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Tuesday, October 22, 2024

Objetivos de la Reforma Pro-Salud


Objetivos de la Reforma Pro-Salud




“Los principios de la reforma pro salud se encuentran en la Palabra de Dios” (El ministerio médico, p. 343).

“Deseamos presentar la temperancia y la reforma pro salud desde un punto de vista bíblico […]” (Mensajes selectos, p. 325).

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. 3ª Juan 1:2.

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. 1ª Corintios 6:19, 20.

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. 1ª Corintios 3:16, 17).

¿Que es la Reforma Pro-Salud?

La Reforma Pro Salud es un verdadero estilo de vida, porque nos enseña a como vivir sanos y ser felices. Nos libera del consumismo, de los vicios, de las supersticiones y del fanatismo. Aprenderá los principios de salud y las normas de vida sana basadas en la Ley Natural que Dios nuestro creador nos ha dado.

Saturday, January 13, 2018

El firme fundamento de nuestra fe


Muchos de nuestros hermanos no comprenden cuán firmemente han sido establecidos los fundamentos de nuestra fe. Mi esposo, el pastor José Bates, el padre Pierce,* el pastor [Hiram] Edson y otros que eran perspicaces, nobles y leales, se contaban entre los que, después de pasar la fecha de 1844, escudriñaron en procura de la verdad como quien busca un tesoro escondido. Me reunía con ellos, y estudiábamos y orábamos fervientemente. Con frecuencia permanecíamos juntos hasta tarde en la noche, y a veces pasábamos toda la noche orando en procura de luz y estudiando la Palabra. Vez tras vez, esos hermanos se reunían para estudiar la Biblia a fin de que pudieran conocer su significado y estuvieran preparados para enseñarla con poder. Cuando llegaban al punto en su estudio donde decían: “No podemos hacer nada más”, el Espíritu del Señor descendía sobre mí y era arrebatada en visión y se me daba una clara explicación de los pasajes que habíamos estado estudiando, con instrucciones en cuanto a la forma en que debíamos trabajar y enseñar con eficacia. Así se daba luz que nos ayudaba a entender los textos acerca de Cristo, su misión y su sacerdocio. Una secuencia de verdad que se extendía desde ese tiempo hasta cuando entremos en la ciudad de Dios me fue aclarada, y yo comuniqué a otros las instrucciones que el Señor me había dado.

Durante todo ese tiempo, no podía entender el razonamiento de los hermanos. Mi mente estaba cerrada, por así decirlo, y no podía comprender el significado de los textos que estábamos estudiando. Este fue uno de los mayores dolores de mi vida. Quedaba en esta condición mental hasta que se aclaraban en nuestras mentes todos los principales puntos de nuestra fe, en armonía con la Palabra de Dios. Los hermanos sabían que cuando yo no estaba en visión, no podía entender esos asuntos, y aceptaban como luz enviada del cielo las revelaciones dadas.

Durante dos o tres años, mi mente continuó cerrada a la comprensión de las Escrituras. En el curso de nuestras tareas, mi esposo y yo visitamos al padre Andrews,* que estaba sufriendo intensamente de reumatismo inflamatorio. Oramos por él. Puse mis manos sobre su cabeza y dije: “Padre Andrews, el Señor Jesús te sana”. Fue sanado instantáneamente. Se levantó y caminaba por la habitación alabando a Dios y diciendo: “Nunca antes vi cosa semejante. Angeles de Dios están en esta habitación”. La gloria del Señor fue revelada. La luz parecía brillar por toda la casa y la mano de un ángel reposó sobre mi cabeza. Desde ese momento hasta ahora, he podido entender la Palabra de Dios.

¿Qué influencia es la que induciría a los hombres en esta etapa de nuestra historia para proceder en una forma solapada y poderosa para derribar el fundamento de nuestra fe: el fundamento que fue colocado en el principio de nuestra obra mediante estudio de la Palabra acompañado de oración y mediante revelación? Sobre este fundamento hemos estado construyendo durante los últimos cincuenta años. ¿Os sorprende que cuando veo el comienzo de una obra que desplazaría algunas de las columnas de nuestra fe, tenga yo algo que decir? Debo obedecer la orden “¡Hazle frente!”...

Debo dar los mensajes de amonestación que Dios me da y luego dejar con el Señor los resultados. Debo presentar ahora el asunto con todo lo que implica, pues el pueblo de Dios no debe ser despojado.

Somos el pueblo que guarda los mandamientos de Dios. Durante los últimos cincuenta años toda suerte de herejías han sido presentadas para dominarnos, para nublar nuestras mentes acerca de la enseñanza de la Palabra: especialmente acerca de la ministración de Cristo en el santuario celestial y el mensaje del cielo para estos últimos días, como es dado por los ángeles del capítulo 14 del Apocalipsis. Mensajes de toda especie han sido presentados a los adventistas del séptimo día para ocupar el lugar de la verdad que, punto por punto, ha sido descubierta mediante estudio con oración, y testificada mediante el poder del Señor que obra milagros. Pero los hitos que nos han hecho lo que somos, han de ser preservados y serán preservados, como Dios lo ha manifestado mediante su Palabra y el testimonio de su Espíritu. El nos insta a aferrarnos firmemente, con el vigor de la fe, a los principios fundamentales que están basados sobre una autoridad incuestionable.


