Sunday, February 15, 2009

¿”Conquistando las naciones para Cristo”?


G12; revelando la realidad acerca del llamado Gobierno de Doce; 7 ª parte

¿”Conquistando las naciones para Cristo”?


Los seguidores a ultranza del G12 (Gobierno de doce), han llegado a creer a pie juntillas la “visión” de César Castellanos. Esa es su versión del Evangelio. Y digo así, porque vamos a probar de una vez por todas en este escrito, que la “visión” del G12 es un añadido al Evangelio, esta vez, ciñéndonos a una de sus máximas: “El conquistar las naciones para Cristo”. Para Castellanos, esta sería la finalidad de la “visión” del Gobierno de Doce.

Según dicha “visión”, la meta de la Iglesia es la de “conquistar las naciones para Cristo”, como si Cristo necesitara que le conquistáramos las naciones para Él.

A priori, nos hacemos las siguientes preguntas: ¿Conquistar las naciones para Cristo? ¿Es la voluntad de Dios que los cristianos “conquistemos las naciones”? ¿En qué parte de la Palabra de Dios, la Biblia, encontramos ese mandamiento?

1. Publicando testimonio por especial petición
El siguiente testimonio que voy a transcribir, me fue expresamente demandada su publicación por su autora, la hermana Sorie Angel Granados, acérrima seguidora de la visión del G12, y que se hace llamar con el grandilocuente apelativo de “pastora de multitudes” (megalomanía).

La hermana en cuestión me escribió, y aquí transcribo lo más destacable de su testimonio: <> (1)

Me detendré en las declaraciones de esta hermana por un momento, porque las tales constituyen un poderoso común denominador y esencia del mensaje de la Visión del G12, y me gustaría ir desgranando estas declaraciones paso a paso, no sólo porque la hermana me retara a hacerlo (así como lo hizo), sino, y sobretodo, para aprender más acerca de la insensatez del asunto, y apartarnos del consiguiente error.

¿Un espíritu diferente?
La hermana Sorie dice que los que son como ella, los seguidores del G12, tienen un “espíritu diferente, el de conquista”. Realmente ahí radica el problema de inicio; tener un “espíritu diferente”. La Palabra nos insta a <> (Ef. 4: 3), si tenemos “un espíritu diferente”, entonces ya no estamos andando en el Espíritu, sino en la carne (Gál. 6: 16)

Y es que ese “espíritu diferente” es el que faculta el llamado “espíritu de la visión”, que a la postre, es un espíritu que divide a los cristianos; los que están en la “visión” de los que no están en la “visión”. Allí donde el G12 entra, divide concilios, iglesias y familias; y eso no es simple teoría, porque suficientes casos bien constatados existen, perfectamente corroborables, y el propio testimonio de la hermana del G12, lo suscribe.

Hoy por hoy, para los entusiastas del G12, la visión, tal y como ellos la llaman, es el todo. O estás en ella, o estás fuera de ella. Tanto es así, que se atreven a afirmar que todos los que no quieran entrar en la visión irán desapareciendo de la escena eclesial, y aquellos que la critican, recibirán castigo de lo Alto, porque no sólo no aceptan lo que Dios ha revelado, sino que son rebeldes a dicha “visión”.

Por lo que vemos, toda esta cuestión está adquiriendo tintes de fanatismo, y se les está yendo de las manos. Esto es típico de todos los planteamientos de tipo sectario, tan comunes en otros escenarios, pero que duele verlo en el contexto de hermanos queridos que han sido atrapados, muchas veces por su propia ingenuidad, y ¿por qué no decirlo?, por el insuficiente conocimiento de las Escrituras, o quizás por el escaso apego a las mismas, prestando mayor oído y atención a supuestas revelaciones y sueños de algunos iluminados, más que a la misma Palabra de Dios. Tal podría ser el caso de la Hna. Sorie que sin ambages testificó: <> (2). ¿Qué experiencia con el Señor tuvo la hermana antes de conocer el G12, como para decir eso?

La gran tragedia de todo esto, es que muchos queridos hermanos y consiervos, han colocado “toda la carne en el asador del número doce”. Y cuando digo todo, quiero decir todo, hasta su misma fe en Jesucristo y su obra. Un día se “rebautizaron” en la visión¸ y en el “poder de la visión” del G12, y entraron en ese momento en una dinámica muy sutil, pero absolutamente opuesta a la sencillez, verdad y Espíritu del verdadero Evangelio de Jesucristo.

