"La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos". Ellen G. White.
Saturday, July 29, 2023
Wednesday, September 17, 2014
Ecumenismo - La Religión Mundial del Anticristo

Eduardo Garcia
Published on Jul 25, 2014
Ecumenismo - La Religión Mundial del Anticristo
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Monday, April 21, 2014
El Vaticano sabía de los abusos de Maciel desde los ´40
Nuevos cuestionamientos a la canonización de Juan Pablo II por sus vínculos con el pederastra Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo.
por Medios21 de Abril de 2014 | 15:012

La Santa Sede recibió denuncias de abusos contra Marcial Maciel desde 1948. Y no hizo nada hasta casi medio siglo después, según se desprende de los documentos publicados en la web La Voluntad de no saber, que reflejan explícitamente cómo hubo multitud de ocasiones, con distintos papas, para atajar los desmanes del fundador de la Legión de Cristo, designado por el futuro San Juan Pablo II como "guía eficaz de la juventud". Así lo informó el periodista especializado en temas eclesiásticos Jesús Bastante (@BastanteJesus en Twitter) en el portal Religión Digital.
La primera denuncia, según se lee en el índice, llegó al obispo de Cuernavaca en diciembre de 1944. En ella, el joven Luis de la Isla y sus padres denunciaban abusos de Maciel, pero ni actuó en consecuencia y envió informe al Vaticano.
La primera vez en que las denuncias llegan a Roma es desde España. Dos jesuitas de Comillas enviaron en 1948 sendos informes a la entonces llamada Sagrada Congregación de Religiosos. En 1954, apuntan los documentos, fue el Arzobispado de México quien pidió informes sobre el fundador al legionario Federico Domínguez, quien habló por primera vez de la adicción a la Dolantina de Maciel. El informe llegó al Vaticano.
Dos años después, el arzobispo de México y el nuevo obispo de Cuernavaca denunciaron por pederastia y adicción a las drogas a Maciel, pidiendo la suspensión temporal de éste. Hay que recordar que durante algunos años (durante el final del pontificado de Pío XII y el de Juan XXIII) Maciel fue apartado temporalmente de la dirección del instituto.
En 1962, confirman los documentos que se pueden leer en la web, un farmacéutico de San Sebastián y un sacerdote enviaron denuncias sobre la compra y consumo de drogas e intento de corrupción de autoridades por parte de Marcial Maciel.
Hasta 1976 no se produjo una nueva denuncia, cuando dos ex legionarios lo hicieron en Estados Unidos, enviando copia de la demanda a Roma. Finalmente, en febrero de 1997, un grupo de ocho ex legionarios -entre ellos Félix Alarcón o Juan José Vaca- lograron que la denuncia contra Maciel alcanzara los medios de comunicaicón internacionales.
No fue, sin embargo, hasta 2002-2005, cuando Benedicto XVI se decidió a reabrir el caso, que había sido bloqueado en 1999 -Ratzinger, entonces, era prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe- por Juan Pablo II. Ratzinger envió a unos visitadores a recabar información, y acabó suspendiendo definitivamente a Maciel, que murió conminado a una vida de oración, apartado de cualquier contacto público.
En 2010, finalmente, Benedicto XVI intervino a la Legión, nombrando un Delegado Papal, el cardenal De Paolis, con el encargo de "purificar" a la Legión de Cristo.
El "caso Maciel" es, sin duda, una losa en el pontificado de Juan Pablo II, hasta el punto de que son muchos los que han solicitado a Francisco la paralización de su canonización, que se llevará a cabo este domingo, junto a la de Juan XXIII.
Los documentos muestran que la Santa Sede estaba enterada del abuso de drogas por parte de Maciel, de sus abusos sexuales y las irregularidades financieras desde 1956, cuando ordenó una investigación inicial y lo suspendió dos años para curarse de una adicción a la heroína.
Sin embargo, durante décadas y gracias a la habilidad de Maciel de mantener silenciados a sus propios sacerdotes, su habilidad para colocar a legionarios confiables en puestos clave en el Vaticano y su cuidadoso cultivo de relaciones con los cardenales vaticanos, obispos mexicanos y católicos poderosos y acaudalados, Roma prefirió mirar hacia otro lado.
Fuente
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Friday, August 2, 2013
Dies Domini
Introducción
Capítulo I
DIES DOMINI
Celebración de la obra del Creador
«Por medio de la Palabra se hizo todo» (Jn 1,3)
«Al principio creó Dios el cielo y la tierra» (Gn 1,1)
El «shabbat»: gozoso descanso del Creador
«Bendijo Dios el día séptimo y lo santificó» (Gn 2,3)
«Recordar» para «santificar»
Del sábado al domingo
Capítulo II
DIES CHRISTI
El día del Señor resucitado y el don del Espíritu
La Pascua semanal
El primer día de la semana
Diferencia progresiva del sábado
El día de la nueva creación
El octavo día, figura de la eternidad
El día de Cristo-luz
El día del don del Espíritu
El día de la fe
¡Un día irrenunciable!
Capítulo III
DIES ECCLESIAE
La asamblea eucarística, centro del domingo
La presencia del Resucitado
La asamblea eucarística
La Eucaristía dominical
El día de la Iglesia
Pueblo peregrino
Día de la esperanza
La mesa de la Palabra
La mesa del Cuerpo de Cristo
Banquete pascual y encuentro fraterno
De la Misa a la «misión»
El precepto dominical
Celebración gozosa y animada por el canto
Celebración atrayente y participada
Otros momentos del domingo cristiano
Asambleas dominicales sin sacerdote
Transmisión por radio y televisión
Capítulo IV
DIES HOMINIS
El domingo día de alegría, descanso y solidaridad
La «alegría plena» de Cristo
La observancia del sábado
El día del descanso
Día de la solidaridad
Capítulo V
DIES DIERUM
El domingo fiesta primordial, reveladora del sentido del tiempo
Cristo Alfa y Omega del tiempo
El domingo en el año litúrgico
CONCLUSIÓN
Fuente
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Tuesday, November 27, 2012
La Conspiración detrás de Fátima
2. Las operaciones encubiertas apuntadas a alentar los movimientos de reforma en Hungría, Checoslovaquia, y Polonia.
3. La ayuda financiera a las naciones del Pacto de Varsovia fueron calibradas a su buena voluntad de proteger los derechos humanos y emprender reformas políticas y de mercado libre.
4. El aislamiento económico de la Unión Soviética y la retención de tecnología Occidental y japonesa. La Administración negó que la URSS tuviera una fuente principal de divisas fuertes en el siglo veintiuno como por ejemplo las ganancias de una tubería transcontinental para suministrar el gas natural a Europa Occidental.
5. El incremento en el uso de Radio Libertad, Voz de América, y Radio Europa Libre, para transmitir los mensajes de la Administración a los pueblos de Europa Oriental.
