Showing posts with label Luís de Alcázar y Francisco Ribera. Show all posts
Showing posts with label Luís de Alcázar y Francisco Ribera. Show all posts

Saturday, January 15, 2011

El Protestantismo ha Caido!!! Los Jesuitas han ido logrando detener la Reforma!!


miércoles 29 de diciembre de 2010

Publicado por Estudiantes Biblicos


Deshaciendo la Reforma desde adentro.

En toda la cristiandad se veía amenazado el protestantismo por formidables enemigos. Pasados los primeros triunfos de la Reforma, Roma reunió nuevas fuerzas con la esperanza de acabar con ella. Entonces fue cuando nació la orden de los jesuítas, que iba a ser el más cruel, el menos escrupuloso y el más formidable de todos los campeones del papado. Libres de todo lazo terrenal y de todo interés humano, insensibles a la voz del afecto natural, sordos a los argumentos de la razón y a la voz de la conciencia, no reconocían los miembros más ley, ni más sujeción que las de su orden, y no tenían más preocupación que la de extender su poderío. El Evangelio de Cristo había capacitado a sus adherentes para arrostrar los peligros y soportar los padecimientos, sin desmayar por el frío, el hambre, el trabajo o la miseria, y para sostener con denuedo el estandarte de la verdad frente al potro, al calabozo y a la hoguera. Para combatir contra estas fuerzas, el jesuitismo inspiraba a sus adeptos un fanatismo tal, que los habilitaba para soportar peligros similares y oponer al poder de la verdad todas las armas del engaño. Para ellos ningún crimen era demasiado grande, ninguna mentira demasiado vil, ningún disfraz demasiado difícil de llevar. Ligados por votos de pobreza y de humildad perpetuas, estudiaban el arte de adueñarse de la riqueza y del poder para consagrarlos a la destrucción del protestantismo y al restablecimiento de la supremacía papal.

Al darse a conocer como miembros de la orden, se presentaban con cierto aire de santidad, visitando las cárceles, atendiendo a los enfermos y a los pobres, haciendo profesión de haber renunciado al mundo, y llevando el sagrado nombre de Jesús, de Aquel que anduvo haciendo bienes. Pero bajo esta fingida mansedumbre, ocultaban a menudo propósitos criminales y mortíferos. Era un principio fundamental de la orden, que el fin justifica los medios. Según dicho principio, la mentira, el robo, el perjurio y el asesinato, no sólo eran perdonables, sino dignos de ser recomendados. siempre que vieran los intereses de la iglesia. Con muy diversos disfraces se introducían los jesuítas en los puestos del estado, elevándose hasta la categoría de consejeros de los reyes, y dirigiendo la política de las naciones. Se hacían criados para convertirse en espías de sus señores. Establecían colegios para los hijos de príncipes y nobles, y escuelas para los del pueblo; y los hijos de padres protestantes eran inducidos a observar los ritos romanistas. Toda la pompa exterior desplegada en el culto de la iglesia de Roma se aplicaba a confundir la mente y ofuscar y embaucar la imaginación, para que los hijos traicionaran aquella libertad por la cual sus padres habían trabajado y derramado su sangre. Los jesuítas se esparcieron rápidamente por toda Europa y doquiera iban lograban reavivar el papismo.

Para otorgarles más poder, se expidió una bula que restablecía la Inquisición. No obstante el odio general que inspiraba, aun en los países católicos, el terrible tribunal fue restablecido por los gobernantes obedientes al papa; y muchas atrocidades demasiado terribles para cometerse a la luz del día, volvieron a perpetrarse en los secretos y obscuros calabozos. En muchos países, miles y miles de representantes de la flor y nata de la nación, de los más puros y nobles, de los más inteligentes y cultos, de los pastores más piadosos y abnegados, de los ciudadanos más patriotas e industriosos, de los más brillantes literatos, de los artistas de más talento y de los artesanos más expertos, fueron asesinados o se vieron obligados a huir a otras tierras. (C.S. págs. 249-250)
"Con la huída de los hugonotes quedó Francia sumida en general decadencia. Florecientes ciudades manufactureras quedaron arruinadas; los distritos más fértiles volvieron a quedar baldíos, el entorpecimiento intelectual y el decaimiento de la moralidad sucedieron al notable progreso que antes imperara. París quedó convertido en un vasto asilo: asegúrase que precisamente antes de estallar la Revolución doscientos mil indigentes dependían de los socorros del rey. Únicamente los jesuítas prosperaban en la nación decaída, y gobernaban con infame tiranía sobre las iglesias y las escuelas, las cárceles y las galeras." (C.S. pág. 322)


La contrarreforma estimula interpretaciones contrarias.-

La acusación virtualmente unánime de que el papado es el anticristo de la profecía, acusación lanzada por todos los grupos protestantes en todos los países, indujo a los dirigentes católicos romanos a procurar que se desviara el dedo acusador, y que se alejara la atención de los protestantes del sistema católico medieval. En esto alcanzaron mucho éxito. Francisco Ribera y Luis de Alcázar jesuitas españoles del siglo XVI, se levantaron para hacer frente al desafío, formulando interpretaciones aparentemente razonables, aunque contrarias a las de la Reforma. Ribera sostenía que el anticristo era un individuo aún por aparecer, un gobernante impío de Jerusalén que ejecutaría sus designios al fin de los siglos en tres años y medio literales. En esto contaba con el pleno apoyo del gran polemista católico, el cardenal Roberto Belarmino. Esta interpretación que coloca al anticristo en el futuro, recibe con justicia el nombre de futurista. Esta idea futurista pronto se convirtió en la interpretación habitual católico-romana en cuanto al anticristo, y es ahora la más difundida entre los católicos.