¿El Evangelio sujeto a estrategias?
Por otra parte, no es cierto que el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo “se mueva por las naciones por medio de muchas estrategias”, entendiendo por ello, que una de ellas sería el G12. Veamos:

1º) Según Castellanos, el G12 no es una simple estrategia, es el “concepto que Dios” (3) dice que le dio en “las playas colombianas” con su familia de vacaciones (4). Castellanos lo expresa así: “El G12 ha sido levantado por Dios para compartir contigo los secretos de la visión que Dios nos ha confiado”(5). Según el mismo Castellanos: “El modelo de los doce (G12) es muy celoso, o se toma en su totalidad, o no, no hay término medio” (6); así que la hermana Sorie está diciendo algo distinto a lo que enseña su alabado líder.

2º) Según la misma Palabra de Dios, la cual es inmutable, el Evangelio no se mueve por las naciones a través de estrategia ninguna, sino por los cristianos llenos del Espíritu Santo: <> (Romanos 10: 15)

Jesús no nos dio ninguna estrategia, nos dio Su Palabra y Su Espíritu (Hchs. 1: 8). Esto es mucho más poderoso y efectivo que cualquier “estrategia” de hombres.

Hablando sin saber
Hay que decir que el problema de muchos cristianos, sobretodo de corte pentecostal y carismático, (y un servidor es pentecostal, y practica los dones o carismas del Espíritu) es que creen y usan palabras, expresiones y conceptos presuntamente bíblicos, pero que no lo son. Lo aprenden en un sin fin de conferencias y congresos de corte ecuménico y dominionista, de parte de falsos maestros de la Palabra (Mt. 24: 24), a través de los medios de comunicación “cristianos” etc. etc. y llegan a creer que es conforme a la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo. Eso les ocurre, o nos ocurre, porque, entre otros motivos, nos falta preparación bíblica, o lo que es lo mismo, nos falta el suficiente conocimiento de la Palabra de Dios.

Por eso, yo les insto a que vayan a su Biblia, y traten de encontrar en ella, en concreto en el Nuevo Testamento, algo relativo a “conquistar las naciones para Cristo”. Si lo hallan, entonces me retractaré.

¿Qué significa conquistar?
Y no obstante, el valedor de la “visión” del G12, César Castellanos, lo expresa del siguiente modo, sin ambages: <> (7)

Pero vayamos por partes. Empecemos por entender lo que significa “conquistar”, término que a priori suena tan triunfalista y optimista.

Si vamos al diccionario, el verbo conquistar quiere decir: “Adquirir a fuerza de armas un reino, provincia, ciudad etc.” Esa es la primera acepción. Es lo que pretendían hacer Napoleón, Hitler, y los Cruzados. La segunda es: “Ganar la voluntad de uno”. Eso lo pretenden los forjadores de sectas destructivas, entre otros (8)



La Biblia clarísimamente nos enseña que no tenemos lucha contra sangre ni carne (Ef. 6: 12); es decir, que los cristianos no somos llamados a adquirir por la fuerza de las armas nada de este mundo. Tampoco podemos obligar a nadie en contra de su voluntad. Por lo tanto, el término “conquista”, hermanos, no es válido, no es escritural. Por lo tanto, jamás se lo pudo haber dado Dios a Castellanos, ni a nadie.

No obstante eso es lo que pretende la “visión” de Castellanos, y los dominionistas en general, y que sus incautos seguidores lleguen a creer: “Conquistar las naciones”; es decir “Adquirir por la fuerza (dicen ellos de las armas espirituales, y hablaremos de ello en un momento) los reinos de este mundo”.

La diferencia entre el A.T. y el N.T.
El Señor dio a Israel la tierra que debía poseer, la tierra prometida. Con que Dios la dio a Su pueblo, en aquella dispensación veterotestamentaria, su pueblo, a través de Josué, podía y debía conquistarla, tal y como lo entendemos en la Palabra, y como así se hizo. Lamentablemente, este es el ejemplo que el G12 presenta, entre otros, para argumentar acerca de que la Iglesia debe también “conquistar las naciones”, pero es un craso error. Eso no es otra cosa sino dominionismo (*).