Mensajes Selectos Tomo 1, pp.241-243.


Auxilio en tiempo de angustia


En su jornada a través del desierto, los hijos de Israel eran protegidos por Dios de las serpientes venenosas; pero llegó el tiempo cuando, por causa de la transgresión, la impenitencia y obstinación de Israel, el Señor retrajo su poder restringente de los reptiles, y muchas personas fueron mordidas y murieron. Fue entonces cuando la serpiente de bronce fue levantada, para que todos los que se arrepentían y la miraban con fe vivieran.
En el tiempo de confusión y angustia que tenemos por delante, un tiempo de angustia tal como nunca se ha visto desde que hubo gente en la tierra, el Salvador levantado se presentará a la gente en todas las tierras para que todos los que miren hacia él con fe tengan vida.

Testimonios para la Iglesia, Tomo 8, p.57.



Saturday, December 23, 2017

El egoísmo y el amor al mundo




Queridos hermanos G,

Hace algún tiempo que he querido escribirles. Cuando la luz que el Señor me dio apareció claramente delante de mí, algunas cosas impresionaron con fuerza mi mente mientras me encontraba delante de la gente en _____. Albergué la esperanza de que ustedes asistieran a otra reunión, y que la labor comenzada allí pudiera ser proseguida. Pero me apena ver que cuando nuestros hermanos asisten a un congreso, generalmente no se dan cuenta de la importancia de prepararse para esa reunión. En lugar de consagrarse a Dios antes de venir, esperan hasta encontrarse en la reunión para que esa obra se haga allí. Traen su hogar con ellos, y consideran que las cosas que han dejado atrás son de más valor e importancia que la preparación del corazón para su venida. Por lo tanto, casi todos se van más o menos como cuando vinieron. Para asistir a estas reuniones hay que gastar mucho dinero, y si los que vienen no sacan provecho, sufren una pérdida, y dificultan la tarea de los que tienen la responsabilidad de trabajar por ellos. Nuestros hermanos se retiraron del congreso demasiado pronto. Habríamos presenciado una obra muy especial por parte de Dios, si todos se hubieran quedado para participar en la tarea.

Hna. G: tengo un mensaje para usted. Usted está lejos del reino. Ama este mundo, y ese amor la ha vuelto fría, egoísta, exigente y avara. Su gran motivo de interés es el poderoso dólar. ¡Cuán poco sabe usted de cómo considera Dios a los que se hayan en su condición! Está terriblemente engañada. Se está conformando a este mundo en lugar de transformarse por la renovación de su entendimiento. El egoísmo y el amor propio se manifiestan en su vida en medida apreciable. No ha vencido este desgraciado defecto de carácter. Si no le pone remedio, perderá el Cielo, y su felicidad aquí se malogrará grandemente. Esto ya ha ocurrido. La nube que le ha seguido entenebreciendo su vida, crecerá y se volverá más oscura hasta que todo su cielo esté cubierto de nubes. Mirará a la derecha, y no habrá luz allí; y a la izquierda, y no descubrirá un solo rayo.

Usted se crea problemas donde no existen, porque no anda bien. No es consagrada. Su actitud quejosa y mezquina la vuelve infeliz y desagrada a Dios. Durante toda su vida se ha cuidado a sí misma, tratando de ser feliz. Esa es una miserable tarea; una actividad sin provecho. Mientras más invierta en esto, mayor será la pérdida. Mientras menos acciones tenga en el negocio de servirse a sí misma, más ganará. No sabe nada del amor desinteresado y carente de egoísmo, y mientras no se dé cuenta de que hay un pecado especial en la carencia de este precioso rasgo de carácter, no manifestará diligencia para cultivarlo.

Usted se casó con su esposo porque lo amaba. Sabía que al hacerlo sellaba un pacto con él mediante el cual se convertía en la madre de sus hijos. Pero he observado que usted es deficiente en esto. Sí, lamentablemente deficiente. No ama a los hijos de su esposo, y a menos que se produzca un cambio total, una reforma completa en usted, y en la forma de administrar su casa, estas preciosas joyas se arruinarán. El amor, el manifestar afecto, no forman parte de su carácter. ¿Le diré la verdad y me convertiré en su enemiga por eso? Usted es demasiado egoísta para amar a los hijos de otra persona. Se me mostró que el fruto de su unión no prosperará, ni recibirá la bendición de la fuerza, la vida y la salud, y que el Espíritu de Dios la va a abandonar, a menos que usted se someta a un cambio total, y mejore en lo que es tan deficiente. En la misma medida en que su egoísmo agosta y marchita a los jóvenes corazones que la rodean, la maldición de Dios agostará y marchitará las promesas sobre las cuales se basa su unión y su amor egoísta. Y si usted persiste en esa clase de conducta, Dios se acercará más a usted, eliminará uno tras otro los ídolos que están delante de su rostro, hasta que humille en su presencia su corazón orgulloso, egoísta e insumiso.