Wednesday, September 19, 2012
Los Secretos de Wojtyla
por Manuel Freytas
Informe especial
09Abr-05
de IAR-Noticias Website

Cómo llegó al poder de Roma el Papa Juan Pablo II. Cuál fue el papel de Washington, la CIA, la ultraderecha clerical y la mafia italo-norteamericana en su designación y en la muerte del Pontífice que lo precedió. Cómo se ligan los intereses estratégicos de EEUU con su papado, y cuál fue el rol del Vaticano en la financiación del aparato paramilitar que asesinó y torturó a militantes y a sacerdotes católicos rebeldes en Latinoamérica. Cómo se inserta el Opus Dei en la estructura del poder clerical de Roma, y cuál era el escenario de poder real que se movía detrás del "Papa mediático" mitificado y endiosado por los gobiernos y las multitudes. |
Luciani: el Papa que debía morir
El ascenso al sillón de Pedro de Albino Luciani, en 1978, con sus postulados "renovadores" representó un golpe inesperado para los sectores más ultra-reaccionarios -vinculados con Washington, el Opus Dei, lamafia y el lavado de dinero- que recorrían los pasillos vaticanos intrigando para imponer al conservador arzobispo genovés Giussepe Siri.
Juan Pablo I, un "revolucionario" de la Iglesia Católica, según los "vaticanistas", fue el primer Papa con dos nombres, gesto que adoptó para honrar la memoria de sus dos predecesores, Juan XXIII y Pablo VI.
La apertura de la Iglesia hacia su "izquierda renovadora" produjo los pontificados de Juan XXIII y de Pablo VI, y amenazaba su continuidad expansiva con el apostolado de Albino Luciani, que chocaba con los intereses entronizados de la cúpula del poder mafioso encaramado en el Vaticano, de los cuales se valía Washington para irradiar sus estrategias de expansión en el seno de la Iglesia Católica.

Contrariamente a lo que pronosticaban los conocedores de las intrigas vaticanas, Luciani accedió a la jefatura de la Iglesia Católica en 1978, por encima del polaco Wojtyla al que, muchos, incluido el propio Luciani, consideraban número puesto como futuro Papa impuesto por el establishment del poder curial.
El secretario de Estado del Vaticano Jean Villot, un operador de Washington y de la mafia financiera en la "Santa Sede", declaraba públicamente antes del ascenso de Luciani:“he encontrado al futuro papa: será el cardenal Wojtyla”.
En septiembre de 1978, Mino Pecorelli, un periodista que fue miembro de la logia P2 escribió un artículo titulado El Gran Alojamiento del Vaticano, dando los nombres de 121 presuntos francmasones de la mafia vaticana.
La lista, en gran parte, estaba integrada por cardenales, obispos, y prelados de alto rango. Los nombres de Jean Villot, su Ministro de Asuntos Exteriores, el cardenal Paul Marcinkus, jefe del Banco del Vaticano, yPasquale Macchi, su secretario personal estaban en la nómina.
Según apuntan algunos biógrafos de Luciani cercanos al poder curial, gracias al trabajo realizado por Giovanni Bennelli, que había sido hombre de confianza de Pablo VI, se estima que más del 80% de los votos del cónclave fueron a favor de Luciani (Juan Pablo I), cuyo perfil continuador de la política de su antecesor provocó la desilusión y la indignación del lobby de los cardenales más derechistas.
Por suerte para estos sectores, el "papa de la sonrisa" sólo duró 33 días en el pontificado, lo que dio lugar a versiones de un complot contra su vida, algunos basados en simples rumores y otros sustentados en las declaraciones públicas de personajes clave que desmintieron la versión oficial sobre el súbito deceso de Luciani.
Sus ideas de "cambio" nunca llegaron a hacerse realidad ya que murió el 28 de septiembre de 1978, apenas 33 días después de haber sido electo, en lo que fue el segundo papado más breve de la historia desde León XI, quien murió en abril de 1605, a menos de un mes después de su elección.
La muerte de Luciani, se produjo en pleno desarrollo de la Guerra Fría que libraban Washington y Moscú por áreas de influencia. Principalmente en el contexto latinoamericano donde la Teología de la Liberación -nacida al calor del reformismo eclesiástico- se había convertido en la biblia de los llamados "curas rebeldes" del tercer Mundo.
En América Latina, las dictaduras militares "anticomunistas" formadas en la Escuela de las Américas y en la "Doctrina de Seguridad Nacional", desarrollaban su "guerra antisubversiva" comulgando en la iglesias de la ultraderecha católica.
La jerarquía católica conservadora latinoamericana, imbuida de la "Doctrina de Seguridad Nacional" impulsada por Washington y el Pentágono, acompañaba y santificaba las andanzas represivas de las dictaduras militares nacidas por golpes de Estado impulsados desde el Departamento de Estado norteamericano, tal como se demostró en los documentos revelados recientemente.
Toda esa política del Vaticano, fue avalada y consentida por el sucesor de Albino Luciani, Juan Pablo II, quien se prestó al exterminio militar del "comunismo ateo" en América Latina, de la misma manera que se plegó a la "guerra anticomunista" que Washington y la CIA habían lanzado para desestabilizar a la burocracia soviética y establecer el mercado capitalista en las repúblicas socialistas de Europa del Este.
Años después, el Papa polaco que sucedió a Luciani avaló con su silencio los feroces bombardeos y la invasión a Yugoslavia, punta de lanza de la conquista de los mercados de Europa del Este, lanzada por laadministración Clinton al principio de los 90.
Con la llegada de Ronald Reagan al gobierno de EEUU, en los comienzos de los 80 (teniendo como vicepresidente al padre del actual presidente, George Bush) se profundiza la relación de las mafias de las drogas y las armas con la estrategia de Washington, en cuyo entramado la CIA transplantó, con los contras nicaragüenses, la metodología operativa del Irangate en América Latina.
Tras su muerte en 1978, la teoría del "envenenamiento" de Luciani (el Papa Juan Pablo I) comenzó a circular off the record por los pasillos del Vaticano convirtiéndose en la comidilla secreta y a media voz de los grandes círculos del poder internacional.
Los rumores siguieron acumulándose y casi se transformaron en evidencia al negarse Jean Villot, secretario de Estado del Vaticano, a realizar la autopsia al cadáver del Papa Albino Luciani.
"Debo reconocer con cierta tristeza que la versión oficial entregada por el Vaticano despierta muchas dudas", señaló el cardenal brasileño Aloisio Lorscheider a The Time, el 29 de septiembre de 1998.
Diez años antes, el irlandés John Magree, que había sido secretario privado de Luciani, negó que él hubiese encontrado el cadáver del papa muerto, sino la hermana Vicenza, una de las monjas que lo atendían.
Según sostiene Cristóbal Guzmán en su libro Opus Dei, la entronización del fanatismo, la historia fue recogida por John Cornwell en A thief in the night, donde sostiene que nadie en el Vaticano se preocupó de la enfermedad de Luciani. Por su parte, el investigador británico David Yallop va más lejos y es partidario de la versión del asesinato.