(*) (El Dominionismo es escatología post-milenial y militante, que enseña que la única manera de que el mundo pueda ser rescatado, debe ser a través del poder temporal y terrenal previamente incautado por la Iglesia a éste. Sólo después de que de este modo el mundo haya sido rescatado, podrá entonces, en todo caso dicen, regresar el Señor Jesús)

En esta dispensación actual, Dios no está dando a poseer la tierra en su literalidad a la Iglesia. La Palabra es muy clara cuando dice que nuestra ciudadanía está en los cielos, y que somos extranjeros y peregrinos aquí (Fil. 3: 20; 1 Pedro 2: 11; He. 11: 8-10; 1 Jn. 5: 19, etc.)
El “conquistar las naciones”, no es más que un añadido a la Palabra del Evangelio, y todo lo que es añadido en este sentido, según la misma Palabra, es anatema, es decir, maldito (ver Gál. 1: 8, 9).

Cristo no llamó a sus apóstoles a “conquistar” las naciones para Él, sino a serle testigos. El mismo les enseñó del siguiente modo:

<> (Hchs. 1: 8) El Espíritu Santo ya vino para quedarse, y Su poder está en el remanente santo.

En este orden de cosas, tampoco el Señor ha llamado a Su Iglesia a “conquistar” a las gentes. Acordémonos que el término “conquistar” significa también: “Ganar la voluntad de uno”. Nosotros los cristianos, no podemos ponernos por encima de la voluntad de los demás. Si así lo hiciéramos, no actuaríamos de manera diferente a como lo hacen los demonios y los satanistas; es decir, buscando el controlar y dominar.

Por lo tanto, el término “conquistar las naciones para Cristo”, en cualquiera de sus acepciones, no sólo está ausente de la revelación apostólica, sino que es absolutamente contraria a la misma. Y sin embargo, acordémonos de la declaración de Castellanos, quien siempre insiste en lo mismo: <> (9) Acordémonos también que la misma cantinela la repiten los seguidores de su “visión”.

Y si aún no ha quedado suficientemente claro el carácter dominionista y conquistador, propio de los Cruzados, soldados no de Cristo, sino del papa romano, vean la siguiente declaración de Castellanos: <> (10)

Lo siento, César, pero no es bíblica, es católico romana. Ese siempre ha sido el sueño del Vaticano: Conquistar naciones enteras; tal y como hicieron en Latinoamérica, mayormente y con lamento lo digo, a través de nosotros, los españoles.

Pero Castellanos insiste: <> (11) ¡Hermanos! ¿En que lugar de la Palabra enseñó eso el Señor Jesús o alguno de sus apóstoles? Esa es una falacia dominionista.

Y sigue diciendo: <> (12)

Sí es cierto que el pueblo de Dios poseerá la tierra hasta sus confines (S. 37: 22) pero, ¿es ahora cuando la Iglesia debe “entrar a poseerlos” como asegura Castellanos? La respuesta es un rotundo ¡No! Menos todavía “conquistarlos para Cristo”. Al contrario, tal y como está escrito en el Salmo 2: 7-9 es el Padre el que le dará al Hijo por herencia las naciones y como posesión Suya los confines de la tierra, y no la Iglesia. La Iglesia, nada le puede dar a Cristo, sino al contrario.

Veamos el Salmo en cuestión: <> (Salmo 2: 7-9) ¿Se dan cuenta de la falacia de Castellanos?

Por eso dije que el problema que tenemos, es que no conocemos bien las Escrituras, ni tampoco el tiempo del cumplimiento profético.

2. ¿Conquistar el mundo con armas espirituales?
Es descabellado pensar que los cristianos vamos a hacer como aquellos falsos cristianos, los Cruzados, o los soldados de la Inquisición, que pretendían conquistar con sus armas forjadas, reinos enteros y ponerlos a los pies del pontífice romano de turno. Eso ya lo se.

Pero claro, con que todos los evangélicos, al menos cierto conocimiento de la Palabra tenemos, pues entonces los jesuitas de alto rango, el verdadero ejército del Vaticano, los artífices del Nuevo Orden Mundial que este mundo ansiosamente espera encabezado por el “hombre de pecado” y su falso profeta (Ap. 13), saben que no pueden engañarnos así como así. A priori, no nos dirán que con armas de fuego “conquistaremos las naciones para Cristo”, pero sí intentarán engañarnos (como lo están haciendo y a base de bien) que lo conseguiremos con las “armas espirituales”.

