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Thursday, August 13, 2015

El Papa reivindicó la importancia de las fiestas y el domingo


Miercoles 12 Ago 2015 | 06:21 am


Francisco, esta mañana en el Aula Pablo VI. 


Ciudad del Vaticano (AICA): Francisco criticó el consumismo y la ¨obsesión por el beneficio económico¨, y recordó que ¨el hombre es señor, y no esclavo del trabajo¨. ¨El consumismo nos roba el tiempo libre y arruina las fiestas, nos hace pensar que para pasarlo bien hay gastar un dineral¨, advirtió al reivindicar la importancia del domingo y del descanso. “Que el Señor nos conceda vivir el tiempo de descanso, las fiestas, la celebración del domingo, con los ojos de la fe, como un precioso regalo que ilumina la vida familiar”, pidió.

El papa Francisco presidió la audiencia general en el Aula Pablo VI, colmada de peregrinos, en la que inició una serie de reflexiones sobre tres facetas que marcan la vida familiar: las fiestas, el trabajo y la oración.

El pontífice criticó el consumismo y la "obsesión por el beneficio económico", y recordó que "el hombre es señor y no esclavo del trabajo".

"El consumismo nos roba el tiempo libre y arruina las fiestas, nos hace pensar que para pasarlo bien hay gastar un dineral", advirtió al reivindicar la importancia del domingo y del descanso.

El Papa consideró urgente "desterrar esa idea de fiesta centrada en el consumo y en el desenfreno" para recuperar su "valor sagrado", como un tiempo "en el que podemos encontrarnos con Dios y con el hermano". "Un tiempo maravilloso que podemos vivir en la familia, incluso en las dificultades", agregó.

En otro momento de su catequesis, Francisco señaló que "Dios nos enseña que festejar no es conseguir evadirse o dejarse vencer por la pereza, sino volver nuestra mirada hacia el fruto de nuestro esfuerzo con gratitud y benevolencia. También nosotros podemos mirar a nuestros hijos que crecen, el hogar que hemos construido y pensar: ¡Que hermoso! Es Dios que lo ha hecho posible, que sigue creando también hoy".

El Papa saludó a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica: “Que el Señor nos conceda a todos vivir el tiempo de descanso, las fiestas, la celebración del domingo, con los ojos de la fe, como un precioso regalo que ilumina nuestra vida familiar”, pidió.

Texto de la catequesis
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy abrimos un pequeño camino de reflexión sobre tres dimensiones que marcan, por así decir, el ritmo de la vida familiar: la fiesta, el trabajo y la oración.

Comenzamos por la fiesta. Hoy hablaremos de la fiesta. Y decimos inmediatamente que la fiesta es un invento de Dios. Recordamos la conclusión de la narración de la creación, en el Libro del Génesis que hemos escuchado: «El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado» (2,2-3). Dios mismo nos enseña la importancia de dedicar un tiempo a contemplar y a gozar de lo que en el trabajo ha sido bien hecho. Hablo de trabajo, naturalmente, no sólo en el sentido del arte manual y de la profesión, sino en el sentido más amplio: cada acción con la cual nosotros los hombres y mujeres podemos colaborar a la obra creadora de Dios.

Por lo tanto, la fiesta no es la pereza de quedarse en el sofá o la emoción de una tonta evasión… No, la fiesta es en primer lugar una mirada amorosa y grata sobre el trabajo bien hecho; festejamos un trabajo. También ustedes, recién casados, están festejando el trabajo de un lindo tiempo de noviazgo: ¡y esto es bello! Es el tiempo para ver a los hijos, o los nietos, que están creciendo, y pensar: ¡qué bello! Es el tiempo para mirar nuestra casa, los amigos que hospedamos, la comunidad que nos rodea, y pensar: ¡qué buena cosa! Dios ha hecho así cuando ha creado el mundo. Y continuamente hace así, porque Dios crea siempre, ¡también en este momento!

Puede suceder que una fiesta llegue en circunstancias difíciles y dolorosas, y se celebra quizá “con un nudo en la garganta”. Y sin embargo, también en estos casos, pedimos a Dios la fuerza de no vaciarla completamente. Ustedes mamás y papás saben bien esto: cuántas veces, por amor a los hijos, son capaces de apartar las penas para dejar que ellos vivan bien la fiesta, ¡gusten el sentido bueno de la vida! ¡Hay tanto amor en esto!

También en el ambiente de trabajo, a veces – ¡sin fallar a los deberes! – nosotros sabemos “filtrar” alguna chispa de fiesta: un cumpleaños, un matrimonio, un nuevo nacimiento, como también una despedida o una nueva llegada…, es importante. Es importante hacer fiesta. Son momentos de familiaridad en el engranaje de la máquina productiva: ¡nos hace bien!

Pero el verdadero tiempo de la fiesta, suspende el trabajo profesional, y es sagrado, porque recuerda que el hombre y la mujer que han sido hechos a imagen de Dios, el cual no es esclavo del trabajo, sino Señor, por lo tanto también nosotros no debemos ser nunca esclavos del trabajo, sino “señores”. Hay un mandamiento para esto, un mandamiento que se aplica a todos, ¡ninguno es excluido! Y en cambio sabemos que hay millones de hombres y mujeres, e incluso ¡niños esclavos del trabajo! En este tiempo existen esclavos ¡Son explotados, esclavos del trabajo y esto es en contra de Dios y en contra de la dignidad de la persona humana! La obsesión por el beneficio económico y el eficientismo de la técnica amenaza los ritmos humanos de la vida, porque la vida tiene sus ritmos humanos.

El tiempo del reposo, sobre todo el dominical, está destinado a nosotros para que podamos gozar de aquello que no se produce y no se consume, no se compra y no se vende. Y por el contrario vemos que la ideología de la ganancia y del consumo quiere devorar también la fiesta: y también ésta a veces se reduce a un “negocio”, un modo para ganar dinero y gastarlo. Pero ¿es para eso que trabajamos? La codicia del consumir, que comporta el desperdicio, es un virus feo que, entre otros, nos hace estar más cansados que antes. Perjudica el verdadero trabajo, consume la vida. Los ritmos desregulados de la fiesta causan víctimas, a menudo jóvenes.

Finalmente, el tiempo de la fiesta es sagrado porque Dios habita en modo especial. La Eucaristía dominical lleva a la fiesta toda la gracia de Jesucristo: su presencia, su amor, su sacrificio, su hacerse comunidad, su estar con nosotros… Y es así, como cada realidad recibe su sentido pleno: el trabajo, la familia, las alegrías y los cansancios de cada día, también el sufrimiento y la muerte; todo se trasfigura por la gracia de Cristo.

La familia está dotada de una competencia extraordinaria para entender, dirigir y sostener el auténtico valor del tiempo de la fiesta. Pero ¡que bellas son las fiestas en familia, son bellísimas! Y en particular del domingo. No es casualidad si las fiestas en las cuales hay lugar para toda la familia ¡son aquellas que salen mejor!

La misma vida familiar, mirada con los ojos de la fe, aparece mejor de los cansancios que implican. Nos aparece como una obra de arte de sencillez, bella porque no es artificial, no fingida, sino capaz de incorporar en sí misma todos los aspectos de la vida verdadera. Nos aparece como una cosa “muy buena”, como Dios dice al final de la creación del hombre y de la mujer (cfr Gen 1, 31). Por lo tanto, la fiesta es un valioso regalo de Dios; un valioso regalo que Dios ha hecho a la familia humana: ¡no la arruinemos! Gracias.(Trad.RV).+


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Thursday, December 25, 2014

'Oro afinado en fuego'


14 Y escribe al ángel de la iglesia en LAODICEA: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios:

15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ­Ojalá fueses frío, ó caliente!

16 Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

17 Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo;

18 Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

19 Yo reprendo y castigo á todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete.

20 He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo.

21 Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias.


