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Saturday, June 15, 2019

Francisco a sus embajadores: No “critiques al Papa a sus espaldas”





Antoine Mekary | ALETEIA | I.MEDIA


Ary Waldir Ramos Díaz | Jun 13, 2019

Después de la carta acusadora de Viganò, el Pontífice instó a los nuncios (sus embajadores en el mundo) a defender la Iglesia, jamás hacer parte de blogs y en grupos hostiles

El papa Francisco pidió hoy a los Nuncios Apostólicos (sus embajadores de todo el mundo) que no se unan a grupos hostiles contra la Iglesia católica ni escriban a través de blog para despotricar del papa.

Posiblemente una referencia al caso del ex nuncio apostólico en Washington, Carlo María Viganò que escribió una carta acusadora, sin pruebas, de 10 páginas, contra el pontificado y en la que aseguraba que el papa Francisco había pasado de alto las prohibiciones supuestamente dictadas por Benedicto XVI contra el cardenal MacCarrick. Francisco respondió a su manera a esas acusaciones en la entrevista reciente y larga con Valentina Alazraki de la televisión mexicana Televisa. El Vaticano además prometió hacer una investigación que hará publica.

Lo hizo este jueves 13 de junio de 2019, en la Sala Clementina. El Papa consignó a los asistentes el mensaje que había preparado y sostuvo con ellos un diálogo abierto y franco.

En su diálogo sin hojas, invitó a los nuncios a no engañar ni defraudar a los demás, no dejarse engañar por los chismes y las calumnias. Recomendó encarecidamente no tratar mal a los colaboradores. Instó a no buscar los lujos, los vestidos de marca y los favores. Confirmó que esto es contradictorio especialmente en contextos de países donde las personas no tienen lo necesario.

No caigas en lo “políticamente correcto”, sostuvo. Exhortó a no perder “la imparcialidad”, y no “critiques al Papa a sus espaldas”, tener “blogs o incluso unirse a grupos hostiles para él (el Papa), la Curia y la Iglesia de Roma”, afirmó.

Francisco recordó a sus nuncios la necesidad de ser sencillos, como dicta el evangelio: la humildad de la paloma y la astucia de la serpiente. Indicó la oración permanente como antivirus o medicina para estos males y no convertirse en simples empleados, burócratas. Por eso, prohibió aceptar regalos que incluso “compran la libertad”.

Además, durante el encuentro, Francisco recordó a mons. Léon Kalenga Badikebele, representante del Vaticano en Argentina y que murió este miércoles tras una enfermedad.


10 claves del Papa para ser buenos embajadores de la Iglesia:

Saturday, February 17, 2018

Cumbre de liderazgo concluye con franca discusión sobre la unidad




Imagen de Pixabay



12 de febrero de 2018 | Lisboa, Portugal | Adventist Review



Después de varios días de reuniones, presentaciones y diálogo, los principales líderes en representación de la sede central de la iglesia, junto con las divisiones de la iglesia mundial, concluyeron la XI Cumbre de Liderazgo en Lisboa, Portugal, que se llevó a cabo del 6 al 7 de febrero de 2018.

Los participantes en la cumbre de este año hicieron frente a muchos interrogantes tales como, por ejemplo: ¿Qué está primero, la misión o la organización de la iglesia? ¿Es posible ser fiel y leal a la iglesia, sin dejar de adherir al mismo tiempo a las convicciones personales? ¿Cómo puede lograr la denominación un equilibrio entre su estructura eclesiástica centralizada y las necesidades de los diversos campos en el mundo? ¿Cómo pueden los líderes adventistas complementar las discusiones sobre la unidad de la iglesia con la atención a otras cuestiones apremiantes que tienen un impacto sobre la denominación?

Se han llevado a cabo cumbres como estas desde 2008. Su objetivo es facilitar la discusión de temas relacionados con la capacitación continua de los líderes de todos el mundo, mayormente a niveles administrativos e institucionales, explicó Claude Richli, secretario asociado de la Asociación General. “[Su] formato es una serie de presentaciones mayormente académicas, entremezcladas con informes de […] las divisiones e instituciones”, dijo. “[Entonces] se llevan a cabo discusiones para reflexionar sobre los temas presentados.

La cumbre de este año, que llevó el lema “La necesidad espiritual de la unidad en la iglesia y la autoridad bíblica para cumplir con la misión de Dios”, buscó hacer frente al tema de la unidad y la autoridad en la iglesia desde diferentes perspectivas. Las presentaciones incluyeron perspectivas de la Biblia, los escritos de Elena G. White –que los adventistas denominan el espíritu de profecía– y la historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los líderes presentes describieron tanto las presentaciones como el diálogo como “francos”, “abiertos” y “honestos”.

Para muchos líderes de la iglesia, incluido Ted N. C. Wilson, el presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la unidad de la iglesia es un tema de suprema importancia. “Es fundamental tener unida solo por medio del poder de Cristo, al proclamar los mensajes de los tres ángeles”, escribió Wilson en un correo electrónico enviado a Adventist Review en el que comentó sobre la cumbre. “La sumisión a la Santa Palabra de Dios, y la conducción del Espíritu Santo, con claves para la unidad del movimiento adventista”.

Wilson había enfatizado esos pensamientos en su presentación de apertura de la cumbre. “Nuestra verdadera unidad celestial puede ser lograda tan solo si nos sometemos humildemente a la enseñanza de Dios por medio de los impulsos del Espíritu Santo, y nuestra comprensión de su voluntad por medio de los Santos Escritos de la Biblia y el espíritu de profecía”, dijo Wilson al animar a los asistentes a que tomen en cuenta el “maravilloso pedido” de unidad registrado en Juan 17.

Artur Stele, uno de los vicepresidentes generales de la iglesia mundial, se mostró de acuerdo. “La unidad fue una gran preocupación para Jesús en momentos en que estaba completando su ministerio aquí en la tierra. Solo si existe armonía podemos verdaderamente celebrar la diversidad de dones, talentos, servicios y ministerios”.

Michael Ryan, presidente de la Comisión de Supervisión de la Unidad de la Asociación y asistente del presidente se mostró de acuerdo. “Con los mejores días de la iglesia delante de nosotros, es fundamental que los líderes comprendan, valoren y protejan el don de la unidad”, le dijo a Adventist Review.

