Showing posts with label 2009. Show all posts
Showing posts with label 2009. Show all posts

Thursday, July 24, 2014

Salvaguardar los derechos del niño inmigrante



Mensaje del Papa Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial del Migrante, que ha sido dada a conocer públicamente en rueda de prensa en la Santa Sede



Ciudad del Vaticano, 27 de noviembre de 2009.

Queridos hermanos y hermanas:

La celebración de la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado me ofrece nuevamente la ocasión para manifestar la solicitud constante de la Iglesia por los que viven, de distintas maneras, la experiencia de la emigración. Se trata de un fenómeno que, como escribí en la encíclica Caritas in veritate, impresiona por el número de personas implicadas, por las problemáticas sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas que plantea, y por los desafíos dramáticos que supone para las comunidades nacionales y para la internacional. El emigrante es una persona humana con derechos fundamentales inalienables que todos deben respetar siempre (cf. n. 62). El tema de este año -"Los emigrantes y los refugiados menores de edad"- toca un aspecto al que los cristianos prestan gran atención, recordando la advertencia de Cristo, que en el juicio final considerará referido a Él mismo todo lo que se ha hecho o dejado de hacer "con uno sólo de estos más pequeños" (cf. Mt 25, 40-45). Y ¿cómo no considerar entre "los más pequeños" también a los emigrantes y los refugiados menores de edad? El propio Jesús de pequeño vivió la experiencia del emigrante porque, como narra el Evangelio, para huir de la amenaza de Herodes tuvo que refugiarse en Egipto junto con José y María (cf. Mt 2, 14).

Si la Convención de los Derechos del Niño afirma con claridad que hay que salvaguardar siempre el interés del menor (cf. art. 3), al cual hay que reconocer los derechos fundamentales de la persona de la misma manera que se reconocen al adulto, lamentablemente en la realidad esto no siempre sucede. Aunque en la opinión pública crece la conciencia de la necesidad de una acción concreta e incisiva para la protección de los menores de edad, de hecho, muchos de ellos son abandonados y, de varias maneras, corren el riesgo de ser explotados. De la dramática condición en la que se encuentran se hizo intérprete mi venerado predecesor Juan Pablo II en el mensaje enviado el 22 de septiembre de 1990 al Secretario General de las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre Mundial para los Niños. "He sido testigo -escribió- de la desgarradora tragedia de millones de niños en los distintos continentes. Ellos son los más vulnerables porque son los que menos pueden hacer oír su voz" (L´Osservatore Romano, edición española, 14 de octubre de 1990, p. 11). Deseo de corazón que se dedique la debida atención a los emigrantes menores de edad, que necesitan un ambiente social que permita y favorezca su desarrollo físico, cultural, espiritual y moral. Vivir en un país extranjero sin puntos de referencia reales les genera innumerables trastornos y dificultades, a veces graves, especialmente a los que se ven privados del apoyo de su familia.

Un aspecto típico de la emigración infantil es la situación de los chicos nacidos en los países de acogida o la de los hijos que no viven con sus padres, que emigraron después de su nacimiento, sino que se reúnen con ellos más tarde. Estos adolescentes forman parte de dos culturas, con las ventajas y las problemáticas ligadas a su doble pertenencia, una condición que sin embargo puede ofrecer la oportunidad de experimentar la riqueza del encuentro entre diferentes tradiciones culturales. Es importante que se les dé la posibilidad de acudir con regularidad a la escuela y de acceder posteriormente al mundo del trabajo, y que se facilite su integración social gracias a estructuras formativas y sociales oportunas. Nunca hay que olvidar que la adolescencia representa una etapa fundamental para la formación del ser humano.

Una categoría especial de menores es la de los refugiados que piden asilo, huyendo por varias razones de su país, donde no reciben una protección adecuada. Las estadísticas revelan que su número está aumentando. Se trata, por tanto, de un fenómeno que hay que estudiar con atención y afrontar con acciones coordinadas, con medidas de prevención, protección y acogida adecuadas, de acuerdo con lo previsto en la Convención de los Derechos del Niño (cf. art. 22).

