Si esta reforma se produjera, ¿cuál sería el resultado?
Los principios de verdad que Dios, en su sabiduría, ha dado a la iglesia remanente serían abolidos.
Nuestra religión cambiaría.
Los principios fundamentales que han sustentado la obra durante los últimos cincuenta años serían considerados falsos.
Se establecería una nueva organización.
Se escribirían libros sobre un nuevo orden.
Se presentaría un sistema de filosofía intelectual.
Los fundadores de este sistema irían a las ciudades y realizarían una obra maravillosa.
Por supuesto, el sábado sería despreciado, al igual que el Dios que lo creó.
Nada se interpondría en el camino del nuevo movimiento.
Los gobernantes dirían que la virtud es mejor que el vicio, pero al haber sido eliminado Dios, dependerían del poder humano, y este, sin Dios, carece de valor.
Sus cimientos estarían construidos sobre arena, y la tormenta y los vientos destrozarían su edificación.
Mensajes Selectos, vol. 1, pág. 98, Ellen G. White.
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