Monday, April 20, 2009

De todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.


Deuteronomio 8


1CUIDARÉIS de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, porque viváis, y seáis multiplicados, y entréis, y poseáis la tierra, de la cual juró Jehová á vuestros padres.


2Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar ó no sus mandamientos.

3Y te afligió, é hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.

4Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta años.

5Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre á su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.

6Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndolo.

7Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes;

8Tierra de trigo y cebada, y de vides, é higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel;

9Tierra en la cual no comerás el pan con escasez, no te faltará nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortarás metal.

10Y comerás y te hartarás, y bendecirás á Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.

11Guárdate, que no te olvides de Jehová tu Dios, para no observar sus mandamientos, y sus derechos, y sus estatutos, que yo te ordeno hoy:

12Que quizá no comas y te hartes, y edifiques buenas casas en que mores,

13Y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multiplique, y todo lo que tuvieres se te aumente,

14Y se eleve luego tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de siervos;

15Que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde ningún agua había, y él te sacó agua de la roca del pedernal;

16Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para á la postre hacerte bien;

17Y digas en tu corazón: Mi poder y la fortaleza de mi mano me han traído esta riqueza.

18Antes acuérdate de Jehová tu Dios: porque él te da el poder para hacer las riquezas, á fin de confirmar su pacto que juró á tus padres, como en este día.

19Mas será, si llegares á olvidarte de Jehová tu Dios, y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres, y á ellos te encorvares, protésto lo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

20Como las gentes que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis; por cuanto no habréis atendido á la voz de Jehová vuestro Dios.
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Sunday, April 19, 2009

Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; ... ni tengáis misericordia.


Ezequiel 9


1Y CLAMO en mis oídos con gran voz, diciendo: Los visitadores de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.

2Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que está vuelta al aquilón, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lienzos, el cual traía á su cintura una escribanía de escribano; y entrados, paráronse junto al altar de bronce.

3Y la gloria del Dios de Israel se alzó de sobre el querubín sobre el cual había estado, al umbral de la casa: y llamó Jehová al varón vestido de lienzos, que tenía á su cintura la escribanía de escribano.

4Y díjole Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y pon una señal en la frente á los hombres que gimen y que claman á causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.

5Y á los otros dijo á mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia.
6Matad viejos, mozos y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno: mas á todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo.

7Y díjoles: Contaminad la casa, y henchid los atrios de muertos: salid. Y salieron, é hirieron en la ciudad.

8Y aconteció que, habiéndolos herido, yo quedé y postréme sobre mi rostro, y clamé, y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿has de destruir todo el resto de Israel derramando tu furor sobre Jerusalem?

9Y díjome: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangres, y la ciudad está llena de perversidad: porque han dicho: Dejado ha Jehová la tierra, y Jehová no ve.

10Así pues, yo, mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia: el camino de ellos tornaré sobre su cabeza.

11Y he aquí que el varón vestido de lienzos, que tenía la escribanía á su cintura, respondió una palabra diciendo: Hecho he conforme á todo lo que me mandaste.

Saturday, April 18, 2009

Anda, pueblo mío, éntrate en tus aposentos,... en tanto que pasa la ira


Isaías 26


1EN aquel día cantarán este cantar en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos: salud puso Dios por muros y antemuro.


2Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades.

3Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.

4Confiad en Jehová perpetuamente: porque en el Señor Jehová está la fortaleza de los siglos.

5Porque derribó los que moraban en lugar sublime: humilló la ciudad ensalzada, humillóla hasta la tierra, derribóla hasta el polvo.

6Hollarála pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.

7El camino del justo es rectitud: Tú, Recto, pesas el camino del justo.

8También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado: á tu nombre y á tu memoria es el deseo del alma.

9Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el espíritu en medio de mí, madrugaré á buscarte: porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.

10Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará á la majestad de Jehová.

11Jehová, bien que se levante tu mano, no ven: verán al cabo, y se avergonzarán los que envidian á tu pueblo; y á tus enemigos fuego los consumirá.

12Jehová, tú nos depararás paz; porque también obraste en nosotros todas nuestras obras.

13Jehová Dios nuestro, señores se han enseñoreado de nosotros fuera de ti; mas en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.

14Muertos son, no vivirán: han fallecido, no resucitarán: porque los visitaste, y destruiste, y deshiciste toda su memoria.

15Añadiste al pueblo, oh Jehová, añadiste al pueblo: hicístete glorioso: extendíste lo hasta todos los términos de la tierra.

16Jehová, en la tribulación te buscaron: derramaron oración cuando los castigaste.

17Como la preñada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.

18Concebimos, tuvimos dolores de parto, parimos como viento: salud ninguna hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.

19Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío, cual rocío de hortalizas; y la tierra echará los muertos.

20Anda, pueblo mío, éntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira.

21Porque he aquí que Jehová sale de su lugar, para visitar la maldad del morador de la tierra contra él; y la tierra descubrirá sus sangres, y no más encubrirá sus muertos.


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Friday, April 17, 2009

Juan Hus: El Hereje de Bohemia ( Hus the Bohemian Heretic [Spanish] )




Queridos amigos:


