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Wednesday, August 31, 2016

Los falsos pastores


Me fué mostrado que los falsos pastores estaban ebrios, pero no de vino; tambaleaban, pero no por el efecto de bebidas fuertes. La verdad de Dios está sellada para ellos; no pueden leerla. Cuando se los interroga acerca de lo que es el reposo del séptimo día, si es o no el verdadero sábado de la Biblia, desvían la mente hacia fábulas. Vi que esos profetas eran como las zorras del desierto. No han subido a las brechas, no han reparado el cerco para que el pueblo de Dios pueda subsistir en la batalla del día del Señor. Cuando los ánimos se agitan, y comienzan a interrogar a estos falsos pastores acerca de la verdad, ellos eligen la manera más fácil de lograr su objeto y calman el espíritu de los indagadores, aun a costa de cambiar su propia posición. La luz ha resplandecido sobre muchos de estos pastores, pero no quisieron reconocerla, y han cambiado su posición unas cuantas veces para eludir la verdad y evitar las conclusiones a las cuales debían llegar si continuaban sosteniendo lo que sostenían antes. El poder de la verdad desbarató su fundamento, pero en vez de ceder a ese poder levantaron otra plataforma que ni a ellos mismos les satisfacía.

Vi que muchos de estos pastores habían negado lo que Dios había enseñado antes; habían negado y rechazado las verdades gloriosas que una vez defendían y se habían ataviado de mesmerismo y de toda clase de engaño. Vi que estaban borrachos de error, y que conducían a su grey a la muerte. Muchos de los que se oponen a la verdad de Dios maquinan daños en su cabeza sobre sus camas, y de día llevan a cabo sus perversos designios para abatir la verdad y presentar algo nuevo que interese a la gente y la distraiga de la verdad preciosa y de suma importancia.

Vi que los sacerdotes que conducían a su grey a la muerte serán pronto detenidos en su terrible carrera. Se acercan las plagas de Dios, pero no bastará que los falsos pastores sean atormentados por una o dos de esas plagas. En aquel tiempo la mano de Dios será extendida con ira y justicia y no se retirará hasta que los propósitos de él se hayan cumplido plenamente, hasta que los sacerdotes asalariados sean inducidos a adorar a los pies de los santos, y a reconocer que Dios los amó porque se aferraron a la verdad y guardaron los mandamientos de Dios, y hasta que todos los injustos sean destruídos de la tierra.

Los diferentes grupos de quienes profesan ser creyentes adventistas tienen cada uno un poco de la verdad, pero Dios dió todas estas verdades a sus hijos que están recibiendo preparación para el día de Dios. También les ha dado verdades que ninguno de aquellos grupos conoce, ni quiere comprender. Las cosas que están selladas para ellos, el Señor las abrió ante aquellos que quieran ver y estén dispuestos a comprender. Si Dios tiene alguna nueva luz que comunicar, permitirá que sus escogidos y amados la comprendan, sin necesidad de que su mente sea iluminada oyendo a aquellos que están en tinieblas y error.

Me fueron mostrados aquellos que creen poseer el último mensaje de misericordia y la necesidad que tienen de estar separados de los que están bebiendo diariamente nuevos errores. Vi que ni los jóvenes ni los ancianos debían asistir a sus reuniones; porque es malo alentarlos así mientras enseñan el error que es veneno mortal para el alma, y mientras presentan como doctrinas los mandamientos de los hombres. La influencia de tales reuniones no es buena. Si Dios nos ha librado de tales tinieblas y error, debemos destacarnos firmemente en la libertad con que nos emancipó y regocijarnos en la verdad. Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.

Vi que no tenemos que desperdiciar tiempo escuchando fábulas. Nuestros pensamientos no deben ser distraídos así, sino ocuparse con la verdad presente y en la búsqueda de sabiduría, a fin de obtener un conocimiento más cabal de nuestra posición, para que con mansedumbre podamos dar razón de nuestra esperanza basándonos en las Escrituras. Mientras que doctrinas falsas y errores peligrosos se inculcan en la mente, ésta no puede espaciarse en la verdad que ha de preparar a la casa de Israel para que subsista en el día del Señor.


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Primeros Escritos, pp. 123-125.


Thursday, July 28, 2016

El sellamiento



Al principiar el santo sábado 5 de enero de 1849, nos dedicamos a la oración con la familia del Hno. Belden en Rocky Hill, Connecticut, y el Espíritu Santo descendió sobre nosotros. Fuí arrebatada en visión al lugar santísimo, donde vi a Jesús intercediendo todavía por Israel. En la parte inferior de su ropaje, llevaba una campanilla y una granada. Entonces vi que Jesús no dejaría el lugar santísimo antes que estuviesen decididos todos los casos, ya para salvación, ya para destrucción, y que la ira de Dios no podía manifestarse mientras Jesús no hubiese concluído su obra en el lugar santísimo y dejado sus vestiduras sacerdotales, para revestirse de ropaje de venganza. Entonces Jesús saldrá de entre el Padre y los hombres, y Dios ya no callará, sino que derramará su ira sobre los que rechazaron su verdad. Vi que la cólera de las naciones, la ira de Dios y el tiempo de juzgar a los muertos, eran cosas separadas y distintas, que se seguían una a otra. También vi que Miguel no se había levantado aún, y que el tiempo de angustia, cual no lo hubo nunca, no había comenzado todavía. Las naciones se están airando ahora, pero cuando nuestro Sumo Sacerdote termine su obra en el santuario, se levantará, se pondrá las vestiduras de venganza, y entonces se derramarán las siete postreras plagas.

Vi que los cuatro ángeles iban a retener los vientos mientras no estuviese hecha la obra de Jesús en el santuario, y que entonces caerían las siete postreras plagas. Estas enfurecieron a los malvados contra los justos, pues los primeros pensaron que habíamos atraído los juicios de Dios sobre ellos, y que si podían raernos de la tierra las plagas se detendrían. Se promulgó un decreto para matar a los santos, lo cual los hizo clamar día y noche por su libramiento. Este fué el tiempo de la angustia de Jacob. Entonces todos los santos clamaron en angustia de ánimo y fueron libertados por la voz de Dios. Los 144.000 triunfaron. Sus rostros quedaron iluminados por la gloria de Dios. Entonces se me mostró una hueste que aullaba de agonía. Sobre sus vestiduras estaba escrito en grandes caracteres: “Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.” Pregunté acerca de quiénes formaban esta hueste. El ángel me dijo: “Estos son los que una vez guardaron el sábado y lo abandonaron.” Los oí clamar en alta voz: “Creímos en tu venida, y la proclamamos con energía.” Y mientras hablaban, sus miradas caían sobre sus vestiduras, veían lo escrito y prorrumpían en llanto. Vi que habían bebido de las aguas profundas, y hollado el residuo con los pies—pisoteado el sábado—y que por esto habían sido pesados en la balanza y hallados faltos.

Entonces el ángel que me acompañaba dirigió de nuevo mi atención a la ciudad, donde vi cuatro ángeles que volaban hacia la puerta. Estaban presentando la tarjeta de oro al ángel de la puerta, cuando vi a otro ángel que, volando raudamente, venía desde la dirección de donde procedía la excelsa gloria, y clamaba en alta voz a los demás ángeles mientras agitaba algo de alto abajo con la mano. Le pregunté a mi guía qué significaba aquello, y me respondió que por el momento yo no podía ver más, pero que muy pronto me explicaría el significado de todas aquellas cosas que veía.