Durante el evento de dos días, los principales líderes profundizaron en algunas de las implicaciones, los desafíos y los matices contemporáneos de la unidad de la iglesia en el caso de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.


Friday, December 26, 2014

Unidad nacional bajo la autoridad de Dios: el manifiesto de Ben Carson



25 December 2014 | DOUGLAS MORGAN





Reseña de One Nation: What We Can All Do to Save America’s Future [Una nación: Qué podemos hacer todos para salvar el futuro de Estados Unidos], por Ben Carson (doctor en Medicina), en colaboración con Candy Carson; Nueva York: Sentinel (Penguin Group, EEUU), 2014.

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[Nota del editor: este artículo fue originalmente publicado en inglés en junio de 2014.]

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Durante más de ciento veinticinco años los adventistas del séptimo día se han opuesto frontalmente a los intentos de apuntalar la identidad de la nación estadounidense como “cristiana” o “judeocristiana” mediante la ley y las políticas públicas. Sin embargo, en su nuevo libro el doctor Ben Carson, que ha alcanzado más relevancia en la escena política nacional que cualquier otro adventista en la historia de la denominación, defiende un programa que se parece mucho a aquel al que los adventistas se han opuesto durante mucho tiempo en nombre de la libertad religiosa.

Criado en la pobreza urbana por una madre soltera que era una devota adventista del séptimo día, Carson superó las limitaciones de sus circunstancias, alcanzando el renombre internacional por sus logros sin precedentes como neurocirujano pediátrico. En los años 90 empezó a destacar también como autor y escritor célebre, tratando cuestiones nacionales.

Siendo ya bastante conocido, en 2013 alcanzó un nuevo nivel de notoriedad con su discurso inaugural del Desayuno Nacional de Oración. Era la segunda vez que inauguraba este prestigioso evento, siendo Billy Graham la única persona que había sido invitada a esta cita por segunda vez, según cuenta en su nuevo libro (p. IX). Pero fue, por supuesto, el contenido del discurso lo que conmocionó los medios. Los comentarios de Carson sobre la política económica y sanitaria se consideraron que criticaban de forma inusual al presidente de Estados Unidos.

Un comentario editorial del Wall Street Journal, “Ben Carson para presidente”, reflejaba el entusiasmo que generó el discurso en círculos conservadores. En la encuesta no oficial de la Conferencia por una Acción Política Conservadora sobre los posibles candidatos presidenciales a principios de este año, Carson ocupaba un impresionante tercer lugar con un 9%. Esto lo situaba detrás de los senadores Rand Paul (31%) y Ted Cruz (11%), pero por delante de figuras bien conocidas como el gobernador Chris Christie (8%), el ex señador Rick Santorum (6%), el gobernador Rick Perry (3%), el congresista y candidato a la vicepresidencia de 2012 Paul Ryan (3%), y la ex gobernadora y candidata a la vicepresidencia de 2008 Sarah Palin (2%). En suprefacio a Una nación, Carson deja abierta la posibilidad de hacer carrera política nacional, en caso de que se sienta “llamado por Dios”, pero deja clara su convicción actual de que la contribución más importante que puede hacer es emplear la atención que ha generado para expresarse sobre los problemas que considera cruciales para el futuro de la nación.


Unidad bajo Dios
La religión impregna el manifiesto del doctor Carson. Ve una nación en peligro no sólo por el “gasto imprudente” y por los “miserables intentos de callar a los críticos”, sino también por un “gobierno sin Dios”. Dios, Jesús, los Diez Mandamientos y la Creación aparecen destacados, como lo harían en la fe de la mayoría de los adventistas del séptimo día.

Pero su desarrollo de estos temas difiere llamativamente de gran parte de lo que ha sido central en la tradición adventista. La unidad nacional que promueve el doctor Carson requiere que “la mayoría de los ciudadanos” busquen en la Biblia y en los Diez Mandamientos respuestas con autoridad sobre cuestiones morales que se debaten en el ámbito público, como el aborto y el matrimonio homosexual (192-193). Se apresura a añadir que eso no significa desatender a los no creyentes o forzarles a adoptar nuestras creencias. Sin embargo, afirma que “tenemos que decidir qué es lo que creemos y formar nuestros valores sociales en torno a esa elección” (201).

Por tanto, en el programa del doctor Carson resulta fundamental adoptar una identidad centrada en la fe religiosa: los estadounidenses tienen “un legado de moral judeocristiana”, escribe, y nos exhorta a “recordar quiénes somos y a unirnos en torno a la visión dictada por nuestra identidad” (195). Carson da mucha importancia a las frases “bajo Dios” del Juramento de Lealtad (Pledge of Allegiance) y “En Dios confiamos” de las monedas como declaraciones definitivas sobre la identidad de la nación, y por tanto las considera descriptivas y prescriptivas para la política nacional. Aunque quienes diseñaron la Constitución evitaron diligentemente tales referencias a Dios, y esas frases no empezaron a tener uso oficial sino mucho tiempo después, Carson les confiere un estatus cuasi-constitucional, aun siendo que la restauración de la Constitución tal y como la escribieron los fundadores es una de sus principales soluciones para salvar el futuro de Estados Unidos.

Además, para Carson, así como para los evangélicos conservadores en general, el “mi pueblo” sobre el cual se invoca el nombre de Dios en 2 Crónicas 7: 14 es el pueblo estadounidense, y la promesa de que Dios “sanará su tierra” si “se humillan y oran” es una promesa para la nación estadounidense. Los comentaristas adventistas de la Biblia mayoritariamente han entendido que el pueblo de Dios en la era cristiana son los que están “en Cristo” –en otras palabras, su iglesia–, una identidad que trasciende cualquier identidad nacional. Cuando los adventistas saltaron por primera vez al terreno de la política a finales del siglo XIX, era para defender la constitución en contra de un movimiento creciente favorable a “nacionalizar el cristianismo”. En tiempos más recientes, las presentaciones evangelísticas y doctrinales adventistas han criticado la enseñanza dispensacionalista que encuentra en el actual estado-nación de Israel el cumplimiento de las profecías del fin del tiempo. La noción, relacionada con estas ideas, de que la especial vocación de Estados Unidos bajo la autoridad de Dios consiste en el apoyo militar a Israel para asegurarle el cumplimiento de su papel en los últimos días, conduce a una influencia muy directa en la política exterior defendida por los evangélicos conservadores.