Nuevamente cordiales saludos cristianos del Ministerio Guarda la Fe para usted y su familia. Espero que este año ya haya sido de bendición para usted en la causa del Señor y que haya tenido la oportunidad de animar a alguna alma a transitar el camino que lleva al cielo. Estamos viviendo en el tiempo del fin y es muy impor-tante que recordemos que a medida que nos acercamos al fin del tiempo y a la segunda venida de Jesús, muchos de nosotros experimentaremos lo que los hom-bres y mujeres fieles del pasado, pasaron como pruebas de su fe. Es mi oración que el mensaje que usted va a escuchar hoy pueda llenar su corazón de amor hacia la verdad de Dios y Su causa.
Gracias una vez más por sus oraciones y por su apoyo al Ministerio Guarda la Fe. Estamos muy agradecidos por la manera en que el Señor nos ha dirigido el año pasado. Nuestro propósito en el Ministerio Guarda la Fe es advertir a las personas de la inminente crisis y animarlos para que se preparen. Esperamos que este año podamos alcanzar a Brasil. Ya tenemos traductores, un estudio de grabación, y hemos establecido negociaciones con Bancos y con el Correo. Esperamos poder expandir rápidamente el Ministerio Guarda la Fe a miles de personas de habla Portuguesa, los cuales jamás han escuchado acerca del cumplimiento profético en estos últimos días. Estamos orando para que esto se disemine como fuego en el rastrojo. Sabemos que expandirnos en nuevos campos como éste, es un desafío costoso. Sin embargo, hemos aprendido a confiar en el Señor para obtener los recursos. Estoy muy emocionado por las oportunidades que ofrecen nuestros pe-queños predicadores misioneros, nuestros CDs. Ellos pueden llegar donde los predicadores humanos no pueden hacerlo. Y al parecer Dios quiere que esto se lleve a cabo ahora. Rogamos que oren por este proyecto y especialmente por aquellas miles de personas que van a conocer la verdad para este tiempo y así puedan prepararse para la crisis.
Este mes he decidido hacer algo un poquito diferente de lo acostumbrado. Pero creo que usted va a entender. Espero que el tema de hoy le dé ánimo y esperan-za. La historia de Juan Hus es un tipo de los tiempos que tal vez muchos de noso-tros vamos a enfrentar en un futuro cercano. Es una historia acerca de la vida y el carácter de un hombre a quien Dios usó para despertar en los corazones humanos, el amor por la verdad en un tiempo en que ésta era pisoteada en el polvo. Es la historia de un hombre que se mantuvo firme a los principios, que se rehusó a seguir el juego de aquellos que estaban decididos a ser políticamente correctos dentro de su iglesia, y que dio su vida por una causa que estaba mucho mas allá del espacio.
El libro de Hebreos nos revela un cuadro de hombres y mujeres fieles que dieron sus vidas en humilde servicio a Dios. En el capítulo 11, versículo 32 en adelante dice: “¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Ba-rac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas, que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de la debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranje-ros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada, an-duvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, an-gustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los de-siertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra”.
¡Qué descripción de tantas almas fieles que se atrevieron a oponerse a las hues-tes satánicas! ¿Cree Usted que vendrá un tiempo cuando sea necesario hacer es-to nuevamente? Yo creo que ese tiempo ya ha llegado, por lo menos en algunos lugares del mundo. Sin embargo, la mayoría del pueblo de Dios no espera que los alcance. ¿Cómo pueden pensar así, si realmente no entienden el mensaje para este tiempo? Si el mensaje no es parte de la pasión de sus almas, ¿cómo podrán estar deseosos de sacrificarse por el mensaje, y hasta a dar sus vidas? Parece ser que en muchas partes del mundo hoy, no hay ninguna prueba para nuestra fe, ninguna prueba de carácter, y consecuentemente no hay ningún testimonio, ni ante los hombres ni ante los ángeles, de la poderosa verdad que el cielo ama en-trañablemente. Permítame preguntarle: ¿Es usted una de esas personas que se describen en estos versículos? ¿Es su experiencia con Cristo tan fuerte que usted está dispuesto a dar su vida por su fe?
Por favor vea los siguientes versículos. Los versículos 39-40 dicen: “Y todos és-tos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometi-do; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”.
Piense en esto. ¿Qué quiere decir que Dios ha provisto algo mejor para nosotros? Vean esto, Jesús ha ordenado que los que estén vivos al final del tiempo pasarán por la más difícil de todas las circunstancias. Su fe será probada hasta el límite. Su valentía será probada. Bajo la burla universal, muchos serán llevados a dar sus vidas debido a su fe. Los héroes del pasado, descansan en sus tumbas espe-rando por nosotros. Dios los ha perfeccionado, pero desea sinceramente llevarnos con ellos a la perfección.
Escuche esta cita de El Conflicto de los Siglos p. 680. “El ‘tiempo de angustia, cual nunca fue después que hubo gente’ se iniciará pronto; y para entonces nece-sitaremos tener una experiencia que hoy por hoy no poseemos y que muchos no pueden lograr debido a su indolencia. Sucede muchas veces que los peligros que se esperan no resultan tan grandes como uno se los había imaginado; pero éste no es el caso respecto de la crisis que nos espera. La imaginación más fecunda no alcanza a darse cuenta de la magnitud de tan dolorosa prueba. En aquel tiempo de tribulación, cada alma deberá sostenerse por sí sola ante Dios”.
A muchos no les gusta escuchar estas cosas porque suenan negativas. Pero cuando usted observa la historia, puede ver que cada héroe de la Biblia y cada héroe subsiguiente de la historia siempre ha sido puesto como una luz negativa por la iglesia de sus días. Esa es la verdadera naturaleza de la verdad. Tenemos que despertar a aquellos que están a nuestro alrededor compartiendo con ellos lo que Dios ha dicho que sobrevendrá al mundo. Muchos de entre nosotros no creen en lo que dicen las Escrituras. De manera que solo quieren escuchar acerca del amor y de la unidad. Por eso muchos no quieren escuchar acerca de lo que se les pide para cambiar sus vidas y así poder prepararse para el cielo.
Pero esto es lo que Dios dice que va a suceder. Escuche lo que dice El Conflicto de los Siglos p. 684. “Pero muchos seres humanos de todas las naciones y de to-das clases, grandes y pequeños, ricos y pobres, negros y blancos, serán arrojados en la más injusta y cruel servidumbre. Los amados de Dios pasarán días penosos, encadenados, encerrados en cárceles, sentenciados a muerte, algunos abandona-dos adrede para morir de hambre y sed en sombríos y repugnantes calabozos. Ningún oído humano escuchará sus lamentos; ninguna mano humana se apronta-rá a socorrerlos”.Este es el futuro, mis amigos… Sería mejor que pensáramos en ello, porque si lo ignoramos, ciertamente seremos vencidos por la irresistible tentación.
Aquí hay otra declaración de Manuscritos vol. 10, de Elena G. de White: “Debido a su santa integridad y la inquebrantable adherencia a los mandamientos de Dios, Noé fue realmente considerado singular y fue objeto de desprecio y de burla al responder a los reclamos de Dios sin cuestionar nada. ¡Qué contraste con la in-credulidad prevaleciente y con la negligencia universal para con Su ley!”
¿Hay hoy muchas personas que no toman la Palabra de Dios tal como está escrita sin cuestionarla? Por supuesto. Esta es una de las características de nuestra épo-ca y es una señal del fin del tiempo. Noé fue despreciado porque tomó la Palabra de Dios sin cuestionarla. Él tenía una fe inquebrantable en la Palabra de Dios. Lo que Dios dijo que iba a suceder, él creía que realmente iba a suceder, aun cuando llevase mucho tiempo.
¿Usted cree que nuevamente vendrá un tiempo de angustia sobre la tierra en el fin del tiempo? Ciertamente así será. Las Escrituras están llenas de advertencias para el pueblo de Dios en estos últimos días. La historia también nos dice que las escenas que ya han sucedido se repetirán nuevamente.
Veamos entonces una de las historias más fascinantes, la de un hombre cuyo porte espiritual aun permanece en pie y cuya vida es un ejemplo para nosotros, “para quienes el fin del mundo ha llegado”. Yo soy profesor de historia y he aprendido a apreciar la historia como una guía, porque la historia se repite. Las lecciones que podemos aprender de ella, son incalculablemente valiosas.
Juan Hus se ha convertido, tal vez, en mi reformador favorito. Su poderoso testi-monio está entre los más admirables de la historia. Su fidelidad y su constancia entre la corrupción moral de sus días son extraordinarias. Su lealtad a Dios, aun cuando fue amenazado de muerte es un poderoso ejemplo para mí y para usted.
La Reforma Protestante era en cierto sentido como una cosecha. Después de to-do, los Valdenses estuvieron haciendo su trabajo durante 1000 años, sembrando semillas de confianza en la Palabra de Dios y de desconfianza en las palabras de los sacerdotes y de los Papas. La Reforma llegó al mundo sorpresivamente, al menos para los ojos humanos. Pero en realidad era la culminación de la gran cau-sa que durante siglos había estado desarrollándose con cautela, avanzando sigilo-samente en los corazones y en las mentes de millones de almas cuya única espe-ranza era la de alcanzar alguna alma que aun ignoraba la verdad y quebrar los grilletes de Roma.
La Reforma Protestante era especialmente como una primavera espiritual. Vino después de un gran invierno espiritual de 1000 años. Hizo mucho para hacer flo-recer la mente humana con belleza y esplendor. Abrió el camino para que la Biblia tuviese influencia entre el pueblo de Dios. Plantó muchas semillas que florecerían más tarde y proveyó la base para el último y gran mensaje al mundo.
El Gran Esposo había preparado el terreno del pensamiento humano para un gran cambio. Había llegado el tiempo de comenzar el proceso de liberar las fuerzas es-pirituales que ninguna autoridad humana podía impedir. Durante el siglo XIV, Dios levantó a un hombre intrépido cuya voz resuena hasta hoy. Juan Wiclef sa-cudió las puertas de Roma con poderosas denuncias de su corrupción y levantó en su lugar la Palabra de Dios ante los Ingleses. Uno de sus grandes principios era la separación de iglesia y estado. Él pudo ver que una gran parte del proble-ma espiritual era que la iglesia controlaba al estado. Wiclef decía que el Papa te-nía que limitar su dominio solo al plano espiritual. “El Papa debe dejarle el poder y el dominio temporal, al gobierno secular”, dijo él, “y después de ello dedicarse a exhortar eficazmente a todo el clero; porque así lo hizo Cristo, y especialmente a través de sus apóstoles”. Esto está en el libro de Juan Foxe, Hechos y Monumen-tos, Vol. 3, página 49. (en inglés).
Wiclef reveló el inmenso contraste entre Cristo y el sistema papal. Sus escritos se diseminaron por todas partes, y muchas personas estaban convencidas de la ver-dad de la Biblia y de la necesidad de un cambio. Aunque la controversia giraba a su alrededor, Wiclef demostró gran humildad, sin embargo descansaba sobre él un poder que nadie podía negar. Dios estaba con él, y nada podía detener la po-derosa fuerza que él desencadenó. “Fue con Wiclef que la libertad comenzó en Inglaterra”, dice J. A. Wylie en su Historia del Protestantismo. Sí, la Carta Magna tuvo algo que ver como 100 años antes de Wiclef. Pero lo que realmente produjo el cambio espiritual, fue la Biblia. La vida de Wiclef fue para levantar la Biblia co-mo la Autoridad de los cielos y de la tierra. Wiclef le dio a Inglaterra la Carta Magna Divina, y esto abrió el camino para que otras generaciones avanzaran en la verdad y en la justicia. Imagine los ceños fruncidos en Roma a medida que contemplaban el impacto de Juan Wiclef en las personas. El Papa implementó una denuncia contra él y lo sentenció a muerte. Pero Dios tenía otros planes y lo pro-tegió hasta que le dio a Inglaterra la Biblia en su propio idioma y hasta que colocó en movimiento, fuerzas que eventualmente abrirían la puerta a un completo corte de relaciones con Roma. Entonces, cuando su trabajo estuvo terminado, Él permi-tió que Su siervo descansara antes que los prelados pudieran colocar sus manos sobre él.
Pero tan pronto como Wiclef había desaparecido de la escena de acción, Dios le-vantó otro poderoso testigo de la verdad. El gran drama comenzaba a desarro-llarse en Bohemia, donde ahora está la Republica Checa. Vean en un Atlas su ubi-cación al Este de Europa.
Allí en 1373 en Husinec nació Juan Hus, en un humilde hogar. Su padre murió cuando Hus era joven, y su piadosa madre, como muchas madres en aquel en-tonces, quería que su hijo tuviese una educación en la Universidad de Praga, y esperaba que él pudiese dedicar su vida a Dios y que fuese un sacerdote. Mien-tras el niño crecía ella se arrodillaba al lado de su hijo y le pedía a Dios que lo bendijera grandemente. Poco podía saber ella cuánto iba a significar esa bendi-ción para ella si hubiese vivido para verlo.
Juan Hus tenía excelentes talentos los cuales se fueron desarrollando y expan-diendo con el estudio. Tenía una gran sed por el conocimiento, y esta pasión jun-to a su dulce disposición lo llevó a que todos los que lo conocían lo apreciaran. Cuando él completó sus estudios de teología, comenzó a trabajar en la iglesia donde rápidamente se distinguió. Se volvió famoso y eventualmente se relacionó con la corte del rey Wenceslao como confesor de la reina Sofía de Baviera.
Mientras estaba en la Universidad había estudiado ardientemente los escritos de Wiclef, pero sin embargo era un apasionado y devoto de la Iglesia de Roma. En 1402 fue nombrado sacerdote de la capilla de Belén en Praga. En aquellos días, mientras la Iglesia de Roma ganaba fuerza en el Occidente, la parte Oriental de Europa no estaba tanto bajo su control. Aquí en Bohemia, tenían la Biblia en el idioma del pueblo y se predicaba abiertamente en las iglesias.
Los sermones de Hus eran poderosos. La condición moral del pueblo era baja. Haciendo referencia a Comenio, J. A. Wylie escribe que “el rey, los nobles, los prelados, el clero, los ciudadanos, eran indulgentes sin restricciones en avaricia, orgullo, bebidas, lascivia, y en toda disolución”.
Hus era como su conciencia. Él fundamentó todas sus predicaciones basado en la Palabra de Dios. “Una vez era contra los prelados, después contra los nobles, y después contra el clero común, contra los cuales lanzaba sus amonestaciones”, escribe Wylie. “Estos sermones parecían beneficiar tanto al predicador como a los oyentes, porque fue durante su preparación y su predicación que Hus pudo des-pertar internamente”.
Siempre que ustedes estudien y prediquen la Palabra de Dios, mis amigos, inevi-tablemente descubrirán la fuente de la corrupción en la iglesia y en la sociedad. Hus entendía que la corrupción moral estaba relacionada con las doctrinas disolu-tas de la iglesia. De tal manera que trabajó diligentemente para restaurar la Pa-labra de Dios en el pueblo de Bohemia, esperando reformar tanto la iglesia como la sociedad. Hus desarrolló un movimiento, si usted así lo quiere, que llevaría al pueblo a una mayor piedad. Pero Hus no pudo discernir el verdadero carácter de este movimiento y no pudo entender en su tiempo, hacia dónde lo llevaría. Este es a menudo el caso cuando los siervos de Dios comienzan a llevar a cabo su ta-rea.
Hus colocó la Biblia sobre la autoridad del Papa y de los prelados. Siempre que ustedes hagan eso, mis amigos, se colocan en contra de los puntos de vista reli-giosos prevalecientes. Y esto a menudo lleva a controversias y conmoción. Pero este es el propósito de Dios. No acepten el statu quo porque es muy peligroso al-terar el sistema religioso. Tenemos que ser leales a la Palabra de Dios. Tiene que tener prominencia sobre todas las opiniones terrenales.
La Gran Reforma fue una gran controversia ordenada y sostenida por el Dios del cielo. Muchas personas, aun hoy, quieren permanecer en una feliz y dichosa igno-rancia con relación a la crisis venidera. No quieren pensar acerca del tiempo de angustia que inevitablemente vendrá sobre el mundo. Prefieren dormir durante el tiempo de preparación antes que moverse y cambiar sus malos caminos. Y a me-nudo son animados por líderes de iglesia a permanecer en su ignorancia. “Dejen estas controversias para los teólogos”, se les dice. “Dejen que ellos las estudien y les digan en qué creer”. Aquí hay otra más: “No se preocupen con la reforma de salud. Es muy fácil volverse fanático. Y usted no quiere ser un fanático”. ¿Qué tal esta otra?: “No escuche a los predicadores condenadores y pesimistas. El tiempo de angustia está muy lejos. Las leyes dominicales no vendrán muy pronto. Jesús te ama y te perdona y eso es todo lo que tiene que preocuparte”. Hay una más la cual no puedo dejar de citar. “No se preocupe con las innovaciones en la iglesia, como las bandas musicales de adoración, el tomar café, y los graciosos. Tranqui-lícese y sepa que está perdonado. No sea legalista. Necesitamos estas cosas para mantener a los jóvenes en la iglesia, y estar en sintonía con la sociedad moder-na”.