El sábado por la tarde, enfermó uno de nuestros miembros, y solicitó oraciones para recobrar la salud. Todos nos unimos en súplica al Médico que nunca perdió un caso, y mientras el poder curativo bajaba a sanar al enfermo el Espíritu descendió sobre mí y fuí arrebatada en visión.

Vi cuatro ángeles que habían de hacer una labor en la tierra y andaban en vías de realizarla. Jesús vestía ropas sacerdotales. Miró compasivamente al pueblo remanente, y alzando las manos exclamó con voz de profunda compasión: “¡Mi sangre, Padre, mi sangre, mi sangre, mi sangre!”

Entonces vi que de Dios, sentado en el gran trono blanco, salía una luz en extremo refulgente que derramaba sus rayos en derredor de Jesús. Después vi un ángel comisionado por Jesús para ir rápidamente a los cuatro ángeles que tenían determinada labor que cumplir en la tierra, y agitando de arriba abajo algo que llevaba en la mano, clamó en alta voz: “¡Retened! ¡Retened! ¡Retened! ¡Retened! hasta que los siervos de Dios estén sellados en la frente.”
Pregunté a mi ángel acompañante qué significaba lo que oía y qué iban a hacer los cuatro ángeles. Me respondió que Dios era quien refrenaba las potestades y que encargaba a sus ángeles de todo lo relativo a la tierra; que los cuatro ángeles tenían poder de Dios para retener los cuatro vientos, y que estaban ya a punto de soltarlos, pero mientras aflojaban las manos y cuando los cuatro vientos iban a soplar, los misericordiosos ojos de Jesús vieron al pueblo remanente todavía sin sellar, y alzando las manos hacia su Padre intercedió con él, recordándole que había derramado su sangre por ellos. En consecuencia se le mandó a otro ángel que fuera velozmente a decir a los cuatro que retuvieran los vientos hasta que los siervos de Dios fuesen sellados en la frente con el sello de Dios.

Primeros Escritos, p. 36-38.

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Saturday, March 21, 2015

Ciegos que conducen a otros ciegos

Vi cómo los guías ciegos se esforzaban por hacer a otras almas tan ciegas como ellos mismos, sin darse cuenta de lo que iba a sobrevenirles. Se exaltaban contra la verdad, y cuando ésta triunfe, muchos que consideraron a estos maestros como hombres de Dios y esperaron recibir luz de ellos, se perturbarán. Les preguntarán acerca del sábado, y ellos, procurando librarse del cuarto mandamiento, les contestarán con este fin. Vi que no tenían en cuenta la verdadera honradez al asumir las muchas posiciones que asumen contra el sábado. Su objeto principal es eludir el sábado del Señor y observar otro día que el santificado por Jehová. Si se los desaloja de una posición, asumen otra opuesta, aun cuando acaben de condenarla como insegura.

El pueblo de Dios está llegando a la unidad de la fe. Los que observan el día de reposo de la Biblia están unidos en sus opiniones relativas a la verdad bíblica. Pero los que se oponen al sábado entre el pueblo adventista están desunidos y extrañamente divididos. Uno se adelanta en oposición al sábado y asevera que es así y así, y al concluir declara el asunto decidido. Pero como su esfuerzo no ha aclarado la cuestión, y como la causa del sábado progresa y los hijos del Señor siguen abrazándola, otro se adelanta para derrotarla. Pero al presentar sus opiniones para eludir el sábado, derriba por completo los argumentos de aquel que hizo el primer esfuerzo contra la verdad, y presenta una teoría tan opuesta a la de aquél como a la nuestra. Y así sucesivamente pasa con el tercero y el cuarto; pero ninguno de ellos aceptará el asunto como se presenta en la Palabra de Dios: “Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios.”

Vi que los tales tienen ánimo carnal, y por lo tanto no se sujetan a la santa ley de Dios. No concuerdan entre sí, y sin embargo se esfuerzan arduamente por torcer las Escrituras mediante sus inferencias, a fin de hacer una brecha en la ley de Dios, cambiando, aboliendo o haciendo cualquier otra cosa con el cuarto mandamiento más bien que observarlo. Desean reducir al silencio a la grey con respecto a esta cuestión; y por lo tanto suscitan algo con la esperanza de que esto la calme y que muchos de sus propios partidarios escudriñen tan poco su Biblia que a ellos, sus dirigentes, les sea fácil presentarles el error como verdad, y que esos feligreses lo reciban así, por no mirar más alto que sus caudillos. 

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Primeros Escritos, paginas 68,69.

Saturday, November 22, 2014

Con la rapidez del rayo





Vi que los santos deben obtener una comprensión cabal de la verdad presente, que deberán sostener por las Escrituras. Necesitan comprender lo referente a la condición de los muertos; porque aún les aparecerán espíritus de demonios que se darán por sus seres queridos y parientes, y les enseñarán que el día de reposo ha sido cambiado, y otras doctrinas ajenas a la Biblia. Harán cuanto esté en su poder para despertar simpatía y realizarán milagros delante de ellos para confirmar lo que declaren. El pueblo de Dios debe estar preparado para resistir a estos espíritus con la verdad bíblica de que los muertos nada saben, y que los que se les aparecen son espíritus de demonios. Nuestro ánimo no debe ser embargado por las cosas que nos rodean, sino ocuparse con la verdad presente y la preparación que necesitamos para dar razón de nuestra esperanza con mansedumbre y temor. Debemos buscar sabiduría de lo alto para poder subsistir en este día de errores y engaños.

Debemos examinar cuidadosamente el fundamento de nuestra esperanza, porque tendremos que dar razón de ella basados en las Escrituras. Este engaño se difundirá, y tendremos que contender con él cara a cara; y a menos que estemos preparados para ello, quedaremos entrampados y vencidos. Pero si hacemos todo lo que podemos de nuestra parte a fin de estar listos para el conflicto que nos espera, Dios hará su parte, y su brazo todopoderoso nos protegerá. Mandaría todos los ángeles de la gloria para socorrer a las almas fieles y poner un cerco en derredor de ellas, antes que permitir que sean engañadas y extraviadas por los prodigios mentirosos de Satanás.


Vi con qué rapidez este engaño se estaba difundiendo. Me fué mostrado un tren de coches de ferrocarril que iba con la rapidez del rayo. El ángel me invitó a mirar cuidadosamente. Fijé los ojos en el tren. Parecía que el mundo entero iba a bordo de él, y que no quedaba nadie sin subir. Dijo el ángel: “Se los está atando en gavillas listas para ser quemadas.” Luego me mostró al conductor, que parecía una persona de porte noble y hermoso aspecto, a quien todos los pasajeros admiraban y reverenciaban. Yo estaba perpleja y pregunté a mi ángel acompañante quién era. Dijo: “Es Satanás. Es el conductor que asume la forma de un ángel de luz. Ha tomado cautivo al mundo. Se han entregado a poderosos engaños, para creer una mentira, y ser condenados. Este agente, el que le sigue en orden, es el maquinista, y otros de sus agentes están empleados en diferentes cargos según los necesite, y todos se dirigen hacia la perdición con la rapidez del rayo.”