Apocalipsis 3:14-22
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Wednesday, December 4, 2013

Mensaje del Papa - Evangelii Gaudium



Por: LUIS F. SALAZAR WOOLFOLK



La semana pasada fue publicada la exhortación apostólica Evangelii Gaudium o La Alegría del Evangelio, en la que el Papa Francisco establece directrices sobre el compromiso misionero de la Iglesia, en el sentido de anunciar el Evangelio en el mundo actual.
Se trata de un documento que da por sentadas las verdades que proclama el Credo Católico desde hace dos mil años, y ratifica la postura de la Iglesia en temas polémicos como el respeto a la vida humana desde la concepción, el ministerio sacerdotal como exclusivo de los varones y el matrimonio sustentado en el compromiso total de vida, asumido por un hombre y una mujer.

Francisco confirma las posiciones referidas a despecho de las interpelaciones en contrario, que desde los medios de comunicación reducen la agenda de la Iglesia a estos temas. La intención del Papa es partir de una identidad doctrinal definida para orientar con claridad a los católicos y para abordar el diálogo con quienes piensen de manera diferente. No pretende imponer las convicciones morales o dogmáticas de la Iglesia ni elude el debate ni la crítica, pero deja claro que no llegó a la Cátedra de Pedro para contentillo de los poderes del Mundo, sino para poner en práctica una forma de evangelizar adecuada a las circunstancias actuales.

El Papa invita a los cristianos y a la comunidad humana en su conjunto, a alegrarnos en el reconocimiento de sabernos amados por Dios. Esta alegría la propone como remedio a la tristeza y al pesimismo que hunden al hombre moderno en la depresión, como resultado del individualismo egoísta, del consumismo materialista, del relativismo que niega la existencia de la Verdad y del inmanentismo que niega la trascendencia a la Vida Eterna.

En cuanto a la misión de la Iglesia, el Papa desborda los límites fijados a capricho del mundo a la acción pastoral. Ofrece una comunidad de Fe de puertas abiertas, acepta los desafíos y dice preferir el riesgo de que la Iglesia "resulte accidentada, manchada y herida por salir a la calle, antes que enferma por el encierro".

A contrapunto de las tendencias de comunicación virtual en redes digitales, el Papa reivindica la predicación de palabra y ejemplo de persona a persona, como fue en el origen histórico de la Iglesia, e invita a que toquemos las llagas de Cristo Crucificado en nuestro prójimo de carne y hueso, afectado por la pobreza, la enfermedad, la depresión, o el desamparo. A los Pastores les manda "hacer crecer el trigo en medio de tanta cizaña", a fomentar la fuerza evangelizadora de la piedad popular, a impulsar la educación católica, a fortalecer la vida parroquial y a comprometerse estrechamente con la comunidad, hasta impregnarse de "olor a oveja".

Por lo que toca al compromiso social, el Papa rechaza la "economía de exclusión" que deja a los pueblos a merced de los mercados financieros, dice no al dinero que gobierna en lugar de servir y condena la inequidad como fuente de guerra y violencia. Francisco confronta al estado de bienestar y a los gobiernos populistas, cuyas políticas asistenciales en lugar de promover el desarrollo de la persona humana, están orientadas a fines clientelares. A políticos y empresarios el Papa les exige que dignifiquen el ejercicio de su vocación, orientándola hacia el bien común.

Bergoglio enfrenta el desafío de las culturas urbanas, lamenta la propuesta mundana de una espiritualidad sin Fe y a los Agentes de Pastoral, les pide resistir el pesimismo y superar los conflictos y divisiones entre católicos.

El Papa impulsa el diálogo entre las distintas religiones y con los no creyentes en pos de metas comunes a partir de la diversidad, manteniendo la identidad doctrinaria de la Iglesia. Por otra parte, el Papa se opone a las tendencias seculares que pretenden reducir la práctica religiosa y el compromiso ético al ámbito de lo privado, y previene del riesgo de la dictadura de una minoría agnóstica y atea, que pudiera vulnerar la libertad religiosa de una mayoría de creyentes.

Los anteriores temas y otros más los trata el Papa desde la perspectiva del Cristo de la Fe, con profunda espiritualidad y con la alegría que es propia de quien se sabe amado por Dios.


Fuente
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Monday, June 10, 2013

Teléfonos inteligentes asesoran a consumidores


Una nueva aplicación ayuda a los compradores estadounidenses a elegir productos destacando las ofertas en el mismo establecimiento en donde se encuentra el consumidor.



La aplicación ya está siendo utilizada por consumidores y negocios en Nueva York, y se espera su implementación en otros estados del país, en los próximos meses.



Voz de América - Redacción

28.05.2013


Los compradores que entren en una tienda de ropa en el barrio de SoHo de Nueva York serán recibidos por una aplicación para teléfonos inteligentes que les dará la bienvenida en la puerta, en lugar de un vendedor.

Esta nueva aplicación llamada Swirl, no sólo saluda a los clientes a su llegada a un establecimiento comercial, sino que además, utiliza sensores situados en el interior de los comercios que rastrean su ubicación en la tienda para después enviarles ofertas personalizadas y recomendaciones.

El objetivo principal de esta nueva función es atraer consumidores más jóvenes que sean receptivos a escuchar a su teléfono móvil recomendarles productos mientras están de compras.

Por ejemplo, si un consumidor camina por el pasillo en donde se encuentran los bolsos femeninos, la aplicación inmediatamente le anunciaría en dónde se encuentra la mejor oferta, o recomendaría otro producto asociado a los bolsos.

La tecnología utiliza sensores bluetooth situados en las paredes de las tiendas y estanterías que se comunican directamente con la aplicación enviando información personalizada de la tienda específica en la que se encuentra el cliente.

La aplicación también enseña las preferencias y el comportamiento del consumidor mientras se encuentra de compras, información que sería utilizada por los negocios para mejorar sus ofertar y ofrecer una mayor experiencia a sus clientes.

Por el momento, la aplicación está únicamente disponible para los teléfonos iPhones y se espera que más tiendas ofrezcan este servicio en todo el país.


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Sunday, January 15, 2012

De la servidumbre moderna - Documental Completo



Uploaded by on Apr 15, 2011

http://www.videomediainfo.com/147-La-servidumbre-moderna
Trabajo que muestra la esclavitud de la época actual y como los esclavos lo son en la mayoría de los casos sin ser conscientes de ello mientras sus amos los manipulan. El autor aboga por una revolución sin complejos y con todos los medios disponibles para superar tan nefasta coyuntura.Más videos en http://www.videomediainfo.com/

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Saturday, December 3, 2011

Papa: las tradiciones natalicias son islas para el alma ante el consumo desenfrenado


Noticia del 03/12/2011 13.25.22


Sábado, 03 dic. (RV).- “El cielo presente en la tierra”. El Santo Padre Benedicto XVI reconoció con esta frase el momento musical y cultural que, ayer en la tarde, compartió en el Palacio Apostólico, escenario de las más típicas tradiciones de Adviento de la región alemana de Bavaria.

En la Sala Clementina del Vaticano, la Radiotelevisión bávara ofreció al Santo Padre un encuentro cultural que bajo el titulo “Adviento y Navidad en los Alpes Bávaros” inició con la proyección del documental “El cielo en la Tierra” de Sigrid Esslinger sobre el clima espiritual del tiempo de Adviento la tierra natal del Papa, con las distintas costumbres y tradiciones del tiempo de Navidad, en las familias y las parroquias. Luego, en esa atmósfera acogedora y familiar el Ensemble y el “Coro Montini” interpretaron el Oratorio Natalicio de los Alpes.