En resumen, la fe que forma la identidad tal y como se expresa en el programa de Carson es una religión civil que redefine al Dios de la Biblia como al “dios patrón” de Estados Unidos de América. Esto conduce a un uso altamente selectivo de la Escritura que ignora algunos de sus temas principales.

Por ejemplo, Carson encuentra en la práctica del diezmo una guía bíblica para hacer que el impuesto sobre la renta de la nación sea más justo y beneficioso para el bien común. Sostiene que los impuestos progresivos penalizan a los ricos, favorecen a quienes están especialmente interesados en establecer tasas y exenciones, y degradan a los pobres con el mensaje de que no son capaces de asumir sus responsabilidades. Lo que Carson recomienda no es necesariamente una tasa del diez por ciento, sino el principio de requerir a todos los contribuyentes el mismo porcentaje –un impuesto fijo o un “impuesto proporcional”, como lo denomina (104-106)–.

No estoy cualificado para determinar si un impuesto fijo aumentaría el bien común o no, aunque soy muy escéptico al respecto. Pero Carson ha aplicado a la economía global de una sociedad una práctica bíblica cuyo objetivo es principalmente mantener a los sacerdotes y a otras personas con vocación religiosa, ignorando el conjunto de lo que la ley y los profetas dicen realmente en relación con un orden económico justo y humano. No hace referencia a las disposiciones del año sabático y del jubileo (ver Lev. 25 y Deut. 15) que, por muy parcial y errática que pudiera ser su aplicación, expresan la intención divina de evitar los extremos de la pobreza y la riqueza. Elena de White resume de forma muy hermosa estas disposiciones en el capítulo de Patriarcas y profetastitulado “Dios cuida de los pobres” y observa que su objetivo era “fomentar la igualdad social”, si bien sin anular las distinciones sociales (pág. 575).

El doctor Carson elogia los actos de caridad y compasión por parte de los privilegiados. Pero tiene poco o nada que decir sobre las protestas incesantes contra la opresión del sistema hacia los pobres y sobre los llamados a la justicia que son de tan amplia e inequívoca prominencia en el mensaje de los profetas bíblicos.

Una línea de pensamiento de su discurso de 2013 en el Desayuno Nacional de Oración en relación con el lugar de Estados Unidos en la historia de las “naciones de la cumbre” (más frecuentemente conocidas como “imperios”) destaca otro importante contraste entre la religión civil del doctor Carson y un tema central en la Biblia. Citó la decadencia de la antigua Roma desde su indiscutible supremacía militar como una advertencia especialmente significativa para los Estados Unidos contemporáneos. Entonces, tras señalar que él piensa “todo el tiempo” en los problemas sociales que socavan la fuerza de la nación, Carson invocó a Jesús como su “modelo a seguir” a la hora de buscar soluciones. Pero resulta que, al menos en esta ocasión, lo que Carson encuentra ejemplar no es el contenido de las enseñanzas de Jesús, sino uno de sus principales métodos –las parábolas–, porque procedió a relatar una parábola propia que ilustraba la importancia de reducir la deuda pública.

No estoy defendiendo que este pasaje concreto muestre que la vida y las enseñanzas de Jesús no tienen una influencia sustancial en la filosofía política de Carson. Pero sí que revela con precisión una tendencia general a usar la Biblia principalmente como fuente de sabiduría práctica y de una disciplina moral selectiva que él considera que reforzarán el poder y la prosperidad de Estados Unidos como potencia mundial.

Por el contrario, los adventistas tradicionalmente hemos enfatizado la descripción de los imperios humanos en la profecía apocalíptica, y más ampliamente en el conjunto de la “historia de la redención”, como opresores arrogantes, réplicas de la “Babilonia” que desafía al Dios vivo y verdadero y que persigue al pueblo de Dios, cuya principal función es dar testimonio del gobierno de Dios y del reinado que viene, no promover el poderío de los imperios terrenales.

Sin lugar a dudas, existen ejemplos notables de héroes bíblicos que sirven fielmente en gobiernos y ámbitos imperiales en los que Dios usa a los imperios tanto para castigar el mal de sus predecesores como para proteger al pueblo de Dios. Pero parece evidente que el sentido general de la historia bíblica, y ciertamente su conclusión en el libro del Apocalipsis, es “antiimperialista”, invocando la fidelidad al reinado de Dios frente a los imperios terrenales, y llamando a las gentes de todas las naciones a esa lealtad superior.

También sería injusto reseñar Una nación como una exposición de la teología bíblica adventista; su propósito es bien diferente. Pero parece justo señalar de qué modo el programa del doctor Carson va en la dirección contraria a gran parte de lo que los adventistas han enseñado durante mucho tiempo. Elena de White sería la primera en reconocer que «el hecho de que ciertas doctrinas hayan sido mantenidas como verdad durante muchos años por nuestro pueblo, no es una prueba de que nuestras ideas sean infalibles» (Counsels to Writers and Editors [Consejos a escritores y redactores], pág. 35). Algunos adventistas podrían encontrar el enfoque de Carson como un correctivo útil a la pasividad sombría que con frecuencia ha dominado la actitud adventista hacia la sociedad. Pero los que ven el mensaje y la misión adventistas como la luz y el estímulo que guían sus vidas, deberían estar advertidos de la necesidad de observar el asunto con prudencia.


La unidad a través del sentido común
A través de Una nación se repite un llamado a que los estadounidenses de diferentes puntos de vista se eleven por encima de los partidismos amargos y encuentren la unidad a través del diálogo respetuoso de unos con otros. Este tema armonioso, sin embargo, se alterna con unas tensiones más disonantes acerca de la “policía de lo políticamente correcto” (PPC), que parece acechar por todas partes con el fin de “amordazar” las convicciones de los estadounidenses temerosos de Dios, y acerca de los “progresistas seculares” que no pararán ante ningún ataque recibido (21).

El choque entre estas dos perspectivas se hace patente en la forma en que Carson trata el asunto del Obamacare. Por un lado, parece que el principal problema con la Ley de Sanidad Accesible (Affordable Healthcare Act, ACA) fue su implantación universal como “un programa gubernamental gigantesco” aplicado de golpe. “El sentido común”, dice el doctor Carson, “obligaría a una aplicación gradual”. Esta perspectiva, que no encuentra nada intrínsecamente malo en la ley y que aparentemente considera que merece la pena poner a prueba sus distintos componentes, parecería conducir a un proceso de evaluación, negociación y pactos desprejuiciado, en un esfuerzo continuo por afrontar un problema sumamente complejo (147-148).