Según sus biógrafos, desde el momento en que accedió al trono de Pedro, Juan Pablo I hizo constantes y obsesivas "predicciones" -a sus amigos y colaboradores más fieles- de que su papado sería corto.
El obispo irlandés John Magree (señalado en un principio como el descubridor del cadáver de Luciani), recuerda en el libro Un ladrón en la noche: la muerte del Papa Juan Pablo I:“Estaba constantemente hablando de la muerte, siempre recordándonos que su pontificado iba a durar poco. Siempre diciendo que le iba a suceder el extranjero”. El "extranjero" era el polaco Wojtyla.
El propio Magree, secretario personal de Juan Pablo I, y amigo del poderoso cardenal Paúl Marcinkus, cuenta que, poco antes de morir, el papa le dijo: “Yo me marcharé y el que estaba sentado en la Capilla Sixtina en frente de mí, ocupará mi lugar.
Luego se dijo que fue el propio Wojtyla, ya convertido en Juan Pablo II, quién confirmó a Magree que, en el momento de la elección papal, él se encontraba casi de frente a Luciani.
Los hermanos Gusso, camareros pontificios y hombres de la confianza del Papa Luciani, fueron destituidos unos días antes de su fallecimiento, a pesar de la oposición del secretario papal, Diego Lorenzo.
Al parecer, también por esos días una persona logró introducirse en los aposentos del Papa, dejando en evidencia la falta de seguridad en el Vaticano.
Complementando estas extrañas señales, un médico vaticano advirtió al Papa días antes de su muerte que “tenía el corazón destrozado”.
Albino Luciani -dicen sus biógrafos- no tomó en cuenta este diagnóstico y continuó desarrollando sus actividades en los que serían sus últimos días de vida.
La "Santa Mafia" y la CIA
No bien asumió su apostolado el Papa Juan Pablo I (Albino Luciani) , elegido en ese mismo año 1978, había decidido que la Iglesia no debía entrometerse en asuntos políticos, y pretendía despegar al Vaticano de la trama del dinero sucio que ingresaba por vías de la política italiana, principalmente de la democracia cristiana, que tradicionalmente se valió del Vaticano para acceder al gobierno.
Según denuncia el periodista alemán Jürgen Roth, desde 1983,
“Bettino Craxi, ex presidente italiano socialista, también fue corrompido con millones de dólares de la P2. De acuerdo con los planes de la P2, en sus cuatro años en el cargo aseguró
mediante decretos del Gobierno, entre otras cosas, el imperio mediático del miembro de la P2, Silvio Berlusconi”, hoy en la riendas del gobierno italiano.
William Colby, jefe de la CIA entre 1973 y 1976, declaró en sus memorias que,
“la mayor operación política asumida por la CIA fue prevenir el avance comunista en Italia en las elecciones de 1958, impidiendo así que la OTAN fuese amenazada políticamente por una quinta columna subversiva: el PCI”.
Un documental de la BBC revela los testimonios del general Vernon Walters, ex subdirector de la CIA, y de Richard Allen, que fuera titular Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Reagan.
Walters describe cómo el Papa Juan Pablo II formó una alianza con la CIA y con la Casa Blanca, mientras Allen puntualiza la función colaboracionista que desempeñó el jefe del Vaticano dentro del sistema capitalista global liderado por EEUU. Asociación considerada como la mayor alianza secreta de todos los tiempos por un conjunto de expertos.
El documental de la BBC, Rivales para el Paraíso, también describe las oscuras negociaciones entre el Vaticano, Hitler y Mussolini, presentadas como un acuerdo para "detener al comunismo", por el cual la Iglesia Católica se hizo cómplice silenciosa de la invasión a Polonia y de la matanza de judíos realizadas por el nazismo.
El entonces Papa Pio XII estaba demasiado comprometido con el "pacto anticomunista" por lo que no movió un dedo cuando Hitler invadió Polonia, una nación católica que no estaba bajo la órbita del sistema comunista en ese entones. El mismo papel desempeñó Juan Pablo II, 50 años después, cuando EEUU bombardeó e invadió Yugoslavia.
En 1972, ejerciendo como cardenal de la diócesis de Venecia, Albino Luciani toma acabada conciencia de la corrupción mafiosa imperante en el Vaticano, durante un encuentro con el poderoso monseñor Paúl Marcinkus.
El jefe de la administración vaticana había vendido la Banca Católica del Véneto al Banco Ambrosiano de Roberto Calvi sin consultar al obispado de esa región, es decir, al obispado comandado por el propio Luciani.
Cuando se convirtió en Papa, Luciani preguntó por qué la Iglesia se desprendía de una banca que se dedicaba a ayudar a los más necesitados con préstamos a bajo interés.
El entonces secretario de Estado, Giovanni Benelli, le contó de la existencia de un acuerdo secreto entre Roberto Calvi, Michele Sindona y Marcinkus para aprovechar el amplio margen de maniobra que tenía el Vaticano para realizar evasión de impuestos, movimiento legal de acciones, etc.
La reacción de Luciani, recogida en el libro Con el corazón puesto en Dios: intuiciones proféticas de Juan Pablo I, es de una enorme decepción:
“¿Qué tiene todo esto que ver con la iglesia de los pobres? En nombre de Dios...” preguntó Luciani. Benelli, le interrumpió con un “no, Albino, en nombre del dividendo”.
Unos años antes, a principios de los setenta, Roberto Calvi, había comenzado una exitosa ascensión en el mundo de las finanzas italianas de la mano de su benefactor, Michele Sindona, miembro de la logia masónica P2.
Según diversas investigaciones, fue Sindona quien introdujo a Calvi en los círculos del poder vaticano, en asociación con monseñor Marcinkus, uno de los más firmes aliados de la mafia italo-norteamericana en el Vaticano.
De acuerdo a las investigaciones realizadas por Yallop, Gurwin, Sisti, Modolo, Di Fonzo, Piazzesi, Bonsanti, Doménech y Rupert Cornweil, la mafia italo-norteamericana utilizó las instituciones financieras del Vaticano para blanquear dinero sucio procedente del tráfico de drogas y de armas, así como de otras actividades delictivas.
Las investigaciones del proceso mafia-P2, emprendido por la Justicia italiana, demostraron que el estado Vaticano sirvió durante más de una década como paraíso fiscal, siendo el IOR (Instituto para las Obras de Religión, también llamado Banco Vaticano), aprovechado por la masonería para enviar el dinero a cuentas en Sudamérica (sobre todo Argentina) y Centroamérica.
Según quedó demostrado en el sumario contra la logia P2, instruido en Italia a principios de los años ochenta, la conexión Banco Ambrosiano-Banco Vaticano fue la vía a través de la cual Licio Gelli, jefe de la logia masónica P2 y agente de la CIA, ingresó al núcleo de personas influyentes en la Santa Sede.
