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Thursday, June 5, 2014

Francisco, un jesuita de Trento



Emilio Monjo Bellido





Ecumenismo de Trento; ¿se han parado a pensar qué ecumenismo era posible con Ignacio? Pues no hay más. No es posible más.

28 DE SEPTIEMBRE DE 2013 Concedió el Papa una entrevista, larga, a la revista de la casa Civilización Católica. No suelo leer documentos ni encíclicas, al menos hasta donde no se afirme desde el Vaticano un rechazo absoluto de sus pretensiones y posiciones basadas en fraudes (donación de Constantino, donación de Pedro, etc.). Sin eso, todo es más de lo mismo, con lenguaje adaptado para engañar.

Sin embargo, esta entrevista, lo que de ella se publica (27 pág.), por curiosidad he querido leerla por los comentarios que sobre la misma se han vertido. Resulta que este papa es un reformador, uno que viene a cambiar la maquinaria del Vaticano, así lo han presentado. Y en la lectura lo que queda es un jesuita tridentino, con su lenguaje adaptado, cuyas respuestas son de manual jesuita. Puse las siguientes notas sobre la marcha, pues se trata de una explicación de los ejercicios , eso sí, no por un director cualquiera. Nada de reformas o cambios, los ejercicios , sin más. Se trata de “tú eres Trento, y sobre ti edificaré el Vaticano I y el II, y no habrá reforma ni cambio que pueda prevalecer sobre tu naturaleza”, que le dijo su Cristo .

El primer paso del manual es conceder la entrevista a la revista de la casa. Todo jesuita debe prestigiar la casa como un fin principal. Son los mejores y tiene que quedar claro. Claro que también quedan al descubierto las sonrisas espontáneas y felices de las otras instancias de la Iglesia romana ante el privilegio otorgado a los de la casa. Seguro que, por ejemplo, están sonriendo los dominicos. “Santo Padre, ¿qué le movió a tomar la decisión de entrar en la Compañía de Jesús? ¿Qué le llamaba la atención en la Orden de los jesuitas?”. “Quería algo más. Pero no sabía qué era.” Algo más, ¿se dan cuenta?, y esto en el mismo inicio de la entrevista. Algo más, claro, los jesuitas son “algo más”. Sigue, “me atraían los dominicos y tenía amigos dominicos. Pero al fin he elegido la Compañía”.

El acto previo es igualmente modelo jesuita; va a mostrar opiniones sobre temas diversos, eso está bien, pero se asume su condición de papa sin objetar nada, es lógico, pero conviene que lo que viene luego no oculte lo anterior (tampoco esto es peculiar, es común al discurso de la Iglesia romana). Los que han mencionado las virtudes, o faltas, de la entrevista, ¿tienen en cuenta que se acepta todo el modelo papal como algo incontestable? Cuando se dice que este papa, o antes otro, u otro, va a cambiar la vida del Vaticano, ¿se cae en la cuenta de que todo presupone el discurso previo de aceptación de la institución? Sucesor de Pedro y vicario de Cristo en la tierra. El problema no son los actos específicos, con todo lo grave que sean, sino la propia estructura. Efectivamente el papa es “un pecador en quien el Señor ha puesto los ojos”. Suena bonito. Eso de pecador, es jesuita hasta la médula. Un pecador, claro, pero que logra “convertirse”, transformarse, por medio, ahí de nuevo están, los métodos, la técnica de Ignacio. Si los “religiosos son profetas”, que “eligieron un modo de seguir a Jesús que imita su vida con la obediencia al Padre, la pobreza, la vida de comunidad y la castidad”, este es el espacio donde el “pecador” alcanza la perfección evangélica. El otro espacio es el de las obras, que procuran bajo tutela de la jerarquía y de esos que están en la institución de perfección en la imitación de Cristo, que procuran como pago y penitencia por los pecados que comenten; no es un espacio de perfección, solo de compensación.

Admitir que ha sido “mirado por Jesús” es imposible. Cristo no mira ni elige a ningún papa. Son su opuesto, usurpan su lugar. Otra cosa es que esa elección la traslademos a la esfera de la soberanía absoluta de Cristo, en ese caso, también eligió a Judas.

Vean que en todas las preguntas aparece Ignacio y sus técnicas de perfección. En las respuestas, igual. Estamos en Trento. Pero con el discurso jesuita de adaptación, de frontera, de encontrarse con la gente aquí y ahora, en el presente con su contexto. Ese contexto presupone encontrarse con los divorciados, los matrimonios no canónicos, etc. Pero es el contexto, no la esencia. Se trata de poner a Trento, sin cambiarlo, en el siglo XXI. Esto es lo que hacen los jesuitas en toda su historia. Siempre Trento, cambian los discursos y los espacios. Esto es lo que hace este papa.

“¿Cómo entiende el servicio a la Iglesia universal, que Ud. ha sidollamado a desempeñar, a la luz de la religiosidad ignaciana?”. Respuesta de manual, dice que se trata del “discernimiento”. Esto es lo corresponde a la primera semana de los ejercicios. El “discernimiento de espíritu” que se logra con la adecuada dirección y técnica en la primera etapa, para seguir en la segunda pudiendo escoger entre “las dos banderas”. Se debe colocar el sujeto para “sentir” las cosas de Dios desde el punto de vista de Dios. Trento, Trento. Este Dios es el que ha establecido a la Iglesia Jerárquica, a la que se debe servir y obedecer. No es el que habló con Pedro. Ahora estos que usurpan el lugar de nuestro Pedro, hablan de su propio “Dios” y lo colocan como el de Pedro. Trento, Trento.