¿Han escuchado alguna vez este tipo de pensamientos? Tal vez sean dichos con palabras un poco diferentes. Pero la idea es la misma. A menudo las prácticas prevalecientes están claramente contra la Palabra de Dios. Nosotros no hablamos de eso, porque levantaría mucha oposición y se nos acusaría de traer problemas y desunión en la iglesia. Tal vez usted tiene miedo de hablar contra esas cosas que están erradas. Si así fuere, ore y pídale a Dios para que le dé fortaleza de tal ma-nera que pueda ser fiel, no importa cuáles sean las consecuencias.
Jerónimo de Praga también había visitado Inglaterra y había traído consigo a Bo-hemia los escritos de Juan Wiclef. Esto influenció grandemente a Juan Hus. Pero ahora otra conexión con Inglaterra y Wiclef entró en la vida de Hus. Ana, la her-mana del rey, se casó con Ricardo II de Inglaterra y esto aumentó la relación en-tre ambos países. Cuando Ana murió, las damas Bohemias de su corte volvieron a casa con los escritos de Juan Wiclef entre sus pertenencias. Nuevamente Juan Hus, estando tan cerca de la corte real, fue confrontado con los fieles escritos de Wiclef. Nuevamente el Espíritu Santo impresionó su mente con las verdades que Wiclef había escrito. Un día dos extranjeros ingleses llegaron a Praga. Jaime y Conrado, ambos eran graduados en la Universidad de Oxford en Inglaterra y eran seguidores del evan-gelio tal como era proclamado por Juan Wiclef. Ellos habían venido a diseminar la verdad. Su intención era iniciar algunos debates, de tal manera que se instalaron en un lugar público y comenzaron a “destronar al Papa”. Estas “discusiones públi-cas” muy pronto llegaron a los oídos de las autoridades y fueron silenciados.
Ellos comenzaron a meditar en lo que podrían hacer ahora. Ellos habían estudiado artes y teología, de tal manera que obtuvieron un permiso del huésped donde es-taban viviendo, para usar dos paredes en el corredor de la casa. Wylie lo explica de esta manera. “En una de las paredes ellos pintaron la humilde entrada de Cris-to a Jerusalén, ‘manso y montando un asno’. En la otra colocaron la magnificencia de una más que real cabalgata pontifical. Allí se podía ver al Papa, adornado con una triple corona, ataviado con vestiduras resplandecientes de oro, y todo brillan-do con piedras preciosas. Él cabalgaba orgullosamente sobre un caballo ricamente adornado, con trompeteros que proclamaban su venida, y un brillante séquito de cardenales y obispos lo seguían en su retaguardia”.
Este sermón gráfico impresionó grandemente al pueblo de Bohemia. Muchos vi-nieron a ver estas pinturas y comentaron acerca del pobre estado de Cristo en comparación con la altivez y orgullo del sacerdote de Roma. Esto, creó una gran excitación, tanto que los extranjeros ingleses decidieron dejar Praga. Habían hecho una poderosa obra. Juan Hus también fue a mirar las pinturas, y el impacto que le causó lo hizo estudiar más profundamente los escritos de Wiclef. Dios se estaba moviendo silenciosamente y preparando a su siervo para trabajar más abiertamente por la verdad y contra la falsedad de sus días.
¿Cree usted que Dios se está moviendo también hoy, preparando hombres y mu-jeres para que terminen la proclamación del Evangelio que llevará la última ad-vertencia al mundo? Ciertamente que así es. Él trabaja por detrás de las escenas para despertar el alma y entrenar la mente de los hombres y de las mujeres para que puedan obtener un efecto poderoso. Entonces Él desarrolla circunstancias que los lanza “sorpresivamente” al campo de la controversia donde ellos pueden proclamar Su verdad más completamente.
Esta vez, el estudio de los escritos de Juan Wiclef causaron una impresión mucho más poderosa en la mente de Hus. Fue como una poderosa luz que de repente ilumina un cuarto oscuro. Wylie dice: “El predicador Bohemio había apelado a la Biblia, pero no se había inclinado ante ella con la absoluta y franca sumisión del pastor Inglés. Para destituir la jerarquía, y reemplazarla con el simple ministerio de la Palabra; para barrer con todas las enseñanzas de la tradición, y colocar en su lugar las doctrinas del Nuevo Testamento, era una revolución para la cual… Hus no estaba preparado”.
En este tiempo había una controversia en la Universidad de Praga y muchos estu-diantes alemanes dejaron la Universidad y volvieron a su país. Pero muchos habí-an sido influenciados por Juan Hus y llevaron consigo las verdades del evangelio a su país natal. Observe como Dios movió la verdad de lugar en lugar. Él permitió que sucedieran cosas en los lugares donde estaban concentradas muchas perso-nas, para que éstas se dispersaran y así pudiesen influenciar otros lugares. Él es-tá trabajando bajo el principio de la multiplicación.
Hus fue escogido para ser el rector de la Universidad. Ahora podía diseminar las doctrinas de la reforma más fácilmente. Pero cuando el Papa escuchó acerca de lo que estaba sucediendo en Praga, promulgó una bula papal contra aquellos que predicasen las nuevas doctrinas de Wiclef. Más de 200 libros de Wiclef fueron pú-blicamente quemados en una calle de Praga.
Esta quema de libros encendió el celo de Hus. Él predicó contra las indulgencias y contra los abusos de los líderes de la iglesia (de paso, puede ser que usted no es-té sabiendo esto, pero Roma aun ofrece indulgencias hoy día en 2009). El Papa citó a Hus para que respondiera por sus doctrinas personalmente. Si Hus hubiese obedecido a esta cita, habría sido asesinado. Todos sabían que esto iba a ser el fin de Hus. El Rey y la Reina, la Universidad, y los nobles de Bohemia le enviaron una solicitud conjunta al Papa pidiéndole que escuchara a Hus en Praga en vez de hacerlo en Roma. El Papa rehusó atender esta solicitud y condenó a Hus en su ausencia y colocó a Praga bajo interdicto.
El interdicto era algo terrible para las personas en aquel tiempo. Las iglesias eran cerradas. Las imágenes en las calles eran cubiertas con tela de arpilleras o eran dejadas en el suelo. No se podía efectuar ningún sepelio en los cementerios sa-grados de las iglesias. Los casamientos no podían ser solemnizados. Todos eran excomulgados de hecho. Todos en Praga entraron en pánico. “¡Arrojemos fuera al rebelde”, era el grito de muchos, “antes que perezcamos!”
La controversia y el tumulto hicieron que Hus abandonara Praga y se fuera a su hogar en Husinec. Aquí él tenía la protección del Noble, señor del territorio. Hus viajó por toda esa área enseñando y predicando en los pueblos y en las villas. De esta manera, ganó muchos seguidores a la verdad del evangelio, especialmente debido a su vida santa. Los Reformadores, mis amigos, siempre tienen que tener una vida santa si es que son verdaderos reformadores.
No obstante, Hus tenía muchos conflictos en su mente. Aun creía en la autoridad de la Iglesia de Roma. Aun creía que era la novia de Cristo y que el Papa era el representante de Cristo en la tierra. Si la iglesia era la autoridad de Cristo en la tierra, ¿por qué era empujado a desobedecerla?
Me atrevo a decir que es el mismo conflicto que muchos tienen en sus mentes hoy día. Creen que la iglesia está correcta en todas las cosas. Piensan que la igle-sia posee autoridad y que tienen que obedecerle o por lo menos ir con ella. Pero cuando una iglesia va más allá de la Palabra de Dios y requiere cosas que no son requeridas en Su Palabra, o cuando la iglesia hace cosas que están prohibidas o que no están autorizadas en la Palabra de Dios, los miembros están autorizados, por la Palabra de Dios, a desobedecer y aun a resistir estos requerimientos. Des-pués de todo, cuando hacemos evangelismo, le estamos enseñando a las perso-nas a obedecer a la Palabra de Dios por sobre la autoridad de sus pastores o sa-cerdotes. La primacía de la Biblia siempre ha estado en el centro del problema a través de toda la historia. Satanás siempre ha tratado de usar a sus agentes para minimizar o para destruir la confianza en la Palabra de Dios; mientras que por otro lado, los siervos de Dios siempre han tratado de levantar la autoridad de la Palabra por sobre la autoridad del hombre. Esto a menudo les acarrea grandes problemas, tal como le sucedió a Juan Hus.
Hus quedó convencido que Dios, hablándole a la conciencia a través de la Biblia, es la única guía infalible de los hombres. Este es el principio de Protestantismo. Y por la providencia de Dios, Hus no entendió hacia dónde lo iba a llevar todo esto. Si lo hubiese entendido, se habría echado atrás en su trabajo.
Finalmente las cosas se calmaron Praga. Hus volvió y nuevamente estuvo en el púlpito de la Capilla de Belén. Esta vez él fue más osado que nunca al predicar contra la tiranía de los sacerdotes al prohibir la libre predicación del Evangelio. Esto creó otra tempestad. Fuerzas poderosas estaban ahora unidas contra él, y parecía que lo iban a silenciar. Pero los sacerdotes les temían a las personas por-que Hus era muy popular. Mientras Hus predicaba, la indignación popular contra los sacerdotes crecía diariamente. Los sacerdotes se sentían horrorizados de ser expuestos debido a sus maldades, su impureza y pretendida piedad. Los discípu-los de Hus crecían cada vez más. Sus defensores se volvieron más decididos para protegerlo.
Pero en medio a este tumulto, y con amigos a su alrededor, Hus estaba solo. No había nadie que pudiese estar a su lado en el ministerio. No había nadie en quien pudiese confiar para que lo ayudara en su obra. Así es que Dios le envió a Jeró-nimo, un caballero Bohemio que había estudiado en Oxford y que había estudiado los escritos de Wiclef. Ahora Jerónimo se unió a la obra.
Roma estaba enojada con las doctrinas de Hus y decidió moverse contra él. Pero surgió una controversia entre tres hombres que creían que cada uno de ellos era el Papa. Eran Juan XXIII, Gregorio XII y Benedicto XIII. Los tres decían ser infali-bles. Cada uno de ellos denunciaba a los otros dos como herejes, demonios y el anticristo. Europa estaba confundida y cayó en la anarquía. Cada uno de ellos le-vantó ejércitos contra los otros dos. Para conseguir dinero para equipar a sus ejércitos, cada uno de ellos elaboró perdones, indulgencias y dispensaciones. Los sacerdotes siguieron el ejemplo de los Papas y se enriquecieron de la misma ma-nera. Wylie escribe: “La verdad, la justicia, y el orden desaparecieron de entre los hombres, la fuerza era el árbitro en todas las cosas, y no se escuchaba otra cosa que el sonido de las armas y el suspiro de las naciones oprimidas, mientras que sobre la disensión surgió la furiosa voz de los Papas rivales que frenéticamente lanzaban anatemas unos a los otros”. En aquellos tiempos espantosos, los ojos de muchos fueron abiertos y vieron el orgullo espiritual y la impiedad, y anhelaban la paz. Juan Hus vio que la iglesia estaba completamente corrompida. Él proclamó con voz de trueno que ninguno de los tres impostores estaban en lo correcto. To-dos eran el anticristo. Levantó su voz contra todos los abusos que pudo ver.
En 1413 el nuevo emperador Segismundo llamó a una reunión de comité de igle-sia, un concilio que iría a manejar la controversia y la guerra entre los tres Papas, y también le pondría fin a la herejía de Hus. Él tenía cosas más serias que aten-der, tal como las huestes Musulmanas que se estaban reuniendo en la frontera oriental del imperio. Pero mientras continuaban estos asuntos de estado, él sabía que los Musulmanes sacarían ventaja de la debilidad general y los conflictos del imperio.
Segismundo presionó a Juan XXIII para que convocase al concilio. El Papa Juan estaba alarmado. Solamente uno de los antipapas permanecería y él presentía que sería uno de los depuestos. Después de todo, él era culpable de muchos crí-menes y vivía con miedo de ser asesinado. Pero no tenía ninguna otra opción. Tenía que cooperar con el emperador.
Cuando el concilio se realizó en Constanza al sur de Alemania, había una gran asamblea de muchas naciones. Quiero que usted entienda el tamaño del concilio. Esto competiría con muchas reuniones modernas. Había “treinta cardenales, vein-te arzobispos, ciento cincuenta obispos, y otros tantos prelados, una multitud de Superiores de abadías y doctores, y mil ochocientos sacerdotes se juntaron en obediencia para la convocatoria del emperador y… el Papa Juan XXIII”, relata Wy-lie. Pero ese es apenas el comienzo. De acuerdo con Lenfant y su Historia del Concilio de Constanza, “Solamente el Papa tenía 600 personas en su séquito; los cardenales tenían 1200; los obispos, arzobispos, y superiores, entre 4000 y 5000. Había 1200 escribas, aparte de sus siervos, etc.” Esta era una enorme asamblea. Todos tenían que dormir, alimentarse y bañarse en y en los alrededores de la ciu-dad de Constanza. (Vol.1, página 83).
En contraste con toda esta pompa y orgullo, el humilde Juan Hus se dirigió al concilio con apenas algunas personas. Llevó consigo algunos documentos impor-tantes, siendo el más importante de ellos el salvoconducto firmado por el empe-rador Segismundo. Este salvoconducto era requerido como una protección para Hus por enemigos que pudieran tratar de detenerlo, o de asesinarlo. Él estaba protegido por la milicia del emperador. También significaba que los gobiernos lo-cales a lo largo del camino lo dejarían pasar libremente sin obligaciones aduane-ras o cualquier otra exigencia. Él tenía que ir al concilio y volver en el nombre y bajo la protección del emperador sin molestia de ninguna especie.
Hus no viajaría sin ese salvoconducto, pero él no confió solamente en eso. Él con-fió en el Único que podía darle un salvoconducto si así era Su voluntad. Él le es-cribió a un amigo, dice Wylie, “Confío plenamente en el Dios todopoderoso, en mi Salvador; él me va a conceder Su Espíritu Santo para fortalecerme en Su verdad, de tal manera que pueda enfrentarme valientemente con las tentaciones, con la prisión, y si fuese necesario, con una muerte cruel”.
“En aquella asamblea [en Constanza]”, escribió Wylie, “[estaba] el ilustre erudito, Poggio: … secretario de varios Papas, ‘a quien’, se había comentado, ‘la providen-cia lo había colocado cerca de la fuente de tantas iniquidades con el propósito de descubrirlas y estigmatizarlas…”. Poggius Bracciolini era entonces el mensajero papal que le llevó la convocatoria papal a Juan Hus en Praga, ordenándole apare-cer en el Concilio de Constanza. Entonces Poggius viajó con él a Constanza. Él es-cribió algunas cartas acerca de sus impresiones del concilio y en particular sobre el hombre Juan Hus y su juicio.
Me gustaría leer algunos extractos de sus largos registros para mostrarle cuán mal estaban las cosas y cuán piadoso era Juan Hus. Ahora estos registros están en forma de libro y han hecho que Juan Hus sea mi reformador favorito. De paso, ya que estamos en el asunto de libros, si usted desea obtener una inspiración ab-soluta, le recomiendo el libro de J. A. Wylie, History of Protestantism, (Historia del Protestantismo, en inglés). Es uno de los libros más fascinantes y elevadores que existe para leer. Le mostrará la mano de Dios por detrás de las escenas como también las características del drama. Ha estado fuera de circulación por varios años hasta recientemente, cuando Publicaciones Hartland lo volvió a imprimir. Usted puede llamar en los Estados Unidos al teléfono (1-540) 672-3566. Aunque es grande, no es caro en relación con su tamaño. Es uno de aquellos libros que vale cada centavo que usted paga. Le repito el teléfono: (1-540) 672-3566. Tam-bién puede escribir a Hartland Institute, P.O. Box 1, Rapidan, VA, 22733, USA.
El relato personal de Poggius en relación con el juicio de Juan Hus es el más im-presionante que jamás haya leído. Está en la forma de dos cartas a su amigo Ni-kolai, y contiene una de las descripciones gráficas más detalladas de aquel conci-lio y de su comportamiento, como también la traición que entregó a Juan Hus a sus enemigos. Pero tal vez la parte más importante de su relato es el cambio que se operó en el corazón de Poggius con relación a Hus. Permítanme leerles un po-co.
“Cuando las noticias llegaron a Constanza, un gran tumulto proclamaba ‘¡Hus, el archi-hereje ha llegado!’, y nadie quería esperar el día que Hus caminase abier-tamente a través de las calles de Constanza hacia el Concilio…”.
