Monday, June 22, 2009

LA SEÑAL PARA SALIR DE LAS CIUDADES


Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. (Mat. 24: 15, 16).

No está lejano el tiempo en que, como los primeros discípulos, seremos obligados a buscar refugio en lugares desolados y solitarios. Así como el sitio de Jerusalén por los ejércitos romanos fue la señal para que huyesen los cristianos de Judea, así la asunción de poder por parte de esta nación [los Estados Unidos], con el decreto que imponga el día de descanso papal, será para nosotros una amonestación. Entonces será tiempo de abandonar las grandes ciudades, y prepararnos para abandonar las menores en busca de hogares retraídos en lugares apartados entre las montañas.

Durante años me ha sido dada luz especial acerca de nuestro deber de no concentrar nuestra obra en las ciudades. El ruido y el bullicio que las llenan, las condiciones que en ellas crean los sindicatos y las huelgas, impedirán nuestra obra. Ciertos hombres tratan de lograr que los obreros de diferentes oficios se agremien. Tal no es el plan de Dios, sino el de una potencia que de ningún modo debemos reconocer. . . los malos se están atando a sí mismos en manojos, preparándose para ser quemados.

Los gremios y las confederaciones del mundo son una trampa. Hermanos, no participéis en ellos, y manteneos lejos de ellos. No tengáis nada que ver con ellos. A causa de estos gremios y confederaciones, muy pronto será muy difícil para nuestras instituciones llevar a cabo su obra en las ciudades. . . Educad a. . . nuestros hermanos para que salgan de las ciudades y vayan al campo, donde pueden obtener porciones pequeñas de tierra y construir un hogar para ellos y sus hijos. . .

Dentro de no mucho tiempo habrá tal contienda y confusión en las ciudades, que los que deseen salir de ellas no podrán hacerlo.

No debemos establecernos donde nos veamos obligados a entrar en relaciones estrechas con los que no honran a Dios. . . Pronto vendrá una crisis relacionada con la observancia del domingo. . . Los partidarios del domingo se están haciendo fuertes en sus falsas pretensiones, y esto significará opresión para los que estén resueltos a guardar el día de reposo de Jehová. . . Debemos tener cuidado de no ubicarnos donde sea difícil guardar el sábado para nosotros y nuestros hijos.
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Maranata, Ellen G. White, p.178.

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