El Papa- hablando en alemán- agradeció profundamente a los participantes en esta iniciativa con la que “han traído - dijo- algo de las usanzas y del sentido de la vida típicamente bávara a la Casa del Papa”. Razón suficiente para que de todo corazón pidiera para ellos que el Señor los haga merecedores de su gracia por este regalo. También, al felicitar a su Secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone quien ayer celebró su cumpleaños, Benedicto XVI manifestó a los italianos presentes que sin duda esa había sido una alegre muestra de la inculturación de la fe en las tierras de Bavaria…

Benedicto XVI explicó que allí el Adviento es llamado “tiempo silencioso”, porque la naturaleza hace una pausa; la tierra está cubierta de nieve, no se puede trabajar el campo, y todos están necesariamente en sus casas. El silencio del hogar se hace, por la fe, espera del Señor, alegría de su presencia. Y así surgen las melodías, las tradiciones que como hoy un poco hacen “al cielo presente en la tierra”

http://212.77.9.15/audio/ra/00291696.RM
http://212.77.9.15/audiomp3/00291696.MP3

“Hoy el Adviento es –con frecuencia- todo lo contrario: tiempo de desenfrenada actividad, se compra, se vende, se hacen preparativos de Navidad, de las grandes comidas, etcétera. Así también donde nosotros. Pero como habéis visto, las tradiciones populares de la fe no han desaparecido, es más, han sido renovadas, profundizadas, actualizadas. Y así crean islas para el alma, islas del silencio, islas de la fe, islas para el Señor, en nuestro tiempo, y esto me parece muy importante”.

El Santo Padre agradeció en particular a todos aquellos que en las familias y en las Iglesias hacen presente la realidad de la fe en nuestras casas, en nuestro tiempo. “Esperamos –concluyó Benedicto XVI- que también en el futuro esta fuerza de la fe, su visibilidad, permanezca y ayude a salir adelante, como el Adviento quiere, hacia el Señor”

RV-ATD




Fuente




Thursday, October 8, 2009

COMO EN LOS DÍAS DE JEREMÍAS: “El materialismo cristiano”


Vara de almendro: ¡Dios apresura Su palabra para ponerla por obra!

Índice del estudio
Introducción
1.Vara de almendro (shaked): Dios apresura su Palabra (shoked)
¡Hermano, sea sabio en cuanto a los tiempos!
2. El otro evangelio; el de la prosperidad materialista
División que sí es de Dios
3. Dios destruirá toda confianza en la prosperidad materialista
4. Dios destruirá la confianza en la oferta de este mundo
5. Falta amor por la Palabra
6. Dios está harto de que de su casa se haga una cueva de ladrones
No vale ya el artificio de la falsa adoración
7. ¿Qué hacer en esta hora?


Nota aclaratoria: Este ensayo lo realicé justo antes del inicio de la ya conocida crisis económica mundial. Por lo tanto, y como lo digo en el mismo escrito, es profético. Sinceramente creo que todavía es absolutamente vigente. Esto es sólo el inicio de lo que está por venir.


“La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro Mi palabra para ponerla por obra.” (Jeremías 1: 11, 12)

Introducción
Antes de nada, permítanme aclarar que un servidor jamás estará en desacuerdo con toda prosperidad que provenga de Dios o que Dios apruebe, como no podría ser de otro modo. Estaré hablando en este escrito de la errada y pecaminosa búsqueda de toda prosperidad que llega a ser ilícita a los ojos de Dios, y que no es más que materialismo.

Como dice F.V. Davold; “Este espíritu materialista: nuestro deseo de cosas en preferencia a la voluntad de Dios” (1)

Dicho esto, comienzo.

Más que nunca antes en la historia de la Iglesia, levantando bien en alto el blasón de la “bendición” de Dios, a través de innumerables publicaciones, congresos y demás operaciones de púlpito mayor y menor, el corazón del creyente es empujado hacia la prosperidad materialista, a la cual yo rebautizo con el apelativo de "materialismo cristiano” (cristiano, en cursiva).

Muchos no se aperciben de esa infernal realidad, pero siguiendo el seductor y acaramelado dulce son de los nuevos pseudo-celestiales flautistas de Hamelín, decrecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, convirtiéndolo en una aspiración personalista y ajena a la verdad y finalidad del mismo.

Para los celestiales flautistas, el glorioso Evangelio queda reducido a simple mercadería, al próspero negocio de las crédulas, pánfilas, y sin sabiduría dadivosas masas (2 Pr. 2: 1-3).

En cuanto a aquellos primeros, están los que ya disfrutan de una incierta prosperidad, a la cual bajo ningún concepto van renunciar sino todo lo contrario, ya que viven atados a ella.

Por otro lado, están los que todavía anhelan desesperadamente esa “bendición” que jamás logran alcanzar, aunque la pretenden a través de “pactar” y “re-que-te-pactar” una y otra vez con el dios de los maestros del “materialismo cristiano”, los cuales materialmente les succionan una y otra vez.

Luego están otros, que tienen presuntamente responsabilidad ministerial, pero que no la ejercen como es debido, porque no advierten consecuentemente a los santos acerca de todas esas deleznables actuaciones y mentiras de los muy afamados maestros del “materialismo cristiano”.

No los rebaten en modo alguno, porque no se atreven por pusilanimidad – es decir – por diferentes miedos y temores, o por falta de convicción, cobardía, o quizás porque en su fuero interno les gustaría ser como uno de ellos.

Temen más a los hombres que a Dios, cuando el Señor le advirtió al mismo profeta Jeremías que le obedeciera en todo lo que le iba a mandar decir a Su pueblo, y lejos de temer a la gente, le temiera a Él, si pensaba no hacerlo:

“Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.” (Jeremías 1: 17)

Escribe el Pastor David Wilkerson al respecto:

“En mi opinión, existen muchos mercenarios en el púlpito hoy en día, pastores cobardes que están contentos con darle a los cristianos fríos lo que ellos piden. Predican mensajes cortos, optimistas, positivos, que no representan amenaza alguna, con poco o ningún contenido bíblico o evangélico. Para la gente no es otra cosa que una experiencia que los hace sentir bien, ¡y que los está conduciendo a la destrucción!” (1)

¡Hermanos! Son como manadas de lobos hambrientos que raudos se aproximan al campo abierto donde están las ovejas, pero el pastor, en vez de protegerlas llevándolas al seguro redil, las entretiene y las mantiene distantes unas de otras en grupitos separados – que sería aquí, la famosa “visión celular” del G12 – o los famosos y católicos Encuentros, o cualquier otra distracción no exenta de peligro en sí misma, y hace que miren al suelo, invitándolas a soñar y a visualizar los mejores pastos terrenales, en vez de hacer que eleven sus cabezas, observen y aprendan lo que es de lo Alto, tal y como ordena la Escritura:

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3: 1-3)

Para los destructores lobos, ávidos de sangre, será mucho más fácil capturar a las dispersas, ingenuas y engañadas ovejas, que además están demasiado entretenidas en el campo del desamparo, sólo preocupadas en alimentarse con el siguiente bocado de hierba que parecen visualizar sus enceguecidos ojos, llamando a todo ello, “avivamiento y victoria”.


“Las ovejas dispersas en grupitos pequeños, son presa fácil de los lobos”

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1.Vara de almendro (shaked): Dios apresura su Palabra (shoked)
“La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro Mi palabra para ponerla por obra.” (Jeremías 1: 11, 12)

“Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.” (Jeremías 4: 4)

A pesar de que el Señor siempre fue bueno con Su pueblo (ver Jer. 1: 5-7), ellos tremendamente desagradecidos, le dieron interiormente la espalda, y andaban en sus propios y egoístas caminos. Dios trajo juicio a Judá y a Jerusalén, porque Su pueblo pretendía ser lo que no era. Se mostraba santo por fuera, pero el materialismo y otros pecados controlaban su vida.

La cosa no ha cambiado demasiado. La misma “vara de almendro” que fue para entonces, Dios la trae ahora en relación a lo que genéricamente llamamos Iglesia de Cristo, porque nuestro Dios, en cuanto a los suyos, “al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (He. 12: 6)

El celo del Señor por la santidad – sin la cual nadie le verá (He. 12: 14b) - está muy encendido, pero la respuesta de Su pueblo por lo general, es contraria a ese sentir y demanda de Dios.