Hus tenía que aparecer para una audiencia preliminar ante los obispos. “Él apenas conseguía pasar su largo cuerpo a través de las masas del populacho, porque habían muchos curiosos, mientras que algunos de ellos, aquí y allí, le daban la mano profundamente preocupados, otros lo animaban. Algunos sentían la necesi-dad de hacerle algunas preguntas acerca de sus nuevas enseñanzas, a las cuales él respondía en forma precisa, sin presunción. Pero este procedimiento hizo que sus jueces se alineasen en su contra, porque no querían que las personas lo co-nocieran ni lo escucharan, y menos de sus de sus propias debilidades. Por esta razón el Delegado Romano y el Monseñor Zilliciri lo reprendieron furiosamente, como si fuese un demagogo y un renegado hacedor de maldad, lleno de malicia y de hipocresía. Hus se defendió y dijo: ‘¿Dónde he fallado tan mal y he transgredi-do, que vuestra Majestad me amonesta tan severamente? ¿No es un deber res-ponder cuando un hermano ciego pregunta con humildad cristiana: ¿dónde está el camino? ¿No debo mostrarle el camino como yo lo veo? Así Dios no me castiga-rá, también con ceguera, que yo la merecería muy bien si hubiese mostrado tes-tarudez…”. La clara respuesta de Juan Hus no podía ser refutada, pero hizo que los jueces estuviesen aun más enojados.
Las fuerzas del mal también estaban trabajando para revocar el salvoconducto de Hus si fuese posible. Los prelados presionaron tanto a Segismundo que finalmen-te cedió y después de un mes de haber vuelto de Constanza, Hus fue apresado y puesto bajo arresto domiciliario con una gran guardia. Una semana más tarde fue arrojado en una oscura y húmeda prisión. Count Chlum, uno de sus amigos y conciudadanos protestó arduamente con los sacerdotes. Dos compañeros de Hus volvieron a Bohemia para contarle las noticias al rey Wenceslao y a la nación.
Wylie dice que “cuando las noticias del arresto de Hus llegaron a su país natal, encendieron la llama en Bohemia. Ardientes palabras mostraban la indignación que sentía la nación debido a la traición y a la crueldad con que había sido trata-do su compatriota”. Libro 3, capítulo 4. Los Barones Bohemios reclamaron con Segismundo, pero sin éxito. Nuevamente los sacerdotes lo presionaron, diciéndo-le que no tenía que honrar a los herejes y que no tenía derecho a elaborar un sal-voconducto en el primer lugar, y que ciertamente no tenía ninguna obligación de respetarlo.
La prisión era un lugar terrible. Wylie escribe: “Las aguas cloacales del monaste-rio fluían próximas al lugar donde él estaba confinado, y la humedad y el aire pestilente de su prisión le ocasionó una tremenda fiebre, que bien podría haber terminado con su vida. Sus enemigos temieron que después de todo se les esca-paría, y el Papa envió a sus propios médicos… para que cuidaran de su salud.
A menudo Hus era “arrastrado fuera de su hueco”, dice Poggius, y era interroga-do en relación con sus convicciones, para saber si las había cambiado o si había desistido. Pero, así como la roca que Dios hizo con sus manos permanece firme ante los embates del mar, así permaneció firme el Bohemio a la estructura de sus opiniones…, las cuales sobresalían en todo. Y yo, querido Nikolai, llevo la misma convicción dentro de mí, porque Hus dijo: ‘¿cómo pueden pedirme ustedes, car-denales, obispos, y jueces, que peque, mintiendo y engañando, contra el Espíritu Santo? … Me ofrecen oro y con ello quieren colocar un candado sobre mis labios; me quieren dar ricas recompensas en dinero, vestirme con ropas suaves y darme alimentos bien cocinados, de tal manera que me pierda con todo aquello que es un disparate y que son deseos mundanos, que llevan al desastre y a la condena-ción… Vuestra ley es una estructura de frases estropeadas, que no es justa para nadie, que apesta, es agua podrida, de la cual ningún hombre sediento puede be-ber, en cuyo medio hay todo tipo de terribles bestias, peores que serpientes, tri-tones y salamandras, que se arrastran torpemente y con dificultad en el lodo, te-miéndole a la luz y devorando toda carne que se interpone en su sucio camino… Porque yo tengo el valor de derramar luz en este desierto, me confinan detrás de oscuras paredes, con horribles rejas y con puertas de hierro con pesadas barras y candados, dándole a mi cuerpo menos paja podrida que a un asesino y matador…
“He escuchado este tipo de discursos con mis propios oídos. Oh, yo tuve que ser la herramienta para perseguir al hombre que habla de esa manera con la verdad, sin temer a ningún poder terrestre. ¡Sí, querido Nikolai! Sí coloco mi mano sobre mi corazón y me pregunto; porque yo no pensé que iban a torturar a Hus, tam-poco creí que este infortunio vendría sobre él.
“Cuando lo visité hace poco, porque había escuchado que estaba sufriendo una enfermedad, quedé desconcertado al encontrarlo en aquella mazmorra. Imagina la torre de la esquina sobre el puente del Rin, las aguas fluyendo entre sus fun-damentos. Diez palmos sobre las aguas, verás un pequeño hoyo al cual está re-machada una reja con gruesas barras de hierro, a través de las cuales, cuando las olas suben bastante, hacen espuma y caen gotas que salpican el oscuro lugar donde Hus está sentado. Es necesario descender treinta escalones por la escalera que tiene una triple protección compuesta de puertas de barras.
“Finalmente uno llega a una pequeña cámara, la cual es tan larga y ancha como la altura de un hombre, donde apenas entraba la luz por una abertura que daba hacia el lago, desde donde entraban las salpicaduras de agua mencionadas ante-riormente. Yo estuve un rato en esta cámara, hasta que conseguí discernir sus contornos y entonces pude ver al pobre prisionero, el cual estaba acurrucado a mis pies en la paja podrida …
La entrevista con Juan Hus perturbó mucho a Poggius por lo que había sucedido. Él fue al delegado del Cardenal para suplicarle por Hus. Pero el delegado se ale-gró de saber que él estaba sufriendo mucho en aquel agujero apestoso. Entonces fue al Jefe de Policía de la ciudad y le suplicó para que a Hus le dieran un mejor cuarto. “Este hombre se levantó inmediatamente, después de escuchar mis súpli-cas, de su asiento”, escribió Poggius, “se aferró a la batuta de su oficina y dijo, ‘Ninguna fechoría contra un extranjero abandonado encontrará apoyo bajo mi administración, tan cierto como que mi nombre es Stuessi. Una victoria justa honra aun a un enemigo derrotado’”.
“Después de un corto tiempo Hus fue sacado de su celda y fue llevado a una cá-mara más decente, pero sus pies ya se rehusaban a llevarlo, él tambaleaba a medida que caminaba; su mirada era apática y no acostumbrada a la luz del día, sus mejillas estaban mortalmente pálidas y lo que quedaba de su dentadura es-taba suelto, ya que once de sus dientes se habían caído debido a la húmeda pri-sión. Las uñas en sus dedos estaban terriblemente largas, porque le había sido imposible cortárselas durante muchas semanas; sobre su piel había una costra de suciedad la cual exudaba un horrible hedor y su cabello que antes era café le caía en blancos rizos sobre sus maltrechas y desgarradas vestiduras. Sus zapatos se habían podrido en sus pies y su camisa y su calzoncillo habían desaparecido. La redondeada carne que había cubierto sus huesos se había encogido y arrugado y él se había convertido en un símbolo sin igual del infortunio, irreconocible para aquellos que lo habían conocido antes. El horror se posesionó de aquellos que lo vieron y personas piadosas le prepararon un baño, le trajeron camisa y ropas y lo refrescaron con una fortalecedora comida, por la cual apenas pudo agradecer con ojos llenos de lágrimas”.
“Cuando llegó el día de su juicio, Hus, caminó hacia la iglesia tan erguido como se lo permitían sus fuerzas, parcamente vestido, acompañado por Wenceslao de Du-ba y Count Chlum, escoltado por una guardia. En la iglesia encontró a 55 clérigos, 2 procuradores y varios escribas, sentados en mesas especiales, también 11 tes-tigos, quienes, luego que Hus llegó, juraron por la veracidad de su testimonio. Mientras eran tomados los juramentos, uno de los testigos renunció, porque su conciencia lo torturaba. Él declaró públicamente que había sido sobornado para dar un falso testimonio por una suma de dinero que él necesitaba. Rápidamente el arrepentido testigo fue retirado con la siguiente sentencia de muerte: ‘¡Cuél-guenle una piedra al cuello del perjurador y arrójenlo a las aguas que están a las afueras del pueblo donde éstas sean más hondas!’ y rápidamente la orden de los padres fue obedecida, el pobre hombre fue arrastrado hasta el puente y fue lan-zado por sobre la baranda de tal manera que se ahogó”.
Uno se pregunta por qué los obispos no investigaron para descubrir quién lo había sobornado, y entonces condenarlo a la misma pena. Obviamente que esa no era su intención. “Después de esto”, escribió Poggius, “la paz reinaba en la asamblea de la iglesia como si ninguna vida humana hubiese sido tomada…”.
Las acusaciones fueron colocadas contra Juan Hus, siendo la mayoría, falsas re-presentaciones de lo que él había dicho. Hus no las negó, sino que trató de pro-bar lo que él realmente había dicho. “Pero ahora estaba siendo fuertemente de-nunciado, maldecido y condenado en muchos idiomas”, escribió Poggius, “de tal manera que no pudo hablar más y permaneció en silencio, cuando Michael de Causis, en una desvariada excitación, saltó delante de él y lo amenazó con los puños levantados: ‘¡Ahora te tenemos en nuestro poder, del cual no escaparás hasta que hayas pagado todo con tu último cuarto de penique! Y serás quemado, aun cuando tus delgados huesos nos hayan costado tanto dinero’. Aquel que fue silenciado de esta manera, tuvo que sacarse nuevamente su ropa sacerdotal, después de lo cual se divirtieron con él, llamándolo burlonamente, ‘cabeza de ganso’, ya que ‘hus’ significa ganso en la lengua Bohemia, y fue enviado de vuel-ta a su pequeña cámara”.
El nombre del carcelero era Erlo. Él se acercó a Hus y cuando estuvieron solos le dijo, “‘Amigo, usted ve que soy viejo y mis días están contados, porque ya tengo 81 años de edad. Así que escúcheme y analice en su corazón lo que tengo para ofrecerle en esta hora solitaria… Esta noche, cuando el reloj suene dando la una, esté despierto y prepárese para escapar. Bajo su cama encontrará ropas de un soldado Austriaco, póngaselas y cuelgue sobre sus hombros la bolsa de cuero que encontrará, en la cual habrá una carta, diciendo que su destino es Viena. Cerca del triple cruce del camino en la muralla de la ciudad… habrá una rápida mula… sobre la cual usted puede trotar con Emizka el Noble Moravio, a quien usted co-noce, el cual es un gran luchador y lleva oro en considerable cantidad”.
“Pero Hus dijo: ‘¡Lejos esté de mí que yo ponga en peligro su blanca cabeza debi-do a mi huida, honesto Erlo! He aquí que caminaré por el camino que el Señor me ha mostrado. Sería para mí un terrible pecado, si me fuera como un ladrón en la noche garantizándoles a mis enemigos el triunfo a expensas de mi deshonra. No, ¡no puedo permitir que eso me suceda! ¿Qué me pueden hacer los seres huma-nos si el brazo de Dios me protege? ¡Y si Él no me protege, la venganza de mis enemigos me buscaría, aunque yo huyera hasta el remoto océano!…
“Hus realmente caminó con su libertador” dice Poggius, “tanto cuanto le permitía su prisión, entonces se detuvo y miró por un instante al cielo, como si quisiese preguntarle al Omnisciente, ¿no es un pecado ante el Espíritu Santo que yo aban-done el camino que Tú me has preparado? Y volviéndose, le ofreció su mano a Er-lo y dijo con un suspiro: ‘Devoto padre, ¡no puedo huir! Permítame agradecerle ardientemente por su obra de amor, y ore por mí si es que tengo que enfrentar la muerte. Transmítales a mis amigos mis sinceros agradecimientos por su oferta y dígales que no me condenen por mi testarudez. ¡Tengo que confiar en Dios y es-perar por mi tiempo!’. Sin libertad Hus volvió confiadamente a su estrecha pri-sión”.
Imaginen mis amigos, lo que hizo Hus aquí. Él tuvo la oportunidad real de huir, pero escogió no escapar. ¿Qué habría hecho usted en este caso? Yo me atrevo a decir que la mayoría de nosotros habría huido si se nos diese la misma oportuni-dad. ¡Este era un hombre gigante! Aquí había uno que vio el más profundo princi-pio espiritual. Él sabía al igual que Cristo, que Dios lo había llamado para sufrir de tal manera que otros pudiesen un día ser libres. Él ofrendó su cuerpo para servir al Señor.
Me gustaría tener tiempo para compartir los asombrosos e irrefutables discursos que fueron hechos en defensa de Hus durante el juicio. Todos ellos están en las cartas de Poggius. Son absolutamente increíbles. El mismo Poggius votó por la vida, pero Hus fue condenado a muerte por dos votos. Un obispo murió durante el proceso y fue dejado en su silla de tal manera que su voto pudiese ser incluido si así hubiese sido necesario. Aun Segismundo denunció a Hus con fuertes pala-bras y firmó la autorización de muerte. Cuando fue anunciada la sentencia, “el obispo de Londres fue el que habló de la manera más despectiva. Él alabó a Se-gismundo: ‘Oh emperador, tú has obtenido alabanza de la boca de bebés y de ni-ños. Debieras ser alabado eternamente, porque has exterminado los enemigos de la verdadera fe y has matado sus semillas. Todos tus pecados pasados y futuros debieran serte perdonados, todas las fechorías y los errores, cualesquiera que sean. ¡Tu nombre sea alabado en todas partes!’
“Al llegar a este punto, muchas voces gritaron contra los papistas: ‘¡Hipócritas, perros sabuesos, sois criaturas babosas, que hacen un mal uso del nombre de Dios para revolcarse en un cieno apestoso!’. Quebraron los respaldos de algunas sillas y las tiraban en derredor. Durante el tumulto el Emperador se escabulló… El cadáver del obispo de Cleve, que había muerto durante el concilio, fue lanzado fuera y pisoteado hasta que quedó irreconocible, mientras la turba se dispersa-ba”. Después que todo esto sucedió y cuando el polvo se hubo asentado, “nadie había permanecido en la iglesia, Hus había desaparecido, para la consternación de sus enemigos. Ellos hicieron un gran ruido y se apresuraron a ir hasta las puertas para detenerlo, mientras sonaban las campanas. Cuando volvieron de su búsqueda, lo encontraron arrodillado en su cuarto, orando devotamente por valor y fortaleza. Ellos no le cerraron la puerta, pero honraron la nobleza de su alma”.
Después de haberle escrito una larga y bella carta a sus amigos, que también es-tá incluida en la carta de Poggius, Hus se acostó… “En la mañana del día 6 [de Ju-lio de 1415], Hus se levantó temprano y cantó varios salmos. Después [pidió] un poco de vino y pan fresco. Cuando le dieron esto pidió que se le dejara solo, en-tonces se arrodilló, oró en voz alta y sollozando a Dios, le agradeció por los días de su vida, por las alegrías y las pruebas, desde su niñez hasta ahora. Entonces le confesó sus pecados a Dios, oró por bendiciones para sus amigos y pidió per-dón para sus enemigos, bendijo el pan que había pedido y se lo comió mientras repetía las palabras de la última cena; lo mismo hizo con el vino, antes de pro-barlo. Después de esto, oró nuevamente con mucha devoción, y caminó en su celda hasta que sus amigos vinieron a despedirse.
“Yo también, querido Nikolai, lo llamé nuevamente… y cuando le pedí que no guardara malicia contra mí, porque yo había sido el portador de la carta que fi-nalmente lo había colocado en esa cámara de infortunio, él respondió modesta-mente: ‘¡Que Dios impida que pueda guardar malicia en mi corazón contra al-guien, porque no haya sido un Jonathan para mí! ¿No permite Dios días malos para los buenos, para que el hombre no pueda ver hacia el futuro? Usted me ha demostrado gran amor a través de su voto y a través de su piedad. Por esta ra-zón mi querido Poggius, le agradezco por el servicio que me ha dispensado al obedecer el mandato del Señor Romano en la silla de Pedro. Me ha permitido ser un testigo de la verdad ante todas las personas…”
Ese día, Hus fue quemado en la estaca. Poggius termina su comentario diciendo: “Quería contarle esta historia de un hereje, mi querido Nikolai, para que supiera cuánta fortaleza de fe mostró Hus ante sus enemigos y cuán dichoso, en su fe, ha sido el fin de este hombre pío. Verdaderamente, le digo, ¡él era demasiado justo para este mundo!”
Mis amigos, Juan Hus entregó su vida sabiendo que un día surgiría otro que to-maría su lugar. En su ejecución, Hus se volvió y le dijo a sus ejecutores: “Ustedes van a quemar ahora a un ganso, pero en un siglo tendrán un cisne, que no po-drán ni tostar ni hervir”. Casi cien años más tarde, Martín Lutero clavó sus 95 te-sis en la puerta de la capilla de Wittenberg. La muerte de Hus le produjo un gran interés en sus escritos. También causó una gran indignación en Bohemia, lo que llevó a las guerras de Bohemia donde los ejércitos Bohemios en la providencia de Dios, expulsaron las tropas católicas de Segismundo. Pero lo más importante, la vida de Hus y su injusta muerte, fueron la semilla de la gran Reforma Protestante del siglo XVI.
Por favor, medite en esta increíble historia. ¿Es su fe como la de Hus? ¿Tendrá usted el valor que él tuvo para lidiar con los que eran los enemigos mortales de la verdad y de la justicia? ¿Tiene usted una experiencia tal con Cristo que le dará fuerzas para enfrentar una prueba así? Usted puede hacerlo si lo conoce. Usted en realidad tiene que conocerlo. Pero esto solo vendrá a través de un diligente estudio de la santa Palabra de Dios, y si ordena su vida con Sus principios. Ore-mos y pidámosle a Dios que nos dé este tipo de experiencia para que podamos tener este tipo de fe.