Se reitera en la otra pregunta, que tiene a la Compañía de Jesús, por si alguien no sabía de qué iba el asunto, incluso como título. “El discernimiento es, por tanto un pilar de la espiritualidad del Papa. Esto es algo que expresa de forma especial su identidad de jesuita… ¿cómo puede la Compañía de Jesús servir a la Iglesia de hoy?”. De manual. Pregunten a cualquier director de ejercicios espirituales. La Compañía debe de tener delante aquello de a mayor gloria de Dios, pero eso dentro de la “Iglesia Esposa Verdadera”. Trento, Trento. Apocalipsis lo pone al descubierto. Esposa, esposa, depende de quien lo defina. “Cristo Rey que nos conquista y al que ofrecemos nuestra persona y todos nuestros esfuerzos, aunque seamos poco adecuados vasos de arcilla”. De manual; parece que algunos evangélicos copiaron el manual. Somos la élite de la perfección evangélica, de la que tuvo que ser pregonero Ignacio, todo gloria humana, pero con “humildad”, vasos de arcilla.

Trento en el siglo XXI. Sigue el papa, “el instrumento que hace verdaderamente fuerte a una Compañía descentrada es la realidad, a la vez paterna y materna, de la ‘cuenta de conciencia’, y precisamente porque le ayuda a comprender mejor la misión”. El entrevistador explica algo de esto. Es realmente diabólico. Se trata de la confesión, a la que se da tanta importancia, pero una confesión especial. Se tiene que revelar todo lo que está en el alma, pero no a Cristo, sino al superior, al director. Todo; sean gracias o tentaciones. Lo humano aplastado; esclavos de los hombres. Esta “cuenta de conciencia” se tiene que renovar cada año (¿ante quién lo hará el papa?), así el superior puede manejarlos y enviarlos. Todo para estar en misión, para servir a la Iglesia, entendida como “pueblo de Dios” y “santa madre Iglesia Jerárquica” (Trento, Trento. Ignacio, Ignacio).

El modelo del papa, pues Pedro Fabro (Pierre Favre). Encontrarse en la frontera, incluso con el adversario. Ecumenismo de Trento; ¿se han parado a pensar qué ecumenismo era posible con Ignacio? Pues no hay más. No es posible más.

El papa y el entrevistador siguen con su manual. Tienen ahora que “mostrarnos” el “verdadero rostro del fundador”. Una “reforma del Vaticano” con Ignacio, esto es lo que hay. No busquen otra cosa; si la quieren, adelante. Se tendrá que convenir en “sentir con la Iglesia” (esa Jerárquica), como lo” describe Ignacio en sus Ejercicios Espirituales ”. En esa comunidad: jerarquía, sacramentos, es donde se mueve el Espíritu Santo y la guía, por supuesto (que estamos en la frontera) también “la gente”.

La condición actual “de la gente” requiere que las “acompañemos con misericordia”. Trento, Trento. Esa misericordia es la confesión, la penitencia, el purgatorio. Tanta publicidad con los divorciados, los homosexuales, etc., y se trata de la confesión, eso sí, “el Espíritu Santo inspira al sacerdote la palabra oportuna”.

Que la mujer es importante en la Iglesia. Claro, y está en la Compañía, como todos saben. En la “frontera” te encuentras con todos, te acercas sonriendo, y los metes en Trento en cuanto se descuiden. Eso es de lo que se trata. No hay más.

No sigo más. Pero sí quiero resaltar el aspecto que el papa propone como “confirmación” del “discernimiento de espíritus”, se trata de la “consolación espiritual”. Así lo dice sobre su elección como papa. Su consolación le dijo que su discernimiento de su momento, su persona en su nueva situación, era de Dios. Esto es copia de Ignacio. Mucho “diálogo, discernimiento y frontera”, para empezar y terminar en Trento. No hay otro lugar donde posar el pie. Incluso en la oración, donde la frontera se hace más compleja, el papa propone “la memoria de que habla san Ignacio en la primera Semana de los Ejercicios, en el encuentro misericordioso con Cristo Crucificado. Y me pregunto: ‘¿Qué he hecho yo por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo?’”. Bueno, ya no sé si esto es típico jesuita, o típico de un modelo de “protestantismo”.

Trento en lenguaje del siglo XXI. Sin cambios.

Autores: Emilio Monjo Bellido


©Protestante Digital 2014

Saturday, February 12, 2011

San Pedro Canisio: Testimonio coherente de Jesús da frutos de salvación, dice el Papa

VATICANO, 09 Feb. 11 / 10:44 am (ACI/EWTN Noticias)

En su catequesis de la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI habló sobre San Pedro Canisio, quien con su ejemplo enseñó que solo quien es testigo personal de Jesús con una vida coherente es capaz de dar frutos de salvación.

El Santo Padre dedicó la audiencia a este santo que vivió entre 1521 y 1597, considerado por el Papa León XIII como el "segundo apóstol de Alemania" y canonizado y proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XI en 1925.

Nacido en Nimega (Holanda), Pedro Canisio entró en la Compañía de Jesús en 1543 y fue ordenado sacerdote en 1546. En 1548 San Ignacio de Loyola lo manda a Roma para completar su formación espiritual.

En 1549 parte para el Ducado de Baviera y llega a ser decano y rector de la universidad de Ingolstadt. Más tarde fue administrador de la diócesis de Viena (Austria), donde desarrolló su ministerio pastoral en los hospitales y en las cárceles. En 1556 fundó el Colegio de Praga y hasta 1569 fue el primer superior de la provincia jesuita de Alemania del Norte.