Sinceramente, se que el Señor está mostrándonos Su vara de almendro, que significa justamente que está apresurando Su Palabra para ponerla por obra (Jer. 1: 11) y esa palabra que pondrá por obra es Su juicio: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4: 17)

No es ese un juicio para destrucción, sino para purificación, pero no va a ser fácil, hermanos.

No obstante, lejos de este pensamiento, hoy, los falsos profetas y apóstoles de turno, como en los días de Jeremías en cuanto a Judá, o como en los tiempos de Isaías en cuanto a Israel, en vez de dar la verdadera palabra que el pueblo de Dios debe oír, profetizan lo fácil y agradable, lo bueno, lo halagüeño, la conquista, la prosperidad, los sueños realizados, etc. etc. etc.

Todo lo que muchos desean oír, “porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (Is. 30: 9, 10); por lo tanto, la misma palabra que fue para aquellos falsos profetas, lo es para estos de hoy en día:

“Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre; antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos” (Jeremías 5: 12, 13)


“En hebreo vara de almendro es Shaked, y tiene un sonido similar a Apresurar – Shoked – de ahí el juego de palabras”

¡Hermano, sea sabio en cuanto a los tiempos!

Muchos no se aperciben realmente de los tiempos, y de este tiempo en concreto: “Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” (Jer. 8: 7), y al sabio en su propia opinión, el Señor le pregunta y afirma: “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” (Jer. 8: 8). Estos que continuamente profetizan lo agradable y lo halagüeño al pueblo de Dios, adormeciéndolo, son los que han cambiado la Palabra del Señor en mentira.

Se está cumpliendo a cabalidad la profecía neotestamentaria: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Ti. 4: 3, 4)

Cualquier fábula, cualquier distracción, cualquier cuento, ¡cualquier cosa antes que atender a la Palabra de santidad del Señor!, y por supuesto, siempre hay hombres engañadores dispuestos a darles lo que piden.

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2. El otro evangelio; el de la prosperidad materialista
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6: 24)

Lejos de oír la voz de Dios; lejos de vivir vidas que busquen el agradar a Dios, muchos sólo atienden a la voz de sus apetitos, y sus corazones están ya cargados de glotonería, sólo atendiendo a los afanes de esta vida. Sólo piensan en lo material, en la oferta de este mundo, y a eso lo llaman “prosperidad”. Sólo se preocupan de cómo crecer y engrandecerse, de cómo verse ante los demás como “bendecidos”, y a eso también le llaman “avivamiento”.

“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.” (Fil. 3: 18, 19)

No piden el pan nuestro de cada día (Mt. 6: 11), sino que eso se les ha quedado ya en muy poca cosa; ahora buscan el emular, y aún superar a los impíos, argumentando que si ellos tienen tanta abundancia, con más razón nosotros hemos de tener mucho más, ya que somos hijos del Rey...cuando el Rey ni siquiera tenía donde recostar su cabeza cuando anduvo entre nosotros (Lc. 9: 58).

¿Cómo podrán ser tenidos por dignos todos estos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre? (Lc. 21: 36) ¡No hay manera!

Presos en su propia ceguera, tienen como ídolos y ejemplos a seguir a todos los afamados maestros del “materialismo cristiano”, porque son prósperos en lo material. Lamentablemente no se aperciben que estos son ricos gracias a las dádivas que ellos les dan de continuo.

Y como dijo el Señor: “Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos. Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma? Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?”(Jeremías 5: 27-31)

Tanto unos como los otros, viven en engaño. Sólo se preocupan en “prosperar”, vestir bien, ir a la última moda, poseer todo lo que un impío cualquiera desea y busca, presumiendo de estar en bendición, de tener el favor de Dios, dejando de lado a los necesitados que les rodean diciendo, que si esos son pobres, es porque todavía están en maldición y necesitan un “cambio de naturaleza” (2), y no se dan cuenta de que es a ellos a los que Dios acusa. ¡Pobres ilusos! ¿Cómo Dios no va a castigar esa soberbia en aquellos que dicen ser pueblo de Dios y obran de ese modo?

Siguen las profecías y dichos de los falsos profetas y falsos pastores y apóstoles de la actualidad (Mt. 24: 24) que les dicen mentira, y ellos acomodados al engaño, se dejan seducir porque sus corazones ya están acostumbrados, andan torcidos y llenos de grasa. ¿Qué harán todos ellos cuando llegue el Señor a por los suyos? ¿Les recogerá el Señor, cuando ni siquiera viven esperando Su venida?


“El mensaje materialista, vestido con el disfraz de la prosperidad y la bendición, es la tónica general en estos últimos días, más que nunca antes en muchos medios eclesiales”

División que sí es de Dios

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.” (Romanos 16: 17, 18)

Existe división que es conforme al diablo. La causan todos los sensuales, que no tienen el Espíritu Santo (Jud. 19) – aunque muchos de ellos, se presentan como los ungidos del Señor. Saben usar la lisonja y las palabras suaves y halagüeñas. Son muy carismáticos y tienen don de gentes, por lo cual, saben como engañar el corazón de los ingenuos y cándidos. Sobre todo, saben como engatusar a aquellos que en el fondo de su corazón tienen una raíz de codicia, avaricia y ambición, a la cual no quieren renunciar.

La Palabra del Señor nos insta a apartarnos de todos estos (ver también 2 Ti. 3: 1-5 y Tito 3: 10, 11)

Pero también existe una división, pero que es de Dios. Esta es una división que actúa para la santificación y purificación del verdadero cuerpo de Cristo. Es un apartar las ovejas de las cabras. Veamos la Escritura:

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2 Timoteo 2: 19)

"...cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados." (1 Corintios 11: 18, 19)

Dios conoce a todos los que son suyos - uno por uno – nosotros, realmente, no. Dios da su oportunidad para que todos los que invocan Su nombre, se aparten del mal. Eso lo hace por un tiempo definido, y los plazos se cumplen.

Creo que es ahora cuando genéricamente, el Señor está apartando y colocando - en el estilo de Mt. 25: 31ss – a sus verdaderas ovejas a su diestra, y a las cabras a su siniestra.

Esa división es de Dios, porque Él viene a por una iglesia sin mancha ni arruga, y todo aquel que no esté preparado, se quedará en tierra (1 Ts. 4: 13-17). Todo aquel que persevere en el pecado, será definitivamente apartado del Señor.

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3. Dios destruirá toda confianza en la prosperidad materialista
“He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.” (Jer. 5: 15-17)

En el tiempo de Jeremías, Dios trajo enemigos armados contra Judá, y toda la prosperidad en la que confiaban fue de un plumazo barrida, y ellos fueron llevados cautivos a Babilonia. Por haber escuchado la voz de los falsos profetas por años, que les juraban de parte de Jehová todos los parabienes y bendiciones posibles, sus pecados quedaban siempre latentes en sus corazones, y no esperaban en modo alguno ese juicio de parte Dios, ya que ingenuamente creían que Dios estaba contento con ellos, por causa del engaño de esos falsos profetas a los que escuchaban de continuo...

¿Piensan que ahora no va a ocurrir algo similar, cuando el Señor está a las puertas, y viene a por una Iglesia santa, sin mancha ni arruga, la cual Él conoce? (Ef. 5: 27; 2 Ti. 2: 19) ¿Piensan que el Señor va a recoger a todos aquellos que sólo ponen la mira en las cosas de esta tierra, y todavía se jactan de haber muerto para sí y ser de Cristo? ¿De veras creen que el Señor puede ser burlado? (Gl. 6: 7)

¡Temamos a Dios, hermanos!

En primer lugar, así como la abundancia material de Judá terminó, Dios destruirá toda confianza en la prosperidad materialista “cristiana”, porque desposeerá de esos bienes, y lo hará de maneras diferentes. Todo lo terrenal en lo que los cristianos profesantes ciegamente confían, se desvanecerá como un pergamino que se enrolla (Ap. 6: 14), con el fin de apercibirse de que para el Señor son desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos, ¡y esa es Su misericordia!, para que podamos elevar las voces al cielo, clamar a Dios, arrepintiéndonos de los pecados de codicia y de avaricia (Ap. 3: 17, 19), y ser liberados de toda esa trampa infernal.