Me dirijo ahora especialmente a las parroquias y a las numerosas asociaciones católicas que, animadas por espíritu de fe y de caridad, realizan grandes esfuerzos para salir al encuentro de las necesidades de estos hermanos y hermanas nuestros. A la vez que expreso mi gratitud por todo lo que se está haciendo con gran generosidad, quiero invitar a todos los cristianos a tomar conciencia del desafío social y pastoral que plantea la condición de los menores emigrantes y refugiados. Resuenan en nuestro corazón las palabras de Jesús: "Era forastero y me acogisteis" (Mt 25, 35); como también el mandamiento central que Él nos dejó: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, pero unido al amor al prójimo (cf. Mt 22, 37-39). Esto nos lleva a considerar que cada intervención concreta nuestra tiene que alimentarse ante todo de fe en la acción de la gracia y de la divina Providencia. De este modo, también la acogida y la solidaridad con el extranjero, especialmente si se trata de niños, se convierte en anuncio del Evangelio de la solidaridad. La Iglesia lo proclama cuando abre sus brazos y actúa para que se respeten los derechos de los emigrantes y los refugiados, estimulando a los responsables de las naciones, de los organismos y de las instituciones internacionales para que promuevan iniciativas oportunas en su apoyo. Que la Santísima Virgen María vele maternalmente sobre todos y nos ayude a comprender las dificultades de quienes están lejos de su patria. A cuantos tienen relación con el vasto mundo de los emigrantes y refugiados les aseguro mi oración e imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Vaticano, 16 de octubre de 2009

BENEDICTUS PP. XVI


Fuente
.

Sunday, September 5, 2010

La política, la moral y el pecado original

ANTICIPACIÓN N. 5-2009


La política, la moral y el pecado original

Los discursos del presidente estadounidense Barack Obama en la University of Notre Dame y en la Universidad islámica Al-Azhar de El Cairo se pueden confrontar útilmente con elementos de la fe y de la doctrina social cristiana


por el cardenal Georges Cottier, op
teólogo emérito de la Casa Pontificia




El presidente Barack Obama durante su discurso a la University of Notre Dame de South Bend (Indiana) el 17 de mayo de 2009 [© Associated Press/LaPresse]


En las últimas semanas Barack Obama pronunció dos importantes discursos oficiales en dos contextos universitarios muy distintos. El 17 de mayo habló en la University of Notre Dame, la universidad católica de Indiana donde había sido invitado para recibir el doctorado honoris causa con ocasión de la tradicional ceremonia de graduación de 2.900 estudiantes. El pasado 4 de junio, en El Cairo, desde la Universidad islámica Al-Azhar, considerada el principal centro de enseñanza religiosa del islam suní, pronunció un largo discurso dirigido especialmente al mundo islámico.

No quiero hacer un comentario político, que no es de mi competencia. Pero me llamaron la atención muchos acentos contenidos en las dos intervenciones del presidente de Estados Unidos. Más allá de los temas tratados, los discursos han manifestado una mirada sobre el hecho político que podemos confrontar útilmente con elementos fundamentales de la doctrina social de la Iglesia católica.

***
En el discurso de Notre Dame me llamaron enseguida la atención las palabras que Obama dirige ya desde el incipit a la juventud. El presidente advierte que estamos atravesando un momento histórico particular, y describe esta circunstancia como un privilegio y una responsabilidad para los jóvenes. Ya en este enfoque positivo hay algo de cristiano. Las tareas de cada generación son tareas en las que la Providencia de Dios no está ausente.

Para valorar completamente el alcance de las dos intervenciones hay que tener presentes dos premisas. Ante todo hay que decir que sus discursos conciernen a problemas de la sociedad temporal. Y la Iglesia ha reconocido, también en importantes encíclicas y documentos del magisterio, la autonomía de las sociedades temporales. Autonomía no significa separación, antagonismo, aislamiento u hostilidad entre la sociedad temporal y la Iglesia. Simplemente, la Iglesia reconoce que la sociedad temporal tiene su propia consistencia, con sus propios fines. En el diálogo con esta realidad, la aportación ofrecida por la Iglesia –que representa el Evangelio y los valores de la gracia– no niega ni oscurece sino que al contrario valoriza esta autonomía de la sociedad temporal.

La segunda premisa es que Obama habla del mundo tal y como es hoy. Sus palabras se refieren a los Estados Unidos, pero con los grandes movimientos de poblaciones que han tenido lugar en los últimos decenios, sus palabras pueden aplicarse a todas esas áreas del mundo –especialmente en Occidente– actualmente habitadas por sociedades pluralistas. Obama es un jefe de gobierno que tiene que vérselas con una sociedad pluralista. Este es un dato que hay que tener presente si de verdad se quieren comprender sus palabras.

De hecho, el discurso en la University of Notre Dame está sembrado de referencias tomadas de la tradición cristiana. Hay, por ejemplo, una expresión que aparece con frecuencia, «terreno común», que corresponde a un concepto fundamental de la doctrina social de la Iglesia, el del bien común.