Pregunté al ángel si no quedaba nadie. Me invitó a mirar en la dirección opuesta, y vi una compañía pequeña que viajaba por una senda angosta. Todos parecían estar firmemente unidos, vinculados por la verdad, en agrupaciones o compañías. Dijo el ángel: “El tercer ángel está atándolos o sellándolos en gavillas para el granero celestial.” Esa pequeña compañía parecía agobiada, como si hubiese pasado por severas pruebas y conflictos. Parecía como que el sol acabara de salir detrás de una nube y resplandecía sobre sus rostros, dándoles aspecto triunfante, como si sus victorias estuviesen casi ganadas.


Primeros Escritos, p. 87-89.
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Saturday, November 1, 2014

La Verdad Presente


Vi que no tenemos que desperdiciar tiempo escuchando fábulas. Nuestros pensamientos no deben ser distraídos así, sino ocuparse con la verdad presente y en la búsqueda de sabiduría, a fin de obtener un conocimiento más cabal de nuestra posición, para que con mansedumbre podamos dar razón de nuestra esperanza basándonos en las Escrituras. Mientras que doctrinas falsas y errores peligrosos se inculcan en la mente, ésta no puede espaciarse en la verdad que ha de preparar a la casa de Israel para que subsista en el día del Señor.


Primeros Escritos,
p. 125

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Tuesday, June 10, 2014

El Zarandeo (Primeros Escritos)



Capitulo 62. El Zarandeo.



Arques Ramon


Published on Oct 18, 2012


EL ZARANDEO

Vi que algunos, con fe robusta y gritos acongojados, clamaban ante Dios. Estaban pálidos y sus rostros demostraban la profunda ansiedad resultante de su lucha interna. Gruesas gotas de sudor bañaban su frente; pero con todo, su aspecto manifestaba firmeza y gravedad. De cuando en cuando brillaba en sus semblantes la señal de la aprobación de Dios, y después volvían a quedar en severa, grave y anhelante actitud.

Los ángeles malos los rodeaban, oprimiéndolos con tinieblas para ocultarles la vista de Jesús y para que sus ojos se fijaran en la obscuridad que los rodeaba, a fin de inducirlos a desconfiar de Dios y murmurar contra él. Su única salvaguardia consistía en mantener los ojos alzados al cielo, pues los ángeles de Dios estaban encargados del pueblo escogido y, mientras que la ponzoñosa atmósfera de los malos ángeles circundaba y oprimía a las ansiosas almas, los ángeles celestiales batían sin cesar las alas para disipar las densas tinieblas.

De cuando en cuando Jesús enviaba un rayo de luz a los que angustiosamente oraban, para iluminar su rostro y alentar su corazón. Vi que algunos no participaban en esta obra de acongojada demanda, sino que se mostraban indiferentes y negligentes, sin cuidarse de resistir a las tinieblas que los envolvían, y éstas los encerraban como una nube densa. Los ángeles de Dios se apartaron de ellos y acudieron en auxilio de los que anhelosamente oraban. Vi ángeles de Dios que se apresuraban a auxiliar a cuantos se empeñaban en resistir con todas sus fuerzas a los ángeles malos y procuraban ayudarse a sí mismos invocando perseverantemente a Dios. Pero nada hicieron sus ángeles por quienes no procuraban ayudarse a sí mismos, y los perdí de vista.

Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia de Laodicea. Moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él, y esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios.

Vi que el testimonio del Testigo fiel había sido escuchado tan sólo a medias. El solemne testimonio del cual depende el destino de la iglesia se tuvo en poca estima, cuando no se lo menospreció por completo. Ese testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento. Todos los que lo reciban sinceramente lo obedecerán y quedarán purificados.

Dijo el ángel: "Escuchad." Pronto oí una voz que resonaba dulce y armoniosa como concertada sinfonía. Era incomparablemente más melodioso que cualquier música que yo hubiese oído hasta entonces, y parecía henchida de misericordia, compasión y gozo santo y enaltecedor. Conmovió todo mi ser. El ángel dijo: "Mirad." Mi atención se fijó entonces en la hueste que antes había visto y que estaba fuertemente sacudida. Vi a los que antes gemían y oraban con aflicción de espíritu. Doble número de ángeles custodios los rodeaban, y una armadura los cubría de pies a cabeza. Marchaban en perfecto orden como una compañía de soldados. En su semblante expresaban el tremendo conflicto que habían sobrellevado y la congojosa batalla que acababan de reñir; pero los rostros antes arrugados por la angustia, resplandecían ahora, iluminados por la gloriosa luz del cielo. Habían logrado la victoria, y esto despertaba en ellos profunda gratitud y un gozo santo y sagrado.
El número de esta hueste había disminuido. En el zarandeo, algunos fueron dejados al lado del camino. Los descuidados e indiferentes que no se unieron con quienes apreciaban la victoria y la salvación lo bastante para perseverar en anhelarlas orando angustiosamente por ellas, no las obtuvieron, y quedaron rezagados en las tinieblas, y sus sitios fueron ocupados en seguida por otros, que se unían a las filas de quienes habían aceptado la verdad. Los ángeles malignos todavía se agrupaban en su derredor, pero ningún poder tenían sobre ellos.

Oí que los revestidos de la armadura proclamaban poderosamente la verdad, con fructuosos resultados. Muchas personas habían estado ligadas; algunas esposas por sus consortes, y algunos hijos por sus padres. Las personas sinceras, que hasta entonces habían sido impedidas de oír la verdad, se adhirieron ardientemente a ella. Desvanecióse todo temor a los parientes y sólo la verdad les parecía sublime. Habían tenido hambre y sed de la verdad, y ésta les era más preciosa que la vida. Pregunté por la causa de tan profundo cambio y un ángel me respondió: "Es la lluvia tardía; el refrigerio de la presencia del Señor; el potente pregón del tercer ángel."
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Wednesday, April 9, 2014

Vi que no tenemos que desperdiciar tiempo escuchando fábulas


Me fueron mostrados aquellos que creen poseer el último mensaje de misericordia y la necesidad que tienen de estar separados de los que están bebiendo diariamente nuevos errores. Vi que ni los jóvenes ni los ancianos debían asistir a sus reuniones; porque es malo alentarlos así mientras enseñan el error que es veneno mortal para el alma, y mientras presentan como doctrinas los mandamientos de los hombres. La influencia de tales reuniones no es buena. Si Dios nos ha librado de tales tinieblas y error, debemos destacarnos firmemente en la libertad con que nos emancipó y regocijarnos en la verdad. Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.

Vi que no tenemos que desperdiciar tiempo escuchando fábulas. Nuestros pensamientos no deben ser distraídos así, sino ocuparse con la verdad presente y en la búsqueda de sabiduría, a fin de obtener un conocimiento más cabal de nuestra posición, para que con mansedumbre podamos dar razón de nuestra esperanza basándonos en las Escrituras. Mientras que doctrinas falsas y errores peligrosos se inculcan en la mente, ésta no puede espaciarse en la verdad que ha de preparar a la casa de Israel para que subsista en el día del Señor.

Primeros Escritos, p. 125
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Thursday, January 16, 2014

EL DEBER FRENTE AL TIEMPO DE ANGUSTIA


El Señor me ha mostrado repetidas veces que seria contrario a la Biblia el hacer cualquier provisión para nues tras necesidades temporales durante el tiempo de angustia. Vi que si los santos guardaran alimentos almacenados o en el campo en el tiempo de angustia, cuando hubiese en la tierra guerra, hambre y pestilencia, manos violentas se los arrebatarían y extraños segarían sus campos. Será entonces tiempo en que habremos de confiar por completo en Dios, y él nos sostendrá. Vi que nuestro pan y nuestras aguas nos estarán asegurados en aquel tiempo, y no sufriremos escasez ni hambre; porque Dios puede preparar mesa para nosotros en el desierto. Si fuese necesario, mandaría cuervos para que nos alimentasen, como alimentó a Elías, o haría bajar maná del cielo, como lo hizo en favor de los israelitas.