Primeramente; ¿Habla la Biblia de “armas espirituales”? Por supuesto que sí: <> (2 Corintios 10: 3, 4)

La Biblia nos habla de armas que no son carnales, sino poderosas en Dios; las necesitamos para, en obediencia y guía del Espíritu Santo, luchar contra los principados, potestades, etc. (Ef. 6: 12) con el fin de ayudar al cumplimiento de la Gran Comisión (de lo cual hablaremos más adelante); pero, ¿qué enseña Castellanos al respecto?

El líder supremo del G12, es muy ambiguo, típico de todos estos falsos maestros. Mezcla un asunto con otro, de manera que el lector poco avezado, seguro que se despistará.

Por un lado, dice: <> (14) De su propio puño y letra nos dice que hemos de conquistar ahora la tierra hasta sus confines. Eso hay que entenderlo en el plano natural, porque ese es el sentido que le da, y para ello cita, sacándolo de su contexto, el Salmo 2: 7, 8, que ya analizamos anteriormente.

Por otro lado, entremezcla lo anterior, “espiritualizándolo”: <> (15)

La pregunta aquí es, ¿somos conquistadores, personas victoriosas, etc. para de ese modo literalmente conquistar la tierra hasta sus confines? Hago esa pregunta, porque ese es el sentido que Castellanos da a entender.

Veamos, ¿Qué es lo que enseña la Biblia acerca de ser más que vencedores? ¿Es en el contexto de conquistar las naciones; ni siquiera “espiritualmente”? La respuesta es un rotundo ¡No!

En primer lugar, la Biblia no nos enseña que somos “conquistadores”, aparte de aquellos españoles, que tampoco eran cristianos, el cristiano no es un conquistador.

La Biblia dice que somos <> (Romanos 8: 37), y siempre en un contexto muy diferente al que plantea Castellanos. Somos más que vencedores frente a la acusación del diablo; frente a la condenación; frente a la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada, (Ro. 8: 33-35) ¡Nada que ver con lo que enseña el G12!

En cuanto a “conquistar”: Uno toma lo que no es suyo y se lo apropia (eso es conquistar, una manera eufemística de “sustraer” o “robar”).

En cuanto a “vencer”: Uno gana, por ejemplo, por sobre todas las cosas que hemos leído en Romanos 8: 33-35. Uno que es “más que vencedor”, es el que obtiene la victoria sobre el pecado, el diablo y sus asechanzas.

Somos una iglesia que guerrea, que lucha y que vence, pero no sobre las naciones, para conseguirlas, o sobre las gentes; no para establecer el Reino aquí y ahora, sino para cumplir con los mandamientos de Cristo, los cuales están claramente expresados en la doctrina neotestamentaria.

Y siguiendo con el comentario acerca de su ambigüedad, desciframos más de su confusa doctrina: “…recordando en todo momento que vencemos en el nombre de Jesús bajo cuyos pies, Dios sometió principados y autoridades, incluyendo a las autoridades políticas y poderes económicos, sociales y eclesiásticos, y a todo señorío. Cristo es la cabeza y nosotros como iglesia somos su cuerpo y, de acuerdo a esto, constituimos también los pies de Jesús…” (16)

Tan sutil, como engañosamente, Castellanos enseña aquí que como la iglesia que somos, siendo los pies de Jesús, tenemos el mundo entero bajo nosotros. ¡Qué manera de torcer las cosas!

En primer lugar, ¡no somos los “pies de Jesús”! La Biblia no enseña eso en ninguna parte. Decir eso es, como mínimo, una falta de conocimiento de la Palabra. ¿Es la desposada de Cristo Sus pies?

Como consecuencia, ahí ya se le cae todo su montaje doctrinal: Si no tenemos el mundo entero bajo nosotros, entonces por demás está que pensemos que en esta dispensación, cuando aún nuestra salvación no se ha manifestado (1 Jn. 3: 2), todavía no hemos sido glorificados, y cuando el Señor todavía no ha vuelto, vamos a “conquistar las naciones”.