En la mentalidad actual se da la tendencia a pensar que la moral concierne sólo al ámbito de la vida y de las relaciones privadas. En cambio, también la búsqueda del bien común interpela la referencia a criterios y normas morales (cf. Pacem in terris, n. 80). La moral es siempre la misma, no se modifica según si se aplica a la esfera pública o a la privada. Pero la moral siempre tiene en cuenta el objeto, la realidad a la que se aplica. En este caso, se trata de la búsqueda del bien común en una sociedad pluralista.

Obama toma como punto de partida un dato que la tradición cristiana siempre ha reconocido y tomado en consideración: las consecuencias del pecado original. «Parte del problema está en las imperfecciones del hombre, en nuestro egoísmo, en nuestro orgullo, en nuestra obstinación, en nuestra avidez, en nuestras inseguridades, en nuestros egoísmos: todas nuestra crueldades grandes y pequeñas que en la tradición cristiana se entienden arraigadas en el pecado original»

El problema es más que nunca complejo: cómo buscar juntos el bien común en una sociedad en la que existen ideas diferentes e incluso conflictivas acerca de lo que es bien y lo que es mal. Y cómo proseguir juntos en dicha búsqueda sin que nadie esté obligado a sacrificar nada de sus propias convicciones esenciales. Me parece que podemos estar de acuerdo con su modo de enfocar la búsqueda de soluciones. También porque, al proponerlo, Obama toma como punto de partida un dato que la tradición cristiana siempre ha reconocido y tomado en consideración: las consecuencias del pecado original. «Parte del problema está en las imperfecciones del hombre, en nuestro egoísmo, en nuestro orgullo, en nuestra obstinación, en nuestra avidez, en nuestras inseguridades, en nuestros egoísmos: todas nuestras crueldades grandes y pequeñas que en la tradición cristiana se entienden arraigadas en el pecado original».

En un punto de su discurso dice Obama: «La ironía última de la fe es que necesariamente admite la duda. Conocer con certeza lo que Dios ha previsto para nosotros, o lo que Él nos pide, supera muestras capacidades humanas. Y aquellos de nosotros que creen, deben confiar en el hecho de que su sabiduría [la sabiduría del Señor, n. de la r.] es superior a la nuestra». Aparentemente, hay en este fragmento palabras que parecen desentonar con las enseñanzas de la Iglesia. Como escribe santo Tomás, la fe en cuanto don de Dios es infalible. En la fe no existe la duda. La fe no se equivoca. Pero el creyente puede equivocarse cuando su juicio no procede de la fe. Además, es un hecho que el creyente, sobre todo frente a algunas decisiones prácticas, se plantea preguntas sobre cómo debe actuar, sobre qué criterios le sugiere la fe. Y ante casos concretos de la vida, estos criterios pueden no parecerle siempre tan evidentes y claros, pueden surgir casos de conciencia.

La segunda parte de la frase aclara el sentido que Obama quiere dar a sus palabras: saber con certeza lo que Dios quiere de nosotros «supera nuestras capacidades humanas», pero debemos confiar «en el hecho de que su sabiduría es superior a la nuestra».

Por su parte, la Iglesia católica mantiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas. Pero el hombre, en las condiciones históricas en que se encuentra, halla muchas dificultades para usar con provecho esta capacidad natural, para llegar únicamente con sus fuerzas a un conocimiento verdadero y cierto de un Dios personal, así como de la ley natural puesta por el Creador en nuestras almas. Como explica también el Catecismo de la Iglesia católica en los parágrafos 37 y 38, en los que se cita la encíclica Humani generis, el hombre necesita ser iluminado por la revelación de Dios, no solamente acerca de lo que supera su comprensión, sino también sobre las «verdades religiosas y morales que de suyo no son inaccesibles a la razón», porque en el estado actual del género humano, «a causa de los malos deseos nacidos del pecado original», estas verdades no pueden ser conocidas «sin dificultad, con una certeza firme y sin mezcla de error».

En la doctrina cristiana, tener en cuenta las consecuencias del pecado original no quiere decir convertirse en cómplices del pecado, o renunciar a proponer a todos los hombres también las verdades morales cuyo conocimiento, en la concreta condición histórica que viven los hombres sobre esta tierra, parece como ofuscado para muchos.