En otras partes, en cambio, el doctor Carson habla del Obamacare como de un mal absoluto, tan tiránico que parece apropiado compararlo con la “esclavitud”. No sólo la esclavitud en un sentido general, metafórico, sino en el sentido histórico específico de la experiencia de esclavitud de los afroamericanos. El doctor Carson intenta aclarar, sin retractarse de ella, su controvertida declaración en una entrevista de que el Obamacare es “lo peor que le ha ocurrido a nuestro país desde la esclavitud”. Basándose en la falsa generalización de que “no tenemos otra opción que comprar el único producto prescrito: el Obamacare”, Carson explica el asunto de la comparación con la “esclavitud”: “Una vez que damos al gobierno este tipo de poder, es ingenuo creer que ellos se detendrán ahí en su intento por controlar totalmente nuestras vidas” (12-13). Por lo visto, la aplicación de esta ley pone en evidencia que el gobierno se trata de un “ellos” opresivo, externo, completamente desligado de los ciudadanos de la nación, a pesar de que fueron sus representantes elegidos quienes aprobaron la ley.

Si la observación más amable que puedo hacer sobre estas declaraciones es que muestran una falta de respeto increíblemente negligente hacia la memoria de los que experimentaron la esclavitud en América, y que reflejan un tipo de extremismo polarizador como el que el propio doctor Carson ataca una y otra vez, ¿acaso soy por ello un agente del PPC? Hacer al doctor Carson responsable de sus afirmaciones y valorarlas negativamente cuando la evidencia lo exige, ¿forma parte por definición del esfuerzo de los progresistas seculares de desacreditarlo a él y otros “representantes auténticos de los valores estadounidenses” (13, 21)?

No lo creo, en parte porque resulta que estoy de acuerdo con el doctor Carson en que “unión civil” sería una categoría más apropiada que “matrimonio” para reconocer los derechos de las parejas del mismo sexo (116-117). También creo en el testimonio bíblico con respecto a Dios como Creador, y considero que es estrecho de miras ridiculizar los puntos de vista de Carson sobre la creación y la evolución sin antes escucharlos con respeto, y creo que fue mezquino que, basándose en esos puntos de vista, se cancelara una invitación a hablar que se le había hecho.

Más allá de estos pros y contras sobre asuntos concretos, lo que encuentro menos convincente en el manifiesto del doctor Carson es su confianza, que repite una y otra vez, en que el simple sentido común ilumina el camino hacia un futuro brillante para la nación. Como a menudo se cita el conocimiento proporcionado por los expertos para apoyar malas políticas económicas y sanitarias, Carson declara: “Prefiero el sentido común antes que el conocimiento en casi todas las circunstancias” (142). Pero el sentido común nacido de la ignorancia seguro que es un guía peligroso.

Por ejemplo, la solución del doctor Carson para la sanidad –una Cuenta de Ahorro Sanitario [Health Savings Account (HSA)] para cada estadounidense– me parece una buena idea. Pero incluso en el breve espacio que dedica a tratar el tema, Carson aborda varios asuntos que necesitan ser afrontados: la seguridad en el manejo de los datos, la relación entre empleados, individuos y gobierno al proveer de fondos a las cuentas, la variante del “seguro catastrófico” necesario si un individuo no tiene suficientes fondos en su cuenta, la necesidad de regulaciones y precauciones a tomar con quienes no pueden pagar, y la prevención de un uso inapropiado de las cuentas por “adictos” y otros “que han demostrado ser fiscalmente irresponsables”. Alguna entidad tendrá que marcar el ritmo de estas regulaciones y administrarlas. ¿Sería ese “ellos” gubernamental que Carson desprecia? Todo lo que puedo decir es que el sistema HSA puede ser preferible al creado por la ACA, pero no estoy totalmente convencido de que una simple aplicación de sentido común básico sea la que “elimine las cuantiosas pesadillas burocráticas tanto para los pacientes como para los proveedores” (142-147).


La unidad a través de una historia compartida

El intento de Carson de invocar el apoyo de la historia resulta contraproducente, y socava la credibilidad de sus propuestas. Retrata unos Estados Unidos unificados en su origen por una visión de la libertad individual –la “actitud del se puede”– en su revolución contra Gran Bretaña y en el establecimiento de su Constitución. Según él, hoy, sin embargo, esa visión ha llegado a estar en peligro de extinción por parte de los abogados de una “sociedad más comunal”, que buscan redistribuir la riqueza con “esquemas impositivos altamente complicados” y con “leyes sanitarias increíblemente intricadas e imposibles de interpretar” (172-174).

Una vez más, la terrible condición de la nación, tal y como la ve el doctor Carson, es en gran medida atribuible a la complejidad, y la solución es la simplicidad en sí misma: “Creo que la única cosa que corregirá nuestra trayectoria descendiente es el reavivamiento del entusiasmo por la libertad individual y el restablecimiento de la Constitución de Estados Unidos como el principal documento para gobernar” (176). Para este regreso a la Constitución resulta central la emulación de su forma literaria: su simple claridad tanto como su brevedad. El documento, dice el doctor Carson, “es bastante sencillo de entender y debería servir como regla de oro para el lenguaje y la extensión de posteriores legislaciones”. De hecho, el legislador que redacta el borrador de “una ley que no puede ser entendida fácilmente por un ciudadano medio no es digno de ser líder” (179).

Además de muchas otras cosas que se podrían comentar al respecto, Carson simplemente ignora el hecho de que desde el mismo comienzo la historia política de la nación se ha centrado en el debate sobre el significado de esa Constitución tan “fácil de entender”. Jefferson y Hamilton, entre los fundadores que Carson idealiza, protagonizaron el primer gran combate del conflicto. ¿Han sido las fuerzas políticas que desafían el significado de la Constitución, o acaso una siniestra campaña de confusión, los que han provocado que la influencia de la Constitución haya llegado al límite de la completa desaparición? ¿Ha sido eso lo que ha causado que de algún modo el gobierno desarrolle “su propia ideología” para una redistribución de la riqueza, de tal modo que “nos ha hecho cambiar de una forma representativa de estructura de gobierno a un estado-niñera” (172-173)? Junto con su uso de la Biblia, Carson ofrece unas cuantas anécdotas históricas cuestionables, pero no argumentos históricos serios que aborden estas cuestiones.

