otro sin precedentes, uno que salpica al Papa, y gracias a CNN ahora la opinión pública lo conoce en detalle.
La investigación de Gary Tuchman titulada "Lo que el Papa sabía", presentada por primera vez esta semana en CNN, relata una historia de infamias. Enfoca su atención en el Papa: su inacción ante curas pedófilos y su persecución a otros religiosos por desviarse de la línea oficial del Vaticano. El programa revela que el Papa ignoró las súplicas de víctimas y clérigos de expulsar a ciertos curas de la Iglesia, incluso aquéllos condenados por la justicia, y dilató medidas que habrían salvado a otros jóvenes de las atrocidades. Peor aún: el Papa protegió esos curas y los trasladó de las parroquias en donde habían hecho horrores, a otras en donde repitieron, impunes, vilezas infernales.
CNN señala que la oficina del entonces cardenal, Joseph Ratzinger, conocía las denuncias por abuso sexual contra Lawrence Murphy en Wisconsin. Durante 20 años este cura abusó y violó a 200 niños del Colegio St. John en la ciudad de Milwaukee, con un agravante: todos eran niños sordos. Es el caso de Terry Kohut, que contó su historia al aire y es el primero que demanda al Papa con nombre propio por su pasividad ante el ultraje. Víctimas y obispos le pidieron al cardenal castigar a Murphy y expulsarlo de la Iglesia. Ratzinger nunca lo hizo. Sólo lo trasladó a otra diócesis en donde cometió más delitos, y murió en 1998, aún con su vestidura de sacerdote católico.
El cardenal Ratzinger tampoco hizo nada en casos igual de graves. En Grafing, Alemania, el cura Peter Hollerman violó niños durante siete años y luego fue transferido a otra parroquia en donde hizo lo mismo. Aunque el Vaticano fue informado a tiempo del delito, Ratzinger autorizó el traslado, y CNN halló la orden firmada de su puño y letra.
Igual Steven Kiesle, cura condenado dos veces por pedofilia. Una década después de su primera condena, Kiesle seguía de sacerdote. Él mismo se quiso retirar de la Iglesia, pero Ratzinger se opuso —durante seis años—. Por su lado, el cura Alvin Campbell se declaró culpable de crímenes contra menores y pagó un condena de 14 años en la cárcel. Un obispo pidió que lo echaran de la Iglesia, pero Ratzinger se negó. ¿Por qué? Necesitaban el permiso del criminal para tramitar su expulsión.
Estos casos asombran por la inacción de Ratzinger. En cambio, ¿contra quién sí actuó y con virulencia? Contra sacerdotes como Thomas Reese, director de la revista America, por publicar artículos "polémicos". Ratzinger fue tan feroz contra estos curas que lo apodaron El rottweiler de Dios, y castigó a docenas de ellos por desviarse de la línea oficial de Roma.
Esta tragedia tiene varios culpables, cada uno con su propia cuota de responsabilidad. Pero CNN revela que al papa Benedicto XVI, por el cargo que ocupó en ese tiempo, más lo que hizo o dejó de hacer para ayudar a niños indefensos, víctimas de curas voraces, le corresponde la cuota más importante.
Texto del Contenido: Juan Carlos Botero
Published on Mar 4, 2012
Informe de CNN, Gary Tuchman (28 de septiembre)
Porque al callar las denuncias en contra de sus curas por abuso sexual y maltrato, el Vaticano ha cometido otra falta igual de grave: el encubrimiento de esos mismos actos criminales. La paradoja es que su temor al escándalo generó otro sin precedentes, uno que salpica al Papa, y gracias a CNN ahora la opinión pública lo conoce en detalle.
La investigación de Gary Tuchman titulada "Lo que el Papa sabía", presentada por primera vez esta semana en CNN, relata una historia de infamias. Enfoca su atención en el Papa: su inacción ante curas pedófilos y su persecución a otros religiosos por desviarse de la línea oficial del Vaticano. El programa revela que el Papa ignoró las súplicas de víctimas y clérigos de expulsar a ciertos curas de la Iglesia, incluso aquéllos condenados por la justicia, y dilató medidas que habrían salvado a otros jóvenes de las atrocidades. Peor aún: el Papa protegió esos curas y los trasladó de las parroquias en donde habían hecho horrores, a otras en donde repitieron, impunes, vilezas infernales.
CNN señala que la oficina del entonces cardenal, Joseph Ratzinger, conocía las denuncias por abuso sexual contra Lawrence Murphy en Wisconsin. Durante 20 años este cura abusó y violó a 200 niños del Colegio St. John en la ciudad de Milwaukee, con un agravante: todos eran niños sordos. Es el caso de Terry Kohut, que contó su historia al aire y es el primero que demanda al Papa con nombre propio por su pasividad ante el ultraje. Víctimas y obispos le pidieron al cardenal castigar a Murphy y expulsarlo de la Iglesia. Ratzinger nunca lo hizo. Sólo lo trasladó a otra diócesis en donde cometió más delitos, y murió en 1998, aún con su vestidura de sacerdote católico.
El cardenal Ratzinger tampoco hizo nada en casos igual de graves. En Grafing, Alemania, el cura Peter Hollerman violó niños durante siete años y luego fue transferido a otra parroquia en donde hizo lo mismo. Aunque el Vaticano fue informado a tiempo del delito, Ratzinger autorizó el traslado, y CNN halló la orden firmada de su puño y letra.
Igual Steven Kiesle, cura condenado dos veces por pedofilia. Una década después de su primera condena, Kiesle seguía de sacerdote. Él mismo se quiso retirar de la Iglesia, pero Ratzinger se opuso —durante seis años—. Por su lado, el cura Alvin Campbell se declaró culpable de crímenes contra menores y pagó un condena de 14 años en la cárcel. Un obispo pidió que lo echaran de la Iglesia, pero Ratzinger se negó. ¿Por qué? Necesitaban el permiso del criminal para tramitar su expulsión.
Estos casos asombran por la inacción de Ratzinger. En cambio, ¿contra quién sí actuó y con virulencia? Contra sacerdotes como Thomas Reese, director de la revista America, por publicar artículos "polémicos". Ratzinger fue tan feroz contra estos curas que lo apodaron El rottweiler de Dios, y castigó a docenas de ellos por desviarse de la línea oficial de Roma.
Esta tragedia tiene varios culpables, cada uno con su propia cuota de responsabilidad. Pero CNN revela que al papa Benedicto XVI, por el cargo que ocupó en ese tiempo, más lo que hizo o dejó de hacer para ayudar a niños indefensos, víctimas de curas voraces, le corresponde la cuota más importante.
Texto del Contenido: Juan Carlos Botero
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