Por otra parte, Alcázar sostenía lo que recibió el nombre de preterismo, con lo cual se afirma que prácticamente todas las profecías terminaron con la caída de la nación judía y con la destrucción de la Roma pagana; y que el anticristo había sido algún emperador romano como Nerón, Domiciano o Diocleciano. La enunciación de estos dos puntos de vista -futurismo y preterismo- mostraba el espectáculo anómalo de dos explicaciones opuestas y mutuamente excluyentes que surgieron de la misma Iglesia Católica; pero lograron su propósito: confundir la interpretación profético protestante. (CBA tomo 4 pág. 44)


La contrarreforma niega que Roma ha caído.-

La presión de la acusación unánime de todos los grupos protestantes, de que la Iglesia Católica era el anticristo profetizado, fue vivamente sentida por el papado, y dio como resultado una interpretación contradictoria de las profecías durante la Contrarreforma y después de ella. El cardenal Belarmino (m. 162l), el más capaz de los polemistas jesuitas, para apartar de las mentes que dicha profecía se aplicaba a la iglesia de Roma, argumentaba, basado en Dan. 2, que el anticristo no podría aparecer, de acuerdo a la demanda profética, hasta que se efectuara la división del Imperio Romano.

Insistía en que esa especificación inspirada todavía no se había realizado, argumentando que las dos piernas del coloso metálico representaban a la Roma Oriental y a la Roma Occidental; y que cuando cayó la Roma Occidental, la pierna [parte] Oriental continuó todavía; y cuando sucumbió el Imperio Romano Oriental, en 1453, para ese entonces la pierna Occidental había sido restaurada en la forma del Santo Imperio Romano. Por lo tanto, Roma, según él, siempre había tenido una pierna para sostenerse; y Roma debía dividirse antes de que apareciera el anticristo. De esta manera insistía en que el papado no era el anticristo. (CBA tomo 4 pág. 49)


Conflictos de la Contrarreforma y del tiempo posterior a la reforma.-

Formuló interpretaciones antagónicas, ideadas por los jesuitas Francisco Ribera (m. 159l) y Luis de Alcázar (m. 1613), los cuales procuraron restringir el anticristo a un solo individuo en vez de un sistema, individuo que dominaría durante 1.260 días literales en vez de 1.260 años. Para Ribera el anticristo era un futuro judío incrédulo, no un cristiano, que reinaría en Jerusalén y no en Roma. Ribera originó el primer contraataque católico que se convirtió en la posición católica típica. Pero entre tanto que Ribera proyectaba el anticristo en el futuro, Alcázar lo alejaba hacia el pasado, convirtiéndolo en un antiguo emperador romano pagano. Ribera fue vigorosamente apoyado en su esfuerzo por el cardenal Roberto Belarmino (m. 1621), quien atacó el principio del "día por año", y redujo el cuerno pequeño de Daniel sólo al rey sirio Antíoco Epífanes, teoría sustentada más de mil años antes por el crítico pagano Porfirio. En los tiempos posteriores a la Reforma, entre 1603 y 1797, aparecieron numerosos expositores en Gran Bretaña, Alemania, Francia y Suiza. La interpretación de Dan. 7, de acuerdo con la escuela histórica -los cuatro imperios, las diez divisiones de Roma, el papado simbolizado por el cuerno pequeño, y la ubicación cada vez más exacta de los 1.260 años- fue predominante. Y esos exégetas incluían a algunos de los varones más ilustres de su tiempo: obispos, reyes, catedráticos universitarios, científicos y teólogos. Para la mayoría de ellos, sin ninguna duda, el papado era el cuerno pequeño. (CBA tomo 4 Págs. 54-55)

Durante la Reforma -que comúnmente se considera que empezó en 1517 cuando Lutero colocó las noventa y cinco tesis-, el poder papal fue expulsado de grandes territorios del norte de Europa. Los esfuerzos del papado por combatir la Reforma se concretaron en la creación de la Inquisición, del Índice y en la organización de la orden de los jesuitas. Los jesuitas llegaron a ser el ejército intelectual y espiritual de la iglesia para la exterminación del protestantismo. Durante casi tres siglos la iglesia de Roma llevó a cabo una vigorosa lucha que gradualmente fue perdiendo en contra de las fuerzas que luchaban por la libertad civil y religiosa. (CBA tomo 4 pág. 864)


La Contrarreforma católica - Los jesuitas.-

El protestantismo obligó a la Iglesia Católica a que definiera nuevamente su teología, a que se reorganizara como iglesia y a que evaluara de nuevo sus métodos de acción. Los jesuitas, fruto del catolicismo español, fueron el instrumento más activo en la Contrarreforma. Los católicos habían desarrollado un tremendo fanatismo religioso y patriótico en su lucha contra los moros. En el siglo XVI España se había convertido en la nación más importante del mundo, y la realeza española procuraba establecer su absolutismo en política y en religión.

Ignacio de Loyola (1491-1556) fue especial y eficazmente activo en la prosecución de esta última meta. El fundador de la orden de los jesuitas comenzó como soldado. Fue herido en 1521 en la batalla de Pamplona, abandonó la carrera militar, decidió convertirse en un soldado consagrado al papa y especializarse en la eliminación de los enemigos de la iglesia. Después de experimentar la angustia de luchas internas, ofreció sus servicios al papa para propagar la fe católica y reprimir la herejía. Fundó la Compañía de Jesús en Montmartre, París, en 1534. Esto fue aprobado por el papa Pablo III, en 1540, mediante la bula Regimini militantis Ecclesiae. Los jesuitas pronuncian los votos monásticos acostumbrados, y además hacen un voto particular de obediencia al papa. La orden fue fundada sobre el principio de una completa renuncia al juicio individual y la aceptación de una disciplina militar. Loyola escribió un tratado, Ejercicios espirituales, en el que indica cómo la voluntad del individuo puede y debe someterse y cómo cada persona debería someterse completamente a la voluntad de su superior, el cual personifica a Cristo. Este principio se opone a la idea protestante de que el individuo sólo debe obedecer a su conciencia iluminada por las Escrituras, que son la autoridad suprema en materia de fe.

Los jesuitas pudieron restaurar la confianza de los católicos alemanes. Se infiltraban en las escuelas y tomaban la iniciativa en todas las empresas importantes. También influían en los estadistas mediante un oportunismo maquiavélico y fomentaban la idea de la reserva mental. Deben ser considerados como instigadores de muchas acciones contra los protestantes, como la matanza de San Bartolomé y también las grandes crisis de Alemania que culminaron con la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Los jesuitas demostraron ser una milicia que hizo posible que la Iglesia aplicara sus métodos de autoridad absoluta y centralizara todo su poder en el papado.