Como muestra de su uso inapropiado de la historia, Carson propone a Martin Luther King Jr. como gran modelo a seguir de una forma tal que resulta profundamente falsa en su visión global y contradictoria con sus propias posiciones. Clasifica al doctor King junto a Booker T. Washington y George Washington Carver como “grandes defensores de la autosuficiencia y la autosuperación” (30). Es cierto, y también lo sería para Malcolm X y Marcus Garvey. Carson cita un discurso que dio el doctor King en 1953, antes de emerger como líder de los derechos civiles, en el que declaraba que es una debilidad humana echar la culpa de nuestros pecados y errores en “algún agente exterior” y que “la responsabilidad personal es el factor determinante final de nuestras vidas”* (una sabiduría moral poco controvertida en un líder cristiano). Basándose en eso, Carson afirma que “el liderazgo actual en la comunidad negra estadounidense podría aprender mucho sobre liderazgo eficaz estudiando algunos de los escritos y la historia real del doctor King” (42-43).

A lo largo de la “historia real” de su carrera, el doctor King apoyó el “evangelio social” que apelaba a un cambio radical de los sistemas económico y político que institucionalizan el tipo de injusticia condenada por los profetas bíblicos, junto con una transformación individual a través del poder de Cristo. A lo largo de su carrera pública, pero especialmente en sus últimos años (hacia 1965-1968), reclamó una distribución de recursos para empoderar a los pobres de la nación mucho más radical que lo que Barack Obama haya podido siquiera sugerir jamás.

El doctor Carson denuncia a los “revisionistas históricos” que enfatizan los aspectos negativos de la historia de Estados Unidos, como el racismo que prevaleció “especialmente antes de las cruzadas del doctor Martin Luther King Jr.”, y “las atrocidades presenciadas durante la Guerra del Vietnam” (39). Pero el doctor King al que Carson exalta decía lo siguiente sobre la Guerra del Vietnam en 1967: “Sabía que nunca más podría elevar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos sin antes haber hablado claramente al que más violencia ejerce en el mundo hoy: mi propio gobierno. Por el bien de estos muchachos, por el bien de este gobierno, por el bien de cientos de miles que tiemblan bajo nuestra violencia, no puedo guardar silencio”.**

Al igual que el doctor Carson, el doctor King vio una nación en declive moral que ponía en peligro su propio futuro y quería que Estados Unidos cambiara de rumbo y viviera a la altura de sus ideales más altos. En ese mismo discurso, afirmó: “Una nación que año tras año continúa gastando más en defensa militar que en programas de promoción social se dirige hacia la muerte espiritual”. De hecho, King creía que Estados Unidos se enfrentaría al juicio divino si no se arrepentía.

Hoy todavía tenemos que elegir entre coexistencia no violenta o aniquilación mutua violenta. Debemos pasar de la indecisión a la acción. Debemos encontrar nuevas formas de defender la paz en Vietnam y la justicia en todo el mundo en desarrollo, un mundo que se encuentra a nuestras puertas. Si no actuamos, sin duda nos precipitaremos por las largas, oscuras e infamantes galerías del tiempo reservadas a aquellos que poseen el poder sin la compasión, la fuerza sin la moralidad y la potencia sin la visión.

Así que, junto al doctor Carson, yo recomendaría enfáticamente, no el icono retocado de la religión civil conservadora, sino la “historia real” de Martin Luther King Jr. Y no sólo al “liderazgo actual de la comunidad negra estadounidense”, sino a todos sus líderes actuales y a los que aspiran a serlo.

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*”Accepting Responsibility for Your Actions”, 26 de julio de 1953, en The Papers of Martin Luther King, Jr., Volume VI, Advocate of the Social Gospel, septiembre de 1948–marzo de 1963, editado por Clayborne Carson, Susan Englander, Susan Carson, Troy Jackson, Gerald L. Smith (Berkeley: Univ. of California Press, 2007), 139-142.

**”Beyond Vietnam”, 4 de abril de 1967, Iglesia de Riverside, Nueva York; texto completo en la King Institute Encyclopedia.

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Douglas Morgan es profesor del Departamento de Historia en la Universidad Adventista de Washington.

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Artículo original en inglés en Spectrum (16 de junio de 2014)

Traducción: Jonás Berea.


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Saturday, December 20, 2014

“La ley y los profetas,”



En el mandato dirigido a sus discípulos, Cristo no sólo esbozó su obra, sino que les dió su mensaje. Enseñad al pueblo, dijo, “que guarden todas las cosas que os he mandado.” Los discípulos habían de enseñar lo que Cristo había enseñado. Ello incluye lo que él había dicho, no solamente en persona, sino por todos los profetas y maestros del Antiguo Testamento. Excluye la enseñanza humana. No hay lugar para la tradición, para las teorías y conclusiones humanas ni para la legislación eclesiástica. Ninguna ley ordenada por la autoridad eclesiástica está incluída en el mandato. Ninguna de estas cosas han de enseñar los siervos de Cristo. “La ley y los profetas,” con el relato de sus propias palabras y acciones, son el tesoro confiado a los discípulos para ser dado al mundo. El nombre de Cristo es su consigna, su señal de distinción, su vínculo de unión, la autoridad de su conducta y la fuente de su éxito. Nada que no lleve su inscripción ha de ser reconocido en su reino.

El Evangelio no ha de ser presentado como una teoría sin vida, sino como una fuerza viva para cambiar la vida. Dios desea que los que reciben su gracia sean testigos de su poder. A aquellos cuya conducta ha sido más ofensiva para él los acepta libremente; cuando se arrepienten, les imparte su Espíritu divino; los coloca en las más altas posiciones de confianza y los envía al campamento de los desleales a proclamar su misericordia ilimitada. Quiere que sus siervos atestiguen que por su gracia los hombres pueden poseer un carácter semejante al suyo y que se regocijen en la seguridad de su gran amor. Quiere que atestiguemos que no puede quedar satisfecho hasta que la familia humana esté reconquistada y restaurada en sus santos privilegios de hijos e hijas.