Desempeñando este cargo estableció en los países germánicos una red de comunidades de su orden, sobre todo Colegios, que fueron puntos de partida para la Reforma católica. Participó en los coloquios de Worms con los dirigentes protestantes (1557) entre los cuales Melantone; fue Nuncio Apostólico en Polonia, tomó parte en las dos Dietas de Augusta (1559 y 1565) e intervino en la sesión final del Concilio de Trento.

En 1580 se retiró a Friburgo (Suiza) para dedicarse a sus escritos y allí murió en 1597. Pedro Canisio fue, además, editor de las obras completas de San Cirilo de Alejandría y de San León Magno y de las Cartas de San Jerónimo.Sus obras más conocidas fueron los tres Catecismos (1555-1558). El primero destinado a los estudiantes capaces de entender las nociones elementales de teología; el segundo a los jóvenes del pueblo para una primera formación religiosa y el tercero a los jóvenes con formación escolar de escuela media y superior.

El Papa resaltó que "una característica de San Pedro Canisio fue la de saber presentar armónicamente la fidelidad y los principios dogmáticos con el respeto que se debe a cada persona".

"En un momento histórico de fuertes contrastes confesionales, evita las asperezas y la retórica de la ira, algo raro en aquella época de contrastes entre cristianos, centrándose en la presentación de las raíces espirituales y la revitalización de la fe en la Iglesia".

Asimismo, en los escritos destinados a la educación espiritual del pueblo "insiste en la importancia de la Liturgia y en el rito de la Santa Misa y los Sacramentos, pero, al mismo tiempo se preocupa por mostrar a los fieles la necesidad y la belleza de la oración personal y diaria que debe acompañar e inspirar la participación en el culto público de la Iglesia".

Esa "exhortación y ese método conservan intacto su valor, especialmente después de su reproposición en el Concilio Vaticano II".

San Pedro Canisio "enseña con claridad que el ministerio apostólico es incisivo y da frutos de salvación sólo si el predicador es testigo personal de Jesús y sabe ser instrumento a su disposición, estrechamente unido a Él por la fe en su Evangelio y en su Iglesia, con una vida moralmente coherente y una oración incesante como el amor".

En su saludo en español, el Santo Padre se dirigió "en particular a los grupos provenientes de España, México y otros países latinoamericanos".

Finalmente invitó a "todos a vivir con empeño y fidelidad la adhesión a Cristo, a ejemplo de San Pedro Canisio. Encomendaos a su intercesión, pidiendo a Dios que vuestro apostolado produzca frutos de salvación, siendo testigos de Jesús e instrumentos suyos, con una vida moralmente coherente y una oración incesante. Muchas gracias
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BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

Sala Pablo VI
Miércoles 9 de febrero de 2011

[Vídeo]

San Pedro Canisio

Queridos hermanos y hermanas:

San Pedro Canisio nace en mil quinientos veintiuno, en Holanda. Entra en la Compañía de Jesús y es ordenado sacerdote en Colonia, en mil quinientos cuarenta y seis. Con una notable reputación como teólogo, interviene en el Concilio de Trento. Se ocupa también incansablemente de la adecuada formación teológica de los sacerdotes, así como de la reforma religiosa y moral del pueblo por medio de una serie de iniciativas pastorales, entre las que se incluyen la asistencia en los hospitales y en las cárceles. Editor notable de obras completas de los Padres de la Iglesia, publica libros de devoción en diversas lenguas, biografías de santos y textos de homilética. Escribe tres Catecismos, que alcanzaron gran difusión, y en los que condensa los conocimientos fundamentales de la doctrina católica en preguntas y respuestas. Una característica de Canisio es saber presentar armónicamente la fidelidad a los principios dogmáticos con el respeto que se debe a cada persona. En un momento de fuertes contrastes confesionales, evita las asperezas y la retórica de la ira, centrándose en la presentación de las raíces espirituales y en la revitalización de todo el cuerpo de la Iglesia. Pedro Canisio muere en mil quinientos noventa y siete. El Papa Pío Once lo canonizó y lo proclamó Doctor de la Iglesia, en mil novecientos veinticinco.

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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a vivir con empeño y fidelidad la adhesión a Cristo, a ejemplo de San Pedro Canisio. Encomendaos a su intercesión, pidiendo a Dios que vuestro apostolado produzca frutos de salvación, siendo testigos de Jesús e instrumentos suyos, con una vida moralmente coherente y una oración incesante. Muchas gracias.
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San Pedro Canisio
San Pedro Canisio (1521-1597) es conocido como el segundo apóstol de Alemania. Su nombre original es Pieter Kanijs. Fue un teólogo jesuita nacido en Holanda. Fue llamado el "Martillo de los herejes" por la claridad y elocuencia con que demolía los errores de los protestantes. Fue el segundo importante apóstol en llevar la fe católica a Alemania, siendo el primero de éstos San Bonifacio; se le atribuye el haber iniciado la prensa católica y ser el primero en formar parte del ahora extendido por todo el mundo ejército de jesuitas. Escribió un Catecismo que fue el texto clave que contrarrestó el catecismo de Martin Lutero. San Pedro Canisio fue canonizado y declarado doctor de la Iglesia en 1925.
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Este santo, llamado "el segundo evangelizador de Alemania", es venerado como uno de los creadores de la prensa católica y fue el primero del numeroso ejército de escritores jesuitas.

Nació en Nimega, Holanda en 1521. A los 19 años, consiguió la licenciatura en teología, y para complacer a su padre se dedicó a especializarse en abogacía. Sin embargo, tras realizar algunos Ejercicios Espirituales con el Padre Favro, que era compañero de San Ignacio, se entusiasmó por la vida religiosa, hizo votos o juramento de permanecer siempre casto, y prometió a Dios hacerse jesuita.