El Concilio de Trento.-

El papa temía que se reuniera un concilio de la iglesia; pero el emperador Carlos V lo instó a convocar un concilio, pues aún tenía la ambición de alcanzar la unidad política y religiosa. El concilio, que fue organizado en 1542 en Trento, ciudad imperial italiana, se reunió en forma intermitente desde 1545 a 1563. El concilio debía haber tenido lugar antes; muchos sectores habían pedido una reunión tal, y aun Lutero al comienzo de su obra de reforma había pedido una convocación de esa clase. Cuando el papa Pablo III convocó ese concilio, temía que hubiera presión política; no era tranquilizador el precedente de los concilios reformadores del siglo XV. Pero los jesuitas le ofrecieron una ayuda efectiva. Carlos V, esperando que el problema de la unidad alemana se resolviera, pidió que hubiera una representación de príncipes protestantes y católicos. Pero el papa desde el comienzo estuvo interesado únicamente en doctrinas que deseaba que se definieran como opuestas a los puntos de vista protestantes proclamados en la Confesión de Augsburgo en 1530.

En el primer período (1545-1547) se definió la doctrina católica como una respuesta a los puntos de vista protestantes. Al principio predominaban los dominicos españoles, discípulos de Tomás de Aquino; pero pronto fueron desplazados por los jesuitas. Se decretó que la fuente de la verdad se halla en la Biblia y además en la tradición. Esto dio poder a la iglesia para interpretar la Biblia a su manera. En la definición de la justificación se confirmó la gracia divina como una enseñanza básica, pero también se retuvo la doctrina del mérito de las buenas obras. Se enseñó que el hombre coopera con la gracia divina mediante su libre albedrío, pero las buenas obras aumentan la posibilidad de la justificación. La justificación, se afirmó, depende de los sacramentos, que son medios de salvación, y comienza con el bautismo, el primero de los sacramentos. Se aumenta con la confirmación y la eucaristía, y si se pierde, puede recuperarse mediante la penitencia y la confesión auricular.

En el segundo período del concilio (1551-1552) el emperador exigió que los protestantes participaran de los debates; pero la influencia protestante fue tan débil en la primera fase del concilio que no fue tenida en cuenta; sin embargo, cuando el papa Julio III inauguró este concilio, parecía que podría haber una base de acuerdo entre las dos confesiones. Pero el deseo del emperador de que hubiera unión fue anulado inesperadamente por el retiro de Mauricio de Sajonia, quien abandonó al emperador para servir a la causa protestante. Esto forzó al soberano a alejarse súbitamente del Concilio de Trento y también terminó con toda participación de los protestantes en el concilio.

El Concilio de Trento reanudó sus actividades después de diez años de interrupción, y entró en su tercer período (1562-1563). Mientras tanto el protestantismo se había arraigado firmemente en Alemania y había sido reconocido oficialmente en la Paz de Augsburgo en 1555. En el sector católico los jesuitas habían vuelto a insistir en los métodos de la Inquisición, y se debatió muchísimo la delicada cuestión del poder episcopal. Desde allí en adelante se estableció que el principal dogma es el de la iglesia: una jerarquía divinamente instituida y divinamente preservada. El católico común debía permitir que el sacerdote fuera su guía, su "director espiritual". Un dirigente de influencia, el cardenal Borromeo de Milán, especialista en educación religiosa, instó a que se fundaran seminarios teológicos.

El concilio afirmó especialmente las siguientes instituciones religiosas básicas: (1) el papa, en cuyas manos está el poder de la iglesia, como vicario de Jesucristo; (2) el único texto de la Biblia que se aceptaba era el texto latino (la Vulgata), pero no al alcance de los laicos; (3) los siete sacramentos. Además debían construirse seminarios teológicos, y se creó la Congregación del Index para que examinara todo material impreso a fin de proteger la ortodoxia católica contra las publicaciones nocivas. (CBA tomo 7 págs. 69-70)

Los jesuitas se destacaron en el arte de transformar los así llamados pecados mortales en pecados veniales llevando al extremo la "reserva mental" y empleando un lenguaje confuso (anfibológico). Llegaron al punto de afirmar que uno puede ir en contra de su propia conciencia mientras esté a su alcance una "opinión probable". El maestro del probabilismo fue el jesuita español Antonio de Escobar (1589-1669). Aun el papado condenó sus ideas, y, por lo tanto, en 1687 Escobar repudió formalmente sus propias enseñanzas sobre el probabilismo, aunque continuó enseñándolas en otra forma. Los más serios enemigos de los jesuitas fueron los jansenistas, que volvieron al concepto agustiniano de la salvación sólo por la gracia. El fundador del jansenismo fue un profesor holandés de Lovaina, Cornelio Jansenio (1585-1638). Seguía muy de cerca las enseñanzas de Agustín, cuyas obras había leído treinta veces. Jansenio se sentía especialmente atraído por la enseñanza de Agustín acerca de la gracia que éste había escrito en su lucha contra los pelagianos. En su obra Augustinus, Jansenio enseñaba que la gracia de Dios es el único medio de salvación. Apoyaba la doctrina de la doble predestinación: los hombres están predestinados ya sea para la salvación o para la condenación. Pero los jesuitas insistían en la doctrina de que el hombre mediante su libre albedrío coopera en su propia salvación y realiza su propia redención en gran medida. El centro del jansenismo en Francia era la abadía de PortRoyal, cerca de París, donde vivieron de acuerdo con las ideas de Jansenio una cantidad de personas notables como Nicole, los Arnauld, Du Vergier, el prior de San Cirano, y especialmente el brillante físico y matemático Blas Pascal (1623-1662).