“Toda prosperidad materialista en la que el cristiano pone su confianza, desaparecerá... ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo (Prov.23: 5)”

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4. Dios destruirá la confianza en la oferta de este mundo
“Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates? Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.” (Jer. 2: 18, 19)

El Señor reprochó a Su pueblo que en vez de buscar la provisión en Él, la buscó en el mundo. Esto está ocurriendo de igual manera hoy en día. Nosotros andamos en el camino de Egipto también, ya que aunque no somos de Egipto, estamos en Egipto que simboliza el mundo, pero no hemos sido llamados a beber de las aguas del Nilo, que significa coparticipar del espíritu, las obras y de la oferta de este mundo. No obstante muchos que se dicen cristianos, hacen eso. Su confianza en realidad está en la oferta de este mundo. Beben de sus aguas, tanto del Nilo, como del Eufrates que aquí significa que su confianza la tienen en el mundo, y no realmente en Dios.

El beber de las aguas de este mundo, es sinónimo de depender de la oferta y provisión de este mundo. Así como Dios en tiempos de Jeremías destruyó la confianza y dependencia de Judá y Jerusalén en el mundo que le rodeaba, lo mismo hará hoy, en cuanto a todos aquellos que son hijos Suyos, pero su confianza realmente está en la provisión de este mundo ajeno a Dios.

No en vano la Escritura nos amonesta así:

“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Santiago 4: 4, 5)

Por cierto, ¿Cuántos de esos actuales apóstoles de la prosperidad enseñan acerca de esa escritura?


“Últimamente, ¿Cuántos mensajes contrarios a la “prosperidad materialista” y contrarios a “pactar con Dios” ha escuchado usted de parte de los nuevos apóstoles y profetas?”

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5. Falta amor por la Palabra
“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.” (Jer. 6: 10)

Cuando se ama la oferta de este mundo, no se puede amar la Palabra del Señor. Es incompatible una cosa con la otra; y esto está ocurriendo hoy en día en gran escala. Prefieren oír la vana palabra de los falsos apóstoles del “materialismo cristiano”, que jamás ofende, ni incita a cambiar hacia la dirección del Señor; sólo apunta de continuo hacia la “bendición” material, en realidad, hacia la avaricia y la codicia:

“Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.” (Jer. 6: 13, 14)

Llenan la cabeza de mentiras y desbordan los corazones con emocionalismo y falso avivamiento, ahogándolos respecto a la verdad de Dios. Les prometen un gran avivamiento mundial para este tiempo, una reforma mundial donde rebose la paz, pero como dice la Escritura, y jamás miente; dicen: “Paz, paz; y no hay paz”.

Se les amonesta de mil maneras, pero lejos de avergonzarse y cambiar, montan en su soberbia:

¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová” (Jer. 6: 15)

Tozudamente se niegan a escuchar, y ni siquiera a considerar lo que se les dice:

“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.” (Jer. 6: 16, 17)

Lamentablemente, “el Señor traerá su mal, según el fruto de sus pensamientos, porque no escucharon Mis palabras, y aborrecieron Mi ley” (Jer. 6: 19)

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6. Dios está harto de que de su casa se haga una cueva de ladrones
“He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.” (Jer. 7: 8)

Aquellos cristianos del primer siglo, que ni siquiera tenían la Biblia completa en sus manos, preferían morir a manos del emperador romano, antes que negar el nombre de Cristo por participar en la oferta de aquel mundo profano e impío. En cambio, hoy en día, haciendo caso omiso a la Palabra, basándose en lo emocional y en la palabra mentirosa de los falsos apóstoles y profetas de turno, muchos hacen de sus propias vidas y de la casa de Dios, una cueva de ladrones:

“Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.” (Jer. 7: 9-11)

Dios no va a sufrir más que Su nombre sea cuestionado a causa de todos aquellos que llamándose sus hijos, profanen una y otra vez su propio santuario y el santuario de Dios con el pecado de la soberbia, la codicia, la avaricia, y cualquier lujuria más.

No vale ya el artificio de la falsa adoración

“¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan.” (Jer. 6: 20)

El torpe engaño de mezclar lo santo con lo profano, no va a ser más. Dios está hastiado de los congresos cristianos y de los cultos en general, donde se le adora y alaba, y donde al mismo tiempo, se enseña al pueblo en la dirección del “materialismo cristiano” y otras aberraciones escandalosas. Dios abomina todo esto de una manera muy especial.

Creo que la Palabra del Señor para estos últimos días va en la siguiente dirección:

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía” (Ap. 22: 11)

Y eso significa que cada uno sea como realmente quiere ser. El que actúa como impío, no pretenda ser santo (o conviértase de veras); y el que es santo, lo sea de veras, y siga siéndolo.


“La combinación del mensaje materialista “cristiano” con la adoración a Dios, es algo que el Señor no sufre más”

Dios ya no va a soportar más la hipocresía, el doble ánimo, la careta de cristiano, ni tampoco la falsa justificación ante los demás: “Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano.” (Jer. 6: 11)

Dios está harto de que se use la libertad en Cristo como excusa para el libertinaje, la banalidad, la farándula cristiana, el flirteo con el mundo, la falsedad, la soberbia. El juicio viene, y el pueblo de Dios no se apercibe, porque vive encandilado por las falsas luces de los falsos profetas del “materialismo cristiano”, que lejos de mostrarles la vara de almendro, sólo quieren que atiendan a su mensaje de “prosperidad” y “conquista” para seguir engañándoles.

¡Tengan muy presente que el Señor ya ha empezado a limpiar su casa!

Muchos creen a esos nuevos pseudo-celestiales flautistas de Hamelín que les aseguran el “gran avivamiento de las naciones”, y la “conquista de las naciones” como un hecho incuestionable, aunque la misma Escritura lo niega, pero lo que va a ocurrir antes de la Parusía gloriosa del Rey Jesucristo, va a ser una cosa muy diferente:

“Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada.” (Jer. 7: 34)

Ante nosotros, no viene paz y seguridad, ni tampoco voz de alegría, sino todo lo contrario. El Señor ha levantado la vara de almendro; Él apresura Su palabra para ponerla por obra (Jer. 1: 11), mientras los nuevos flautistas de Hamelín siguen haciendo sonar sus instrumentos melodiosos y encantadores por doquier, y ¡ay de ellos!


“Aquí el flautista de Hamelín, representa el toque mágico y encantador de los embaucadores, y muchos de ellos siguen una determinada agenda”

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7. ¿Qué hacer en esta hora?
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Ap. 3: 22)

“Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová.” (Jer. 3: 1)

Este escrito que han leído es profético. Es el sentir que el Espíritu Santo me ha trasladado, y estoy compartiendo con todos ustedes, en obediencia al Señor.

Esta dura amonestación es sobre todo dirigida a todos aquellos que son de Cristo. Los que en realidad no lo son, harán caso omiso de ella, como siempre ha sido así. Pero si usted es de Él, y se puede identificar con alguno de los pecados mencionados en este escrito, arrepiéntase y vuélvase de todo corazón a las sendas antiguas (Jer. 6: 16), que es la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo. Si no está en una, busque la congregación evangélica donde se enseñe y se viva esa doctrina.

Dios no se goza con el castigo, sino todo lo contrario. La dura palabra tiene como finalidad la corrección del que se ha desviado. Este es el caso.


¡Fíjese! A pesar de que muchos se han amancillado con el mundo y con los enemigos de Dios, nuestro Señor está dispuesto a volver a recibir al que así ha hecho, antes de que sea tarde del todo:

“¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?” (Ez. 18: 23).

Si Dios no desea la destrucción del impío, con menos motivo la quiere de sus hijos que se han desviado. Es hora de arrepentirse de todo mal camino y pecado oculto, y buscar de veras el agradar al Señor, tal y como enseñan las Escrituras.

