Sunday, June 16, 2013

¿Qué tan ciertas son las películas de vigilancia estatal?


Kate Dailey

BBC

Sábado, 15 de junio de 2013



Will Smith en Enemigo Público

Las historias sobre vigilancia han sido recurrentes en el cine durante décadas. Con lo que sabemos sobre el trabajo de los espías de la vida real, ¿qué tanto se asemejan a la realidad estas historias a veces bastante imaginativas?

El caso de Edward Snowden, el contratista de inteligencia que filtró información sobre programas secretos de vigilancia gubernamental en Estados Unidos, tiene las características para convertirse en una gran película.



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Durante mucho tiempo, Hollywood ha encontrado historias interesantes en las pinchadas telefónicas, el espionaje y los agentes desleales.

Si bien este tipo de películas ha existido desde los comienzos de Hollywood, el género ha sido común desde los años 1970.

"Esa suspicacia del estado de seguridad nacional es de la época posterior a Vietnam, posterior a los papeles del Pentágono", dice Michael Berube, director del Instituto de Artes y Humanidades en la universidad Penn State, en Estados Unidos.

Todavía está por determinarse qué tipo de película será la historia de Snowden.

Un hombre contra la maquinaria



Películas como Minority Report se refieren a un miedo primitivo.

Tal vez empieza con nuestro héroe sentado frente a un computador.

Un hombre guapo convencional, excepto por las gafas gruesas que se relacionan con lo "geek", sus dedos vuelan sobre el teclado hasta que encuentra algo que no debería.

Todo cambia. Nuestro héroe conoce a un reportero ajeno al establecimiento.

Se escapa a Hong Kong, tratando de evitar a las personas que lo buscan y con el objetivo de revelar la verdad. Un hombre contra la maquinaria.

O comienza con un villano.

En medio de una luz tenue que proviene de la pantalla de su computador, sus dedos ágiles exponen un secreto tras otro, hasta que la información diseñada para proteger a Estados Unidos -información que el villano prometió proteger- se conoce en todo el mundo, incluyendo las redes extremistas.

Entonces, un valiente equipo de agentes estadounidenses se pone en la tarea de encontrarlo en su escondite en Asia antes de que pueda seguir haciendo daño.

Algo escondido en los arbustos

Cualquiera de estas opciones cinematográficas tiene antecedentes populares en Hollywood. Ambas reflejan actitudes polémicas sobre el rol de la vigilancia en la sociedad moderna.

"Por un lado, uno ve al gobierno como el poder que está vigilando a las personas de manera inapropiada", dice Vincent Casaregola, el próximo director de estudios cinematográficos en la universidad estadounidense de Saint Louis.

"Por el otro, se trata del criminal o del acosador, y el poder del gobierno y la policía para vigilar es el que les da el poder para atrapar al criminal. Es una mezcla".



La historia de Edward Snowden tiene tintes cinematográficos.

Películas como Minority Report (Sentencia Previa) o Gattaca, en las que el protagonista está atrapado y las libertades son limitadas por un gobierno omnisciente y todopoderoso, se aprovechan de un miedo primitivo, según Casaregola.

"Todos saben que son potencialmente víctimas de la depredación. Cuando uno está afuera y puede ser visto, uno sabe que hay algo en los arbustos que puede estar observando".

"Aunque queremos negarlo, sí queremos estar del lado de los mirones. Queremos saber lo que los otros no saben".

Después de todo, además de los miedos de ser acosado, también está el deseo de ser el que se esconde en el arbusto, el que hace el acoso.

Eso se ve en películas como:

  • Zero Dark Thirty: se usa vigilancia de alta tecnología para encontrar a Osama bin Laden
  • Hackers: hackers jóvenes tratar de filtrarse en bases de datos gubernamentales y comerciales en nombre de la libertad
  • Sneakers (Los Fisgones): un equipo de hackers rastrea una máquina capaz de descifrar códigos, la rescata de los intereses corporativos y gubernamentales y la utiliza para quebrar a ciertas organizaciones

Según Berube, mientras el uso de la tortura y la descripción del terrorismo han cambiado sustancialmente en películas desde el 11 de septiembre, la representación de la vigilancia patrocinada por el estado ha permanecido consistente durante décadas, como es el caso de películas como THX 1138 (1971) y Enemy of the State (Enemigo Público) (1998).

"Esto ha sido un miedo penetrante y una ansiedad mucho antes de la Ley Patriota (una ley aprobada tras el 11 de septiembre), mucho antes de estas recientes noticias", dice Berube.

"De alguna manera, es casi como la realización de los miedos que uno ya tenía".

Cuentos de hadas



La película Brazil presenta la transformación de un burócrata en enemigo del estado.

Y mientras la tecnología ha cambiado, algunos de los mensajes siguen iguales.

"Siempre ha habido este deseo por una época más sencilla", dice Carolyn Guertin, del Instituto Transart en Berlín.

"Son cuentos de hadas o fábulas que tratan de escapar de la realidad contemporánea".

Los cinéfilos pueden hacer fila para comprar boletos para estas fábulas, pero son menos idealistas en la vida real.

Una encuesta reciente, por ejemplo, halló que el 56% de los estadounidenses encuestados consideran que las acciones de la NSA, la agencia de seguridad estadounidense en el centro del escándalo, son aceptables.

De hecho, algunas películas, como Code 46 (Código 46), condenan los controles autoritarios de un estado vigilante mientras reconocen que en algunos casos el estado sabe más.

"Estas películas tratan de la vigilancia que cae en las manos equivocadas o correctas, pero nunca se examina qué hace a la gente y cuáles son los costos."
Lance Duerfahrd, universidad Purdue

En esa película, dos amantes son castigados por violar reglas gubernamentales sobre quién puede viajar y quién puede entablar en relaciones físicas. Pero estas reglas terminan siendo protectoras. Un hombre que recibe papeles falsos para que pueda viajar a hacer una investigación termina muriendo de una enfermedad.

"Uno trata de ir en contra del sistema y la persona a quien uno le está haciendo el favor termina muerta", dice Berube.

Eso ha llevado a algunos teóricos del cine a argumentar que las películas tienen que hacer un mejor trabajo no sólo para contar las historias sobre vigilancia, sino para examinar lo que significa ser observado y qué perdemos cuando nos observan.

"Estas películas tratan de la vigilancia que cae en las manos equivocadas o correctas, pero nunca se examina qué hace a la gente y cuáles son los costos", dice Lance Duerfahrd, profesor de inglés en la universidad Purdue.

"¿Qué es la privacidad y qué es privado? ¿Por qué la privacidad es un espacio crucial que debe ser defendido? No hay indicaciones sobre el mundo privado o interior. Se da por hecho y está siendo afectado, y la película sigue a partir de ahí".

De cualquier manera, él predice que la historia de Edward Snowden algún día llegará a un cine cerca de usted.


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