Pascal se propuso estigmatizar y poner de manifiesto los falaces razonamientos de la casuística de los jesuitas. En sus Cartas provinciales (la primera de las cuales apareció en 1656), publicadas en sesenta ediciones, mediante sus brillantes y algo irónicas invectivas, Pascal hábilmente refutó el sistema de los jesuitas. También comenzó a escribir una apología del cristianismo desde el punto de vista de un hombre de ciencia, pero la muerte lo sorprendió cuando todavía era relativamente joven. Sus apuntes y anotaciones para esta obra se publicaron como Pensées (Pensamientos), que han quedado como una de las bellas y magistrales apologías del cristianismo.

En cuanto a los jesuitas, sus actividades incluyeron muchos campos de acción. Lo hacían sugiriendo métodos maquiavélicos aun en finanzas públicas, comercio y política. El resultado fue un profundo resentimiento, y pronto los jesuitas sintieron la oposición de varios gobiernos. Esta orden religiosa fue expulsada de Portugal en 1759, de Francia en 1764, y de Nápoles en 1767. En 1773 el papa Clemente XIV suspendió la orden; pero su sucesor se apresuró a restablecerla. (CBA tomo 7 págs. 76-77)


El Ecumenismo fomentado por los Jesuitas hace que los Protestantes adopten sus puntos de vista Escatologicos-




Los reformadores protestantes sostenían que el sistema papal era el anticristo profetizado, descrito por los múltiples símbolos del cuerno pequeño de Daniel, el hombre de pecado y el misterio de iniquidad de Pablo, y la bestia, la Babilonia y la ramera descritas por Juan, etc. Dos astutos jesuitas opusieron el argumento de que el anticristo no era un sistema que pretendía ser cristiano y que abarcaba la Edad Media, sino un solo individuo. Según Francisco Ribera, el anticristo era un judío en el futuro distante, que reinaría en Jerusalén. O, según Luis de Alcázar, un emperador romano pagano del pasado, que gobernó durante los primeros siglos. De esta manera la iglesia católica eliminó completamente al anticristo de la Edad Media. La aceptación de cualquiera de las dos tesis, contrarrestaría con eficacia los conceptos predominantes del protestantismo.

Con el tiempo estas interpretaciones fueron adoptadas por la gran mayoría de los protestantes que, probablemente, no conocían estos antecedentes jesuíticos. La mayoría de los fundamentalistas han adoptado el argumento futurista de Ribera: que la bestia-anticristo es un tirano perverso y ateo que aparecerá y ejecutará sus fecharías en Jerusalén al fin de los siglos en un lapso de 3 l/2 años literales. De esta manera el futurismo coloca la mayor parte del libro del Apocalipsis en el llamado "tiempo del fin". Pero los modernistas mayormente aceptaron la tesis preterista de Alcázar, identificando a la bestia-anticristo como un emperador romano perseguidor en un lejano pasado, y aplican todo el libro del Apocalipsis a los comienzos de la era cristiana. De manera que el protestantismo moderno dividido ha abandonado en general la clara enseñanza de los reformadores protestantes en cuanto al anticristo, y ha aceptado interpretaciones basadas en uno u otro de estos dos puntos de vista, que se excluyen mutuamente y fueron auspiciados por la Contrarreforma católica. (CBA tomo 7 pág. 109)
.
Fuente
.

Sunday, June 13, 2010

El Futurismo vence al Protestantismo



Hoy vamos a estudiar la triste historia de cómo penetraron las ideas de estos teólogos jesuitas en las iglesias protestantes.

Vamos a repasar lo que estudiamos en el tema anterior, y luego cómo penetraron esas ideas en el protestantismo.
Ustedes recuerdan la secuencia de Dn. 7: Babilonia, Medopersia, Grecia, Roma, luego la división de este en 10 reinos y de entre ellos se levantaría el cuerno pequeño.

Hemos visto que los reformadores protestantes entenderían esta perspectiva historicista de la sucesión de esos imperios. Pudieron ver la presencia del cuerno pequeño en su tiempo.
La iglesia católica tuvo que desviar la atención del dedo que apuntaba hacia ella sobre el cuerno pequeño. Y por lo tanto se levantaron 2 teólogos jesuitas.
El primero de estos fue Luís de Alcázar quien enseñó que el cuerno pequeño fue Antíoco Epífanes, quien vivió en el año 165 a.C. Que la bestia era Nerón y se cumplió en el lejano pasado.
Otro teólogo se levantó llamado Francisco Ribera y dijo que las profecías de Dn. 7 y la bestia de Apoc. 13 están en el futuro. Que el cuerno pequeño es un personaje que se levantará en el Medio Oriente, que se va a sentar en el templo de Jerusalén y oprimirá a los judíos literales por 3 ½ años. De esa manera estos dos teólogos, Luís de Alcázar y Francisco Ribera cambiaron los tiempos del calendario profético de Dios según Dn. 7:25.

Estudiamos también que luego se levantó el cardenal italiano Roberto Belarmino para proliferar los conceptos de Francisco Ribera.
Belarmino escribió un libro inmenso donde refinaba y propagaba las ideas de Francisco Ribera. El era experto en el debate con los protestantes.
Permítanme leerle 3 citas de Belarmino:
1- “Todos los católicos creemos que el anticristo será cierto hombre, mientras que todos los herejes enseñan que el anticristo no será una sola persona, sino mas bien un trono individual o, reino absoluto, o sede apóstata de aquellos que gobiernan sobre la iglesia”.
2- “El anticristo reinará sólo por 3 ½ años, pero el papa ha reinado por más de 1500 años; ni tampoco se puede hallar uno reconocido como el anticristo y que haya gobernado por 3 ½ años. Por lo tanto, el papa no es el anticristo. El anticristo, pues aun no se ha levantado”.
3- “El papa no es el anticristo, pues su trono no está en Jerusalén, ni en el templo de Salomón. Ciertamente es digno de creer que desde el año 600 ningún pontífice romano siquiera ha estado en Jerusalén”.

Estos son los conceptos idénticos que más adelante van a enseñar los protestantes.


¿De dónde obtuvieron los protestantes estos conceptos?

Como dije en el tema anterior, por 300 años después que se levantaron Luís de Alcázar y Francisco Ribera, los protestantes se mantuvieron firmes en perspectiva historicista. Todos estaban de acuerdo de que el anticristo de la Biblia existía en ese tiempo y era una sucesión de pontífices romanos.