Sin embargo, y con una osadía casi sin límites, Castellanos asegura la conquista y el establecimiento del Reino visible por parte de la Iglesia, si esta sigue el principio del Gobierno de Doce. Dice así: “La conquista de nuestras naciones está dada por medio del principio de los doce y la visión celular” (17)

Pero la Biblia no enseña que la Iglesia tiene la encomienda de poner este mundo bajo los pies de Cristo. Lo hará Él mismo en su venida gloriosa, a partir del toque del séptimo ángel (ver Ap. 11: 15). Una vez lo haya hecho, entregará el Reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia (1 Corintios 15: 24). Mientras tanto, Cristo está sentado a la diestra del Padre, y es Él, el Padre, el que está poniendo a todos sus enemigos por estrado de sus pies (Salmo 110: 1), y no la Iglesia, hermanos.

La Iglesia no reina todavía, espera al Rey.

La verdadera Iglesia no es protagonista. Es la novia que está esperando que el Novio venga a buscarla. La novia no piensa ahora en conquistar el mundo, piensa en el Novio, en Jesús; y obedece Sus mandamientos (Mt. 25: 1-13) porque le ama (Jn. 14: 15)

Ahora eso sí, ¡causa verdadera sensación que te halaguen diciéndote que tú, por ser un conquistador, estás haciendo que Cristo pueda venir un día a reinar! ¡Como infla eso el ego! Y mientras tanto, ¿quién no quiere que las gentes se conviertan a Cristo, y ver sus iglesias repletitas de gente que viene a oír la Palabra y a obedecerla? Pero la línea de separación entre lo espiritual y lo carnal aquí, es muy sutil. Nuestras motivaciones y actitudes deben ser analizadas a la luz del Espíritu Santo.

Por eso hermano del G12, ¡haz un serio análisis de cómo está tu corazón ante Dios, como todos debemos hacer!, no sea que un día nuestras obras, en vez de ser oro y plata, sean madera u hojarasca, y se quemen con el fuego de la prueba, y haya pérdida (1 Co. 3: 12-15)

Cambio de paradigma
En su afán por convencer de la Visión, escribe erradamente Castellanos: “Dios anhela establecer una revolución espiritual en su iglesia, cambiar la vieja mentalidad que afecta al cuerpo de Cristo y transmitirle la esencia viva de su Espíritu para que cada creyente navegue en el río del poder>> (18)



¿Cambio de paradigma?

Vayamos por partes. ¿De qué “vieja mentalidad” que supuestamente afecta al cuerpo de Cristo está hablando Castellanos? ¿Qué es lo que Dios quiere hacer que no haya hecho ya? ¿Qué tipo de absurda teología nos presenta aquí el tutor del G12?

Otra vez el “viejo paradigma” que debe ser cambiado por un “nuevo paradigma”, siendo esto doctrina de la Nueva Era. Esa es la enseñanza de Castellanos.

Hermanos, ¿Está el cuerpo de Cristo afectado por alguna “vieja mentalidad”, que quiera Dios cambiar con el establecimiento de una “revolución espiritual”?

¿No dice la Palabra que somos el cuerpo de Cristo, y que como diferentes miembros, cada uno somos, o bien apóstoles, profetas, maestros, los que hacen milagros, los que sanan, ayudan, administran, tienen don de lenguas? (1 Co. 12: 27, 28) ¿Qué más podemos añadir a lo ya hay, porque Dios ya lo hizo?

¿No es menos cierto que Dios ya nos dio la esencia de Su Espíritu para que cada creyente viva en Su poder? (Hchs. 2)

¿Por qué ese afán de cambiar lo que Dios ya ha hecho y no deshará? ¿Por qué a Castellanos, como hombre visible del “Nuevo Orden” le interesa mudar la Iglesia de su posición en la Palabra, a la posición que no es conforme a la misma, con las subsiguientes consecuencias, fáciles de imaginar?

Y sigue apelando al ego de sus oyentes, escribiendo así: “Ahora, el Señor está levantando un ejército de guerreros integrados por hombres, mujeres, jóvenes y niños diestros en el uso de las armas espirituales, manejando la espada de la Palabra para vencer al adversario y su séquito de demonios en el nombre de Jesús. La conquista de las naciones implica entrar en guerra espiritual” Y para ello, cita Joel 3: 9, 10; (19)

Al igual que su absurda enseñanza de que todo creyente es un líder (apelando al ego del oyente), de la misma manera la enseñanza de que todos los creyentes son diestros en el manejo de las armas espirituales es antibíblica. Dice la Palabra: <> (1 Juan 2: 12-14)

Claramente, la Palabra hace una distinción entre unos y otros en cuanto a madurez y sus consecuencias. Cada uno de los miembros del cuerpo de Cristo está para cumplir una función diferente y complementaria dentro del Cuerpo, y además cada uno está en una fase de madurez diferente, y siempre será así hasta que el Señor venga a llevarnos con Él. Enseñar otra cosa es un absurdo.