En el tiempo de angustia, de nada les valdrán a los santos las casas ni las tierras, porque entonces tendrán que huir delante de turbas enfurecidas, y en aquel entonces no podrán deshacerse de sus bienes para hacer progresar la causa de la verdad presente. Me fue mostrado que la voluntad de Dios es que, antes que venga el tiempo de angustia, los santos se libren de cuanto los estorbe y hagan pacto con Dios por medio de sacrificio. Si ponen sus pr opiedades sobre el altar y preguntan fervorosamente a Dios cuál es su deber , les enseñará cuándo habrán de deshacerse de aquellas cosas. Entonces estarán libres en el tiempo de angustia y no habrá trabas que los detengan.

Vi que si algunos se aferraban a sus propiedades y no preguntaban al Señor en qué consistía su deber, él no se lo hará conocer y les permitirá conservar sus propiedades, pero en el tiempo de angustia éstas se levantarán delante de ellos como una montaña para aplastarlos, y ellos tratarán de deshacerse de ellas, pero no podrán. Oí a algunos lamentarse así: "La causa languidecía, los hijos de Dios morían por carecer de la verdad, y nosotros no hicimos esfuerzos para suplir la falta; ahora nuestras propiedades no tienen valor. ¡Ojalá que nos hubiésemos librado de ellas y hecho tesoros en los cielos!" Vi que un sacrificio no crece, sino que decrece y es consumido. También vi que Dios no ha pedido a todos sus hijos que se deshagan de sus propiedades al mismo tiempo; pero si ellos desean que se les enseñe, él les hará saber, en tiempo de necesidad, cuándo y cuánto deben vender. En tiempos pasados, se les pidió a algunos que se deshicieran de sus propiedades para sostener la causa bendita, mientras que a otros se les permitió guardar la suya hasta un momento de necesidad. Entonces, a medida que la caus a lo necesite, es su deber vender.

Vi que el mensaje: "Vended lo que poseéis, y dad limosna," no ha sido dado claramente por algunos, y el objeto de las palabras de nuestro Salvador no ha sido presentado con claridad. El objeto que se tiene al vender no es dar a los que pueden trabajar y sostenerse a sí mismos, sino difundir la verdad. Es un pecado sostener en la ociosidad a aquellos que podrían trabajar. Algunos han asistido celosamente a todas las reuniones, no para glorificar a Dios, sino por los "panes y los peces." Habría sido mejor que los tales se quedasen en casa "haciendo con sus manos lo que es bueno," para suplir las necesidades de sus familias y tener algo que dar para sostener la preciosa causa de la verdad presente. Ahora es el momento de que nos hagamos tesoros en el cielo y pongamos nuestro corazón en orden, preparándolo para el tiempo de angustia. Unicamente los que tengan m anos limpias y corazones puros subsistirán en aquel tiempo de prueba. Ahora es cuando debe estar la ley de Dios en nuestra mente, en nuestra frente, y escrita en nuestros corazones.

El Señor me ha mostrado el peligro en que estamos de dejar que nuestra mente se llene de pensamientos y congojas mundanales . Vi que algunos ánimos son alejados de la verdad presente y del amor a la Santa Biblia porque leen libros excitantes; otros se llenan de perplejidad y congoja acerca de lo que han de comer, beber y vestir. Algunos sitúan demasiado lejos en su expectación la venida del Señor. El tiempo ha durado algunos años más de lo que habían esperado, y por lo tanto piensan que puede continuar algunos años más, y de esta manera su atención se desvía de la verdad presente hacia el mundo. Vi que hay gran peligro en estas cosas, porque si la mente está embargada por otros asuntos, la verdad presente queda excluida, y no hay en nuestra frente lugar para el sello del Dios vivo. Vi que casi ha terminado el tiempo que Jesús debe pasar en el lugar santísimo, y que el tiempo sólo puede durar un poquito más, El tiempo libre del cual dispongamos debe dedicarse a escudriñar la Biblia, que nos habrá de juzgar en el día postrero.

Amados hermanos y hermanas, dejemos que los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús estén siempre presentes en nuestros pensamientos y que ahuyenten las preocupaciones mundanales. S ean ellos nuestra meditación cuando nos acostamos y cuando nos levantamos. Vivamos y actuemos teniendo plenamente en cuenta la venida del Hijo del hombre. El tiempo del sellamiento es muy corto, y pronto terminará. Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección.


Primeros Escritos, pp. 56-58.
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Monday, August 5, 2013

La Verdad Presente


Son muchas las preciosas verdades que contiene la Palabra de Dios, pero es "la verdad presente" lo que el rebaño necesita. He visto el peligro que existe de que los mensajeros se desvíen de los puntos importantes de la verdad presente para espaciarse en temas que no tienden a unir el rebaño ni santificar el alma. En esto, Satanás aprovechará toda ventaja posible para perjudicar la causa.

Primeros Escritos, p.62

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Thursday, April 18, 2013

Salimos a Proclamar Más Plenamente el Sábado



Vi que Dios tenía hijos que no reconocen ni guardan el sábado. No han rechazado la luz referente a él. Y al empezar el tiempo de angustia, fuimos henchidos del Espíritu Santo, cuando salimos a proclamar más plenamente el sábado.1 Esto enfureció las otras iglesias y a los adventistas nominales,2 pues no podían refutar la verdad sabática, y entonces todos los escogidos de Dios, comprendiendo claramente que poseíamos la verdad, salieron y sufrieron la persecución con nosotros. Vi guerra, hambre, pestilencia y grandísima confusión en la tierra. Los impíos pensaron que nosotros habíamos acarreado el castigo sobre ellos, y se reunieron en consejo para raernos de la tierra, creyendo que así cesarían los males.

Primeros Escritos, p.33
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Saturday, April 13, 2013

Con la rapidez del rayo



Vi que los santos deben obtener una comprensión cabal de la verdad presente, que deberán sostener por las Escrituras. Necesitan comprender lo referente a la condición de los muertos; porque aún les aparecerán espíritus de demonios que se darán por sus seres queridos y parientes, y les enseñarán que el día de reposo ha sido cambiado, y otras doctrinas ajenas a la Biblia. Harán cuanto esté en su poder para despertar simpatía y realizarán milagros delante de ellos para confirmar lo que declaren. El pueblo de Dios debe estar preparado para resistir a estos espíritus con la verdad bíblica de que los muertos nada saben, y que los que se les aparecen son espíritus de demonios. Nuestro ánimo no debe ser embargado por las cosas que nos rodean, sino ocuparse con la verdad presente y la preparación que necesitamos para dar razón de nuestra esperanza con mansedumbre y temor. Debemos buscar sabiduría de lo alto para poder subsistir en este día de errores y engaños. 