Fue admitido en la comunidad y los primeros años de religioso los pasó en Colonia, Alemania, dedicado a la oración, el estudio, la meditación y la ayuda a los pobres. Fue muy caritativo y amable con las personas que le discutían, pero tremendo e incisivo contra los errores de los protestantes.

San Pedro Canisio tenía una especial cualidad para resumir las enseñanzas de los grandes teólogos y presentarlas de manera sencilla para que el pueblo pudiese entender. Logró redactar dos Catecismos, uno resumido y otro explicado. Estos dos libros fueron traducidos a 24 idiomas y en Alemania se propagaron por centenares y millares.

En los treinta años de su incansable labor de misionero recorrió treinta mil kilómetros por Alemania, Austria, Holanda e Italia. Parecía incansable, y a quien le recomendaba descansar un poco le respondía: "Descansaremos en el cielo".

Por muchas ciudades de Alemania fue fundando colegios católicos para formar religiosamente a los alumnos. Además, ayudó a fundar numerosos seminarios para la formación de los futuros sacerdotes. Alemania, después de San Pedro Canisio, era más católico. San Pedro Canisio se dio cuenta del inmenso bien que hacen las buenas lecturas. se propuso formar una asociación de escritores católicos.

Estando en Friburgo el 21 de diciembre de 1597, después de haber rezado el santo Rosario, exclamó lleno de alegría y emoción: "Mírenla, ahí esta. Ahí está". Y murió. La Virgen Santísima había venido para llevárselo al cielo.

El Sumo Pontífice Pío XI, después de canonizarlo, lo declaró Doctor de la Iglesia, en 1925.

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Saturday, January 15, 2011

El Protestantismo ha Caido!!! Los Jesuitas han ido logrando detener la Reforma!!


miércoles 29 de diciembre de 2010

Publicado por Estudiantes Biblicos


Deshaciendo la Reforma desde adentro.

En toda la cristiandad se veía amenazado el protestantismo por formidables enemigos. Pasados los primeros triunfos de la Reforma, Roma reunió nuevas fuerzas con la esperanza de acabar con ella. Entonces fue cuando nació la orden de los jesuítas, que iba a ser el más cruel, el menos escrupuloso y el más formidable de todos los campeones del papado. Libres de todo lazo terrenal y de todo interés humano, insensibles a la voz del afecto natural, sordos a los argumentos de la razón y a la voz de la conciencia, no reconocían los miembros más ley, ni más sujeción que las de su orden, y no tenían más preocupación que la de extender su poderío. El Evangelio de Cristo había capacitado a sus adherentes para arrostrar los peligros y soportar los padecimientos, sin desmayar por el frío, el hambre, el trabajo o la miseria, y para sostener con denuedo el estandarte de la verdad frente al potro, al calabozo y a la hoguera. Para combatir contra estas fuerzas, el jesuitismo inspiraba a sus adeptos un fanatismo tal, que los habilitaba para soportar peligros similares y oponer al poder de la verdad todas las armas del engaño. Para ellos ningún crimen era demasiado grande, ninguna mentira demasiado vil, ningún disfraz demasiado difícil de llevar. Ligados por votos de pobreza y de humildad perpetuas, estudiaban el arte de adueñarse de la riqueza y del poder para consagrarlos a la destrucción del protestantismo y al restablecimiento de la supremacía papal.

Al darse a conocer como miembros de la orden, se presentaban con cierto aire de santidad, visitando las cárceles, atendiendo a los enfermos y a los pobres, haciendo profesión de haber renunciado al mundo, y llevando el sagrado nombre de Jesús, de Aquel que anduvo haciendo bienes. Pero bajo esta fingida mansedumbre, ocultaban a menudo propósitos criminales y mortíferos. Era un principio fundamental de la orden, que el fin justifica los medios. Según dicho principio, la mentira, el robo, el perjurio y el asesinato, no sólo eran perdonables, sino dignos de ser recomendados. siempre que vieran los intereses de la iglesia. Con muy diversos disfraces se introducían los jesuítas en los puestos del estado, elevándose hasta la categoría de consejeros de los reyes, y dirigiendo la política de las naciones. Se hacían criados para convertirse en espías de sus señores. Establecían colegios para los hijos de príncipes y nobles, y escuelas para los del pueblo; y los hijos de padres protestantes eran inducidos a observar los ritos romanistas. Toda la pompa exterior desplegada en el culto de la iglesia de Roma se aplicaba a confundir la mente y ofuscar y embaucar la imaginación, para que los hijos traicionaran aquella libertad por la cual sus padres habían trabajado y derramado su sangre. Los jesuítas se esparcieron rápidamente por toda Europa y doquiera iban lograban reavivar el papismo.