Por otra parte, que quede bien claro que la finalidad de la guerra espiritual (Ef. 6: 12), no es la “conquista de las naciones para Cristo”. La finalidad de la guerra espiritual es la implementación de la voluntad de Dios en este mundo, a Su tiempo y a Su manera. No por mucho atar y echar fuera demonios (y se ha de hacer), vamos a erradicar al diablo de este planeta. Eso lo hará el Señor en su venida en gloria, y así establecer el Reino Mesiánico (Ap. 20)

El texto de Joel, <>, que transcribe Castellanos como prueba de su teoría de la conquista de las naciones, no viene aquí a colación; está sacado de su contexto.

Este “ejército de Joel” (*), estará dispuesto para los días del Armagedón, y no estará compuesto por “cristianos invencibles” como dice Castellanos (la verdadera Iglesia ya hará algún tiempo que habrá sido arrebatada), sino que, contrariamente, serán las hordas del Anticristo, que en ese tiempo marcharán contra los judíos que se esforzarán en el Mesías Jesucristo, que recién estarán descubriendo y aceptando para sí (Zac. 12: 8, 10; 13: 1; Ro. 11: 26, 27).

Por lo tanto, no es para este tiempo, sino que su actuación será en el contexto de la guerra del Armagedón (Zac. 12: 9; Joel 3: 12-15; Dn. 2: 44; 9: 27; 7: 26, 27; Ap. 16: 13, 14, 16; 19: 11-21, etc.), la última y más devastadora de las guerras, la cual algunos la llaman la Tercera Guerra Mundial.

(* Joel´s Army,o el ejército de Joel, también llamado “Manifest Sons of God”, es el movimiento dominionista que enseña que en los últimos tiempos se levantará una nueva generación de cristianos, encabezada por líderes impresionantes, que tendrán un poder sobrenatural con el cual sojuzgarán la tierra. El G12 es parte de esta mentira)

Otra vez, Castellanos saca el texto del contexto para hacer su propio texto; ¡típico de todos los falsos maestros dominionistas!

Hasta la saciedad hemos argumentado que el Señor no quiere que su Iglesia “conquiste” las naciones, y este es el punto fuerte de la doctrina de Castellanos. Una razón más para enfatizar que esa llamada “visión”, no es de Dios.

3. La verdadera misión de la Iglesia
En relación al mundo y a sus habitantes, la misión de la Iglesia no es conquistar las naciones, sino ser testigo de Cristo (Hchs. 1: 8), llevando el Evangelio, las Buenas Nuevas de salvación a todos los que quieran escuchar (Mc. 16: 15). Es también hacer discípulos a todas las naciones:

<> (Mateo 28: 18-20)

Esto es lo que denominamos “La Gran Comisión”. Algo tan sencillo de entender.

¿Discipular las naciones?
Lamentablemente, el G12 enseña otra cosa. Malévolamente, se tuerce la palabra “haced discípulos a todas las naciones”, y se cambia el texto por “discipular las naciones”. Bajo el título: “La visión es para unir a todos los pueblos”, título impropio desde un punto de vista bíblico, ya que el Evangelio no fue dado “para unir a todos los pueblos”, sino para la salvación del individuo de entre todos los pueblos, Castellanos escribe:

“Al resucitar de entre los muertos, el Señor le dijo a sus discípulos: <>. Y añade diciendo_”Notemos que Él no dijo “Id y haced discípulos en las naciones” limitando la tarea al alcance de unos cuantos creyentes en cada país, sino que la invitación fue clara para ganar pueblos, tribus, lenguas y naciones enteras” (20)

¡Como falta a la verdad Castellanos! Por supuesto que el Señor Jesús dijo lo que dijo, y no dijo lo que dice Castellanos que dijo.