El sacerdote católico español Jesús López Sáez relata en su libro El día de la cuenta, que Pablo VI en relación al ingreso de Licio Gelli decía: “el humo de Satanás entró en la Iglesia”.
Según afirma López Sáez en su libro, la alianza Vaticano-EEUU-masonería-mafia siciliana-Cosanostra se había gestado al comienzo de la Guerra Fría impulsada por la necesidad de enfrentar al enemigo común: el comunismo soviético.
Documentándose en libros como El fantasma del pasado, de Flamigni, Sáez afirma que la mafia siciliana fue una especie de gobierno secreto estadounidense al finalizar la II Guerra Mundial, establecido para impedir la extensión del comunismo.
Según López Sáez la estructura mafiosa del Vaticano estaría controlada directamente por la CIA, a la que habría pertenecido Licio Gelli, el “príncipe de las tinieblas”, en aquella época de la historia italiana.
Según el periodista italiano Ennio Remondino, el ex colaborador de la CIA, Richard Brenneke, afirmaba que "Gelli y la P2 habían trabajado para la CIA recibiendo a cambio enormes sumas de dinero" que el propio Brenneke sostenía haber entregado al jefe masón.
Según esa versión, ese dinero era utilizado para financiar operaciones especiales de la CIA con el terrorismo en los años setenta, cuyo origen eran el tráfico de drogas y de armas controlado por la agencia norteamericana, y cuyo objetivo se orientaba a desestabilizar o a derrocar a gobiernos "pro-comunistas" u hostiles a Washington, principalmente en el patio trasero latinoamericano.
Una gran parte de las operaciones del "Contra-Gate" (según se dice, dirigida en las sombras por el entonces vicepresidente de Reagan, George Bush, padre del actual presidente) se realizó mediante las redes financieras de la mafia ítalo-norteamericana infiltrada en el Vaticano.
En el sumario abierto contra Roberto Calvi, se habla de que el Banco Ambrosiano habría sido un trampolín al servicio de la CIA y la mafia para distribuir cantidades siderales a las formaciones paramilitares "anticomunistas" controladas por la CIA, con la complicidad de las ventajas fiscales del Vaticano.
Esas fabulosas sumas de dinero fueron canalizadas a través de paraísos fiscales como Panamá o Nassau, que después servirían para financiar todo tipo de operaciones secretas (asesinatos de militantes y dirigentes de izquierda, golpes de Estado, desestabilización de gobiernos, etc), fundamentalmente en América Latina.
El ex dictador panameño Noriega, un agente de la CIA que integraba la logia mafiosa, intentó sin suerte que el Vaticano intercediera para su liberación tras ser derrocado de la presidencia de Panamá.
Según sus biógrafos, cuando llegó a Roma el Papa Luciani, quien soñaba con una reforma profunda de la Iglesia, venía dispuesto a cortar de raíz las conexiones financieras, políticas y doctrinales de la mafia italo-norteamericana en el Vaticano.
En el libro de Camilo Bassoto Mi corazón está todavía en Venecia, se transcriben las siguientes palabras del Papa Luciani:
“sé muy bien que no seré yo el que cambie las reglas codificadas desde hace siglos, pero la Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas".
Cuando Juan Pablo I accede a la jefatura de la Iglesia católica decide destituir a Paúl Marcinkus y renovar íntegramente el Banco Vaticano.
Según relata Camilo Bassoto, periodista veneciano y amigo personal de Juan Pablo I, Luciani,
“pensaba tomar abierta posición, incluso delante de todos, frente a la masonería y la mafia, publicar cartas pastorales sobre la mujer en la iglesia y la pobreza en el mundo”.
Luciani se disponía, en definitiva, a revisar toda la estructura de la Curia contaminada por la mafia y los servicios de inteligencia con terminal en Washington.
“Aquella que se llama sede de Pedro y que se dice también santa no puede degradarse hasta el punto de mezclar sus actividades financieras con las de los banqueros.... Hemos perdido el sentido de la pobreza evangélica: hemos hecho nuestras las reglas del mundo”, fueron sus palabras al llegar, según el periodista.
Eso lo convirtió inmediatamente en "el hombre que debía morir".
Washington, el Opus Dei y el Papa "anticomunista"
Eliminado (por "muerte súbita") el Papa Luciani, y con la promoción del polaco Wojtyla al trono de Pedro se favoreció, "casualmente", la salida que buscaban el Opus Dei y otros movimientos integristas vinculados a la mafia italo-norteamericana para seguir expandiendo su control sobre el cuerpo corrupto de la plana mayor del Vaticano.

Cuatro años después, el Opus Dei y sus socios de la ultraderecha clerical vieron disiparse el último nubarrón con la desaparición de Giovanni Bennelli , el último opositor a la influencia creciente de la organización de Escrivá con sus redes mafiosas extendidas hasta Washington.
Tras la muerte de Luciani, Juan Pablo II alcanza la jefatura del Vaticano en el año 1978, en pleno desarrollo de la Guerra Fría por áreas de influencia entre Washington y Moscú.
El perfil "anticomunista" de Wojtyla, su apostolado "anti-rojo" en Polonia, calzaba a la medida de los intereses de Washington y de las mafias financieras y de las drogas que hacían sus negocios con los gobiernos ultraderechistas embarcados en la "guerra contra el comunismo", tanto en América Latina como en el resto de los llamados países del Tercer Mundo.
Con la muerte de Luciani, el polaco Juan Pablo II, el "Papa del Opus Dei", ya tenía el paso libre para acometer su involución doctrinal y perseguir los dos principales objetivos políticos trazados: impartir la extremaunción a los regímenes de Europa del Este y bendecir a los militares golpistas y represores que perseguían a los Teólogos de la Liberación en América latina.
En esa persecución feroz fueron asesinados, entre otros, monseñor Oscar Romero (1980) e Ignacio Ellacuría (1989), éste junto a otros cinco jesuítas de la UCA y dos mujeres, quienes fueron masacrados por los escuadrones de la muerte con complicidad del ejército salvadoreño.
Juan Pablo II, nunca escuchó a Monseñor Romero en sus súplicas para que intercediera ante sus verdugos.
Curiosamente, Juan Pablo II había despedido a Monseñor Romero, unos meses antes de su muerte, después de una audiencia en torno a las violaciones de los derechos humanos con un “no me traiga muchas hojas que no tengo tiempo para leerlas... Y además, procure ir de acuerdo con el gobierno”.
Como relata López Sáez en su libro, Monseñor Romero salió llorando de la audiencia papal, mientras comentaba “el Papa no me ha entendido, no puede entender, porque El Salvador no es Polonia”.
La conexión entre el Vaticano, EEUU y la mafia italo-norteamericana con el Papa Juan Pablo II, fue favorecida por la obsesión que atenazó a Wojtyla desde mucho antes de su llegada al poder: acabar con el comunismo "ateo", el sistema en el que había vivido y que todavía seguía vigente en su patria polaca.