Vi que tendrá que rendir cuenta en el día de Dios por el incumplimiento de su cometido. Está amargando demasiado la vida de esos queridos niños, especialmente de la niña. ¿Dónde están el afecto, las amantes caricias y la paciencia? El odio reside en su corazón no santificado, y no el amor. La censura brota de sus labios más a menudo que la alabanza y las palabras de ánimo. Sus modales, su aspereza, su naturaleza antipática son para esa niña tan sensible como el granizo que cae sobre una tierna planta. Se doblega frente a cada arremetida suya, hasta que su vida queda oprimida, magullada y quebrantada.

Su manera de manejar la casa está secando las corrientes del amor, la esperanza y el gozo en sus hijos. Una tristeza constante se manifiesta en el rostro de la niña, pero ese hecho, en lugar de despertar su simpatía y su ternura, la impacienta y le causa positivo disgusto. Podría cambiar esa actitud por el ánimo y la alegría si lo quisiera. “¿No ve Dios esto? ¿No lo sabe acaso?” fueron las palabras del ángel. Dios la va a castigar por estas cosas. Usted asumió voluntariamente esta responsabilidad, pero Satanás se ha aprovechado de su carácter infeliz, de su falta de amor, de su amor propio, su mezquindad y su egoísmo, y ahora este carácter suyo aparece con toda su deformidad, incorrecto, insumiso, atándola como si fueran cadenas de hierro. Los niños leen en el rostro de la madre; se dan cuenta si éste expresa amor o disgusto. Usted no se da cuenta de la obra que está haciendo. ¿No despierta piedad en usted esa carita triste, ese suspiro que brota de un corazón oprimido que anhela amor? No, en usted no. Aleja, en cambio, al niño de usted, y aumenta su disgusto.

Vi que el padre no había seguido la conducta que debiera haber seguido. A Dios no le agrada su actitud. Alguien robó el corazón de ese padre de los que son sangre de su sangre y hueso de sus huesos. Hno. G: usted debería haber asumido una actitud firme, y no haber permitido que las cosas tomaran el rumbo que han seguido. Usted se dio cuenta de que las cosas no iban bien, y a veces se sintió preocupado, pero el temor de desagradar a su actual esposa, y producir un infeliz desacuerdo en el seno de la familia, lo indujo a guardar silencio cuando debería haber hablado. Usted no ha asumido una actitud firme en este asunto. Sus hijos no tienen una madre que los defienda, que los proteja de la censura mediante sus palabras juiciosas.

Sus hijos, y todos los niños que han perdido a la persona de cuyo pecho fluía el amor maternal, han experimentado una pérdida irreparable. Pero cuando alguien se atreve a ocupar el lugar de la madre frente a ese pequeño y dolorido rebaño, asume una responsabilidad que implica una doble preocupación, en el sentido de ser más amorosa si es posible, dispuesta a no censurar ni amenazar más de lo que la madre lo hubiera hecho, para tratar de suplir de esa manera la pérdida que ha experimentado ese pequeño rebaño. Usted, Hno. G, ha estado como un hombre dormido. Estreche a sus hijos contra su corazón, rodéelos con sus brazos protectores, ámelos tiernamente. Si usted no lo hace, la frase que se escribirá acerca de usted será ésta: “Has sido hallado falto”.

Ambos tienen que hacer una obra. Terminen para siempre con sus murmuraciones. No permita, Hno. G, que la actitud exigente, mezquina y egoísta de su esposa influya sobre sus actos. Ambos han participado del mismo espíritu, y ambos le han robado a Dios. El pretexto de la pobreza ha brotado de los labios de ustedes; el Cielo sabe que eso es falso; pero sus palabras se convertirán en realidad, y serán ciertamente pobres, si continúan albergando el amor al mundo que han manifestado hasta ahora. “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición”. Malaquías 3:8, 9. Eviten esta maldición tan rápidamente como sea posible.

Hno. G, como mayordomo de Dios fije su mirada en él. A él le va a tener que rendir cuenta de su mayordomía, no a su esposa. Son los bienes de Dios los que está manejando. Se los ha prestado sólo por un poco de tiempo para probarlo, para ver si serán “ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna”. 1 Timoteo 6:18, 19. Dios va a reclamar lo suyo con usura. Quiera él ayudarlos a prepararse para el juicio venidero. Crucifiquen el yo. Permitan que las preciosas gracias del Espíritu vivan en los corazones de ustedes. Apártense del mundo y de sus deseos corrompidos. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. 1 Juan 2:15. Aunque la profesión de fe de ustedes fuera tan alta como el cielo, si son egoístas y amantes del mundo no tendrán parte en el Cielo con los santificados, los puros y los santos. “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Mateo 6:21. Si el tesoro de ustedes está en el Cielo, allí estará su corazón. Hablarán acerca del Cielo, la vida eterna, la corona inmortal. Si el tesoro de ustedes está en la tierra, hablarán de cosas terrenales, se preocuparán de pérdidas y ganancias. “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” Mateo 16:26.

Habrá luz y salvación para ustedes solamente si llegan a la conclusión de que las necesitan; en caso contrario, perecerán. Jesús puede salvar hasta lo sumo. Pero, Hna. G, si Dios ha hablado alguna vez por mí, le digo que está terriblemente engañada con respecto a sí misma, y debe experimentar una conversión completa, o en caso contrario nunca se contará entre los que pasarán por una gran tribulación, lavarán sus ropas y las blanquearán con la sangre del Cordero.