Debemos examinar cuidadosamente el fundamento de nuestra esperanza, porque tendremos que dar razón de ella basados en las Escrituras. Este engaño se difundirá, y tendremos que contender con él cara a cara; y a menos que estemos preparados para ello, quedaremos entrampados y vencidos. Pero si hacemos todo lo que podemos de nuestra parte a fin de estar listos para el conflicto que nos espera, Dios hará su parte, y su brazo todopoderoso nos protegerá. Mandaría todos los ángeles de la gloria para socorrer a las almas fieles y poner un cerco en derredor de ellas, antes que permitir que sean engañadas y extraviadas por los prodigios mentirosos de Satanás. 

Vi con qué rapidez este engaño se estaba difundiendo. Me fué mostrado un tren de coches de ferrocarril que iba con la rapidez del rayo. El ángel me invitó a mirar cuidadosamente. Fijé los ojos en el tren. Parecía que el mundo entero iba a bordo de él, y que no quedaba nadie sin subir. Dijo el ángel: “Se los está atando en gavillas listas para ser quemadas.” Luego me mostró al conductor, que parecía una persona de porte noble y hermoso aspecto, a quien todos los pasajeros admiraban y reverenciaban. Yo estaba perpleja y pregunté a mi ángel acompañante quién era. Dijo: “Es Satanás. Es el conductor que asume la forma de un ángel de luz. Ha tomado cautivo al mundo. Se han entregado a poderosos engaños, para creer una mentira, y ser condenados. Este agente, el que le sigue en orden, es el maquinista, y otros de sus agentes están empleados en diferentes cargos según los necesite, y todos se dirigen hacia la perdición con la rapidez del rayo.”

Pregunté al ángel si no quedaba nadie. Me invitó a mirar en la dirección opuesta, y vi una compañía pequeña que viajaba por una senda angosta. Todos parecían estar firmemente unidos, vinculados por la verdad, en agrupaciones o compañías. Dijo el ángel: “El tercer ángel está atándolos o sellándolos en gavillas para el granero celestial.” Esa pequeña compañía parecía agobiada, como si hubiese pasado por severas pruebas y conflictos. Parecía como que el sol acabara de salir detrás de una nube y resplandecía sobre sus rostros, dándoles aspecto triunfante, como si sus victorias estuviesen casi ganadas. 


Primeros Escritos, p.87-88.

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Sunday, April 7, 2013

Oración y fe


He observado frecuentemente que los hijos del Señor descuidan la oración, y sobre todo la oración secreta; la descuidan demasiado. Muchos no ejercitan la fe que es su privilegio y deber ejercitar, y a menudo aguardan aquel sentimiento íntimo que sólo la fe puede dar. El sentimiento de por sí no es fe. Son dos cosas distintas. A nosotros nos toca ejercitar la fe; pero el sentimiento gozoso y sus beneficios han de sernos dados por Dios. La gracia de Dios llega al alma por el canal de la fe viva, que está en nuestro poder ejercitar. 

La fe verdadera demanda la bendición prometida y se aferra a ella antes de saberla realizada y de sentirla. Debemos elevar nuestras peticiones al lugar santísimo con una fe que dé por recibidos los prometidos beneficios y los considere ya suyos. Hemos de creer, pues, que recibiremos la bendición, porque nuestra fe ya se apropió de ella, y, según la Palabra, es nuestra. “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”. Marcos 11:24. Esto es fe sincera y pura: creer que recibiremos la bendición aun antes de recibirla en realidad. Cuando la bendición prometida se siente y se disfruta, la fe queda anonadada. Pero muchos suponen que tienen gran fe cuando participan del Espíritu Santo en forma destacada, y que no pueden tener fe a menos que sientan el poder del Espíritu. Los tales confunden la fe con la bendición que nos llega por medio de ella. Precisamente el tiempo más apropiado para ejercer fe es cuando nos sentimos privados del Espíritu. Cuando parecen asentarse densas nubes sobre la mente, es cuando se debe dejar que la fe viva atraviese las tinieblas y disipe las nubes. La fe verdadera se apoya en las promesas contenidas en la Palabra de Dios, y únicamente quienes obedezcan a esta Palabra pueden pretender que se cumplan sus gloriosas promesas. “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.”. Juan 15:7. “Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.”. 1 Juan 3:22. 

Debemos orar mucho en secreto. Cristo es la vid, y nosotros los sarmientos. Y si queremos crecer y fructificar, debemos absorber continuamente savia y nutrición de la viviente Vid, porque separados de ella no tenemos fuerza. 

Pregunté al ángel por qué no había más fe y poder en Israel. Me respondió: “Soltáis demasiado pronto el brazo del Señor. Asediad el trono con peticiones, y persistid en ellas con firme fe. Las promesas son seguras. Creed que vais a recibir lo que pidáis y lo recibiréis.” Se me presentó entonces el caso de Elías, quien estaba sujeto a las mismas pasiones que nosotros y oraba fervorosamente. Su fe soportó la prueba. Siete veces oró al Señor y por fin vió la nubecilla. Vi que habíamos dudado de las promesas seguras y ofendido al Salvador con nuestra falta de fe. El ángel dijo: “Cíñete la armadura, y, sobre todo, toma el escudo de la fe que guardará tu corazón, tu misma vida, de los dardos de fuego que lancen los malvados.” Si el enemigo logra que los abatidos aparten sus ojos de Jesús, se miren a sí mismos y fijen sus pensamientos en su indignidad en vez de fijarlos en los méritos, el amor y la compasión de Jesús, los despojará del escudo de la fe, logrará su objeto, y ellos quedarán expuestos a violentas tentaciones. Por lo tanto, los débiles han de volver los ojos hacia Jesús y creer en él. Entonces ejercitarán la fe. 


Primeros Escritos, p.72,73.
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Saturday, December 29, 2012

falsas reformas



Muchos miran con horror la conducta seguida por los judíos al rechazar a Cristo y crucificarle; y cuando leen la historia del trato vergonzoso que recibió, piensan que le aman, y que no le habrían negado como lo negó Pedro, ni le habrían crucificado como lo hicieron los judíos. Pero Dios, quien lee en el corazón de todos, probó aquel amor hacia Jesús que ellos profesaban tener. Todo el cielo observó con el más profundo interés la recepción otorgada al mensaje del primer ángel. Pero muchos que profesaban amar a Jesús, y que derramaban lágrimas al leer la historia de la cruz, se burlaron de las buenas nuevas de su venida. En vez de recibir el mensaje con alegría, declararon que era un engaño. Aborrecieron a aquellos que amaban su aparición y los expulsaron de las iglesias. Los que rechazaron el primer mensaje no pudieron recibir beneficio del segundo; tampoco pudo beneficiarles el clamor de media noche, que había de prepararlos para entrar con Jesús por la fe en el lugar santísimo del santuario celestial. Y por haber rechazado los dos mensajes anteriores, entenebrecieron de tal manera su entendimiento que no pueden ver luz alguna en el mensaje del tercer ángel, que muestra el camino que lleva al lugar santísimo. Vi que así como los judíos crucificaron a Jesús, las iglesias nominales han crucificado estos mensajes y por lo tanto no tienen conocimiento del camino que lleva al santísimo, ni pueden ser beneficiados por la intercesión que Jesús realiza allí. Como los judíos, que ofrecieron sus sacrificios inútiles, ofrecen ellos sus oraciones inútiles al departamento que Jesús abandonó; y Satanás, a quien agrada el engaño, asume un carácter religioso y atrae hacia sí la atención de esos cristianos profesos, obrando con su poder, sus señales y prodigios mentirosos, para sujetarlos en su lazo. A algunos los engaña de una manera; y a otros, de otra. Tiene diferentes seducciones preparadas para afectar diferentes mentalidades. Algunos consideran con horror un engaño, mientras que reciben otro con facilidad. Satanás seduce a algunos con el espiritismo. También viene como ángel de luz y difunde su influencia sobre la tierra por medio de falsas reformas. Las iglesias se alegran, y consideran que Dios está obrando en su favor de una manera maravillosa, cuando se trata de los efectos de otro espíritu. La excitación se apagará y dejará al mundo y a la iglesia en peor condición que antes.