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Estad quietos, y conoced que yo soy Dios


Salmos 46


1DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.


2Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.

3Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)

4Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo.

5Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.

6Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra.

7Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)

8Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.

9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.

10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.

11Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
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Thursday, April 16, 2009

Puja diplomática entre EE.UU y el Vaticano


Aunque el Vaticano niega la noticia, diversos medios han señalado que tres candidatos a embajadores de Estados Unidos ante la Santa Sede han sido vetados por ser defensores del derecho al aborto.

Manuel Quintero
Ginebra, miércoles, 15 de abril de 2009

No hay nada cierto sobre ese asunto en los reportes de prensa italianos y estadounidenses, señaló este viernes el Rev. Federico Lombardi, su vocero oficial.

Según declaraciones de Lombardi al servicio de prensa católico de EE.UU., la Santa Sede no ha recibido nombres de candidatos de parte del gobierno de Estados Unidos.

“Pueden haber circulado nombres dentro de la administración Obama que fueron rechazados por una razón u otra, pero probablemente no a causa del veto del Vaticano”, afirmó.

Lombardi confirmó que “el único criterio de la Santa Sede es el status matrimonial del candidato. El Vaticano ha rechazado dos candidatos en dos años, uno abiertamente homosexual y el otro por estar divorciado.”

Pero el cotidiano Il Giornale informó que el Vaticano habría rechazado la candidatura de Carolina Kennedy, hija del ex presidente y miembro de una distinguida familia católica, conocida por sus posiciones abiertamente favorables al derecho al aborto y el matrimonio homosexual.

Otro candidato vetado habría sido el alcalde de Chicago, Richard M. Daley, demócrata liberal que se opuso a la invasión de Irak y ha apoyado enérgicamente tanto el derecho al aborto como los matrimonios de personas del mismo sexo.

El Vaticano tampoco habría dado el visto bueno a Douglas Kmiec, profesor de derecho institucional, un republicano que apoyó a Obama en las últimas presidenciales estadounidenses.

Kmiec declaró entonces que los católicos que apoyan el derecho al aborto no tienen que seguir la exhortación de la Iglesia Católica a votar por un candidato contrario a ese derecho.

Analistas consideran que el rechazo muestra el disgusto del Vaticano con el cambio de política en Washington respecto del derecho al aborto, los derechos sexuales y la investigación con células madres.

La nueva administración estadounidense acordó apoyar con fondos gubernamentales a organizaciones que favorecen el aborto, y nominó para el puesto de secretaria de Salud y Servicios Humanos a Kathleen Sibelius, una católica que favorece la elección.

Obama ha indicado que su gobierno apoyará oficialmente una declaración de Naciones Unidas que demanda el fin de la criminalización de la homosexualidad a nivel mundial, declaración que el ex presidente Bush se había negado a firmar y a la que se opone el Vaticano.

La demora en el nombramiento podría complicar las cosas para el primer encuentro entre Obama y el papa Benedicto XVI previsto para julio próximo, cuando el presidente estadounidense visitará Italia a fin de participar en la Cumbre del G8.

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Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros...


Filipenses 3


1RESTA, hermanos, que os gocéis en el Señor. A mí, á la verdad, no es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

2Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos del cortamiento.

3Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos en espíritu á Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

4Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno parece que tiene de qué confiar en la carne, yo más:

5Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos; cuanto á la ley, Fariseo;

6Cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; cuanto á la justicia que es en la ley, irreprensible.

7Pero las cosas que para mí eran ganancias, helas reputado pérdidas por amor de Cristo.

8Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar á Cristo,

9Y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;

10A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad á su muerte,

11Si en alguna manera llegase á la resurrección de los muertos.

12No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fuí también alcanzado de Cristo Jesús.

13Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,

14Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.

15Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos: y si otra cosa sentís, esto también os revelará Dios.

16Empero en aquello á que hemos llegado, vamos por la misma regla, sintamos una misma cosa.

17Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que así anduvieren como nos tenéis por ejemplo.

18Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo:

19Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.

20Mas nuestra vivienda es en los cielos; de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

21El cual transformará el cuerpo de nuestra bajeza, para ser semejante al cuerpo de su gloria, por la operación con la cual puede también sujetar á sí todas las cosas.
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Wednesday, April 15, 2009

Obama habla sobre economia en la Universidad de Georgetown


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El presidente Obama se ha dirigido a un salón de actos repleto de estudiantes en la Universidad de Georgetown, en Washington, para hablar sobre la situación económica. Como él mismo ha dicho al comenzar su alocución: "Esto va a ser prosa y no poesía", refiriéndose a que iba a haber poca retórica en su discurso y mucha información. Ha explicado cómo se ha producido la crisis financiera y lo que el gobierno estadounidense está haciendo para atajarla. A pesar de la seriedad del tema, en varias ocasiones ha hecho reír a los estudiantes, como cuando ha dicho:

"Nadie se ha sentido más frustrado que yo con lo de las primas de AIG. Os lo prometo".

Publicado por Mónica Pérez de las Heras en 11:16

Fuente: http://elsecretodeobama.blogspot.com/2009/04/obama-habla-sobre-economia-en-la.html


Nota: Yo habia notado algo raro del estilo de expresarse (oratorio) del Presidente Obama, pero ahora veo cual es la tactica del gageo
...Umm...umm!

Arsenio.

En todo amar y servir


De la basílica de Loyola (en Guipúzcoa, España) a la Universidad de Georgetown (en Washington DC, EE.UU.) hay un océano y tres siglos de diferencia. Sin embargo, si lo miro con ojos de antiguo alumno de los Jesuitas ambos lugares tienen un innegable parecido. Yo, pobre de mí, lo he descubierto casi con cuarenta años, pero en este caso la dicha es buena, así que no importa que llegue tarde.

Fue hace un par de días, paseando por los jardines del Healy Hall, allá los altos de Georgetown, la primera universidad católica de EEUU. La fundó en 1789 John Carroll, un jesuita de origen irlandés de familia independentista (su primo Charles fue uno de los firmantes de la Declaracion de Independencia de EE.UU. -el único católico- y su hermano Daniel firmó la Constitución americana). Así que John tenía muchas papeletas para ser el primer obispo de Baltimore y "padre del catolicismo estadounidense". En aquella época los Carroll eran como los Keneddy hoy, aunque me pregunto si éstos siguen siendo católicos después de ver al viejo Ted apoyando la política social de Obama.

Lo curioso de John Carroll es que se lanzó a Georgetown justo al año siguiente de que Maryland se uniera a los EE.UU. y -esto es más importante-, cuando la Compañía de Jesús llevaba siete años disuelta por el Papa (gracias -entre otros- a las malas artes del Conde de Floridablanca, ministro de Carlos III y embajador ante la Santa Sede. Una víbora, dicho sea dicho de paso.)

Años más tarde, Georgetown fue la primera universidad de los EE.UU. en tener un rector mulato -Fr. Healy, que dio nombre al edificio principal, era hijo de una esclava- y hoy (además de ser mundialmente reconocida por su School of Foreign Affairs, donde estudiaron Bill Clinton o Felipe de Borbón, y el Kennedy Institute of Ethics, cada vez más especializado en Bioética) destaca por su firme voluntad de avanzar en el diálogo interreligioso. Por eso es la primera universidad de América en tener una capellanía permanente para alumnos judíos y otra para los musulmanes. Ambas están pared con pared, que lo he visto yo.

Así que me gusta pensar que a Íñigo de Loyola (con el que tropecé en el White Gravernor Hall en su versión de estatua peregrina ("Sólo y a pie" que diría Tellechea, DEP)), estaría razonablemente satisfecho de cómo van las cosas. Sobre todo conociendo ese carisma tan ignaciano de estar en la frontera de los saberes y los dolores del hombre. Metiendo la pata, con suficiencia en ocasiones, pero siempre -al menos es mi experiencia- intentando formar"hombres y mujeres para los demás" (Arrupe dixit).

Conseguirlo es ya harina de otro costal. Intentarlo es lo definitivo.

Publicado por Nacho Uría en 18:54:00



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Tuesday, April 14, 2009

Las cosas que se ven...


No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.


2 Corintios 4:18

Monday, April 13, 2009

"Permítenos ir á aquel hato de puercos"


28Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.

29Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?

30Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

31Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.

32Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.

33Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

34Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: Y cuando le vieron, le rogaban que saliese de sus términos.


Mateo 8: 29-34.

Sunday, April 12, 2009

Sorprende a la NASA un inusual descenso de la actividad solar.


Lo comparan con algunas señales del fin
noticias 07 April, 2009 04:50:00

La agencia espacial estadounidense NASA ha detectado que el Sol ha entrado en un extraño proceso de quietud, con muchas menos manchas en su superficie y una menor intensidad en las llamaradas y las tormentas, según informa en su página web la entidad científica norteamericana.

Ya en septiembre pasado la NASA había indicado que la presión promedio del viento solar -el torrente de partículas cargadas que embate la atmósfera terrestre y empuja los rayos cósmicos hacia los lindes del sistema planetario- había caído un 20% desde mediados de la década de 1990.

El astrónomo alemán Heinrich Schwabe determinó a mediados del siglo XIX que los ciclos se cumplían con bastante regularidad cada 11 años, y eso ha continuado así durante más de 200 años. Pero este año las caídas han sido tan persistentes como las del mercado de valores financiero, valga la comparación.

EL SOL SE DEBILITA
Lo extraño es que aunque los expertos creían que se había tocado fondo en 2008, las gráficas han seguido cayendo aún más pasada esta fecha. En todo el año 2008 no se observaron manchas solares durante 266 días, esto es, el 73% del período, y por ello, los expertos creyeron que el ciclo estaba en su punto más bajo y empezaría a reactivarse. Pero en el último trimestre no se han observado manchas en 78 días, es decir, el 87% de los días.

“Éste es el sol más tranquilo que hemos visto desde 1913”, dice David Hathaway, experto en manchas solares del Centro Marshall de Vuelo Espacial, en Huntsville (Alabama). En aquel año no se observaron manchas en el Sol durante 311 días.

El asunto preocupa a los científicos porque estos quisieran preveer cuándo llegará el próximo “máximo solar”, una cima de actividad que dura de tres a cuatro años. El motivo es que las tormentas solares pueden causar perturbaciones en las redes de distribución de electricidad y las comunicaciones en la Tierra.

Un informe reciente de la Academia Nacional de Ciencias, de Estados Unidos, indica que una tormenta fuerte durante ese período podría tener consecuencias catastróficas, y los gobiernos podrían perder el control de la situación. La debilidad de los vientos solares podría permitir una irrupción mayor de rayos cósmicos en el sistema solar, con peligros crecientes para la salud de los astronautas, y menos tormentas geomagnéticas y auroras en la Tierra.

También se ha registrado el nivel más bajo de irradiación solar en 55 años, lo cual indica un debilitamiento del campo magnético global del Sol. Y además varias cápsulas espaciales de la NASA han encontrado que el brillo del Sol ha bajado desde 1996 un 0,02% en las ondas visibles, y hasta un 6% en los rayos ultravioletas.

“SE OSCURECERÁ EL SOL”
Estos datos tienen un interés especial desde una perspectiva del contenido del relato bíblico. En varias partes se hacen referencias específicas a una pérdida de la luminosidad de este planeta, que es el “motor central” del sistema solar y, en especial, de la Tierra.

En el libro de Isaías (traducción de La Biblia de las Américas), por ejemplo se destaca que una de las señales de la cercanía del “día del Señor” será el hecho de que “las estrellas del cielo y sus constelaciones no destellarán su luz; se oscurecerá el Sol al salir, y la luna no irradiará su luz” (capítulo 13, versículo 10).