Pero a partir de 1830 el protestantismo se fue en dirección contraria.

El primer protestante en adoptar el concepto futurista fue un hombre llamado Samuel Roffey Maitland (1792-1866), ministro de la iglesia anglicana, que se levantó en Inglaterra en 1826 y escribió un libro llamado “Inquiry”, y en ese libro enseñó que el anticristo sería una persona que se sentará en el templo de Jerusalén oprimiendo a los judíos por 3 ½ años literales.
Por primera vez un protestante proyecta el anticristo en el futuro.
A Samuel Maitland le siguieron otros. Uno de ellos fue William Burg, ministro de la iglesia anglicana.
Todo esto está pasando entre 1825 y 1844. Más adelante vamos a ver el significado de esa fecha, porque mientras sucedía la enseñanza del futurismo en Inglaterra, en el otro lado del atlántico en New England estaban los milleristas proclamando las profecías desde una perspectiva historicista. Los 2 métodos en la misma época que estaban perfilándose para la gran guerra final.
William Burg dijo: “En primer lugar que el hombre de pecado no es el papado se deja ver en el hecho de que en este capítulo (de 2 Tes. 2) el anticristo se debe comprender como una persona y no como una sucesión de líderes o un poder”.

Otro ministro de la iglesia anglicana de Inglaterra fue James Hat, dijo que el anticristo está en el futuro. Dijo: “El romanismo no es propiamente dicho una apostasía de la fe”.
Otra cita: “Los errores del romanismo no constituyen una apostasía”.
Otra cita “La iglesia de Roma es una iglesia cristiana verdadera”.

¿Cómo puede concluir eso? La única forma es porque ya no cree que el anticristo es el sistema romano. Ha cambiado el punto de vista a un anticristo futuro, y por tanto, se expresa así.

Se han escrito muchos libros sobre “Cultos” (sectas peligrosas) que existen en el mundo moderno.

Hay 3 razones para decir que un movimiento no es cristiano:
1) El movimiento no cree que la Biblia tiene norma suficiente para la vida cristiana. Creen que se necesita otra fuente de revelación adicional.
2) Los “cultos” siempre creen que Jesús no es suficiente. Que se necesita algo más que Jesús.
3) Que no es suficiente ser salvo por fe sino que hay que añadirle las obras humanas

Si ustedes toman estas definiciones se van a dar cuenta que el culto más grande de todos es el de la iglesia católica. Y, sin embargo, ni un solo libro protestante dice que la iglesia católica es un culto.
¿Enseña la iglesia católica que la Biblia es suficiente?
No. Enseña que uno necesita la tradición.

¿Enseña la iglesia católica que Jesús es suficiente?
No, sino que necesitamos a María.

¿Enseña la iglesia católica que somos salvos por fe sola?
No, sino la fe más obras.

¿Por qué ninguna obra protestante enseña que la iglesia católica es un “culto”?

¿Saben por qué?
Porque ellos han apostatado en sus conceptos proféticos.

Uno se indigna cuando se cambia la verdad de Dios por mentira.
Debemos amar a los católicos y a los protestantes, pero debemos rechazar el falso sistema de interpretación que se ha creado, porque si lo aceptamos todos iremos al lago de fuego.

No solamente se levantó Samuel Maitland en 1826, no solamente James Hat y William Burg. Durante ese período entre 1833-1845 se levantó en Inglaterra, en la iglesia anglicana el movimiento tractario de Oxford.

La razón por la cual se llamó así es porque los grandes ministros de la iglesia de Inglaterra escribieron 90 tratados con el propósito de cambiar la perspectiva de la iglesia de Inglaterra en su interpretación profética.

Según ellos mismos era su propósito limpiar de protestantes la iglesia de Inglaterra. De unir la iglesia de Inglaterra con el poder papal. ¿Por qué?

Porque cambiaron la interpretación futurista del anticristo.
Uno de los campeones de esos movimientos tractario se llamaba John Henry Newman, el hombre de más influencia en este movimiento en la iglesia de Inglaterra. Decidió a que como la iglesia de Inglaterra no se unió con la iglesia católica, decidió a abandonar la iglesia anglicana y se convirtió en un sacerdote de la iglesia católica en 1845. Y vean, ¡qué ironía!

En 1879 la iglesia católica recompensó a este ex protestante que enseñaba que la iglesia anglicana debía unirse con la iglesia católica y debía reconocer al obispo de Roma como supremo en la iglesia, fue convertido en cardenal de la iglesia católica.
Es interesante que un ministro protestante se haya convertido a la iglesia católica, haya aceptado al papa como supremo, y haya sido recompensado con ser cardenal de la iglesia católica. ¡Es increíble!

Pero hay más cosas que estaban pasando en la década de 1830, allá en Europa, en Inglaterra. ¿Saben por qué? Porque estaban pasando muchas cosas en América con el movimiento millerita. Los 2 sistemas se están formando para la batalla final, la cual será entre el Sábado y el Domingo. De ahí que la verdadera guerra será sobre cómo usted interpreta las profecías. Porque para usted creer que la bestia es el papado y la marca de la bestia es el domingo, usted tiene que aplicar el historicismo.
Ese método es el que lleva al mensaje. Si tiene el método futurista o preterista, usted va a tener el mensaje mal. Por ejemplo, si usted cree que la bestia y el anticristo están en el futuro, y que se va a sentar en Jerusalén ¿Qué tiene que ver esto con el Sábado? Nada

¿Qué tiene esto que ver con el protestantismo apóstata? Nada.

Para llegar al mensaje de Dios tiene que usar el método historicista, si usa el método futurista, se destruye el mensaje. Por eso se creó ese método futurista, para que no se viera al cuerno pequeño, el papado, que cambiaría la ley.

Ahora, escuchen cómo se desarrolla esta historia en Inglaterra. En ese tiempo vivía en Inglaterra un pastor que pastoreaba una iglesia de más de mil miembros en Londres, llamado Eduard Irving (1792-1834), pastor escocés presbiteriano. Era un hombre con un carisma extraordinario. Dejaba estupefacto a todos los que le escuchaban. Era un poder con gran poder de convicción.

