Thursday, November 24, 2011

Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas


13Y díjole uno de la compañía: Maestro, di á mi hermano que parta conmigo la herencia.

14Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez ó partidor sobre vosotros?

15Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

16Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho;

17Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos?

18Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;

19Y diré á mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate.

20Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven á pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será?

21Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios.

22Y dijo á sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis.

23La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido.

24Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?

25¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir á su estatura un codo?

26Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás?

27Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

28Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?

29Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, ó qué hayáis de beber: ni estéis en ansiosa perplejidad.

30Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

31Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

32No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino.

33Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falta; donde ladrón no llega, ni polilla corrompe.

34Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.

Lucas 12


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