Para otorgarles más poder, se expidió una bula que restablecía la Inquisición. No obstante el odio general que inspiraba, aun en los países católicos, el terrible tribunal fue restablecido por los gobernantes obedientes al papa; y muchas atrocidades demasiado terribles para cometerse a la luz del día, volvieron a perpetrarse en los secretos y obscuros calabozos. En muchos países, miles y miles de representantes de la flor y nata de la nación, de los más puros y nobles, de los más inteligentes y cultos, de los pastores más piadosos y abnegados, de los ciudadanos más patriotas e industriosos, de los más brillantes literatos, de los artistas de más talento y de los artesanos más expertos, fueron asesinados o se vieron obligados a huir a otras tierras. (C.S. págs. 249-250)
"Con la huída de los hugonotes quedó Francia sumida en general decadencia. Florecientes ciudades manufactureras quedaron arruinadas; los distritos más fértiles volvieron a quedar baldíos, el entorpecimiento intelectual y el decaimiento de la moralidad sucedieron al notable progreso que antes imperara. París quedó convertido en un vasto asilo: asegúrase que precisamente antes de estallar la Revolución doscientos mil indigentes dependían de los socorros del rey. Únicamente los jesuítas prosperaban en la nación decaída, y gobernaban con infame tiranía sobre las iglesias y las escuelas, las cárceles y las galeras." (C.S. pág. 322)


La contrarreforma estimula interpretaciones contrarias.-

La acusación virtualmente unánime de que el papado es el anticristo de la profecía, acusación lanzada por todos los grupos protestantes en todos los países, indujo a los dirigentes católicos romanos a procurar que se desviara el dedo acusador, y que se alejara la atención de los protestantes del sistema católico medieval. En esto alcanzaron mucho éxito. Francisco Ribera y Luis de Alcázar jesuitas españoles del siglo XVI, se levantaron para hacer frente al desafío, formulando interpretaciones aparentemente razonables, aunque contrarias a las de la Reforma. Ribera sostenía que el anticristo era un individuo aún por aparecer, un gobernante impío de Jerusalén que ejecutaría sus designios al fin de los siglos en tres años y medio literales. En esto contaba con el pleno apoyo del gran polemista católico, el cardenal Roberto Belarmino. Esta interpretación que coloca al anticristo en el futuro, recibe con justicia el nombre de futurista. Esta idea futurista pronto se convirtió en la interpretación habitual católico-romana en cuanto al anticristo, y es ahora la más difundida entre los católicos.

Por otra parte, Alcázar sostenía lo que recibió el nombre de preterismo, con lo cual se afirma que prácticamente todas las profecías terminaron con la caída de la nación judía y con la destrucción de la Roma pagana; y que el anticristo había sido algún emperador romano como Nerón, Domiciano o Diocleciano. La enunciación de estos dos puntos de vista -futurismo y preterismo- mostraba el espectáculo anómalo de dos explicaciones opuestas y mutuamente excluyentes que surgieron de la misma Iglesia Católica; pero lograron su propósito: confundir la interpretación profético protestante. (CBA tomo 4 pág. 44)


La contrarreforma niega que Roma ha caído.-

La presión de la acusación unánime de todos los grupos protestantes, de que la Iglesia Católica era el anticristo profetizado, fue vivamente sentida por el papado, y dio como resultado una interpretación contradictoria de las profecías durante la Contrarreforma y después de ella. El cardenal Belarmino (m. 162l), el más capaz de los polemistas jesuitas, para apartar de las mentes que dicha profecía se aplicaba a la iglesia de Roma, argumentaba, basado en Dan. 2, que el anticristo no podría aparecer, de acuerdo a la demanda profética, hasta que se efectuara la división del Imperio Romano.

Insistía en que esa especificación inspirada todavía no se había realizado, argumentando que las dos piernas del coloso metálico representaban a la Roma Oriental y a la Roma Occidental; y que cuando cayó la Roma Occidental, la pierna [parte] Oriental continuó todavía; y cuando sucumbió el Imperio Romano Oriental, en 1453, para ese entonces la pierna Occidental había sido restaurada en la forma del Santo Imperio Romano. Por lo tanto, Roma, según él, siempre había tenido una pierna para sostenerse; y Roma debía dividirse antes de que apareciera el anticristo. De esta manera insistía en que el papado no era el anticristo. (CBA tomo 4 pág. 49)


Conflictos de la Contrarreforma y del tiempo posterior a la reforma.-

Formuló interpretaciones antagónicas, ideadas por los jesuitas Francisco Ribera (m. 159l) y Luis de Alcázar (m. 1613), los cuales procuraron restringir el anticristo a un solo individuo en vez de un sistema, individuo que dominaría durante 1.260 días literales en vez de 1.260 años. Para Ribera el anticristo era un futuro judío incrédulo, no un cristiano, que reinaría en Jerusalén y no en Roma. Ribera originó el primer contraataque católico que se convirtió en la posición católica típica. Pero entre tanto que Ribera proyectaba el anticristo en el futuro, Alcázar lo alejaba hacia el pasado, convirtiéndolo en un antiguo emperador romano pagano. Ribera fue vigorosamente apoyado en su esfuerzo por el cardenal Roberto Belarmino (m. 1621), quien atacó el principio del "día por año", y redujo el cuerno pequeño de Daniel sólo al rey sirio Antíoco Epífanes, teoría sustentada más de mil años antes por el crítico pagano Porfirio. En los tiempos posteriores a la Reforma, entre 1603 y 1797, aparecieron numerosos expositores en Gran Bretaña, Alemania, Francia y Suiza. La interpretación de Dan. 7, de acuerdo con la escuela histórica -los cuatro imperios, las diez divisiones de Roma, el papado simbolizado por el cuerno pequeño, y la ubicación cada vez más exacta de los 1.260 años- fue predominante. Y esos exégetas incluían a algunos de los varones más ilustres de su tiempo: obispos, reyes, catedráticos universitarios, científicos y teólogos. Para la mayoría de ellos, sin ninguna duda, el papado era el cuerno pequeño. (CBA tomo 4 Págs. 54-55)