De alguna forma Edward Irving adquirió una copia de un libro escrito por un sacerdote jesuita llamado Manuel E. Lacunza (1731-1801), chileno. Su libro: “La Venida del Mesías en Gloria y Majestad” llegó desde allá hasta Inglaterra, y en 1833 cayó un ejemplar de este libro en las manos de Irving, y lo tradujo al Inglés.

¿Por qué es significativo esto?

Veamos algunas de las ideas del libro de Lacunza:
La iglesia católica es teológicamente, proféticamente lo que se llama Amilenista.

Hay 3 conceptos sobre el milenio:
1) Postmilenismo es la idea de que Cristo vendrá después del milenio (que será en que el mundo será mejor y mejor y luego viene Cristo).
2) Premilenismo. La idea de que Cristo va a venir antes del milenio y luego vienen los mil años.
3) Amilenismo. La idea de que estamos ahora en el milenio. Que desde que Jesús murió ató a Satanás y por la predicación de la iglesia, debe conquistar todo el mundo y establecer el reino de Cristo aquí en la tierra.

Desde el tiempo de San Agustín la iglesia católica es amilenista.
Por eso es que durante la Edad Media la iglesia pensaba que tenía que gobernar sobre reyes. Convertir a la gente por la fuerza de la inquisición porque el mandato de Jesús era establecer el reino de Cristo en la tierra, la iglesia conquistando al mundo para Cristo. Y como resultado se perdió de vista la 2da venida de Cristo,porque si eso es lo que va a pasar y de que todo será muy bueno y que la humanidad será perfecta, ¿para qué se necesita que Cristo venga en gloria si la gloria la estableció la iglesia amilenista?
Por eso es que la iglesia católica no hablaba de la 2da venida de Cristo.

Lo bueno de Lacunza fue que rompió con el concepto católico amilenista y dijo que Jesús va a regresar en gloria y luego vendrá el milenio. Y en seguida dijo eso, la gente dijo: ¡Ah! Entonces tenemos que esperar a Cristo.
Llegaron a la conclusión de que Cristo estaba próximo a venir.

Pero la mayoría de lo que escribió Lacunza reflejaba la teología jesuita de Francisco Ribera.

Permítanme compartir con ustedes algunas de las ideas de Lacunza:
1) Apocalipsis 4-22 el cumplimiento está en el futuro. Es decir, que el mensaje de los 3 ángeles está en el futuro, que las bestias de Apoc. 13 están en el futuro, que la ramera de Apoc. 17 está en el futuro.

¿Dónde podemos ubicar a la iglesia remanente que surge después de la profecía de los 2300 días?

Vemos entonces, que esta interpretación atenta contra el surgimiento que ha enseñado que Jesús está en el santuario celestial purificando el santuario, y preparando a un pueblo para la 2da venida de Cristo en gloria.

Los protestantes dicen que en Apoc. 4: 1 donde dice Dios a Juan “sube acá”, para ellos eso es el rapto de la iglesia, y entonces suceden todos los eventos de Apoc. 4-22 con los judíos.

2) Enseñó que los 3 ½ años del dominio del anticristo son años literales, no son 1260 años.
3) Enseñó que los 144 mil de Apoc. 7 son judíos literales.
4) Que durante la gran tribulación van a predicar a la gran muchedumbre y van a convertir a millones de judíos.
5) El milenio será un tiempo de paz en la tierra donde los seres humanos vivirán en sus cuerpos mortales.
6) Que durante el milenio el sistema de sacrificios se va a establecer, porque el templo se habrá reconstruido, y que finalmente al terminar ese período de los 7 años van a venir los enemigos literales del Israel literal, del norte, del Oriente y del sur para atacar a Israel.

Lo interesante es que estos conceptos son típicamente jesuitas y futuristas. Y ese libro cayó en manos de Edward Irving, que era el pastor de la iglesia presbiteriana escocesa.
Ahora, hay un elemento que no enseñaron los teólogos jesuitas, y es el rapto secreto de la iglesia. Eso faltaba.

En el año 1833 el mismo Edward Irving (1792-1834) que pertenecía a un grupo de Plymouth Brethren que estaban descontentos con la condición espiritual de la iglesia y, por lo tanto, decidieron establecer grupos pequeños, y se reunieron con el fin de tener un reavivamiento espiritual.

En una de esas reuniones estaba el pastor Edward Irving, según otro personaje que estaba allí llamado S. T. Dregelles y según dice Dregelles, el pastor presbiteriano Edward Irving entró en estado de éxtasis y escuchó en una lengua extraña que iba a ver un rapto secreto de la iglesia.
La idea del rapto secreto no viene de un estudio de la Biblia. Viene de una declaración en lenguas a Edward Irving quien estaba en éxtasis, y luego fueron a la Biblia a encontrar donde hablaba del rapto.

No debemos sorprendernos de esto. Uno de los grandes campeones protestantes modernos de estos conceptos se llama Hal Lindsey, quien escribió el libro llamado “La agonía del planeta Tierra”, y escribió también “Vanished”, “Desaparecido”. Un libro sobre el rapto. Lindsey dice que mientras él estaba escribiendo ese libro entró en éxtasis y el Espíritu Santo, según él, le hablaba y le informaba lo que debía escribir.

Es decir, junto con esto hay que conectar también el pentecostalismo moderno que depende no tanto de lo que dice la palabra de Dios, sino que depende sobre emociones y voces, y sentimientos e impresiones.
La idea del rapto secreto vino como resultado de un estado de éxtasis, donde supuestamente el Espíritu Santo habló en una lengua extraña.

Hacía falta alguien que sistematizara todas las ideas proféticas que habían surgido durante ese periodo, de Ribera, de Belarmino, de Irving, de Lacunza, de todos los ministros de Inglaterra era necesario que alguien tomara todo esto y lo pusiera en un sistema, lo coordinara todo.
Así que durante ese período de 1830 otro individuo que pertenecía al grupo Plymouth Brethren llamado John Nelson Darby (1800-1882) irlandés, quien es el padre del dispensacionalismo moderno.