La "santa alianza" del Vaticano con Washington y la CIA -impulsada por los lobbystas del Opus Dei en la Casa Blanca- ayudó a inclinar la victoria del capitalismo sobre la URSS.

Juan Pablo II fue el cruzado de la guerra contra el "ateismo rojo" en los países bajo la órbita soviética y su prédica contribuyó a legitimar "espiritualmente" la invasión capitalista a las regiones comunistas de la ex URSS.
Presionando por la comunidad católica "progresista", el Papa Juan Pablo II había criticado la estrategia armamentista y la beligerante política exterior de Reagan, en un evidente intento por conformar a los sectores renovadores del Vaticano.
Cuenta el ex subdirector de la CIA Vernon Walters que el presidente decidió enviarlo como embajador itinerante de Washington para conseguir el apoyo del Papa al programa armamentista denominado Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI en su abreviación en inglés) popularmente conocido como Star Wars o Guerra de las Galáxias, igual que la película de Spielberg
Hablando del "éxito" de su misión dice Walters: “Esta fue una de las experiencias más extraordinaria de mi vida”. Y agrega:
“Me gustaría pensar que esto tuvo algún éxito. El no criticó nuestros programas de defensa y esto era todo lo que queríamos.”
Por otra parte, durante la "santa alianza" de Juan Pablo II con Washington y la CIA, el otro protagonista de la trama vaticana, el Opus Dei, adquirió un enorme poder en Roma.
Su ascensión se vio coronada en 1992 por la beatificación de Escrivá de Balaguer (el fundador del Opus Dei) por parte de Juan Pablo II -amigo de larga data de la organización- apenas diecisiete años después de su muerte y luego de un proceso expeditivo, donde sólo se tuvieron en cuenta los testimonios positivos.
Sanjuana Martínez, en un artículo referido al libro Opus Dei, la telaraña del Poder, señala que durante el papado de Juan Pablo II hay un beneficiario: el Opus Dei. Su estatus de "diócesis supranacional" institucionalizó su poder y radicalizó la guerra intestina en el Vaticano.
Los ejemplos concretos -señala Martinez- son contados por el grupo Los Discípulos de la Verdad en el libro A la Sombra del Papa Enfermo. Los escándalos en el pontificado de Juan Pablo II y la lucha por la sucesión, publicado por Ediciones B.
En el capítulo titulado Los pecados del Papa Wojtyla el libro hace un recorrido por los escándalos de corrupción, los negocios ilegales y los apoyos del Vaticano a los regímenes dictatoriales de, entre otros, América del Sur.
En el apartado titulado "El obispo 007" detalla las responsabilidades de Juan Pablo II en el escándalo financiero del banco pontificio IOR-Ambrosiano, dirigido por Monseñor Paul Marcinkus, confirmado en su puesto por Wojtyla.
"La quiebra del Banco Ambrosiano fue una colosal estafa que costó a los acreedores y a los contribuyentes italianos 287 millones de dólares y a los fieles de la Iglesia al menos 241 millones de dólares. La estafa fue posible por la objetiva connivencia de la banca papal, y el IOR sólo pudo ser cómplice gracias a la anuencia -implícita o explícita- de Juan Pablo II.
El escándalo del IOR-Ambrosiano costó la vida a Roberto Calvi. Si se trató de un suicidio, "monseñor Marcinkus estuvo entre quienes empujaron a Calvi a su desatinado gesto".
En cualquier caso, "el pontífice polaco no pronunció una sola palabra de cristiana congoja ni de humana piedad por la muerte violenta del banquero católico-masón, que durante tantos años había negociado en nombre y por cuenta de las finanzas vaticanas", señala Martínez en su artículo.
El misterioso poder del Opus Dei, sus tentáculos en las sombras, es, según los expertos, el que impone la agenda dentro del sinuoso mundo de los negocios y del control político sobre el Vaticano en la era de Juan Pablo II.
Su vinculación con la CIA y la mafia italo-norteamericana se intensificó en la era de la administración Reagan-Bush, debido a sus contactos con la curia ultraderechista latinoamericana, principalmente en Chile, Argentina, Paraguay y Centroamérica.
El cardenal Wojtyla era el candidato papal del Opus y en su elección como Papa cumplió un papel determinante el cardenal König, arzobispo de Viena y hombre cercano a la organización.
Siendo obispo de Cracovia, monseñor Karol Wojtyla ya viajaba a Roma invitado por el Opus, que lo alojaba en la bella residencia del viale Bruno-Bozzi N° 73, en un elegante suburbio de Roma.
Además de la categorización de la Obra (Opus Dei) y de la beatificación de Escrivá de Balaguer -dos decisiones que levantaron una ola de críticas en todo el mundo- el Papa Juan Pablo II se rodeó de miembros del Opus, señalados como vinculados a los distintos vasos comunicantes de esta organización con Washington y las redes de la mafia ítalo-norteamericana.
Según diversas investigaciones reflejadas en el libro del sacerdote católico López Sáez, con Juan Pablo II en el poder del Vaticano, se desviarían fondos ilegalmente del IOR, vía Banca Ambrosiana, a la financiación del sindicato polaco Solidaridad
con 500 millones de dólares entregados a Lech Wallesa, el equivalente político de Wojtyla en Polonia.
El general Vernon Walters, antes de morir, y refiriéndose a Ronald Reagan, dijo que,
“fue quizá él quien ayudó al Espíritu Santo en la elección de Wojtyla, y puede que colaborase en la muerte del Papa Luciani”.
Por su parte, Richard Allen, que fue consejero de seguridad del presidente Reagan, afirmó que “la relación de Reagan con el Vaticano fue una de las más grandes alianzas secretas de todos los tiempos”.
En realidad, y como queda expuesto en el libro del sacerdote López Sáez, el ascenso de Wojtila al trono de Pedro había sido decidido a lo largo de la década de los setenta, en la Casa Blanca y en los círculos del poder económico de EEUU.
López Saez señala que con la ayuda de una profesora universitaria bien "conectada", Wojtyla fue introducido en los círculos próximos al poder de Washington a través del cardenal de Filadelfia, Krol, y del renombrado político Zbigniew Brzezinski (ambos, de ascendencia polaca).
Otras fuentes en el Vaticano señalan que la otra pata decisiva en la conexión de Juan Pablo II con Washington fue conformada por la relación de su secretario privado, el arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz(señalado como el jefe del "grupo polaco" que controlaba a Wojtyla) con el establishment de poder norteamericano "trilateralista" que giraba alrededor de Brzezinski durante la administración Carter a fines de los 70.
Brzezinski, un personaje de los "tanques de pensamiento" norteamericanos, ligado intelectualmente al republicano Henry Kissinger, fue consejero de seguridad del presidente Carter y se comunicaba epistolarmente con Wojtyla en forma regular, cuando éste ya era el Papa Juan Pablo II.