Testimonios para la Iglesia, Tomo 2, pp. 51-55.


Saturday, September 30, 2017

Nuestro mensaje no consiste en fijar una fecha



No pertenecemos a ese grupo que define el tiempo exacto que transcurrirá antes de la segunda venida de Jesús con poder y gran gloria. Algunos han fijado una fecha, y cuando ésta ha pasado, su espíritu presuntuoso no ha aceptado la reprensión, sino que han fijado otra y otra fecha. Pero muchos fracasos sucesivos los han acuñado como falsos profetas.—Fundamentals of Christian Education, 335 (1895).

Dios no le da a ningún hombre un mensaje de que pasarán cinco o diez o veinte años antes de que concluya la historia de esta tierra. El no quiere darle a ningún ser viviente una excusa para demorar la preparación para su venida. El espera que nadie diga, como lo hizo el siervo infiel: “Mi señor tarda en venir”, porque esto conduce a un descuido temerario de las oportunidades y privilegios para prepararnos para ese gran día.—RH, 27 de noviembre de 1900.

Eventos de los Últimos Días, p.34.



Saturday, September 9, 2017

El zarandeo


 

El 20 de noviembre de 1857 me fue mostrado el pueblo de Dios, y lo vi poderosamente sacudido. Algunos, con robusta fe y clamores de agonía intercedían ante Dios. Estaban pálidos y sus rostros demostraban la profunda ansiedad resultante de su lucha interior. Gruesas gotas de sudor bañaban su frente; pero con todo, su aspecto manifestaba firmeza y fervor. De cuando en cuando brillaba en sus semblantes la señal de la aprobación de Dios, y nuevamente volvían a quedar en solemne, fervorosa y anhelante actitud.* 1TI 166.4

Angeles malos los rodeaban y los oprimían con sus tinieblas para ocultarles de la vista a Jesús y para que sus ojos se fijaran en la oscuridad circundante, a fin de inducirlos a desconfiar de Dios y luego a quejarse contra él. Su única salvaguardia estribaba en mantener los ojos dirigidos hacia arriba, pues los ángeles de Dios estaban encargados de su pueblo y, mientras que la ponzoñosa atmósfera de los malos ángeles circundaba y oprimía a las ansiosas almas, los ángeles celestiales batían sin cesar las alas para disipar las densas tinieblas. 1TI 167.1

Vi que algunos no participaban en esta lucha e intercesión. Parecían indiferentes y negligentes. No resistían a las tinieblas que los envolvían, y éstas los encerraban como una espesa nube. Vi que los ángeles de Dios se apartaban de ellos y acudían en auxilio de los que se empeñaban en resistir con todas sus fuerzas a los ángeles malos y procuraban ayudarse, clamando perseverantemente a Dios. Pero los ángeles nada hacían por quienes no procuraban ayudarse a sí mismos; y los perdí de vista. Mientras los que oraban y continuaban clamando con fervor, recibían a veces un rayo de luz que emanaba de Cristo para alentar su corazón e iluminar su rostro. 1TI 167.2

Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el directo testimonio que exige el consejo del Testigo Fiel a la iglesia de Laodicea. Tendrá este consejo efecto en el corazón de quien lo reciba y le inducirá a ensalzar la norma y expresar claramente la verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él. Esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios. 1TI 167.3

El testimonio del Testigo no ha sido escuchado sino a medias. El solemne testimonio, del cual depende el destino de la iglesia, se tiene en poca estima, cuando no se lo descarta por completo. Este testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento, y todos los que lo reciban sinceramente, le obedecerán y quedarán purificados. 1TI 168.1

Dijo el ángel: “Escuchad”. Pronto oí una voz que resonaba como si fueran muchos instrumentos musicales de acordes perfectos y armoniosos. Era incomparablemente más melodiosa que cuantas músicas hubiera oído hasta entonces y parecía henchida de misericordia, compasión y gozo santo enaltecedor. Conmovió todo mi ser. El ángel dijo: “Mirad”. Fijé la atención entonces en la hueste que antes había visto tan violentamente sacudida. Vi a los que antes gemían y oraban con aflicción de espíritu. Los rodeaba doble número de ángeles custodios, y una armadura los cubría de pies a cabeza. Marchaban en perfecto orden, firmemente, como una compañía de soldados. Sus semblantes delataban el severo conflicto que habían sobrellevado y la desesperada batalla que acababan de reñir. Sin embargo, sus rostros que llevaban la impresión grabada por la angustia, resplandecían ahora, iluminados por la gloriosa luz del cielo. Habían logrado la victoria, y esto despertaba en ellos la más profunda gratitud y un gozo santo, sagrado. 1TI 168.2

El número de esta hueste había disminuido. Con el zarandeo algunos fueron dejados a la vera del camino.* Los descuidados e indiferentes que no se unieron con quienes apreciaban la victoria y la salvación lo bastante para perseverar clamando angustiosamente por ellas, no las obtuvieron y quedaron rezagados en tinieblas; pero sus lugares fueron ocupados en seguida por otros, que se unieron a la hueste que había aceptado la verdad. Los ángeles malignos seguían agrupándose en su derredor, pero ningún poder tenían sobre ellos.* 1TI 168.3