¿Qué es el dispensacionalismo? Es la idea de que la historia del mundo se divide en 7 dispensaciones o períodos y según Darby nosotros estamos en la 6ta dispensación o período de la iglesia.
Como el pueblo judío rechazó a Cristo, entonces Dios suspendió su plan con los judíos y fue a trabajar con los gentiles. Entonces durante 2 mil años estamos en la dispensación o el período de la iglesia que va a terminar con el rapto secreto. Es decir, cuando la iglesia sea raptada y llevada al cielo entonces Dios va a reanudar su plan con el pueblo judío, que él suspendió cuando rechazaron a Cristo.

El dice que en la última dispensación es sólo para Israel, porque la iglesia estará en el cielo.

Enseñó que el anticristo se va a levantar allá como un personaje, que se iba a sentar en el templo de Jerusalén. Que al principio iba a favorecer a los judíos, pero que a la mitad de la última semana lo iba a traicionar, y por 3 ½ años ese personaje malévolo se iba a sentar en el templo de Jerusalén diciendo ser Dios, iba a construir una estatua bien grande e iba a mandar a todos que adoren esa imagen de él mismo.
Enseñó también que los 144 mil son judíos literales que iban a evangelizar a todos los judíos para que aceptaran a Cristo como su Mesías.
Enseñó que hacia el final de ese período iban a venir del norte (Rusia), del oriente (Los chinos), y del sur (árabes), para pelear contra Israel literal en el valle literal de Meguido.



¿De dónde sacó John Nelson Darby la mayoría de estas ideas?


Déjenme leerles una cita de un libro de un autor presbiteriano; dice:
“El sistema de Darby no era original. El futurismo comenzó con los católicos del siglos XVI”. (The last days are here again, pág. 74).

¿De dónde obtuvo Darby todas estas ideas del templo literal, el anticristo literal, 3 ½ años literales, los judíos literales, los enemigos literales en un valle literal? Lo obtuvo de los sacerdotes jesuitas católicos del siglo XVI.

Sólo les leo esa cita, pero tengo otras citas de otros autores protestantes donde dicen la misma cosa.
Maitland, Burg, Irving, Darby, etc., obtuvieron sus conceptos o sus ideas de los sacerdotes jesuitas.

Entonces ¿De dónde obtuvo el protestantismo su nueva interpretación profética? De su madre. De la iglesia católica.

Así que lo que están enseñando los protestantes hoy, por ejemplo, los preteristas; es decir, los pastores liberales que no creen en la inspiración de la Biblia, están enseñando el preterismo de Luís de Alcázar. O sea, de que el anticristo fue Antíoco Epífanes, que la bestia es Nerón y los emperadores romanos. Esa idea de la herida mortal y luego sanada representa a Nerón del cual había una idea de que iba a morir y luego reencarnaría en otra persona para matar y dominar a la gente.
Los teólogos liberales de la iglesia presbiteriana unida, luterana unida, iglesia de Cristo unida.

Cuando se encuentra la palabra “Unida” es porque son liberales. Obtuvieron su interpretación profética de Luís de Alcázar.
Y los protestantes conservadores que creen las ideas explicadas en el principio de este tema obtuvieron su interpretación profética de Francisco Ribera, Manuel Lacunza y Belarmino. Todos sacerdotes jesuitas.

¿Debemos confiar en esas interpretaciones jesuitas del preterismo y el futurismo? Jamás.
¿Cómo es que los protestantes confían en tal interpretación?

Ahora bien, uno de los problemas de Darby es que no respetaba la historia. Para él la historia no tenía ninguna trascendencia.
Dijo: “Yo no quiero que la historia me diga que Nínive o que Babilonia está en ruinas, o de que Jerusalén está en manos de los gentiles. Yo no admito que la historia sea necesaria en ningún sentido para comprender la profecía”.

En el sistema historicista es muy importante conocer la historia. Usted debe saber cuándo se levantó el reino profetizado y cuándo le sucedió el otro a fin de saber en qué tiempo de la historia nos encontramos hoy, y cuán cerca está la venida de Cristo para prepararse para ese magno acontecimiento.
Pero Darby no quería saber nada de la historia.
Ahora escuchen esto: Durante los años 1859 y 1874 Darby dio 6 viajes a los E. U. y predicó en algunas iglesias más grandes de aquella época; en Nueva York, Filadelfia, Boston y en otras partes.

Sus ideas novedosas fueron aceptadas muy rápidamente por los que escucharon los conceptos que estaban compartiendo. Pero la obra de Darby hubiera muerto si no hubiera sido por un individuo que por accidente descubrió los escritos de Darby en una biblioteca. Esa persona se llamó Cyrus Ingerson Scofield, famoso por la Biblia que lleva su nombre publicada en 1909.

¿Saben ustedes lo que hizo Scofield? Tomó las ideas de Darby de sus libros y los incorporó como notas al pie de páginas en su Biblia.
¿Saben ustedes cuantos ejemplares de la Biblia anotada de Scofield se han sacado?
Más de 12 millones de ejemplares. Es la Biblia de los dispensacionalistas, de los protestantes futuristas de hoy día que enseñan que los 7 sellos, las 7 trompetas, las 7 plagas, todos son juicios en su sesión que se van a derramar durante la tribulación final. No se han cumplido todavía. El rapto está en el futuro, el anticristo, etc.
Los que estudian ésta Biblia consideran las notas a pie de Página como si fuesen tan inspiradas como la Biblia.

¿De dónde vienen esas ideas? No son frutos de un estudio de la Biblia, sino directamente de una fuente jesuita de Francisco Ribera, de Bellarmino, y de Lacunza, entre otros, que proliferaron estas ideas entre los protestantes.

Hace poco en E.U. salió una película llamada “Left Behind” la cual trata sobre el rapto secreto, de 12 libros escritos por el teólogo Tim La haye y el escritor Jerry Jinken y por varios meses estos libros han estado en el Best Sellers Hit de Wall Street Journal y de New York Times.
El problema es que la gente no considera esos libros como novelas, sino como realidad. Se han vendido más de 10 millones de ejemplares.
Tim La Haye dice: “El propósito de estos libros es animar a la iglesia y persuadir a los incrédulos. Hemos encontrado que la gente está leyendo su Biblia de nuevo por causa de estos libros. Muchos han llegado a creer.
Estoy escuchando de pastores de todo el mundo (porque han sido publicado en 14 idiomas) y me están diciendo que los libros son la mejor herramienta evangelística que jamás hayan visto”. ¡Increíble!