Durante la Reforma -que comúnmente se considera que empezó en 1517 cuando Lutero colocó las noventa y cinco tesis-, el poder papal fue expulsado de grandes territorios del norte de Europa. Los esfuerzos del papado por combatir la Reforma se concretaron en la creación de la Inquisición, del Índice y en la organización de la orden de los jesuitas. Los jesuitas llegaron a ser el ejército intelectual y espiritual de la iglesia para la exterminación del protestantismo. Durante casi tres siglos la iglesia de Roma llevó a cabo una vigorosa lucha que gradualmente fue perdiendo en contra de las fuerzas que luchaban por la libertad civil y religiosa. (CBA tomo 4 pág. 864)


La Contrarreforma católica - Los jesuitas.-

El protestantismo obligó a la Iglesia Católica a que definiera nuevamente su teología, a que se reorganizara como iglesia y a que evaluara de nuevo sus métodos de acción. Los jesuitas, fruto del catolicismo español, fueron el instrumento más activo en la Contrarreforma. Los católicos habían desarrollado un tremendo fanatismo religioso y patriótico en su lucha contra los moros. En el siglo XVI España se había convertido en la nación más importante del mundo, y la realeza española procuraba establecer su absolutismo en política y en religión.

Ignacio de Loyola (1491-1556) fue especial y eficazmente activo en la prosecución de esta última meta. El fundador de la orden de los jesuitas comenzó como soldado. Fue herido en 1521 en la batalla de Pamplona, abandonó la carrera militar, decidió convertirse en un soldado consagrado al papa y especializarse en la eliminación de los enemigos de la iglesia. Después de experimentar la angustia de luchas internas, ofreció sus servicios al papa para propagar la fe católica y reprimir la herejía. Fundó la Compañía de Jesús en Montmartre, París, en 1534. Esto fue aprobado por el papa Pablo III, en 1540, mediante la bula Regimini militantis Ecclesiae. Los jesuitas pronuncian los votos monásticos acostumbrados, y además hacen un voto particular de obediencia al papa. La orden fue fundada sobre el principio de una completa renuncia al juicio individual y la aceptación de una disciplina militar. Loyola escribió un tratado, Ejercicios espirituales, en el que indica cómo la voluntad del individuo puede y debe someterse y cómo cada persona debería someterse completamente a la voluntad de su superior, el cual personifica a Cristo. Este principio se opone a la idea protestante de que el individuo sólo debe obedecer a su conciencia iluminada por las Escrituras, que son la autoridad suprema en materia de fe.

Los jesuitas pudieron restaurar la confianza de los católicos alemanes. Se infiltraban en las escuelas y tomaban la iniciativa en todas las empresas importantes. También influían en los estadistas mediante un oportunismo maquiavélico y fomentaban la idea de la reserva mental. Deben ser considerados como instigadores de muchas acciones contra los protestantes, como la matanza de San Bartolomé y también las grandes crisis de Alemania que culminaron con la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Los jesuitas demostraron ser una milicia que hizo posible que la Iglesia aplicara sus métodos de autoridad absoluta y centralizara todo su poder en el papado.


El Concilio de Trento.-

El papa temía que se reuniera un concilio de la iglesia; pero el emperador Carlos V lo instó a convocar un concilio, pues aún tenía la ambición de alcanzar la unidad política y religiosa. El concilio, que fue organizado en 1542 en Trento, ciudad imperial italiana, se reunió en forma intermitente desde 1545 a 1563. El concilio debía haber tenido lugar antes; muchos sectores habían pedido una reunión tal, y aun Lutero al comienzo de su obra de reforma había pedido una convocación de esa clase. Cuando el papa Pablo III convocó ese concilio, temía que hubiera presión política; no era tranquilizador el precedente de los concilios reformadores del siglo XV. Pero los jesuitas le ofrecieron una ayuda efectiva. Carlos V, esperando que el problema de la unidad alemana se resolviera, pidió que hubiera una representación de príncipes protestantes y católicos. Pero el papa desde el comienzo estuvo interesado únicamente en doctrinas que deseaba que se definieran como opuestas a los puntos de vista protestantes proclamados en la Confesión de Augsburgo en 1530.

En el primer período (1545-1547) se definió la doctrina católica como una respuesta a los puntos de vista protestantes. Al principio predominaban los dominicos españoles, discípulos de Tomás de Aquino; pero pronto fueron desplazados por los jesuitas. Se decretó que la fuente de la verdad se halla en la Biblia y además en la tradición. Esto dio poder a la iglesia para interpretar la Biblia a su manera. En la definición de la justificación se confirmó la gracia divina como una enseñanza básica, pero también se retuvo la doctrina del mérito de las buenas obras. Se enseñó que el hombre coopera con la gracia divina mediante su libre albedrío, pero las buenas obras aumentan la posibilidad de la justificación. La justificación, se afirmó, depende de los sacramentos, que son medios de salvación, y comienza con el bautismo, el primero de los sacramentos. Se aumenta con la confirmación y la eucaristía, y si se pierde, puede recuperarse mediante la penitencia y la confesión auricular.

En el segundo período del concilio (1551-1552) el emperador exigió que los protestantes participaran de los debates; pero la influencia protestante fue tan débil en la primera fase del concilio que no fue tenida en cuenta; sin embargo, cuando el papa Julio III inauguró este concilio, parecía que podría haber una base de acuerdo entre las dos confesiones. Pero el deseo del emperador de que hubiera unión fue anulado inesperadamente por el retiro de Mauricio de Sajonia, quien abandonó al emperador para servir a la causa protestante. Esto forzó al soberano a alejarse súbitamente del Concilio de Trento y también terminó con toda participación de los protestantes en el concilio.