Oí que los revestidos de la armadura proclamaban la verdad con gran poder, y ella producía su efecto. Vi a las personas que habían estado atadas; algunas esposas por sus consortes, y algunos hijos por sus padres. Los sinceros, a quienes hasta entonces se les había impedido oír la verdad, se adhirieron ardientemente a ella. Se desvaneció todo temor a los parientes. Tan sólo la verdad les parecía sublime, y la valoraban más que la misma vida. Habían tenido hambre y sed de verdad. Pregunté por la causa de tan profunda mudanza y un ángel me respondió: “Es la lluvia tardía; el refrigerio de la presencia de Dios; el potente pregón del tercer ángel”. 1TI 169.1

Formidable poder tenían aquellos escogidos. Dijo el ángel: “Mirad”. Vi a los impíos, malvados e incrédulos. Estaban todos muy excitados. El celo y poder del pueblo de Dios los había enfurecido. Cundía entre ellos la confusión. Vi que tomaban medidas contra la hueste que tenía la luz y el poder de Dios. Pero esta hueste, aunque rodeada por densas tinieblas, se mantenía firme, aprobada por Dios y confiada en él. Los vi perplejos; luego los oí clamar a Dios ardientemente, sin cesar día y noche.** Oí estas palabras: “¡Hágase, Señor tu voluntad! Si ha de servir para gloria de tu nombre, dale a tu pueblo el medio de escapar. Líbranos de los paganos que nos rodean. Nos han sentenciado a muerte; pero tu brazo puede salvarnos”. Estas son todas las palabras que puedo recordar. Todos mostraban honda convicción de su insuficiencia y manifestaban completa sumisión a la voluntad de Dios. Sin embargo, todos sin excepción, como Jacob, oraban y luchaban fervorosamente por su liberación. 1TI 169.2

Poco después que estos seres humanos iniciaron su anhelante clamor, los ángeles, movidos a compasión quisieron ir a librarlos; pero el ángel alto y de aspecto imponente no lo consintió, y dijo: “Todavía no está cumplida la voluntad de Dios. Han de beber del cáliz. Han de ser bautizados con el bautismo”. 1TI 170.1

Pronto oí la voz de Dios que estremecía cielos y tierra.* Hubo un gran terremoto. Por doquiera se derrumbaban los edificios. Oí entonces un triunfante cántico de victoria, un cántico potente, armonioso y claro. Miré a la hueste que poco antes estaba en tan angustiosa esclavitud y vi que su cautividad había cesado. La iluminaba una refulgente luz. ¡Cuán hermosos parecían entonces! Se había desvanecido todo rastro de inquietud y fatiga, y cada rostro rebosaba salud y belleza. Sus enemigos, los paganos que los rodeaban, cayeron como muertos, porque no les era posible resistir la luz que iluminaba a los santos libertados. Esta luz y gloria permanecieron sobre ellos hasta que apareció Jesús en las nubes del cielo, y la fiel y probada hueste fue transformada en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, de gloria en gloria. Se abrieron los sepulcros y resucitaron los santos, revestidos de inmortalidad, exclamando: “¡Victoria sobre la muerte y el sepulcro!” Y juntamente con los santos vivos fueron arrebatados al encuentro de su Señor en el aire, mientras que toda lengua inmortal emitía hermosas y armónicas aclamaciones de gloria y victoria. 1TI 170.2


Testimonios para la Iglesia, Tomo 1, pp.166-170.


Friday, June 9, 2017

Demostraciones del poder pagano



12 de mayo

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias. 2 Timoteo 4:3.

Rápidamente los hombres se están alistando bajo la bandera que han escogido, esperando y observando impacientes los movimientos de sus dirigentes. Hay personas que están vigilando, aguardando y trabajando para la aparición de nuestro Señor; mientras que el otro bando sigue con rapidez la corriente bajo el generalato del primer apóstata. Ellos buscan a un Dios en la humanidad, y Satanás personifica a aquel a quien buscan. Multitudes serán tan engañadas por su rechazamiento de la verdad, que aceptarán la falsificación. La humanidad es aclamada como Dios.16Testimonios para los Ministros, 364, 365.

A medida que nos acerquemos al fin del tiempo, habrá una demostración cada vez mayor de poder pagano; deidades paganas manifestarán su notable poder, y se exhibirán a sí mismas ante las ciudades del mundo; y esta situación ya ha comenzado a cumplirse. Mediante una diversidad de imágenes el Señor Jesús le presentó a Juan el carácter malvado y la influencia seductora de los que se han destacado en su persecución del pueblo de Dios. Todos necesitan sabiduría para investigar cuidadosamente el misterio de iniquidad que figura en forma tan destacada en las postrimerías de la historia de esta tierra... En el tiempo mismo en que vivimos, el Señor ha llamado a su pueblo y le ha dado un mensaje para presentar. Lo ha llamado a exponer la maldad del hombre de pecado, que ha hecho de la ley del domingo un poder distintivo, que ha pensado en cambiar los tiempos y la ley, y ha oprimido al pueblo de Dios que se mantiene firme para honrarlo y guardar el único verdadero día de reposo, el sábado de la creación...