Dios, en estos difíciles días, ha levantado verdaderos pastores para apacentar al verdadero pueblo de Dios en Su temor y en Su conocimiento:

“Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion; y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.” (Jeremías 3: 14, 15)

Busque el cuerpo de Cristo y viva según la voluntad de Aquél que un día nos dio a Su precioso Hijo por todos nosotros

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8: 32)

¡El Señor no se tarda!

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de la iglesia evangélica, Centro Rey Jesucristo, Madrid, España.

Marzo 2008; revisado en Septiembre 2009

http://www.centrorey.org/

Citas:

1. David Wilkerson; El Llamado Final; Ed. Vida; pág. 73;
2. César Castellanos; en su conferencia “La oración de Jabes; cambio de naturaleza” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e



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Tuesday, May 19, 2009

Amonestacion Contra Dos Errores


Filipenses 3


1RESTA, hermanos, que os gocéis en el Señor. A mí, á la verdad, no es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.


Judaismos: Las obras en oposición a la gracia
2Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos del cortamiento.

3Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu á Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

4Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno parece que tiene de qué confiar en la carne, yo más:

5Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos; cuanto á la ley, Fariseo;

6Cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; cuanto á la justicia que es en la ley, irreprensible.

7Pero las cosas que para mí eran ganancias, helas reputado pérdidas por amor de Cristo.

8Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo,

9Y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;

10A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad á su muerte,

11Si en alguna manera llegase á la resurrección de los muertos.

12No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fuí también alcanzado de Cristo Jesús.

13Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,

14Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.

15Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos: y si otra cosa sentís, esto también os revelará Dios.

16Empero en aquello á que hemos llegado, vamos por la misma regla, sintamos una misma cosa.

Materialismo: La mente sensual contra la mente espiritual

17Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que así anduvieren como nos tenéis por ejemplo.

18Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo:

19Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.

20Mas nuestra vivienda es en los cielos; de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

21El cual transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con la cual puede también sujetar á sí todas las cosas.
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Sunday, January 18, 2009

Como En Los Dias De Jeremias


"Las ovejas dispersas en grupitos pequeños, son presa fácil de los lobos”


COMO EN LOS DÍAS DE JEREMÍAS


Vara de almendro: ¡Dios apresura Su palabra para ponerla por obra!
“La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro Mi palabra para ponerla por obra.” (Jeremías 1: 11, 12)

Más que nunca antes en la historia de la Iglesia, levantando bien en alto el blasón de la bendición de Dios, a través de innumerables publicaciones, congresos y demás operaciones de púlpito mayor y menor, el corazón del creyente es empujado hacia la prosperidad materialista, a la cual yo rebautizo con el apelativo de “materialismo cristiano”.

Muchos no se aperciben de esa infernal realidad, pero siguiendo el goloso y acaramelado son de los nuevos pseudo-celestiales flautistas de Hamelín, decrecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, convirtiéndolo en una aspiración personalista y ajena a la verdad completa del mismo. Muchos avanzan hacia un horizonte al cual nunca llegan, porque siempre queda a lo lejos, pero siguen en ese empeño, al cual llaman fe.

Para los celestiales flautistas, el glorioso Evangelio queda reducido a simple mercadería, al próspero negocio de las ingenuas, crédulas y dadivosas masas.

En cuanto a aquellos primeros, están los que ya disfrutan de una incierta prosperidad, a la cual bajo ningún concepto van renunciar sino todo lo contrario - ya viven atados a ella. Por otro lado, están los que todavía anhelan desesperadamente esa “bendición” que jamás logran alcanzar, aunque la pretenden a través de “pactar” y “re-que-te-pactar” una y otra vez con el dios de los maestros del “materialismo cristiano”, los cuales materialmente les succionan una y otra vez.



Luego están otros, que tienen presuntamente responsabilidad ministerial, pero que no la ejercen como es debido, porque no advierten consecuentemente a los santos acerca de todas esas deleznables actuaciones y mentiras de los muy afamados maestros del “materialismo cristiano”. No los rebaten en modo alguno, porque no se atreven por diferentes miedos y temores, falta de convicción, cobardía, o quizás porque en su fuero interno les gustaría ser como uno de ellos.

Temen más a los hombres que a Dios, cuando el Señor le advirtió al mismo profeta Jeremías que le obedeciera en todo lo que le iba a mandar decir a Su pueblo, y lejos de temer a la gente, le temiera a Él, si pensaba no hacerlo:

“Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.” (Jeremías 1: 17)

Escribe el Pastor David Wilkerson al respecto:

“En mi opinión, existen muchos mercenarios en el púlpito hoy en día, pastores cobardes que están contentos con darle a los cristianos fríos lo que ellos piden. Predican mensajes cortos, optimistas, positivos, que no representan amenaza alguna, con poco o ningún contenido bíblico o evangélico. Para la gente no es otra cosa que una experiencia que los hace sentir bien, ¡y que los está conduciendo a la destrucción!” (1)

¡Hermanos! Es como manadas de lobos hambrientos que raudos se aproximan al campo abierto donde están las ovejas, pero el pastor, en vez de protegerlas llevándolas al seguro redil, las entretiene y las mantiene distantes unas de otras en grupitos separados – que sería aquí la famosa “visión celular” – y hace que miren al suelo, y las invita a soñar y a visualizar los mejores pastos terrenales, en vez de hacer que eleven sus cabezas, observen y aprendan lo que es de lo Alto, tal y como ordena la Escritura:

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3: 1-3)

Para los destructores lobos, ávidos de sangre, será mucho más fácil capturar a las ingenuas y engañadas ovejas, dispersas en pequeños grupos, que además están demasiado entretenidas en el campo del desamparo, sólo preocupadas en alimentarse con el siguiente manojo de hierba que parecen visualizar sus enceguecidos ojos, llamando avivamiento a esto último.



“Lobo vestido con piel de cordero – lo último en infiltración en la iglesia evangélica”



“Las ovejas dispersas en grupitos pequeños, son presa fácil de los lobos”

1.Vara de almendro (shaked): Dios apresura su Palabra (shoked)

“La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro Mi palabra para ponerla por obra.” (Jeremías 1: 11, 12)

“Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.” (Jeremías 4: 4)

A pesar de que el Señor siempre fue bueno con Su pueblo (ver Jer. 1: 5-7), ellos tremendamente desagradecidos, le dieron interiormente la espalda, y andaban en sus propios y egoístas caminos. Dios trajo juicio a Judá y a Jerusalén, porque Su pueblo pretendía ser lo que no era. Se mostraba santo por fuera, pero el materialismo y otros pecados controlaban su vida.

La cosa no ha cambiado demasiado. La misma “vara de almendro” que fue para entonces, Dios la trae ahora en relación a lo que genéricamente llamamos Iglesia de Cristo, porque nuestro Dios, en cuanto a los suyos, “al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (He. 12: 6)

El celo del Señor por la santidad – sin la cual nadie le verá (He. 12: 14b) - está muy encendido, pero la respuesta de Su pueblo por lo general, es contraria a ese sentir y demanda de Dios.

Sinceramente, se que el Señor está mostrándonos Su vara de almendro, que significa justamente que está apresurando Su Palabra para ponerla por obra (Jer. 1: 11) y esa palabra que pondrá por obra es Su juicio: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4: 17)

No es ese un juicio para destrucción, sino para purificación, pero no va a ser fácil, hermanos.