Vi que Dios tiene hijos sinceros entre los adventistas nominales y las iglesias caídas, y antes que sean derramadas las plagas, los ministros y la gente serán invitados a salir de esas iglesias y recibirán gustosamente la verdad. Satanás lo sabe; y antes que se dé el fuerte pregón del tercer ángel, despierta excitación en aquellas organizaciones religiosas, a fin de que los que rechazaron la verdad piensen que Dios los acompaña. Satanás espera engañar a los sinceros e inducirlos a creer que Dios sigue obrando en favor de las iglesias. Pero la luz resplandecerá, y todos los que tengan corazón sincero dejarán a las iglesias caídas, y se decidirán por el residuo.


Primeros Escritos, p. 260, 261.
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Tuesday, December 4, 2012

La Verdad Presente


Son muchas las preciosas verdades que contiene la Palabra de Dios, pero es “la verdad presente” lo que el rebaño necesita. He visto el peligro que existe de que los mensajeros se desvíen de los puntos importantes de la verdad presente para espaciarse en temas que no tienden a unir el rebaño ni santificar el alma. En esto, Satanás aprovechará toda ventaja posible para perjudicar la causa.
- Primeros Escritos, p. 63.
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Friday, October 26, 2012

Su obra es terrible



Vi luego el tercer ángel. Apocalipsis 14:9-11. Dijo mi ángel acompañante: “Su obra es terrible. Su misión es tremenda. Es el ángel que ha de separar el trigo de la cizaña, y sellar o atar el trigo para el granero celestial. Estas cosas debieran absorber completamente la mente y la atención”.—Primeros Escritos, 118 (1854).

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Friday, February 10, 2012

El Deber Frente al Tiempo de Angustia


El Señor me ha mostrado repetidas veces que seria contrario a la Biblia el hacer cualquier provisión para nuestras necesidades temporales durante el tiempo de angustia. Vi que si los santos guardaran alimentos almacenados o en el campo en el tiempo de angustia, cuando hubiese en la tierra guerra, hambre y pestilencia, manos violentas se los arrebatarían y extraños segarían sus campos. Será entonces tiempo en que habremos de confiar por completo en Dios, y él nos sostendrá. Vi que nuestro pan y nuestras aguas nos estarán asegurados en aquel tiempo, y no sufriremos escasez ni hambre; porque Dios puede preparar mesa para nosotros en el desierto. Si fuese necesario, mandaría cuervos para que nos alimentasen, como alimentó a Elías, o haría bajar maná del cielo, como lo hizo en favor de los israelitas.

En el tiempo de angustia, de nada les valdrán a los santos las casas ni las tierras, porque entonces tendrán que huir delante de turbas enfurecidas, y en aquel entonces no podrán deshacerse de sus bienes para hacer progresar la causa de la verdad presente. Me fue mostrado que la voluntad de Dios es que, antes que venga el tiempo de angustia, los santos se libren de cuanto los estorbe y hagan pacto con Dios por medio de sacrificio. Si ponen sus propiedades sobre el altar y preguntan fervorosamente a Dios cuál es su deber, les enseñará cuándo habrán de deshacerse de aquellas cosas. Entonces estarán libres en el tiempo de angustia y no habrá trabas que los detengan. 57

Vi que si algunos se aferraban a sus propiedades y no preguntaban al Señor en qué consistía su deber, él no se lo hará conocer y les permitirá conservar sus propiedades, pero en el tiempo de angustia éstas se levantarán delante de ellos como una montaña para aplastarlos, y ellos tratarán de deshacerse de ellas, pero no podrán. Oí a algunos lamentarse así: "La causa languidecía, los hijos de Dios morían por carecer de la verdad, y nosotros no hicimos esfuerzos para suplir la falta; ahora nuestras propiedades no tienen valor. ¡Ojalá que nos hubiésemos librado de ellas y hecho tesoros en los cielos!" Vi que un sacrificio no crece, sino que decrece y es consumido. También vi que Dios no ha pedido a todos sus hijos que se deshagan de sus propiedades al mismo tiempo; pero si ellos desean que se les enseñe, él les hará saber, en tiempo de necesidad, cuándo y cuánto deben vender. En tiempos pasados, se les pidió a algunos que se deshicieran de sus propiedades para sostener la causa bendita, mientras que a otros se les permitió guardar la suya hasta un momento de necesidad. Entonces, a medida que la causa lo necesite, es su deber vender.

Vi que el mensaje: "Vended lo que poseéis, y dad limosna," no ha sido dado claramente por algunos, y el objeto de las palabras de nuestro Salvador no ha sido presentado con claridad. El objeto que se tiene al vender no es dar a los que pueden trabajar y sostenerse a sí mismos, sino difundir la verdad. Es un pecado sostener en la ociosidad a aquellos que podrían trabajar. Algunos han asistido celosamente a todas las reuniones, no para glorificar a Dios, sino por los "panes y los peces." Habría sido mejor que los tales se quedasen en casa "haciendo con sus manos lo que es bueno," para suplir las necesidades de sus familias y tener algo que dar para sostener la preciosa causa de la verdad presente. Ahora es el momento de que nos hagamos tesoros en el cielo y pongamos nuestro corazón en orden, preparándolo para el tiempo de angustia. Unicamente los que tengan manos 58 limpias y corazones puros subsistirán en aquel tiempo de prueba. Ahora es cuando debe estar la ley de Dios en nuestra mente, en nuestra frente, y escrita en nuestros corazones.

El Señor me ha mostrado el peligro en que estamos de dejar que nuestra mente se llene de pensamientos y congojas mundanales. Vi que algunos ánimos son alejados de la verdad presente y del amor a la Santa Biblia porque leen libros excitantes; otros se llenan de perplejidad y congoja acerca de lo que han de comer, beber y vestir. Algunos sitúan demasiado lejos en su expectación la venida del Señor. El tiempo ha durado algunos años más de lo que habían esperado, y por lo tanto piensan que puede continuar algunos años más, y de esta manera su atención se desvía de la verdad presente hacia el mundo. Vi que hay gran peligro en estas cosas, porque si la mente está embargada por otros asuntos, la verdad presente queda excluida, y no hay en nuestra frente lugar para el sello del Dios vivo. Vi que casi ha terminado el tiempo que Jesús debe pasar en el lugar santísimo, y que el tiempo sólo puede durar un poquito más, El tiempo libre del cual dispongamos debe dedicarse a escudriñar la Biblia, que nos habrá de juzgar en el día postrero.

Amados hermanos y hermanas, dejemos que los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús estén siempre presentes en nuestros pensamientos y que ahuyenten las preocupaciones mundanales. Sean ellos nuestra meditación cuando nos acostamos y cuando nos levantamos. Vivamos y actuemos teniendo plenamente en cuenta la venida del Hijo del hombre. El tiempo del sellamiento es muy corto, y pronto terminará. Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección.


Primeros Escritos, p. 56-59.