Tampoco Obama sugiere en su discurso que se hayan de esconder las propias certezas morales, como si se debiera considerar imposible o por lo menos inoportuno afirmar la existencia de verdades objetivas en el contexto de una sociedad pluralista. Lo único que hace es señalar que la experiencia de nuestro límite, de nuestra propia fragilidad, de nuestra miseria, «no debe empujarnos fuera de nuestra fe», sino que simplemente debe «hacernos más humildes», permaneciendo «abiertos y curiosos» incluso en situaciones de confrontación y de contraposición sobre temas éticamente sensibles.

De este modo, la enseñanza tradicional sobre el pecado original sugiere un enfoque de la realidad humana que puede resultar útil, en las actuales circunstancias históricas vividas en las sociedades pluralistas.


***



Obama durante su intervención en la Universidad islámica Al-Azhar, El Cairo, 4 de junio de 2009
[© Associated Press/LaPresse]


Todas las sociedades pluralistas viven tensiones, contrastes, divisiones acerca de lo que es justo y lo que es injusto. Pero hay un modo democrático de vivirlas, que Obama describe en su discurso y que puede estar en sintonía con una concepción cristiana de las relaciones entre los hombres. Dice Obama: debemos estar convencidos, como pre-juicio (dándole por una vez a esta palabra una acepción positiva), que el otro actúa de buena fe. Incluso quien no piensa como yo. Hemos de evitar la caricatura del otro, respetar al otro, no demonizarlo. La democracia vive de esta inspiración di raíz íntimamente cristiana. Cuando leí los discursos, pensé enseguida en esa encíclica tan hermosa de Pablo VI, la Ecclesiam Suam, donde el papa Montini escribe que el camino de las relaciones humanas en la sociedad es el del diálogo, incluso sobre verdades vitales, por las que se puede llegar a dar la vida.

No se trata de interpretrar a nuestro modo estos discursos, sino de buscar puntos de contacto. El discurso en la University of Notre Dame me recordó también la Dignitatis humanae, gran texto de la doctrina social de la Iglesia, en el que se reconoce el deber de las personas de buscar la verdad, que es un deber ante Dios y nace de la naturaleza humana. Por tanto, cuando respeto al otro, yo respeto en él esta capacidad de verdad.

Otra problemática que a veces causa tensiones en las sociedades pluralistas es la reivindicación de la libertad religiosa de los individuos frente al Estado. Esta reivindicación no comporta como opción obligatoria para el Estado el indiferentismo religioso, sino la conciencia de los límites de sus propias competencias.

***
Me ha impresionado que Obama no dejara de afrontar la cuestión más espinosa, la del aborto, sobre la que había recibido muchas críticas también de los obispos estadounidenses. Por un lado estas reacciones están justificadas: en las decisiones políticas respecto al aborto están implicados valores no negociables. Para nosotros está en juego la defensa de la persona, de sus derechos inalienables, entre los cuales el primero es precisamente el de la vida. Ahora bien, en la sociedad pluralista hay diferencias radicales acerca de este punto. Están los que como nosotros consideran el aborto un intrinsece malum; están los que lo aceptan, e incluso algunos que lo reivindican como un derecho. El presidente no toma nunca esta última postura. Al contrario, me parece que da sugerencias positivas –lo subrayó también L’Osservatore Romano del 19 de mayo–, proponiendo de nuevo en este caso la búsqueda de un terreno común. En esta búsqueda –advierte Obama– nadie debe censurar sus propias convicciones, sino que al contrario debe mantenerlas ante todos y defenderlas. El suyo no es para nada el relativismo malentendido de quienes dicen que se trata de opiniones que se contraponen a otras opiniones , y que todas las opiniones personales son inciertas y subjetivas, y, por tanto, conviene dejarlas a un lado cuando se habla de estas cosas.

Tampoco Obama sugiere en su discurso que se hayan de esconder las propias certezas morales, como si se debiera considerar imposible o por lo menos inoportuno afirmar la existencia de verdades objetivas en el contexto de una sociedad pluralista. Lo único que hace es señalar que la experiencia de nuestro límite, de nuestra propia fragilidad, de nuestra miseria, «no debe empujarnos fuera de nuestra fe», sino que simplemente debe «hacernos más humildes», permaneciendo «abiertos y curiosos» incluso en situaciones de confrontación y de contraposición sobre temas éticamente sensibles