Los peligros de los últimos días están sobre nosotros, y en nuestra obra hemos de amonestar a la gente acerca del peligro en que está. No se dejen sin tratar las solemnes escenas que la profecía ha revelado. Si nuestros hermanos estuvieran despiertos aunque fuera a medias, si se dieran cuenta de la cercanía de los sucesos descriptos en el Apocalipsis, se realizaría una reforma en nuestras iglesias, y muchos más creerían el mensaje. No tenemos tiempo que perder; Dios nos pide que velemos por las almas.17Testimonios para los Ministros, 117, 118.


¡Maranata: El Señor Viene!,
p. 138.




Saturday, February 18, 2017

“Fe, fe, solamente fe”

Fe y obras


“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:6. Hay muchos en el mundo cristiano que sostienen que todo lo que se necesita para la salvación es tener fe; las obras nada son, lo único esencial es la fe. Pero la Palabra de Dios nos dice que la fe sola, sin obras, es muerta. Muchos rehúsan obedecer los mandamientos de Dios, mas hacen mucho hincapié en la fe. Empero la fe debe tener un fundamento.

Todas las promesas de Dios son condicionales. Si hacemos su voluntad, si caminamos en la verdad, entonces podemos pedir lo que queramos, y nos será dado. Cuando tratamos fervorosamente de ser obedientes, Dios escucha nuestras peticiones; pero El no nos bendecirá si estamos en desobediencia. Si escogemos desobedecer sus mandamientos, podemos gritarFe, fe, solamente fe, y la respuesta vendrá de la segura Palabra de Dios: “La fe sin obras es muerta”. Santiago 2:20. Una fe tal sólo será como metal que resuena y címbalo que retiñe. Para tener los beneficios de la gracia de Dios, debemos hacer nuestra parte; debemos trabajar fielmente y producir frutos dignos de arrepentimiento.

Somos obreros juntamente con Dios. No hemos de sentarnos con indolencia, a la espera de alguna gran ocasión, para hacer una obra importante por el Maestro. No hemos de descuidar el deber que está directamente en nuestro camino, sino que hemos de aprovechar las pequeñas oportunidades que se presentan a nuestro alrededor...

Signs of the Times el 16 de junio de 1890

Fe y Obras, p.47.

La Barrera Protectora Destruida


El enemigo ha hecho esfuerzos magistrales para perturbar la fe de nuestro pueblo en los testimonios, y cuando estos errores lleguen tratarán de probar todas las posiciones por medio de la Biblia, pero ellos interpretan mal las Escrituras. Hacen aseveraciones atrevidas como las hizo el pastor Canright, y aplican mal las profecías y las Escrituras para probar falsedades. Y, después que los hombres han hecho su obra para debilitar la confianza de nuestra iglesia en los testimonios, destruyen la barrera para que la incredulidad con respecto a la verdad se extienda ampliamente; y ninguna voz se eleva para detener la fuerza del error.

Esto es precisamente lo que Satanás se propuso que ocurriera, y los que han estado preparando el camino para que la gente no prestara atención a las advertencias y los reproches de los testimonios del Espíritu de Dios, verán que una ola de errores de toda clase aparecerán. Pretenderán que usan las Escrituras como evidencia, pero los engaños de Satanás prevalecerán en toda forma.—Carta 109, 1890.




Mensajes Selectos Tomo 3,
p.92.



Saturday, December 3, 2016

"La gloria de los reinos de este mundo"


Estamos en el umbral de grandes y solemnes acontecimientos. Las profecías se están cumpliendo. Una historia extraordinaria y memorable se está registrando en los libros del cielo. Todo en nuestro mundo está en agitación. Hay guerras y rumores de guerra. Las naciones están airadas y ha llegado el tiempo en que deben ser juzgados los muertos. Los acontecimientos están cambiando para no demorar la llegada del día de Dios, que se vendrá prestamente. Queda, por así decirlo, solamente un poco de tiempo. Pero aunque ya se levanta nación contra nación, y reino contra reino, no existe todavía una conflagración general. Los cuatro vientos serán retenidos hasta que los siervos de Dios sean sellados en sus frentes. Entonces las potencias de la tierra dispondrán sus fuerzas para la última gran batalla.

Satanás está ocupado diligentemente en la preparación de sus planes para el postrer gran conflicto, cuando todos definirán sus posiciones. Después de haber sido proclamado el Evangelio en el mundo por casi dos mil años, Satanás todavía presenta a los hombres y mujeres el mismo cuadro que le presentó a Cristo. En forma prodigiosa, despliega ante ellos la gloria de los reinos de este mundo y se la promete a todos los que acepten postrarse ante él y adorarlo. Así trata de colocar a los seres humanos bajo su dominio.

*****

Satanás hace denodados esfuerzos para presentarse como Dios, y para destruir a todos los que se oponen a su poder. Hoy el mundo entero se está sometiendo a él. Se acepta su poder como si fuera el poder de Dios. Se está cumpliendo la profecía del Apocalipsis, de que “se maravilló toda la tierra en pos de la bestia”. Apocalipsis 13:3



Testimonios para la Iglesia Tomo 6, p.23.