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Tuesday, December 20, 2011

EL FUERTE CLAMOR





Vi ángeles que apresuradamente iban y venían de uno a otro lado del cielo, bajaban a la tierra y volvían a subir al cielo, como si se prepararan para cumplir algún notable acontecimiento. Después vi otro ángel poderoso, al que se ordenó que bajase a la tierra y uniese su voz a la del tercer ángel para dar fuerza y vigor a su mensaje. Ese ángel recibió gran poder y gloria, y al descender dejó toda la tierra iluminada con su gloria. La luz que rodeaba a este ángel penetraba por doquiera mientras clamaba con fuerte voz: "Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible." Aquí se repite el mensaje de la caída de Babilonia, tal como lo dio el segundo ángel, con la mención adicional de las corrupciones introducidas en las iglesias desde 1844. La obra de este ángel comienza a tiempo para unirse a la última magna obra del mensaje del tercer ángel cuando éste se intensifica hasta ser un fuerte pregón. Así se prepara el pueblo de Dios para afrontar la hora de la tentación que muy luego ha de asaltarle. Vi que sobre los fieles reposaba una luz vivísima, y que se unían para proclamar sin temor el mensaje del tercer ángel.

Otros ángeles fueron enviados desde el cielo en ayuda del potente ángel, y oí voces que por doquiera resonaban diciendo: "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte en sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades." Este mensaje parecía ser un complemento del tercer mensaje, pues se le unía como el clamor de media noche se añadió en 1844 al mensaje del segundo ángel. La gloria de Dios reposaba sobre los pacientes y expectantes santos, quienes valerosamente daban la postrera y solemne amonestación, proclamando la caída de Babilonia y exhortando al pueblo de Dios a que de ella saliese para escapar a su terrible condenación.

La luz derramada sobre los fieles penetraba por doquiera; los que en las iglesias tenían alguna luz, y no habían oído ni rechazado los tres mensajes, obedecieron la exhortación y abandonaron las iglesias caídas. Muchos habían entrado en edad de razón y responsabilidad desde la proclamación de los mensajes; y la luz brilló sobre ellos, deparándoles el privilegio de escoger entre la vida o la muerte. Algunos escogieron la vida y se unieron con los que esperaban a su Señor y guardaban todos sus mandamientos. El tercer mensaje iba a efectuar su obra. Todos iban a ser probados por él, y las almas preciosas iban a ser invitadas a salir de las congregaciones religiosas. Una fuerza compulsiva movía a los sinceros, al paso que la manifestación del poder de Dios infundía temor y respeto a los incrédulos parientes y amigos para que no se atrevieran ni pudieran estorbar a quienes sentían en sí la obra del Espíritu de Dios. El postrer llamamiento llegó hasta los infelices esclavos, y los más piadosos de ellos prorrumpieron en cánticos de transportado gozo ante la perspectiva de su feliz liberación. Sus amos no pudieron contenerlos, porque el asombro y el temor los mantenían en silencio. Se realizaron grandes milagros. Sanaban los enfermos, y señales y prodigios acompañaban a los creyentes. Dios colaboraba con la obra, y todos los santos, sin temor de las consecuencias, obedecían al convencimiento de su conciencia, se unían con los que guardaban todos los mandamientos de Dios y proclamaban poderosamente por doquiera el tercer mensaje. Vi que este mensaje terminaría con fuerza y vigor muy superiores al clamor de media noche.

Los siervos de Dios, dotados con el poder del cielo, con sus semblantes iluminados y refulgentes de santa consagración, salieron a proclamar el mensaje celestial. Muchas almas diseminadas entre las congregaciones religiosas respondieron al llamamiento y salieron presurosas de las sentenciadas iglesias, como Lot salió presuroso de Sodoma antes de la destrucción de esa ciudad. Fortalecióse el pueblo de Dios con la excelsa gloria que sobre él reposaba en copiosa abundancia, ayudándole a soportar la hora de la tentación. Oí multitud de voces que por todas partes exclamaban: "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús."

Primeros Escritos, p. 277-279.

Saturday, December 10, 2011

EL DEBER FRENTE AL TIEMPO DE ANGUSTIA


El Señor me ha mostrado repetidas veces que seria contrario a la Biblia el hacer cualquier provisión para nuestras necesidades temporales durante el tiempo de angustia. Vi que si los santos guardaran alimentos almacenados o en el campo en el tiempo de angustia, cuando hubiese en la tierra guerra, hambre y pestilencia, manos violentas se los arrebatarían y extraños segarían sus campos. Será entonces tiempo en que habremos de confiar por completo en Dios, y él nos sostendrá. Vi que nuestro pan y nuestras aguas nos estarán asegurados en aquel tiempo, y no sufriremos escasez ni hambre; porque Dios puede preparar mesa para nosotros en el desierto. Si fuese necesario, mandaría cuervos para que nos alimentasen, como alimentó a Elías, o haría bajar maná del cielo, como lo hizo en favor de los israelitas.

En el tiempo de angustia, de nada les valdrán a los santos las casas ni las tierras, porque entonces tendrán que huir delante de turbas enfurecidas, y en aquel entonces no podrán deshacerse de sus bienes para hacer progresar la causa de la verdad presente. Me fue mostrado que la voluntad de Dios es que, antes que venga el tiempo de angustia, los santos se libren de cuanto los estorbe y hagan pacto con Dios por medio de sacrificio. Si ponen sus propiedades sobre el altar y preguntan fervorosamente a Dios cuál es su deber, les enseñará cuándo habrán de deshacerse de aquellas cosas. Entonces estarán libres en el tiempo de angustia y no habrá trabas que los detengan.

Vi que si algunos se aferraban a sus propiedades y no preguntaban al Señor en qué consistía su deber, él no se lo hará conocer y les permitirá conservar sus propiedades, pero en el tiempo de angustia éstas se levantarán delante de ellos como una montaña para aplastarlos, y ellos tratarán de deshacerse de ellas, pero no podrán. Oí a algunos lamentarse así: "La causa languidecía, los hijos de Dios morían por carecer de la verdad, y nosotros no hicimos esfuerzos para suplir la falta; ahora nuestras propiedades no tienen valor. ¡Ojalá que nos hubiésemos librado de ellas y hecho tesoros en los cielos!" Vi que un sacrificio no crece, sino que decrece y es consumido. También vi que Dios no ha pedido a todos sus hijos que se deshagan de sus propiedades al mismo tiempo; pero si ellos desean que se les enseñe, él les hará saber, en tiempo de necesidad, cuándo y cuánto deben vender. En tiempos pasados, se les pidió a algunos que se deshicieran de sus propiedades para sostener la causa bendita, mientras que a otros se les permitió guardar la suya hasta un momento de necesidad. Entonces, a medida que la causa lo necesite, es su deber vender.

Vi que el mensaje: "Vended lo que poseéis, y dad limosna," no ha sido dado claramente por algunos, y el objeto de las palabras de nuestro Salvador no ha sido presentado con claridad. El objeto que se tiene al vender no es dar a los que pueden trabajar y sostenerse a sí mismos, sino difundir la verdad. Es un pecado sostener en la ociosidad a aquellos que podrían trabajar. Algunos han asistido celosamente a todas las reuniones, no para glorificar a Dios, sino por los "panes y los peces." Habría sido mejor que los tales se quedasen en casa "haciendo con sus manos lo que es bueno," para suplir las necesidades de sus familias y tener algo que dar para sostener la preciosa causa de la verdad presente. Ahora es el momento de que nos hagamos tesoros en el cielo y pongamos nuestro corazón en orden, preparándolo para el tiempo de angustia. Unicamente los que tengan manos limpias y corazones puros subsistirán en aquel tiempo de prueba. Ahora es cuando debe estar la ley de Dios en nuestra mente, en nuestra frente, y escrita en nuestros corazones.