No obstante, lejos de este pensamiento, hoy, los falsos profetas y apóstoles de turno, como en los días de Jeremías en cuanto a Judá, o como en los tiempos de Isaías en cuanto a Israel, en vez de dar la verdadera palabra que el pueblo de Dios debe oír, profetizan lo fácil y agradable, lo bueno, lo halagüeño, la conquista, la prosperidad, los sueños realizados, etc. etc. etc. Todo lo que muchos desean oír, “porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (Is. 30: 9, 10); por lo tanto, la misma palabra que fue para aquellos falsos profetas, lo es para estos de hoy en día:

“Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre; antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos” (Jeremías 5: 12, 13)“En hebreo vara de almendro es Shaked, y tiene un sonido similar a Apresurar – Shoked – de ahí el juego de palabras”

¡Hermano, sea sabio en cuanto a los tiempos!
Muchos no se aperciben realmente de los tiempos, y de este tiempo en concreto: “Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” (Jer. 8: 7), y al sabio en su propia opinión, el Señor le pregunta y afirma: “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” (Jer. 8: 8). Estos que continuamente profetizan lo agradable y lo halagüeño al pueblo de Dios, adormeciéndolo, son los que han cambiado la Palabra del Señor en mentira.

Se está cumpliendo a cabalidad la profecía neotestamentaria: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Ti. 4: 3, 4)

Cualquier fábula, cualquier distracción, cualquier cuento, ¡cualquier cosa antes que atender a la Palabra de santidad del Señor!, y por supuesto, siempre hay hombres engañadores dispuestos a darles lo que piden.

2. El otro evangelio; el de la prosperidad materialista
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6: 24)

Lejos de oír la voz de Dios; lejos de vivir vidas que busquen el agradar a Dios, muchos sólo atienden a la voz de sus apetitos, y sus corazones están ya cargados de glotonería, sólo atendiendo a los afanes de esta vida. Sólo piensan en lo material, en la oferta de este mundo, y a eso lo llaman “prosperidad”. Sólo se preocupan de cómo crecer y engrandecerse, de cómo verse ante los demás como “bendecidos”, y a eso también le llaman “avivamiento”.

“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.” (Fil. 3: 18, 19)

No piden el pan nuestro de cada día (Mt. 6: 11), sino que eso se les ha quedado ya en muy poca cosa; ahora buscan el emular, y aún superar a los impíos, argumentando que si ellos tienen tanta abundancia, con más razón nosotros hemos de tener mucho más, ya que somos hijos del Rey...cuando el Rey ni siquiera tenía donde recostar su cabeza cuando anduvo entre nosotros (Lc. 9: 58).

¿Cómo podrán ser tenidos por dignos todos estos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre? (Lc. 21: 36) ¡No hay manera!

Presos en su propia ceguera, tienen como ídolos y ejemplos a seguir a todos los afamados maestros del “materialismo cristiano”, porque son prósperos en lo material. Lamentablemente no se aperciben de que estos son ricos gracias a las dádivas que ellos les dan de continuo.
Y como dijo el Señor: “Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos. Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma? Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?” (Jeremías 5: 27-31)
Tanto unos como los otros, viven en engaño. Sólo se preocupan en “prosperar”, vestir bien, ir a la última moda, poseer todo lo que un impío cualquiera desea y busca, presumiendo de estar en bendición, de tener el favor de Dios, dejando de lado a los necesitados que les rodean diciendo, que si esos son pobres, es porque todavía están en maldición y necesitan un “cambio de naturaleza” (2), y no se dan cuenta de que es a ellos a los que Dios acusa. ¡Pobres ilusos! ¿Cómo Dios no va a castigar esa soberbia en aquellos que dicen ser pueblo de Dios y obran de ese modo?
Siguen las profecías y dichos de los falsos profetas y falsos pastores y apóstoles de la actualidad (Mt. 24: 24) que les dicen mentira, y ellos acomodados al engaño, se dejan seducir porque sus corazones ya están acostumbrados, andan torcidos y llenos de grasa. ¿Qué harán todos ellos cuando llegue el Señor a por los suyos? ¿Les recogerá el Señor, cuando ni siquiera viven esperando Su venida?




“El mensaje materialista, vestido con el disfraz de la prosperidad y la bendición, es la tónica general en estos últimos días, más que nunca antes en muchos medios eclesiales”


División que sí es de Dios
“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.” (Romanos 16: 17, 18)

Existe división que es conforme al diablo. La causan todos los sensuales, que no tienen el Espíritu Santo (Jud. 19) – aunque muchos de ellos, se presentan como los ungidos del Señor. Saben usar la lisonja y las palabras suaves y halagüeñas. Son muy carismáticos y tienen don de gentes, por lo cual, saben como engañar el corazón de los ingenuos y cándidos. Sobre todo, saben como engatusar a aquellos que en el fondo de su corazón tienen una raíz de codicia, avaricia y ambición, a la cual no quieren renunciar.

La Palabra del Señor nos insta a apartarnos de todos estos (ver también 2 Ti. 3: 1-5 y Tito 3: 10, 11)

Pero también existe una división, pero que es de Dios. Esta es una división que actúa para la santificación y purificación del verdadero cuerpo de Cristo. Es un apartar las ovejas de las cabras. Veamos la Escritura:

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2 Timoteo 2: 19)

"...cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados." (1 Corintios 11: 18, 19)

Dios conoce a todos los que son suyos - uno por uno – nosotros, realmente, no. Dios da su oportunidad para que todos los que invocan Su nombre, se aparten del mal. Eso lo hace por un tiempo definido, y los plazos se cumplen.

Creo que es ahora cuando genéricamente, el Señor está apartando y colocando - en el estilo de Mt. 25: 31ss – a sus verdaderas ovejas a su diestra, y a las cabras a su siniestra.

Esa división es de Dios, porque Él viene a por una iglesia sin mancha ni arruga, y todo aquel que no esté preparado, se quedará en tierra (1 Ts. 4: 13-17). Todo aquel que persevere en el pecado, será definitivamente apartado del Señor.

3. Dios destruirá toda confianza en la prosperidad materialista
“He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.” (Jer. 5: 15-17)

En el tiempo de Jeremías, Dios trajo enemigos armados contra Judá, y toda la prosperidad en la que confiaban fue de un plumazo barrida, y ellos fueron llevados cautivos a Babilonia. Por haber escuchado la voz de los falsos profetas por años, que les juraban de parte de Jehová todos los parabienes y bendiciones posibles, sus pecados quedaban siempre latentes en sus corazones, y no esperaban en modo alguno ese juicio de parte Dios, ya que ingenuamente creían que Dios estaba contento con ellos, por causa del engaño de esos falsos profetas a los que escuchaban de continuo...

¿Piensan que ahora no va a ocurrir algo similar, cuando el Señor está a las puertas, y viene a por una Iglesia santa, sin mancha ni arruga, la cual Él conoce? (Ef. 5: 27; 2 Ti. 2: 19) ¿Piensan que el Señor va a recoger a todos aquellos que sólo ponen la mira en las cosas de esta tierra, y todavía se jactan de haber muerto para sí y ser de Cristo? ¿De veras creen que el Señor puede ser burlado? (Gl. 6: 7)

¡Tema a Dios, hermano!

En primer lugar, así como la abundancia material de Judá terminó, Dios destruirá toda confianza en la prosperidad materialista “cristiana”, porque desposeerá de esos bienes, y lo hará de maneras diferentes. Todo lo terrenal en lo que los cristianos profesantes ciegamente confían, se desvanecerá como un pergamino que se enrolla (Ap. 6: 14), con el fin de apercibirse de que para el Señor son desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos, ¡y esa es Su misericordia!, para que podamos elevar las voces al cielo, clamar a Dios, arrepintiéndonos de los pecados de codicia y de avaricia (Ap. 3: 17, 19), y ser liberados de toda esa trampa infernal.



“Toda prosperidad materialista en la que el cristiano pone su confianza, desaparecerá... ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo (Prov.23: 5)”

4. Dios destruirá la confianza en la oferta de este mundo
“Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates? Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.” (Jer. 2: 18, 19)

El Señor reprochó a Su pueblo que en vez de buscar la provisión en Él, la buscó en el mundo. Esto está ocurriendo de igual manera hoy en día. Nosotros andamos en el camino de Egipto también, ya que aunque no somos de Egipto, estamos en Egipto que simboliza el mundo, pero no hemos sido llamados a beber de las aguas del Nilo, que significa coparticipar del espíritu, las obras y de la oferta de este mundo. No obstante muchos que se dicen cristianos, hacen eso. Su confianza en realidad está en la oferta de este mundo. Beben de sus aguas, tanto del Nilo, como del Eufrates que aquí significa que su confianza la tienen en el mundo, y no realmente en Dios.