El Señor mandó, tal y como tan claramente lo dice el Evangelio, que fuéramos a hacer discípulos a todas las naciones, porque la salvación es individual y personal, y no a convertir “naciones enteras”, porque eso no es posible. Dice la Palabra: <> (2 Ts. 3: 2)

Lo que enseña de hecho Castellanos, no es sino el “cristianizar” a todos, y “discipular las naciones”. Es mero dominionismo, propio de los fondos de las profundas arcas del Vaticano, de la Gran Ramera (Ap. 17)

Para probar su falsa doctrina, hace mención de la siguiente escritura, sesgada: <> (Ap. 11: 15) (21). Es bien cierto que los reinos de este mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo en la economía de Dios, pero ¿Lo son ahora de hecho? ¿Están los reinos de este mundo haciendo la perfecta voluntad de Dios; obedeciendo al Señor? ¡No por cierto!... ¿Cuándo, entonces?

Bien, la misma Palabra nos lo dice, y eso es lo que a sabiendas omite Castellanos:
<> (Ap. 11: 15)

¿Ha tocado el séptimo ángel la trompeta ya? ¿Ha sonado alguna de las trompetas hasta ahora? ¡No!



La séptima trompeta ¡no! ha sonado todavía

Si vemos el contexto, la séptima trompeta sonará al final de la Gran Tribulación; justito antes de la venida gloriosa de Cristo para pelear contra la Bestia Anticristo y el Falso Profeta (Ap. 19: 11-21), a quienes sirven y preparan el camino los hombres y mujeres del “Nuevo Orden Mundial”, y encadenar al diablo por mil años en el abismo (Ap. 20: 1-3)

4. Consecuencias por creer que vamos a conquistar las naciones para Cristo
Llegados a este punto, alguien me diría, ¿y qué si el G12 cree en el conquistar las naciones, aunque no esté eso en la Biblia?

Pues en primer lugar le diría que si no está en la Biblia y además es antibíblico, como lo es, pecaminoso es creerlo, pero hay más. Hay consecuencias. Las peores consecuencias serán para todos aquellos que perseverando en el engaño, lleguen a apostatar de la fe, porque el problema es que una mentira lleva a otra, y a otra.

Error
Primeramente tenemos el error. Ese error es el de llegar a caer en un triunfalismo sin base real. Es el triunfalismo derivado de creer que la Iglesia está por fe “conquistando las naciones para Cristo”. Ese triunfalismo, se volverá en decepción cuando esa presunta fe, que es presunción, se empiece a apagar, porque tal cosa jamás ocurrirá.

Ese error, de perseverar en él, conduce inexorablemente al engaño, a la falsa esperanza, a un posterior enfriamiento de la fe, y es camino a la apostasía.

El falso relajamiento que produce el creer que el Señor aún va a tardar en venir
Con que según el G12, antes de que Cristo vuelva, hay que conquistar las naciones, esto puede dar lugar, a bajar la guardia; y dejar de velar (Lc. 21: 36); enredarse en las cosas de esta vida; perder el tiempo en cosas que no aprovechan; estar ausentes de la realidad espiritual que se está produciendo a su alrededor; creer el engaño de que ahora es el tiempo de lograr a través de “tu fe”, tus sueños y tus ambiciones personales; creer que dando muchas ofrendas a los predicadores de la prosperidad, se va a hacer una inversión espiritual que se transformará en prosperidad y sanidad para el tiempo actual, mientras a través de la “visión” se establece el Reino. Ser en general engañados, atados y cegados.
Perder la libertad que Cristo ganó para cada uno; temor al líder
Cuando se llega a creer que ahora hay que conquistar las naciones, fácilmente se llega a aceptar que de forma necesaria debe de establecerse una correlación de mando o jerarquía en la Iglesia (catolicismo romano), por ello el G12 está organizado piramidalmente. Lógicamente, si hay que establecer el Reino, habrá que establecer cadenas de mando y sujeción a los líderes sin rechistar. El Pastor Víctor Pino Gamboa, disertando sobre el Carismatismo, dice acerca de la cuestión: <> (21)

De hecho, se transmite un “temor al líder”, por encima del temor a Dios, haciendo que los adeptos al G12 tengan más presente la opinión y dictado de su líder inmediato (¡y qué decir de los líderes superiores!), que lo que la Palabra enseña.