Saturday, November 19, 2016

Misioneros de sostén propio


Los misioneros que se sostienen a sí mismos tienen con frecuencia mucho éxito. Iniciada de una manera humilde y reducida, su obra crecerá a medida que avancen bajo la dirección del Espíritu de Dios. Emprenden dos o tres juntos la obra de evangelización. Quizás los que dirigen la obra no les prometan ayuda financiera; sigan, sin embargo, adelante, orando, alabando, enseñando y viviendo la verdad. Pueden empezar a colportar, y de esa manera introducirán la verdad en muchas familias. Mientras progresan en su obra, adquirirán una experiencia bendecida. Les infunde humildad su sentido de su responsabilidad, pero el Señor va delante de ellos y hallan favor y ayuda tanto entre los ricos como entre los pobres. Aun la pobreza de estos misioneros consagrados es un medio de acceder a la gente. Mientras siguen adelante, son ayudados de muchas maneras por aquellos a quienes imparten alimento espiritual. Llevan el mensaje que Dios les dio y sus esfuerzos se verán coronados de éxito. Serán llevados a un conocimiento de la verdad muchos que, de no ser por estos humildes instructores, nunca habrían sido ganados para Cristo. 

Dios llama a obreros que entren en el campo de la mies que ya blanquea. ¿Tendremos que aguardar porque la tesorería está agotada, porque hay apenas lo suficiente para sostener a los obreros que están ya en el campo? Salid con fe, y Dios estará con vosotros. La promesa es: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. Salmos 126:6

Nada contribuye tanto al éxito como el éxito mismo. Obténgase éste por esfuerzo perseverante, y la obra progresará. Se abrirán nuevos campos. Muchas almas serán llevadas al conocimiento de la verdad. Lo que se necesita es que aumente la fe en Dios.

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Nuestro pueblo ha recibido gran luz, y sin embargo, muchos de los ministros dedican sus esfuerzos a las iglesias, enseñando a los que debieran ser instructores; iluminando a los que debieran ser “la luz del mundo”; regando a aquellos de los cuales debieran fluir ríos de aguas vivas; enriqueciendo a los que podrían ser minas de verdad preciosa; repitiendo la invitación del Evangelio a los que, dispersos hasta los últimos confines de la tierra, debieran estar dando el mensaje del cielo a los que nunca lo han oído; alimentando a aquellos que debieran estar en los caminos y los vallados dando la invitación: “Las bodas a la verdad están aparejadas”. 

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Aquellos cuyas ligaduras de pecado han sido rotas, que han buscado al Señor con corazón contrito y han obtenido respuesta a su anhelante petición de justicia, no son nunca fríos ni sin aliento. Su corazón está lleno de amor abnegado por los pecadores. Desechan de sí toda ambición mundanal, todo egoísmo. Su trato con las cosas profundas de Dios los hace más y más semejantes a su Salvador. Se regocijan en los triunfos de él y se sienten henchidos de su gozo. Día tras día crecen hasta alcanzar la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo.


Testimonios para la Iglesia, Tomo 7, pp.25,26.




Friday, November 4, 2016

Falsedad mezclada con verdad


A medida que nos acerquemos al fin del tiempo, la falsedad estará tan mezclada con la verdad que únicamente los que tengan la dirección del Espíritu Santo podrán distinguir la verdad del error. Necesitamos esforzarnos para mantenernos en el camino del Señor. En ningún caso debemos apartarnos de su dirección para poner nuestra confianza en los hombres. Los ángeles del Señor tienen la misión de velar diligentemente por los que ponen su fe en el Señor, y esos ángeles deben ser nuestra ayuda especial en cada momento de necesidad. Cada día debemos volvernos al Señor con plena certidumbre de fe, y acudir a él en busca de sabiduría. . . Los que son guiados por la Palabra del Señor discernirán con certeza entre la falsedad y la verdad, entre el pecado y la justicia (Manuscrito 43, 1907).

Comentario Biblico, pp. 918,919.


Saturday, October 22, 2016

Los Sufrimientos de Cristo


A fin de apreciar plenamente el valor de la salvación, es necesario comprender cuál ha sido su costo. Como consecuencia de las ideas limitadas referentes a los sufrimientos de Cristo, muchos estiman en poco la gran obra de la expiación. El glorioso plan proyectado para la salvación del hombre se puso por obra mediante el amor infinito de Dios Padre. En este plan divino se ve la manifestación más admirable del amor de Dios hacia la especie caída. Un amor como el que se manifiesta en el don del amado Hijo de Dios asombraba a los ángeles. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16. Este Salvador era el esplendor de la gloria del Padre, y la imagen expresa de su persona. Divinamente majestuoso, perfecto y excelente, era igual a Dios. “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”. Colosenses 2:19. “El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios: sin embargo, se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Filipenses 2:6-8.

Cristo consintió en morir en lugar del pecador, a fin de que el hombre, mediante una vida de obediencia, pudiese escapar a la penalidad de la ley de Dios. Su muerte no anuló la ley; no la eliminó, ni disminuyó sus santos requerimientos, ni redujo su sagrada dignidad.  La muerte de Cristo proclamó la justicia de la ley de su Padre al castigar al transgresor, al consentir en someterse él mismo a la penalidad de la ley, a fin de salvar de su maldición al hombre caído. La muerte del amado Hijo de Dios en la cruz revela la inrnutabilidad de la ley de Dios. Su muerte la magnifica y la honra, y evidencia ante el hombre su carácter inmutable. De sus labios divinos se oyen las palabras: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir”. Mateo 5:17. La muerte de Cristo justificó las demandas de la ley.