Gran admirador de Henry Kissinger, Zbigniew Brzezinski preconizaba una teoría para debilitar y acorralar militarmente a la Unión Soviética (tesis que siguió desarrollando tras la caída de la URSS) que sostenía que la mejor manera era la desestabilización de sus regiones fronterizas y la penetración ideológica, principalmente a través de la fe católica postergada desde la instalación del comunismo en las repúblicas soviéticas.
En ese tablero estratégico encajaba perfectamente el ascenso del "anticomunista" Wojtyla a la jefatura del Vaticano que Brzezinski y el republicano Kissinger, en alianza con el Opus Dei y los sectores conservadores de la Iglesia Católica, operaron en Washington y en los cenáculos del establishment de poder norteamericano.
La figura de Juan Pablo II, por decirlo de alguna manera, "cerraba" los dos propósitos fundamentales de Washington: abrir el camino a la expansión de sus trasnacionales en Europa del Este de la mano de la prédica "anticomunista" de Wojtyla, y apuntalar con el Vaticano a la Doctrina de Seguridad Nacional, sustento motriz de las dictaduras militares latinoamericanas que combatían al peligro "subversivo rojo" en la región.
Con la llegada de Reagan al poder, la conexión entre el Vaticano y la Casa Blanca se haría todavía más estrecha, cuando el ex actor designó entre sus representantes de política exterior a católicos militantes delOpus Dei, en una estrategia para aproximarse al estado mayor que controlaba la política del Vaticano.
El Opus tras la sucesión de Juan Pablo II
Años más tarde de la ascensión del polaco Wojtyla al poder, un miembro del Opus Dei, el español Joaquín Navarro Valls, la cara mediática y el hacedor de la estrategia comunicativa de Juan Pablo II, se convirtió en uno de los nexos principales de
la administración de George W. Bush (el hijo del ex presidente, y vice de Reagan, George Bush) con el Papa recientemente fallecido.
Asimismo, Navarro Valls fue clave para que el Vaticano y la curia española mayoritariamente "opudeísta" acogieran como suya, la alianza del ex presidente de España, José María Aznar, con el gobierno de Washington.
En diciembre de1984, Juan Pablo II nombró como nuevo director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede -y como único portavoz papal -al periodista español Joaquín Navarro-Valls, miembro numerario del Opus Dei.
Esta designación -señalan los expertos vaticanistas- provocó fuertes resistencias en el interior de la estructura del poder curial, debido a que la influencia del Opus Dei sobre Papa Wojtyla se había convertido en vox populi de los pasillos del Vaticano.
El poder de las facciones masónico-mafiosas se veía desbordado por la estrategia del Opus, mediante la cual el "Papa mediático" se dirigía al mundo a través de un portavoz del Opus Dei.
"En efecto, la Oficina de Prensa de la Santa Sede se transformó enseguida por obra de Navarro- Valls en un gabinete de dirección mediática.
Navarro-Valls se convirtió así en el "hombre de confianza" del Papa, manteniendo una situación de contacto permanente sólo igualada por el histórico secretario privado de Wojtyla, el llamado "jefe del grupo polaco", monseñor Dziwisz.
En los círculos del poder curial se señalaba que el responsable del nombramiento de Navarro-Valls como vocero del Papa había sido monseñor Martínez Somalo, operador político del Opus Dei, contando con la anuencia del secretario Dziwisz.
Según los expertos, la Oficina de Prensa, en manos del Opus Dei, se separó de la entonces Pontificia Comisión para las Comunicaciones Sociales y se convirtió en un departamento autónomo de la Secretaría de Estado, bajo las directas órdenes de Juan Pablo II.
Joaquín Navarro-Valls reestructuró las estructuras de la Oficina de Prensa, que transformó en un instrumento opusiano dedicado a la proyección de Juan Pablo II y a la mistificación de las "verdades oficiales" de su apostolado mediático.
El vocero papal del Opus Dei se convirtió en el estratega mediático de Juan Pablo II en el Vaticano, y sobre todo de sus giras por el mundo, cubiertas por el aparato de las grandes cadenas internacionales y con millones de dólares provenientes de los fondos de la Iglesia Católica.
En un artículo el "vaticanólogo" Giancarlo Zizola afirma que:
"Con el favor del Papa Wojtyla, en los últimos tiempos el Opus Dei se ha enriquecido con nuevos campamentos base a partir de los cuales proseguir su escalada hacia más sólidas posiciones de poder".
Expertos del Vaticano, señalan que la presencia del actual Presidente Bush, y los ex presidentes Clinton y Bush padre, en el velatorio de Juan Pablo II, fue una operación urdida por el Opus Dei, contando con Joaquín Navarro Valls como organizador y ejecutor principal.

El objetivo no sería otro que el de avalar -con la presencia del establishment político de Washington- las operaciones secretas que están realizando los miembros del llamado "cuadrilátero vaticano" para imponer un Papa controlado por el Opus Dei en el cónclave de cardenales a realizarse dentro de dos semanas.
El Opus se valió de ese lobby curial, la troyka del "cuadrilátero" (también integrado por monseñor Dziwisz y el "grupo de los polacos" que se convirtieron en custodios del Testamento del Pontífice fallecido) para controlar la mayoría de la decisiones políticas del Papa Juan Pablo II desde que fuera instalado al frente de la Iglesia Católica en 1978.
Sus operadores más representativos en el cónclave de elección papal son los cardenales Sodano, Herranz, y Ratzinger, quienes se encargarán de que en el Vaticano siga reinando un Papa (de la ideología que sea) potable a las decisiones de la conexión Washington-Opus Dei-mafia financiera ítalo-norteamericana, quien pretende seguir manejando los destinos de la "Santa Sede".
Saturday, April 30, 2011
Ernesto Cardenal considera "monstruoso" beatificar a Juan Pablo II

Atlanta(EEUU)/Managua, (dpa)- El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal calificó hoy como algo "monstruoso" la beatificación del Papa Juan Pablo II, prevista para el próximo domingo, por haber sido "protector" del cura mexicano Marcial Maciel, acusado de abusos sexuales.
El autor de "Cántico Cósmico" ofreció una entrevista a la cadena estadounidense CNN en la ciudad de Atlanta, con motivo de una visita que realiza a Estados Unidos para presentar su más reciente libro "El origen de las especies y otros poemas".
"La verdad es que él (Juan Pablo II) fue protector del sacerdote mexicano Marcial Maciel, que llevó una vida de una deshonestidad monstruosa. El que sea ahora beatificado y después canonizado me parece también monstruoso", afirmó Cardenal.
Maciel, el fallecido fundador de los Legionarios de Cristo, fue retirado del ministerio sacerdotal en 2006, después de que el Papa Benedicto XVI lo castigara por abusos sexuales contra seminaristas.
Cardenal, de 86 años, recordó el momento en que Juan Pablo II lo reprendió en público en el aeropuerto de Managua, al visitar por primera vez Nicaragua en 1983, debido a que el poeta ocupaba el cargo de ministro de Cultura del gobierno sandinista.