Hay una agenda aquí de proliferar ese mensaje a nivel mundial, mientras que los 3 ángeles van a toda nación, tribu, lengua y pueblo, estos errores también van a toda nación, tribu, lengua y pueblo.

¿Por qué han proliferado tanto estas ideas?

1) Por causa de la Biblia Scofield
2) Por causa de un seminario que se encuentra en Dallas Theological Seminary. Todos esos individuos que enseñan esta perspectiva fueron alumnos de ese seminario futurista de Dallas.
3) Por los libros que han sido escritos. Por ejemplo: Tim La Haye, Hal Lindsey, Jerry Jinken, George Geffrey, John Haggee, Benny Hinn, Dave Hunt, Pat Robertson, etc. Una plétora de libros esparciendo ese mensaje futurista
4) A través de los evangelistas de la televisión bombardeando al público con esas ideas.
5) Por las películas y videos que se prestan para compartir este mensaje falso.

No ha de sorprendernos que los católicos y los luteranos firmaron un documento que se llamó “Joint of Declaration of Righteousness of Faith”, donde dice que la iglesia católica y la iglesia luterana están de acuerdo en la doctrina de la justificación por la fe, y dicen que la pelea de Lutero tenía que ver con semántica. Que era una guerra de palabras, pero que realmente Lutero y la iglesia católica creían por igual en la Justificación por la fe.

No es coincidencia de que 31 de los grandes líderes protestantes hayan escrito, hayan firmado, con los grandes líderes católicos el documento Evangelic and Catholic Together.

No es coincidencia que Billy Graham haya dicho que la voz moral número 1 del mundo es la de Juan Pablo II.

No es coincidencia que Paul Crouch, presidente de TBN (Trinity and Broadcast Network) dice: “Estoy eliminando la palabra protestante de mi vocabulario. Yo no estoy protestando nada. Es tiempo de que los cristianos dejemos de pelear unos con los otros y que nos unamos todos”.

No es coincidencia que Robert Schuller, el famoso pastor de Cristo Activo dijo: “Yo sueño con el día en que el papa nuevamente sea líder visible de la iglesia cristiana”.

¿Cómo es posible que pase algo así? Solo hay una respuesta. Las iglesias protestantes no ven el papel del papado en la profecía porque han cambiado los tiempos. Nosotros tenemos el mensaje de vida y muerte para el mundo hoy. El mundo está en ignorancia sobre estos asuntos. No nos sorprendamos que en nuestra iglesia algunos quieran cuestionar nuestra separación con el papado y quieran que haya un acercamiento entre ambas creencias.

¿Por qué se levantó todo ese movimiento para adoptar el futurismo en Inglaterra en la década de 1830?

Porque en el otro lado del Atlántico, New England (E.U.), había otro grupo de personas, los milleritas predicando el historicismo y la profecía, y mientras el protestantismo apostataba en Inglaterra, y adoptaba un falso sistema de interpretación profética, los milleritas proclamaban el mensaje usando el historicismo, y aplicando correctamente las profecías.

¿Por qué en New England (E.U.)? ¿Por qué no se levantó en otro lugar del mundo?

Porque la vasta mayoría de los inmigrantes de Estados Unidos en esa década de 1830 venían de Inglaterra para trasplantar el futurismo de Europa a través de Inglaterra a la New England de los Estados Unidos.

¿Cuántas iglesias hay hoy que son historicistas? Una.
Nosotros somos esa iglesia. El último bastión.

El enemigo ha hecho desaparecer el mensaje de la hora, aplicándolo al futuro y al anticristo.

Ahora, fíjense las desventajas que tuvo el pueblo de Dios porque los milleritas que usaban el método historicista, cuando Cristo no vino el 1844, todos los protestantes abandonaron el historicismo.

Fíjense cómo trabaja el enemigo: levanta el futurismo en Inglaterra y luego, como resultado del chasco lleva a los protestantes a decir: “El historicismo no funciona, porque lo usaron los milleritas y no se cumplió lo que ellos dijeron, así que tenemos que adoptar otro método”.
Escuche lo que dice un autor futurista llamado Thomas Ice, en su libro: “The Great Tribulation: Past or Future”. Escrito en 1999, pág. 6 dice:
“El historicismo que una vez fuera el punto de vista predominante de los protestantes entre la reforma y mediados del siglo pasado, parece tener poco atractivo como sistema de interpretación profética entre los cristianos conservadores de hoy (a excepción de los Adventistas del 7mo. Día)”

¿Qué está diciendo? Varias cosas:
1. Que los protestantes todos eran historicistas hasta mediados de 1850.
2. La única iglesia historicista que queda en el mundo es la Iglesia Adventista.

Ice sigue diciendo: “Dentro del movimiento evangélico durante los último 150 años, el futurismo ha logrado dominar y derrotar al historicismo”.
Eso lo dice Thomas Ice, futurista.

Última cita de “The Last Days are Here”, pág. 91:
1. El milerismo dio a luz a la Iglesia Adventista del 7mo. Día
2. El movimiento millerita desacreditó el premilenismo historicista haciendo que se desvaneciera casi totalmente después de 1844.
3. El fiasco millerita demostró los peligros de fijar fecha del regreso de Jesús.

Por eso, como Iglesia tenemos un mensaje que proclamar, el mensaje que combate estos conceptos, el Mensaje de los Tres Ángeles de Apoc. 14: 6-12, a fin de desnudar estas falsedades.

Hay que presentar la verdad tal como nuestros pioneros la presentaron. El mensaje historicista es el que denunciará los pecados de la ramera y sus hijas. Los pecados de Babilonia serán denunciados. Esto traerá la ira del Dragón.

Preparémonos para la historicista Venida de Cristo en Gloria.

Que Dios nos bendiga.
.
.
.