En Cristo está la ternura del pastor, el afecto del padre y la incomparable gracia del Salvador compasivo. El presenta sus bendiciones en los términos más seductores. No se conforma con anunciar simplemente estas bendiciones; las ofrece de la manera más atrayente, para excitar el deseo de poseerlas. Así han de presentar sus siervos las riquezas de la gloria del don inefable. El maravilloso amor de Cristo enternecerá y subyugará los corazones cuando la simple exposición de las doctrinas no lograría nada. “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.” “Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro! ... Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará.”13 Hablad al pueblo de Aquel que es “señalado entre diez mil,” y “todo él codiciable.”14 Las palabras solas no lo pueden contar. Refléjese en el carácter y manifiéstese en la vida. Cristo está retratándose en cada discípulo. Dios ha predestinado a cada uno a ser conforme “a la imagen de su Hijo.”15 En cada uno, el longánime amor de Cristo, su santidad, mansedumbre, misericordia y verdad, han de manifestarse al mundo.

Los primeros discípulos salieron predicando la palabra. Revelaban a Cristo en su vida. Y el Señor obraba con ellos “confirmando la palabra con las señales que se seguían.”16 Estos discípulos se prepararon para su obra. Antes del día de Pentecostés, se reunieron y apartaron todas sus divergencias. Estaban unánimes. Creían la promesa de Cristo de que la bendición sería dada, y oraban con fe. No pedían una bendición solamente para sí mismos; los abrumaba la preocupación por la salvación de las almas. El Evangelio debía proclamarse hasta los últimos confines de la tierra, y ellos pedían que se les dotase del poder que Cristo había prometido. Entonces fué derramado el Espíritu Santo, y millares se convirtieron en un día.

Así también puede ser ahora. En vez de las especulaciones humanas, predíquese la Palabra de Dios. Pongan a un lado los cristianos sus disensiones y entréguense a Dios para salvar a los perdidos. Pidan con fe la bendición, y la recibirán. El derramamiento del Espíritu en los días apostólicos fué la “lluvia temprana,”17 y glorioso fué el resultado. Pero la lluvia “tardía” será más abundante.

Todos los que consagran su alma, cuerpo y espíritu a Dios, recibirán constantemente una nueva medida de fuerzas físicas y mentales. Las inagotables provisiones del Cielo están a su disposición. Cristo les da el aliento de su propio espíritu, la vida de su propia vida. El Espíritu Santo despliega sus más altas energías para obrar en el corazón y la mente. La gracia de Dios amplía y multiplica sus facultades y toda perfección de la naturaleza divina los auxilia en la obra de salvar almas. Por la cooperación con Cristo, son completos en él, y en su debilidad humana son habilitados para hacer las obras de la Omnipotencia.

El Deseado de Todas las Gentes, pp. 766-768.
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Saturday, May 11, 2013

Papa Francisco: No se puede amar a Jesús fuera de la Iglesia


Misa en el Vaticano




El Papa Francisco. / AFP

“Es absurdo pretender vivir con Jesús, amar a Jesús y creer en Jesús, pero sin la Iglesia”, dijo el papa.

24 DE ABRIL DE 2013, VATICANO


El Papa Francisco ha vuelto a reafirmar la pertenencia a la Iglesia Católica como medio para encontrar a Jesús. “Es absurdo pretender vivir con Jesús, amar a Jesús y creer en Jesús, pero sin la Iglesia”, dijo el Papa.

Las palabras las pronunció durante una misa celebrada el martes en la Capilla Paulina del Vaticano con motivo de la festividad de San Jorge, que es su onomástica (su nombre de pila es Jorge Mario), a la que asistieron los cardenales de la curia romana. El Santo Padre dio las gracias a los purpurados, “porque me siento muy bien acogido por vosotros, porque me encuentro bien con vosotros”.

El Obispo de Roma afirmó que la identidad cristiana “no es un documento de identidad”, sino que la identidad es “pertenecer a la Iglesia”.“Encontrar a Jesús fuera de la Iglesia no es posible. El gran Pablo VI decía que es una dicotomía absurda querer vivir con Jesús sin la Iglesia, seguir a Jesús fuera de la Iglesia, amar a Jesús sin la Iglesia”, afirmó.

Francisco añadió que la Iglesia “que nos da Jesús, nos da por su parte la identidad, que no es sólo un sello, sino una pertenencia”.

El papa argentino agregó que la Iglesia camina entre las persecuciones del mundo y el consuelo del Señor y advirtió que “si queremos ir por el camino de la mundanidad, jamás tendremos el consuelo del Señor”.

El pontífice argentino exhortó a los fieles a caminar todos juntos, “llevando el nombre de Jesús en el seno de la Santa Madre Iglesia, jerárquica y católica, como decía san Ignacio de Loyola”.



Fuentes: Efe, Infocatólica

Editado por: Protestante Digital 2013



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Wednesday, February 27, 2013

Perú: Müller y Grocholewski apoyan a la “universidad rebelde”



26.02.13


A las 5:55 PM, por Andrés Beltramo



Del Vatican Insider (ITA)

Es la “universidad rebelde” de Perú. Sobre ella pesa una sanción emitida por la Santa Sede. Por voluntad papal tiene prohibido ostentar sus títulos de “Pontificia” y “Católica”. Todos sus profesores de teología se encuentran inhabilitados. Pero nada de eso ha impedido a sus autoridades recibir el apoyo explícito de dos personajes de primer nivel en El Vaticano: los prefectos de las congregaciones para la Doctrina de la Fe y para la Educación Católica, Gerhard Ludwig Müller y Zenon Grocholewski.



El pasado viernes 22 de febrero, a escasos seis días de la conclusión del presente pontificado, ambos prefectos recibieron en audiencia al rector de esa casa de estudios, Marcial Rubio Correa, y al vicerrector académico, Efraín Gonzales de Olarte. Estuvieron presentes también los secretarios de la Doctrina de la Fe, Luis Francisco Ladaria, y de la Educación Católica, Angelo Vincenzo Zani.

La cita fue publicitada por el sitio web institucional de la ex Pontificia Universidad Católica del Perú, que difundió una fotografía. Pero no precisó el contenido la “cordial conversación”, como la calificó en un breve comunicado.

El encuentro sorprendió a propios y extraños en la Curia Romana. Todo parece indicar que se llevó a cabo sin la aprobación de la Secretaría de Estado. Lo cual podría configurarse en una clamorosa desobediencia. Especialmente después de la reunión de alto nivel que tuvo lugar a inicios de febrero pasado y de la cual salió muy mal parado el prefecto Müller.