Además, Obama reconoce la gravedad trágica del problema; que la decisión de abortar «desgarra el corazón de la mujer». El terreno común que propone es el siguiente: trabajar todos juntos para reducir el número de mujeres que tratan de abortar. Y añade que toda reglamentación legal de esta materia debe garantizar de manera absoluta la objeción de conciencia a los agentes sanitarios que no quieran dar su asistencia a prácticas abortivas. Sus palabras van en la dirección de disminuir el mal. El gobierno y el Estado deben hacer de todo para que el número de abortos sea el menor posible. Ciertamente es sólo un minimum, pero es un minimum precioso. Me recuerda la actitud de los primeros legisladores cristianos que no abrogaron inmediatamente las leyes romanas sobre prácticas no conformes o incluso contrarias a la ley natural, como el concubinato y la esclavitud. El cambio se dio mediante un camino lento, marcado muchas veces por marchas atrás, a medida que el número de cristianos aumentaba en la población, y, con ellos, el impacto del sentido de la dignidad de la persona. Al principio, para garantizar el consenso de los ciudadanos y conservar la paz social, se mantuvieron en vigor las llamadas «leyes imperfectas», que evitaban perseguir acciones y conductas en contraste con la ley natural. El mismo santo Tomás, que no tenía dudas sobre el hecho de que la ley debe ser moral, añade que el Estado no debe poner leyes demasiado severas y “altas”, porque serán despreciadas por la gente que no será capaz de aplicarlas.

El realismo del hombre político reconoce el mal y lo llama por su nombre. Reconoce que hay que ser humildes y pacientes, que hay que combatirlo sin la pretensión de desarraigarlo de la historia humana mediante instrumentos de coerción legal. Es la parábola de la cizaña, que también vale a nivel político. Por otra parte, esto en él no se convierte en justificación de cinismo o de indiferentismo. El esfuerzo por disminuir en lo posible el mal es persistente. Es una obligación.
También la Iglesia ha percibido siempre como lejana y peligrosa la ilusión de eliminar totalmente el mal de la historia por vía legal, política o religiosa. La historia, también la reciente, está sembrada de desastres causados por el fanatismo de quienes pretendían secar las fuentes del mal en la historia de los hombres, acabando por transformar todo en un gran cementerio. Los regímenes comunistas seguían exactamente esta lógica. Así como el terrorismo religioso, que mata incluso en nombre de Dios. Y cuando un médico abortista es asesinado por militantes antiaborto –ocurrió recientemente en Estados Unidos– hay que admitir que incluso los impulsos ideales más altos, como la sacrosanta defensa del valor absoluto de la vida humana, pueden corromperse y transformarse en su contrario, convirtiéndose en palabras de orden a disposición de una ideología aberrante.

Los cristianos son portadores en el mundo de una esperanza temporal realista, no de un vano sueño utópico, incluso cuando dan testimonio de su propia lealtad a valores absolutos como la vida. Santa Juana Beretta Molla, la médico que muere por negarse a seguir el tratamiento que habría podido hacerle daño a la hija que llevaba en su seno, con su heroísmo ordinario y silencioso toca los corazones no sólo de los cristianos; recuerda a todo el mundo el destino común hacia el que tendemos. Es una forma profética del estilo evangélico del testimonio cristiano.

Obama, en su discurso a la University of Notre Dame, hace una alusión muy importante precisamente sobre este aspecto. Cuenta de cuando participó en un proyecto de asistencia social en los barrios pobres de Chicago –financiado por algunas parroquias católicas– en el que participaban también voluntarios protestantes y judíos. Allí se encontró con personas acogedoras y comprensivas. Vio el espectáculo de las obras buenas alimentadas por el Señor entre ellos. Y en este espectáculo se sintió «atraído por la idea de formar parte de la Iglesia. Fue mediante este servicio», concluye, «como fui conducido a Cristo». Hace también un elogio conmovedor del gran cardenal Joseph Bernardin, que entonces era arzobispo de Chicago. Lo define «un faro y una encrucijada», amable en su modo de persuadir y en su intento continuo de «acercarse a las personas y encontrar un terreno común». En aquella experiencia, dice Obama, «palabras y obras de las personas con las que trabajé en las parroquias de Chicago tocaron mi corazón y mi mente». El espectáculo de la caridad, que viene de Dios, tiene la fuerza de tocar la mente y los corazones de los hombres. Y esta es la única semilla de cambio real en la historia de los hombres. Obama cita también a Martin Luther King, de quien se siente discípulo.

Que sólo cuarenta y un años después del asesinato de King sea precisamente él el presidente de los Estados Unidos es una señal, un signo y una prueba de la eficacia histórica de la confianza en la fuerza de la verdad. En estos mismos decenios, hemos visto tantas ideologías fundar sus pretensiones de cambio en la violencia, desde los programas revolucionarios hasta el proyecto de exportar la democracia con la fuerza militar. Y hemos registrado sólo fracasos trágicos y pasos atrás. El realismo humilde de Obama abre nuevos escenarios también a nivel geopolítico, como confirmó su intervención en la universidad islámica Al-Azhar de El Cairo.