Caldo de cultivo para las herejías
Además, de esa manera, es muy fácil llegar a introducir nuevas doctrinas heréticas en las mentes acostumbradas a obedecer y a someterse sin rechistar, de ese modo las ovejas del G12 y de los movimientos dominionistas afines, están obligadas a comer todo lo que se les da.

No hay posibilidad ni libertad para cuestionar nada, y el control sobre el individuo es la constante. El abuso, por tanto, es evidente. A continuación trascribo lo expresado por un ex líder del G12: <> (22)

Gran pérdida de bendición eterna
Leemos en Apocalipsis 22: 18, 19 <>

Estas son advertencias a tener muy en cuenta; nada exageradas, ya que Dios nunca exagera, Su Palabra es precisa y ajustada con exactitud a la verdad.

a) Los gálatas añadieron al Evangelio la circuncisión, degradando el Evangelio.

b) Roma añade a la Escritura su propia tradición, elevándola al mismo nivel de aquélla, desvirtuándola.

c) El G12, quita y tuerce mucho de este libro de Apocalipsis.

Por seguir el postulado de “ahora conquistar las naciones”, necesariamente el G12 excluye, omite y tuerce muchas de las cosas expuestas en este Libro. Veamos algunas posibles:

La negación del Arrebatamiento pretribulacionista de la Iglesia, atribuyendo ese acto, en todo caso, a la eliminación de los malos (los que son de tropiezo para la “conquista de las naciones”) (Ap. 4: 1, 2)
Afirma que el Remanente fiel pasará por la Tribulación.
Respecto a las personas de la Bestia Anticristo y Falso Profeta (Ap. 13), atribuyéndoles impersonalidad.
La omisión de Israel (Ap. 7: 1-8; 12). Lo que se llama Reemplacismo: La Iglesia reemplaza del todo a Israel.
La negación de los juicios y plagas contra este mundo (Ap. 6; 8; 9; 14; 16);
La negación de la literalidad de los dos Testigos como personajes definidos (Ap. 11);
La exclusión de la condenación de la Gran Ramera como lo que en realidad es (Ap. 17).
La negación del Milenio como hecho posterior e inmediato a la venida en gloria del Rey de reyes y Señor de señores, por creer que ahora es la “conquista de las naciones”.


Este deseo del alma el: “levantarse y tomar la tierra”, está haciendo que miles de cristianos sinceros vayan en la dirección del Anticristo y de su falso profeta, pretendiendo establecer un reino mundial terrenal antes de la venida gloriosa de Cristo.

5. Concluyendo
Cada vez que parte de la Iglesia pretende “conquistar las naciones”, en otras palabras, establecer el Reino, ese sector se convierte por momentos en anticristo, ¿por qué?, porque está tomando el lugar de Cristo, ya que sólo Él podrá establecer el Reino cuando venga (Ap. 20)

El principio es este: Toda desobediencia a Dios, es concesión de derecho y poder al diablo. Y aquí no vale decir que los cristianos somos ignorantes, excusándonos o justificándonos en ese presunto desconocimiento.

No podemos porque la ignorancia no nos exime de responsabilidad; y la ignorancia no tiene justificación porque la Palabra de Dios está en nuestras manos, para conocerla, y para obedecerla.

Dios les bendiga a todos.

© Miguel Rosell Carrillo; Pastor de Centro Rey, Madrid, España
Junio 2006
www.centrorey.org
centrore@tiscali.es



Citas:
1. Testimonio recibido por e mail de la hna. Sorie Angel Granados; “pastora de multitudes”.
2. Ibid.
3. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los doce”, pág. 153.
4. Ibid; pág. 279
5. César Castellanos; “Primera Palabra”
6. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los doce”, pág. 247
7. Ibid; pág. 392
8. Diccionario de la Lengua Española.
9. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los doce”, pág. 392
10. Ibid; pág. 153
11. Ibid; pág. 393
12. Ibid.
13. Ibid; pág. 393
14. Ibid; pág. 395
15. Ibid.
16. Ibid; pág. 396
17. Ibid; pág. 397
18. Ibid; págs. 394-395
19. Ibid; pág. 395
20. Ibid; pág. 394
21. Ibid.
22. Pastor Víctor Pino Gamboa, “¿Qué es el Carismatismo?”
23. Testimonio de un ex líder del G12.



FIN





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