El Concilio de Trento reanudó sus actividades después de diez años de interrupción, y entró en su tercer período (1562-1563). Mientras tanto el protestantismo se había arraigado firmemente en Alemania y había sido reconocido oficialmente en la Paz de Augsburgo en 1555. En el sector católico los jesuitas habían vuelto a insistir en los métodos de la Inquisición, y se debatió muchísimo la delicada cuestión del poder episcopal. Desde allí en adelante se estableció que el principal dogma es el de la iglesia: una jerarquía divinamente instituida y divinamente preservada. El católico común debía permitir que el sacerdote fuera su guía, su "director espiritual". Un dirigente de influencia, el cardenal Borromeo de Milán, especialista en educación religiosa, instó a que se fundaran seminarios teológicos.

El concilio afirmó especialmente las siguientes instituciones religiosas básicas: (1) el papa, en cuyas manos está el poder de la iglesia, como vicario de Jesucristo; (2) el único texto de la Biblia que se aceptaba era el texto latino (la Vulgata), pero no al alcance de los laicos; (3) los siete sacramentos. Además debían construirse seminarios teológicos, y se creó la Congregación del Index para que examinara todo material impreso a fin de proteger la ortodoxia católica contra las publicaciones nocivas. (CBA tomo 7 págs. 69-70)

Los jesuitas se destacaron en el arte de transformar los así llamados pecados mortales en pecados veniales llevando al extremo la "reserva mental" y empleando un lenguaje confuso (anfibológico). Llegaron al punto de afirmar que uno puede ir en contra de su propia conciencia mientras esté a su alcance una "opinión probable". El maestro del probabilismo fue el jesuita español Antonio de Escobar (1589-1669). Aun el papado condenó sus ideas, y, por lo tanto, en 1687 Escobar repudió formalmente sus propias enseñanzas sobre el probabilismo, aunque continuó enseñándolas en otra forma. Los más serios enemigos de los jesuitas fueron los jansenistas, que volvieron al concepto agustiniano de la salvación sólo por la gracia. El fundador del jansenismo fue un profesor holandés de Lovaina, Cornelio Jansenio (1585-1638). Seguía muy de cerca las enseñanzas de Agustín, cuyas obras había leído treinta veces. Jansenio se sentía especialmente atraído por la enseñanza de Agustín acerca de la gracia que éste había escrito en su lucha contra los pelagianos. En su obra Augustinus, Jansenio enseñaba que la gracia de Dios es el único medio de salvación. Apoyaba la doctrina de la doble predestinación: los hombres están predestinados ya sea para la salvación o para la condenación. Pero los jesuitas insistían en la doctrina de que el hombre mediante su libre albedrío coopera en su propia salvación y realiza su propia redención en gran medida. El centro del jansenismo en Francia era la abadía de PortRoyal, cerca de París, donde vivieron de acuerdo con las ideas de Jansenio una cantidad de personas notables como Nicole, los Arnauld, Du Vergier, el prior de San Cirano, y especialmente el brillante físico y matemático Blas Pascal (1623-1662).

Pascal se propuso estigmatizar y poner de manifiesto los falaces razonamientos de la casuística de los jesuitas. En sus Cartas provinciales (la primera de las cuales apareció en 1656), publicadas en sesenta ediciones, mediante sus brillantes y algo irónicas invectivas, Pascal hábilmente refutó el sistema de los jesuitas. También comenzó a escribir una apología del cristianismo desde el punto de vista de un hombre de ciencia, pero la muerte lo sorprendió cuando todavía era relativamente joven. Sus apuntes y anotaciones para esta obra se publicaron como Pensées (Pensamientos), que han quedado como una de las bellas y magistrales apologías del cristianismo.

En cuanto a los jesuitas, sus actividades incluyeron muchos campos de acción. Lo hacían sugiriendo métodos maquiavélicos aun en finanzas públicas, comercio y política. El resultado fue un profundo resentimiento, y pronto los jesuitas sintieron la oposición de varios gobiernos. Esta orden religiosa fue expulsada de Portugal en 1759, de Francia en 1764, y de Nápoles en 1767. En 1773 el papa Clemente XIV suspendió la orden; pero su sucesor se apresuró a restablecerla. (CBA tomo 7 págs. 76-77)


El Ecumenismo fomentado por los Jesuitas hace que los Protestantes adopten sus puntos de vista Escatologicos-




Los reformadores protestantes sostenían que el sistema papal era el anticristo profetizado, descrito por los múltiples símbolos del cuerno pequeño de Daniel, el hombre de pecado y el misterio de iniquidad de Pablo, y la bestia, la Babilonia y la ramera descritas por Juan, etc. Dos astutos jesuitas opusieron el argumento de que el anticristo no era un sistema que pretendía ser cristiano y que abarcaba la Edad Media, sino un solo individuo. Según Francisco Ribera, el anticristo era un judío en el futuro distante, que reinaría en Jerusalén. O, según Luis de Alcázar, un emperador romano pagano del pasado, que gobernó durante los primeros siglos. De esta manera la iglesia católica eliminó completamente al anticristo de la Edad Media. La aceptación de cualquiera de las dos tesis, contrarrestaría con eficacia los conceptos predominantes del protestantismo.