Barack Obama en la Universidad Al-Azhar, el 4 de junio de 2009 [© Associated Press/LaPresse]



También en este discurso Obama trató de individuar un «terreno común» sobre el que hacer progresar las complicadas relaciones entre islam y mundo occidental, con especial referencia a los Estados Unidos. En esta búsqueda, según el presidente, cada uno está llamado a mirar dentro de su propia tradición para encontrar los valores fundamentales y los intereses comunes sobre los que construir el respeto recíproco y la paz. Un enfoque de este tipo desmiente radicalmente las tesis del choque de civilizaciones y es un antídoto contra la tendencia a aplicar estereotipos negativos a los demás. Obama en su discurso, escuchado por cientos de millones de musulmanes, siguió otra línea, otorgando confianza total a la buena fe y a la capacidad de discernimiento de los interlocutores. Precisamente por eso pudo tratar con valor y claridad todos los puntos controvertidos: el extremismo violento –que afecta a todos, empezando por los musulmanes–, las expediciones occidentales en Afganistán e Irak, la utilización de la tortura, la cuestión israelí-palestina, respecto a la cual reafirmó el derecho de los dos pueblos a vivir con seguridad en su propia patria y definió «intolerable» la situación del pueblo palestino, en sintonía con lo que dijo el Papa durante su reciente visita a la tierra de Jesús. Acerca del tema nuclear, refiriéndose a Irán, Obama explicó que no se le puede negar a nadie el derecho a usar la energía nuclear para fines pacíficos. Reafirmando que hay que inclinarse por una situación en la que ninguna nación –comenzando por la suya– cultive el proyecto de recurrir a la energía nuclear en ámbito militar. En su discurso de El Cairo, el presidente americano reafirmó también que no se puede imponer la democracia desde el exterior, y que en la marcha hacia la democracia cada pueblo debe encontrar su propio camino. Subrayó que la libertad religiosa es fundamental para la paz. Y en tierra islámica habló también de los derechos de las mujeres. Entre las citas de los textos sagrados –la Torah, el Corán y la Biblia– me asombró que del texto bíblico eligiera citar el Sermón de la montaña, que está dirigido directamente a los discípulos de Cristo. No está hecho in primis para la sociedad temporal, política y civil. Pero Obama ha percibido su reflejo positivo y su inspiración sobre la vida de la civitas. Esto me ha recordado la intuición de Juan Pablo II sobre el reflejo político del perdón y de las peticiones de purificación de la memoria. No se ve cómo se puede salir de situaciones intolerables, como las que se viven en Oriente Medio, si los dolores de los hombres por las maldades y ofensas padecidas no son abrazados y disueltos por la fuerza reconciliadora del perdón.

Imagino que este hombre, Obama, ha sentido todas estas cosas, cuando tuvo que preparar sus dos discursos. Esto me sorprende. Y lo veo como un hecho interesante, también para el compromiso político de los cristianos en nuestro mundo global y pluralista.
.
.
.
Nota: Rojitas y otros colores agregados..
.

Tuesday, March 16, 2010

Las cuentas residenciales de Internet crecieron 14,2 por ciento durante 2009


2010-03-17 00:00:00
ECONOMIA

Las cuentas residenciales de Internet crecieron 14,2 por ciento durante 2009


Las cuentas de Internet residenciales crecieron un 14,2 por ciento en 2009, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Según las cifras del organismo, a fines del año pasado, se contabilizaban 3,9 millones de accesos residenciales, de los cuales, 3,5 millones eran de banda ancha, con un crecimiento interanual del 23,3 por ciento, y otros 171.245 eran telefónicos (dial-up), que retrocedieron 10,9 por ciento respecto a 2008.

En tanto, otros 184.632 contactos son gratuitos, con un retroceso del 47,2 por ciento en similar período.

En cuanto a los accesos de organizaciones, el año pasado marcó un crecimiento del 56,5 por ciento, con un total de 748.057 usuarios.

En este caso, los servicios de Banda Ancha sumaron 697.227 (67,6 por ciento más), los de dial-up 24.381, con una caída del 29,1; mientras que los enlaces dedicados bajaron 3,0 por ciento para sumar 25.389 usuarios.