"Él no quería sacerdotes en cargos de gobierno, pero los obispos nicaragüenses públicamente nos habían dado permiso para que tuviéramos esos cargos, aunque yo no podía polemizar con el Papa en público", recordó.
Sobre la Teología de la liberación, que tuvo su auge en América latina en los 80, Cardenal opinó que "debió llamarse Teología de la revolución" por su defensa de los pobres y la justicia social.
"Pero los obispos de aquella época le tenían miedo a esa palabra y usaron una menos fuerte", porque "el Vaticano está en contra de toda revolución", agregó el laureado poeta.
Juan Pablo II será beatificado en una jornada de festividades que inician mañana sábado en Roma, cuando sus restos serán llevados de la gruta del Vaticano a la Basílica de San Pedro, donde reposarán en la capilla de San Sebastián, cerca de La Piedad de Miguel Ángel.
Un negocio redondo en torno a la ceremonia
DANIEL DEL PINO Roma 30/04/2011 08:00

Porque estas cosas no están bien vistas ni siquiera para el fisco italiano, que no sólo se está dedicando a investigar a los rentistas esporádicos, sino que ha tenido que poner un límite a los precios abusivos de algunos hostales y albergues que han hecho crecer las camas y los precios de sus habitaciones para el fin de semana más esperado del año por la comunidad católica. La multa, desde los 300.000 euros hasta el cierre del establecimiento, no parece una tontería.
La habitación en un hotel modesto ha pasado de 60 a 280 euros
Desde que se conoció la fecha, los precios de los hoteles fuori e dentro le mura (por aquello de la separación entre Roma y El Vaticano por una muralla) han subido como la espuma. En un hotel de dos estrellas a diez minutos de San Pedro, lo que un fin de semana de abril sin beatos puede salir a 60 euros la noche, de pronto pasó a 280. En la Santa Sede, los precios saltaron los muros. Hasta 370 euros. Aunque también hay gangas de última hora: en páginas como booking.com se pueden encontrar habitaciones en sótanos a 130 euros.
Vuelos de alto coste
El problema será cómo llegar. La compañía de bajo coste Ryanair ofrece vuelos por 375 euros de sábado a domingo. En las aerolíneas convencionales, como Iberia, el vuelo de última hora costará 588. Y no sólo los hosteleros o las compañías aéreas saldrán ganando. El Ayuntamiento de Roma se llevará un pico gracias al nuevo impuesto (de uno a tres euros) que pagan desde enero todos los turistas por cada noche de hotel.
Volar estos días a Roma no baja de los 375 euros ni en las low cost
Mientras tanto, en San Pedro, el negocio está que arde. Los tradicionales puestos de Via di Porta Angelica, una de las principales hacia la plaza, se han llenado de insignias, rosarios, monedas, camisetas, postales y platos con el retrato de Karol Wojtyla. Y entre recuerdo y recuerdo, un batallón de personas ofrece visitas exprés por los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina 30 euros más caras que la oficial: de 15 a 45. La diferencia, según ellos, es que sus clientes se saltan la cola. Aunque también hay atracciones gratis: la muestra de sangre de Juan Pablo II que la Santa Sede ha decidido exponer al público.
Ayer, sin embargo, la cosa estaba tranquila en San Pedro. A mediodía, cientos de curiosos hacían las compras de última hora: "Vamos a por la sudadera que mañana no vamos a poder", gritaba una chica andaluza a su grupo de amigas. Otros, en los aledaños de la plaza, saboreaban una pizza al taglio y una cerveza sentados en la acera antes de seguir con las visitas guiadas. Eran cientos los fieles que se acercaron al lugar del evento y múltiples las lenguas. También en el metro, donde la concesionaria del servicio, Atac, explica en varios idiomas en las pantallas de los vagones qué paradas estarán abiertas y cuáles son las mejores salidas.
La vorágine beatificadora coincide con otro evento menos celestial. Es el primero de mayo, el día del trabajador. Y para celebrarlo, el Gobierno regional, en contra de los sindicatos, ha decidido que las tiendas romanas que quieran podrán abrir. Tantos peregrinos no pueden quedarse desamparados.
Thursday, April 28, 2011
El beato y los abusadores sexuales
Foto (Cortesia) http://newshopper.sulekha.com/pope-john-paul-ii-joseph-ratzinger_photo_1234797.htm La beatificación del fallecido papa Juan Pablo II este primero de mayo es una clara señal de que la Iglesia Católica no ha entendido (o ha querido ignorar) la gravedad de los abusos sexuales de sacerdotes en contra de menores de edad en todo el mundo. Beatificar a Juan Pablo II es descalificar y minimizar a las víctimas de sacerdotes pederastas durante el pasado pontificado.
La beatificación de Karol Wojtyla se dio muy rápidamente y sin una investigación a fondo; apenas seis años después de su muerte y luego que la monja francesa, Marie Simon Pierre, asegurara que se curó inexplicablemente del mal del Parkinson tras rezarle al papa anterior.
Es totalmente arbitrario atribuirle un milagro a Juan Pablo II tras su muerte y sin ninguna prueba científica que demuestre su intervención directa en la curación de la monja. Eso es tan absurdo como achacarle el supuesto milagro a Pelé o a Elvis Presley.
Creer en milagros y otras invenciones es una cuestión de fe. Pero lo grave es que la Iglesia Católica quiera convertir en beato (y luego en santo) a un hombre de carne y hueso que fue líder del Vaticano durante uno de los peores escándalos sexuales y de violación a los derechos humanos de cualquier pontificado.
No estamos hablando de una o dos víctimas. Estamos hablando de miles de víctimas en todo el mundo. Esto significa que dentro del Vaticano hubo una sistemática política que ignoró, encubrió y protegió a sacerdotes criminales y que rechazó, estigmatizó y culpó a sus víctimas sexuales, en su mayoría niños y menores de edad.
El argumento de que Karol Wojtyla no se enteró de nada es indefendible. Es imposible creer que durante su papado, de 1978 a 2005, fue ajeno a las múltiples acusaciones contra sus sacerdotes. Aquí hay varios ejemplos.
El papa Juan Pablo II tuvo como protegido al criminal Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Los abusos sexuales y violaciones cometidas por Maciel están documentados y obligaron al actual papa, Benedicto XVI, a separarlo de cualquier función oficial. El verdadero lugar de Maciel era la cárcel. Pero Juan Pablo II lo prefirió a él que a sus víctimas y nunca, siquiera, lo reprendió.
He escuchado el argumento que la beatificación de Juan Pablo II va más allá del caso Maciel. ¿Pero por qué? ¿Acaso el papa no protegió a un criminal violador?