Se trató de una “interdicasterial” convocada por el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, cuyo principal objetivo fue analizar la validez de una carta enviada por el “guardián de la ortodoxia” al arzobispo limeño y gran canciller de la universidad, Juan Luis Cipriani Thorne, a fines de enero.

Con esa carta el prefecto pretendió echar abajo la decisión de Cipriani de no renovar el permiso eclesiástico para dictar clases a todos los profesores del Departamento de Teología de la ex PUCP. Pero la misiva estaba viciada de origen. Porque no respetó ninguno de los requisitos de una comunicación oficial, ni desde el punto de vista formal ni desde el punto de vista jurídico. Por lo tanto la “interdicasterial” la consideró inválida.

Por eso y como resultado de ese análisis, la Santa Sede mandó a Perú una carta que declaró legítima la determinación del arzobispo de no conceder los permisos para enseñar teología católica a los profesores de ese claustro universitario.

Todo basado en una sanción aplicada con el aval del Papa y que mantiene su plena vigencia jurídica por la contumaz negativa de la Asamblea Universitaria a reformar sus estatutos para adherir a la normatividad vaticana sobre las instituciones de educación superior católicas: la constitución apostólica “Ex Corde Ecclesiae”.

Según pudo confirmar el Vatican Insider, desde hace ya varios meses y desde sus posiciones en El Vaticano, tanto Müller y Grocholewski han intentado por varios medios revertir la sanción contra la universidad, para lograr que recupere el uso de sus títulos. Sobre este tema los prefector han tenido una fluida comunicación con el prepósito general de la Compañía de Jesús, la orden de los jesuitas, Adolfo Nicolás Pachón.


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Friday, February 22, 2013

El Descanso en Dios - Mantener el Sábado Santo


Principios de la Biblia: Si bien esta lista de principios bíblicos sobre la observancia del Sábado santo no es exhaustiva, debería ayudar al ir estudiando la biblia para aprender a ser como Jesús y "hacer las cosas que son agradables delante de él." 1 de Juan 3:22

  1. El Sábado es un día para dejar de nuestra creación, en colaboración con la creación, y apreciar lo que Dios ha hecho en el mundo y está haciendo en nosotros. Génesis 
  2. El Sábado es un tiempo para dejar nuestras cargas y descansar. No debemos hacer ningún trabajo servil el Sábado. Esto incluye toda la familia, incluso a nuestros servidores y bestias de carga y extraños que viven entre nosotros. Jeremías 17; Éxodo 20 y Deuteronomio 5
  3. El Sábado es una santa convocación. Debemos conocer y adorar con otros. Levítico 23
  4. Debemos ser reverente y mostrarle a Dios que amamos, el honor y el respeto a su autoridad. Salmo 89:7, Habacuc 2:20
  5. No vamos a comprar o vender en el día de reposo. Nehemías 13
  6. El Sábado debería ser un día de alegría y regocijo, un día que abandonamos nuestros pensamientos y palabras para los pensamientos y las palabras de Dios. Isaías 56, 58
  7. El Sábado es un tiempo de sanación. Mateo 12, Marcos 1, 3, Lucas 13, 14
  8. El Sábado es un tiempo para hacer el bien y visitar y confortar a los enfermos. Debemos hacer el trabajo espiritual en el Sábado, servir a los demás. San Juan 5
  9. El Sábado es un tiempo de oración. Hechos 16:13
  10. El Sábado es un tiempo para razonar con otras personas sobre los principios espirituales, y para los ministros enseñar la palabra de Dios. Hechos 17:2, 18:04, 11
  11. Elaborar la preparación de alimentos que hay que hacer el día antes del Sábado, de modo que no haya que hornear o cocinar grandemente el Sábado. Éxodo 16
  12. El Sábado es un tiempo para cantar. Efesios 5:19-20, Colosenses 3:16, Salmo 92 es llamado “el salmo del Sábado".


Fuente
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Thursday, December 8, 2011

LA UE SE HACE CON EL CONTROL DE LAS ECONOMÍAS NACIONALES DE UN PLUMAZO

La UE se hace con el control de las economías nacionales de un plumazo

Fuente:

La escenificación cacareada por los medios que han etiquetado ya al Eje Franco-Alemán protagonizado por Merkel y Sarcozy como ‘Mercozy’ gira entorno al seudo-romántico motivo de que existen tienen numerosos puntos de discordancia esos dos políticos y que se reúnen de sol a sol para tratar de solventarlos; de nuevo moviendo deprisa los cubiletes del dado para que no veamos donde se esconde el dado. Todo es una farsa y entre ellos no existe el más mínimo motivo de discordancia. Ambos fueron puestos en sus lugares porque estaban de acuerdo en llevar a Europa al control bancario-fascista en el que se encuentra, con visos de empeorar.

Arriba el Eje ‘Mercozy’ al mas puro estilo “Pimpinella” . Triste que protagonicen un pelicula con alto presupuesto y malísimo repertorio.

El Fascismo sobre todos (ubber alles) para los tecnócratas de Goldman Sachs

Autor: Paul Joseph Watson de Prison Planet.com

Traducción Trinity a Tierra

Olvidando a los millones de europeos afectados, a la UE no le importa siquiera ocultar sus intentos de tomar el control sobre las economías de los estados miembros prefiriendo cambiar el Tratado de Lisboa bajo los poderes que los eurócratas se han garantizado a sí mismos, para no tener un voto en contra por parte de sus camarillas parlamentarias.

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Sunday, November 27, 2011

El Vaticano aboga por un gobierno mundial para regular economía en crisis

Notimex Fecha: 10/24/2011




El Vaticano


El Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz apuntó que la propuesta difundida el lunes no sede ser vista como un documento papal.

- Getty Images





Entre sus responsabilidades estaría promover sistemas monetarios basados en mercados libres



CIUDAD DEL VATICANO - El Vaticano propuso el establecimiento de un gobierno mundial capaz de coordinar acciones políticas consensuadas como alternativa para estabilizar la economía, en plena crisis a causa de los excesos del neoliberalismo.

Estas declaraciones fueron incluidas en una nota oficial del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz titulada “Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional en la prospectiva de una autoridad pública de competencia universal”.