En lo que respecta a los accesos residenciales por distrito, la provincia que más creció en 2009 fue Santa Cruz con una mejora del 80 por ciento respecto al año anterior, mientras que el desempeño más bajo se dio en la Ciudad de Buenos Aires, con una caída del 4,5 por ciento en similar período.

.
Fuente: http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=180799&id=345798&dis=1&sec=3
,

Thursday, December 17, 2009

Allá se juntarán también las águilas: L'Aquila 2009

Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas. ..............Lucas 17:37
.
El 6 de Abril de 2009, hubo un terremoto en L'Aquila, Italia (region de Abruzzo); Fue un sismo de 5.8 (6.3 actual) en la escala Richter. Hubo una destruccion horrible en cual murieron 308 ciudadanos, 1,500 fueron heridos, y 65,000 personas quedaron desamparadas despues de que se derrumbaran (3,000-11,000 edificios se desplomaron) sus hogares.*
.
El Primer Ministro Silvio Berlusconi dijo el 23 de Abril, que mudarian la Cumbre G8 en Julio de Sardinia a L'Aquila, el centro del terremoto de Abruzzo (Italia), y desviarian el dinero ahorrado para ayudar la reconstruccion de the region afecta.**
.
La Cumbre de los G8 tuvo lugar en L'Aquila, Italia--el pais que actualmente posee la presidencia de los G8 --- del 8 al 10 de Julio...Los paises de los G8 son Canada, La Federacion Rusa (Rusia), Francia, Alemania, Japon, Italia, Gran Bretaña (reuso llamarle el Reino Unido), y los Estados Unidos, juntos con la Union Europea representada por el presidente del Consejo de Europa, y el presidente de la Comision Europea.***
..
Arsenio.
.
Referencias:
.

Monday, December 29, 2008

Finley se refiere a "2009, Año del Evangelismo"


Mark Finley dirige la palabra durante el Concilio Anual 2008 de la Iglesia Adventista mundial. Finley es uno de los nueve vicepresidentes generales en la sede central de la iglesia. [fotografía: Tor Tjeransen]


Finley se refiere a "2009, Año del Evangelismo"


December 2, 2008 Silver Spring, Maryland, Estados Unidos
Megan Brauner/ANN




A partir de 2009, la Iglesia Adventista mundial lanzará un año y medio de énfasis en el evangelismo en todo el mundo. Denominado el "Año del Evangelismo", los líderes de la iglesia esperan que este énfasis adicional lleve en último término a un incremento en la feligresía.

Un propulsor clave de esta iniciativa es Mark Finley, vicepresidente de evangelismo y testificación, que ha dedicado casi dos décadas al evangelismo televisivo.

Elegido para este cargo en 2005, Finley ha trabajado como evangelista por televisión en diversas partes del mundo, últimamente como orador y director de "Escrito está", un ministerio televisivo de la iglesia.

En el pasado, la contribución más visible de Finley a los esfuerzos de evangelización fueron los encuentros de evangelismo satelital NET y ACTS. A partir de 1995, la serie NET fue el primer esfuerzo de evangelización vía satélite emprendido por una denominación cristiana. ACTS 2000 alcanzó una audiencia total de tres millones de personas.

En el presente, Finley está ayudando a incrementar el número de encuentros de evangelización hasta el verano 2010. En la sede central de la iglesia, Finley preside la junta de la Red Televisiva Adventista, el Foro de Evangelismo por Internet, y la Iniciativa Sigamos la Biblia, entre otras tareas.

Finley conversó con ANN sobre la manera correcta de alcanzar al mundo, de los cambios en el evangelismo, y de lo que hará exactamente la iglesia en el próximo año y medio.

A continuación se presentan fragmentos de la entrevista.

Red de Noticias Adventistas (ANN): ¿Qué significa el evangelismo para usted, después de tantos años de experiencia?

Mark Finley: El evangelismo es compartir a Jesús de la manera más amplia posible. Es la proclamación del evangelio a todos los que sea posible, de manera que entren en contacto con Jesús.

ANN: En los comienzos de la Iglesia Adventista, la manera de llegar a la gente era por medio de seminarios. El mundo ha cambiado desde entonces; ¿ha cambiado también el evangelismo?

Finley: Creo que ha cambiado en algunos países. En algunos lugares, el evangelio es proclamado como se hacía hace cien años. En otros, hay un trasfondo más secular, y en esos lugares no se puede asumir que todos creen que la Biblia es la verdad. Hoy día, tenemos que enfocarnos no solo en las verdades distintivas que nos identifican como adventistas, porque en la cultura posmoderna, la pregunta no es tanto: "¿Qué es la verdad?", sino: "¿Es la verdad relevante?" Creo que el mayor desafío hoy día es revelar que la Biblia posee autoridad.