Que Juan Pablo II haya contribuido a la caída de los regímenes comunistas en Europa del este, que buscara un acercamiento con el judaísmo y los musulmanes, y que haya viajado por casi todo el planeta no lo exonera por proteger y encubrir a abusadores sexuales de menores de edad. Si el papa no sabía de estos abusos, como sugieren muchos de sus defensores, fue entonces un líder negligente y apático que no cumplió con sus responsabilidades de vigilar y cuidar a los más débiles. Y si lo sabía fue, entonces, un cómplice de sus crímenes.
Hay tantos casos que resulta impensable que Juan Pablo II no haya sido notificado. ¿No se enteró de los 413 niños que fueron maltratados física y sexualmente en 26 escuelas y reformatorios católicos en Irlanda? (Pueden leer el reporte en www.childabusecommission.com)
¿Tampoco se enteró de que el sacerdote norteamericano Lawrence Murphy había sido acusado de molestar sexualmente a unos 200 niños sordos? La investigación completa fue publicada por The New York Times. (Para verla http://nyti.ms/cz2uJ6) A pesar de eso, Murphy fue transferido de diócesis y murió muy lejos de una prisión.
La Diócesis de Los Angeles ha pagado al menos 660 millones de dólares para cerrar 508 casos de abuso sexual de sus sacerdotes. ¿Nunca supo nada de esto Juan Pablo II?
Más que beato, Juan Pablo II debería ser nombrado el papa peor informado de la historia. No es posible que todo esto haya ocurrido durante su papado y él no se haya enterado.
La negligencia de su papado frente a las víctimas de abuso sexual es vergonzosa.
Solo por respeto a las miles de víctimas de abuso sexual, el actual papa Joseph Ratzinger y el Vaticano deberían haber detenido la beatificación de Juan Pablo II. Pero lo más grave de todo es que era responsabilidad del mismo Ratzinger –quien estuvo a cargo de la Congregación de la Doctrina de la Fe de 1981 al 2005– el investigar los casos de maltrato sexual y violaciones que llegaron al Vaticano durante el papado de Wojtyla.
Culpar a Juan Pablo II sería, entonces, reconocer su propia incompetencia y corresponsabilidad en esos crímenes. Eso no lo va a hacer Benedicto XVI. Y ahora, en cambio, beatifica a su antiguo jefe.
Este es, pues, el típico caso en que una sotana protege a la otra.
Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2011/04/25/928992/jorge-ramos-avalos-el-beato-y.html#ixzz1KsCjJ63m
Saturday, March 5, 2011
Las Llaves de Esta Sangre

Libros
Un libro muy difícil de conseguir en lengua castellana acaba de aparecer en la Argentina. Es uno de los más enjundiosos ensayos del P. Malachi Martin, autor de Los Jesuitas, Vaticano, El Último Papa, entre una extensa obra que oscila entre el ensayo y ficción.
Malachi Martin
Las Llaves de Esta Sangre
Laser Press, México, 1991
696 páginas
Lo mismo que Los Jesuitas, Las Llaves de esta Sangre es un “ladrillo”, como se dice en la jerga editorial. Un libro voluminoso y de lectura a la que hay que ponerle esfuerzo. No puede el lector imaginar que va a quedar atrapado por la historia novelada del pontificado de Juan Pablo II como en El Último Papa.
Martin trata aquí el replanteo de fuerzas que se da en el mundo a partir de los años ’70 y ’80. El Card. Woytila hablaba de estos temas en los EE.UU. ante selectas concurrencias, meses antes de llegar al pontificado. Y de hecho sus proyecciones del “nuevo mundo uno” parecen haberse ido cumpliendo.
El pontificado de Juan Pablo, con su más de un centenar de viajes al exterior, pretendía, según el autor, establecer a la Iglesia como una potencia de primer orden en la geopolítica mundial. Y jugar el juego de las potestades políticas antes que ser el peñón inconmovible de la verdad y la administradora de las gracias.
Largos ensayos tratan sobre estos temas con información y análisis detalladísimo. Sin embargo, Martin ha querido finalizar su libro con una escena de novela, que tituló Guión: El Consistorio. En ella relata un imaginario consistorio de Cardenales en el que el Santo Padre (denominado ahora Papa Waleska) reúne a sus 153 cardenales y hace un tremendo mea culpa por los errores de su gobierno, tras describir el catastrófico estado de la Iglesia universal.
Inmediatamente realiza el anuncio de un “Plan papal” de salvación de la Iglesia, por medio del cual destituye a toda la Curia Romana, disuelve las conferencias episcopales, expulsa sin apelación posible a un número de eclesiásticos del seno de la Iglesia y restituye la vigencia del rito tridentino junto con el novus ordo en latín, convenientemente depurado de su orientaciones luteranas.
Anuncia la revisión de los textos conciliares y da por inválidas todas las sanciones a los movimientos tradicionalistas a la vez que pide la adhesión de su colegio cardenalicio en la empresa.
Luego de dirigirse al altar mayor de la Basílica, espera en oración. Lo han seguido todos los cardenales, pero no con la misma disposición. Allí, después de largos minutos, un anciano cardenal chileno se acerca al papa, le habla al oído y se desploma a sus pies para besar las sandalias del pescador y luego el anillo. El gesto es tan impresionante que un tercio de los cardenales lo imitan. El resto se retira si prestar homenaje al Papa.
Las posiciones han sido definitivamente absueltas. Y los bandos claramente delimitados. Ahora viene la tarea de la restauración.
Esta es la única parte de ficción de todo el libro.
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Fuente
Saturday, April 3, 2010
La Estrella de la Nueva Evangelización
Mientras estaba en México, el papa dedicó América a la Virgen María. Citando su exhortación, en el artículo II, leo: “Con el pasar del tiempo, los pastores y también los fieles han crecido cada vez más conscientes del papel de la Virgen María en la evangelización de América. En la oración de la Asamblea Especial por América en el Sínodo de Obispos, la Virgen María de Guadalupe fue invocada como “Patrona de toda América y Estrella de la primera y nueva evangelización”. En vista de esto, he recibido con gozo la propuesta del Sínodo de Padres de que la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre y Evangelizadora de América, sea celebrada a través de todo el continente el día 12 de Diciembre. Es mi sincera esperanza que ella... irá a guiar a través de su maternal intercesión la Iglesia en América, obteniendo el derramamiento del Espíritu Santo, como una vez ella ya lo hizo para la iglesia primitiva (Hechos 1:14), de tal manera que la nueva evangelización pueda producir un espléndido florecimiento de vida cristiana”.
“Consecuentemente, no solamente en América central o en América del Sur, sino también en América del Norte, la Virgen de Guadalupe es venerada como Reina de Todas las Américas”. Ídem. Además, el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe cerca de la Ciudad de México, lleva 20 millones de visitantes cada año. Es considerado el santuario más sagrado fuera de Europa. Así es que, María, o el “demonio de María”, es la “Estrella” de la evangelización de las Américas de la Iglesia Católica Romana..


mediante decretos del Gobierno, entre otras cosas, el imperio mediático del miembro de la P2, Silvio Berlusconi”, hoy en la riendas del gobierno italiano.