El Señor me ha mostrado el peligro en que estamos de dejar que nuestra mente se llene de pensamientos y congojas mundanales. Vi que algunos ánimos son alejados de la verdad presente y del amor a la Santa Biblia porque leen libros excitantes; otros se llenan de perplejidad y congoja acerca de lo que han de comer, beber y vestir. Algunos sitúan demasiado lejos en su expectación la venida del Señor. El tiempo ha durado algunos años más de lo que habían esperado, y por lo tanto piensan que puede continuar algunos años más, y de esta manera su atención se desvía de la verdad presente hacia el mundo. Vi que hay gran peligro en estas cosas, porque si la mente está embargada por otros asuntos, la verdad presente queda excluida, y no hay en nuestra frente lugar para el sello del Dios vivo. Vi que casi ha terminado el tiempo que Jesús debe pasar en el lugar santísimo, y que el tiempo sólo puede durar un poquito más, El tiempo libre del cual dispongamos debe dedicarse a escudriñar la Biblia, que nos habrá de juzgar en el día postrero.

Amados hermanos y hermanas, dejemos que los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús estén siempre presentes en nuestros pensamientos y que ahuyenten las preocupaciones mundanales. Sean ellos nuestra meditación cuando nos acostamos y cuando nos levantamos. Vivamos y actuemos teniendo plenamente en cuenta la venida del Hijo del hombre. El tiempo del sellamiento es muy corto, y pronto terminará. Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos, es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección.



Primeros Escritos, p.56-58.

Sunday, September 18, 2011

Ocupate Solo En Lo Valioso


El Señor me ha mostrado repetidas veces que seria contrario a la biblia hacer provicion para nuestras necesidades temporales durante el tiempo de angustia. Vi que si los santos guardaban alimentos almacenados o en el campo en el tiempo de angustia, cuando hubiese en la tierra guerra, hambre y pestilencia, manos violentas se los arrebatarian y extraños segarian sus campos. Sera entonces tiempos en que habremos de confiar por completo en Dios, y el nos sostendra. Vi que nuestro pan y nuestras aguas nos estaran asegurados en aquel tiempo y no sufriremos escasez ni hambre, porque Dios puede preparar mesa para nosotros en el desierto. Si fuese necesario mandara cuervos para que nos alimentasen, como alimento a Elias, o haria bajar mana del cielo, como lo hizo en favor de los isrraelitas.

Vi que el mensaje, Vended lo que poseeis y dad limosna, no ha sido dado claramente por algunos, y el objeto de las palabras de nuestro salvador no ha sido presentado con claridad. El objeto de vender no es dar a los que pueden trabajar y sostenerse a si mismos, sino difundir la verdad. Es un pecado sostener en la ociosidad a aquellos que podrian trabajar.

PRIMEROS ESCRITOS - EL DEBER FRENTE AL TIEMPO DE ANGUSTIA - Pag. 56-58.
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Monday, July 25, 2011

Los Falsos Pastores


LOS FALSOS PASTORES

Me fue mostrado que los falsos pastores estaban ebrios, pero no de vino; tambaleaban, pero no por el efecto de bebidas fuertes. La verdad de Dios está sellada para ellos; no pueden leerla. Cuando se los interroga acerca de lo que es el reposo del séptimo día, si es o no el verdadero sábado de la Biblia, desvían la mente hacia fábulas. Vi que esos profetas eran como las zorras del desierto. No han subido a las brechas, no han reparado el cerco para que el pueblo de Dios pueda subsistir en la batalla del día del Señor. Cuando los ánimos se agitan, y comienzan a interrogar a estos falsos pastores acerca de la verdad, ellos eligen la manera más fácil de lograr su objeto y calman el espíritu de los indagadores, aun a costa de cambiar su propia posición. La luz ha resplandecido sobre muchos de estos pastores, pero no quisieron reconocerla, y han cambiado su posición unas cuantas veces para eludir la verdad y evitar las conclusiones a las cuales debían llegar si continuaban sosteniendo lo que sostenían antes. El poder de la verdad desbarató su fundamento, pero en vez de ceder a ese poder levantaron otra plataforma que ni a ellos mismos les satisfacía.

Vi que muchos de estos pastores habían negado lo que Dios había enseñado antes; habían negado y rechazado las verdades gloriosas que una vez defendían y se habían ataviado de mesmerismo y de toda clase de engaño. Vi que estaban borrachos de error, y que conducían a su grey a la muerte. Muchos de los que se oponen a la verdad de Dios maquinan daños en su cabeza sobre sus camas, y de día llevan a cabo sus perversos designios para abatir la verdad y presentar algo nuevo que interese a la gente y la distraiga de la verdad preciosa y de suma importancia.

Vi que los sacerdotes que conducían a su grey a la muerte serán pronto detenidos en su terrible carrera. Se acercan las plagas de Dios, pero no bastará que los falsos pastores sean atormentados por una o dos de esas plagas. En aquel tiempo la mano de Dios será extendida con ira y justicia y no se retirará hasta que los propósitos de él se hayan cumplido plenamente, hasta que los sacerdotes asalariados sean inducidos a adorar a los pies de los santos, y a reconocer que Dios los amó porque se aferraron a la verdad y guardaron los mandamientos de Dios, y hasta que todos los injustos sean destruidos de la tierra.

Los diferentes grupos de quienes profesan ser creyentes adventistas tienen cada uno un poco de la verdad, pero Dios dio todas estas verdades a sus hijos que están recibiendo preparación para el día de Dios. También les ha dado verdades que ninguno de aquellos grupos conoce, ni quiere comprender. Las cosas que están selladas para ellos, el Señor las abrió ante aquellos que quieran ver y estén dispuestos a comprender. Si Dios tiene alguna nueva luz que comunicar, permitirá que sus escogidos y amados la comprendan, sin necesidad de que su mente sea iluminada oyendo a aquellos que están en tinieblas y error.

Me fueron mostrados aquellos que creen poseer el último mensaje de misericordia y la necesidad que tienen de estar separados de los que están bebiendo diariamente nuevos errores. Vi que ni los jóvenes ni los ancianos debían asistir a sus reuniones; porque es malo alentarlos así mientras enseñan el error que es veneno mortal para el alma, y mientras presentan como doctrinas los mandamientos de los hombres. La influencia de tales reuniones no es buena. Si Dios nos ha librado de tales tinieblas y error, debemos destacarnos firmemente en la libertad con que nos emancipó y regocijarnos en la verdad. Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.

Vi que no tenemos que desperdiciar tiempo escuchando fábulas. Nuestros pensamientos no deben ser distraídos así, sino ocuparse con la verdad presente y en la búsqueda de sabiduría, a fin de obtener un conocimiento más cabal de nuestra posición, para que con mansedumbre podamos dar razón de nuestra esperanza basándonos en las Escrituras. Mientras que doctrinas falsas y errores peligrosos se inculcan en la mente, ésta no puede espaciarse en la verdad que ha de preparar a la casa de Israel para que subsista en el día del Señor.

Primeros Escritos, pp. 123-125.
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