Ya en el Nuevo Testamento, se repite que “inmediatamente después de la tribulación de esos días, el Sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas” (Mateo 24:29), refiriénose .

Palabras muy parecidas se utilizan en Marcos 13:24, y en el evangelio de Lucas se reincide en que “habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra, angustia entre las naciones, perplejas a causa del rugido del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las potencias de los cielos serán sacudidas”.

¿Puras coincidencias? ¿especulaciones sin fundamento? En cualquier caso, para quien observa acontecimientos fuera de lo común, un hecho que despierta curiosidad e interés… y quién sabe.


Fuente: EFE. Redacción: ACPress.net
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Honduras: Diputados cierran filas contra la peligrosa secta de "Creciendo en Gracia'


noticias 24 March, 2009 09:20:00


El total de los congresistas están pidiendo a las autoridades de la Alcaldía Municipal que no le concedan el permiso para construir un edificio que sería sede del denominado "Ministerio Creciendo en Gracia", en las inmediaciones del Santuario de Suyapa, al oriente de la capital.

Como indica La Tribuna, diario de Honduras responsable de numerosos reportajes de investigación al respecto, los diputados hondureños cerraron fila contra el denominado “Ministerio Creciendo en Gracia”, por considerarlo un peligro para la feligresía hondureña, seductora de los incautos, especialmente jóvenes y blasfemar el nombre de Dios.

Como primer paso para frenar el accionar de esta organización, nacida en los Estados Unidos, los congresistas están pidiendo a las autoridades de la Alcaldía Municipal que no le concedan el permiso para construir un edificio que sería su sede en las inmediaciones del Santuario de Suyapa, al oriente de la capital.

Otra petición de los legisladores es que el ministerio de Gobernación le niegue la personalidad jurídica a dicho ministerio, cuya solicitud será presentada en las próximas semanas, según anunciaron sus representantes legales en Honduras.

Los diputados debatieron ampliamente el tema anoche después de una moción presentada por el subjefe de la bancada nacionalista, Antonio Rivera Callejas, consignado los dos puntos antes descritos. La iniciativa fue aceptada por unanimidad y se determinó nombrar una comisión para investigar el accionar de la secta.

Este mismo congresista había presentado el año pasado una moción, que fue aceptada por unanimidad, pidiendo que se le prohibiera el ingreso al autodenominado líder de este Ministerio José Luis Miranda por considerarlo un peligro para la sociedad en general.

En el transcurso del debate, los diputados hicieron acopio a los reportajes publicados en ediciones anteriores por La Tribuna exponiendo la forma en que el ministerio Creciendo en Gracia opera en el país y los proyectos a corto y largo plazo que tiene para expandir sus actividades.

En las publicaciones a cargo del departamento de investigación del periódico hondureño, afirma, "ha quedado al descubierto que el ministerio Creciendo en Gracia no es más que una secta con la cual sus líderes buscan ante todo confundir la fe cristiana con prácticas satánicas y de paso quitarle cuantiosas sumas de dinero a los seguidores incautos".

Los adeptos de esta facción, aseguran, tienen en común tatuarse los tres seis (666) que dentro de la fe cristiana es considerada la marca de la Bestia o del Anticristo. El plan de reclutamiento se ha extendido a escuelas y colegios de la capital o personas de bajos estratos sociales a quienes inducen con literatura satánica o práctica exorcistas, según las investigaciones de La Tribuna.



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NADIE PUDO AMARME COMO CRISTO



1. Yo quisiera hablarte del amor de Cristo,
pues en Él hallé un amigo fuerte y fiel;
por su gracia transformó mi vida entera.
Lo que en esto vida soy, lo debo a El.


CORO: Nadie pudo amarme como Cristo,
es incomparable su amistad;
sólo Él pudo redimirme el pecado,
por su amor y su bondad.


2. Mi alma estaba llena de oyes y tristezas,
llena estaba de miserias y dolor;
con ternura Cristo me tendió la mano,
y me guió por el sendero del amor.



3. Cada día viene a darme nuevo aliento,
a mi corazón infunde dulce paz;
no comprenderé por qué vino a salvarme,
hasta que en el cielo pueda ver su faz.

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Saturday, April 11, 2009

La Marca de la Bestia

Capítulo 25

La Marca de la Bestia

Los Estados Unidos En La Profecía



Una de las amonestaciones mas solemnes dada en las Escrituras se encuentra en los capítulos trece y catorce del libro de Apocalipsis. Qué ES la Marca de la Bestia? Cuándo se la dará? Quién la recibirá? Y lo mas importante, qué debemos hacer Ud. y yo para evitar recibirla?

Este es un tema de vital importancia. Contiene hechos que Ud. debe saber. Estamos viviendo en el mero fin del tiempo, y los pensadores reconocen que una inmensa crisis se aproxima rápidamente.

"FUE abierto el templo de Dios en el cielo, y fue vista en Su templo el arca de su pacto." Apocalipsis 11:19. El arca del pacto de Dios está en el lugar santísimo, en el segundo apartamento del santuario. En el servicio del tabernáculo terrenal, que servía "de mera representación y sombra de las cosas celestiales," este apartamento sólo se abría en el gran día de las expiaciones para la purificación del santuario. Por consiguiente, la proclamación de que el templo de Dios fue abierto en el cielo y fue vista el arca de su pacto, indica que el lugar santísimo del santuario celestial fue abierto en 1844, cuando Cristo entró en él para consumar la obra final de la expiación. Los que por fe siguieron a su gran Sumo Sacerdote cuando dio principio a su ministerio en el lugar santísimo, contemplaron el arca de su pacto. Habiendo estudiado el asunto del santuario, llegaron a entender el cambio que se había realizado en el ministerio del Salvador, y vieron que este estaba entonces oficiando como intercesor ante el arca de Dios, y ofrecía su sangre en favor de los pecadores.

El arca que estaba en el tabernáculo terrenal contenía las dos tablas de piedra, en que estaban inscritos los preceptos de la ley de Dios. El arca era un mero receptáculo de las tablas de la ley, y era esta ley divina la que le daba su valor y su carácter sagrado a aquélla. Cuando fue abierto el templo de Dios en el cielo, se vio el arca de su pacto. En el lugar santísimo, en el santuario celestial, es donde se encuentra inviolablemente encerrada la ley divina—la ley promulgada por el mismo Dios entre los truenos del Sinaí y escrita con su propio dedo en las tablas de piedra.

La ley de Dios que se encuentra en el santuario celestial es el gran original del que los preceptos grabados en las tablas de piedra y consignados por Moisés en el Pentateuco eran copia exacta. Los que llegaron a comprender este punto importante fueron inducidos a reconocer el carácter sagrado e invariable de la ley divina. Comprendieron mejor que nunca la fuerza de las palabras del Salvador: "Hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni un tilde pasará de la ley." Mateo 5:18. Como la ley de Dios es una revelación de su voluntad, un trasunto de su carácter, debe permanecer para siempre "como testigo fiel en el cielo." Ni un mandamiento ha sido anulado; ni un punto ni un tilde han sido cambiados. Dice el salmista: "¡Hasta la eternidad, oh Jehová, tu palabra permanece en el cielo!" "Seguros son todos sus preceptos; establecidos para siempre jamás." Salmos 119: 89; 111:7, 8.

En el corazón mismo del Decálogo se encuentra el cuarto mandamiento, tal cual fue proclamado originalmente: "Acordarte has del día del Sábado, para santificarlo. Seis días trabajarás, harás toda tu obra; mas el séptimo día será Sábado a Jehová tu Dios: no hagas obra ninguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija; ni tu siervo, ni tu criada; ni tu bestia, ni tu extranjero, que está dentro de tus puertas: porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay; y en el día séptimo reposó: por tanto Jehová bendijo el día del Sábado, y lo santificó." Éxodo 20:8.

El Espíritu de Dios obró en los corazones de esos cristianos que estudiaban su Palabra, y quedaron convencidos de que, sin saberlo, habían transgredido este precepto al despreciar el día de descanso del Creador. Empezaron a examinar las razones por las cuales se guardaba el primer día de la semana en lugar del día que Dios había santificado. No pudieron encontrar en las Sagradas Escrituras prueba alguna de que el cuarto mandamiento hubiese sido abolido o de que el día de reposo hubiese cambiado; la bendición que desde un principio santificaba el séptimo día no había sido nunca revocada. Habían procurado honradamente conocer y hacer la voluntad de Dios; al reconocerse entonces transgresores de la ley divina, sus corazones se llenaron de pena, y manifestaron su lealtad hacia Dios guardando su santo Sábado.

Se hizo cuanto se pudo por conmover su fe. Nadie podía dejar de ver que si el santuario terrenal era una figura o modelo del celestial, la ley depositada en el arca en la tierra era exacto trasunto de la ley encerrada en el arca del cielo; y que aceptar la verdad relativa al santuario celestial envolvía el reconocimiento de las exigencias de la ley de Dios y la obligación de guardar el Sábado del cuarto mandamiento. En esto estribaba el secreto de la oposición violenta y resuelta que se le hizo a la exposición armoniosa de las Escrituras que revelaban el servicio desempeñado por Cristo en el santuario celestial. Los hombres trataron de cerrar la puerta que Dios había abierto y de abrir la que el había cerrado. Pero "el que abre, y ninguno cierra; y cierra, y ninguno abre," había declarado: "He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie podrá cerrar." Apocalipsis 3:7, 8. Cristo había abierto la puerta, o ministerio, del lugar santísimo, la luz brillaba desde la puerta abierta del santuario celestial, y se vio que el cuarto mandamiento estaba incluido en la ley allí encerrada; lo que Dios había establecido, nadie podía derribarlo.

Los que habían aceptado la luz referente a la mediación de Cristo y a la perpetuidad de la ley de Dios, encontraron que éstas eran las verdades presentadas en el capítulo 14 del Apocalipsis. Los mensajes de este capítulo constituyen una triple amonestación, que debe servir para preparar a los habitantes de la tierra para la segunda venida del Señor. La declaración: "Ha llegado la hora de su juicio," indica la obra final de la actuación de Cristo para la salvación de los hombres. Proclama una verdad que debe seguir siendo proclamada hasta el fin de la intercesión del Salvador y su regreso a la tierra para llevar a su pueblo consigo. La obra del juicio que empezó en 1,844 debe proseguirse hasta que sean falladas las causas de todos los hombres, tanto de los vivos como de los muertos; de aquí que deba extenderse hasta el fin del tiempo de gracia concedido a la humanidad. Y para que los hombres estén debidamente preparados para subsistir en el juicio, el mensaje les manda: "¡Temed a Dios y dadle gloria," "y adorad al que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua!" el resultado de la aceptación de estos mensajes está indicado en las palabras: "En esto está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús." Para subsistir ante el juicio tiene el hombre que guardar la ley de Dios. Esta ley será la piedra de toque en el juicio. El apóstol Pablo declara: "Cuantos han pecado bajo la ley, por la ley serán juzgados; ... en el día en que juzgará Dios las obras mas ocultas de los hombres . . . por medio de Jesucristo." Y dice que "los que cumplen la ley serán justificados." Romanos 2:12-16. La fe es esencial para guardar la ley de Dios; pues "sin fe es imposible agradarle." Y "todo lo que no es de fe, es pecado." Hebreos 11:6; Romanos 14:23.

El primer ángel exhorta a los hombres a que teman al Señor y le den honra y a que le adoren como Creador del cielo y de la tierra. Para poder hacerlo, deben obedecer su ley. El sabio dice: "Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es la suma del deber humano." Eclesiastés 12:13. Sin obediencia a sus mandamientos, ninguna adoración puede agradar a Dios. "Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos." "El que aparte sus oídos para no escuchar la ley, verá que su oración misma es cosa abominable." 1 Juan 5:3; Proverbios 28:9.

El deber de adorar a Dios estriba en la circunstancia de que el es el Creador, y que a el es a quien todos los demas seres deben su existencia. Y cada vez que la Biblia presenta el derecho de Jehová a nuestra reverencia y adoración con preferencia a los dioses de los paganos, menciona las pruebas de su poder creador. "Todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas Jehová hizo los cielos." Salmo 96:5. "¿A quién pues me compararéis, para que yo sea como el? dice el Santo. ¡Levantad hacia arriba vuestros ojos, y ved! ¿Quién creó aquellos cuerpos celestes?" "Así dice Jehová, Creador de los cielos (el solo es Dios), el que formó la tierra y la hizo; . . . ¡Yo soy Jehová, y no hay otro Dios!" Isaías 40:25, 26; 45:18. Dice el salmista: "Reconoced que Jehová el es Dios: el nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos." Salmo 100:3. "¡Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor!" Salmos 95:6. Y los santos que adoran a Dios en el cielo dan como razón del homenaje que le deben: "¡Digno eres tú, Señor nuestro y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas!" Apocalipsis 4:11.

En el capítulo 14 del Apocalipsis se exhorta a los hombres a que adoren al Creador, y la profecía expone a la vista una clase de personas que, como resultado del triple mensaje, guardan los mandamientos de Dios. Uno de estos mandamientos señala directamente a Dios como Creador. El cuarto precepto declara: "El séptimo día será Sábado a Jehová tu Dios ... porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay; y en el día séptimo reposó; por tanto Jehová bendijo el día del Sábado, y lo santificó." Éxodo 20:10, 11, Versión Valera de la S.B.A. Respecto al Sábado, el Señor dice ademas, que será una "señal . . . para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios." Ezequiel 20:20. Y la razón aducida es: "Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó." Éxodo 31:17.