El texto -difundido en italiano, francés, español e inglés- destacó la necesidad del establecer una “autoridad política mundial” que supere las lógicas reduccionistas de los actuales mecanismos de coordinación como el Grupo de los Ocho (G-8) o el Grupo de los Veinte (G-20), vistos más como “clubes de amigos”.

Urge una reforma

La Santa Sede se pronunció a favor del establecimiento de impuestos a las transacciones financieras, conocidos coloquialmente como “tasas Robin Hood”, y aprobó la recapitalización de los bancos incluso con capitales públicos, condicionados siempre a “prácticas virtuosas”.

Además constató la exigencia de un organismo que desarrolle las funciones de una especie de “banco central mundial” que regule el flujo y el sistema de los intercambios monetarios, con el mismo criterio que los bancos centrales nacionales.

En un libreto de 40 páginas el organismo vaticano dejó en claro la necesidad de reformar las actuales instituciones internacionales, desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hasta el Fondo Monetario Internacional.

Bien común universal

“Resulta cada vez más evidente la creciente interdependencia entre los Estados y las regiones del mundo, y la necesidad de respuestas, no sólo sectoriales y aisladas, sino sistemáticas e integradas, orientadas hacia el bien común universal”, indicó.

“Si no se sigue ese camino, también el derecho internacional, no obstante los grandes progresos alcanzados en los diversos campos, correría el riesgo de estar condicionado por los equilibrios de poder entre los más fuertes”, agregó.

Según la propuesta dicha autoridad pública debería tener las estructuras adecuadas para convertirse en un contrapeso al egoísmo que promueven mercados financieros de carácter prevalentemente especulativo, perjudiciales para la “economía real”, especialmente de los países más débiles.

Mercados libres

Entre sus responsabilidades estaría la de promover sistemas monetarios basados en mercados libres y estables que promuevan al desarrollo sostenible, el progreso social de todos, se inspiren en los valores de la caridad y de la verdad.

“Una autoridad con un horizonte planetario, que no puede ser impuesta por la fuerza, sino que debería ser la expresión de un acuerdo libre y compartido, más allá de las exigencias permanentes e históricas del bien común mundial, y no fruto de coerciones o de violencias”, dijo.

“La autoridad mundial debería, pues, involucrar coherentemente a todos los pueblos en una colaboración a la que están llamados a contribuir con el patrimonio de sus propias virtudes y civilizaciones”, añadió.

Elegido por consenso

La nota, que no debe ser considerada como un “documento papal” sino sólo como la contribución de un organismo vaticano, precisó que ese nuevo gobierno debe ser resultado de un consenso que involucre a todas las naciones de la tierra.

Estableció que se trataría de una institución “súper partes”, es decir ubicada por encima de toda visión parcial y de todo bien particular, en vistas a la realización del bien común.

Advirtió que sus decisiones no podrán ser el resultado del pre-poder de los países más desarrollados sobre los países más débiles, deberán responder al interés de todos y no sólo en ventaja de algunos grupos privados o gobiernos nacionales.

Al amparo de la ONU

El documento indicó a las mismas Naciones Unidas, en razón de la amplitud mundial de sus responsabilidades, como el punto de referencia para el “largo camino” que requerirá la constitución de dicha autoridad.

“En un mundo en vías de una rápida globalización, remitirse a una Autoridad mundial llega a ser el único horizonte compatible con las nuevas realidades de nuestro tiempo y con las necesidades de la especie humana”, apuntó.

“No ha de ser olvidado, sin embargo, que este paso, dada la naturaleza herida de los seres humanos, no se realizará sin angustias y sufrimientos”, constató.



Fuente: http://noticias.univision.com/mundo/noticias/article/2011-10-24/el-vaticano-gobierno-mundial#ixzz1ewmSKhl6

Monday, October 24, 2011

Vaticano: AUTORIDAD POLITICA MUNDIAL


Propone Vaticano establecer una “autoridad política mundial”

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El Pontificio Consejo para 'Justicia y Paz' del Vaticano, presidido por el cardenal Peter Turkson, considera "surrealista" y "anacrónico" que se mantenga con la globalización el orden internacional nacido de la Paz de Westfalia (1648) , por lo que ...

Vaticano pidió reforma estructural del sector financiero en el mundo

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El Vaticano pidió hoy la reforma urgente del sistema financiero y la creación de una autoridad pública mundial que tenga poder y competencia universal, y se atenga "a los principios de subsidiariedad y de solidaridad". En el documento "Por una reforma ...

Vaticano: Banco Central Mundial. Necesidad de la reforma del ...

Pysn Pueblo y Sociedad Noticias - ‎2 hours ago‎
Vaticano : un “” los poderes públicos mundiales “y un” banco central mundial “para guiar y gobernar las instituciones financieras que han quedado obsoletas equitativamente y, a menudo ineficaces en el tratamiento de las crisis. un importante documento ...

El Vaticano denunció a que hay una generación de “tecnócratas” que ...

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El Vaticano dio a conocer estas ideas en un documento de Justicia y Paz sobre la gravedad de la crisis mundial en curso, publicado hoy y que difundió la agencia de noticias Ansa. La Santa Sede pidió asimismo "multerateralismo" no sólo en diplomacia ...

Vaticano propone un gobierno mundial para estabilizar el sistema ...

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El Vaticano dice que si no nace un “gobierno mundial” con capacidad para afrontar la especulación a gran escala, “se generará progresivamente un clima de creciente hostilidad e incluso de violencia hasta minar las bases de las instituciones ...

Propuesta de creación de una Autoridad pública mundial frente al ...

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Como afirman los Padres del Concilio Vaticano II, se trata de una misión al mismo tiempo social y espiritual que, «en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios». ...

EL VATICANO PIDE REFORMA DEL SISTEMA FINANCIERO Y MONETARIO

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Ciudad del Vaticano, 24 de octubre (Télam).- El Vaticano pidió una "reforma del sistema financiero y monetario internacional" y "una autoridad pública universal que gobierne la economía", al tiempo que denunció a una generación de "tecnócratas" que ...

El Vaticano pide una Autoridad Pública Mundial que reforme el ...

Intereconomía - ‎3 hours ago‎
El Vaticano ha pedido la reforma urgente del sistema financiero. Afirma que la raíz de la crisis no solamente es de naturaleza económica y financiera, sino sobre todo de naturaleza moral. El Vaticano ha pedido la reforma urgente del sistema financiero ...