Tuesday, October 18, 2016

Un engaño terrible


 
 ¡Cuán terriblemente engañados están los que piensan que el mundo está mejorando! Cristo declara: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre”. “Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”. A una situación semejante llegará el mundo al rechazar la ley de Dios. 
 
Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que recibe la marca de su nombre”.  
 
Juan fue llamado a contemplar a un pueblo distinto de los que adoran a la bestia o a su imagen al guardar el primer día de la semana. La observancia de este día es la marca de la bestia. Juan declara: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.
 
Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”. Se nos muestra claramente que existirán dos bandos en el momento en que aparezca nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¿En cuál bando deseamos ser hallados? “He aquí, yo vengo pronto—dice Cristo—, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas [guardan sus mandamientos], para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”. Este es el destino de los que observan los mandamientos. ¿No debemos todos desear estar entre el número de personas que tendrán derecho al árbol de la vida, y que entrarán por las puertas en la ciudad?  
 
Adán y Eva y su posteridad perdieron el derecho al árbol de la vida a causa de su desobediencia. “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado”. Adán y Eva transgredieron la ley de Dios. Esto hizo necesario que fueran alejados del Edén y separados del árbol de la vida, pues al comer de él después de su transgresión, hubieran perpetuado el pecado. “Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”. El hombre dependía del árbol de la vida para la inmortalidad, y el Señor tomó estas precauciones para que los hombres no comieran de ese árbol y vivieran para siempre, llegando a ser pecadores inmortales.  
 
La muerte entró en el mundo a causa de la transgresión. Pero Cristo dio su vida para que el hombre tuviera otra oportunidad. El no murió en la cruz para abolir la ley de Dios, sino para asegurarle al hombre un segundo tiempo de gracia. No murió para que el pecado llegara a ser un atributo inmortal; murió para asegurar el derecho a destruir a aquel que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Sufrió plenamente la sanción que merecía el quebrantamiento de la ley por parte del mundo entero. Esto lo hizo, no para que los hombres continuaran en la transgresión, sino para que reanudaran su lealtad y guardaran los mandamientos de Dios y su ley como la niña de su ojo. 
 
Testimonios para los Ministros, p.132.
 
 

Saturday, October 15, 2016

Capitulo 2. Dias de Ministerio Activo.



Días de ministerio activo

En la vivienda del pescador en Capernaúm, la suegra de Pedro yacía enferma de “grande fiebre; y le rogaron por ella.” Jesús la tomó de la mano “y la fiebre la dejó.” Lucas 4:38, 39; Marcos 1:30. Entonces ella se levantó y sirvió al Salvador y a sus discípulos.

Con rapidez cundió la noticia. Hizo Jesús este milagro en sábado, y por temor a los rabinos el pueblo no se atrevió a acudir en busca de curación hasta después de puesto el sol. Entonces, de sus casas, talleres y mercados, los vecinos de la población se dirigieron presurosos a la humilde morada que albergaba a Jesús. Los enfermos eran traídos en camillas, otros venían apoyándose en bordones, o sostenidos por brazos amigos llegaban tambaleantes a la presencia del Salvador.

Hora tras hora venían y se iban, pues nadie sabía si el día siguiente hallaría aún entre ellos al divino Médico. Nunca hasta entonces había presenciado Capernaúm día semejante. Por todo el ambiente repercutían las voces de triunfo y de liberación.

No cesó Jesús su obra hasta que hubo aliviado al último enfermo. Muy entrada era la noche cuando la muchedumbre se alejó, y la morada de Simón quedó sumida en el silencio. Pasado tan largo y laborioso día, Jesús procuró descansar; pero mientras la ciudad dormía, el Salvador, “levantándose muy de mañana, ... salió y se fué a un lugar desierto, y allí oraba.” Marcos 1:35.

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Saturday, September 17, 2016

La obra que Dios nos ha señalado


No puedo instar demasiado a todos los miembros de nuestras iglesias, a todos los que son verdaderos misioneros, a todos los que creen el mensaje del tercer ángel, a todos los que apartan su pie del sábado, para que consideren el mensaje del capítulo 58 de Isaías. La obra de beneficencia ordenada en dicho capítulo es la que Dios requiere que su pueblo haga en este tiempo. Es obra señalada por él. No nos deja en duda en cuanto a dónde se aplica el mensaje, y al momento de su cumplimiento señalado, porque leemos: “Y edificarán los de ti los desiertos antiguos; los cimientos de generación y generación levantarás: y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar”.Vers. 12. El monumento recordativo de Dios, el sábado o séptimo día, recuerdo de la obra que hizo al crear el mundo, ha sido desplazado por el hombre de pecado. El pueblo de Dios tiene una obra especial que hacer para reparar la brecha que ha sido abierta en su ley; y cuanto más nos acercamos al fin, más urgente se vuelve esta obra. Todos los que amen a Dios demostrarán que llevan su sello observando sus mandamientos. ...



Cuando la iglesia acepte la obra que Dios le dió, se cumplirá la promesa que se le hizo: “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia”.—Joyas de los Testimonios 2:503, 505.