"La importancia del Sábado, como institución conmemorativa de la creación, consiste en que recuerda siempre la verdadera razón por la cual se debe adorar a Dios,"—porque el es el Creador, y nosotros somos sus criaturas. "Por consiguiente, el Sábado forma parte del fundamento mismo del culto divino, pues enseña esta gran verdad del modo mas contundente, como no lo hace ninguna otra institución. El verdadero motivo del culto divino, no tan sólo del que se tributa en el séptimo día, sino de toda adoración, reside en la distinción existente entre el Creador y sus criaturas. Este hecho capital no perderá nunca su importancia ni debe caer nunca en el olvido."—J. N. Andrews, History of the Sabbath, cap. 27. Por eso, es decir, para que esta verdad no se borrara nunca de la mente de los hombres, instituyó Dios el Sábado en el Edén y mientras el ser el nuestro Creador siga siendo motivo para que le adoremos, el Sábado seguirá siendo señal conmemorativa de ello. Si el Sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos e inclinaciones de los hombres se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de reverencia y adoración y nunca habría habido un idólatra, un ateo, o un incrédulo. La observancia del Sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, "que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua." Resulta pues que el mensaje que manda a los hombres adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento.

En contraposición con los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús, el tercer ángel señala otra clase de seres humanos contra cuyos errores va dirigido solemne y terrible aviso: "¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios!" Apocalipsis 14:9, 10. Para comprender este mensaje hay que interpretar correctamente sus símbolos. ¿Qué representan la bestia, la imagen, la marca?

La línea profética en la que se encuentran estos símbolos empieza en el capítulo 12 del Apocalipsis, con el dragón que trató de destruir a Cristo cuando nació. En dicho capítulo vemos que el dragón es Satanás; Apocalipsis 12:9, fue él quien indujo a Herodes a procurar la muerte del Salvador. Pero el agente principal de Satanás al guerrear contra Cristo y su pueblo durante los primeros siglos de la era cristiana, fue el Imperio Romano, en el cual prevalecía la religión pagana. Así que si bien el dragón representa primero a Satanás, en sentido derivado es un símbolo de la Roma pagana.

En el capítulo 13 (versículos 1-10), se describe otra bestia, "parecida a un leopardo," a la cual el dragón dio "su poder y su trono, y grande autoridad." Este símbolo, como lo han creído la mayoría de los protestantes, representa al papado, el cual heredó el poder y la autoridad del antiguo Imperio Romano. Se dice de la bestia parecida a un leopardo: "Le fue dada una boca que hablaba cosas grandes, y blasfemias .... Y abrió su boca para decir blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y a los que habitan en el cielo. Y le fue permitido hacer guerra contra los santos, y vencerlos: y le fue dada autoridad sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y nación." Esta profecía, que es casi la misma que la descripción del cuerno pequeño en Daniel 7, se refiere sin duda al papado.

"Le fue dada autoridad para hacer sus obras cuarenta y dos meses." Y dice el profeta: "Vi una de sus cabezas como si hubiese sido herida de muerte." Y además: "Si alguno lleva en cautiverio, al cautiverio irá; si alguno mata con espada, es preciso que él sea muerto a espada." Los cuarenta y dos meses son lo mismo que "un tiempo, y dos tiempos, y la mitad de un tiempo," tres años y medio, o 1,260 días de Daniel 7, el tiempo durante el cual el poder papal debía oprimir al pueblo de Dios. Este período, como fue indicado en capítulos anteriores, empezó con la supremacía del papado, en el año 538 de J. C., y terminó en 1,798. Entonces, el papa fue hecho prisionero por el ejército francés, el poder papal recibió su golpe mortal y quedó cumplida la predicción: "Si alguno lleva en cautiverio, al cautiverio irá."

Y aquí preséntase otro símbolo. El profeta dice: "Vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero." Apocalipsis 13:11. Tanto el aspecto de esta bestia como el modo en que sube indican que la nación que representa difiere de las representadas en los símbolos anteriores. Los grandes reinos que han gobernado al mundo le fueron presentados al profeta Daniel en forma de fieras, que surgían mientras "los cuatro vientos del cielo combatían en la gran mar." Daniel 7:2. En Apocalipsis 17, un ángel explicó que las aguas representan "pueblos y naciones y lenguas." Apocalipsis 17:15. Los vientos simbolizan luchas. Los cuatro vientos del cielo que combatían en la gran mar representan los terribles dramas de conquista y revolución por los cuales los reinos alcanzaron el poder.

Pero la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero "subía de la tierra." En lugar de derribar a otras potencias para establecerse, la nación así representada debe subir en territorio hasta entonces desocupado, y crecer gradual y pacíficamente. No podía, pues, subir entre las naciones populosas y belicosas del viejo mundo, ese mar turbulento de "pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas." Hay que buscarla en el continente occidental.

¿Cuál era en 1,798 la nación del nuevo mundo cuyo poder estuviera entonces desarrollándose, de modo que se anunciara como nación fuerte y grande, capaz de llamar la atención del mundo? La aplicación del símbolo no admite duda alguna. Una nación, y sólo una, responde a los datos y rasgos característicos de esta profecía; no hay duda de que se trata aquí de los Estados Unidos de Norteamérica. Una y otra vez el pensamiento y los términos del autor sagrado han sido empleados inconscientemente por los oradores e historiadores al describir el nacimiento y crecimiento de esta nación. El profeta vio que la bestia "subía de la tierra;" y, según los traductores, la palabra dada aquí por "subía" significa literalmente "crecía o brotaba como una planta." Y, como ya lo vimos, la nación debe nacer en territorio hasta entonces desocupado. Un escritor notable, al describir el desarrollo de los Estados Unidos, habla del "misterio de su desarrollo de la nada," y dice: "Como silenciosa semilla crecimos hasta llegar a ser un imperio." G. A. Townsend, The New Compared with the Old, pág. 462. Un periódico europeo habló en 1,850 de los Estados Unidos como de un imperio maravilloso, que surgía y que "en el silencio de la tierra crecía constantemente en poder y gloria."—Dublin Nation. Eduardo Everett, en un discurso acerca de los peregrinos, fundadores de esta nación, dijo: "¿Buscaron un lugar retirado que por su obscuridad resultara inofensivo y seguro en su aislamiento, donde la pequeña iglesia de Leyden pudiese tener libertad de conciencia? ¡He aquí las inmensas regiones sobre las cuales, en pacífica conquista, . . . han plantado los estandartes de la cruz!"—Discurso pronunciado en Plymouth, Massachusetts, el 22 de diciembre de 1,824.

"Y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero." Los cuernos semejantes a los de un cordero representan juventud, inocencia y mansedumbre, rasgos del carácter de los Estados Unidos cuando el profeta vio que esa nación "subía" en 1,798. Entre los primeros expatriados cristianos que huyeron a América en busca de asilo contra la opresión real y la intolerancia sacerdotal, hubo muchos que resolvieron establecer un gobierno sobre el amplio fundamento de la libertad civil y religiosa. Sus convicciones hallaron cabida en la declaración de la independencia que hace resaltar la gran verdad de que "todos los hombres son creados iguales," y poseen derechos inalienables a la "vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad." Y la Constitución garantiza al pueblo el derecho de gobernarse a sí mismo, y establece que los representantes elegidos por el voto popular promulguen las leyes y las hagan cumplir. Además, fue otorgada la libertad religiosa, y a cada cual se le permitió adorar a Dios según los dictados de su conciencia. El republicanismo y el protestantismo vinieron a ser los principios fundamentales de la nación. Estos principios son el secreto de su poder y de su prosperidad. Los oprimidos y pisoteados de toda la cristiandad se han dirigido a este país con afán y esperanza. Millones han buscado sus playas, y los Estados Unidos han llegado a ocupar un puesto entre las naciones mas poderosas de la tierra.

Pero la bestia que tenía cuernos como un cordero "hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia. Y hace que la tierra y los que en ella habitan, adoren a la bestia primera, cuya herida mortal fue sanada . . . diciendo a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia que recibió el golpe de espada, y sin embargo vivió." Apocalipsis 13:14.

Los cuernos como de cordero y la voz de dragón del símbolo indican una extraña contradicción entre lo que profesa ser y lo que practica la nación así representada. El "hablar" de la nación son los actos de sus autoridades legislativas y judiciales. Por esos actos la nación desmentirá los principios liberales y pacíficos que expresó como fundamento de su política. La predicción de que hablará "como dragón" y ejercerá "toda la autoridad de la primera bestia," anuncia claramente el desarrollo del espíritu de intolerancia y persecución de que tantas pruebas dieran las naciones representadas por el dragón y la bestia semejante al leopardo. Y la declaración de que la bestia con dos cuernos "hace que la tierra y los que en ella habitan, adoren a la bestia primera," indica que la autoridad de esta nación será empleada para imponer alguna observancia en homenaje al papado.

Semejante actitud sería abiertamente contraria a los principios de este gobierno, al genio de sus instituciones libres, a los claros y solemnes reconocimientos contenidos en la declaración de la independencia, y contrarios finalmente a la constitución. Los fundadores de la nación procuraron con acierto que la iglesia no pudiera hacer uso del poder civil, con los consabidos e inevitables resultados: la intolerancia y la persecución. La constitución garantiza que "el congreso no legislará con respecto al establecimiento de una religión ni prohibirá el libre ejercicio de ella," y que "ninguna manifestación religiosa será jamás requerida como condición de aptitud para ninguna función o cargo público en los Estados Unidos." Sólo en flagrante violación de estas garantías de la libertad de la nación, es como se puede imponer por la autoridad civil la observancia de cualquier deber religioso. Pero la inconsecuencia de tal procedimiento no es mayor que lo representado por el símbolo. Es la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero—que profesa ser pura, mansa, inofensiva—y que habla como un dragón.

"Diciendo a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia." Aquí tenemos presentada a las claras una forma de gobierno en el cual el poder legislativo descansa en el pueblo, y ello prueba que los Estados Unidos de Norteamérica constituyen la nación señalada por la profecía.

¿Pero qué es la "imagen de la bestia"? ¿Y cómo se la formará? La imagen es hecha por la bestia de dos cuernos y es una imagen de la primera bestia. Así que para saber a qué se asemeja la imagen y cómo será formada, debemos estudiar los rasgos característicos de la misma bestia: el papado.

Cuando la iglesia primitiva se corrompió al apartarse de la sencillez del Evangelio y al aceptar costumbres y ritos paganos, perdió el Espíritu y el poder de Dios; y para dominar las conciencias buscó el apoyo del poder civil. El resultado fue el papado, es decir, una iglesia que dominaba el poder del estado y se servía de él para promover sus propios fines y especialmente para extirpar la "herejía." Para que los Estados Unidos formen una imagen de la bestia, el poder religioso debe dominar de tal manera al gobierno civil que la autoridad del estado sea empleada también por la iglesia para cumplir sus fines.

Siempre que la iglesia alcanzó el poder civil, lo empleó para castigar a los que no admitían todas sus doctrinas. Las iglesias protestantes que siguieron las huellas de Roma al aliarse con los poderes mundanos, manifestaron el mismo deseo de restringir la libertad de conciencia. Ejemplo de esto lo tenemos en la larga persecución de los disidentes por la iglesia de Inglaterra. Durante los siglos XVI y XVII miles de ministros no conformistas fueron obligados a abandonar sus iglesias, y a muchos pastores y feligreses se les impusieron multas, encarcelamientos, torturas y el martirio.

Fue la apostasía lo que indujo a la iglesia primitiva a buscar la ayuda del gobierno civil, y esto preparó el camino para el desarrollo del papado, simbolizado por la bestia. Pablo lo predijo al anunciar que vendría "la apostasía," y sería "revelado el hombre de pecado." 2 Tesalonicenses 2:3. De modo que la apostasía en la iglesia preparará el camino para la imagen de la bestia.

La Biblia declara que antes de la venida del Señor habrá un estado de decadencia religiosa análoga a la de los primeros siglos. "En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, incontinentes, fieros, aborrecedores de los que son buenos, traidores, protervos, hinchados de orgullo, amadores de los placeres, mas bien que amadores de Dios, teniendo la forma de la piedad, mas negando el poder de ella." 2 Timoteo 3:1-5. "Empero el Espíritu dice expresamente, que en tiempos venideros algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus seductores, y a enseñanzas de demonios." 1 Timoteo 4:1. Satanás obrará "con todo poder, y con señales, y con maravillas mentirosas, y con todo el artificio de la injusticia." Y todos los que "no admitieron el amor de la verdad, para que fuesen salvos," serán dejados para que acepten "operación de error, a fin de que crean a la mentira." 2 Tesalonicenses 2:9-11. Cuando se haya llegado a este estado de impiedad, se verán los mismos resultados que en los primeros siglos.

Muchos consideran la gran diversidad de creencias en las iglesias protestantes como prueba terminante de que nunca se procurará asegurar una uniformidad forzada. Pero desde hace años se viene notando entre las iglesias protestantes un poderoso y creciente sentimiento en favor de una unión basada en puntos comunes de doctrina. Para asegurar tal unión, debe necesariamente evitarse toda discusión de asuntos en los cuales no todos están de acuerdo, por importantes que sean desde el punto de vista bíblico.

Carlos Beecher, en un sermón predicado en 1,846, declaró que el pastorado de "las denominaciones evangélicas protestantes no está formado sólo bajo la terrible presión del mero temor humano, sino que vive, y se mueve y respira en una atmósfera radicalmente corrompida y que apela a cada instante al elemento mas bajo de su naturaleza para tapar la verdad y doblar la rodilla ante el poder de la apostasía. ¿No pasó así con la iglesia romana? ¿No estamos reviviendo su vida? ¿Y qué es lo que vemos por delante? ¡Otro concilio general! ¡Una convención mundial! ¡Alianza evangélica y credo universal!"—Sermón, "The Bible a Sufficient Creed," pronunciado en Fort Wayne, Indiana, el 22 de febrero de 1,846. Cuando se haya logrado esto, en el esfuerzo para asegurar completa uniformidad, sólo faltará un paso para apelar a la fuerza.

Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la inflicción de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola.

La bestia de dos cuernos hace [ordena] que todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos, tengan una marca sobre su mano derecha, o sobre su frente; y que nadie pueda comprar o vender, sino aquel que tenga la marca, es decir, el nombre de la bestia o el número de su nombre." Apocalipsis 13:16, 17. La amonestación del tercer ángel es: "¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios!" "La bestia" mencionada en este mensaje, cuya adoración es impuesta por la bestia de dos cuernos, es la primera bestia, o sea la bestia semejante a un leopardo, de Apocalipsis 13, el papado. La "imagen de la bestia" representa la forma de protestantismo apóstata que se desarrollará cuando las iglesias protestantes busquen la ayuda del poder civil para la imposición de sus dogmas. Queda aún por definir lo que es "la marca de la bestia."

Después de amonestar contra la adoración de la bestia y de su imagen, la profecía dice: "Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús." En vista de que los que guardan los mandamientos de Dios están puestos así en contraste con los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca, se deduce que la observancia de la ley de Jehová, por una parte, y su violación, por la otra, establecen la distinción entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia.

El rasgo mas característico de la bestia, y por consiguiente de su imagen, es la violación de los mandamientos de Dios. Daniel dice del cuerno pequeño, o sea del papado: "Pensará en mudar los tiempos y la ley." Daniel 7:25. Y Pablo llama al mismo poder el "hombre de pecado," que había de ensalzarse sobre Dios. Una profecía es complemento de la otra. Sólo adulterando la ley de Dios podía el papado elevarse sobre Dios; y quienquiera que guardase a sabiendas la ley así adulterada daría honor supremo al poder que introdujo el cambio. Tal acto de obediencia a las leyes papales sería señal de sumisión al papa en lugar de sumisión a Dios.

El papado intentó alterar la ley de Dios. El segundo mandamiento, que prohíbe el culto de las imágenes, ha sido borrado de la ley, y el cuarto mandamiento ha sido adulterado de manera que autorice la observancia del primer día en lugar del séptimo como día de reposo. Pero los papistas aducen para justificar la supresión del segundo mandamiento, que éste es inútil puesto que está incluido en el primero, y que ellos dan la ley tal cual Dios tenía propuesto que fuese entendida. Este no puede ser el cambio predicho por el profeta. Se trata de un cambio intencional y deliberado: "Pensará en mudar los tiempos y la ley." El cambio introducido en el cuarto mandamiento cumple exactamente la profecía. La única autoridad que se invoca para dicho cambio es la de la iglesia. Aquí el poder papal se ensalza abiertamente sobre Dios.

Mientras los que adoran a Dios se distinguirán especialmente por su respeto al cuarto mandamiento—ya que éste es el signo de su poder creador y el testimonio de su derecho al respeto y homenaje de los hombres,—los adoradores de la bestia se distinguirán por sus esfuerzos para derribar el monumento recordativo del Creador y ensalzar lo instituido por Roma. Las primeras pretensiones arrogantes del papado fueron hechas en favor del domingo; y la primera vez que recurrió al poder del estado fue para imponer la observancia del domingo como "día del Señor." Pero la Biblia señala el séptimo día, y no el primero, como día del Señor. Cristo dijo: "El Hijo del hombre es Señor aun del Sábado." El cuarto mandamiento declara que: "El día séptimo es día de descanso [margen, Sábado], consagrado a Jehová." Y por boca del profeta Isaías el Señor lo llama: "Mi día santo." Marcos 2:28; Éxodo 20:10; Isaías 58:13.

El aserto, tantas veces repetido, de que Cristo cambió el día de reposo, está refutado por sus propias palabras. En su sermón sobre el monte, dijo: "No penséis que vine para invalidar la ley, o los profetas: no vine a invalidar, sino a cumplir. Porque en verdad os digo, que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni un tilde pasará de la ley, hasta que el todo sea cumplido. Por tanto cualquiera que quebrantare uno de estos mas mínimos mandamientos, y enseñare a los hombres así, será llamado muy pequeño en el reino de los cielos: mas cualquiera que los hiciere y enseñare será llamado grande en el reino de los cielos." Mateo 5:17-19.

Es un hecho generalmente admitido por los protestantes, que las Sagradas Escrituras no autorizan en ninguna parte el cambio del día de reposo. Esto se confirma en publicaciones de la Sociedad Americana de Tratados y la Unión Americana de Escuelas Dominicales. Una de estas obras reconoce "que el Nuevo Testamento no dice absolutamente nada en cuanto a un mandamiento explícito en favor del día de reposo, o a reglas definidas relativas a su observancia."—Jorge Elliott, The Abiding Sabbath, pág. 184.

Otra dice: "Hasta la época de la muerte de Cristo, ningún cambio se había hecho en cuanto al día;" y, "por lo que se desprende del relato bíblico, los apóstoles no dieron . . . mandamiento explícito alguno que ordenara el abandono del séptimo día, Sábado, como día de reposo, ni que se lo observara en el primer día de la semana."—A. E. Waffle, The Lord’s Day, págs. 186-188.

Los católicos romanos reconocen que el cambio del día de descanso fue hecho por su iglesia, y declaran que al observar el domingo los protestantes reconocen la autoridad de ella. En el Catecismo Católico de la Religión Cristiana, al contestar una pregunta relativa al día que se debe guardar en obediencia al cuarto mandamiento, se hace esta declaración.: "Bajo la ley antigua, el Sábado era el día santificado; pero la iglesia, instruida por Jesucristo y dirigida por el Espíritu de Dios, substituyó el Sábado por el domingo; de manera que ahora santificamos el primer día y no el séptimo. Domingo significa día del Señor, y es lo que ha venido a ser."

Como signo de la autoridad de la iglesia católica, los escritores católicos citan "el acto mismo de cambiar el Sábado al domingo, cambio en que los protestantes consienten . . . porque al guardar estrictamente el domingo, ellos reconocen el poder de la iglesia para ordenar fiestas y para imponerlas so pena de incurrir en pecado."—H. Tuberville, An Abridgement of the Christian Doctrine, pág. 58. ¿Qué es, pues, el cambio del día de descanso, sino el signo o marca de la autoridad de la iglesia romana, "la marca de la bestia"?

La iglesia romana no ha renunciado a sus pretensiones a la supremacía; y cuando el mundo y las iglesias protestantes aceptan un día de descanso creado por ella, mientras rechazan el día de descanso de la Biblia, acatan en la práctica las tales pretensiones. Pueden apelar a la autoridad de la tradición y de los padres para apoyar el cambio; pero al hacerlo pasan por alto el principio mismo que los separa de Roma, es a saber, que "la Biblia, y la Biblia sola es la religión de los protestantes." Los papistas pueden ver que los protestantes se están engañando a sí mismos, al cerrar voluntariamente los ojos ante los hechos del caso. A medida que gana terreno el movimiento en pro de la observancia obligatoria del domingo, ellos se alegran en la seguridad de que ha de concluir por poner a todo el mundo protestante bajo el estandarte de Roma.

Los romanistas declaran que "la observancia del domingo por los protestantes es un homenaje que rinden, mal de su grado, a la autoridad de la iglesia [católica]."—Mons. de Segur, Plain Talk About the Protestantism of Today, pág. 213. La imposición de la observancia del domingo por parte de las iglesias protestantes es una imposición de que se adore al papado, o sea la bestia. Los que, comprendiendo las exigencias del cuarto mandamiento, prefieren observar el falso día de reposo en lugar del verdadero, rinden así homenaje a aquel poder, el único que ordenó su observancia. Pero por el mismo hecho de imponer un deber religioso con ayuda del poder secular, las mismas iglesias estarían elevando una imagen a la bestia; de aquí que la imposición de la observancia del domingo en los Estados Unidos equivaldría a imponer la adoración de la bestia y de su imagen.

Pero los cristianos de las generaciones pasadas observaron el domingo creyendo guardar así el día de descanso bíblico; y ahora hay verdaderos cristianos en todas las iglesias, sin exceptuar la católica romana, que creen honradamente que el domingo es el día de reposo divinamente instituido. Dios acepta su sinceridad de propósito y su integridad. Pero cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces el que transgrediere el mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios: rendirá homenaje a Roma y al poder que impone la institución establecida por Roma: adorará la bestia y su imagen. Cuando los hombres rechacen entonces la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma, "la marca de la bestia." Y sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán "la marca de la bestia."

La mas terrible amenaza que haya sido jamás dirigida a los mortales se encuentra contenida en el mensaje del tercer ángel. Debe ser un pecado horrendo el que atrae la ira de Dios sin mezcla de misericordia. Los hombres no deben ser dejados en la ignorancia tocante a esta importante cuestión; la amonestación contra este pecado debe ser dada al mundo antes que los juicios de Dios caigan sobre él, para que todos sepan por qué deben consumarse, y para que tengan oportunidad para librarse de ellos. La profecía declara que el primer ángel hará su proclamación "a cada nación, y tribu, y lengua, y pueblo." El aviso del tercer ángel, que forma parte de ese triple mensaje, no tendrá menos alcance. La profecía dice de él que será proclamado en alta voz por un ángel que vuele por medio del cielo; y llamará la atención del mundo.

Al final de la lucha, toda la cristiandad quedará dividida en dos grandes categorías: la de los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y la de los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca. Si bien la iglesia y el estado se unirán para obligar a "todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos," a que tengan "la marca de la bestia" Apocalipsis 13:16, el pueblo de Dios no la tendrá. El profeta de Patmos vio que "los que habían salido victoriosos de la prueba de la bestia, y de su imagen, y del número de su nombre, estaban sobre aquel mar de vidrio, teniendo arpas de Dios," y cantaban el cántico de Moisés y del Cordero. Apocalipsis 15:2, 3.



PROMESAS PARA VENCEDORES

"Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios." Apocalipsis 2:7.

"Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe." Apocalipsis 2:17

"Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes" Apocalipsis 2:26

"El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no recibirá daño de la muerte segunda." Apocalipsis 2:11.

"El que venciere, será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles." Apocalipsis 3:5.

"Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca mas saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalem, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo." Apocalipsis 3:12.

"Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono." Apocalipsis 3:21.

Y vi así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habían alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su señal, y del número de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios. Apocalipsis 3:12.



LA LEY DO DIOS
I

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

II

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen, Y que hago misericordia en millares a los que me aman, y guardan mis mandamientos.

III

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

IV

Acordarte has del día del reposo, para santificarlo: Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas:

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó.

V

Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

VI

No matarás.

VII

No cometerás adulterio.

VIII

No hurtarás.

IX

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

X

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.



LA LEY DE DIOS CAMBIADA POR EL HOMBRE
I

Yo soy el Señor tu Dios. No tendrás dioses ajenos delante de mi.

[El segundo mandamiento ha sido omitido.]

II [en realidad, III]

No tomarás el nombre de el Señor tu Dios en vano.

III [en realidad, IV]

Acuérdate de guardar santo el día Sábado.

[Este mandamiento ha sido cambiado]

IV [en realidad, V]

Honra a tu padre y a tu madre.

V [en realidad, VI]

No matarás

VI [en realidad, VII]

No cometerás adulterio.

VII [en realidad, VIII

No hurtarás.

VIII [en realidad, IX, primera parte]

No codiciarás la mujer de tu prójimo.

X [X, segunda parte]

No codiciarás cosa alguna de tu prójimo.

–El Catecismo Católico General

"P.–Tiene Ud. alguna otra manera de probar que la iglesia [católica] tiene poder de instituir festivales de mandamiento?

"R–Si ella no tuviera tal poder... no hubiera podido substituir la observancia del domingo, el primer día de la semana, por el Sábado, el séptimo día, un cambio por el cual no hay autoridad Bíblica."—Catecismo Doctrinal, p. 174 [Católico Romano].

Compruébeme con la Biblia sola que estoy moralmente obligado a guardar santo el domingo. No hay tal ley en la Biblia. Es una ley de la Santa Iglesia Católica. La Biblia dice ‘Acordarte has del día Sábado para santificarlo.’ La Iglesia Católica dice, No. Por mi poder divino yo anulo el día de Sábado y os mando que guardéis el primer día de la semana. Y he aquí! Todo el mundo civilizado se inclina en reverente obediencia al mandato de la Santa Iglesia Católica."—Thomas Enright, CSSR, Presidente del Redemptorist College, Kansas City, Missouri, 18 de febrero, 1884 [Católico Romano].



LA LEY DO DIOS EN EL NUEVO TESTAMENTO
LA LEY DO DIOS EN EL NUEVO TESTAMENTO
I

"Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás."—Mat. 4:10

II

"Hijitos, guardaos de los ídolos." "Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante a oro, o a plata, ó a piedra, escultura de artificio

o de imaginación de hombres." —1 Jn. 5:21Hech.17:29

III

Que no sea blasfemado el nombre del Señor

y la doctrina.—1 Tim. 6:1

IV

Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado; También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.

Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.

Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él.—Mt. 24:20; Mr 2:2726 Heb. 4:4, 9, 10; Colo. 1:16

V

Honra a tu padre y a tu madre: Mat. 19:19

VI

No matarás—Rom 13:9

VII

No adulterarás—Mat 19:18

VIII

No hurtarás—Rom. 13:9

IX

No dirás falso testimonio,—Rom. 13:9

X

No codiciarás.—Rom. 7:7


=
De el Libro:
El
Conflicto
Inminente
ENTRE CRISTO Y SATANAS
Las Vidas y Luchas de los Cristianos
por todas las Edades
por
E.G. de White


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