Con el tiempo estas interpretaciones fueron adoptadas por la gran mayoría de los protestantes que, probablemente, no conocían estos antecedentes jesuíticos. La mayoría de los fundamentalistas han adoptado el argumento futurista de Ribera: que la bestia-anticristo es un tirano perverso y ateo que aparecerá y ejecutará sus fecharías en Jerusalén al fin de los siglos en un lapso de 3 l/2 años literales. De esta manera el futurismo coloca la mayor parte del libro del Apocalipsis en el llamado "tiempo del fin". Pero los modernistas mayormente aceptaron la tesis preterista de Alcázar, identificando a la bestia-anticristo como un emperador romano perseguidor en un lejano pasado, y aplican todo el libro del Apocalipsis a los comienzos de la era cristiana. De manera que el protestantismo moderno dividido ha abandonado en general la clara enseñanza de los reformadores protestantes en cuanto al anticristo, y ha aceptado interpretaciones basadas en uno u otro de estos dos puntos de vista, que se excluyen mutuamente y fueron auspiciados por la Contrarreforma católica. (CBA tomo 7 pág. 109)
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Fuente
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Tuesday, August 31, 2010

Haciendo un poco de historia...

"Esta es mi postura, no puedo hacer de otra manera, Dios ayúdame, Amen" Martin Lutero.


Así como lo dijo Lutero, esta será mi postura, mi credo, que mas allá de pensamientos humanos, es a la luz de la Palabra de Dios.

En esta sección expondré un poco de historia...En 1545 la Iglesia Católica, ideo lo que se llamó la "Contra Reforma" destinado especialmente a contrarrestar el avivamiento religioso, llamado la Reforma protestante, este concilio se llevo al cabo en Trento, por lo cual se lo conoce como el "Concilio de Trento"


Como Martin Lutero y todos sus contemporáneos (Juan Calvino, Juan Knox, etc.) leían y estudiaban la Biblia, ellos leyeron las profecías y todas ellas apuntaban y coincidían plenamente de que el papado Romano era la bestia que habla Apoc.13. y Daniel 7:23-28.

El "trabajo sucio" de contraatacar esta enseñanza que estaba en nuestras iglesias protestantes de aquel entonces, fue encargado a dos personajes jesuitas, Francisco Ribera y Luis de Alcázar. Su tarea: REINTERPRETAR las profecías del "hombre de pecado" "el cuerno pequeño" y "la bestia. .
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Luis de Alcázar creó la Escuela Preterista la cual ensenó que el "anticristo, la bestia, el pequeño cuerno" eran y todos apuntaban a Nerón, y que los eventos apocalípticos ocurrieron ya en el pasado.

Francisco Ribera, en cambio ideó y creó la Escuela Futurista, la cual apuntaban a que “la bestia, el pequeño cuerno y el hombre de pecado" sería una persona que se manifestaría en los últimos tiempos, es decir en el futuro.

¿Qué fue lo que logro la Iglesia Católica con esto? Es fácil, lograr confundir a la gente de que la Iglesia Católica no era "la bestia, el pequeño cuerno, ni mucho menos el hombre de pecado"
Una escuela apuntaba al pasado...y la otra al futuro lejano...inteligente idea, pues finalmente y después de mucho intentar, estas ideas se metieron en nuestras iglesias, allá por 1826, la escuela que mas tuvo impacto fue la escuela futurista, cuando el Dr. Samuel Maitland, descubrió los trabajos de Ribera en el arzobispado de Canterbury, y de allí lanzó sus tratados y escritos acerca de esta "nueva ideología". Más tarde en 1830 el Pastor Edward Irving, de la iglesia presbiteriana, aceptó esta idea y comenzó a enseñar que la segunda venida de Cristo seria en 2 fases, una para llevar a su iglesia y que la misma no pase por la "gran tribulación de 7 años" (concepto erróneo que veremos más tarde) y la otra para juzgar al mundo..!
Estas ideas tomaron mas forma con el tiempo, con la ayuda de "ministros" como John Darby, Cyrus Scofield (autor de las Biblias con referencias) y algunos otros...los cuales se encargaron de implementar el "virus" diabólico de las enseñanzas jesuitas en nuestras iglesias bautistas, pentecostales, presbiterianas, etc.


Todo esto dio pie a lo que hoy conocemos como películas, libros, "Dejados Atrás" "Como ladrón en la noche" los cuales siguen engañando a nuestra gente.

Pero, ¿a partir de qué año se implemento esta doctrina? todo apunta a 1830, y lo más triste es que esto se filtró en los seminarios teológicos, escuelas bíblicas, iglesias, ¿con la ayuda de quien? Con la ayuda de los farsantes jesuitas, estas personas se encargaron de esparcir sus doctrinas en todo la iglesia protestante, el temor de ellos es que más personas sepan lo que Lutero y demás contemporáneos siempre lo predicaron, lo cuales categóricamente afirmaban que la bestia, el hombre de pecado, y el cuerno pequeño ERA EL PAPADO ROMANO.

Mateo 24, 1 Tes. 4:13-18 ; 5:1-6; 1 Cor. 15:51-54 en estos pasajes está la clave de la Segunda Venida de nuestro Señor Jesús, si pueden notar Jesús utilizo un paralelo con el diluvio y Noé, (Mat.24:37-39) dice que vino el diluvio (previamente no entendieron) y se los llevo a todos, en ninguna parte dice que Dios llevo secretamente a Noé en un arca invisible y que las personas tuvieron una segunda oportunidad. Es más, luego en el versículo 40 dice: "ENTONCES estarán dos en el campo, el uno será tomado, y otro será dejado...etc." o sea después de toda tribulación (sellos, trompetas, copas) allí vendrá el Señor VISIBLEMENTE para que TODA LA TIERRA LO VEA...TODO OJO LO VERA.

Iglesia de Cristo, es hora, de pararnos y decir como Lutero: "Esta es mi postura, no puedo hacer de otra manera, Dios ayúdame, Amen"

Pastor Arnaldo Achucarro
Des Moines, Iowa
U.S.A.

Posted by Arnaldo Achucarro at 12:29 PM 0 comments:

Friday, December 11, 2009.
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