El beber de las aguas de este mundo, es sinónimo de depender de la oferta y provisión de este mundo. Así como Dios en tiempos de Jeremías destruyó la confianza y dependencia de Judá y Jerusalén en el mundo que le rodeaba, lo mismo hará hoy, en cuanto a todos aquellos que son hijos Suyos, pero su confianza realmente está en la provisión de este mundo ajeno a Dios.

No en vano la Escritura nos amonesta así:

“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Santiago 4: 4, 5)

Por cierto, ¿Cuántos de esos actuales apóstoles de la prosperidad enseñan esto último?



“¿Cuántos mensajes contrarios a la “prosperidad materialista” y contrarios a “pactar con Dios” ha escuchado usted de parte de los nuevos apóstoles y profetas últimamente?”

5. Falta amor por la Palabra
“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.” (Jer. 6: 10)

Cuando se ama la oferta de este mundo, no se puede amar la Palabra del Señor. Es incompatible una cosa con la otra; y esto está ocurriendo hoy en día en gran escala. Prefieren oír la vana palabra de los falsos apóstoles del “materialismo cristiano”, que jamás ofende, ni incita a cambiar hacia la dirección del Señor; sólo apunta de continuo hacia la “bendición” material, en realidad, hacia la avaricia y la codicia:

“Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.” (Jer. 6: 13, 14)

Llenan la cabeza de mentiras y desbordan los corazones con emocionalismo y falso avivamiento, ahogándolos respecto a la verdad de Dios. Les prometen un gran avivamiento mundial para este tiempo, una reforma mundial donde rebose la paz, pero como dice la Escritura, y jamás miente; dicen: “Paz, paz; y no hay paz”.

Se les amonesta de mil maneras, pero lejos de avergonzarse y cambiar, montan en su soberbia:

¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová” (Jer. 6: 15)

Tozudamente se niegan a escuchar, y ni siquiera a considerar lo que se les dice:

“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.” (Jer. 6: 16, 17)

Lamentablemente, “el Señor traerá su mal, según el fruto de sus pensamientos, porque no escucharon Mis palabras, y aborrecieron Mi ley” (Jer. 6: 19)

6. Dios está harto de que de su casa se haga una cueva de ladrones
“He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.” (Jer. 7: 8)

Aquellos cristianos del primer siglo, que ni siquiera tenían la Biblia completa en sus manos, preferían morir a manos del emperador romano, antes que negar el nombre de Cristo por participar en la oferta de aquel mundo profano e impío. En cambio, hoy en día, haciendo caso omiso a la Palabra, basándose en lo emocional y en la palabra mentirosa de los falsos apóstoles y profetas de turno, muchos hacen de sus propias vidas y de la casa de Dios, una cueva de ladrones:

“Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.” (Jer. 7: 9-11)

Dios no va a sufrir más que Su nombre sea cuestionado a causa de todos aquellos que llamándose sus hijos, profanen una y otra vez su propio santuario y el santuario de Dios con el pecado de la soberbia, la codicia, la avaricia, y cualquier lujuria más.

No vale ya el artificio de la falsa adoración
“¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan.” (Jer. 6: 20)

El torpe engaño de mezclar lo santo con lo profano, no va a ser más. Dios está hastiado de los congresos cristianos y de los cultos en general, donde se le adora y alaba, y donde al mismo tiempo, se enseña al pueblo en la dirección del “materialismo cristiano” y otras aberraciones escandalosas. Dios abomina todo esto de una manera muy especial.

Creo que la Palabra del Señor para estos últimos días va en la siguiente dirección:

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía” (Ap. 22: 11)

Y eso significa que cada uno sea como realmente quiere ser. El que actúa como impío, no pretenda ser santo (o conviértase de veras); y el que es santo, lo sea de veras, y siga siéndolo.



“La combinación del mensaje materialista “cristiano” con la adoración a Dios, es algo que el Señor no sufre más”

Dios ya no va a soportar más la hipocresía, el doble ánimo, la careta de cristiano, ni tampoco la falsa justificación ante los demás: “Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano.” (Jer. 6: 11)

Dios está harto de que se use la libertad en Cristo como excusa para el libertinaje, la banalidad, la farándula cristiana, el flirteo con el mundo, la falsedad, la soberbia. El juicio viene, y el pueblo de Dios no se apercibe, porque vive encandilado por las falsas luces de los falsos profetas del “materialismo cristiano”, que lejos de mostrarles la vara de almendro, sólo quieren que atiendan a su mensaje de “prosperidad” para seguir engañándoles.

¡Tengan muy presente que el Señor ya ha empezado a limpiar su casa!

Muchos creen a esos nuevos pseudo-celestiales flautistas de Hamelín que les aseguran el gran avivamiento de las naciones, y la conquista de las naciones como un hecho incuestionable, aunque la misma Escritura lo niega, pero lo que va a ocurrir antes de la Parusía gloriosa del Rey Jesucristo, va a ser una cosa muy diferente:

“Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada.” (Jer. 7: 34)

Ante nosotros, no viene paz y seguridad, ni tampoco voz de alegría, sino todo lo contrario. El Señor ha levantado la vara de almendro; Él apresura Su palabra para ponerla por obra (Jer. 1: 11), mientras los nuevos flautistas de Hamelín siguen haciendo sonar sus instrumentos melodiosos y encantadores por doquier, y ¡ay de ellos!



“Aquí el flautista de Hamelín, representa el toque mágico y encantador de los embaucadores, y muchos de ellos siguen una determinada agenda”

7. ¿Qué hacer en esta hora?
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Ap. 3: 22)

“Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová.” (Jer. 3: 1)

Este escrito que han leído es profético. Es el sentir que el Espíritu Santo me ha trasladado, y estoy compartiendo con todos ustedes, en obediencia al Señor.

Esta dura amonestación es sobre todo dirigida a todos aquellos que son de Cristo. Los que en realidad no lo son, harán caso omiso de ella, como siempre ha sido así. Pero si usted es de Él, y se puede identificar con alguno de los pecados mencionados en este escrito, arrepiéntase y vuélvase de todo corazón a las sendas antiguas (Jer. 6: 16), que es la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo. Si no está en una, busque la congregación evangélica donde se enseñe y se viva esa doctrina.

Dios no se goza con el castigo, sino todo lo contrario. La dura palabra tiene como finalidad la corrección del que se ha desviado. Este es el caso.



¡Fíjese! A pesar de que muchos se han amancillado con el mundo y con los enemigos de Dios, nuestro Señor está dispuesto a volver a recibir al que así ha hecho, antes de que sea tarde del todo.

¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? (Ez. 18: 23). Si Dios no desea la destrucción del impío, con menos motivo la quiere de sus hijos que se han desviado. Es hora de arrepentirse de todo mal camino y pecado oculto, y buscar de veras el agradar al Señor, tal y como enseñan las Escrituras.

Dios, en estos difíciles días, ha levantado verdaderos pastores para apacentar al verdadero pueblo de Dios en Su temor y en Su conocimiento:

“Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion; y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.” (Jeremías 3: 14, 15)

Busque el cuerpo de Cristo y viva según la voluntad de Aquél que un día nos dio a Su precioso Hijo por todos nosotros

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Ro. 8: 32)

¡El Señor no tarda!

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de la iglesia evangélica, Centro Rey Jesucristo, Madrid, España.
Marzo 2008
http://www.centrorey.org/

Citas:

1. David Wilkerson; El Llamado Final; Ed. Vida; pág. 73;
2. César Castellanos; en su conferencia “La oración de Jabes; cambio de naturaleza” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e
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FIN
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