ANN: ¿Qué métodos específicos le parecen efectivos para alcanzar a las personas que piensan que la verdad es relativa?

Finley: Existen varios métodos. Uno es desarrollar relaciones positivas de confianza, porque si esta gente puede desarrollar una relación con las personas, se muestran mucho más interesados en escuchar. Veinte años atrás, yo hubiera dicho: "Aquí tengo 25 textos bíblicos que me van a ayudar a probarle que el séptimo día de reposo bíblico es el sábado". Ahora bien, aunque de hecho utilizo los versículos que hablan del sábado, quiero que la gente sepa que en un mundo de estrés y tensión, el sábado es una invitación para hallar descanso en Jesús. De manera que cada doctrina de las Escrituras tiene su aplicación práctica, y creo que eso es lo que más me interesa descubrir.

ANN: ¿Cree usted que estos enfoques son para la generación posmoderna similares a la manera en que Jesús alcanzaba a las personas?

Finley: Por supuesto. Una de las fundadoras de la iglesia, Elena White, hace una declaración interesante en el Ministerio de Curación. Ella dice que Jesús se mezclaba entre los hombres como alguien que deseaba su bien, satisfacía sus necesidades, ganaba su simpatía y confianza y entonces les decía: "Síganme". Y eso es lo que estamos procurando hacer hoy. Una mujer se está divorciando; ¿cómo llegar a ella? Un hombre tiene problemas cardiacos; ¿cómo llegar hasta él? La Iglesia Adventista posee un enfoque multifacético a las necesidades físicas, mentales y espirituales, de manera que podemos llegar a las personas cuando ayudamos a que alguien deje de fumar o tenga un mejor régimen alimentario. Al igual que Jesús, creo que si la iglesia quiere tener un impacto en la sociedad necesitamos alcanzar a las personas al llegar hasta ellas en ese punto de contacto.

ANN: Se ha anunciado que 2009 será el "Año del Evangelismo". ¿Por qué hacer de esto una propuesta para todo el mundo?

Finley: Por lo general, antes de un concilio anual, los líderes presentan un gran proyecto de evangelización. Este, que comenzará el 1 de enero, nos llevará al Congreso Mundial 2010 de la Iglesia Adventista en Atlanta, Georgia. Es algo que hemos hecho antes de los últimos cuatro o cinco congresos mundiales. Creemos que esto producirá miles y miles de encuentros de evangelización. De 2005 a 2010 se han planificado 400.000 eventos de evangelización, y es asombroso ver lo que Dios está haciendo por medio de ellos.

ANN: La Iglesia Adventista siempre ha puesto énfasis en el evangelismo. ¿En qué difiere este proyecto de los anteriores?

Finley: El evangelismo siempre ha sido una prioridad para la iglesia, pero hay momentos cuando le damos un énfasis especial. Creemos que esta iniciativa es única por varias razones. Le daremos una promoción y énfasis adecuados, pero también estamos preparando materiales. Prepararemos sermones titulados "Revelación de la esperanza", y materiales sobre el libro de Daniel. Se enfatizará el proyecto en los encuentros de pastores y obreros; también en los principales encuentros de los líderes de la iglesia.

ANN: Última pregunta: ¿Cree que todos tienen la capacidad de ser evangelistas?

Finley: No creo que todos seamos llamados a hacer evangelismo público, pero todos somos llamados a ser testigos de Cristo.


"Fuente: Adventist News Network"


.
.

Semana de oración por la unidad de los cristianos


18.01.09 - 25.01.09
Semana de oración por la unidad de los cristianos
En todo el mundo


Los cristianos del mundo entero rezarán por la unidad en 2009 "con el fin de que estén unidos en tu mano" (cf. Ez 37,17).

Congregaciones y parroquias de todo el mundo toman parte en la semana de oración, que se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero (en el hemisferio norte) y en torno a Pentecostés (en el hemisferio sur).

Los textos para la Semana de oración por la unidad de los cristianos 2009 provienen de la experiencia de las Iglesias en Corea. Frente a la división de su país, las Iglesias han buscado la inspiración en el profeta Ezequiel, quien también vivió en un país trágicamente dividido y que deseaba la unidad para su pueblo.


Más información sobre la Semana de oración por la unidad de los cristianos

Material litúrgico para la Semana de oración




.

.